Diario Azua / 12 de abril 2026
Desde la pandemia hasta la crisis haitiana, los llamados al consenso nacional han sido una constante en el discurso presidencial, pero la concreción de acuerdos sigue siendo la gran materia pendiente.
SANTO DOMINGO. – El próximo miércoles, el presidente Luis Abinader cerrará un nuevo ciclo de reuniones con el expresidente Leonel Fernández, en un intento por articular un frente común ante la inestabilidad en Medio Oriente. Sin embargo, este mecanismo de "unificación nacional" no es nuevo: ha sido la herramienta recurrente del mandatario desde 2020, aunque con un historial marcado por el estancamiento y la falta de resultados tangibles.
Bajo el lema de que "el Gobierno no puede solo", la administración actual ha convocado a la oposición en momentos críticos, pero el entusiasmo inicial suele diluirse en mesas de trabajo que rara vez terminan en políticas públicas ejecutadas.
Cronología de un consenso esquivo
La crisis del Covid-19 (2020): Apenas asumió el poder, Abinader visitó a Danilo Medina y Leonel Fernández. El objetivo era consensuar la gestión de la pandemia y la compra de vacunas. Pese a las fotos oficiales, el contenido de lo discutido y los aportes reales de la oposición nunca fueron comunicados.
El "Diálogo por las Reformas" (2021-2022): Lo que inició como una ambiciosa propuesta de 12 reformas (que luego subieron a 16) bajo la mediación del Consejo Económico y Social (CES), terminó en un "punto muerto". La oposición se retiró de las mesas por desacuerdos fundamentales sobre la transparencia y la reforma constitucional, dejando el proceso sin conclusiones concretas.
El conflicto en Haití (2023-2025): Quizás el tema más espinoso. Tras años de llamados fallidos y rechazos por parte del PLD y el PRD, en mayo de 2025 se logró un encuentro histórico entre Abinader y los tres expresidentes. Aunque se entregó un informe final con recomendaciones al Ejecutivo, la implementación de estas sugerencias en la política fronteriza y diplomática sigue sin ser evidente.
¿Mecanismo de solución o estrategia política?
Para analistas y sectores de la oposición, estos llamados han sido percibidos en ocasiones como una forma de compartir el costo político de las crisis más que como una apertura real a la co-gobernanza. Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de una "posición unificada", los resultados sugieren que el diálogo se ha convertido en un fin en sí mismo, más que en un medio para alcanzar soluciones.
Con la reunión del próximo miércoles, el país observará si este nuevo intento de consenso logra romper la inercia de los últimos seis años o si se sumará a la lista de expedientes archivados en el CES.
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