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jueves, 9 de abril de 2026



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Tras una prohibición de 50 años, por parte del Departamento de Salud de Estado (NYSOH), de no comer pescado del río Hudson, ya se pueden consumir algunos, según la agencia de salud.

Se podrá pescar específicamente en el tramo que abarca desde el puente Rip Van Winkle, en Catskill, hasta Downtown Manhattan. A su paso por el Alto Manhattan, muchos dominicanos se dedican a pescar en el caudaloso río.

Autoridades de salud detallan especies permitidas, límites mensuales y medidas clave para reducir riesgos al consumirlos. Comer la “Perca Amarilla” hasta cuatro veces al mes las personas normales, y la población sensible (mujeres embarazadas, lactantes, en edad fértil y niños) consumirla una vez.

La “Lubina Blanca” se recomienda consumir una vez al mes por parte de personas normales como las sensibles. La “Lubina Rayada” y el “Bagre Marrón” cuatro veces al mes, y las personas sensibles una.

Las personas normales pueden consumir carne de cangrejo azul hasta cuatro veces al mes; una vez las especies Eperlano del Pacífico, Lubina de Boca Grande, Tambor de agua dulce, Pez Dorado, Jurel y Pez Agua del Atlántico.

Según explicó Audrey Van Genechten, experta en consumo de pescado, los niveles de PCB (contaminantes industriales tóxicos y persistentes que se acumulan en la grasa del pescado y en la cadena alimentaria, derivado de residuos ambientales antiguos, que se acumulan en peces y se consumen al comerlos), han disminuido lo suficiente en ciertas especies como para permitir su consumo controlado.

Este avance es resultado de décadas de regulaciones ambientales, limpieza del río y monitoreo constante.

“Al eliminar la piel y la grasa, se puede reducir hasta el 50 % de los PCB restantes”, explicó Van Genechten. Esto se debe a que los compuestos tienden a acumularse en los tejidos grasos. También se aconseja evitar métodos de cocción que reutilicen los jugos del pescado, como sopas o caldos, ya que pueden concentrar contaminantes.

Durante décadas, el río Hudson fue considerado un símbolo de la contaminación industrial en Estados Unidos.

Sin embargo, este nuevo anuncio representa una señal clara de recuperación ambiental. Aunque el río aún no está completamente libre de contaminantes, la reducción de PCB refleja el impacto positivo de las políticas ambientales y los esfuerzos de limpieza.



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- La Comisión para la Preservación de Monumentos Históricos de esta ciudad (LPC) designó este martes tres edificios como monumentos históricos, por su larga historia en favor de los inmigrantes. Dominicanos residentes en esta metrópoli visitan y han visitado dichos lugares.

Se suman a los más de 38.500 edificios y sitios que NYC protege como monumentos históricos, entre ellos donde se encuentra el consulado dominicano en NY, ubicado en el 1501 de Broadway, con la calle 43, en Manhattan.

Son ellos: el anexo de la escuela pública número 15 en Boerum Hill, Brooklyn, edificio de tres plantas de estilo neorrománico, construido en 1889, ubicado en el 284 de la calle Baltic.

La iglesia católica de Santa María, ubicada en 438-440 de la calle Grand, en el Lower East Side, en Manhattan, construida en 1833. Sirvió a los católicos irlandeses que llegaron a NYC en el siglo XIX y continúa sirviendo a los inmigrantes católicos que se mudan a la urbe. Hoy en día, la parroquia está compuesta mayoritariamente por hispanohablantes.

La Alianza Lituana en Chelsea, ubicada en el 307 W de la calle 30, en Manhattan, ha servido durante mucho tiempo, proporcionando un espacio de apoyo clave para los inmigrantes lituanos y la comunidad lituano-estadounidense en NYC.

“La historia de NYC es la historia de la inmigración, y los tres monumentos designados brindan una conexión tangible con lugares que ayudaron a las comunidades a echar raíces y crear oportunidades duraderas”, declaró Lisa Kersavage, directora ejecutiva de LPC.

Por su parte, el alcalde Zohran Mamdani aplaudió la designación de los tres edificios, proclamando: “Los inmigrantes construyeron la ciudad de NY.” “Sus historias perviven en cada manzana, en cada barrio, en cada rincón de los cinco condados”.

“Me enorgullece reconocer tres lugares más que perpetúan ese legado: lugares que, durante generaciones, han abierto sus puertas a los recién llegados y han ayudado a definir lo que significa pertenecer a la mejor ciudad del mundo”, declaró Mamdani.


Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Según nuevos datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los agentes federales de inmigración destinados en esta ciudad arrestaron a principios de 2026 al triple de personas que, en el mismo período de 2025, pero un menor número de los arrestados resultó en deportación. Entre los detenidos y deportados figuran varios dominicanos.

En las primeras ocho semanas de 2026, el ICE arrestó a más de 1.200 personas en la región, y 195 resultaron en deportación. En el mismo período de 2025, el ICE arrestó a 462 inmigrantes y fueron deportados 342. Esto representa una tasa de deportación del 16 % en 2026, en comparación con una tasa del 74 % en 2025.

Amy Belsher, abogada supervisora de la Unión de Libertades Civiles de NY, afirmó que el aumento de arrestos indica una estrategia de "detenciones primero, preguntas después" en la aplicación de las leyes de inmigración.

Señaló que se está deteniendo ilegalmente a un gran número de inmigrantes, y que los jueces se están dando cuenta rápidamente de que no existen motivos para la deportación.

Entre enero de 2023 y marzo de 2024, el ICE arrestó a 2.867 menores. Durante los primeros 14 meses de la administración Trump, los agentes arrestaron a 466, lo que representa una disminución del 84 %.

Pero estas detenciones dieron lugar a más deportaciones: 196 durante la segunda administración de Trump y 187 durante la de Biden. El aumento de las deportaciones, a pesar de la drástica disminución de las detenciones de jóvenes, desconcertó tanto a Belsher como a Benson.

La duración de las detenciones se disparó durante el mandato del presidente Donald Trump, pero parece que se está acortando.

NYSOH autoriza consumo de pescado del río Hudson tras 50 años de prohibición; dominicanos lo pescan



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Ha generado conmoción entre mujeres y hombres dominicanos en el Alto Manhattan la admisión de culpabilidad del arquitecto Rex A. Heuermann, de 62 años, ante un tribunal del condado de Suffolk, a 110 kilómetros de Manhattan, por el asesinato de ocho mujeres.

El caso se ha convertido en tema de conversación obligada en distintos establecimientos de los sectores dominicanos de Washington Heights e Inwood. Entre los connacionales que han comentado el caso, aunque pidieron no ser fotografiados, se encuentran Luis Rodríguez, Amanda de los Santos, Sandra de Báez, Virginia Soto, Evelyn Madera, Manuel Sambrano, Julio López y Rodolfo Batista, entre otros.

Muchos quisqueyanos coincidían en afirmar: “Debe recibir pena de muerte”. “Ese monstruo no fue parido por una mujer”. “Es un sádico que sus compañeros de celda deberían torturar hasta morir”, entre otras expresiones.

Heuermann se encuentra detenido sin derecho a fianza. Admitió haber asesinado a las ocho mujeres por estrangulamiento, tras atraerlas con dinero usando teléfonos desechables. Luego ató sus cuerpos y los envolvió en sacos de arpillera.

Estos crímenes se cometieron a lo largo de 17 años, razón por la cual fue apodado el asesino en serie de Gilgo Beach, una playa en la ciudad de Babylon, condado de Suffolk, Long Island, NY, conocida por ser un lugar recreativo.

Las víctimas han sido identificadas por las autoridades como las Cuatro de Gilgo: Megan Waterman, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Melissa Barthelemy, Valerie Mack, Jessica Taylor y Sandra Costilla.

Heuermann lleva casi tres años detenido sin derecho a fianza en la cárcel del condado de Suffolk.

Otros célebres asesinos en serie de mujeres fueron Ted Bundy, en los años 70, quien dejó decenas de víctimas (al menos 30 mujeres y niñas asesinadas), aunque varias sobrevivieron pese a graves agresiones. 

Bundy es considerado uno de los asesinos en serie más notorios de EE. UU., aunque otros criminales superaron sus cifras, como Gary Ridgway, quien confesó 49 asesinatos; Samuel Little, con más de 60; y Donald Harvey, quien admitió haber matado a 37 personas.


Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- El Banco Ponce y la Asociación de Bodegueros Unidos de América (UBA), cuya membresía asciende a más de 14 mil miembros, en su mayoría dominicanos, sellaron el pasado fin de semana una alianza estratégica para impulsar el crecimiento de estos establecimientos comerciales en esta ciudad.

Durante su tradicional desayuno en el restaurante Caridad, ubicado en Kingsbridge, El Bronx, el presidente de UBA, Radhames Rodríguez, destacó que, con la reciente apertura del Banco Ponce en la calle 207, esquina con la Avenida Novena (junto al puente), la entidad refuerza su presencia en el Alto Manhattan.

El banco apuesta por la educación financiera y un trato personalizado. No busca clientes transaccionales, sino socios a largo plazo, quienes vean en la institución un aliado para expandir su patrimonio, señaló Rodríguez, acompañado de los directivos Rosa Ayala, Luis Ducasse, y los comerciantes Carmela Feliz Soto y Rafael Antonio Núñez.

Por su parte, Wanda Matos Taveras, vicepresidenta del banco y de origen dominicano, presentó una visión de "banca con conciencia", diseñada para las necesidades y desafíos de las bodegas en la ciudad.

Subrayó que la misión de Banco Ponce, reconocido como Institución Financiera de Desarrollo Comunitario (CDFI), es cerrar la brecha de conocimiento que a menudo limita el crecimiento de los negocios familiares.

"Entiendo cómo funcionan nuestros negocios. Mi objetivo es identificar esas necesidades y acompañar a los pequeños negocios para que prosperen", afirmó, resaltando que el banco busca ofrecer una consultoría integral, humanizando la relación financiera, indicó Matos Taveras.

Además, destacó el rol social de las bodegas más allá del aspecto económico, describiéndolas como "refugios seguros" dentro del entorno urbano, compartiendo un testimonio personal sobre cómo estos comercios son un apoyo vital en emergencias comunitarias.

Al desayuno asistieron el jefe adjunto de la Policía, Benjamín Gurley, oficial al mando del Distrito de Patrulla en El Bronx. Asimismo, bodegueros de los diferentes condados, empresarios, profesionales y activistas comunitarios, entre otros.



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Un hombre de 76 años, con problemas de salud y residente en el piso 23 del edificio River Park, un complejo de 44 pisos y 1,654 apartamentos, ubicado en una franja entre la autopista Major Deegan y el río Harlem, en Morris Heights, El Bronx, mató a su vecino de 21 años tras dispararle en repetidas ocasiones, motivado por la música alta que no lo dejaba dormir.

El anciano, identificado como Gilbert Smalls, le pidió a Justin Chatfield que bajara el volumen de la música, debido a su delicada condición de salud. Sin embargo, se desató una discusión entre ambos, alrededor de las 10:00 p.m. del pasado fin de semana.

Smalls, quien vive con su esposa, declaró a la policía que, debido a su mala salud, tomó una pistola de 9 mm que guardaba en una caja fuerte, salió al pasillo y, en ese momento, Chatfield también salió, recibiendo varios disparos que le costaron la vida horas después en el hospital.

Se ordenó que Smalls permaneciera detenido, sin derecho a fianza, tras comparecer ante el Tribunal Penal de El Bronx este sábado, acusado de homicidio y posesión ilegal de armas.

En general, la violencia doméstica y familiar son problemas comunes, que se estima afectan a 10 millones de personas en Estados Unidos cada año.

Los casos son frecuentes en NYC y áreas circundantes, entre parientes, compañeros de vivienda, vecinos y parejas, incluso con víctimas menores de edad. 

Cada día en la Gran Manzana se reportan en promedio unos 747 incidentes de violencia doméstica, incluyendo agresiones, abusos y maltratos verbales, así como unos 65 homicidios anuales.



 Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.-  El Día de la Tierra sin Automóviles se celebrará este mes en los diferentes condados de esta ciudad, trayendo consigo calles libres de vehículos y eventos, en los cuales participan miles de dominicanos, entre otras etnias, anunció Mike Flynn, comisionado del Departamento de Transporte de NYC (NYC-DOT), organizador del evento anual.

"Esta actividad promueve el activismo y la educación en torno al cambio climático, el ambientalismo y los modos de transporte sostenible. Es un recordatorio de que solo tenemos un planeta, y que nuestras calles desempeñan un papel fundamental en nuestra lucha contra el cambio climático», afirmó Flynn.

Las calles que se cerrarán el próximo día 25, desde las 10:00 a.m. hasta las 4:00 p.m.

Manhattan: En Broadway, entre las calles 17 a la 46. En la Avenida Saint Nicholas, entre las calles 181 y la 185; y en la calle Dyckman entre Broadway a La Marina/Inwood Hill Park. Estas últimas en los vecindarios dominicanos de Washington Height e Inwood, en el Alto Manhattan.

Queens: En la avenida Woodside, entre las calles 75 y la 78. Brooklyn: En la Avenida Quinta entre las calles 41 y la 45. El Bronx: En la calle 188 este entre Grand Concourse y la Avenida Valentine. Staten Island: En la Avenida Port Richmond entre la Avenida Castleton y la calle Bennett

Habrá apoyo de Lyft, Citi Bike ofrecerá ese día viajes ilimitados de 30 minutos en sus bicicletas clásicas durante 24 horas.

El NYC-DOT también encargó a diversos artistas la creación de obras de arte temporales con enfoque medioambiental. Las populares letras "NYC Art Stop" llegarán con un diseño original de la ilustradora radicada en NY, Molly Magnell, que representa la primavera en una utopía urbana libre de automóviles.

El comisionado Flynn sostiene que «el transporte es la segunda mayor fuente de emisiones de carbono en la Gran Manzana, y encontrar formas de hacer que las opciones de transporte limpio sean más rápidas, sencillas y asequibles es clave".

"Animamos a todos los neoyorquinos a salir a disfrutar de arte público temporal, programación cultural, música y otras actividades en docenas de calles libres de automóviles por toda la ciudad», expresa.

Para más información sobre las iniciativas y convocatorias abiertas visitar = nyc.gov/DOTArt 



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Ante la situación económica que viven los residentes en esta ciudad, los dominicanos, por ser la etnia hispana de mayor presencia con cerca de un millón, podrían ser los más afectados para cubrir sus gastos mensuales de cuidado infantil, vivienda, alimentación, atención médica, transporte e impuestos, entre otros.

Un reciente informe de Medida del Costo Real de Vida (TCOL), establece que el 78% de los hispanos en la Gran Manzana están con “el agua al cuello” para cubrir sus costos mínimos.

Según el informe, el ingreso anual medio necesario para que una familia de cuatro personas con dos hijos en edad escolar pueda permitirse vivir en NYC alcanzó los 133.000 dólares en 2026.

El informe también reveló que el 46% de los hogares no gana lo suficiente para subsistir sin ayuda financiera externa, ya sea del gobierno o de fuentes privadas.

Este lunes el alcalde Zohran Mamdani reveló que más de 5 millones de personas, o el 62% de los residentes en NYC, incluidos aquellos que reciben ayuda del gobierno, experimentaban inseguridad económica.

“Esta no es una crisis que afecte a una pequeña minoría de neoyorquinos. Es una crisis que afecta a la gran mayoría de nuestra ciudad, en todos los distritos y barrios”, dijo.

Según datos del informe, una familia en El Bronx compuesta por dos padres que trabajan, un niño en edad preescolar y otro en edad escolar necesita ganar 125.814 dólares al año. Este nivel ha aumentado un 162% desde el año 2000, cuando la misma familia necesitaba 48.077 dólares para cubrir los gastos anualmente.

En Brooklyn, una familia del mismo tamaño necesitaba en el 2000 la suma de 49,282 dólares al año, en el 2026 la cantidad de 132,975, para un aumento de 170 %.

En el norte de Manhattan (Alto Manhattan) la misma familia necesitaba en el 2000 la suma de 52,475 y para este 2026 la suma de 137,627, para un aumento del 162 %.

En el sur de Manhattan (Dow Town) la misma familia necesita en el 2000 la suma de 75,942 y para este 2026 la cantidad de 167,285, para un aumento del 120 %.

En Queens, la misma familia en el 2000 necesitaba 51,281 y para este 2026 la suma de 132,249, para un aumento del 158 %. En Staten Island, la misma familia necesitaba la cantidad de 50,972 y para este 2026 la suma de 129,061, para un aumento del 153 %.

Los umbrales de autosuficiencia han aumentado en porcentajes de tres dígitos en todos los condados durante el último cuarto de siglo.



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- Médicos de Maimonides Health en Brooklyn expresan que el cáncer colorrectal está aumentando en personas menores de 50 años en esta ciudad en casi un 3 % anual y ahora es la principal causa de muerte relacionada con esta enfermnedad en este grupo de edad.

Actualmente, en NYC hay una creciente comunidad dominicana, entre otras etnias, comprendidas en las edades señaladas.

Las doctoras Julie Yang, directora del programa integral de gastroenterología oncológica, y  Rebecca Rhee, jefa de la división de cirugía colorrectal y directora del programa de residencia en cirugía general, sostienen que la mayoría de los pacientes menores de 50 años diagnosticados con la enfermedad no presentan ningún vínculo hereditario o genético. 

Aunque se desconoce con certeza la causa del aumento, se han asociado con los estilos de vida sedentarios, mala alimentación, sobrepeso, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, dietas bajas en fibra, altas en grasas o en carnes procesadas, y otros factores ambientales. 

Puede curarse si se detecta a tiempo mediante pruebas de detección, lo que subraya la importancia de la detección temprana, por eso es importante visitar el médico. Todos los casos de cáncer de colon se originan a partir de pólipos, que pueden tardar entre 10 y 15 años en convertirse en cáncer o en detectarse en sus etapas iniciales.

El Maimonides Health es el sistema de salud académico más grande y destacado de Brooklyn, enfocado en brindar atención integral y de alta calidad a diversas comunidades. Se caracteriza por la innovación, investigación y atención centrada en el paciente. 

Ofrece servicios de excelencia en cardiología, neurociencias, ortopedia, oncología y atención de salud mental, incluyendo una clínica especializada para la comunidad latina. Funciona como un importante centro de enseñanza, con programas de residencia y subespecialidades médicas.

Recientemente, la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS) redujo la edad de 50 a 45 años para las pruebas. Si se detecta a tiempo, la tasa de supervivencia a cinco años es del 90 %.

Más de 53,000 personas mueren anualmente por este cáncer en Estados Unidos. Es la segunda causa más común de muerte por cáncer en el país, con proyecciones que indican aproximadamente 55,230 fallecimientos para el presente año 2026. Se estima en más de 1 millón de muertes al año a nivel mundial.



Diario Azua / 9 de abril 2026

Por Ramón Mercedes

NUEVA YORK.- El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) de Estados Unidos anunció, para la noche de este martes y durante todo el día de este miércoles, un frío invernal, con temperaturas por debajo del punto de congelación, que azotará este estado y otros aledaños, con posibilidad de nieve ligera.

La inclemencia del tiempo afectará a más de un millón de dominicanos que residen entre Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Connecticut.

Un área de baja presión avanza hacia la región de los Grandes Lagos, atrayendo la humedad suficiente para generar pequeñas nevadas. Entre las ciudades que se encuentran en la trayectoria de posible acumulación figuran Buffalo, Syracuse y Albany, la capital estatal.

El sistema frontal rápido, conocido como “clipper”, está barriendo el noreste del país, y en algunas zonas del norte del estado de NY demuestra que el crudo invierno de 2025-2026 aún no ha terminado.

Médicos y meteorólogos recuerdan que las temperaturas extremas son peligrosas, especialmente para ancianos y niños. La hipotermia es una condición en la que la temperatura corporal desciende peligrosamente, por debajo de los 95 °F (35 °C), cuando el cuerpo pierde calor más rápido de lo que lo produce. 

La congelación puede ocurrir en la piel expuesta en tan solo 15 a 30 minutos en estas condiciones. Así, la principal preocupación es la sensación térmica: la temperatura percibida en la piel a medida que el viento elimina la capa protectora de calor del cuerpo.

Tras el paso del frente frío, se comenzarán a sentir temperaturas más altas para este jueves, con una sensación térmica diurna de 57 °F (14 °C) y 39 °F (4 °C) en la noche. A partir del viernes, el regreso del clima primaveral (64 °F/18 °C). No hay pronóstico de lluvia en los próximos días.


Por Dr. Amín Cruz
Diario Azua / 09 abril 2026.-

“Las guerras no terminan en el campo de batalla; comienzan allí y se prolongan en la vida cotidiana de quienes nunca empuñaron un arma."

En un mundo saturado de imágenes de destrucción y cifras de víctimas, hay una dimensión de la guerra que rara vez ocupa los titulares principales, pero que afecta silenciosamente a millones de personas: su impacto económico global.

La guerra en Oriente Medio no solo se libra en el terreno militar. También se combate con consecuencias duraderas en los mercados energéticos, en las cadenas de suministro y en la estabilidad financiera internacional. Es ahí donde se configura una crisis menos visible, pero potencialmente más prolongada.

El primer golpe ha sido energético. El estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio mundial de petróleo y gas, se ha convertido en un punto de tensión crítica. Cuando una región por la que circula cerca de un tercio del petróleo global se vuelve inestable, el efecto no es regional: es sistémico. Para los países importadores, esto no es solo un aumento de precios, es un castigo económico que erosiona ingresos, frena la producción y deteriora la calidad de vida.
La energía es apenas el inicio, la guerra ha vuelto a exponer la fragilidad de las cadenas de suministro globales. El desvío de rutas marítimas, el encarecimiento de seguros y los retrasos logísticos están alterando el flujo de bienes esenciales. Entre ellos, uno particularmente sensible: los fertilizantes. Su escasez no solo afecta a los agricultores, sino que anticipa un problema mayor: el encarecimiento de los alimentos.

Aquí es donde la crisis deja de ser macroeconómica y se vuelve profundamente humana, en los países de bajos ingresos, donde una parte significativa del ingreso se destina a la alimentación, cualquier aumento de precios se traduce en hambre, en inestabilidad social y en tensiones políticas. La inflación, en este contexto, no es una cifra técnica: es una amenaza cotidiana.

Y, sin embargo, el impacto no es uniforme. Mientras algunas economías exportadoras de petróleo se benefician temporalmente del alza de precios, otras enfrentan déficits crecientes y presiones fiscales insostenibles. Esta asimetría revela una verdad incómoda: las crisis globales no golpean a todos por igual; amplifican las desigualdades existentes.

Los mercados financieros, por su parte, reaccionan con nerviosismo. La volatilidad aumenta, los costos de financiamiento se elevan y las economías más endeudadas ven reducirse su margen de maniobra. En este escenario, el riesgo no es solo una desaceleración económica, sino una posible cadena de crisis fiscales en países vulnerables.

Frente a este panorama, organismos como el Fondo Monetario Internacional intentan contener el impacto mediante asistencia técnica y financiera. Su directora, Kristalina Georgieva, ha advertido sobre el creciente número de países que requieren apoyo. Pero la pregunta persiste: ¿es suficiente?

La realidad es que el mundo enfrenta esta nueva crisis con menos herramientas que en el pasado. Altos niveles de deuda, márgenes fiscales limitados y una creciente fragmentación geopolítica reducen la capacidad de respuesta coordinada.

Lo más preocupante no es solo la magnitud del shock, sino su posible duración. Si el conflicto se prolonga, el mundo podría entrar en una fase de incertidumbre permanente, donde la energía cara, la inflación persistente y la inestabilidad financiera se conviertan en la nueva normalidad.
En ese escenario, la guerra dejaría de ser un evento para convertirse en un contexto. Y tal vez ese sea el mayor riesgo: que el mundo se acostumbre. Porque cuando la crisis se normaliza, también lo hace la desigualdad, la precariedad y la indiferencia. Detrás de todo eso vendrá el abuso de poder, los especuladores, ladrones, corruptos y más…

La guerra en Oriente Medio no sólo redefine fronteras geopolíticas. Está redibujando el mapa económico global. Y en ese mapa, como tantas veces, los más vulnerables aparecen en la zona de mayor riesgo.

"Cuando la inestabilidad se vuelve costumbre, el mayor peligro no es la crisis, sino aprender a vivir con ella."

¡"La humanidad exige coherencia, responsabilidad y liderazgo"!
¡"La paz no puede ser un discurso; debe ser una acción sostenida, verificable y respetada por todos"!

¡PORQUE SIN CUMPLIMIENTO, NO HAY PAZ EN EL MUNDO!

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiad



Leah Francis Campos, embajadora de EE. UU. (FUENTE EXTERNA)


Diario Azua / 9 de abril 2026

SANTO DOMINGO. – Al cumplirse el primer año de la tragedia que conmocionó a la sociedad dominicana, la embajadora de los Estados Unidos en el país, Leah F. Campos, emitió un emotivo mensaje de solidaridad en el que destacó la fortaleza espiritual y la unidad de los dominicanos frente al dolor.

A través de un comunicado oficial de la misión diplomática, Campos afirmó que el desplome del techo de la discoteca Jet Set, ocurrido durante una presentación del merenguero Rubby Pérez, es un evento que "marcó el corazón" de la nación y que, pese al paso del tiempo, mantiene una herida abierta en cientos de familias.

Solidaridad ante la tragedia

La diplomática resaltó que, tras el trágico balance de 236 fallecidos y más de 180 heridos, la respuesta de la ciudadanía fue un ejemplo de "resiliencia extraordinaria". Según Campos, el pueblo dominicano ha sabido transformarse mediante la solidaridad y el amor al prójimo en uno de los momentos más oscuros de su historia reciente.

"Recordamos con profundo lamento este aniversario. El dolor sigue presente en quienes perdieron a sus seres queridos", expresó la embajadora, quien además apeló a la fe como el principal refugio para encontrar consuelo ante la magnitud de la pérdida.

Un año del suceso

El pronunciamiento de la embajadora coincide con los actos conmemorativos organizados en la "zona cero" de la avenida Independencia, los cuales han congregado a sobrevivientes y familiares que claman por justicia y memoria tras el colapso estructural que sepultó a cientos de personas hace exactamente un año.

Diario Azua
Santo Domingo, Rep. Dom. / 09 abril 2026.-

El fortalecimiento del liderazgo de las mujeres en la vida política y la necesidad de consolidar una justicia electoral con enfoque de género centraron el conversatorio “Diálogo Político para la Igualdad: Género y Justicia Electoral”, organizado por el Ministerio de la Mujer, la Junta Central Electoral, la Embajada de la República Federal de Alemania y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La iniciativa reunió a lideresas políticas, magistradas y magistrados de diversos organismos, entre ellos el Tribunal Superior Electoral y la JCE, congresistas y representantes de órganos electorales, en un espacio de intercambio que forma parte de una serie de encuentros impulsados junto a la Red de Mujeres UNIDAS.

Durante la apertura, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes Gómez, subrayó que el fortalecimiento de la democracia pasa necesariamente por garantizar la participación plena de las mujeres.

“Una democracia no se mide únicamente por el número de elecciones que celebra, sino por la capacidad real que tienen todas las personas, y en particular las mujeres, de participar, decidir y ejercer poder en igualdad de condiciones”, afirmó.

La funcionaria destacó, además, que aunque el país ha registrado avances, como el incremento de la representación femenina en la Cámara de Diputados tras las elecciones de 2024, persisten desafíos estructurales que requieren respuestas institucionales sostenidas, especialmente frente a fenómenos como la violencia política y digital contra las mujeres.

En ese sentido, la embajadora de Alemania, Maike Friedrichsen, reafirmó el compromiso de su país con la promoción de la igualdad de género y la democracia paritaria.

“El fortalecimiento de la participación de las mujeres en los procesos electorales no solo es una cuestión de derechos, sino una condición indispensable para construir democracias más sólidas, representativas y sostenibles”, expresó.

En tanto que la representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Ana María Díaz, indico que el desafío ahora es claro: que las mujeres no solo estén presentes, sino que ejerzan poder efectivo en la toma de decisiones.

“Para lograrlo, debemos enfrentar tres barreras estructurales que siguen limitando su participación plena: la violencia política, el desigual acceso a financiamiento y los sesgos institucionales y culturales que aún persisten. Superar estos obstáculos es indispensable para avanzar hacia una democracia realmente paritaria”, dijo.

El panel central fue moderado por Dolores Altagracia Fernández Sánchez, miembro titular del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) y coordinadora de la Comisión de Políticas de Igualdad de Género, y contó con la participación de la presidenta del Consejo Nacional Electoral de Honduras, Ana Paola Hall García y la jueza del Tribunal Superior Electoral de República Dominicana, Lenis García.

El intercambio permitió abordar experiencias nacionales e internacionales, así como la importancia de fortalecer los marcos normativos, garantizar condiciones equitativas de participación y enfrentar nuevas formas de violencia que inciden en la participación política de las mujeres, especialmente en entornos digitales.

El conversatorio se desarrolló en el marco de las actividades de marzo por el Día Internacional de la Mujer y en consonancia con el septuagésimo período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), reafirmando el compromiso de las instituciones organizadoras de continuar impulsando una democracia más inclusiva, justa y representativa.

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 09 abril 2026.-

Hay quien afirma que el periodismo ya murió. Para otros, simplemente está en crisis. Del muerto se dice que “con tierra tiene”. Pero si asumimos que solo está en crisis, la pregunta retadora es: ¿qué futuro le estamos construyendo al periodismo?

El periodista español Teodoro León Gross agitó el debate con su libro La muerte del periodismo. No es el primero en anunciar finales simbólicos: Friedrich Nietzsche habló de la muerte de Dios; Roland Barthes, de la muerte del autor; Francis Fukuyama, del fin de la historia. Pero lo que está en juego ahora es, sencillamente, un componente clave de la democracia.

León Gross sostiene que el periodismo ha pasado de ser “cuarto poder” a un actor secundario. Antes vigilaba al poder; hoy muchas veces lo acompaña. Antes ayudaba a entender la realidad; hoy compite por atención en un entorno saturado. Este proceso, que él describe como una “mediamorfosis”, no es solo un cambio tecnológico, sino una transformación profunda que afecta el papel social del periodismo.

Durante décadas, el periodismo se sostuvo sobre un equilibrio clave: era un servicio público que llegó a funcionar muy bien como negocio, sin perder su esencia como soporte democrático. Pero ese modelo se ha debilitado. La publicidad, que financiaba la independencia editorial, migró hacia plataformas digitales, dejando a muchos medios en condiciones precarias. Sin recursos, investigar se vuelve más difícil y la independencia se resiente.

A esto se suma la lógica de la economía de la atención. Hoy, el empeño no es necesariamente informar mejor, sino captar más clics. Por eso la información se ha convertido en entretenimiento. Ahora se apela a emociones intensas —miedo, rabia, indignación— porque eso genera más interacción. El problema es que emocionar no siempre es lo mismo que explicar.

En paralelo, la prensa ha perdido autoridad. Hubo un tiempo en que los medios orientaban la opinión pública. Hoy, esa influencia es más limitada. La confianza ha disminuido, y muchas personas consumen información sin distinguir entre fuentes confiables y contenidos dudosos.

Pero el cambio más profundo tiene que ver con la verdad. Vivimos en la era de la posverdad, donde los hechos pesan menos que las creencias. Las fake news —noticias falsas creadas para manipular— circulan con facilidad, sobre todo en redes sociales. En este escenario, el periodismo ya no es el único filtro: compite con rumores, opiniones y desinformación.

Los algoritmos refuerzan este problema. Están diseñados para mostrar lo que más engancha, no lo que mejor informa. Por eso, los contenidos más extremos o polémicos tienden a viralizarse. Cuando todo parece discutible y no hay acuerdos básicos sobre los hechos, la democracia se debilita.

Este panorama global tiene consecuencias concretas en países como la República Dominicana. En contextos donde existen tantos problemas por resolver, el acceso a información confiable es fundamental. La CEPAL advierte que las inequidades afectan la confianza en las instituciones y la convivencia social.

Cuando faltan medios locales fuertes, aparecen los llamados “desiertos informativos”: lugares donde nadie explica qué hacen las autoridades ni cómo se usan los recursos públicos. En esos espacios, crece la desinformación y se debilita la participación ciudadana.

Por eso, organismos como UNESCO insisten en que el periodismo libre, plural y seguro es esencial para la democracia. No se trata solo de contar noticias, sino de garantizar que las personas puedan entender y participar en las decisiones que afectan su vida.

Como es fácil apreciar, este no es un tema exclusivo para periodistas. Estamos hablando de algo que toca de manera preferencial al pueblo llano, pero también a toda la sociedad. Tiene que ver con cómo se informan las personas, cómo forman su opinión y cómo participan en la sociedad. Ser ciudadano hoy implica saber cuestionar lo que se ve en redes y en plataformas, verificar fuentes y no dejarse llevar solo por emociones.

Frente a todo esto, la pregunta inicial debe retarnos. Tal vez el periodismo no ha muerto. Tal vez lo que está en juego es si como sociedad estamos dispuestos a reconocer su valor, defenderlo y exigirle calidad.

Porque sin información confiable no hay ciudadanía crítica. Y sin ciudadanía crítica, la democracia pierde sentido.

Entonces, la pregunta clave es: ¿quién gana cuando el periodismo pierde? Y una más: ¿qué vamos a hacer al respecto?
Por Ana Inoa
Diario Azua / 09 abril 2026.-

A un año de la tragedia ocurrida en Jet Set, la República Dominicana sigue cargando una herida abierta. No solo por la magnitud del dolor, sino por la sensación colectiva de que la justicia avanza con una lentitud que lastima, desgasta y desilusiona a los familiares de las víctimas y a toda una sociedad que aún exige respuestas.

Ha pasado un año desde aquella madrugada del 8 de abril de 2025, cuando una noche que prometía alegría, música y celebración terminó convertida en una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del país. A las 12:44 de la madrugada, el reloj pareció detenerse entre gritos de auxilio, llanto, polvo, sirenas y un operativo de rescate que marcó para siempre la memoria nacional.

Lo que debió ser una velada inolvidable por razones felices, terminó siendo una escena de horror colectivo. Figuras de renombre, familias enteras, amigos, conocidos y ciudadanos comunes quedaron atrapados en una tragedia que vistió de luto a la nación. Desde entonces, la herida no ha cerrado.

Un año después, el país no solo recuerda a las más de 236 víctimas. También observa con impotencia cómo transcurren los días, los meses y ahora un año completo, sin que el sentimiento de justicia alcanzada logre tocar el corazón de quienes perdieron a sus seres queridos. Para muchos familiares, el tiempo no ha servido de consuelo, sino de confirmación amarga: el dolor permanece, y la respuesta institucional no ha tenido la contundencia que la dimensión del caso reclama.

La tragedia de Jet Set no puede verse solo como un expediente judicial ni como una noticia archivada en la memoria reciente. Es, ante todo, una prueba para el sistema de justicia dominicano y para la credibilidad del país frente a su propia ciudadanía. Porque cuando una nación presencia una tragedia de semejante magnitud, espera consecuencias claras, responsabilidades definidas y una actuación judicial que inspire confianza, no desesperanza.

Sin embargo, lo que se percibe desde amplios sectores de la sociedad es una dolorosa desilusión. Juicios que van y vienen, procesos que parecen extenderse, peritajes, auditorías y tecnicismos que, aunque forman parte del marco legal, terminan alimentando la sensación de que el tiempo corre más rápido que la justicia. Y cuando eso ocurre en medio del duelo de cientos de familias, la herida se profundiza.

La pregunta que hoy se hace el país no es solamente jurídica; es también moral. ¿Existe realmente un régimen de consecuencias cuando la negligencia, la codicia o la irresponsabilidad terminan costando tantas vidas? ¿Puede el poder imponerse sobre el clamor de una nación herida? ¿Qué mensaje recibe la sociedad cuando un caso de tan alto impacto sigue generando más preguntas que respuestas definitivas?

A un año del colapso, familiares y amigos volvieron a reunirse en vigilias cargadas de dolor, memoria y lágrimas. Cada vela encendida recordó una ausencia. Cada nombre pronunciado devolvió a la conciencia nacional la dimensión humana de la tragedia. Porque detrás de cada cifra hubo una vida, una historia, una familia rota y un futuro interrumpido.

Y mientras ese duelo se renueva, la sociedad también se interroga sobre la responsabilidad de quienes, de una u otra forma, estaban llamados a garantizar la seguridad de ese espacio. El país mira, cuestiona y espera. Espera que la verdad no sea desplazada por la influencia. Espera que la justicia no se convierta en un privilegio de interpretación. Espera que la memoria de las víctimas no sea arrastrada por el cansancio ni por el olvido.

Jet Set dejó una enseñanza dolorosa: cuando fallan la prevención, la supervisión y la responsabilidad, las consecuencias no se miden solo en daños materiales, sino en vidas humanas. Por eso este caso no puede diluirse en el tiempo ni reducirse a trámites judiciales. Lo ocurrido debe convertirse en un precedente firme, en una advertencia nacional y en una exigencia ética para el presente y el futuro.

La República Dominicana merece una justicia que no solo exista en los códigos, sino que se sienta en la realidad. Una justicia que responda con firmeza ante el dolor colectivo. Una justicia que no permita que el silencio termine cubriendo lo que aún reclama verdad.

Porque un año después, las víctimas no pueden hablar.
Pero sus familias sí.

Y con ellas, habla también un país entero que sigue esperando que sus lágrimas no hayan sido en vano.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 09 abril 2026.-

«No se trata de un derecho a la muerte, sino de un derecho a la propia vida, de la cual la muerte es el acto final».Ronald Dworkin, El dominio de la vida (1994, p. 238).

La muerte de Noelia Castillo va más allá de la simple aplicación de un protocolo administrativo o el desenlace de una batalla judicial de 601 días. Se trata de un caso que nos muestra un espejo incómodo donde las democracias decadentes posmodernas ven reflejadas sus propias fisuras éticas. Al examinar el periplo de la protagonista de esta historia, nos enfrentamos a la reunión conflictiva entre la autonomía individual, el sufrimiento crónico y la responsabilidad del Estado como garante de una vida digna. Lejos de arribar a consignas simplistas, este episodio nos obliga a transitar por la delgada línea que separa el respeto por la voluntad individual de la negligencia social disfrazada de libertad.

Desde la perspectiva filosófica moral, la autonomía no puede entenderse como un concepto atómico o aislado. En su “Fundamentación para una metafísica de las costumbres”, Kant sostiene que la autonomía de la voluntad es “el único principio de todas las leyes morales y de los deberes que les corresponden” (2012, p. 114). Sin embargo, en el caso de Noelia, esta autonomía se vio asediada por un contexto de violencia previa y una lesión medular irreversible que transformó su existencia en lo que ella misma describió como un calvario insoportable.

Aquí, surge la primera gran tensión: ¿es la decisión de morir un acto de libertad pura o el síntoma de una red de cuidados que llegó demasiado tarde? No se trata de caer en la falacia de reducir toda petición de eutanasia a un fracaso estatal, pero tampoco de ignorar que, para que el sujeto sea verdaderamente dueño de su destino, la sociedad debe haber agotado previamente las alternativas de alivio y acompañamiento.

Resulta imperativo, entonces, reflexionar sobre la paradoja de un Estado que se muestra eficiente en la gestión de la muerte tras haber sido completamente negligente en la custodia de la vida. Noelia llegó a la instancia de la eutanasia tras haber sobrevivido a violencias que el sistema no pudo prevenir ni reparar a tiempo. Esta “autonomía” final aparece, entonces, teñida por una sombra evidente de abandono previo. Hannah Arendt, en “Responsabilidad y juicio”, nos advierte que la responsabilidad política implica no sólo lo que hacemos, sino aquello que permitimos que ocurra por omisión en el tejido de la comunidad (2007).

Así, cuando las instituciones fallan en el amparo inicial- en la salud mental, en la protección ante la violencia y en el soporte a la discapacidad- y luego facilitan con celeridad administrativa el protocolo de muerte, corremos el riesgo de convertir la eutanasia en una solución técnica para un problema de injusticia estructural. Como señaló Enrique Dussel en su “Ética de la liberación”, el imperativo ético fundamental es la “producción, reproducción y desarrollo de la vida humana en comunidad” (1998, p. 91); cualquier acto que ignore esta deuda histórica del Estado con el sujeto vulnerable desvirtúa el sentido profundo de la compasión.

Esta orfandad institucional se vuelve particularmente peligrosa cuando la ley de eutanasia se implementa en un terreno donde la salud mental carece de leyes sólidas y recursos suficientes. Existe el riesgo de que la muerte asistida se convierta en la respuesta biopolítica a una “psique exhausta” que no encontró la contención que merecía. Al respecto, Michel Foucault, en su “Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber”, describe cómo el poder soberano ya no se manifiesta sólo en el “hacer morir”, sino en el “administrar la vida” (2014, p. 135).

Si la administración de la muerte es más accesible y rápida que el acceso a una terapia intensiva, a una red de apoyo comunitario o a una vivienda digna, la ley deja de ser un instrumento de libertad para transformarse en un mecanismo de descarte encubierto. Justamente por ello es conveniente acudir a Joan Tronto, quien en sus reflexiones sobre la ética del cuidado, insiste en que “ignorar las necesidades de cuidado de los otros es una forma de ejercer poder sobre ellos” (2020, p. 82). En pocas palabras, está claro que una sociedad que ofrece la eutanasia pero escatima en salud mental está enviando un mensaje devastador: que hay sufrimientos que no valen el esfuerzo de ser sostenidos. Sin un blindaje previo de derechos sociales y psíquicos, la eutanasia corre el riesgo de ser aplicada no para liberar al sujeto, sino para alivianar al sistema de la carga de su cronicidad.

A este escenario trágico se suma la compleja relación que la cultura contemporánea mantiene con el dolor. Vivimos en lo que Byung-Chul Han denomina la “sociedad paliativa”, es decir, una época marcada por una algofobia o miedo generalizado al dolor. En su obra “La sociedad paliativa”, Han nos dice que “el dolor es visto como un error del sistema que debe ser eliminado mediante intervenciones técnicas o farmacológicas, despojándolo de toda dimensión narrativa o existencial” (2021, p. 12).

En este contexto, el sufrimiento de Noelia no sólo fue una carga física, sino un escándalo para una cultura que exige el rendimiento y la felicidad obligatoria. David Le Breton, en su “Antropología del dolor” refuerza esta idea al señalar que “el hombre contemporáneo se encuentra desarmado frente al dolor porque ha perdido los marcos culturales y simbólicos que antes le permitían darle un sentido” (1999, p. 94). Cuando el dolor se vuelve mudo y carece de lugar en el tejido social, la muerte asistida aparece como la única salida lógica para una cultura que prefiere ocultar la herida antes que transitar la ardua tarea de sostener al sufriente en su propia fragilidad. El caso que hoy nos convoca nos obliga a preguntarnos si nuestra defensa de la eutanasia nace de un respeto genuino por la autonomía o de una incapacidad colectiva para convivir con lo que Han llama la “negatividad del dolor”.

Por otra parte, nos encontramos con el ámbito de la bioética clínica, donde el caso de Noelia reactiva el debate sobre la jerarquía de los principios fundamentales. La tradición bioética ha intentado equilibrar la autonomía con la beneficencia y la no maleficencia, pero episodios de sufrimiento refractario ponen a prueba estos constructos. Como señala Diego García en “Fundamentos de bioética”, “la medicina ha pasado de un modelo paternalista, basado en el partido de beneficencia, a otro basado en la autonomía del paciente, lo que obliga a una deliberación moral mucho más compleja” (2008, p. 352). En Noelia, la beneficencia -entendida como el actuar en favor del bienestar del paciente- dejó de ser la preservación de la vida biológica para convertirse en la validación de su alivio final. Cuando el daño es irreversible y la percepción subjetiva de la vida es de una indignidad absoluta, la no maleficencia se traduce, paradójicamente, en el cese de una intervención que sólo prolonga la agonía.

Esta discusión adquiere una profundidad metafísica cuando se incorpora la perspectiva de las instituciones eclesiásticas, cuya doctrina subraya la sacralidad de la vida, pero también reconoce la fragilidad humana ante el dolor extremo. La encíclica “Evangelium Vitae” de Juan Pablo II fue taxativa al denunciar la eutanasia, definiéndola como “una grave violación de la Ley de Dios” (1995, p. 119), basándose en la idea de que la vida es un don que el hombre no puede gestionar a su arbitrio. No obstante, la misma doctrina católica establece una distinción ética crucial para casos de sufrimiento terminal: el rechazo al encarnizamiento terapéutico. En la carta “Samaritanus Bonus”, la Congregación para la Doctrina de la Fe precisa que “renunciar a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte” (2020, p. 14). En este marco, el drama de Noelia nos sitúa en un intersticio: si bien la Iglesia propone el acompañamiento y los cuidados paliativos como la respuesta moralmente superior, el caso interpela a la comunidad religiosa sobre los límites de la resistencia física y psíquica, obligando a pensar si la prolongación forzada de una existencia totalmente quebrada no atenta también contra la dignidad de la creación.

Por su parte, el largo calvario judicial que sufrió Noelia- alargado, según diversos reportes, por la instrumentalización de grupos externos y oposiciones familiares- pone de manifiesto la fragilidad del testimonio en la esfera pública. Cuando la voluntad de un individuo se convierte en un campo de batalla ideológico, se incurre en lo que Judith Butler denomina una distribución desigual de la “vulnerabilidad”. En su texto titulado “Vida precaria”, Butler argumenta que “la pérdida y la vulnerabilidad parecen ser condiciones para la formación de la esfera pública, ya que ésta se fundamenta en la exposición del cuerpo ante otros” (2006, p. 46). Noelia fue expuesta y su sufrimiento fue diseccionado en medios masivos de comunicación y tribunales, despojándola a menudo de su condición de sujeto para transformarla en un símbolo útil para causas ajenas. La violencia simbólica ejercida sobre ella durante esos 601 días de espera constituye una herida que la ley, por sí sola, no alcanza a reparar.

Por otro lado, la tradición liberal, encabezada por John Stuart Mill, nos recuerda que “sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano” (Sobre la libertad, 2013, p. 65). Bajo este precepto, la oposición de terceros basada en convicciones morales o afectivas carecería de legitimidad frente a un adulto competente. No obstante, el caso de Noelia se complicó bastante al vincularse su petición con un sufrimiento psíquico y antecedentes graves de trauma. Es aquí donde la bioética debe huir del paternalismo sin abandonar la prudencia necesaria para discernir si la competencia para decidir está nublada por factores tratables. La Comisión de Garantía y Evaluación atendió la singularidad del asunto, entendiendo que respetar la voz del afectado no significa autorizarla sin interrogantes, sino verificar que esa elección no sea el resultado de una carencia de recursos evitables. La libertad de elección sería genuina cuando el “no” a la vida es una opción tan asistida como lo fue, en su momento, el intento de preservarla.

Finalmente, la mediatización y la difusión de informaciones falsas sobre el proceso clínico de Noelia revelan una crisis en nuestra capacidad de escucha ética. Se priorizó el ruido del debate político por sobre el silencio necesario para comprender un dolor que Noelia resumió con una crudeza desgarradora: “simplemente es que no puedo más” (Rosas, 2026, párr. 10). Esta claudicación ante el dolor podría no ser un simple capricho, sino la manifestación de un límite ontológico y existencial. Cuando la vida se convierte en una sucesión de instantes dedicados exclusivamente a la gestión del padecimiento, la eutanasia se presenta no como un ataque a la vida, sino como el último gesto de custodia sobre la dignidad que le resta a esa existencia, un acto de “justicia” hacia quien ya no encuentra en la biografía más que la repetición del trauma.

En conclusión, amigos míos, la partida de Noelia Castillo nos deja ante varios interrogantes que sacuden los cimientos de nuestra comunidad moral, bioética, legal y religiosa. No basta con legislar el final de la vida si no somos capaces de garantizar la calidad de la misma en sus momentos de mayor fragilidad. ¿Hasta qué punto la demora judicial de 601 días no constituye en sí misma una forma de maleficencia institucionalizada? ¿Es ético que el Estado ofrezca la muerte como alivio definitivo cuando antes fue incapaz de ofrecer una vida libre de violencia y desamparo? ¿Puede una ley se eutanasia ser verdaderamente liberadora en un contexto de precariedad en salud mental y de cultura que huye del dolor como si fuera una falla técnica? ¿Cómo podemos asegurar que la petición de morir sea un acto genuino de libertad y no el último refugio frente al abandono o la incomprensión de un sistema que sólo sabe medir la vida en latidos y no en sentidos?

La verdadera compasión no reside únicamente en permitir la salida ni en prohibirla, sino en el rigor con el que examinamos las condiciones que hicieron que esa salida sea considerada la única deseable. Queda pendiente la tarea de construir una esfera pública que proteja el testimonio de quien la está pasando realmente mal, evitando que su dolor sea devorado por la maquinaria de la banalización y la polarización. Al final, el caso de Noelia nos susurra al oído una pregunta: ¿estamos preparados para escuchar la palabra del otro con el cuidado que se merece, o preferimos convertir sus heridas en argumentos para nuestras propias certezas?

Referencias bibliográficas

· Arendt, H. (2007). Responsabilidad y juicio. Paidós.

· Butler, J. (2006). Vida precaria: El poder del duelo y la violencia. Paidós.

· Congregación para la Doctrina de la Fe. (2020). Carta Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Libreria Editrice Vaticana.

· Dussel, E. (1998). Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión. Trotta.

· Dworkin, R. (1994). El dominio de la vida: Una discusión acerca del aborto, la eutanasia y la libertad individual. Ariel.

· El País. (29 de marzo de 2026). Las heridas (y lecciones) que deja la eutanasia de Noelia Castillo. https://elpais.com/sociedad/2026-03-29/las-heridas-y-lecciones-que-deja-la-eutanasia-de-noelia-castillo.html

· Foucault, M. (2014). Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber. Siglo XXI Editores. (Original publicado en 1976).

· Gracia, D. (2008). Fundamentos de Bioética. Eudema.

· Han, B-C. (2021). La sociedad paliativa: El dolor hoy. Herder Editorial.

· Juan Pablo II. (1995). Carta Encíclica Evangelium Vitae sobre el valor e inviolabilidad de la vida humana. Tipografía Políglota Vaticana.

· Kant, I. (2012). Fundamentación para una metafísica de las costumbres (R. R. Aramayo, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1785).

· Le Breton, D. (1999). Antropología del dolor. Seix Barral.

· Mill, J. S. (2013). Sobre la libertad (P. de Azcárate, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1859).

· Rosas, P. (27 de marzo de 2026). Eutanasia de Noelia Castillo: "Ella sufrió un calvario judicial que alargaron para enturbiar la situación y asustar a los médicos". BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cj408jvkvldo

· Tronto, J. C. (2020). Cuidar: Democracia y ética del cuidado. Fundación Pasqual Maragall / Herder.
El autor es docente, escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)




Diario Azua / 9 de abril 2026

SANTO DOMINGO. – Las inundaciones que paralizaron la capital este miércoles han reabierto una herida histórica: la fragilidad del sistema de drenaje pluvial. Mientras el Poder Ejecutivo resalta una inversión superior a los 5,000 millones de pesos en la intervención de cañadas, urbanistas y expertos advierten que la ciudad sigue pagando el precio de una planificación deficiente y el "sellado" masivo de sus suelos.

El ministro de Defensa, Carlos Luciano Fernández Onofre; el presidente Luis Abinader y el director del COE, Juan Manuel Méndez, en la rueda de prensa celebrada el miércoles 8 de abril. (FUENTE EXTERNA)

El balance del Gobierno: "Los daños son menores"

Durante una rueda de prensa en el COE, el presidente Luis Abinader defendió las obras realizadas durante su gestión, subrayando que se han construido más de 20 kilómetros de cañadas y otros 50 kilómetros están en proceso. Según el mandatario, estas intervenciones han evitado desastres mayores ante eventos que descargan entre 300 y 400 milímetros de agua.

"No hay sistema de drenaje en el mundo que resista esa cantidad de lluvia en tan poco tiempo", afirmó Abinader, posición respaldada por Juan Manuel Méndez, director del COE, quien recordó que la saturación previa de los suelos impidió cualquier capacidad de absorción natural.

El desafío de la basura y los plásticos

Por su parte, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, puso el foco en la corresponsabilidad ciudadana. Pese a invertir más de 200 millones de pesos en mantenimiento de imbornales, la funcionaria lamentó que la acumulación de plásticos y residuos sólidos sigue obstruyendo los colectores, agravando las inundaciones en sectores vulnerables.

La visión crítica: "Ingeniería dura vs. Planificación"

Para los expertos, el problema va más allá de limpiar imbornales o canalizar cañadas. El arquitecto Omar Rancier reveló un dato alarmante: solo el 35 % de la ciudad posee un sistema de desagüe pluvial real; el resto depende de pozos filtrantes que colapsan ante eventos extremos.


Inundaciones urbanas registradas este miércoles 8 de abril de 2026 en Arroyo Bonito de Manoguayabo, Santo DOmingo Oeste. (Fuente Externa)


En esa misma línea, el urbanista Marcos Barinas criticó que se siga apostando por la "ingeniería dura" (tuberías y cemento) en lugar de recuperar espacios verdes y "suelos vivos" que actúen como esponjas naturales. Según Barinas, la ciudad ha sido construida sin control, priorizando la estética sobre la infraestructura vital y postergando planes maestros de drenaje que datan de 1969.