Diario Azua / 13 de febrero 2026
MINEÁPOLIS – Lo que comenzó como una acusación de "intento de asesinato" contra agentes federales ha dado un vuelco de 180 grados. El Departamento de Justicia de EE. UU. retiró este jueves todos los cargos contra los venezolanos Julio César Sosa-Celis (24) y Alfredo Alejandro Ajorna (26), tras la aparición de "nuevas evidencias" que desmoronan la versión inicial del incidente.
De la acusación al silencio judicial
El caso, que ocurrió el pasado 14 de enero, fue presentado inicialmente por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) como un ataque brutal. Según el reporte original, los jóvenes habrían atacado a un agente con una pala y una escoba, lo que obligó al oficial a disparar "en defensa propia", hiriendo a Sosa-Celis en una pierna.
Sin embargo, tras semanas de detención y una fuerte retórica oficial, la Fiscalía Federal ha decidido desestimar el caso sin ofrecer explicaciones detalladas sobre las pruebas que invalidaron la acusación de agresión.
Contradicción de versiones: Mientras el ICE hablaba de una emboscada, la familia de Sosa-Celis siempre sostuvo que el joven fue baleado por la espalda mientras intentaba refugiarse en su casa, sin haber agredido a nadie.
Impacto familiar: El operativo no solo dejó a un joven herido de bala; también resultó en la detención de una madre venezolana que fue separada de su hijo de apenas un año de edad.
Uso político: El incidente había sido utilizado por la secretaria del DHS, Kristi Noem, como ejemplo del peligro que enfrentan los agentes en los operativos migratorios actuales.
¿Qué sigue para los involucrados?
Aunque un tribunal federal ordenó la libertad de los tres implicados respecto a los cargos de agresión, el ICE mantiene su custodia bajo procesos administrativos migratorios. Este desenlace se suma a una lista creciente de casos donde la justicia estadounidense debe retroceder tras detenciones polémicas de inmigrantes en el estado de Minnesota.

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