Diario Azua 19 de enero 2026
Edarlyn Reyes, estrella de la selección dominicana, busca rescindir su contrato con el Arsenal Tula. "Me sentía más seguro en Libia", confiesa el jugador tras vivir bajo el asedio de drones ucranianos.
Lo que comenzó como un prometedor fichaje en el fútbol ruso se ha convertido en una pesadilla de supervivencia. Edarlyn Reyes, el delantero oriundo de Salcedo y pieza clave de la Selección Dominicana, ha plantado una postura firme: no quiere volver a Rusia. El motivo no es deportivo, sino el temor constante a morir bajo el fuego de la guerra.
Desde la concentración de pretemporada en Turquía, el jugador conocido como "Tamarindo" reveló la angustia que vivió en Tula, una ciudad industrial a menos de 350 kilómetros de la frontera con Ucrania, hoy convertida en blanco estratégico de drones y misiles.
"No me siento cómodo, quiero estar con mi familia"
Reyes, quien tiene contrato con el Arsenal Tula hasta 2027, ya puso a salvo a su esposa e hija enviándolas de regreso a la República Dominicana. La intensidad del conflicto, reactivada tras el flujo de armamento hacia Kiev, borró cualquier sensación de seguridad.
"Mi postura es dejar Rusia. No me siento cómodo y quiero estar cerca de mi familia", afirmó el extremo de 28 años, quien confiesa que el sonido de las explosiones nocturnas hacía imposible conciliar el sueño.
El laberinto legal: FIFA, Rusia y los 400 mil dólares
Aunque hay clubes interesados en rescatar al dominicano con ofertas que alcanzan los 400,000 dólares, la operación está estancada por la compleja situación geopolítica:
Veto de la FIFA: Rusia no cuenta con protección legal del organismo rector del fútbol, lo que complica los cobros internacionales.
Exigencia del Arsenal Tula: El club ruso exige un pago único e inmediato, temiendo que las sanciones bloqueen cuotas futuras.
Tula bajo fuego: Al ser un centro de fabricación de armas y refinerías, la ciudad es un objetivo prioritario, algo que Reyes vivió en carne propia.
Un trotamundos del fútbol en zonas de riesgo
Curiosamente, Reyes no es ajeno a entornos difíciles. En 2023 jugó en Libia, un país marcado por la inestabilidad civil, pero su comparación es lapidaria: "Me sentía más seguro en Libia... allí había tiros en la calle, pero uno aprende de eso. En Rusia, la incertidumbre de los misiles es distinta".
El futbolista espera que su estancia en Turquía sirva para negociar una salida diplomática que le permita seguir su carrera en un entorno de paz, lejos de la sombra de la guerra que hoy amenaza su vida y su carrera.

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