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domingo, 9 de agosto de 2026

Por Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolanco@gmail.com)
Diario Azua / 09 agosto 2026.-

Este artículo fue publicado por este prestigioso periódico hace algo más de un año, pero por coincidir con la aprobación y promulgación de una nueva versión del mismo, he querido publicarlo de nuevo, aunque con algunas actualizaciones.

A las pocas semanas de que el profesor Juan Bosch y Gaviño fuera juramentado como presidente constitucional de la República, el 27 de febrero de 1963, luego de ganar la presidencia con casi el 60 % de los votos emitidos en las primeras elecciones libres y democráticas celebradas en el país, el 20 de diciembre de 1962, ya decapitada la tirania de Trujillo, mostró un gran interés para que la República Dominicana tuviera un nuevo Código Penal, en razón de que el existente en esa épica, respondía al Código Napoleónico, con casi doscientos años, el cual j representaba una retranca y un gran obstáculo para el crecimiento y el desarrollo institucional, político, económico y social que él procuraba para nuestro país.

En tal sentido, envió una comunicación al presidente del Senado, Dr. Juan Casanova Garrido, copia de la misma se encuentra en el Archivo General de la Nación (AGN), en la que solicitaba que sometiera con carácter de urgencia un proyecto de ley para la aprobación de un nuevo Código Penal.

Estas informaciones se encuentran en los discursos del Presidente Bosch desde el Palacio Nacional, recopilados por el laureado cineasta, escritor, investigador e historiador dominicano, René Fortunato.

De esta importante iniciativa del ex Presidente Bosch ya han transcurrido sesenta y tres años. Desgraciadamente este importante proyecto de nación, conjuntamente con otras iniciativas, no pudieron ser sometidas ni aprobadas, pues al igual que la Constitución del 63, con la que estaba gobernando, reconocida como la más avanzada, la más liberal y progresista; la de mayor justicia social y de la que fue su principal protagonista, no convenían a los intereses de los sectores cavernarios de la época en la que tocó gobernar.

Ambos proyectos fueron abortados, satanizados y borrados con el Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, gestado y patrocinado por la cúpula militar de la época, la oligarquía empresarial, la jerarquía eclesiástica de la iglesia católica, la Unión Cívica Nacional y otros partidos de la oposición, bajo las órdenes de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

Si dicho Código hubiese sido aprobado y puesto en ejecución desde esa epoca, este país fuera diferente; habria alcanzado un alto nivel de desarrollo económico, político, social e institucional, pues se habría perseguido y castigado el crimen, la corrupción pública y privada, el enriquecimiento ilícito, el narcotráfico, la inseguridad ciudadana, así como otra serie de males, pues, en otras palabras, se hubiese aplicado un régimen de consecuencia a los violadores de las leyes.

Además, los tres poderes del Estado: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como el poder municipal, serían cada vez más fuertes y funcionales; se hubiese aplicado correctamente el presupuesto nacional en las obras públicas prioritarias y en los servicios básicos, como: educación, salud, energía eléctrica, agua potable, transporte, seguridad social y ciudadana, entre otros.

Después de más de veinte años, corriendo de un lado para otro en ambas cámaras legislativas, ahora se ha querido festinar, cualquierizar y salcochar a la carrera y al vapor, la aprobación de un nuevo Código Penal, correspondiendo a los intereses de los sectores de poder, de los que se benefician del crimen y del saqueo de los recursos públicos, estando conscientes de que este no es el código deseado y el que requiere la nación, cuya aprobación ha sido pura y simplemente para cumplir con los poderes fácticos del sistema político actual.

Los legisladores reconocen que muy pronto habrá que someter otro proyecto de ley para su modificación, bajo el argumento que siempre se ha enarbolado, de que se aprueba “la ley posible, no la deseada”, a pesar de que no fueron escuchadas ni tomadas en consideración las más de doscientas propuestas de los diferentes sectores políticos, económicos y sociales del país.

Lamentablemente, los intereses, los antivalores y los sectores de poder, han permeado al Congreso Nacional. Estos sectores son prácticamente casi los mismos de los que se opusieron y torpedearon al gobierno del Presidente Bosch para derrocarlo e impedir que se aplicara la Constitución del 63 y que se aprobara un nuevo Código Penal.

Con la aplicación del código propuesto por el Presidente Bosch, se habria logrado una sociedad más justa, educada, desarrollada y humana, pues se habría contado con un verdadero Ministerio Publico, que administrara justicia, tal como ocurrió en Costa Rica, con José Figueres y con otros mandatarios de la época, pues Bosch, dada su reconocida honestidad, transparencia y reciedumbre frente la corrupción, no hubiese permitido ni admitído la impunidad y la permisividad imperantes, por lo que de seguro hubiese gestionando la aplicación de un régimen de consecuencia.

Esos funestos acontecimientos le ocasionaron al país un retroceso de más de cincuenta años, en lo económico, en lo político, social e institucional. iQué pena, dominicanas y dominicanos!

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex diputado al Congreso Nacional
Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016.

 

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 09 agosto 2026.-

El imaginario colectivo sitúa a Estados Unidos como un país de oportunidades sin tristeza y con nieve cristalina para prosperar en igualdad de todas las clases sociales –con barrios sin pobreza en fiestas multicolores - y conseguir bienes económico-financieros sin utopía y con rostro de felicidad. Y, sin soñar despierto en ese paisaje de paz ciudadana, se acuña El Sueño Americano, como proponente de leyes equilibradas y ascenso social.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos ha disfrutado de la reputación de ser poderoso económicamente, atesorado con paisajes majestuosos en calles sin mendigos ni ladrones, y con personas saludables y libres en un estado de derecho, bajo sonrisas a flor de labios, aplaudidas por flacos y gordos con carcajadas de orejas a orejas. ¡Oh!, en mentes humanas merodea su designio de imponer su voluntad hegemónica en la esfera global, sea como imperialismo de garrote o como imperialismo liberal.

Sin temor ni embotellamientos en una geografía fría en exceso apaciguada con café matutino y chocolate vespertino, y en el calor extremo con helados en cumbres de sabor a primavera y verano, prolifera el conocido refrán “cría fama y échate a dormir”. Embaucadas, multitudes dispersas han llegado a proclamar que se trata de un país “comunista”.

¿Es un paraíso o un infierno? Todo lo que brilla no es oro. Describamos diez de sus principales plagas sociales destructivas para la moral, la convivencia comunitaria, la economía y la seguridad tanto nacional como internacional:

1.- ELEVADO CONSUMO DE DROGAS. Estados Unidos se afianza como el primero del globo terráqueo en la compra y dispendio de drogas del mundo: El 24% de su población mayor de 12 años de edad (69.8 millones de personas) ha consumido estupefacientes ilegales, especialmente cannabis o marihuana (planta natural) y opioides sintéticos, como el fentanilo (sustancias químicas), así como el inadecuado uso de medicamentos recetados. Esa epidemia ha desatado una crisis de salud mental y provocado una de las tasas mundiales más altas de muertes –entre 70 mil y 87 mil personas al año- por sobredosis, conforme con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

2.- ALTO RANGO DE VIOLENCIA. Más de 800 mil personas han ido a la tumba desde el año 2000, víctimas de tiroteos masivos, robos y otros delitos violentos (entre el 35% y 40%%), y entre el 55% y 62% son suicidios con armas de fuego, por la escasez de convivencia social, la soledad, la angustia, la inseguridad y el escepticismo. Estos artefactos son una imposición de la influyente industria armamentista, y esa elevada cifra de homicidios y criminalidad es más alta que en otros países desarrollados de Europa y Oceanía.

3.- BAJA CALIDAD DE VIDA. Aunque la calidad de vida promedio clasifica como alta, están acogotando los altos precios de la canasta básica, la vivienda, al unísono de su escasez; la educación, con el endeudamiento de millones de jóvenes y los servicios médicos, con millones de ciudadanos sin seguro médico adecuado, en medio de la creciente obesidad, diabetes, afecciones cardíacas, etc. Son quejas persistentes la pérdida del poder adquisitivo por las presiones inflacionarias y el reclamo de reformas urgentes.

4.- DESIGUALDAD SOCIO-ECONÓMICA. La inequidad en Estados Unidos jerarquiza como más alta que en otros países desarrollados: 37.2 millones de personas moraban en la miseria/indigencia en 2020, porque la fortuna está pésimamente distribuida: El 1% se privilegia con el más gigantesco ingreso, ubicando a esa nación entre las más desiguales de las economías con avanzada industrialización y altos ingresos.

5.- DÉFICIT FISCAL Y DEUDA ESPIGADAS. La deuda pública de Estados Unidos resalta como muy alta, por sus cifras récords superiores a los 30 billones de dólares. Supera el 120% de su Producto Interno Bruto (PIB) o producción económica anual, y el pago de cuyos intereses consume una porción prominente del presupuesto federal, que encoge sustancialmente las inversiones en infraestructuras y servicios públicos.

6.- PÉRDIDA DE VALORES Y VULNERACIONES. El declive de los valores ético-morales y los quebrantamientos a los derechos humanos –persecución y muerte- y los procesos democráticos bajan la credibilidad en el Gobierno; la incertidumbre y el pesimismo por el deterioro de las condiciones de vida y la polarización ideológica erosionan la confianza en las instituciones oficiales e incentivan el disgusto ciudadano.

7.- DISCRIMINACION RACIAL. El racismo histórico y la discriminación sistémica continúan impidiendo el acceso al empleo, la salud, la educación y la justicia a integrantes de clases bajas y emigrantes. Una encuesta del Pew Research Center reveló que uno de cada tres hispanos residentes en Estados Unidos reporta discriminación por ser latino y 29% ha recibido críticas por hablar español. En este contexto, un tercio de los encuestados (33% sostuvo que ser latino “daña un montón o un poco” su habilidad de “salir adelante” en Estados Unidos, aunque un cuarto de ellos (26%) considera que esto le “ayuda un montón o un poco”.

8.- PARAÍSO DE MULTIMILLONARIOS. El modelo capitalista de libre empresa privada facilita acumular riquezas en acciones en compañías, bienes y raíces e inversiones en la bolsa de valores, y propiedad intelectual, patentes y marcas. Resalta como el paraíso de milmillonarios o billonarios (1.000 millones de dólares o un "billón" equivale a un millón de millones (\(1.000.000.000.000\)). El Tío Sam concentra el mayor número de personas con un matrimonio ultra alto y la mayor cantidad de millonarios del mundo.

9.- GASTO MILITAR DESMESURADO. El presupuesto militar de Estados Unidos, ascendente a 900 mil millones de dólares anuales autorizados (alrededor del 2,8% al 3,4% del Producto Interno Bruto –PIB-), destinado a la defensa por sus tantos adversarios y a las guerras en el exterior, representa cerca del 40% del gasto total del planeta y se coloca como el más avanzado tecnológicamente. Esa maquinaria de muerte quita recursos para superar la pobreza, a la salud, la educación y otros servicios públicos.

10.- CONFLICTOS Y FRACASOS EXTERIORES. El triunfo de la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos y sus aliados, con el lanzamiento de bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, que causaron la muerte de 120 mil civiles, se tradujo en fiascos y resonantes derrotas exteriores posteriores para la potencia de América del Norte, con millones de exterminados.

Fallidas se anotan sus más de 500 intervenciones militares en América Latina, el Medio Oriente y África –porque no alcanzaron los propósitos políticos preestablecidos ni la estabilidad a largo plazo- y han engendrado una extendida animadversión hacia Estados Unidos. Sus más estrepitosos reveses en el extranjero son el golpe de Estado en Irán (1953), la guerra de Vietnam (1955-1975), la invasión de Bahía de Cochinos (1961) en Cuba, y el bloqueo económico-financiero a esa isla, la crisis de los rehenes en Irán (1979-1981), las intervenciones en Somalia (1992-1994), Libia en 1986, Somalia en 1983, Siria en 2014 y Afganistán (2001-2021), así como la confrontación militar en Irán, en 2026.

Fracaso de inteligencia ante los atentados del 11 de septiembre de 2001, las guerras comerciales globales y la pérdida de control unipolar frente a potencias emergentes, fracaso para contener el ascenso de China y Rusia, así como en la competencia Global y Economía, en la Diplomacia y Organismos Multilaterales, Crisis migratoria y seguridad fronteriza: Los desafíos en la gestión de flujos migratorios irregulares y la reforma de las políticas de asilo son temas de intenso debate nacional, quebrantamientos….

Epílogo: Como principal nación capitalista del universo, Estados Unidos detona una disparidad o desproporción social exagerada, por la posesión de la hacienda en una minoría rectora, flor y nada de la aristocracia: 989 multimillonarios concentran más de mil millones de dólares, conforme la revista especializada en negocios y finanzas Forbes, que representan menos del 1% de la población nacional, mientras que subsisten en la pobreza 35.9 millones, que son el 10.6% de sus habitantes, según la Oficina del Centro de esa nación.

Ese acaparamiento ensancha la brecha entre la élite de arriba y los de abajo: Las espaciosas clases media y baja ve restringido el acceso a los bienes esenciales y tanto la calidad como la esperanza de vida. Cientos de miles de humanos sin hogares duermen en tiendas de campaña y campamentos, en calles y automóviles viejos; el acceso a la alimentación, la salud, la educación y viviendas son carísimos, lo que fabrica impotencia colectiva.

En la contrahaz, los superricos inciden protagónicamente en la elaboración y aplicación de las leyes y en los colegios electorales del gobierno federal (nacional), los gobiernos estatales (los 50 estados) y los gobiernos locales (condados, ciudades y pueblos), así como en la toma de decisiones del presidente de la República, el Congreso, la Alcaldía, la Gobernación y otros, que socava la democracia, margina a las nuevas generaciones y sofocaba a la comunidad internacional, con potencialidades de indignación, enojo con cara de rebeldía y cambio social.

El autor es periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.

«Traté de escuchar la voz de Dios y trepé al campanario más alto, pero Dios declaró: "Desciende otra vez, habito entre la gente"». John Henry Newman

Por Agustín Perozo Barinas
Diario Azua / 09 agosto 2026.-

Aribaldes se dirigió a una paradisíaca playa solitaria, en una costa apartada del litoral sur dominicano, remolcando un kayak para ejercitar cuerpo, mente y alma, mar adentro.

Mientras preparaba el equipo en la arena sintió la presencia de una aparición, algo como un viento borrascoso que vino, golpeó y se fue... como un Alba María.

Se recuperó de aquella impresión tan extraña y empujó el kayak entre las rompientes olas en la orilla. El cielo y el mar, a lo lejos, borraban el horizonte, eran ambos en uno. Serían las diez de la mañana... pocas nubes de algodón, suspendidas como si estuvieron fijas.

Ya en la mar, dominio de pescadores y poetas, empezó a remar, así como reman los que dominan este movimiento en medio de una soledad que se confundía con otras soledades que las olas le iban trayendo, una tras otra, hasta sentir una nostalgia única, inmensa, infinita, que le dio paz... pero no la paz de los muertos.

Buscaba ese nivel de aislamiento, para reflexionar y meditar, como una misa en salud. Pero no pudo escapar de la realidad. Entre muros de agua remó con vigor hasta un lugar donde el oleaje era suave, apenas un vaivén. Desde allí vio lo que ya conocía, montones de basura plástica entre los acantilados, lo que no se veía desde tierra adentro.

El daño ambiental es más que evidente en todo el mundo. Solo quienes tienen el privilegio de vivir en burbujas no ven el real estado de las cosas. Nuestro planeta, único hogar posible para nuestra supervivencia, tiene límites en la biósfera. Agua, tierra y aire nos gritan y seguimos de oídos sordos.

La carrera del crecimiento ilimitado y la supermasiva deuda (que triplica el tamaño de la economía mundial) que lo sostiene es una trampa. La tecnología es un cuchillo de doble filo, útil y peligroso al mismo tiempo. Estamos ciegos, consumiendo las narrativas de las élites dominantes globales y de los sistemas políticos vasallos con estructuras en las que los gobiernos mantienen una independencia formal pero obedecen a esas potencias, a esas élites.

Los conflictos se intensifican por el control hegemónico sobre las estructuras financieras, las materias primas, las rutas marítimas, los hidrocarburos, las tierras raras, los fertilizantes, el agua dulce, los mercados, la tecnología, incluso el espacio... esto apenas comienza. Las guerras serán cada vez más tecnológicas y mortales. La ley y la justicia están siendo moldeadas como camisas de fuerza. Los medios y el entretenimiento cumpliendo cabalmente su tarea. Hasta la línea entre lo real y lo irreal se está desdibujando. Y seguimos ciegos...

Aribaldes, un ser quijotesco, tenía más de cuatro décadas advirtiendo sobre esta degradación del hombre y de sus entornos naturales... en su lucha, agotado, hasta su Dulcinea lo abandonó y quedó, como Penélope, esperando lo que nunca más regresaría...

Permaneció allí por varias horas bajo un sol inclemente mirando las gaviotas surcar los cielos y junto al kayak bancos de pequeños peces plateados zigzagueando a gran velocidad.

En su mente cruzaba la imagen de su pueblo donde lo más visible siempre fue el campanario, de tonos ocres y paredes de mampostería. No tenía nada de extraordinario que no fuese la importancia que le daba la comunidad. Simbolizaba para la gente del pueblo una identidad, una comunión de todos, entre todos, por todos y para todos. Parte de su cultura, su religión y sus raíces.

Aún no se sabe qué pasó realmente aquella noche tormentosa... muchos ladridos, truenos y lluvia torrencial. Un calor sofocante y aires muy húmedos fueron el único aviso previo, tarde en la tarde, cuando la gente se recoge de sus diarios afanes. Temprano en la mañana siguiente no se escucharon los habituales campanazos, algo que nunca había sucedido. Curiosos, muchos fueron a la plaza en el centro del pueblo.

El campanario estaba casi totalmente destruido, las campanas entre los escombros en la parte superior. En todo el pueblo no había daños excepto ramas caídas y mucha hojarasca sobre las calles adoquinadas. Se comentó que fue un rayo. Los viejos del pueblo lo descartaron. Los jóvenes opinaron que era un armazón viejo y debilitado y cedió ya a los años. Quizás...

Aribaldes regresó de su recorrido y pensó que otros pueblos también podrían ver algún día su campanario destruido... como él también vio su mundo derrumbarse.

Sus compueblanos organizaron un comité con los miembros más respetados de todo el pueblo para una sola tarea: cómo reconstruir el campanario, símbolo de todos. Y así lo hicieron.

En la ruta a su hogar Aribaldes escuchó una canción de raíces isleñas que le traía amargos recuerdos:

Y murmuró para sí mismo: "Un día te prometí que te iba a querer pase lo que pase y aquí estoy sin ti, solo, pero cumpliendo mi promesa". Pero algo lo contentó: el campanario ya no estará en ruinas.

Autor de los libros sociopolíticos «La Tríada II» y «Érase una vez un edén en el Caribe».
Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 09 agosto 2026.-

Cada dia surgen nuevas formas de estafar al público. Lo peor es que quienes montan las estafas son personas bien conectadas en los altos niveles del poder político, disfrutan de absoluta impunidad.

Inadvertidamente me tropecé con una nueva estafa internacional contra el eslabón más débil de las sociedades: Los inmigrantes.

Debía enviarle $210.00 a mi amigo Jorge Luis Flores Manjarrez, a Ciudad Mexico, pagándole unas camisetas y un juego de póker con caricaturas suyas de estrellas del Rock. Intenté mandarle el dinero por Western Union.

Noté que el software de Western Union ponía montos en el espacio donde yo debía ingresar cuánto enviaría, me puso $650.00. Lo lo corregí, completé la transacción.
Envié el dinero a Ciudad México, pero no a Jorge Luis, salió a nombre de Juan Toribio, quien vive en la República Dominicana. El software de Western Union hizo eso.

Ahora tengo $210.00 dólares “bajo investigación”, Western Union me exige datos como lugar y fecha de nacimiento de Toribio para devolverme mi dinero. Llevo una semana esperando. Ese software me hizo “sospechoso” de “lavado de activos”, me “investigan”.

Se lo conté a Jorge Luis, quien me contó que esperó dos semanas para recibir el dinero que le enviaron, pagándole por un mural que él pintó.

Aquí no hay error, es un negocio paralelo.

Cada día, Western Union procesa casi un millón de envíos, sumando unos $350 millones. Si el 20% tiene el “error” provocado por el software que fue diseñado para eso, son unos $70 millones diarios que nos quitan, para prestarlo, negociarlo, moverlo.

Ganan millones con nuestro dinero, son gente muy poderosa.

Imagínese, hay países donde el representante de Western Union y el presidente de la República, son dueños de una línea aérea, nadie nunca podrá reclamarle nada.

Son “gente honorable”, quienes los asaltan, son “delincuentes vulgares, no reclamables” y la policía los ejecuta sumariamente.

Hay muchos políticos corruptos; y empresarios ladrones. Cuando un empresario ladrón se viste de “político moralista”, ocurren cosas impensables, mientras tanto, mucho cuidado con Western Union.

viernes, 7 de agosto de 2026

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 07 agosto 2026.-

Hace algunos días, entre amigos, conversábamos sobre la democracia. Compartimos un abanico de pareceres: desde quien la considera perdida hasta quien insiste en que debemos preservarla y mejorarla. Entre posiciones tan distintas surgió una pregunta clave: ¿sigue sirviendo la democracia?

La conversación concluyó con un reto: determinar qué condiciones culturales, tecnológicas e institucionales necesitamos para que funcione. Porque la democracia no se sostiene únicamente con elecciones. Requiere ciudadanía informada, liderazgos competentes, instituciones capaces de responder y límites claros frente a quienes pretenden convertir el apoyo popular en poder absoluto.

Vivimos una época en la que cualquiera afirma, muchos creen y otros replican sin comprobar. A ello se suma gente que se ha tomado “muy a pecho” el derecho a elegir y ser elegido. Pero aspirar, aunque es legítimo, no convierte a cualquiera en opción competente.

Por eso, el problema no es que desde cómicos hasta “influencers” entren en política. La procedencia profesional no determina la capacidad para gobernar. El problema aparece cuando la fama sustituye a la preparación, el conocimiento institucional, la integridad y los equipos competentes. Una candidatura se construye con visibilidad, pero gobernar exige mucho más.

La discusión no es nueva. La tradición socrático-platónica plantea una pregunta incómoda: ¿basta con tener derecho a decidir y gobernar, o se necesitan conocimientos, virtudes y capacidades para ejercer responsablemente el poder? Veinticinco siglos después, la interrogante conserva vigencia, especialmente cuando la opinión desinformada encuentra en la estridencia una aliada.

Jugando con fuego

Lo lamentable es que muchos autodenominados demócratas no parecen advertir que estamos jugando con fuego. Cuando la democracia se debilita, la gente se cansa, deja de creer y busca respuestas en quienes prometen rapidez, orden y autoridad, aunque para ofrecerlos desprecien las reglas que protegen a todos.

En República Dominicana, como en gran parte de América Latina y el Caribe, muchas personas prefieren la democracia, pero sienten que no resuelve problemas como inseguridad, empleos precarios, servicios deficientes y miedo al futuro.

El PNUD acaba de informar que el 57% de la población caribeña considera la democracia como la mejor forma de gobierno, pero solo el 32% está satisfecha con su funcionamiento. La ciudadanía espera seguridad, oportunidades, escuelas, hospitales y autoridades que cumplan. Entonces, cuando los resultados no llegan, la confianza se rompe y crece el enojo.

En ese caldo de cultivo aparecen los llamados “outsiders”. Se presentan como ajenos a la política tradicional y prometen arreglarlo todo con voluntad, carácter y mano dura. Y no es que un liderazgo externo a los partidos sea necesariamente negativo; renovar figuras y prácticas puede ser saludable. El peligro surge cuando alguien usa el cansancio ciudadano para despreciar las leyes, silenciar voces críticas o gobernar sin controles.

¿Se montará RD en esa ola?

La posibilidad de que República Dominicana se monte en esa ola encuentra un aliado poderoso en la comunicación algorítmica. Recordemos que las redes no muestran primero lo más cierto ni útil, sino aquello que consigue mantenernos reaccionando y compartiendo. Por eso, el miedo, la rabia y el escándalo viajan con tanta rapidez.

Aunque mucha gente “lo tome a chercha”, se trata de un problema serio. Una mentira repetida puede parecer verdad. Un video recortado puede incendiar una comunidad. Una cuenta falsa se presta para cualquier cosa. Y eso abre las puertas para que gane quien grite más fuerte, no quien presente mejores razones ni soluciones responsables.

El problema tampoco termina ahí. Cuando el crimen organizado se infiltra en los poderes del Estado, distorsiona las prioridades públicas, debilita la persecución del delito y desvía capacidades que deberían proteger a la población. La mala política se convierte en sufrimiento concreto: más violencia, menos oportunidades y serviciospúblicos cada vez peores.

Estamos a tiempo. Mejorar la democracia exige partidos abiertos y rigurosos al escoger candidaturas, educación cívica, alfabetización mediática, instituciones independientes y políticas públicas capaces de producir resultados. Sin una democracia de calidad, los jóvenes tendrán menos oportunidades para estudiar, emprender, participar y construir proyectos de vida. Defender la que tenemos no significa conformarnos con ella; significa mejorarla antes de que la frustración sea utilizada para desmontarla. La pregunta es inevitable: ¿fortaleceremos nuestra democracia o seguiremos jugando con fuego?
Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 07 agosto 2026.-

Calma la mente y el alma hablará, decía la defensora de los derechos humanos Ma Jaya Sati Bhagavati. Ella viene a mi mente al analizar que vivir cada día cultivando el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, puede ser una labor difícil, sin embargo, sabemos que el Dador de vida paga y paga bien, su recompensa va más allá de la sanación. Favorece que transitemos con bienestar, sin guardar rencor, aprendiendo y ejercitando el perdón. Siendo misericordiosos con nuestros semejantes, incluso con nosotros mismos, al fortalecer valores universales y ofrecer apoyo desde cada uno de ellos.

Todo esto nos hace mejor personas, comprometidas a actuar con benignidad, cultivar la paciencia y con ella asistir a quien necesita nuestra mano amiga. Es la muestra más sincera de amor, y este es el único camino hacia la anhelada salvación del alma humana, que solo la ofrece el Divino. Una emoción y sentimiento que como bien dice Corintios, siempre es desinteresada "…Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladarse los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve...”.

En ese orden, preciso es repetirnos que para conseguimos la salvación del alma, no basta con expresar benignidad, para obtener esta meta debemos actuar cada día y sin desmayo, en constante limpieza interna y acciones externas que representan nuestro discipulado, es decir, cómo emulamos las enseñanzas de Jesús, quien ofreció muestras palpables de amor en toda su magnitud. Estas líneas no hacen alusión a religiosidad, por el contrario, aluden a la búsqueda personal e interna que propicien convertirnos en mejores seres humanos.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta…”.

Por eso, luego de agradecer cada mañana al Padre Creador por las bendiciones que entrega a nuestras vidas, y pensar en cuáles acciones ejecutaremos para el bienestar generalizado, entonces enrumbarnos en actividades, conscientes de que será un día a la vez que ejercitaremos hábitos atómicos, siempre basados en los lenguajes del amor que ofrecen tanto bienestar mental, físico, emocional y alivio al dolor.

Cuando tenemos la capacidad de identificar en nuestra mente y corazón el citado fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, y al mismo tiempo exhibir acciones que lo representen, estamos cercanos a la salvación del alma. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde la vida?, reza Mateo en su capítulo 16, versículo 26. Mientras, Jeremías 29:13, afirma “Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Estoy consecuente de que esta meta puedo iniciarla con acciones tan bellas y a la vez simples, como regalar sonrisas, mostrar respeto a las normas, ser obediente y paciente ante los designios del Creador…

Hasta la próxima entrega.
La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.
La atención internacional generada en torno al límite domínico-haitiano revela el impacto de una estrategia que integra tecnología, presencia militar, control territorial y visión de Estado.

Por Mario Antonio Lara Valdez
Diario Azua / 30 julio 2026.-

La seguridad fronteriza alcanza su mayor valor cuando deja de percibirse únicamente como una respuesta militar y comienza a sentirse en la tranquilidad de las comunidades, la protección de los productores y la capacidad del Estado para anticiparse a los riesgos.

Una publicación difundida recientemente en las redes internacionales volvió a colocar la frontera dominico-haitiana en el centro de la conversación. El hecho de que una figura de alcance mundial como Elon Musk se incorporara, según reseñó N Digital, a una discusión sobre el nivel de protección existente en la zona demuestra que las acciones desarrolladas por la República Dominicana comienzan a trascender el ámbito nacional.

La comparación con Gaza utilizada en esa publicación puede resultar llamativa, pero no debe convertirse en la idea principal. La República Dominicana no enfrenta un escenario de guerra ni procura levantar un símbolo de confrontación. Lo que ha venido construyendo es un sistema destinado a proteger su soberanía, ordenar los flujos migratorios, combatir las actividades ilícitas y preservar la convivencia en las provincias fronterizas.

Ese sistema representa una evolución importante. La verja perimetral es su componente más visible, pero su verdadero alcance se encuentra en la integración de caminos de patrullaje, torres de vigilancia, cámaras térmicas, sensores de movimiento, iluminación, fibra óptica, drones y sistemas conectados con el C5i de las Fuerzas Armadas.
Bajo las orientaciones del presidente Luis Abinader y la conducción del ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD, la vigilancia fronteriza ha avanzado desde un esquema principalmente reactivo hacia una estructura capaz de observar, detectar y responder con mayor precisión.

Actualmente, más de 10,000 militares y cientos de vehículos respaldan las operaciones a lo largo de los 391 kilómetros de la línea fronteriza. La tecnología no sustituye la presencia del soldado; amplía su visión, reduce el tiempo de reacción y proporciona información para movilizar las unidades hacia los puntos donde realmente son necesarias.

Los resultados permiten apreciar la dimensión de esa responsabilidad. Durante el primer semestre de 2026, el Ejército reportó 81,457 interdicciones de nacionales haitianos en condición migratoria irregular, 410 personas presentadas ante el Ministerio Público y 1,241 vehículos retenidos por su presunta vinculación con diferentes actividades ilícitas. También fueron decomisados más de cinco millones de cigarrillos, drogas, armas y bebidas introducidas de contrabando.

Estas cifras no deben observarse como simples estadísticas ni utilizarse únicamente con fines triunfalistas. Reflejan la presión que ejercen las instituciones sobre las redes dedicadas al tráfico de personas, el contrabando y otras modalidades de criminalidad transfronteriza.

Sin embargo, el impacto más importante no siempre aparece en los informes operacionales. También se manifiesta cuando un ganadero puede dejar sus animales cerca de la línea sin la zozobra permanente del robo; cuando un comerciante desarrolla sus actividades dentro de un mercado organizado; o cuando una familia fronteriza percibe que el Estado está presente y preparado para protegerla.

Esa conexión entre seguridad y desarrollo constituye uno de los principales aciertos de la estrategia. Una frontera fuerte no debe ser una frontera aislada, sino un territorio donde el comercio legal, la producción y la convivencia puedan desarrollarse bajo reglas claras. La seguridad crea confianza, y la confianza favorece la inversión, el empleo y la permanencia de las familias en esas comunidades.
El interés demostrado por delegaciones extranjeras en conocer la verja inteligente y su sistema de vigilancia confirma que la experiencia dominicana comienza a proyectarse como referencia regional. Esa atención no responde únicamente a la existencia de una barrera física, sino a la combinación de infraestructura, tecnología, despliegue militar y coordinación institucional.

En ese proceso, la gestión de Fernández Onofre se distingue por el seguimiento permanente sobre el terreno y por haber articulado capacidades que anteriormente podían operar de manera separada. Su liderazgo ha permitido conectar tropas, movilidad, inteligencia y tecnología alrededor de objetivos claramente definidos.

Las amenazas evolucionan, las rutas ilegales cambian y la crisis haitiana continúa generando desafíos. Por eso, la continuidad de esta orientación estratégica resulta indispensable. Lo alcanzado debe consolidarse, evaluarse y actualizarse permanentemente.

Lo que el mundo comienza a observar no es solamente una verja. Es una República Dominicana que ha decidido fortalecer su capacidad para anticipar, controlar y responder. Es una frontera más vigilada, más inteligente y mejor preparada para proteger la soberanía, garantizar la estabilidad y servir a la Nación.

El autor es secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa SNTP filial Distrito Nacional

martes, 4 de agosto de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 04 agosto 2026.-

«La filología es ese arte venerable que exige a su admirador sobre todo una cosa: mantenerse al margen, tomarse tiempo, volverse silencioso, volverse lento... Este arte no consigue nada tan fácilmente cuando no logra una cosa: ¡no leer nada de prisa, leer lentamente, con profundidad, con cuidado, con segundas intenciones, con las puertas abiertas, con dedos y ojos delicados!» Friedrich Nietzsche (Aurora, 1881/2000, p. 36)

Un silencio tenso recorre las aulas universitarias posmodernas, un murmullo que ya no proviene del debate apasionado ni del cruce de ideas, sino del desconcierto docente ante un fenómeno abrumador. En los pasillos de las instituciones de educación superior más prestigiosas del planeta se constata una realidad inquietante: las lecturas asignadas se recortan año tras año porque los estudiantes, sencillamente, se muestran incapaces de terminar un libro completo. Profesores de la universidad de Harvard admiten haber tenido que reducir la extensión de los textos obligatorios ante la imposibilidad manifiesta de sus alumnos para sostener la atención a lo largo de una obra densa. Lo que antes constituía el cimiento básico de la vida académica- la confrontación íntima, pausada y esforzada con la página escrita- se ha convertido en una cumbre inalcanzable para una generación acostumbrada a la inmediatez del fragmento. ¿En qué momento la dificultad textual dejó de ser un desafío intelectual estimulante para transformarse en una barrera insuperable?

Las cifras que retratan este escenario desmantelan cualquier intento de reducir la crisis a una simple queja generacional. Tras examinar las mediciones del “Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos” elaborado por la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2024) sobre 160.000 personas en decenas de países, la revista The Economist (2026) reveló que aproximadamente el 8% de los estudiantes matriculados en educación superior en naciones de altos ingresos exhibe una comprensión lectora equivalente a la de niños de 10 años, una proporción que asciende al 14% en Estados Unidos. Semejante desmoronamiento de las capacidades interpretativas básicas se apoya en mutaciones culturales profundas: si en los años 90’ casi el 60% de la infancia estadounidense leía por placer, en la actualidad esa cifra ha caído drásticamente al 37%. Este deterioro no se limita al ámbito lingüístico ni afecta únicamente a instituciones de Nivel Secundario, puesto que, por ejemplo, en la Universidad de California, más de 1800 profesores de áreas científicas y matemáticas firmaron un manifiesto público alertando que sus alumnos de primer año ingresaban sin dominar contenidos esenciales de la secundaria, registrando un 70% de rezago respecto a los aprendizajes esperados para un adolescente de 14 años de edad.

El precitado colapso no remite únicamente a una deficiencia técnica de descodificación, sino al avance desbordante del analfabetismo funcional en sectores sociales escolarizados. Ya en su célebre formulación institucional, la UNESCO (1978) definía a la persona en situación de analfabetismo funcional como aquella incapaz de “emprender todas las actividades en que la alfabetización es necesaria con miras al eficaz funcionamiento de su grupo y de su comunidad y que le permitan seguir valiéndose de la lectura, la escritura y el cálculo para su propio desarrollo y el de la comunidad” (p. 12). La paradoja dolorosa de nuestro tiempo radica en que este déficit ya no habita en los márgenes de la exclusión social o de la falta de escolaridad, sino en los pasillos de las academias ilustradas. De acuerdo con los parámetros del estudio PIAAC publicado por la OCDE (2024), más del 20% de la población adulta en las economías desarrolladas se sitúa en el Nivel 1 o inferior de competencia lectora, lo que implica una capacidad restringida para reconocer palabras o extraer información puntual de textos cortos, quedando completamente inhabilitada para identificar premisas contradictorias, evaluar la validez de un argumento o sintetizar información dispersa. Hallarse alfabetizado en términos normativos pero ser incapaz de comprender la arquitectura argumental de un texto equivale a padecer una ceguera semántica que erosiona la raíz misma de la autonomía ciudadana y del juicio reflexivo.

Frente al abismo que supone la complejidad textual, las herramientas de inteligencia artificial irrumpieron disimulando ser un complemento pedagógico, cuando en realidad son un sustituto del esfuerzo interpretativo. En el Reino Unido, según reporta la precitada publicación de The Economist (2026), el 94% de los estudiantes universitarios admite utilizar sistemas algorítmicos para elaborar sus tareas y trabajos académicos, mientras que las investigaciones de Chirikov (2024) en el Centro de Estudios sobre Educación Superior de UC Berkeley constatan un aumento del 30% en las altas calificaciones dentro de materias susceptibles de ser automatizadas. La delegación del pensamiento en la máquina, entonces, constituye la consecuencia directa de una mente que ha perdido el entrenamiento necesario para habitar la incertidumbre y el espesor del lenguaje. Sobre este último aspecto, es interesante recordar que ante esta aceleración informativa, Byung-Chul Han sostiene en su texto “Infocracia” (2022) que “la información no ilumina al mundo” sino que “lo oscurece bajo una avalancha de datos instantáneos” (p. 19), una saturación que carcome progresivamente la capacidad de demorarse en lo complejo. Esta pérdida de la demora contemplativa condiciona la estructura misma del aparato psíquico, convirtiendo la adaptación a la brevedad en la ratificación de una amputación del discernimiento.

Semejante atrofia se enmascara tras la ilusión de una híper-conectividad eficiente, donde el dominio técnico del soporte digital oculta la indigencia de la lectura profunda. El analfabeto funcional posmoderno no es quien desconoce el alfabeto, sino quien, sabiendo descifrar grafemas, se muestra impotente para sostener el diálogo exigente con el texto, cediendo ante la tentación de obtener resúmenes empaquetados (sobre este último aspecto es crucial indicar que no es casual el avance descomunal de fake news avaladas por legiones de idiotas). Aceptar la síntesis algorítmica como un reemplazo legítimo de la lectura implica olvidar que la comprensión no es un producto consumible que se descarga, sino una travesía íntima que transforma decididamente a quien la recorre. En su obra titulada “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”, Nicholas Carr (2011) describió esta mutación cognitiva al advertir cómo “cuanto más utilizamos la pantalla, más entrenamos a nuestro cerebro para la distracción y menos para la interpretación serena y profunda” (p. 19), reconociendo que su propia mente ha terminado por esperar la información “en un flujo veloz de partículas” (p. 19). Cuando el estudiante solicita a un modelo de lenguaje que resuma una obra clásica o redacte un ensayo sintético, no realiza un simple ahorro de tiempo, sino que se priva de la confrontación dialéctica con la alteridad del autor. En la resistencia ejercida por una idea densa reside justamente el espacio germinal de la subjetividad crítica; al eliminar ese roce mediante la mediación técnica, la experiencia del aprendizaje queda degradada a un trámite puramente funcional y despojado de huella existencial.

Al contemplar el devenir histórico de la cohorte generacional que hoy transita entre los 5 y los 24 años de edad, el escenario adquiere los visos de una fractura antropológica de vastas proporciones. Socializada en un entorno donde el estímulo breve ha suplantado a la paciencia hermenéutica y moldeada por sistemas educativos que progresivamente ceden ante el desinterés y la pereza, esta masa de niños y jóvenes enfrenta el riesgo inminente de quedar relegada a una posición de absoluta vulnerabilidad existencial y política. Aquí, es necesario preguntarse: ¿qué lugar social está reservado para una generación a la que se le ha erosionado intencionalmente el hábito de interpretar la complejidad, de articular problemas de manera autónoma y de resistir la tentación de la respuesta inmediata? Cuando la capacidad crítica resulta cercenada en la etapa formativa crucial, las personas no sólo pierden la soltura para aprobar asignaturas, sino también la soberanía psíquica necesaria para discernir la verdad frente a la manipulación. En un presente y un futuro gobernado por interfaces invisibles e inteligencias artificiales capaces de predecir conductas y redactar discursos persuasivos, quien carezca del rigor interpretativo quedará reducido a la condición de simple usuario pasivo, ejecutando instrucciones escritas por algoritmos cuya lógica ni siquiera atina a vislumbrar.

El desmantelamiento de las facultades intelectivas tampoco obedece a un accidente histórico ni a un casual desajuste pedagógico, sino que constituye, en el fondo, la consecuencia lógica de un sistema educativo global subordinado a las exigencias del mercado tardo-capitalista. Bajo el disfraz de la modernización tecnológica y la eficiencia competencial, las instituciones educativas han dimitido de su misión histórica- la emancipación del sujeto a través del conocimiento exigente- para convertirse en administradoras de un adiestramiento superficial. Al respecto, es interesante revisar que, al analizar las mutaciones del poder contemporáneo, Gilles Deleuze profetizó, en sus “Conversaciones” (1995) este tránsito señalando que en las sociedades de control “el hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado” (p. 249), es decir, un sujeto cuya educación se diluye en una instrucción continua y fragmentaria que jamás culmina en madurez intelectual. La promesa ilustrada de que el saber constituye la vía primordial para la movilidad social se desmorona ante la evidencia de aulas convertidas en plataformas de consumo donde los estudiantes adquieren deudas económicas sofocantes para obtener títulos cuya eficacia emancipadora se desvaneció hace tiempo.

Aquella desactivación deliberada del pensamiento crítico encaja con precisión en las dinámicas del consumo híper-individualista y la docilidad política. Al privar a las mayorías del dominio del lenguaje complejo y de la capacidad de sostener argumentos de largo aliento, el sistema produce contingentes de individuos altamente funcionales para la operatividad técnica, pero completamente desarmados frente al chantaje socioeconómico. En su lúcida radiografía “Realismo capitalista”, Mark Fisher (2016) expone cómo la mercantilización de la enseñanza superior engendra un estado de “depresión hedónica” (p. 45) entre los jóvenes, caracterizado por una incapacidad para concentrarse y una búsqueda compulsiva de estimulación inmediata que neutraliza cualquier conato de rebeldía organizada. Quien carece de herramientas hermenéuticas para descifrar las causas estructurales de su malestar tiende a privatizar su frustración, culpándose a sí mismo e integrándose de manera servil en la rueda del consumo paliativo y el endeudamiento perpetuo. La educación deja así de ser un factor de nivelación social para mutar en un dispositivo de reproducción de clases, donde el ejercicio del pensamiento pausado queda reservado como un privilegio aristocrático para las élites que aún se forman en el rigor, mientras que al resto se le administra una pedagogía de la inmediatez y el rendimiento automático.

Semejante degradación sistemática del pensamiento conduce de manera inexorable a una sociedad profundamente dividida, donde la facultad de pensar críticamente corre el riesgo de convertirse en un privilegio de élite reservado a unos pocos, mientras que a las mayorías se les ofrece el paliativo de la inmediatez sin esfuerzo. Al despojar a los sujetos en proceso de formación de las herramientas para lidiar correctamente con el error, la incertidumbre y la argumentación fundamentada, se les condena a habitar un presente chato, privado de profundidad histórica y de densidad afectiva. Esta masa generacional, privada de la vivencia liberadora que entraña la lectura profunda, corre el peligro de transformarse en una fuerza laboral híper-adaptada a la técnica, pero incapaz de cuestionar la dirección de su propio destino. La facilidad algorítmica se nos presenta así como una trampa seductora: nos ofrece soluciones prefabricadas a cada obstáculo de conocimiento mientras que esteriliza la angustia creadora de la duda, esa misma inquietud que a lo largo de los milenios ha alimentado el arte, la ciencia y cualquier sentimiento auténtico de emancipación humana ante cualquier injusticia.

Habiendo intentado exponer los peligros a los que nos enfrentamos hoy, resulta imprescindible preguntarse si nos hallamos ante una reconfiguración inevitable de los saberes o frente a una verdadera atrofia de la razón reflexiva. La ilusión de estar informados gracias a la inmediatez de resúmenes y esquemas automáticos encubre una honda ceguera respecto de los procesos que configuran la verdad. Ya en su célebre tratado titulado “¿Qué significa pensar?”, Martin Heidegger (2005) señalaba con agudeza que “lo que más da que pensar en nuestro tiempo problemático es que todavía no pensamos” (p. 17), una formulación cuya vigencia adquiere hoy una sonoridad perturbadora. Creer que poseemos el conocimiento por el simple hecho de acumular y procesar datos equivale a confundir la agilidad técnica con la sabiduría, puesto que el verdadero pensamiento demanda la disposición de escuchar aquello que se sustrae a la prisa. Delegar la interpretación, la escritura y la resolución de problemas en la inteligencia artificial supone, en definitiva, declinar el riesgo de pensar por cuenta propia y replegarse a la condición de receptores vacíos y pasivos.

No es posible encarar el destino de la cultura académica sin asumir la gravedad de este eclipse. Si la universidad capitula ante la impaciencia generalizada, adaptando sus exigencias a la fragmentación de la atención y naturalizando el analfabetismo funcional de sus aulas, termina por legitimar la conversión del estudiante en un espectador inútil de contenidos envasados. La función primordial de la filosofía en esta encrucijada no pasa por ofrecer consuelos ni por diseñar paliativos técnicos, sino por sostener la incomodidad de la interrogación y reivindicar el valor emancipador de la lentitud en un ecosistema dominado por la inmediatez.

¿Qué clase de comunidad política y humana se prefigura cuando aceptamos que la juventud universitaria no pueda habitar la extensión de un libro ni tolerar el rigor de una idea compleja? Si renunciamos al áspero pero liberador ejercicio de descifrar el mundo por nosotros mismos, entregando la generación de sentido a la eficiencia algorítmica, ¿qué rasgo de lo humano sobrevivirá cuando la máquina redacte, concluya y sienta por nosotros? ¿Seremos capaces de rebelarnos contra la tiranía de la velocidad para reconquistar el silencio reflexivo, o nos resignaremos a contemplar impasibles cómo la inmediatez consume los últimos vestigios de nuestro pensamiento?

Referencias bibliográficas y fuentes consultadasCarr, N. (2011). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (P. Cifuentes, Trad.). Madrid: Taurus.
Chirikov, I. (2024). Artificial intelligence and academic evaluation in higher education. Center for Studies in Higher Education, University of California, Berkeley.
Deleuze, G. (1995). Post-scriptum sobre las sociedades de control. En Conversaciones (1972-1990) (J. L. Pardo, Trad., pp. 247-255). Valencia: Pre-Textos.
Fisher, M. (2016). Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? (C. Iglesias, Trad.). Buenos Aires: Caja Negra Editora.
Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia (J. Chamorro Mielke, Trad.). Madrid: Taurus.
Heidegger, M. (2005). ¿Qué significa pensar? (R. Gabás, Trad.). Madrid: Editorial Trotta.
Nietzsche, F. (2000). Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales (G. Cano, Trad.). Madrid: Biblioteca Nueva. (Obra original publicada en 1881).
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (1978). Recomendación sobre la normalización internacional de las estadísticas relativas a la educación. París: UNESCO.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). Survey of adult skills (PIAAC). OECD Publishing.
The Economist. (2026, 25 de junio). Students are doing worse than you think [Los estudiantes rinden peor de lo que se piensa]. The Economist. https://www.economist.com/international/2026/06/25/students-are-doing-worse-than

El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)



 Documentos diplomáticos secretos revelan que el senador del Partido Liberal y sus seguidores impulsaron el contrabando a Haití, afectando los ingresos de la aduana de Montecristi.

Por Roberto Valenzuela
Diario Azua /  04 agosto 2026.-

"Montecristi es un cementerio de hombres vivos". Nunca he podido olvidar aquella cobertura que realicé como reportero del Palacio Nacional para el diario El Caribe. Acompañaba un Consejo de Gobierno encabezado por el entonces presidente Leonel Fernández cuando varios comunitarios resumieron, con una frase tan dura como desgarradora, la realidad de Montecristi: "Es un cementerio de hombres vivos".

No era una exageración. Era el retrato de una provincia marcada por el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades.

Esa misma noche, al llegar al hotel, el legendario fotógrafo de prensa Pedro Canela rompió el silencio con una observación que todavía conservo en la memoria. Dijo que Montecristi parecía sacado de una película del Viejo Oeste: calles cubiertas de polvo, casas deterioradas y una atmósfera que transmitía el peso del olvido.

Aquella conversación nos llevó a una pregunta: ¿cómo una provincia que antes de 1930 figuraba entre las más prósperas del país terminó sumida en semejante decadencia?

Montecristi llegó a ser uno de los principales puertos de la República Dominicana y del Caribe. Por allí transitaban comerciantes nacionales y extranjeros. Su aduana era una importante fuente de ingresos para el Estado.

La tradición popular sostiene que el dictador Rafael L. Trujillo castigó la provincia por su vínculo con su enemigo el general Desiderio Arias, poderoso caudillo de la Línea Noroeste y senador por Montecristi, representante del Partido Liberal. Trujillo conocía muy bien la provincia porque su segunda esposa, Bienvenida Ricardo, pertenecía a una familia acomodada de ese lugar.

El dictador eliminó militarmente al caudillo y, al mismo tiempo, dejó morir la principal fuente económica que lo sostenía: el puerto, la aduana de Montecristi. El objetivo habría sido impedir que surgiera otro líder regional con suficiente poder económico y político para desafiar su régimen.

Existe otro elemento poco conocido que aparece en documentos diplomáticos de Estados Unidos, pero que eran de conocimiento de Trujillo, quien tenía asesoría de militares de Estados Unidos.

El historiador Bernardo Vega, en su libro Desiderio Arias y Trujillo se escriben, recopiló informes confidenciales, cartas diplomáticas y documentos oficiales estadounidenses. En ellos se describe a Desiderio Arias como un caudillo involucrado en actividades de contrabando y comercio ilegal en la frontera dominico-haitiana.

De acuerdo con estos informes, una de las principales preocupaciones de la delegación norteamericana era la caída de las recaudaciones aduaneras en Montecristi. Los diplomáticos atribuían esa disminución al incremento del contrabando hacia Haití.

Los documentos señalan que Desiderio Arias y varios de sus seguidores, aprovechando el control político y militar que ejercían sobre la Línea Noroeste, facilitaban el tráfico ilegal de mercancías con comerciantes y grupos del lado haitiano. Esa situación afectaba directamente los ingresos de las aduanas.

Para los funcionarios estadounidenses, el problema no era solo de seguridad, sino también financiero. Desde la ocupación militar de 1916, Estados Unidos había asumido el control de las aduanas dominicanas para garantizar el cobro de la deuda externa del país. Cada peso que dejaba de ingresar por concepto de impuestos aduaneros representaba una pérdida para la administración militar.

Los informes diplomáticos revelan incluso la frustración de los funcionarios estadounidenses ante la persistencia del contrabando y muestran que consideraban a Desiderio Arias el principal obstáculo para controlar esa actividad ilícita.

Según documentos que recopiló el historiador Bernardo Vega, los diplomáticos norteamericanos estaban tan molestos que sugerían, con insistencia, que la solución era asesinar al general Arias. O sea, parece que ellos decían la frase: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Es decir, muerto Desiderio se iban a acabar sus actividades mafiosas con Haití, las cuales afectaban las recaudaciones aduanales.

Fuente: Vega, B. (2009). Desiderio Arias y Trujillo se escriben. Fundación Cultural Dominicana.

Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 04 agosto 2026.-

Cuando las explicaciones oficiales no resultan convincentes, los gobiernos siempre intentan descalificar las narrativas alternativas como “teorías conspirativas”.

En 1881, cuando asesinaron al presidente James A. Garfield, el gobierno dijo que fue un “pistolero solitario”, decir algo diferente era propagar “teorías conspirativas”.

En 1963, la CIA definió como “teorías conspirativas” cualquier narrativa contraria a la oficial: un pistolero solitario mató al presidente John F. Kennedy. Después dijo que cuestionar la narrativa de terroristas, aviones y las Torres Gemelas, propagaba “teorías conspirativas”.

En 2020, el doctor Anthony Fauci dijo que el virus del Covid-19 tuvo un “origen natural”, y sugerir que salió del Laboratorio de Virología de Wuhan, propagaba “teorías conspirativas”

En el 2025, la CIA y el FBI concluyeron, que “una fuga accidental del laboratorio de Wuhan es la explicación más probable”,

del origen del Covid-19. Descalificaron a Fauci, validaron las “teorías

conspirativas”. Esto continuará.

El gobierno de China no discrepa del informe de la CIA y del FBI; más bien ofrece otra perspectiva sobre el origen del virus, siempre vinculado al laboratorio de Wuhan. La inteligencia china sugiere que el virus fue “importado a Wuhan en empaques alimenticios congelados

contaminados o vía el correo internacional”.

En conclusión, la inteligencia china y la estadounidense “discrepan” de la teoría de Fauci sobre el “origen natural”.

La historia del doctor Fauci y su relación con el Covid-19 nunca terminará, llegarán los textos de historia.

Los abogados de Fauci le recomendaron no

responderles nada a los senadores, pero quedan preguntas sencillas, legítimas.

¿Por qué Fauci quiso imponer la teoría del

“origen natural” del virus del COVID-19, surgido en Wuhan, China?.

Entre Wuhan, China, y Bethesda, Maryland,

donde vive y trabaja Fauci, hay 11.860 km. ¿Por qué, Fauci, necesitaba

controlar la narrativa de algo tan alejado de él?

Varios estados quieren enjuiciar a Fauci, el perdón federal no cubre delitos estatales. Que la CIA y el FBI, que antes descartaban, ahora validan “teorías conspirativas”, indica que cosas fundamentales cambiaron profundamente, a Fauci, ciertamente, le esperan días bastante difíciles.



Diario Azua / 4 de agosto 2026

Por Elsa Bello, periodista

Hay una realidad que pocas veces se discute con honestidad: no todas las personas celebran el éxito ajeno. A veces, quienes más se resisten a nuestro crecimiento son precisamente aquellos que caminan a nuestro lado.

La educación continua debería ser un motivo de orgullo para cualquier institución y, especialmente, para el sector salud. Cada profesional que decide ampliar sus conocimientos representa una oportunidad para mejorar la atención a los pacientes, fortalecer los servicios y elevar la calidad del sistema sanitario. Sin embargo, la realidad demuestra que, en ocasiones, la superación profesional despierta más resistencia que admiración.

La historia de la licenciada Rossy Bello merece ser contada porque rompe paradigmas. Nacida en el municipio de Cabral, provincia Barahona, hija de la profesora Rosa Lidia Feliz y del señor Freddy Bello, y segunda de cinco hermanas, dedicó casi treinta años de su vida al noble ejercicio de la enfermería. Lo hizo con entrega, responsabilidad y ética, construyendo una trayectoria de servicio que pocos podrían cuestionar.

Pero llegó un momento en que decidió desafiar los límites que la sociedad suele imponer. Cuando muchos entienden que ya no hay edad para comenzar una carrera tan exigente como Medicina, ella hizo exactamente lo contrario. Apostó por sus sueños.

No fue una decisión cómoda. Mientras asistía a clases, estudiaba de madrugada y enfrentaba exámenes, también debía cumplir con la responsabilidad de criar 4 hijos tres pequeños y un adolescente, atender a su esposo, conservar su empleo y sostener su hogar. Cualquier persona que haya vivido una realidad similar sabe que estudiar en esas condiciones no es un privilegio; es un acto de sacrificio extraordinario.

El resultado fue el esperado para quien nunca dejó de esforzarse: obtuvo el título de doctora en Medicina, graduándose con honores Cum Laude y como estudiante meritoria. Como si eso no bastara, pocos meses después inició una maestría en Epidemiología, demostrando que el conocimiento no tiene techo para quien está dispuesto a seguir creciendo.

Entonces surge una pregunta incómoda: ¿por qué el éxito académico de una enfermera habría de convertirse en un problema para algunos de sus propios compañeros?

¿Por qué una profesional que decide prepararse más debería encontrar obstáculos donde debería recibir felicitaciones?

La experiencia de Rossy Bello refleja una realidad que merece ser debatida. En algunos espacios laborales, el crecimiento profesional puede generar tensiones, resistencia o falta de reconocimiento. Si esas actitudes llegan a manifestarse, el mayor perjudicado no es solo quien se esfuerza por avanzar, sino también la cultura institucional, que pierde la oportunidad de promover el mérito, la excelencia y el aprendizaje permanente.

Resulta paradójico que quienes comparten una misma vocación de servicio olviden que ninguna profesión pierde valor porque uno de sus miembros decida seguir estudiando. Una enfermera que se convierte en médica no deja de honrar la enfermería; por el contrario, dignifica el principio de que el conocimiento transforma vidas.

El problema nunca ha sido estudiar. El problema es que todavía existen personas que confunden el crecimiento de otro con una amenaza para sí mismas.

La envidia ha destruido más oportunidades que la falta de talento. La mezquindad ha cerrado más puertas que la escasez de recursos. Y el miedo al brillo ajeno ha frenado más carreras que cualquier examen universitario.

Necesitamos instituciones donde el mérito pese más que los intereses personales; donde el esfuerzo sea reconocido y no castigado; donde la preparación académica sea motivo de orgullo y no de confrontación.

Porque nadie debería pedir permiso para superarse.

Porque ninguna profesión debería convertirse en una cárcel de aspiraciones.

Y porque el verdadero profesional no teme al crecimiento de su colega; lo celebra, porque entiende que cuando uno avanza, todo el sistema tiene la oportunidad de mejorar.

La historia de Rossy Bello no es únicamente la historia de una enfermera que decidió estudiar Medicina. Es la historia de una mujer que se negó a aceptar que la edad, las responsabilidades familiares o los prejuicios definieran el tamaño de sus sueños.

Ojalá algún día comprendamos que el conocimiento nunca debe dividirnos. El conocimiento, cuando nace del esfuerzo y la vocación de servir, siempre será un motivo para aplaudir, jamás para perseguir.

domingo, 2 de agosto de 2026

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 02 agosto 2026.-

Desde la declaratoria de independencia de Inglaterra por 13 colonias enclavadas en la costa Este de América del Norte, el 4 de julio de 1776, Estados Unidos ha experimentado una expansión imparable, vasta y mamut, cobijada en su aventajada ubicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, sus crecidos recursos naturales (tierras fértiles, carbón, hierro y petróleo), el ingenio y acometividad industrial de una élite, las guerras y el saqueo de bienes extraterritoriales.

Los aportes de la principal superpotencia a la economía, la educación, la salud, la cultura y la ciencia a través de la investigación, son apreciables. Pongamos de relieve diez de los fundamentales, a propósito de la conmemoración del 250 aniversario de su independencia:

1.- ECONOMÍA Y FINANZAS. Descuella con el Producto Interno Bruto (PIB) más voluminoso del globo terráqueo, que supera los 32 billones de dólares y que acumula más del 25% del patrimonio planetario. Se empinó como la primera economía del universo, inspirada en el modelo de libre mercado, amparada en su riqueza natural, el grueso mercado de consumo interno, sus incesantes transformaciones tecnológicas y su moneda robusta (el dólar), que le otorgan un poder bancario internacional. Por esos atributos cuenta con Wall Street, el centro financiero de más operaciones globales.

2.- NOVEDADES TECNOLÓGICAS. Estados Unidos asienta las más influyentes corporaciones tecnológicas, que van desde la informática, la biotecnología, la farmacéutica, la industria espacial, la ciberseguridad y la inteligencia artificial, que avasallan el panorama informático/digital universal, como Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Meta Platforms (Facebook, Instagram y WhatsApp), Broadcom, Tesla, Oracle e Intel.

3.- EDUCACIÓN UNIVERSITARIA. Estados Unidos lidera los rankings mundiales de los centros universitarios, principalmente por su excelencia educativa y su impacto en la investigación y producción científica, como Princeton, Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Harvard, Stanford, Yale y Columbia.

4.- INFLUENCIA SOCIO-CULTURAL. La ascendencia transnacional de Estados Unidos ha sido protagónica, particularmente por la exportación y difusión de la industria cultural y el entretenimiento, como la música, el consumo mediático y el cine (Hollywood), históricamente taquillero y hegemónico en la producción audiovisual y las plataformas digitales.

5.- ASCENDENCIA DEPORTIVA. Las becas universitarias, la calidad de las infraestructuras físicas, la comercialización y la estratégica operatividad de las ligas profesionales estadounidenses, con la contratación de calificados talentos nacionales e internacionales, han colocado las competencias deportivas nacionales en un alto peldaño, con sustanciales beneficios monetarios y un impacto internacional. Por esa causativa, Estados Unidos ha trascendido en los juegos olímpicos y las grandes ligas profesionales de béisbol (MLB), el baloncesto (NBA), el fútbol (NFL) y el fútbol americano (MLB).

6.- INVESTIGACIÓN E INVENCIONES. En Estados Unidos inventaron la iluminación eléctrica, el telégrafo, teléfono, el avión, la penicilina a escala industrial, la vacuna contra el polio, la anestesia, el trasplante de órganos, el láser, el descenso de nave espacial a la Luna, el primer satélite de comunicación, el sistema de pronóstico meteorológico satelital, el primer transbordador espacial, la computadora personal, el microprocesador, la robótica, la Internet y la Web, el proyecto de Genoma Humano, el GPS, la tecnología de células madre, etc., por cuya labor de investigación y desarrollo está en el primer lugar en cantidad de premios Nobel.

7.- CONSERVACIÓN AMBIENTAL GLOBAL Ha sido pionero en la conservación ambiental, con el desarrollo del Parque Nacional Yellowstone, en 1872; la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act de 1970), la reducción de la contaminación industrial y más de 30 logros en esta área.

8.- PRODUCCIÓN ENERGÉTICA. Activó, desde 1869, la producción comercial del petróleo, la innovación en el transporte, el tren intercontinental, el descubrimiento de crudo en Pensilvania; la segunda revolución industrial, el desarrollo de plantas de energía nuclear y la reserva de gran cantidad de petróleo y gas natural.

9.- REFORMAS SOCIALES Y POLÍTICAS. Desde su proclamación como República independiente, en Estados Unidos han sido impulsadas transformaciones internas esenciales, como la abolición de la esclavitud, el establecimiento de derechos civiles, como el sufragio para las minorías; el sistema federal con división de poderes, las libertades individuales frente al poder central y los programas de seguridad social Medicare, Medicaid y alimentos para auxiliar a personas de bajos ingresos.

10.- ACOGIDA DE EMIGRANTES. Atracción y recepción de millones de emigrantes, que son recursos humanos para la producción empresarial y estatal y que, a la vez, oportunidades de trabajo para la sostenibilidad financiera y el envío de remesas a sus países de origen.

En pocas palabras, los inventos, emprendimientos y productividad con el sello “Made in the U.S.A.”, desde antes de la Revolución Industrial y en la Era Digital, han salvado millones de vidas y coadyuvado con la transformación de la economía global y los quehaceres cotidianos. Han mecanizado y automatizado transiciones y modificaciones en las interacciones humanas, los procesos sociales y económicos, en hábitos de consumo y la cultura, en transacciones monetarias, en el accionar laboral, leyes y otras normas, así como en estructuras societarias.

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.