Titulares

Desde Azua

Política

El mundo

Nacional

Opinión

Advertise Space

Sociales

Política

Deportes

Noticias recientes

miércoles, 5 de agosto de 2026


Dos personas mientras disputaban un encuentro de squash (Fuente Externa)


Diario Azua / 5 de agosto 2026

Dentro del extenso programa deportivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, disciplinas tradicionales como el béisbol, el baloncesto, el fútbol y el voleibol suelen acaparar los reflectores. Sin embargo, entre los 40 deportes confirmados para la cita multideportiva, hay un grupo de propuestas no convencionales que busca robarse la atención y ganarse un espacio en la fanaticada local.

Se trata del raquetbol, el squash, el netball y los eSports, cuatro alternativas distintas que prometen dinamismo, estrategia y espectáculo:

Raquetbol y Squash: Dos disciplinas de raqueta caracterizadas por su extrema velocidad y exigencia física en espacios cerrados, ideales para los amantes de la alta intensidad.

Netball: Un deporte de equipo con similitudes al baloncesto, muy popular en la región del Caribe anglófono, que llega con la intención de cautivar a nuevos espectadores en el país.

eSports: La inclusión de los deportes electrónicos marca un hito de modernización en el evento, atrayendo a las audiencias más jóvenes y al ecosistema gamer.

Con esta combinación de tradición e innovación, los JCC Santo Domingo 2026 no solo garantizarán competencia de alto nivel, sino también una oportunidad para que el público dominicano descubra y conecte con nuevas pasiones deportivas.


Diario Azua / 5 de agosto de 2026

El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) emitió este [día de la semana] una alerta verde para el Gran Santo Domingo y San Pedro de Macorís, ante el pronóstico de precipitaciones de moderadas a fuertes provocadas por la incidencia de una vaguada en la troposfera alta.

De acuerdo con el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), el fenómeno, sumado al arrastre de humedad generado por el viento del este/noreste, creará el escenario propicio para aguaceros locales, tormentas eléctricas y ráfagas de viento ocasionales en las demarcaciones bajo aviso.

A pesar de la lluvia, las temperaturas continuarán elevadas en gran parte del territorio nacional. Indomet advirtió que el calor característico de la época no dará tregua, por lo que las autoridades recomiendan a la población:

Tomar suficientes líquidos para mantener una buena hidratación.

Vestir ropa ligera y de colores claros.

Evitar la exposición directa al sol en las horas de mayor radiación.

Se aconseja a los residentes en zonas vulnerables permanecer atentos a los boletines oficiales y tomar precauciones ante posibles acumulaciones de agua o crecidas repentinas.



Los miembros del Consejo Nacional de Seguridad Social durante una sesión.( Informacion suministrada por el CNSS)


Diario Azua / 4 de agosto 2026

SANTO DOMINGO.– El Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) emitió la Resolución 641-04, la cual estipula el mecanismo oficial para el cálculo y distribución del Subsidio por Enfermedad Común en aquellos casos donde un afiliado cotice simultáneamente con múltiples empleadores en el Régimen Contributivo.

La nueva norma busca unificar los criterios para proteger a los trabajadores bajo condición de pluriempleo que sufran una incapacidad temporal por enfermedad no profesional, accidente común o situaciones derivadas del embarazo.

¿Cómo se calculará el monto del subsidio?

Para fijar la suma que recibirá el afiliado, la Seguridad Social aplicará las siguientes pautas:

Base salarial: Se tomará el promedio de los sueldos cotizados durante los últimos seis meses en cada empleo activo, con un tope de hasta diez salarios mínimos nacionales.

Porcentajes de cobertura: El trabajador recibirá el 60 % del promedio sumado en casos de atención ambulatoria, y un 40 % si requiere hospitalización.

Distribución proporcional: El pago final se dividirá entre las empresas en proporción al último salario devengado en cada una.

"Si la incapacidad médica aplica únicamente para uno de los puestos de trabajo, la prestación económica se reconocerá de forma exclusiva por la actividad laboral afectada."

Requisitos y vigencia del beneficio

El Subsidio por Enfermedad Común empieza a correr a partir del cuarto día de invalidez temporal y cubre un período máximo de 26 semanas (182 días).

martes, 4 de agosto de 2026


Integrantes de la selección femenina de softbol de Venezuela saludan a las de Nicaragua luego de un partido que disputaron en el Centro Olímpico.S tanley Cepeda (Fuente Externa)


Diario Azua / 4 de agosto 2026

SANTO DOMINGO.– Para la delegación venezolana, cada logro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 lleva un significado que trasciende el podio. Apenas semanas después de que devastadores terremotos sacudieran su país, los atletas vinotinto han transformado el dolor en impulso competitivo sobre el suelo dominicano.

A pesar de la incertidumbre y la huella imborrable de la tragedia en su tierra natal, las medallas obtenidas y las actuaciones en distintas disciplinas han servido como un bálsamo de alivio y orgullo para la nación sudamericana.

"Competir aquí es nuestra forma de llevarle un momento de aliento a la gente en casa; cada victoria es para ellos", se respira en el ambiente de la Villa Centroamericana.

Afecto en el terreno y medalla de honor

El espíritu de hermandad ha quedado en evidencia en escenarios como el Centro Olímpico, donde disciplinas como el softbol femenino han mostrado la altura deportiva y la deportividad de la representación venezolana en cada saludo y encuentro con sus rivales de la región.

Desde su llegada a la República Dominicana, la representación de Venezuela se ganó el respeto del público local y de las delegaciones hermanas. Su sola presencia, sumada a los triunfos alcanzados contra todo pronóstico, consagra su participación como un ejemplo histórico de superación a través del deporte.



Diario Azua / 4 de agosto 2026


DETROIT.– La actual secretaria de Estado de Michigan, Jocelyn Benson, se consolidó este martes como la candidata oficial del Partido Demócrata en la contienda por la gubernatura, tras imponerse holgadamente en las elecciones primarias sobre su rival, el sheriff del condado de Genesee, Chris Swanson.

Benson, quien ganó notoriedad nacional tras defender la validez de los resultados electorales de 2020 y convertirse en la primera demócrata en dirigir la Secretaría de Estado en más de dos décadas, buscará retener el poder para su partido tras el fin del mandato de Gretchen Whitmer.

"¡Gracias, Michigan! Me siento muy orgullosa de ser su candidata. Estoy lista para luchar por su futuro: reducir costos, aumentar salarios y proteger sus derechos", expresó Benson al celebrar la victoria en sus plataformas digitales.

Escenario clave para noviembre y movidas republicanas


El estado de Michigan se perfila nuevamente como un campo de batalla decisivo. Benson enfrentará en las elecciones generales de noviembre al candidato republicano que surja de la contienda entre el congresista John James quien cuenta con el respaldo de Donald Trump y el empresario Perry Johnson.

Por otro lado, la jornada de primarias dejó movimientos estratégicos en el bando republicano:

Distrito 10 de Michigan: El veterano del ejército Mike Bouchard, hijo del histórico sheriff Michael Bouchard y apoyado por Trump, se quedó con la nominación republicana para la Cámara de Representantes tras vencer a Steffan Demetropoulos y Justin Kirk.

Disputa por el escaño: Este escaño, que abarca los condados de Oakland y Macomb, queda vacante tras la decisión de John James de competir por la gobernación, convirtiéndose en un objetivo prioritario para los demócratas en su intento por recuperar la mayoría legislativa en Washington.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 04 agosto 2026.-

«La filología es ese arte venerable que exige a su admirador sobre todo una cosa: mantenerse al margen, tomarse tiempo, volverse silencioso, volverse lento... Este arte no consigue nada tan fácilmente cuando no logra una cosa: ¡no leer nada de prisa, leer lentamente, con profundidad, con cuidado, con segundas intenciones, con las puertas abiertas, con dedos y ojos delicados!» Friedrich Nietzsche (Aurora, 1881/2000, p. 36)

Un silencio tenso recorre las aulas universitarias posmodernas, un murmullo que ya no proviene del debate apasionado ni del cruce de ideas, sino del desconcierto docente ante un fenómeno abrumador. En los pasillos de las instituciones de educación superior más prestigiosas del planeta se constata una realidad inquietante: las lecturas asignadas se recortan año tras año porque los estudiantes, sencillamente, se muestran incapaces de terminar un libro completo. Profesores de la universidad de Harvard admiten haber tenido que reducir la extensión de los textos obligatorios ante la imposibilidad manifiesta de sus alumnos para sostener la atención a lo largo de una obra densa. Lo que antes constituía el cimiento básico de la vida académica- la confrontación íntima, pausada y esforzada con la página escrita- se ha convertido en una cumbre inalcanzable para una generación acostumbrada a la inmediatez del fragmento. ¿En qué momento la dificultad textual dejó de ser un desafío intelectual estimulante para transformarse en una barrera insuperable?

Las cifras que retratan este escenario desmantelan cualquier intento de reducir la crisis a una simple queja generacional. Tras examinar las mediciones del “Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos” elaborado por la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2024) sobre 160.000 personas en decenas de países, la revista The Economist (2026) reveló que aproximadamente el 8% de los estudiantes matriculados en educación superior en naciones de altos ingresos exhibe una comprensión lectora equivalente a la de niños de 10 años, una proporción que asciende al 14% en Estados Unidos. Semejante desmoronamiento de las capacidades interpretativas básicas se apoya en mutaciones culturales profundas: si en los años 90’ casi el 60% de la infancia estadounidense leía por placer, en la actualidad esa cifra ha caído drásticamente al 37%. Este deterioro no se limita al ámbito lingüístico ni afecta únicamente a instituciones de Nivel Secundario, puesto que, por ejemplo, en la Universidad de California, más de 1800 profesores de áreas científicas y matemáticas firmaron un manifiesto público alertando que sus alumnos de primer año ingresaban sin dominar contenidos esenciales de la secundaria, registrando un 70% de rezago respecto a los aprendizajes esperados para un adolescente de 14 años de edad.

El precitado colapso no remite únicamente a una deficiencia técnica de descodificación, sino al avance desbordante del analfabetismo funcional en sectores sociales escolarizados. Ya en su célebre formulación institucional, la UNESCO (1978) definía a la persona en situación de analfabetismo funcional como aquella incapaz de “emprender todas las actividades en que la alfabetización es necesaria con miras al eficaz funcionamiento de su grupo y de su comunidad y que le permitan seguir valiéndose de la lectura, la escritura y el cálculo para su propio desarrollo y el de la comunidad” (p. 12). La paradoja dolorosa de nuestro tiempo radica en que este déficit ya no habita en los márgenes de la exclusión social o de la falta de escolaridad, sino en los pasillos de las academias ilustradas. De acuerdo con los parámetros del estudio PIAAC publicado por la OCDE (2024), más del 20% de la población adulta en las economías desarrolladas se sitúa en el Nivel 1 o inferior de competencia lectora, lo que implica una capacidad restringida para reconocer palabras o extraer información puntual de textos cortos, quedando completamente inhabilitada para identificar premisas contradictorias, evaluar la validez de un argumento o sintetizar información dispersa. Hallarse alfabetizado en términos normativos pero ser incapaz de comprender la arquitectura argumental de un texto equivale a padecer una ceguera semántica que erosiona la raíz misma de la autonomía ciudadana y del juicio reflexivo.

Frente al abismo que supone la complejidad textual, las herramientas de inteligencia artificial irrumpieron disimulando ser un complemento pedagógico, cuando en realidad son un sustituto del esfuerzo interpretativo. En el Reino Unido, según reporta la precitada publicación de The Economist (2026), el 94% de los estudiantes universitarios admite utilizar sistemas algorítmicos para elaborar sus tareas y trabajos académicos, mientras que las investigaciones de Chirikov (2024) en el Centro de Estudios sobre Educación Superior de UC Berkeley constatan un aumento del 30% en las altas calificaciones dentro de materias susceptibles de ser automatizadas. La delegación del pensamiento en la máquina, entonces, constituye la consecuencia directa de una mente que ha perdido el entrenamiento necesario para habitar la incertidumbre y el espesor del lenguaje. Sobre este último aspecto, es interesante recordar que ante esta aceleración informativa, Byung-Chul Han sostiene en su texto “Infocracia” (2022) que “la información no ilumina al mundo” sino que “lo oscurece bajo una avalancha de datos instantáneos” (p. 19), una saturación que carcome progresivamente la capacidad de demorarse en lo complejo. Esta pérdida de la demora contemplativa condiciona la estructura misma del aparato psíquico, convirtiendo la adaptación a la brevedad en la ratificación de una amputación del discernimiento.

Semejante atrofia se enmascara tras la ilusión de una híper-conectividad eficiente, donde el dominio técnico del soporte digital oculta la indigencia de la lectura profunda. El analfabeto funcional posmoderno no es quien desconoce el alfabeto, sino quien, sabiendo descifrar grafemas, se muestra impotente para sostener el diálogo exigente con el texto, cediendo ante la tentación de obtener resúmenes empaquetados (sobre este último aspecto es crucial indicar que no es casual el avance descomunal de fake news avaladas por legiones de idiotas). Aceptar la síntesis algorítmica como un reemplazo legítimo de la lectura implica olvidar que la comprensión no es un producto consumible que se descarga, sino una travesía íntima que transforma decididamente a quien la recorre. En su obra titulada “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”, Nicholas Carr (2011) describió esta mutación cognitiva al advertir cómo “cuanto más utilizamos la pantalla, más entrenamos a nuestro cerebro para la distracción y menos para la interpretación serena y profunda” (p. 19), reconociendo que su propia mente ha terminado por esperar la información “en un flujo veloz de partículas” (p. 19). Cuando el estudiante solicita a un modelo de lenguaje que resuma una obra clásica o redacte un ensayo sintético, no realiza un simple ahorro de tiempo, sino que se priva de la confrontación dialéctica con la alteridad del autor. En la resistencia ejercida por una idea densa reside justamente el espacio germinal de la subjetividad crítica; al eliminar ese roce mediante la mediación técnica, la experiencia del aprendizaje queda degradada a un trámite puramente funcional y despojado de huella existencial.

Al contemplar el devenir histórico de la cohorte generacional que hoy transita entre los 5 y los 24 años de edad, el escenario adquiere los visos de una fractura antropológica de vastas proporciones. Socializada en un entorno donde el estímulo breve ha suplantado a la paciencia hermenéutica y moldeada por sistemas educativos que progresivamente ceden ante el desinterés y la pereza, esta masa de niños y jóvenes enfrenta el riesgo inminente de quedar relegada a una posición de absoluta vulnerabilidad existencial y política. Aquí, es necesario preguntarse: ¿qué lugar social está reservado para una generación a la que se le ha erosionado intencionalmente el hábito de interpretar la complejidad, de articular problemas de manera autónoma y de resistir la tentación de la respuesta inmediata? Cuando la capacidad crítica resulta cercenada en la etapa formativa crucial, las personas no sólo pierden la soltura para aprobar asignaturas, sino también la soberanía psíquica necesaria para discernir la verdad frente a la manipulación. En un presente y un futuro gobernado por interfaces invisibles e inteligencias artificiales capaces de predecir conductas y redactar discursos persuasivos, quien carezca del rigor interpretativo quedará reducido a la condición de simple usuario pasivo, ejecutando instrucciones escritas por algoritmos cuya lógica ni siquiera atina a vislumbrar.

El desmantelamiento de las facultades intelectivas tampoco obedece a un accidente histórico ni a un casual desajuste pedagógico, sino que constituye, en el fondo, la consecuencia lógica de un sistema educativo global subordinado a las exigencias del mercado tardo-capitalista. Bajo el disfraz de la modernización tecnológica y la eficiencia competencial, las instituciones educativas han dimitido de su misión histórica- la emancipación del sujeto a través del conocimiento exigente- para convertirse en administradoras de un adiestramiento superficial. Al respecto, es interesante revisar que, al analizar las mutaciones del poder contemporáneo, Gilles Deleuze profetizó, en sus “Conversaciones” (1995) este tránsito señalando que en las sociedades de control “el hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado” (p. 249), es decir, un sujeto cuya educación se diluye en una instrucción continua y fragmentaria que jamás culmina en madurez intelectual. La promesa ilustrada de que el saber constituye la vía primordial para la movilidad social se desmorona ante la evidencia de aulas convertidas en plataformas de consumo donde los estudiantes adquieren deudas económicas sofocantes para obtener títulos cuya eficacia emancipadora se desvaneció hace tiempo.

Aquella desactivación deliberada del pensamiento crítico encaja con precisión en las dinámicas del consumo híper-individualista y la docilidad política. Al privar a las mayorías del dominio del lenguaje complejo y de la capacidad de sostener argumentos de largo aliento, el sistema produce contingentes de individuos altamente funcionales para la operatividad técnica, pero completamente desarmados frente al chantaje socioeconómico. En su lúcida radiografía “Realismo capitalista”, Mark Fisher (2016) expone cómo la mercantilización de la enseñanza superior engendra un estado de “depresión hedónica” (p. 45) entre los jóvenes, caracterizado por una incapacidad para concentrarse y una búsqueda compulsiva de estimulación inmediata que neutraliza cualquier conato de rebeldía organizada. Quien carece de herramientas hermenéuticas para descifrar las causas estructurales de su malestar tiende a privatizar su frustración, culpándose a sí mismo e integrándose de manera servil en la rueda del consumo paliativo y el endeudamiento perpetuo. La educación deja así de ser un factor de nivelación social para mutar en un dispositivo de reproducción de clases, donde el ejercicio del pensamiento pausado queda reservado como un privilegio aristocrático para las élites que aún se forman en el rigor, mientras que al resto se le administra una pedagogía de la inmediatez y el rendimiento automático.

Semejante degradación sistemática del pensamiento conduce de manera inexorable a una sociedad profundamente dividida, donde la facultad de pensar críticamente corre el riesgo de convertirse en un privilegio de élite reservado a unos pocos, mientras que a las mayorías se les ofrece el paliativo de la inmediatez sin esfuerzo. Al despojar a los sujetos en proceso de formación de las herramientas para lidiar correctamente con el error, la incertidumbre y la argumentación fundamentada, se les condena a habitar un presente chato, privado de profundidad histórica y de densidad afectiva. Esta masa generacional, privada de la vivencia liberadora que entraña la lectura profunda, corre el peligro de transformarse en una fuerza laboral híper-adaptada a la técnica, pero incapaz de cuestionar la dirección de su propio destino. La facilidad algorítmica se nos presenta así como una trampa seductora: nos ofrece soluciones prefabricadas a cada obstáculo de conocimiento mientras que esteriliza la angustia creadora de la duda, esa misma inquietud que a lo largo de los milenios ha alimentado el arte, la ciencia y cualquier sentimiento auténtico de emancipación humana ante cualquier injusticia.

Habiendo intentado exponer los peligros a los que nos enfrentamos hoy, resulta imprescindible preguntarse si nos hallamos ante una reconfiguración inevitable de los saberes o frente a una verdadera atrofia de la razón reflexiva. La ilusión de estar informados gracias a la inmediatez de resúmenes y esquemas automáticos encubre una honda ceguera respecto de los procesos que configuran la verdad. Ya en su célebre tratado titulado “¿Qué significa pensar?”, Martin Heidegger (2005) señalaba con agudeza que “lo que más da que pensar en nuestro tiempo problemático es que todavía no pensamos” (p. 17), una formulación cuya vigencia adquiere hoy una sonoridad perturbadora. Creer que poseemos el conocimiento por el simple hecho de acumular y procesar datos equivale a confundir la agilidad técnica con la sabiduría, puesto que el verdadero pensamiento demanda la disposición de escuchar aquello que se sustrae a la prisa. Delegar la interpretación, la escritura y la resolución de problemas en la inteligencia artificial supone, en definitiva, declinar el riesgo de pensar por cuenta propia y replegarse a la condición de receptores vacíos y pasivos.

No es posible encarar el destino de la cultura académica sin asumir la gravedad de este eclipse. Si la universidad capitula ante la impaciencia generalizada, adaptando sus exigencias a la fragmentación de la atención y naturalizando el analfabetismo funcional de sus aulas, termina por legitimar la conversión del estudiante en un espectador inútil de contenidos envasados. La función primordial de la filosofía en esta encrucijada no pasa por ofrecer consuelos ni por diseñar paliativos técnicos, sino por sostener la incomodidad de la interrogación y reivindicar el valor emancipador de la lentitud en un ecosistema dominado por la inmediatez.

¿Qué clase de comunidad política y humana se prefigura cuando aceptamos que la juventud universitaria no pueda habitar la extensión de un libro ni tolerar el rigor de una idea compleja? Si renunciamos al áspero pero liberador ejercicio de descifrar el mundo por nosotros mismos, entregando la generación de sentido a la eficiencia algorítmica, ¿qué rasgo de lo humano sobrevivirá cuando la máquina redacte, concluya y sienta por nosotros? ¿Seremos capaces de rebelarnos contra la tiranía de la velocidad para reconquistar el silencio reflexivo, o nos resignaremos a contemplar impasibles cómo la inmediatez consume los últimos vestigios de nuestro pensamiento?

Referencias bibliográficas y fuentes consultadasCarr, N. (2011). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (P. Cifuentes, Trad.). Madrid: Taurus.
Chirikov, I. (2024). Artificial intelligence and academic evaluation in higher education. Center for Studies in Higher Education, University of California, Berkeley.
Deleuze, G. (1995). Post-scriptum sobre las sociedades de control. En Conversaciones (1972-1990) (J. L. Pardo, Trad., pp. 247-255). Valencia: Pre-Textos.
Fisher, M. (2016). Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? (C. Iglesias, Trad.). Buenos Aires: Caja Negra Editora.
Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia (J. Chamorro Mielke, Trad.). Madrid: Taurus.
Heidegger, M. (2005). ¿Qué significa pensar? (R. Gabás, Trad.). Madrid: Editorial Trotta.
Nietzsche, F. (2000). Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales (G. Cano, Trad.). Madrid: Biblioteca Nueva. (Obra original publicada en 1881).
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (1978). Recomendación sobre la normalización internacional de las estadísticas relativas a la educación. París: UNESCO.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). Survey of adult skills (PIAAC). OECD Publishing.
The Economist. (2026, 25 de junio). Students are doing worse than you think [Los estudiantes rinden peor de lo que se piensa]. The Economist. https://www.economist.com/international/2026/06/25/students-are-doing-worse-than

El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)



 

Yeral Núñez marcha fácil en la primera posición de la prueba 400 metros con vallas.


Diario Azua / 4 de agosto 2026

SANTO DOMINGO.– En una jornada histórica para el deporte nacional, el atleta dominicano Yeral Núñez conquistó la medalla de oro en los 400 metros con vallas durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, convirtiéndose en el primer representante del país en lograr la presea dorada en esta modalidad dentro del certamen regional.

Ante el aliento del público reunido en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, Núñez dominó la pista con un registro de 48.30 segundos, imponiéndose en un vibrante tramo final tras mantener un paso constante durante toda la carrera.

De San Salvador a la gloria en casa

Este triunfo marca un valioso proceso de superación para el vallista de 23 años. En la edición de San Salvador 2023, Núñez había finalizado en la séptima posición con un tiempo de 49.88 segundos. Tres años más tarde, revirtió aquel resultado para subir a lo más alto del podio en suelo dominicano.

"La victoria confirma el salto cualitativo del atletismo local, impulsado por una generación de élite que se consolida como potencia en la región."

Formado en la Academia Félix Sánchez, el atleta ha mostrado un avance sostenido en sus marcas. En la presente temporada fijó su récord personal en 47.77 segundos, registro que lo colocó en el radar internacional y lo perfiló como el principal favorito para este título.

Con este resultado, la delegación dominicana suma un oro emblemático a su medallero, mientras Núñez firma la hazaña más relevante de su carrera deportiva a nivel regional.

 Documentos diplomáticos secretos revelan que el senador del Partido Liberal y sus seguidores impulsaron el contrabando a Haití, afectando los ingresos de la aduana de Montecristi.

Por Roberto Valenzuela
Diario Azua /  04 agosto 2026.-

"Montecristi es un cementerio de hombres vivos". Nunca he podido olvidar aquella cobertura que realicé como reportero del Palacio Nacional para el diario El Caribe. Acompañaba un Consejo de Gobierno encabezado por el entonces presidente Leonel Fernández cuando varios comunitarios resumieron, con una frase tan dura como desgarradora, la realidad de Montecristi: "Es un cementerio de hombres vivos".

No era una exageración. Era el retrato de una provincia marcada por el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades.

Esa misma noche, al llegar al hotel, el legendario fotógrafo de prensa Pedro Canela rompió el silencio con una observación que todavía conservo en la memoria. Dijo que Montecristi parecía sacado de una película del Viejo Oeste: calles cubiertas de polvo, casas deterioradas y una atmósfera que transmitía el peso del olvido.

Aquella conversación nos llevó a una pregunta: ¿cómo una provincia que antes de 1930 figuraba entre las más prósperas del país terminó sumida en semejante decadencia?

Montecristi llegó a ser uno de los principales puertos de la República Dominicana y del Caribe. Por allí transitaban comerciantes nacionales y extranjeros. Su aduana era una importante fuente de ingresos para el Estado.

La tradición popular sostiene que el dictador Rafael L. Trujillo castigó la provincia por su vínculo con su enemigo el general Desiderio Arias, poderoso caudillo de la Línea Noroeste y senador por Montecristi, representante del Partido Liberal. Trujillo conocía muy bien la provincia porque su segunda esposa, Bienvenida Ricardo, pertenecía a una familia acomodada de ese lugar.

El dictador eliminó militarmente al caudillo y, al mismo tiempo, dejó morir la principal fuente económica que lo sostenía: el puerto, la aduana de Montecristi. El objetivo habría sido impedir que surgiera otro líder regional con suficiente poder económico y político para desafiar su régimen.

Existe otro elemento poco conocido que aparece en documentos diplomáticos de Estados Unidos, pero que eran de conocimiento de Trujillo, quien tenía asesoría de militares de Estados Unidos.

El historiador Bernardo Vega, en su libro Desiderio Arias y Trujillo se escriben, recopiló informes confidenciales, cartas diplomáticas y documentos oficiales estadounidenses. En ellos se describe a Desiderio Arias como un caudillo involucrado en actividades de contrabando y comercio ilegal en la frontera dominico-haitiana.

De acuerdo con estos informes, una de las principales preocupaciones de la delegación norteamericana era la caída de las recaudaciones aduaneras en Montecristi. Los diplomáticos atribuían esa disminución al incremento del contrabando hacia Haití.

Los documentos señalan que Desiderio Arias y varios de sus seguidores, aprovechando el control político y militar que ejercían sobre la Línea Noroeste, facilitaban el tráfico ilegal de mercancías con comerciantes y grupos del lado haitiano. Esa situación afectaba directamente los ingresos de las aduanas.

Para los funcionarios estadounidenses, el problema no era solo de seguridad, sino también financiero. Desde la ocupación militar de 1916, Estados Unidos había asumido el control de las aduanas dominicanas para garantizar el cobro de la deuda externa del país. Cada peso que dejaba de ingresar por concepto de impuestos aduaneros representaba una pérdida para la administración militar.

Los informes diplomáticos revelan incluso la frustración de los funcionarios estadounidenses ante la persistencia del contrabando y muestran que consideraban a Desiderio Arias el principal obstáculo para controlar esa actividad ilícita.

Según documentos que recopiló el historiador Bernardo Vega, los diplomáticos norteamericanos estaban tan molestos que sugerían, con insistencia, que la solución era asesinar al general Arias. O sea, parece que ellos decían la frase: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Es decir, muerto Desiderio se iban a acabar sus actividades mafiosas con Haití, las cuales afectaban las recaudaciones aduanales.

Fuente: Vega, B. (2009). Desiderio Arias y Trujillo se escriben. Fundación Cultural Dominicana.

Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 04 agosto 2026.-

Cuando las explicaciones oficiales no resultan convincentes, los gobiernos siempre intentan descalificar las narrativas alternativas como “teorías conspirativas”.

En 1881, cuando asesinaron al presidente James A. Garfield, el gobierno dijo que fue un “pistolero solitario”, decir algo diferente era propagar “teorías conspirativas”.

En 1963, la CIA definió como “teorías conspirativas” cualquier narrativa contraria a la oficial: un pistolero solitario mató al presidente John F. Kennedy. Después dijo que cuestionar la narrativa de terroristas, aviones y las Torres Gemelas, propagaba “teorías conspirativas”.

En 2020, el doctor Anthony Fauci dijo que el virus del Covid-19 tuvo un “origen natural”, y sugerir que salió del Laboratorio de Virología de Wuhan, propagaba “teorías conspirativas”

En el 2025, la CIA y el FBI concluyeron, que “una fuga accidental del laboratorio de Wuhan es la explicación más probable”,

del origen del Covid-19. Descalificaron a Fauci, validaron las “teorías

conspirativas”. Esto continuará.

El gobierno de China no discrepa del informe de la CIA y del FBI; más bien ofrece otra perspectiva sobre el origen del virus, siempre vinculado al laboratorio de Wuhan. La inteligencia china sugiere que el virus fue “importado a Wuhan en empaques alimenticios congelados

contaminados o vía el correo internacional”.

En conclusión, la inteligencia china y la estadounidense “discrepan” de la teoría de Fauci sobre el “origen natural”.

La historia del doctor Fauci y su relación con el Covid-19 nunca terminará, llegarán los textos de historia.

Los abogados de Fauci le recomendaron no

responderles nada a los senadores, pero quedan preguntas sencillas, legítimas.

¿Por qué Fauci quiso imponer la teoría del

“origen natural” del virus del COVID-19, surgido en Wuhan, China?.

Entre Wuhan, China, y Bethesda, Maryland,

donde vive y trabaja Fauci, hay 11.860 km. ¿Por qué, Fauci, necesitaba

controlar la narrativa de algo tan alejado de él?

Varios estados quieren enjuiciar a Fauci, el perdón federal no cubre delitos estatales. Que la CIA y el FBI, que antes descartaban, ahora validan “teorías conspirativas”, indica que cosas fundamentales cambiaron profundamente, a Fauci, ciertamente, le esperan días bastante difíciles.

Videos

Ads Place 970 X 90

Nueva York

EconTurismo

Salud