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martes, 31 de marzo de 2026




Diario Azua / 31 de marzo 2026

Por Rafael Pineda 

“Ni por encima de sus cabezas ni poder debajo de sus pies, sino siempre al lado”.Abigail Mejía.

Desde que la mujer alcanzó la conquista del voto femenino como sujeto de pleno derecho, su entrada al mercado electoral llegó aparejada de estrategias políticas y mercadológicas diseñadas para atraer sus preferencias en todos los espacios en disputa eleccionaria. Estrategias que, por supuesto, deben estar articuladas con el más cuidadoso respeto a sus intereses particulares, a su cosmovisión de la vida y a sus luchas legítimas por la conquista de la igualdad de género y la erradicación de todas las formas de violencia en la sociedad.

Sobre esta lógica, partidos, proyectos electorales, candidatos y candidatas articulan movimientos y frentes femeninos como parte de sus estrategias políticas enfocadas a la conquista del voto de quienes representan, casi siempre, el 50 por ciento del electorado de cada proceso. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, un ecosistema de vigoroso activismo democrático y participativo dado el alto nivel de consciencia crítica de sus electores, el liderazgo femenino es tan manifiesto como creciente y decisivo.

Contando con un posicionamiento electoral que ronda el 70 por ciento de las preferencias y a escasos 80 días para las elecciones universitarias del 17 de junio, no cabe duda alguna de que el Dr. Jorge Salomón Asjana David será el próximo el rector de la UASD para el período 2026-2030. En este posicionamiento sin precedentes, la fuerza femenina es digna de ser analizada y valorada, pues esta se evidencia mucho más allá de la existencia del movimiento “Mujeres con Asjana” como parte de la estrategia electoral del proyecto.

La ascendencia del Dr. Asjana en el electorado femenino universitario tiene raíces profundas y bien consolidadas en el tiempo, lo que revela una sensibilidad legítima y reconocimiento auténtico del valor de la mujer de parte del próximo rector. Para sustentar esta afirmación, me tomaré la libertad de hacer referencia a una relación de cercanía, trabajo y colaboración de más de 20 años entre el Dr. Asjana y la maestra Virtudes de la Rosa Hidalgo, quien no solo es la actual directora del Instituto de Género y Familia de la UASD, sino que lo es justamente por su militancia vertical en favor de los derechos de la mujer. El hecho de que la maestra Virtudes de la Rosa sea actualmente una de las figuras estratégicas del proyecto Asjana Rector 26-30 y coordinadora del movimiento “Mujeres con Asjana”, da fe cierta de lo que aquí afirmo.

Pero si esto no fuera suficiente, traigo al recuerdo un hecho de dimensiones históricas que retrata fielmente la visión inclusiva del próximo rector respecto a la mujer uasdiana. Durante dos procesos electorales consecutivos, el dos veces decano, dos veces vicerrector docente y candidato a la rectoría, Dr. Asjana David, tuvo la grandeza de deponer sus aspiraciones en favor de quien finalmente, en el 2018, se convirtió en la primera mujer en ocupar la rectoría de la Primada de América en sus 480 años de existencia, la Dra. Emma Polanco Melo. Un hito histórico en el cual la visión y la decisión del Dr. Asjana jugó un papel protagónico.

Un tercer punto a destacar en esta reflexión, es el nivel del liderazgo femenino en el entorno del proyecto Asjana Rector, empezando por las distinguidas candidatas a las vicerrectorías Docente y de Investigación y Postgrado, Dras. Rosel Fernández y Juana Encarnación; asimismo, quien podría convertirse en la primera decana de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, Ing. Mayra Sánchez; en Humanidades, Dra. Ana Jacqueline Ureña; en Artes, Mtra. Anitsa Gutiérrez, y en Ciencias Económicas y Sociales, las Mtras. Maribel Lorenzo, Ardelys Rodríguez y Edita Rodríguez.

El liderazgo femenino en el proyecto Asjana se manifiesta también a nivel de las direcciones de escuelas con las Mtras. Petronila Dotel, Zoraida de León e Ibeth Guzmán por las escuelas de Historia y Antropología, Psicología y Letras; Jazmín Hernández por la Escuela de Informática y Nelva Fortunato por la Escuela de Contabilidad. En los centros destacan las maestras Ana Lucía Beltré y Niurka Gómez (UASD-Barahona); Ana Rojas y Claritza Portes (UASD-Santiago); Yovanny Ortega y Rosa Francia Burgos (UASD-San Francisco); Dominicana Asencio (UASD-San Cristóbal), Leonor Taveras y Rocío Báez (UASD-San Juan de la Maguana), y Elina Estrella (UASD-Mao).

A nivel de los equipos de trabajo político del proyecto Asjana Rector, la fuerza femenina sobresale a través de la valiosa labor de profesionales con competencias probadas en las más diversas áreas del conocimiento, como la ya citada Virtudes de la Rosa, Glennys Delgado, Sandra Mueses, Catherine Sánchez, Silvya Sánchez, Maritzi Gutiérrez, Carmen de la Cruz.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 30 marzo 2026.-

“El perdón no es un olvido, es la memoria del pasado transfigurada por la caridad. No es la negación de la justicia, sino su cumplimiento más alto y difícil en la historia de los hombres”

Juan Pablo II (2002). Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, p. 3.

Como hemos repetido hasta el hartazgo, la posmodernidad está caracterizada por la caída de los grandes relatos y la fragmentación del sentido, dejando al sujeto contemporáneo en una suerte de orfandad ética donde la justicia suele reducirse al simple cálculo de la pena. En este escenario de profunda decadencia axiológica, la celebración de la pascua emerge no como un rito anacrónico de la memoria litúrgica, sino como una interrupción violenta, un verdadero “kairós” en la lógica de la reciprocidad negativa que suele dominar los escenarios de posconflicto.

Mientras que la justicia retributiva se asienta sobre la búsqueda de una equivalencia exacta del daño, la propuesta cristiana de reconciliación introduce una asimetría que descoloca la razón puramente jurídica. No se trata, bajo ningún concepto, de ignorar el agravio o de promover una amnesia institucionalizada, sino de entender que la justicia, cuando queda abandonada a su propia inercia punitiva, corre el riesgo inminente de transformarse en una venganza legalizada que perpetúa el ciclo del resentimiento.

En su obra “La memoria, la historia, el olvido”, Paul Ricoeur profundiza en esta tensión dialéctica con una altura filosófica que nos permite distinguir la norma de la excepción. El filósofo sostiene que el perdón posee una naturaleza excepcional que sobrepasa el orden de la ley sin anular su vigencia, advirtiéndonos así sobre la fragilidad de una sociedad que sólo sabe castigar, mientras que señala que el perdón es el único dispositivo capaz de liberar el pasado para que éste deje de ser un destino fatal para las generaciones venideras. Al respecto, nuestro autor afirmó con precisión que “el perdón, si tiene un sentido, si existe, debe ser un perdón de lo imperdonable. La justicia, por el contrario, se detiene ante lo imperdonable, puesto que su medida es la de la retribución y la de la equivalencia entre el crimen y el castigo” (Ricoeur, 2004, p. 593).

Esta distinción resulta fundamental para comprender la ética pascual en contextos donde las heridas sociales aún supuran. La justicia distributiva busca el equilibrio de la balanza, una simetría de dolor, pero el perdón cristiano busca la restauración del sujeto y la posibilidad de un nuevo comienzo. La pascua es, en su esencia más íntima, la victoria sobre la muerte, y en la esfera de lo social, la muerte se manifiesta precisamente como la cosificación del otro bajo la etiqueta inamovible del enemigo. Al reclamar una justicia que trascienda la simple punición, la reconciliación cristiana propone que la verdad del hecho victimizante sea el cimiento innegociable, porque la caridad sea la estructura arquitectónica que permita volver a habitar la ciudad común tras el horror.

Esta caridad no debe confundirse con una emoción vaga o un sentimentalismo inoperante, pues constituye una exigencia ontológica que San Agustín de Hipona sitúa en el centro de la vida del espíritu. Para la antropología católica, el ser humano es una criatura caída que, sin embargo, conserva de forma indeleble la “imago Dei”, lo que implica que ningún crimen, por atroz que sea su naturaleza, agota la dignidad del ofensor ni clausura la capacidad de la gracia para restaurarlo. Agustín, en sus “Confesiones”, nos recuerda que la justicia divina no opera bajo los parámetros del intercambio mercantil del mundo, sino que busca salvar lo que estaba perdido a través de un amor que precede a cualquier mérito humano. El santo obispo de Hipona reflexiona sobre esta misericordia que desborda el juicio clamando: “Tú, Señor, eres justo, pero nosotros hemos pecado, hemos obrado inicuamente y nos hemos portado impíamente en todo; y tu mano se ha agravado sobre nosotros... Sin embargo, tú, Señor, eres bueno y misericordioso, y perdonas a los que te confiesan sus pecados” (Agustín de Hipona, 2010, p. 245).

La encarnación de esta doctrina se manifiesta con especial crudeza en la composición del grupo de los Doce, donde la reconciliación no podía ser un postulado teórico, sino una convivencia agónica. La relación tirante entre Mateo, el publicano que recaudaba tributos para el régimen opresor romano, y Pedro, el pescador galileo cuya identidad estaba ligada a la resistencia y al celo por la pureza de su pueblo, representa el microcosmos de cualquier posconflicto. Tengamos en cuenta que Mateo simbolizaba la traición institucionalizada y la injusticia económica, mientras que Pedro representaba la lealtad herida y el juicio severo hacia el traidor colaboracionista. Sólo la mirada pascual pudo fundir estas dos soledades en una misión compartida, pues el perdón cristiano exige reconocer que ambos, el traidor público y el negador oculto, dependen de la misma fuente de misericordia. El mismo evangelio de Mateo, al narrar su propio llamado, no oculta la escandalosa inclusión de los pecadores en la mesa del Reino, remarcando que la justicia de Dios prefiere la restauración del vínculo sobre la exclusión del culpable.

En este punto de la reflexión es imperativo precisar que, en esta dinámica, el acto de pedir perdón no debe interpretarse como una transacción orientada a la obtención de un beneficio o a la anulación de una pena. Pedir perdón es, ante todo, un acto de verdad que nace del arrepentimiento interior; no se solicita para ser perdonado, sino para manifestar que el sujeto ya no se identifica con el mal cometido. El arrepentimiento es la transfiguración de la voluntad. Por el contrario, recibir el perdón es un regalo soberano de la víctima, una gracia que puede o no ser otorgada, pues si fuera exigible por derecho, dejaría de ser perdón para convertirse en una deuda saldada. Al respecto, es pertinente recordar que Hannah Arendt, en sus estudios sobre la acción humana, hace puntual hincapié en esta imprevisibilidad, sosteniendo que “Nadie puede perdonarse a sí mismo... El perdón es la única reacción que no simplemente re-acciona, sino que actúa de nuevo y de forma inesperada, no condicionada por el acto que la provocó” (Arendt, 2005, p. 257).

El fundamento último de esta praxis no reside en una abstracción teórica, sino en el acontecimiento mismo del Calvario. El evangelio de Lucas recoge el testamento ético de la Pascua en el momento de máxima tensión del conflicto humano: la crucifixión del Inocente. Allí, la justicia retributiva queda desarmada ante una palabra que redefine la historia de las ofensas. Cristo, lejos de apelar a la ley del talión, inaugura la era de la reconciliación mediante una intercesión que destroza la lógica humana de la culpabilidad: “Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Biblia de Jerusalén, 2013, Lucas 23:34, p. 1541).

Bajo esta luz, surge un contraste insalvable entre la justicia retributiva y la justicia divina. La primera es una justicia de conmutación, de orden estrictamente legalista, donde el castigo se entiende como un fin en sí mismo para restaurar un equilibrio abstracto de poder. En cambio, la justicia de Dios es, paradójicamente, una justicia que justifica, es decir, que hace justo al injusto no por la vía del dolor impuesto, sino por la vía de la comunicación de una vida nueva que fluye del costado abierto del Crucificado. Al respecto, recordemos que Santo Tomás explicó con maestría en su “Suma Teológica” que la obra de la justicia divina siempre presupone la obra de la misericordia y se funda en ella, señalando que “La justicia de Dios es verdad. Pero la justicia de Dios no se mide por la cantidad del castigo, sino por el orden de su sabiduría, a la cual se debe que se guarde el orden en las cosas... La misericordia no destruye la justicia, sino que es una plenitud de la justicia” (Aquino, 2001, p. 214 [I, q.21, a.3]).

La reconciliación teológica, por tanto, no debe entenderse como un simple arreglo diplomático o una amnistía política, sino como un misterio de mediación que invierte la lógica del sacrificio pagano. Joseph Ratzinger, en su obra “Introducción al cristianismo”, expone que la reconciliación cristiana significa que Dios mismo, en su gratuidad absoluta, sale al encuentro del hombre para cargar con la alienación humana. La reconciliación es el paso definitivo de la justicia del acreedor a la justicia del donante, una lógica que resulta ininteligible para el individualismo posmoderno que sólo concibe el derecho como protección del propio interés. Con lucidez, Benedicto XVI afirmó que “la reconciliación no es algo que el hombre ofrezca a Dios, sino el hecho de que Dios se acerque al hombre. Es el proceso por el cual Dios mismo restaura el derecho, pero no mediante la destrucción del culpable, sino mediante la asunción del sufrimiento que el mal ha provocado” (Ratzinger, 2005, p. 231).

Frente a esta propuesta, la posmodernidad decadente ha entronizado una ética de la venganza individualista, disfrazada a menudo de rigorismo moral en las arenas públicas digitales. En esta cosmovisión, el error es definitivo y el otro queda reducido permanentemente a su peor acto, negándole cualquier posibilidad de redención o cambio mediante campañas nefastas de cancelación y difamación. Contrariamente, la propuesta cristiana se presenta como un muro de contención contra este narcisismo que busca la justicia sólo como satisfacción del capricho del ego herido. La pascua nos invita a transitar de la venganza del "yo" a la ofrenda del "nosotros", entendiendo que la paz social no se puede construir sobre el aniquilamiento moral del adversario, sino sobre la posibilidad de su conversión. El mandato del Resucitado a sus discípulos sella esta misión enviándolos a ser agentes de una paz que el mundo no puede dar: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Biblia de Jerusalén, 2013, Juan 20:22-23, p. 1599).

El Papa Francisco retomó esta preocupación en el cuerpo de su encíclica “Fratelli Tutti” cuando explicitó su pesar ante sociedades que han perdido la capacidad de sanar sus propios traumas. El texto enfatiza que la reconciliación auténtica no escapa del conflicto, sino que se sitúa en su centro para transformarlo desde la raíz. Francisco argumentó sobre la necesidad imperiosa de no confundir el perdón con la pasividad ante el mal, puesto que “el perdón no implica olvido. Decimos más bien que cuando hay algo que de ninguna manera puede ser negado, relativizado o disimulado, sin embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que jamás toleraremos que se intente justificar, sin embargo, podemos perdonar” (Francisco, 2020, p. 182).

Esta postura desafía la justicia retributiva que exige que el culpable sufra en la misma medida en que hizo sufrir, planteando en su lugar una justicia que mira hacia el futuro. En este sentido, la pascua nos recuerda que la vida nueva surge de una herida que permanece abierta en la memoria pero que ya no supura odio. En la posmodernidad, donde el derecho se ha vuelto una técnica gélida y procedimental ejecutada por inútiles e inmorales, la ética del perdón reintroduce la humanidad del rostro frente al anonimato de la represalia. Una sociedad que sólo aplica la ley de conveniencia termina por devorarse a sí misma en la búsqueda infinita de culpables, mientras que una comunidad que celebra el paso pascual entiende que la justicia es el piso, pero nunca el techo, de las relaciones humanas.

Tras este recorrido, la inquietud filosófica permanece latente en el corazón de nuestra cultura: ¿es nuestra sociedad contemporánea capaz de soportar el peso de una gracia tan radical en medio de un narcisismo que exige la destrucción del otro para reafirmarse? ¿Podremos alguna vez transitar de una justicia precaria que sólo sabe castigar a una que sea capaz de restaurar la humanidad herida, tanto de la víctima como del victimario? ¿Es legítimo exigir el perdón como un derecho civil o debemos salvaguardar su naturaleza de don gratuito para que no pierda su potencia redentora?

Si la pascua es el triunfo definitivo de la vida sobre la muerte del alma que odia, el desafío más urgente no es jurídico, sino espiritual. ¿Quién de nosotros se atreverá a ser el primero en soltar la piedra de la retribución para abrazar la incertidumbre del perdón? Quizá, al final del día, la verdadera justicia no se encuentre en las frías sentencias de un juez corrupto, sino en ese instante sagrado en que dos enemigos se reconocen hermanos bajo la sombra de una cruz que ya no pide más sangre.

Referencias bibliográficas

Agustín de Hipona. (2010). Confesiones (P. de Labriolle, Trad.). Editorial Gredos. (Obra original publicada c. 397-400).

Aquino, T. (2001). Suma de Teología (Traducción dirigida por los Regentes de Estudios de las Provincias Dominicanas en España). Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada 1265-1274).

Arendt, H. (2005). La condición humana (R. Gil Novales, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1958).

Biblia de Jerusalén. (2013). Editorial Desclée de Brouwer.

Francisco. (2020). Carta Encíclica Fratelli Tutti: Sobre la fraternidad y la amistad social. Tipografía Vaticana.

Juan Pablo II. (2002). Mensaje de Su Santidad Juan Pablo II para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz: No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón. Libreria Editrice Vaticana.

Ratzinger, J. (2005). Introducción al cristianismo (J. L. del Valle, Trad.). Sígueme. (Obra original publicada en 1968).

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el olvido (A. Neira, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2000).

lunes, 30 de marzo de 2026

 

Testigo del tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 30 marzo 2026.-


La interminable guerra petrolera
Usamos petróleo y sus derivados más de 100 veces al día, de manera inconsciente. Los cepillos de dientes y la pasta dental son de plástico y de origen petroquímico. El champú, la cortina de baño y los desodorantes derivados del petróleo.

Vestimos poliéster, nylon, ropa interior elástica, y parte de los calzados: petróleo.
Nuestros alimentos contienen fertilizantes, llegan envueltos en plásticos y son transportados en camiones diésel: petróleo. Los “deliveries” usan bicicleta o motocicleta, todo llega envuelto en plástico: petróleo.

Celulares, computadoras, televisores y controles remotos: todos dependen del petróleo. Tarjetas de crédito, lo envases de lo que compramos y las bolsas plásticas: petróleo.
El material sintético de colchones y almohadas, sale del petróleo.
La guerra de Irán y su crisis petrolera aumentarán el costo de nuestras vidas, será tortuoso.

El petróleo es fundamental en la modernidad, la “despetrolización” es posible, pero bastante tortuosa.

En poco más de un mes, esta guerra suspendió el suministro petrolero del Golfo Pérsico, de donde proviene el 20% del petróleo que consume el mundo. El reciente ataque contra las instalaciones de gas licuado del petróleo de Catar sacó un 20% del suministro mundial de ese combustible.

Y la guerra continuará, no hay formas visibles de que termine por ahora, eso quedó claro desde su inicio mismo.

Bombeear una escuela de niñas no parece haber sido “un error”; fue una acción deliberada. Esa escuela estaba en una zona militar. Ahí estudiaban las hijas de la alta oficialidad iraní,. ¿Querrán esos jefes militares negociar con Washington y Tel-Aviv?

Al iniciar el conflicto, Washington y Tel-Aviv mataron al ayatolá Ali Jomeni, a su esposa, a la esposa de su hijo y al nieto del líder religioso. El nuevo jefe supremo, el ayatolá Jomeni hijo, no negociará con quienes asesinaron a sus padres, a su esposa y a su hijo.

Por eso digo que esta guerra no es negociable. Aquí se peleará hasta que queden el último iraní y la última bala. Todos sufriremos los efectos de esta interminable guerra petrolera.

 


Diario Azua / 30 de marzo 2026

PERIODISMO INFORMATIVO Y CRÍTICO AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Por Ramón Mercedes

Oído en militancia PLD y sociedad RD: Desde que el líder del PLD y expresidente de la República, Danilo Medina, habló el pasado sábado durante el concurrido “Encuentro Nacional de Dirigentes Comunitarios” en la Casa Nacional de la entidad y proclamó: “Yo le prometí a Giovanni que lo iba a hacer director de la Oficina de Desarrollo para la Comunidad, porque él es un comunitario de corazón, de entrega, y los que vengan detrás de nosotros, el que sea el que gane la presidencia, el que gane la candidatura, va a ser el próximo presidente de la República. Y, Giovanni, yo sé que Francisco Javier te dijo que va a resarcir la deuda, pero yo sé que tú no te sientes mal, porque cumplimos con todas las promesas que hicimos y más de las que no hicimos. Y ese compañero va a ser un continuador de la obra que nosotros dejamos”. Video = https://www.youtube.com/shorts/qF8lehTVFec  Ahí mismo comenzó el cuchicheo entre dirigentes, militantes del PLD y ciudadanos comunes en el Alto Manhattan, diciendo: “Danilo ya habló claro, que Javier García tiene que ser el candidato”. Otros alegan: “Es cierto, el mejor aspirante presidencial para el 2028 es Javier García”. Otros: “Danilo puso el oído en el corazón de la base y la sociedad dominicana”. Un ciudadano en El Bronx vociferó: “Desde ya deben aglutinarse alrededor de Javier García los demás aspirantes, para no dispersar fuerzas y fortalecer sus aspiraciones, porque todo está definido para el 2028 en RD”. Otro contestó: “¡Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!” ¡Wepa!

► ¿Qué cosa? ¡Eh!: La semana pasada se celebró en el Alto Manhattan el primer “Foro de Líderes Dominicanos en EE. UU.”, un espacio concebido para fortalecer las conexiones entre líderes de la diáspora y destacar el creciente impacto de los quisqueyano-americanos en el servicio público y la representación cívica. ¡Bien! Fue auspiciado por el Instituto de Dominicanos(as) en el Exterior (Index), en coordinación con el Consulado Dominicano en esta ciudad. Asistieron múltiples líderes quisqueyanos, entre ellos el congresista Adriano Espaillat. Pero… una fuente comunitaria criolla en el Alto Manhattan nos confió que no se invitó a un diputado del exterior. ¿Por qué no es líder? ¿Olvido? ¿Omisión? o ¿Adrede? ¡Bueeeno! Ese legislador está que, si lo punchan, no vota sangre, y con mucha bembita; y tanto que le gusta salir en los medios. ¡Uff! "Adivina, adivinador" ¿Quién será, de los 7 diputados de ultramar?

JCE avanza a pasos firmes y transparentes: La actual JCE, presidida por el doctor Román Jaquez, viene dando pasos agigantados, firmes y transparentes, con la implementación de la nueva Cédula de Identidad y Electoral. Este nuevo documento se traduce en el fortalecimiento del sistema democrático dominicano, con una mayor seguridad al estar elaborada en policarbonato con un chip de alta tecnología que evita falsificaciones. Así, se previene la suplantación de identidad, la alteración de documentos para quitar o adquirir propiedades ajenas, puede sustituir el pasaporte, permitirá registrar la donación de órganos, incluir información médica relevante, simplificará la identificación digital y agilizará las gestiones en instituciones bancarias y estatales. Gracias a los estándares internacionales y su código de lectura mecánica, podrá usarse para viajar a ciertos países. El documento tendrá una duración de 10 años. El presidente de la JCE informó que el proceso de cedulación para los dominicanos residentes en el exterior iniciará en mayo próximo. No tendrán que acudir a las oficinas según su mes de nacimiento, sino que podrán gestionar el trámite mediante cita previa para obtener la nueva cédula. Video = https://www.youtube.com/watch?v=9ZldVVhpUjU 

►PRM-NY dará un paso importante: Una fuente bien informada, dentro del PRM-NY, nos comentó que la organización dará un paso político agigantado en las próximas semanas. El peso político se sentirá en toda la circunscripción 1-USA. Más detalles en la próxima columna, una vez terminada nuestra investigación. ¡Ah! Hay muchos aspirantes dentro de la seccional, aunque saben que no llegarán lejos, pero se dedican a hacer su ABM = Allantes, Bultos y Movimientos, diiicen. ¿Se oye o no se oye en el Consulado? ¡Ay!"

► Carta al cónsul RD-NY: Lectores de Entérate NY, en El Bronx, nos escriben. Ni quito ni pongo: Esta columna publicó la semana pasada la declaración del honorable cónsul de RD en NY, Jesús "Chú" Vásquez, afirmando: “Se ha devuelto la confianza a quienes invierten en RD”. Pero no es así, diiicen. Las estafas siguen igualiiita. Veamos: » Más de 500 personas denuncian presuntas estafas inmobiliarias en proyectos de La Vega (marzo 2026) = https://elnuevodiario.com.do/mas-de-500-personas-denuncian-presuntas-estafas-inmobiliarias-en-proyectos-de-la-vega/ » Empresario y promotor del Corredor Cibao Atlántico habla sobre inversión en el exterior (marzo 2026) = https://hoy.com.do/vivir/empresario-promotor-corredor-cibao-atlántico-da-opinion-sobre-inversion-exterior_1078846.html  » Más de 40 personas denuncian una millonaria estafa inmobiliaria (marzo 2026) = https://atento.com.do/2026/03/11/mas-de-40-personas-denuncian-millonaria-estafa-inmobiliaria/

► Otras recientes estafas: » Científico de Harvard cae estafado en trama inmobiliaria fraudulenta; implora justicia (febrero 2026) = https://elnacional.com.do/cientifico-de-harvard-cae-estafado/ » Ciudadanos estadounidenses denuncian presunta estafa inmobiliaria en Las Terrenas (junio 2025) = https://elnuevodiario.com.do/ciudadanos-estadounidenses-denuncian-presunta-estafa-inmobiliaria-en-las-terrenas/ » Mujeres encabezan red de estafa inmobiliaria en RD (noviembre 2025) = https://transparencia.poderjudicial.gob.do/documentos/PDF/doc_adjuntos_licitacion/LPN_publicacion_periodico_diario_libre_26_11_2025_lpn_cpj_10_2025.pdf »Operación Nido: El Ministerio Público presenta acusación formal contra una red de estafa millonaria en proyectos inmobiliarios (octubre 2024) = https://pgr.gob.do/operacion-nido-ministerio-publico-presenta-acusacion-formal-contra-red-de-estafa-millonaria-mediante-proyectos-inmobiliarios/ » Víctimas de estafa inmobiliaria hablan desde RD (abril 2024) = https://www.telemundo47.com/video/noticias/hablan-victimas-de-estafa-inmobiliaria-desde-republica-dominicana/2467781/ Amigo lector, saque usted sus conclusiones, dicen."

►Puerto espacial en RD: Nos escribe un acucioso y consuetudinario lector desde Queens. Ni quito ni pongo: He escuchado en el Alto Manhattan debates sobre el puerto espacial que se proyecta en Pedernales-RD. Se habla ¡Uff! de todo, sin plantear la realidad. Con el fin de aportar a nuestros connacionales en el exterior sobre geopolítica: El presidente Luis Abinader ha declarado que el objetivo de instalar un puerto espacial comercial (con una inversión de 600 millones de dólares) en Pedernales, sin aportes del Gobierno, es crear una infraestructura para el lanzamiento de cohetes y satélites. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos por diversificar la economía dominicana, tradicionalmente centrada en el turismo y la minería. Sin embargo, la terminal espacial se presenta como un proyecto enteramente comercial. 

►Lo que dice Bloomberg: El puerto espacial de Pedernales-RD, se ha convertido en una pieza clave en la estrategia de Washington para contrarrestar la expansión de la infraestructura espacial de China en América Latina. Así, posiciona a RD como un actor emergente y estratégico en la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China por el control de la infraestructura espacial terrestre en el hemisferio occidental. Un informe del Comité Selecto del Congreso sobre el Partido Comunista Chino reveló que, al menos, 11 instalaciones vinculadas a Beijing operan en Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil, incluyendo estaciones terrestres, radiotelescopios y sitios de telemetría satelital. Según el informe, estas instalaciones tienen un doble uso militar, vinculadas al Ejército Popular de Liberación. "Lo que parece cooperación civil es, en realidad, parte de una red global vinculada al EPL para rastrear satélites y monitorear a sus adversarios", advirtió el comité. 

►Embajada EUA en RD: Los servicios notariales que se ofrecen en la Embajada de USA-RD solo con cita previa. Teléfono: (809) 567-7775.  Asegúrese de traer la identificación y documentación requeridas: Documento de firma a mano para fines notariales y autenticación.  Los funcionarios consulares estadounidenses en el extranjero pueden realizar servicios notariales similares a los que realiza un notario público en USA. Este servicio está disponible para ciudadanos estadounidenses y extranjeros que necesiten certificar documentos para su uso en EUA. 

►Un valor dominicano en NY: William Jiménez (hijo), conocido como Willin, es un joven dominicano que en la década de los 90’s llegó en la adolescencia a NYC sin aun haber completado los estudios secundarios. Y con ese orgullo patrio inició su trayectoria como muchos de sus connacionales al llegar a la Gran Manzana, “con un pie aquí y el otro allá”, pero con la meta fija de aprovechar las oportunidades que brinda esta gran nación y poner en alto la bandera tricolor. Por eso se sumergió de lleno a conocer el sistema y el idioma hasta recibir un bachillerato en la carrera de Informática, título que lo llevó a consagrarse, con todas las responsabilidades que conlleva, como encargado de sistema de la Corte Suprema de Brooklyn, poniendo en alto la bandera tricolor. Si usted lo ve caminar por ahí como lo hace de costumbre, dígale: “Willim, usted es un valor dominicano en NY”.

►Servicio comunitario: Directorio de agencias federales para encontrar una lista completa de departamentos del Gobierno de EE. UU. y sus servicios. Ver = https://www.usa.gov/es/ 

►Cultura General: El nombre completo del célebre compositor mexicano Agustín Lara, conocido como "El Flaco de Oro", fue Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino. Fue un prolífico músico y poeta nacido en 1897 o 1900, reconocido por boleros clásicos como "María Bonita"

►Salud: El glaucoma continúa afectando de forma silenciosa a miles de personas, comprometiendo progresivamente su visión sin presentar señales evidentes en sus primeras etapas. Evitar el uso prolongado de pantallas sin pausas y proteger ojos con descansos visuales para reducir fatiga ocular.

►Cita: Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo. (Aristóteles, filósofo y matemático griego)

►Dólar y Euro hasta este domingo 22: Compra del dólar 59.50 y venta 61.20; Compra euro 66.97 y venta 72.11

►Combustibles: Del 28 al 03 de abril: Gasolina Premium $305.10. Regular $287.50. Gasoil Optimo $257.10. Regular $239.80. Se quedan con los mismos precios, el Gas Licuado a $137.20 y Gas Natural $43.97. 

►Para comunicarse con nosotros: Escribir a santodomingoaldia@yahoo.com

domingo, 29 de marzo de 2026


Por Narciso Isa Conde
Diario Azua / 29 marzo 2026.-

Hay civilizaciones diversas, pero no civilizaciones superiores. El orgullo persa, junto a la heroica resistencia islámica, con el respaldo tecnológico-militar de Rusia y China, le está dando una lección histórica a la decadente civilización capitalista occidental.

Israel y EEUU parecen pollos matados a escobazos. El racismo genocida de los dictadores mameyes está en la pendiente de verse obligado a detener sus holocaustos contra supuestas civilizaciones inferiores.

Irán y la heroica resistencia islámica le está dando una pela de “calzón quitao” al poderoso PENTAGONO y al Estado terrorista-sionista de Israel, después de 20 años de minuciosa preparación de una guerra hibrida a tono con esta era digital.

Inmenso esfuerzo propio, conquistador de solidaridad trascendente.

Los papeletazos sucios, traducidos en monstruosos portaaviones y máquinas de exterminios, le han servido de poco al imperio en declive.

Hastiados de sufrimientos y opresiones… persas, huties, hamas-es, hebola-ses, palestinos y árabes pateados por la colonización y recolonización del Norte Blanco y Brutal, europeo y norteamericano, sacaron de abajo y han dicho basta cuando cobra fuerza la rebeldía planetaria del Sur Global.

Es que cuando una civilización capitalista dominante se pudre, el proletariado encuentra la manera de romper cadenas.

El torrente antiimperialista se amplía, se torna cosmopolita y asume una fuerza invencible, por más horribles que resulten las guerras de exterminios en Gaza y en otros puntos del planeta.

No hubo lucha de civilizaciones, pero sí opresión bestial durante siglos de una civilización que se consideró superior, que conquistó territorios y riquezas, que sometió pueblos de diversos colores, que forjó capitales dominantes, que fundó bancos y corporaciones ladronas, secuestró conocimientos, sembró desigualdades brutales y construyó formidables máquinas de guerras para aplastar rebeldías.

Eso es lo que está en crisis, pero no en cualquier crisis, en crisis mayor.

En la mayor y la más integral de las crisis acaecidas en toda la historia de la civilización capitalista occidental, tal y como la describió el inolvidable camarada argentino, intelectual órganico del Comunismo del Siglo XXI, Jorge Beinstein.

Por qué no es que simplemente el capitalismo está en crisis, sino que como me dijera una vez el Padre Barrios: “es que el capitalismo es la crisis” y se impone sembrar socialismo de muchas maneras y desde múltiples civilizaciones.

Solo esto explica este fenómeno grandioso, más allá de lo doloroso que resulté su despliegue victorioso, en su condición de inmenso aporte a la caída del imperio estadounidense.

La hermosa rebeldía persa habrá de estimular la insumisión de los pueblos originarios del planeta, el torrente de civilizaciones oprimidas y la rebeldía del propio pueblo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.


 

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 29 marzo 2026.-

Con sus resabios personales en la creencia de ser el rey de la selva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha roto el pecho de la humanidad, a la que mantiene en ascuas y causándole una dolencia inconmensurable. Perpetra una hecatombe en el salvajismo a guisa de la confrontación con las supremas instancias institucionales de su país y de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a Rusia, China, Francia y Reino Unido. ¡Caray …!

Detrás del apoderamiento geoestratégico del Golfo Pérsico, que concentra el más gigantesco volumen de petróleo y gas del globo terráqueo, y el control del estrecho de Ormuz, Estados Unidos está apelando a su corpulencia convencional y tecnológica, desestabilizando, como un tobogán, la economía, los ecosistemas y la salud humana universal.

Las tormentas de fuego son parecidas a un Armagedón y cumplen una profecía bíblica. En el empeño imperialista/hegemónico de la superpotencia de Norteamérica y expansionista territorial del sionismo de Israel, se han intensificado los bombardeos aéreos en Irán y el Golfo Pérsico, destrozado edificios, hospitales, escuelas, cuarteles y bases castrenses, centrales nucleares y otras infraestructuras militares, industriales y urbanísticas.

El saldo ha sido de miles de muertos y heridos, hambrunas y desplazamientos poblacionales, que tiemblan en el ensordecedor zumbido de las cargas explosivas. Aunque cuentan con armas nucleares, Estados Unidos e Israel también matan persiguiendo detener el proyecto de bombas atómicas emprendido por Irán.

Por esta conflagración bélica ha sido apretado el botón de pánico energético, acelerado la volatilidad económico-financiera internacional -con la consiguiente avalancha inflacionaria-, los daños medioambientales y el estrés postraumático crónico, cocidos por el mal olor cadavérico, el calor de los escombros en llamas y la diseminación en la atmósfera de fardos de pólvoras y sustancias nocivas.

En anclas parecidas, el influyente humorista gráfico de diarios de España Antonio Fraguas de Pablo (Forges, 1942-2018) tiró un alarido expresivo: “No hay guerras justas y guerras injustas: solo hay malditas guerras”, apropiado para ser repetido en esta época.

¡Oh guerras! De veras, estas han sido gestadas por desarmonías espirituales individuales, el ensanchamiento de negocios en la codicia económica, las rivalidades por apoderarse de recursos naturales, franjas fronterizas y por geoestrategias en la desconfianza, las demandas de seguridad ante amenazas y los fracasos diplomáticos.

En la escalada guerrera de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28-2-2026), el primer complejo militar fabricante y exportador de armas está de pláceme, cual festines carnívoros de perros y gatos, alacranes y buitres, y ratas y leones. Los cielos, mares y tierras retumban saturados de drones suicidas y sistemas anti-drones, misiles balísticos de largo alcance y aviones bombarderos ultramodernos, con toques de sirenas para huir despavoridamente hacia los refugios.

En este escenario de acometidas, el presidente Donald Trump (Taco) y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (Bibi) traen a la memoria las atrocidades del nazi autoritario de Alemania Adolfo Hitler, por aquello de “El veneno de la sangre”, y la crueldad.

Y, en ese hábitat, han detonado esos dos osados que, con vértebras que flechan lutos, se engullen un elefante africano sin obedecer las normas jurídicas, éticas y de salubridad; sin arrojar gases del estómago ni dar señales de sonrojo. La catástrofe de Trump desde la Casa Blanca y Netanyahu desde Beit HaNassi (Casa del Presidente), convoca a glosar las odas del poeta español Vicente Aleixandre (1898-1984), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1977:

“…Suena en las calles /Todas las casas gritan/… y de esa ventana rota sale un grito de muerte/Seguís. De ese hueco sin puerta/sale una sangre y grita/ Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados/gritan. Son niños que murieron/Por la ciudad gritando/…un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba/No lo miréis: sentido/Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas/”.

Incontestablemente, la guerra del 2026 está engordando el mercantilismo de las herramientas de muerte, en el batir de récords de ventas de las compañías armamentistas enclavadas en una nación que pregona defender la vida y los derechos humanos. El Pentágono está pidiendo cuadruplicar la producción de esos artefactos para reponer los arsenales y sustentar los enfrentamientos, en tanto que Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing han suscrito contratos sin precedentes, con encapié en la tecnología aeroespacial, como los misiles de precisión.

La carrera belicista se acrecienta colosalmente, sin contención de naciones capitalistas ni socialistas. En 2025, el gasto militar mundial ascendió a unos 2,63 billones de dólares, que equivale a un incremento del 2,5%, comparado con el año anterior. Ese presupuesto está liderado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, Arabia Saudita, Japón, Ucrania, Francia, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.

A riendas sueltas, las superpotencias acumulan un arsenal nuclear que cifra 9,745 ojivas, conforme con el último monitoreo de la Prohibición de Armas Nucleares. Ellas son un riesgo a gran escala por su utilización ante una situación de presión, un error de cálculo o un accidente, con lo cual serían aniquiladas más de 5 mil millones de personas, especies animales y vegetales. Ese cataclismo radioactivo destruiría la civilización humana.

En contraste con la prosperidad en la venta de armas de fuego, se disparan los precios del petróleo y el gas, los mercados financieros sobrellevan una recia perturbación, particularmente con la caída de las cotizaciones bursátiles, y los ciudadanos estadounidenses se ven compelidos a pagar un costo calculado en más de 890 millones de dólares diarios.

Esa tirantez marcial causa estragos financieros, y revive la teoría de los conflictos sociales y políticos, expuesta por el filósofo y revolucionario alemán Carlos Marx (1818-1883) en su obra "Contribución a la crítica de la economía política" (1859), cuando aún no proliferaban instalaciones atómicas.

El fundador del socialismo científico postula que los conflictos sociopolíticos no son casuales, sino que nacen de la infraestructura económica (relaciones de producción) que, a su vez, cimienta y levanta la superestructura jurídica y política. Plantea que, por la pugna en torno a recursos limitados, la sociedad está inmersa en una discrepancia perpetua (pobreza, discriminación, violencia doméstica, guerras y revoluciones), y que el orden social se sustenta en la dominación y el poder, y no en el consenso y la conformidad.

En esa coordenada, opinamos, el armamentismo alimenta el planteamiento marxista-leninista de que la lucha armada encarna el medio esencial para conquistar y mantener el poder político. La anterior premisa de Carlos Marx se complementa con la famosa frase acuñada, el 7 de agosto de 1927 y reafirmada en 1938, por el líder de la revolución (1949) y presidente de la República Popular China (1949-1976), Mao Tse Tung: "El poder político nace del cañón de un arma", o sea, "del fusil".

La inversión monetaria para la defensa y para neutralizar capacidades militares luce que seguirá en marcha, para que por calles y avenidas veamos transitar, lentamente, más carros fúnebres con seres humanos devorados, sin bombas y con flores; más guirnaldas sin arder en mañanas, tardes ni noches de hogueras, pero sin pólvora, y llevados hasta cementerios, sin fuego ni sangre y dejados en tumbas frías.

En su cancionero y romancero de ausencias, el poeta y dramaturgo Miguel Hernández (1910-1942), comprometido con la Guerra Civil Española, esparció su lírica contra las hostilidades en la hoguera: “Tristes guerras/si no es amor la empresa/Tristes, tristes/Tristes armas/si no son las palabras/Tristes, tristes/Tristes hombres/si no mueren de amores/Tristes, tristes”.

El autor es periodista, escritor y catedrático.

jueves, 26 de marzo de 2026

«El hambre es la compañera de la guerra». Herbert Hoover

Por Agustín Perozo Barinas
Diario Azua / 26 marzo 2026.-

Un viejo dicho reza: «Hambre que espera hartura, no es hambre». Solo padeciéndola, sin esperanza de alimento alguno, se podría conocer esta desgracia como realmente es; como la sed, su gemela.


Otra guerra que dispara los precios de los hidrocarburos y los fertilizantes. Las consecuencias inflacionarias son conocidas. Geopolítica, control hegemónico, dominio financiero, negocio de armamentos, expansión territorial, regiones de influencia imperial, estrangulamiento energético, rutas críticas... hay muchos motivos conjugados entre sí.

Es el preámbulo de algo mayor. Por ahora es un conflicto bélico para imponerse: contención o sometimiento alrededor del petróleo y el gas.

Se comenta que, en términos prácticos, es poco probable que el mundo se quede sin petróleo por completo. El fin de la "era del petróleo", luego de un pico de demanda, vendrá impulsado por factores económicos y ambientales antes que por el agotamiento físico del recurso.

La Agencia Internacional de la Energía estima que la demanda mundial podría alcanzar su punto máximo para 2030, comenzando a declinar a medida que crecen las energías renovables y el uso de vehículos eléctricos. ¿Y la industria? ¿Y la generación de electricidad? ¿Y el transporte aéreo y el marítimo? ¿Con más energía nuclear?

Mientras avanzamos dentro de algunas décadas hacia esos escenarios futuros, al presente la realidad golpea trágicamente: guerra y hambre, sangre y dolor, odio y muerte, miedo y horror. Pero el dolor ajeno no quita el sueño... seguimos insensibilizándonos con una pasmosa desconexión hacia los demás.

Como ya fue escrito:

La guerra es la mejor
amiga del hambre.
El hambre de guerra
del hombre.
La guerra en nombre
del hambre.
Devorándose
unos a otros.
El hambre al hombre.
La guerra al hambre.
El hombre al hombre.
Hasta que un día
no quede nada...
Ni guerras
ni hambre
ni hombres.

Dwight Eisenhower en su discurso “The Chance for Peace”, pronunciado en 1953, en pleno inicio de la Guerra Fría dijo: "Cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se bota, cada cohete que se dispara significa, en última instancia, un robo a quienes tienen hambre y no son alimentados, a quienes tienen frío y no son abrigados".

El gasto militar no solo construye armas: también define lo que se deja de construir. Sin embargo, la industria armamentista en todas las potencias mundiales, entiéndase USA, China, Rusia, Unión Europea, Reino Unido, entre otras, es tan poderosa como el sector financiero global y las corporaciones de desarrollo de altas tecnologías. Esos intereses, esas élites, son intocables.

Las guerras siempre están justificadas por quienes las generan, es una realidad histórica. Los motivos que las impulsan tienen "razones" llevadas al límite. Va desde intereses territoriales, económicos, ideológicos, teológicos, étnicos... "El Estado es la razón organizada", y es atinado preguntarse qué tipo de razón. Es como intentar comprender cómo un ojo puede mirarse a sí mismo sin un espejo frente a él.

En discursos de geopolítica se advierte que: "Olviden las banderas y la retórica emocional que inunda las redes; lo que ocurre en Medio Oriente es una reconfiguración de activos a escala global. En el tablero de las élites, las naciones son solo piezas de infraestructura y las guerras son el "costo de mantenimiento" para limpiar el terreno de actores obsoletos. Mientras el público se desgasta en debates ideológicos el mundo no se está acabando, se está reorganizando".

Los promotores de las guerras y el hambre, deshumanizados, tendrían como lema lo que nos legó Louis Céline: «La tierra está muerta. Nosotros somos solo gusanos encima de ella, gusanos en su gordo y asqueroso cuerpo, comiendo sus entrañas y todos sus venenos. Nada puede ayudarnos, nacimos podridos».

En esa condición de "no temor a la muerte" se entendería que para ellos esta es alguna proyección natural, explicado por la neurología, como sigue:

Es una perspectiva profunda que resuena con la nada absoluta o el estado de entropía total. Sin un cerebro biológico para procesar impulsos, las estructuras que construyen nuestra realidad desaparecen:
Tiempo: Sin memoria ni anticipación, el "ahora" se disuelve.
Lenguaje: Sin un "yo" que necesite comunicarse con un "otro", las palabras pierden su función.
Pensamiento: Sin flujo de conciencia, queda el silencio absoluto.
Es, esencialmente, el retorno al estado previo al nacimiento.

Si no hay "existencia" alguna, sin premio ni castigo luego de morir, según esa lógica, ¿qué importa aplicar el poder en sus formas más brutales en este plano? No creer en un "algo después" nos da la falsa sensación de seguridad ante la muerte misma. Y en su opuesto, creer en ese "algo después" nos humaniza y nos refrena.

El ser humano es una criatura admirable desde la perspectiva de su biología y degradamos ese privilegio entre guerras "justificadas" como si fuéramos entes desechables. Freeman Dyson, el físico visionario, nos invita a mirar la naturaleza con nuevos ojos. En lugar de ver plantas y animales como simples organismos, él nos propone entenderlos como la ingeniería más avanzada y sofisticada que ha existido en el universo. Nuestras máquinas palidecen ante la complejidad de una sola célula. «La biología es la tecnología más poderosa jamás creada», dijo.

Un anciano, de esos que argumentan que por ser genio no necesariamente se es infalible y quien gustaba citar frases célebres comentó: "Quien no ve el mal es porque ha sido engañado por él". Agregó que hay que recordar que todos nacimos marcados por la fatalidad y por lo tanto la parca siempre nos nivelará como fuerza ineludible y liberadora. Sentenció que: "La muerte, ecuánime, tiene dos rostros sonrientes: uno sarcástico para los malvados y los corruptos y otro, piadoso, para los justos y los sufridos". Escoja en vida de qué lado quiera estar antes de cruzar ese portal sin retorno...

Autor de los libros sociopolíticos «La Tríada» y «Érase una vez un edén en el Caribe».


Por Néstor Estévez
Diario Azua / 26 marzo 2026.-

Acaba de celebrarse el Día Mundial de la Poesía. Para la ocasión, un dilecto amigo que se ha ganado el mote de El Poeta Mayor me invitó a un recital que ya lleva su octava versión. Pero el clima parecía oponerse a que yo correspondiera.

Desde el día anterior, la lluvia solo recesó por escasos minutos. Los caminos se volvieron lodo y todo apuntaba a la suspensión de la actividad. Sin embargo, ocurrió lo anhelado: la gente llegó, el encuentro se realizó y la poesía habló. La experiencia me generó una pregunta clave: ¿para qué sirve la poesía?

La respuesta rápida —y equivocada— sería que para poco. En una época dominada por la productividad, los indicadores y la urgencia, la poesía parece algo prescindible. No produce bienes materiales, no acelera procesos, no resuelve problemas inmediatos. Pero esa mirada ignora algo esencial: sin poesía —sin lo simbólico— no hay sociedad posible.

Yuval Noah Harari lo explica con claridad en Sapiens: lo que distingue al ser humano no es solo su capacidad de transmitir información sobre el mundo real, sino su habilidad para hablar de lo que no existe. Mitos, dioses, naciones, derechos. Ficcionamos. Y, más importante aún, creemos colectivamente en esas ficciones.

La poesía sirve, en primer lugar, para sostener esa capacidad de imaginar juntos. No es un adorno del lenguaje, es su expresión más libre y profunda. Es el territorio donde las palabras dejan de describir únicamente lo tangible para crear sentido. Y sin sentido compartido, no hay comunidad.

Lo que ocurrió en La Guama, comunidad rural de Santiago Rodríguez, lo confirma. A pesar de la lluvia, la gente decidió reunirse alrededor de la palabra. Escuchar, nombrar, reconocerse. Ese acto, que podría parecer simple, es en realidad profundamente político. No en el sentido partidario, sino en el más esencial: construir un espacio donde circulan significados comunes.

Harari advierte que gracias a esa capacidad de crear ficciones compartidas, los sapiens pudieron cooperar en grandes grupos. No solo por la fuerza o el parentesco, sino por la creencia en relatos comunes. La poesía forma parte de ese tejido invisible que permite que una comunidad exista más allá de la supervivencia. Sirve, entonces, para algo decisivo: cohesionar.

En el recital Voces en Vuelo sobre Melopea del Riachuelo, la poesía dejó de ser un ejercicio individual. No era solo quien escribía o declamaba, sino quienes escuchaban, asentían, reían o guardaban silencio. La palabra se volvía experiencia compartida. Y en ese proceso, la comunidad se reconocía a sí misma. Eso resulta determinante en un mundo fragmentado.

Zygmunt Bauman hablaba de la fragilidad de los vínculos en la modernidad líquida. Todo cambia, todo fluye, todo se disuelve. La poesía, en cambio, actúa como ancla. Fija momentos, condensa emociones, crea memoria. Permite que algo permanezca cuando todo lo demás parece efímero.

Pero su función no termina ahí. La poesía también sirve para ampliar la experiencia humana. Edgar Morin recuerda que no vivimos solo en un mundo material, sino en un universo de significados. La poesía expande ese universo. Nos permite ver más allá de lo evidente, nombrar lo que aún no tiene nombre, explorar lo que no es inmediatamente útil pero sí profundamente necesario.

En términos de desarrollo humano, esto tiene implicaciones concretas. Amartya Sen insistía en que el desarrollo consiste en ampliar las capacidades humanas. Entre ellas, la de imaginar, crear, participar en la vida cultural. Una comunidad que cultiva la poesía no solo produce versos: fortalece su libertad.

Lo que viví en la celebración del Día Mundial de la Poesía fue exactamente eso. No solo un recital, sino una comunidad ejerciendo su capacidad de imaginarse a sí misma. De narrarse. De afirmarse en medio de la incertidumbre, incluso bajo la lluvia.

Eso me hizo pensar que la poesía sirve para resistir. Cuando todo empuja hacia lo inmediato, lo utilitario, lo rentable, detenerse a escuchar un poema es un acto de resistencia cultural. Ella ayuda para evitar que la sociedad deje de cultivar lo simbólico y pierda, poco a poco, su capacidad de cooperar, proyectarse y construir futuro.

Esa noche en Santiago Rodríguez, la poesía no detuvo la lluvia, pero permitió compartirla en comunidad. Y eso, en tiempos como estos, no solo sirve. Es imprescindible.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 26 marzo 2026.-

«La tarea de la filosofía no es otra que mostrar los límites y las posibilidades de la razón humana; y hacerlo exige, justamente, no confundir la crítica con la mera destrucción de la confianza en la razón». Jürgen Habermas, Teoría de la acción comunicativa, 1981.

Jürgen Habermas ha muerto. Con su fallecimiento se cierra la trayectoria de un pensador que, lejos de sucumbir a las modas del escepticismo radical, se mantuvo como el último gran guardián del proyecto ilustrado. En un siglo marcado por la fragmentación del sentido, Habermas investigó con rigor cómo la comunicación no es un mero intercambio de subjetividades, sino el ancla misma de la legitimidad democrática. Su desaparición biográfica no debe interpretarse como el acta de defunción de su pensamiento; por el contrario, nos obliga a evaluar si Occidente aún posee la voluntad de sostener una esfera pública basada en la exigencia de verdad.

Habermas articuló su proyecto sobre una premisa innegociable: la razón no es un instrumento de poder, como pretendieron sus críticos más feroces, sino una trama de justificación intersubjetiva. Como señala en su obra cumbre: «La comunicación (Verständigung) constituye la base normativa de la acción social coordinada» (Habermas, 1981, p. 24). Para el filósofo de Fráncfort, la democracia no es un juego de identidades en pugna, sino un proceso deliberativo donde la fuerza del mejor argumento debe prevalecer sobre la coacción. En La transformación estructural de la esfera pública, recordaba que la irrupción de una opinión pública crítica fue el acontecimiento que permitió la fiscalización racional del poder político (Habermas, 1990, p. 50).

La inquietud que despierta su partida no es meramente académica. En un panorama intelectual donde el pensamiento profundo parece ceder ante la banalidad de la inmediatez, la figura de Habermas funcionaba como un recordatorio de que la sensatez es un ejercicio de disciplina intelectual. Se ha planteado que su muerte representa el fin del pensamiento racional en Occidente; sin embargo, esta tesis peca de un pesimismo romántico. La razón comunicativa no es el patrimonio de un hombre, sino un procedimiento que sobrevive en la medida en que las instituciones y los ciudadanos decidan someter sus pretensiones de validez al escrutinio del otro.

No obstante, el diagnóstico de Habermas sobre la "colonización del mundo de la vida" adquiere hoy una vigencia estremecedora. Advertía que la invasión de las lógicas sistémicas —el mercado y la burocracia— pone en peligro «la reproducción de las capacidades comunicativas necesarias para la acción coordinada» (Habermas, 1981, p. 357). Lo que hoy observamos no es solo una crisis política, sino una deformación técnica de la palabra. La aceleración digital y la gestión de algoritmos han sustituido la deliberación por la gestión de flujos de datos, convirtiendo al ciudadano en un consumidor de eslóganes.

Esta deriva se manifiesta con especial virulencia en el ascenso de la tecnocracia contemporánea. Habermas ya había advertido en Ciencia y técnica como «ideología» que el peligro de la Modernidad radica en la transposición de la racionalidad instrumental al campo de la praxis social. Cuando la gestión pública se reduce a la "solución de cuestiones técnicas" bajo la égida de expertos, se produce una despolitización de la voluntad ciudadana. En palabras del autor, la autocomprensión tecnocrática «elimina la distinción entre acción técnica y acción práctica», lo que permite que la administración de las cosas reemplace la justicia entre los hombres (Habermas, 1984, p. 86). La gobernanza actual, regida por métricas de eficiencia y la dictadura del dato, es la consumación de ese riesgo: una sociedad que sabe cómo optimizar procesos, pero que ha olvidado cómo discutir sus fines.

A este escenario se suma el estado patético de una cultura posmoderna que ha renunciado al pensamiento estructural. La fragmentación del discurso mediático ha devuelto a la sociedad a un estado de "sordera comunicativa" donde el diálogo es imposible, no por falta de medios, sino por la aniquilación de las facultades cognitivas necesarias para sostener una argumentación de largo aliento. En Problemas de legitimación en el capitalismo tardío, Habermas señalaba que el sistema requiere de una "lealtad de masas" que se obtiene mediante la manipulación de significados (Habermas, 1975, p. 94). Hoy, esa manipulación se ha sofisticado: los sistemas educativos occidentales, en una capitulación intencional frente a las demandas del mercado, han sustituido la formación humanística y el rigor lógico por una instrucción superficial en "competencias" líquidas.

Como bien ha analizado la crítica contemporánea en sintonía con las advertencias habermasianas, el abandono de la formación estructural condena al sujeto a una inmediatez pulsional. La educación ya no busca la mayoría de edad kantiana —el Sapere aude—, sino la adaptación acrítica a entornos digitales donde la verdad es irrelevante frente a la viralidad. Esta "despoblación del intelecto" es el caldo de cultivo para un irracionalismo que Habermas combatió con vehemencia: si el lenguaje pierde su capacidad de referir a la realidad compartida y se convierte solo en un arma afectiva o de autoafirmación, la esfera pública colapsa irremediablemente.

Frente a esta decadencia, la tarea del filósofo actual exige reivindicar aspectos puntuales de la ética discursiva habermasiana que funcionan como antídotos contra la disolución posmoderna. En primer lugar, es imperativo recuperar la noción de pretensiones de validez. Habermas sostenía que todo acto de habla genuino lleva implícitas las exigencias de verdad, rectitud y veracidad; renunciar a ellas bajo el pretexto de que "la verdad es una construcción de poder" no es un acto de liberación, sino de desarmamiento intelectual. Reivindicar que existe un horizonte de verdad compartida es lo que permite que el diálogo no sea un simulacro, sino una confrontación real de razones.

En segundo lugar, debemos defender el carácter procedimental de la justicia frente al esencialismo identitario. Mientras la posmodernidad se refugia en el particularismo irreductible, Habermas nos recuerda que «el principio de universalización actúa como un cuchillo que corta las fibras de los intereses meramente particulares» (Habermas, 1990, p. 83). Para resistir la fragmentación, el filósofo debe ser capaz de elevarse por encima de su biografía o su tribu para apelar a normas que cualquier ser racional pueda aceptar. La filosofía no debe ser una terapia de grupo para la afirmación del yo, sino el tribunal donde se examinan las pretensiones que aspiran a regular nuestra convivencia.

Es necesario, por tanto, rescatar el núcleo duro de su propuesta frente a la decadencia de la deconstrucción posmoderna. Mientras que el relativismo absoluto reduce todo discurso a un juego de poder o a una construcción arbitraria, Habermas sostuvo que «sólo puede pretenderse validez a una norma si todos los afectados por sus consecuencias pueden aceptar racionalmente las normas reguladoras» (Habermas, 1990, p. 102). Esta pretensión de universalidad es el último dique contra el tribalismo. La verdadera crítica no consiste en destruir la confianza en la razón para dejar el campo libre a la voluntad de poder, sino en perfeccionar las condiciones materiales y procedimentales para que el diálogo sea posible.

El mayor riesgo contemporáneo es la sustitución de la argumentación por la performatividad emocional. Cuando la política se reduce a la afirmación de identidades cerradas que no aceptan la mediación de la razón, la esfera pública desaparece. A esto se suma la tecnocracia algorítmica, que naturaliza decisiones opacas bajo el manto de la eficiencia métrica. El predominio del experto sobre el ciudadano debilita el fundamento mismo de la soberanía popular, transformando la deliberación en un trámite administrativo. Frente a estos peligros, la lección de Habermas es clara: la emancipación no vendrá de la ruptura con la modernidad, sino del cumplimiento de sus promesas de racionalidad y autonomía.

La tarea no es la nostalgia, sino la reconstrucción de las instituciones que permiten la argumentación pública. Esto implica fortalecer una educación cívica que no tema a la jerarquía del conocimiento y diseñar marcos que protejan la pluralidad frente a la uniformidad del big data. El mandato de Habermas es una exigencia normativa que sobrevive a su autor: la razón debe ser pública y debe ser defendible.

¿Es posible sostener la pretensión de universalidad en un mundo que ha renunciado a la noción misma de verdad objetiva? ¿Podrá la arquitectura de la deliberación habermasiana resistir el embate de una tecnología que prioriza la reacción instintiva sobre la reflexión pausada? ¿Estamos dispuestos a aceptar la carga de responsabilidad que implica justificar racionalmente nuestras posiciones, o preferiremos el refugio cómodo pero estéril del narcisismo identitario? ¿Qué queda de la "fuerza del mejor argumento" cuando la autoridad del experto técnico se utiliza para blindar decisiones políticas ante el escrutinio público? ¿Cómo recuperar la dimensión práctica del lenguaje en una civilización que ha reducido la comunicación a un flujo de información optimizable para el mercado? ¿Hasta qué punto la degradación de los sistemas educativos es un error de gestión o una estrategia deliberada para erosionar la capacidad de resistencia racional del ciudadano? ¿Es la filosofía actual capaz de proponer un horizonte universalista sin caer en el dogmatismo, o ha sido domesticada por el imperativo de la corrección política posmoderna?

Referencias bibliográficas

· Habermas, J. (1975). Problemas de legitimación en el capitalismo tardío. Buenos Aires: Amorrortu.

· Habermas, J. (1981). Teoría de la acción comunicativa. Volumen I. Madrid: Taurus.

· Habermas, J. (1984). Ciencia y técnica como «ideología». Madrid: Tecnos.

· Habermas, J. (1990). La transformación estructural de la esfera pública. Madrid: Alianza.

· El País. (14 de marzo de 2026). Muere el filósofo alemán Jürgen Habermas a los 96 años.

· BBC Mundo. (14 de marzo de 2026). Jürgen Habermas: la vida y legado del filósofo alemán.
El autor es docente, escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

miércoles, 25 de marzo de 2026



Diario Azua / 25 de marzo 2026

Por Nelson Reyes Estrella

El sistema internacional moderno encuentra su génesis en la Paz de Westfalia (1648), tratado que institucionalizó la soberanía estatal como el eje gravitacional del orden global. Bajo este paradigma, los Estados se constituyeron como entidades autónomas, jurídicamente iguales y blindadas contra injerencias externas, configurando un equilibrio de poder basado en el reconocimiento mutuo de la autoridad territorial.

No obstante, la arquitectura westfaliana comenzó a mostrar signos de erosión tras las conflagraciones mundiales del siglo XX. Estos conflictos evidenciaron la fragilidad de un equilibrio puramente interestatal, impulsando el fortalecimiento del Derecho Internacional y la creación de organismos multilaterales como la ONU, cuyo fin primordial era garantizar la paz mediante la seguridad colectiva.

La irrupción de las armas nucleares alteró radicalmente esta lógica. La disuasión nuclear introdujo un equilibrio de terror que no descansa en la legitimidad jurídica de la soberanía, sino en la capacidad de aniquilación mutua. Bajo esta premisa, el principio clásico de igualdad soberana se vuelve nominal: las potencias nucleares ejercen una hegemonía que trasciende las normas, redefiniendo la jerarquía del sistema internacional.

La oficina de asunto de desarme de la ONU admite que el sistema se divide entre quienes tienen el derecho legal a las armas y quienes no, rompiendo la igualdad soberana. "El Tratado de No Proliferación (TNP) constituye la única base para el compromiso vinculante de los Estados poseedores de armas nucleares. Sin embargo, el régimen de no proliferación crea una división estructural entre Estados poseedores y no poseedores."

Robert Jervis en un texto titulado “La Revolución Nuclear” explica como: “La tecnología nuclear cambió la naturaleza de la política estatal. "La revolución nuclear ha hecho que el costo de la guerra sea tan alto que las formas tradicionales de soberanía y competencia estatal han sido reemplazadas por la política de la disuasión."

La igualdad de los Estados, ha sido siempre una cortesía jurídica de los Estados grandes, en la era nuclear, se convierte en una imposibilidad física; la soberanía de los pequeños depende enteramente de la autolimitación de los grandes.

Hans J.  Morgenthau en su libro “Politica entre las naciones: La lucha por el poder y la paz”: “La disponibilidad de armas nucleares hace necesario distinguir entre poder aprovechable y poder no aprovechable. Una de las paradojas de la era nuclear, que contrasta con la experiencia de toda la historia pre-nuclear, consiste en que un incremento del poder militar no necesariamente conduce a un incremento del poder político. La amenaza de una violencia nuclear masiva implica la amenaza de destrucción total. Como tal, continúa siendo un instrumento adecuado de política exterior cuando está dirigida a una nación que no puede responder del mismo modo. La nación poseedora de armas nucleares puede ejercer poder sobre la otra simplemente diciendo: “O hacemos como digo o te destruyo”.

De este modo, los Estados no nucleares enfrentan una vulnerabilidad estratégica estructural. Su seguridad ya no emana de su estatus soberano, sino que queda supeditada a regímenes de no proliferación, sistemas de defensa colectiva o al paraguas nuclear de las grandes potencias. El equilibrio contemporáneo, por tanto, no es jurídico, sino una estructura asimétrica de poder.

Dice Morgenthau: “La situación es diferente si la nación así amenazada puede responder: “Si me destruyes con armas nucleares, yo también te destruyo del mismo modo”. En ese caso, las amenazas se anulan recíprocamente. Desde que la destrucción nuclear de una nación puede traer aparejada la destrucción de otra, ambas comprueban que semejante elemento de presión carece de eficacia, en el supuesto de que las dos actúen racionalmente”.

Esto plantea un dilema fundamental para el siglo XXI, ¿es posible sostener la ficción de la igualdad soberana en un orden definido por la desigualdad militar absoluta o nos encaminamos a un orden Supranacional?

Lo que sí es una realidad en el sistema internacional contemporáneo es que los Estados pequeños, aunque jurídicamente soberanos, en la práctica muchas veces se ven obligados a adherirse a los intereses de los Estados grandes. La soberanía formal proclamada desde la Paz de Westfalia se mantiene en el derecho, pero en la realidad política y militar el mundo funciona sobre la base del poder, la tecnología, la economía y la capacidad de disuasión.

En un escenario internacional marcado por armas nucleares, alianzas militares, bloques económicos y zonas de influencia, los Estados con menor poder relativo dependen de acuerdos de protección, cooperación o alineamiento político para garantizar su seguridad y estabilidad. El equilibrio internacional ya no descansa únicamente en la igualdad soberana de los Estados, sino en una estructura de poder en la que las grandes potencias definen, directa o indirectamente, las reglas del sistema internacional.

En conclusión, el gran desafío del siglo XXI no es solo mantener la soberanía jurídica de los Estados, sino construir un orden internacional más equilibrado, en el que la seguridad y el desarrollo de los Estados pequeños no dependan exclusivamente de los intereses estratégicos de las grandes potencias, o bien avanzar hacia la configuración de Estados supranacionales que se equilibren entre sí, teniendo como instrumento de disuasión su complejo militar y nuclear.

Nelson Reyes Estrella

Docente de la Escuela de Ciencias Políticas de la UASD

Doctor en Economía. Politólogo, periodista, abogado y ecologista; con maestría en Derecho y Relaciones Internacionales, Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia y Máster Internacional en Gestión de la Comunicación Política y Electoral.