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jueves, 15 de enero de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 15 enero 2026.-

“Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”, Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos (Nietzsche, 1889/2007, p. 32).


La emergencia de la vida insulsa demanda un análisis riguroso, puesto que trasciende la simple disposición psicológica para erigirse como una configuración antropológica y social que atenta contra las condiciones mismas de la posibilidad del sentido. Entiendo por vida insulsa aquella existencia confinada a la repetición mecánica de conductas funcionales, en la que se confunde la supervivencia con la plenitud y, consecuentemente, se abdica de la proyección de afectos y proyectos que podrían conferir densidad temporal a la biografía. Ahora bien, esta abdicación no es neutra, ya que reestructura la distribución del tiempo y la atención, reduciendo a los sujetos a unidades productivas y consumidores de estímulos efímeros, despojándolos de los nexos que constituyen a la persona como locus de intencionalidad y proyección.

Para desentrañar este fenómeno, es imperativo recuperar la distinción entre el impulso sensitivo y la pasión como categorías normativas y existenciales. Mientras el impulso sensible se limita a la respuesta orgánica e inmediata ante estímulos- el placer y el dolor en su inmediatez-, la pasión, en el sentido que aquí se reivindica, es la orientación duradera de la vida hacia fines que superan lo inmediato y, por ende, reconfiguran la temporalidad del sujeto. De hecho, la pasión se revela no como un arrebato sin fundamento, sino como una estructura de intención que articula proyectos, prácticas y compromisos. Viktor Frankl confirma esta primacía al sostener que “la principal tarea del hombre es darle sentido a su vida” (Frankl, 2006, p. 17). No obstante, esta falta de “porqué” trasciende la neurosis personal. La vida insulsa, en su grado más profundo, no es sólo la ausencia de actividad, sino la manifestación del aburrimiento fundamental(Langeweile heideggeriana), ese estado afectivo que revela la total carencia de un objeto que sea lo suficientemente digno de atención como para arrancar al sujeto de su propia inercia, atestiguando el desarraigo ontológico del ser humano en el mundo.

Ahora bien, puesto que ningún ser humano nace con indistinción o desinterés, es necesario plantear una hipótesis crítica sobre las posibles causas de la vida insulsa: ¿a quién le sirve que las personas vivan desapasionadamente? La respuesta más aguda apunta a las estructuras de control político y económico que requieren un sujeto tonto, maleable y predecible. La pasión, al ser una elección radical y una fuerza centrífuga que busca un sentido más allá de lo inmediato, constituye un riesgo real para el poder.

Un sujeto apasionado es un sujeto que jerarquiza prioridades, que está dispuesto a la renuncia y al conflicto por sus fines, y que, por lo tanto, es difícilmente gobernable desde la lógica del “pan y circo”. Desde esta perspectiva, la vida insulsa no es un fallo individual, sino una estrategia de pacificación social ejecutada por la alianza entre el consumo masivo y la vigilancia algorítmica. Un ciudadano cuya única pasión sea la micro-satisfacción constante es un consumidor ideal y un agente político totalmente inactivo.

Esta hipótesis se conecta con la crítica de la lógica neoliberal, transformada en norma. Martha C. Nussbaum argumenta que una sociedad justa debe posibilitar el desarrollo de las capacidades humanas fundamentales, incluidas las afectivas y creativas, pues “la justicia social exige que las personas tengan oportunidad real para vivir de manera plena” (Nussbaum, 2011, p. 18). Sin embargo, la reducción de la vida a la eficacia económica reduce sujetos incapaces de cultivar pasiones: la precariedad erosiona la planificación a largo plazo, y la cultura de la inmediatez sustituye la profundidad por el estímulo fugaz. La vida insulsa es, por lo tanto, un efecto estructural, una externalidad necesaria para la maximización del beneficio que requiere de un trabajador dócil, reemplazable y con un horizonte de deseo limitado a lo que el mercado, la moda y los medios masivos de comunicación ofrecen.

En este punto de la reflexión, es pertinente adicionar un aspecto muy importante, a saber, la indistinción como fracaso epistemológico, intelectual y moral. El rasgo más corrosivo de la vida insulsa es, precisamente, la distinción. El sujeto insípido es aquel para el cual “todo vale lo mismo” y, por tanto, “nada vale realmente”. Esta falta de distinción es la consecuencia epistemológica directa del colapso de los valores metafísicos que Nietzsche diagnosticó, cuya herencia ha derivado en un nihilismo pasivo que neutraliza toda jerarquía de sentido. En la práctica, si no existe un valor trascendente o comunitario que imponga un criterio de lo “mejor” o lo “pero”, la elección apasionada- el compromiso con algo específico- pierde su fundamento. La indistinción es la niebla moral que disuelve la tensión necesaria para el surgimiento de la pasión, pues la pasión, por definición, es una elección radical que distingue y prioriza una cosa sobre todas las demás.

Esta deriva se cristaliza en la esfera social bajo el manto de la indiferencia generalizada. Al respecto, Jean Baudrillard caracterizó este universo como una economía de signos, afirmando que “la simulación ya no es lo que oculta la realidad- la era de lo virtual- sino que es la cosa que sustituye a la realidad” (Baudrillard, 1981, p. 1). Pero la crítica debe ir más allá: si el simulacro homogeniza la experiencia, el ethos posmoderno lo valida. Recordemos que Gilles Lipovetsky, al describir el “espíritu de la época”, señala que “ya no hay lucha de clases ni enfrentamientos entre ideologías, sino más bien la indiferencia generalizada y el triunfo del individualismo narcisista” (Lipovetsky, 1983/2007, p. 11). En otras palabras, el sujeto narcisista, centrado únicamente en su bienestar emocional inmediato, es incapaz de sostener el esfuerzo ético y temporal que requiere la pasión, porque todo compromiso que suponga una incomodidad o una renuncia al “self” (al “yo”) aparece como intrínsecamente igual e igualmente dispensable.

Este tipo de apatía tiene profundas implicaciones en la relación del sujeto con el mundo. Filosóficamente, definir a una persona despojada de deseo y afecto exige examinar la relación intención, afecto y estructura temporal. Pues bien, la fenomenología, a través de Maurice Merleau-Ponty, nos enseña que “el mundo es siempre ya ahí y nosotros estamos ya en el mundo, implicados en él” (Merleau-Ponty, 1945, p. 149). Por lo tanto, si la pasión orienta el cuerpo hacia proyectos futuros y compromisos presentes, su ausencia comporta una clausura perceptiva donde el mundo aparece decolorado, las posibilidades se tornan invisibles y la capacidad de actuar se atrofia. Por su parte, el existencialismo sartreano, al postular que “la existencia precede a la esencia”, sentencia que el ser humano está condenado a la libertad y compelido a proyectarse, de modo que renunciar a esa proyección equivale a abdicar de la libertad (Sartre, 1946/2000, p. 34).

Agravando aún más este panorama, la indistinción se ve forzada por la conquista algorítmica. La economía de la atención no elimina el deseo, sino que lo coarta mediante la micro-satisfacción constante del “feed” infinito. De esta manera, la insipidez contemporánea se manifiesta como la vida permanentemente distraída, lo que hace imposible sostener la atención suficiente para tejer una trama narrativa coherente. En efecto, cuando la acción se reduce a tareas instrumentales y la indiferencia se extiende al campo de “lo político”, Hannah Arendt advertirá que “la acción humana es capaz de iniciar procesos que pueden continuar en ausencia del que los inició” (Arendt, 1958, p. 198), lo que implica que la vida sin pasión es, también, una vida sin mundo, puesto que se renuncia a la creación de aquello que nos sobrevive.

A pesar de ello, nuestra crítica no debe permanecer en el simple lamento, sino en la búsqueda de una reorientación ética y política. La recuperación de la pasión exige la revalorización de la proyección como una práctica. Sobre este aspecto en particular, Charles Taylor nos dice que las identidades modernas se configuran a través de narrativas que nos interpelan y que el reconocimiento social es clave para la formación del yo, ya que “la identidad personal es, en gran medida, algo que se le concede a uno por los otros y por las instituciones” (Taylor, 1989, p. 27).

No obstante, antes de postular ninguna posible solución, es crucial no omitir la dimensión trágica de la pasión. Recordemos que la “pasión” (pathos) es inherentemente violenta, una forma radical de fijación del sentido que, sin contrapesos, corre el riesgo de la “desmesura” (hybris), la auto-destrucción o el dogmatismo fundamentalista. Por ello, la reivindicación de la pasión debe estar necesariamente acompañada por la exigencia ética de la razón práctica. Por ello, justamente, Immanuel Kant postulaba este contrapeso al requerir que la humanidad sea tratada “como fin y nunca sólo como medio” (Kant, 1785/2005, pp. 52–53). En definitiva, la pasión legitima, pero no instrumentaliza al otro, sino que lo reconoce como un fin en sí mismo.

En este punto es donde emerge la tensión más mordaz: ¿cómo se traduce esta ética en lo político? La recuperación de la pasión implica restituir espacios públicos y privados de compromiso. Esto exige la construcción de instituciones que permitan la atención prolongada a proyectos significativos, desde políticas que protejan el tiempo no como subordinado al capital hasta la esfera ética íntima: la disciplina de la atención. William James ya observó que “la habilidad de centrar la atención, excluyendo lo no esencial, es la raíz del carácter” (James, 1890/2003, p. 23). Sin embargo, si la vida insulsa es un efecto estructural, ¿es lícito proponer la disciplina de la atención como contramedida? La demanda de “cultivar la pasión” puede convertirse, irónicamente, en una nueva forma de auto-explotación para el sujeto precarizado, exigiendo que éste se auto-responsabilice y se “apasione” de manera eficiente con las pocas horas de vida que le deja el sistema. Si la precariedad erosiona el tiempo y la energía, la pasión se convierte en un privilegio de unos pocos (de clase), mientras que al resto se les exige ser su propio coach existencial.

En resumen, la crítica de la vida insulsa debe operar en la dialéctica entre la ontología y la política. Aparece como un estado de des-proyección existencial sostenido por estructuras que valoran la repetición y la eficacia por encima del sentido y del significado.Un atisbo de solución, por tanto, contempla la reconstrucción de instituciones, la formación de hábitos de atención crítica y la afirmación de una ética de la pasión que preserve la dignidad ajena. La pasión entendida como proyección no debería ser un lujo, sino la condición moral de la persona, y negarle esta posibilidad a amplios sectores sociales equivale a amputar su humanidad. Así pues, la crítica de la vida insulsa debe devenir en una demanda filosófica y política por estructuras sociales que devuelvan tiempo, reconocimiento y recursos para que la invención del relato vital sea una posibilidad universal, y no un imperativo frustrante.

Como siempre, queridos lectores, concluyo esta humilde reflexión enfatizando que la crítica a la vida insulsa debe ir más allá de la lamentación, dirigiéndose hacia una activa problematización de las estructuras que la sostienen. Ante el diagnóstico de que la vida insulsa es un efecto estructural y que la indistinción nihilista se suma a la invasión algorítmica para sustituir el proyecto por la micro-satisfacción constante, es necesario cuestionar si la “disciplina de la atención” constituye un remedio viable para el sujeto que se encuentra permanentemente distraído, o si, por el contrario, se convierte en una nueva ética de la autoexplotación, un privilegio reservado a aquellos cuyo tiempo no está ya coaccionado por la supervivencia económica.

Además, la reflexión que hemos realizado se detiene en la naturaleza misma de la “indistinción”: si todo nos da igual, si todo es lo mismo, es síntoma de una degradación de los valores en la posmodernidad, ¿cuáles son los dispositivos filosóficos y políticos concretos que deben mediar la intensidad de la pasión para garantizar que el proyecto apasionado del individuo no se construya a expensas de la dignidad del otro, superando así el nihilismo de la indiferencia? Finalmente, si el aburrimiento se revela como la atrofia del “Dasein” (“ser-en-el-mundo”, o sea, nosotros) o la falta de arraigo ontológico en el mundo, se debe interpelar la responsabilidad del arte, la filosofía y la educación (tanto en casa como en las instituciones educativas) en crear y proteger espacios donde el sujeto pueda enfrentarse a ese aburrimiento profundo, en lugar de buscar la inmediata cura en la distracción algorítmica que lo devuelve a la insipidez.

Referencias (formato APA 7, en español)

Arendt, H. (2001). La condición humana (3.ª ed., traducción de Gustavo Pita). Paidós. (Obra original publicada en 1958).

Baudrillard, J. (2001). Simulacros y simulación (traducción de Agustín García Calvo). Editorial Pre-Textos. (Obra original publicada en 1981).

Frankl, V. E. (2006). El hombre en busca de sentido (traducción de Sergio Molina). Herder. (Obra original: Man's Search for Meaning, 1946). Citausada: p. 17.

James, W. (2003). Principios de psicología (traducción de César Tejada). Ediciones Akal. (Obra original publicada en 1890). Citausada: p. 23.

Kant, I. (2005). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (traducción de Fernando R. de la Torre). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1785). Citasusadas: pp. 52–53.

Lipovetsky, G. (2007). La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo (traducción de Juan Varela). Anagrama. (Obra original: L'Ère du vide, 1983). Citausada: p. 11.

Merleau-Ponty, M. (2009). Fenomenología de la percepción (traducción de José Ortega y Gasset). Akal. (Obra original publicadaen 1945). Citausada: p. 149.

Nietzsche, F. (2007). El crepúsculo de los ídolos (traducción de Andrés Sánchez Pascual). Alianza Editorial. (Obra original: Götzen-Dämmerung, 1889). Citausada: p. 32.

Nussbaum, M. C. (2011). Crear capacidades: Propuesta para el desarrollo humano (traducción de Manuel García del Blanco). Paidós. (Obra original: Creating Capabilities, 2011). Citausada: p. 18.

Sartre, J.-P. (2000). El ser y la nada (traducción de Esteban Aragonés). Ediciones Cátedra. (Obra original publicada en 1943). Cita usada: p. 34.

Taylor, C. (1994). Fuentes del yo: La formación de la identidad moderna (traducción de Juan Manuel Navarro). Taurus. (Obra original: Sources of the Self, 1989). Citausada: p. 27.
El autor es docente, escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 15 enero 2026.-


Nos enseñaron que la democracia nació hace veinticinco siglos en Grecia y que su etimología —demos (pueblo) + kratos (gobierno)— explicaba la esencia del sistema. En Gettysburg, Abraham Lincoln completó esa definición con una fórmula que parecía “aterrizar” el concepto: “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Era una forma elegante de recordar que el poder debía responder, en último término, a la ciudadanía.

Lo interesante es que, en aquel mundo antiguo, la democracia era literal. El demos deliberaba y decidía sin intermediarios. Cabe recordar que el modelo excluía mujeres, esclavos y extranjeros, pero tenía una virtud política que hoy suena radical: el poder no se ocultaba. Era visible, en la plaza pública, sometido al escrutinio directo de quienes participaban en él.

Con el paso de los siglos vinieron las mutaciones. La Revolución Francesa instala la arquitectura moderna: derechos, libertades, representación y el célebre tríptico de “libertad, igualdad y fraternidad”. Luego llega la democracia representativa: el pueblo ya no gobierna directamente, sino a través de procedimientos, instituciones y delegaciones. La política gana estabilidad, pero pierde raíz y esencia; la deliberación se vuelve mediada y profesionalizada.

A mediados del siglo XX se añade otro apellido: democracia participativa. Inspirada en Rousseau y en los movimientos por derechos civiles, el nuevo lenguaje pone el foco en la ciudadanía activa: presupuestos participativos, consejos de vecinos, referendos locales y mecanismos que intentan sacar el poder de los despachos para devolverlo a la calle. Algunos países, como Portugal tras su Constitución de 1976, llegaron a inscribir esa participación en la gestión de los asuntos públicos.

Hasta aquí, la historia es una sucesión de capas: cada nueva versión conserva elementos de la anterior y añade otros. Pero el giro más drástico no proviene de un parlamento ni de una revolución, sino de un ecosistema tecnológico: plataformas que ordenan la conversación política mediante sistemas algorítmicos que ni deliberan ni rinden cuentas.

La democracia nació en la plaza, se institucionalizó en el parlamento y hoy se disputa en un tablero donde lo decisivo no es la razón pública, sino la capacidad de generar atención, reacción y polarización. Ya no se persuade, se activa. Ya no se argumenta, se segmenta. La ciudadanía deja de compartir un espacio común de debate y se fragmenta en audiencias emocionalmente administradas.

Esa fragmentación tiene consecuencias visibles. Los gobernantes asumen que ya no necesitan construir consensos normativos para avanzar decisiones que afectan a todos: les basta activar sus propios segmentos. El arbitraje institucional —interno y externo— se debilita. Acuerdos multilaterales, estándares internacionales y reglas compartidas pierden capacidad de freno.

Ahora se impone, con naturalidad preocupante, la autoridad que no negocia; la que actúa antes de explicar; la que interpreta la legitimidad como un repertorio de poder y no como el resultado de una deliberación.

¿Sigue siendo de verdad esto que llamamos democracia? ¿Puede sobrevivir un sistema que necesita una esfera pública común cuando la conversación se ha vuelto una suma de burbujas? ¿O estamos ante otra mutación, todavía sin nombre, en la que la democracia funciona sin deliberación y sin plaza pública?

Quizás la pregunta no sea si la democracia sirve, sino cuáles condiciones culturales, tecnológicas e institucionales hacen posible que sirva. Porque, al final, lo que está en juego no es la etiqueta, sino el modo en que decidimos cómo queremos convivir.

Testigo del Tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 15 enero 2026.-

El presidente Donald Trump parece montar una tablita de surf, con los brazos
extendidos, balanceándose sobre una ola turbulenta. ¿Cuánto tiempo permanecerá montada, cómo y cuándo terminará esa ola?

Lo sabremos llegado el momento, pero por ahora, el viento y el mar están en su favor.
Trump está viviendo el sueño húmedo de todos sus antecesores; terminar los regímenes de Venezuela, Cuba e Irán solo era alucinación en las fantasías políticas del pasado.

Las tres revoluciones, las de Cuba, 1959; Irán, 1979; y Venezuela, 1999, se llevan justo 20 años entre ellas.

Tras capturar al presidente Nicolás Maduro y controlar el petróleo de Venezuela, Trump suspendió todas las exportaciones petroleras a Cuba.

Sin energía, ninguna nación permanece; ningún gobierno sobrevive; en Cuba ya no queda “ideología”. Hay una élite gobernante que somete y oprime a las mayorías; eso puede estallar en cualquier momento.

Durante 66 años, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) intentó infructuosamente asesinar a Fidel Castro 638 veces y gastó cientos de millones de dólares para desestabilizar el régimen cubano. Trump está cerca de lograr lo que sus 10 antecesores soñaron.

México está supliéndole petróleo a Cuba, veamos cuánto durará.

En 1979, la Revolución Islámica de Irán fue la primera “revolución apoyada en
tecnología”.

Desde París, el ayatolá Khomeini grababa sermones, introducidos de contrabando a Irán; su discurso incendiario estimuló un levantamiento popular; tumbaron el gobierno;triunfó la Revolución Islámica.

Hoy, Irán se cuida de los medios, bloqueó las señales de los proveedores de internet y teléfono celular. Las protestas nacionales demandan el fin de la teocracia y libertades públicas. Irán atraviesa una seria crisis económica. Según el gobierno, van 500 muertos, eso hace suponer que pasan de 2.000.

En Teherán, capital iraní, pelea la inteligencia mundial. Compiten la CIA
estadounidense, el Mossad israelí, la KGB rusa, el MI6 británico y casi todos
los servicios de inteligencia del planeta, intentando dirigir las protestas
populares.

Nadie sabe cómo terminarán Venezuela, Cuba ni Irán, solo podemos esperar, pero hasta ahora, Trump sigue montando su ola

El Mirador

Por Luis Céspedes Peña
Diario Azua / 15 enero 2026.-

Con el avance de las tecnologías militares, los gobiernos adversos a otros más poderosos tienen que tener mucho cuidado, especialmente los que combaten a Estados Unidos, porque las amenazas del uso de armas nucleares para enfrentar a esa primera potencia, produjeran resultados negativos si tomamos como ejemplo el apresamiento del Presidente Nicolás Maduro, a quien se le acusa de ser un impostor que se enriqueció a través del narcotráfico.

¿Qué hicieron los mandos militares de Venezuela, cuando Estados Unidos apresó al Presidente Nicolás Maduro, porque siempre decían que tenían armas modernísimas de Rusia y China? ¿Qué pasó con la respuesta de los soldados cubanos que cuidaban a Maduro, los cuales fueron muertos por los guardias de Estados Unidos en el asalto?

¿Cómo se explica que esos soldados no mataron uno de los guardias norteamericanos?

¿Qué hizo Maduro que se mantuvo desafiando al Presidente Donald Trump?

¿Qué hicieron los llamados milicianos con todas las armas de fuegos que recibieron? ¿Qué hicieron los generales, coroneles, mayores y capitanes que se juntaban junto a Maduro para desafiar a Trump?

¿Cómo es posible que los servicios de seguridad no detectaran veintenas de cámaras de las llamadas Ojo de gato, que colocaron los agentes de la CIA, la Agencia Nacional de Inteligencia de Israel (MOSSAD) y otros organismos, en los diferentes trayectos por los cuales andaba el Presidente Maduro, incluyendo sus escondistes?

Éstas se colocaron para reforzar la vigilancia personal contra Maduro, que también se desarrolló a través de cámaras satelitales y drones.

En Iraq, los norteamericanos asaltaron y luego ahorcaron al Presidente Sadam Husein. En Panamá, los norteamericanos apresaron, mediante asalto, igual que a Maduro, al Presidente Manuel Antonio Noriega. Éste se pasó casi 20 años en una prisión de Estados Unidos y luego murió.

A Osama Bin Laden, acusado de ordenar el derribamiento de la Torres gemelas de Estados Unidos, soldados norteamericanos lo asaltaron e inmediatamente lo fusilaron en el mismo acto en Pakistán.

Los gobernantes de Estados Unidos, especialmente los republicanos, les gusta acabar con rapidez las tareas que se proponen.

Esas amenazas a Estados Unidos con el supuesto uso de armas nucleares, quizás sin tenerlas y si las tienen son atrasadas, en comparación a la primera potencia, Rusia, que es la segunda y China, la tercera, tampoco dieron buenos resultados.

El problema es que, como lo escribí antes, Estados Unidos puede durar 50 años peleando y no pierde la guerra por falta de dinero. ¡Para sus dólares no puede haber fondo en la Reserva Federal, pero ningún ciudadano en el mundo deja de comprar cualquier producto por no tener respaldo!

Debemos recordar que los gobiernos de Iraq, Panamá y Venezuela publicaron notas advirtiendo a Estados Unidos, del uso de misiles en contra de la primera potencia.

¡Ni uno de los tres paró las acciones de la gran nación, la cual siempre tiene un motivo para atacar cuando sus intereses peligran!

Ahora tenemos el narcotráfico. En el caso de Venezuela, el apresamiento de Maduro y la asignación de Telcy Rodríguez como encargada de la Presidencia, le abrió el camino a Estados Unidos para controlar el petróleo y otras riquezas.

El ministro de las Fuerzas Armadas, Diosdado Cabello, como otros líderes de los cuarteles, deben entender que por ser militares su tratamiento es “más agresivo”. O más claro, en la mayoría de los casos se les aplica el “código militar”.

En el caso de Ucrania, las potencias extranjeras (Estados Unidos y la Unión Europea), que siguen invirtiendo millones de dólares y euros en la guerra contra Rusia, buscan disfrutar de las riquezas petroleras, de las tierras raras, las exportaciones de cereales y otros rubros.

¡Pero eso va a originar un “tira y jala” entre Estados Unidos y la Unión Europea! El problema de la guerra en Ucrania, es que los europeos saben que los Presidentes Donald Trump y Vladimir Putin son amigos, independientemente a los intereses que ambos representan.

Es lógico que Trump favorece que parte de los territorios ocupados por Rusia a Ucrania, se le agreguen a Rusia para terminar la guerra. Y también Trump se opone a que Ucrania, por ahora, sea afiliada a la poderosa Organización del Atlántico Norte (OTAN), una solicitud de Putin, pero una exigencia del Presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que quiere contar con ese gran poderío militar.

Putin, que favorece que Ucrania se afilie a la Unión Europea, no a la OTAN, no le va a ganar la guerra a Zelenski por cansancio, porque ya pasaron más de tres años sin lograrlo. El apresamiento de Maduro y la victoria en territorios ucranianos de parte de Putin, forma parte del “juego” de las dos primeras potencias del mundo.

En lo que respecta al aumento de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, como ya lo escribimos antes, es un proceso de las guerras comercial y militar entre las tres principales potencias mundiales. ¡Pero favorece a Estados Unidos!

¡Pero no se asusten por las advertencias y las amenazas que se hacen esas tres potencias! A ninguna de ellas le agrada que le hablen de una tercera guerra mundial.

Estados Unidos, como el líder de América Latina, su América, como la llaman los norteamericanos, está recuperando el territorio que perdieron por causa de los demócratas. ¡Por sus imposiciones!

Los republicanos lo están haciendo a su manera. Es importante que se sepa que los norteamericanos comenzaron los planes para el fin del gobierno de Cuba. El hambre y otros problemas en la Isla, son buenos aliados para Estados Unidos.

Con la eliminación de 32 de los mejores soldados de Cuba que protegían a Maduro en Venezuela, los cuales pertenecían a las fuerzas especiales más calificadas, Estados Unidos se dio cuenta que las autoridades cubanas, no tienen armamentos modernos para enfrentar a la primera potencia militar del mundo.

Ese poderoso gobierno va a aprovechar las inconformidades de la mayoría de cubanos, que mueren paulatinamente por falta de atenciones alimentarias o de salud. El Presidente Trump está observando que Cuba es un buen mercado para su comercio.

¡Hará todo lo posible para recuperarlo, luego de perderlo en 1959! El gobierno de Estados Unidos controlará el comercio del petróleo en Venezuela. Esa potencia está usando su poderío militar, el más grande y moderno del mundo, para afianzar su guerra comercial.

El mensaje del Presidente Trump y que parece seguirá luego de que éste salga del poder, es claro para los gobiernos que siempre fueron aliados tradicionales de Estados Unidos, pero que varios de ellos cambiaron perjudicando sus intereses, pero que sus presidentes están siendo bombardeados con acusaciones de enriquecimiento ilícito, lavado de activos, narcotráfico o de dirigir gobiernos como impostores.

Algunos de éstos son Gustavo Petro, de Colombia, Daniel Ortega, de Nicaragua, Claudia Sheinbaum Pardo, de México, Miguel Díaz-Canel, de Cuba y otros. Estados Unidos no sólo busca disminuir el envío de drogas a su nación, sino volver a posesionarse como el gran poder que fue hace décadas en América u otras partes del mundo.

Pero el actual gobierno republicano no sólo está demostrando que es un gigante incuestionable en la aparatosidad militar y económica para sus adversarios en el mundo, sino a los propios en su mismo terreno, como son los demócratas, a los cuales ese régimen acusa de chantajear a Estados fuera de su área.

A éstos, según los republicanos, el gobierno demócrata no les aprobaba ninguna ayuda si los mismos se negaban a aplicar sus recomendaciones a través de la USAID.

En República Dominicana, los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden trataron de imponer la construcción de Centros de refugiados para haitianos y la legalización del aborto, pero no lo lograron.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró en visita al país, que cada nación aplica sus leyes migratorias. El Presidente Trump les retiró todas las ayudas a instituciones que promueven el aborto, el cual era promovido a través de la eliminada USAID.

¡Gracias por leernos!

miércoles, 14 de enero de 2026

Por Mavelin Ramírez
Diario Azua / 14 enero 2026.-

En la política contemporánea se ha instalado una tensión silenciosa pero decisiva: gobernar con base en instituciones o gobernar al ritmo de la popularidad. No se trata de una dicotomía simplista, sino de un dilema profundo que atraviesa democracias de todos los signos y latitudes.

Nunca los líderes habían estado tan cerca de la ciudadanía. Las redes sociales, la comunicación directa y la inmediatez informativa han reducido distancias que durante décadas parecían infranqueables. Sin embargo, esa cercanía, valiosa en términos democráticos, trae consigo un riesgo: que la gestión pública termine subordinada al aplauso instantáneo, a la emocionalidad del momento y a la lógica del “trending”, en detrimento de la institucionalidad y la visión de largo plazo.

La popularidad es un activo político, pero no puede convertirse en el criterio rector de las decisiones de Estado. Gobernar no es agradar permanentemente; es, muchas veces, tomar decisiones impopulares pero necesarias. Cuando el termómetro de las redes sustituye al análisis técnico, cuando la narrativa desplaza al dato, y cuando el cálculo político inmediato pesa más que el impacto estructural, la institucionalidad comienza a erosionarse de manera casi imperceptible.

Este fenómeno no debe leerse como una crítica a la comunicación moderna. Al contrario, comunicar bien es una responsabilidad del liderazgo público. El problema surge cuando la comunicación deja de ser un instrumento para explicar decisiones y se convierte en el motor que las determina. Allí se desdibuja la frontera entre cercanía y populismo, entre liderazgo y complacencia.

Las instituciones existen precisamente para resistir los vaivenes de la emoción colectiva. Son el andamiaje que garantiza continuidad, previsibilidad y equilibrio, incluso cuando el clima social es adverso. Debilitarlas, por acción u omisión, puede resultar rentable en el corto plazo, pero es profundamente costoso para la democracia en el mediano y largo plazo.

En este contexto, el verdadero liderazgo se mide menos por la capacidad de conectar emocionalmente y más por la valentía de sostener decisiones fundamentadas, aunque no generen aplausos inmediatos. Gobernar con perspectiva implica entender que el éxito no siempre coincide con la popularidad y que el legado se construye con resultados, no con métricas de interacción.

La ciudadanía, por su parte, también tiene un rol que asumir. Exigir explicaciones, transparencia y resultados es saludable; demandar soluciones simples a problemas complejos no lo es. Una democracia madura requiere ciudadanos críticos, no solo audiencias reactivas.

La pregunta, entonces, no es si los gobiernos deben escuchar a la gente, o es incuestionable, sino cómo escuchan y desde dónde deciden. Escuchar para comprender es muy distinto a escuchar para complacer.

Al iniciar una nueva semana de debates, vale la pena poner este tema sobre la mesa sin estridencias ni consignas. Porque cuando la popularidad gobierna, las instituciones se debilitan; y cuando las instituciones se debilitan, la democracia entera paga el precio.

La autora es: Project Manager, Especialista en Gestión Humana, Desarrollo Organizacional y Direccionamiento Estratégico en la Gestión Empresarial, Docente Universitaria, Comunicadora.

 

Por Lic. César Amadeo Peralta (Abogado)
Diario Azua / 14 enero 2026.-

Caso de Sudiksha Konanki, la estudiante de la Universidad de Pittsburgh de 20 años, desaparecida en Punta Cana fue el único caso en donde las autoridades no procesaron a la última persona que estuvo con ella y la dejaron escapar, pero en el caso de la niña Brianna Genao González, desaparecida desde el pasado 31 de diciembre en el municipio de Imbert, Puerto Plata y donde su tío y un primo segundo, Reyes Núñez Rosario, de 43 años y Rafael Núñez Rosario, conocido como “Papito”, de 52, quienes habrían confesado su implicación en el crimen, mediante interceptación telefónica, en la cual habían admitido los hechos a un familiar, indicando que el cuerpo de la menor fue desaparecido y que “sin cuerpo no hay delito”, estos si serán procesados.

Entrevistado por periodistas de este medio, sobre la posibilidad que tienen los familiares de una persona desaparecida, con serias evidencias de muerte por homicidio intencional, culposo y aun por un homicidio involuntario, de procesar antes los tribunales a quienes se les impute el hecho, el abogado Cesar Amadeo Peralta nos aclaró diciendo, que “claro que sí”, existen varios precedentes en la justicia dominicana de condenas de hasta 30 años de prisión sin la existencia material del cadáver.

El acto de causarle la muerte a otra persona muchas veces lleva al autor a intentar encubrir el crimen hasta ocultándolo o desapareciéndolo, Peralta recordó que la ley 136-80 de fecha 23 de mayo del año 1980, que declara obligatoria la práctica de la autopsia judicial en la instrucción preparatoria del proceso penal por homicidio, tiene una excepción en su párrafo único, cuando establece que;

Párrafo: Cuando la autopsia no pudiese ser practicada por alguna causa, el funcionario encargado de ordenarla, dictará al efecto Auto motivado dentro de las 72 horas del apoderamiento.

Explicó también que el artículo 9 de la misma ley 136-80, establece que no podrá hacerse la autopsia de un cadáver sin la previa certificación de la muerte expedida por el Médico Legista, luego de este funcionario emplear los procedimientos habituales para asegurar su realidad.

Lo que refuerza nuestro criterio jurídico amparado en la ley, de que no es obligatorio la existencia de una autopsia sobre un cuerpo desaparecido de una víctima, ni tampoco es obligatorio poseer un certificado de muerte expedido por el médico legista, porque ninguno de los dos ha podido ver el cadáver, y por tanto la ley le permite al Ministerio Público dictar un “Auto motivado”, de las causas, circunstancias y hechos que impiden la realización de la autopsia, y del levantamiento del certificado de defunción, lo que legaliza el proceso penal, más aún si está basado y sustentado en otras múltiples pruebas, ya que de no ser así eso les hubiese permitido a los grandes criminales salirse con las suyas desapareciendo en cuerpo.

El abogado Amadeo Peralta aclaró, que la primera condena sin cadáver fue pronunciada por el Tribunal Colegiado de la Cámara Penal de Monseñor Nouel, el 5 de mayo de 2017, donde fueron condenados a 30 años de reclusión mayor cinco acusados por secuestro y desaparición de un ciudadano cuyo cadáver nunca ha podido ser encontrado pero todos los indicios, pruebas y testimonios y declaratorias de culpabilidad llevaron el tribunal a producir esta sentencia.

La segunda condena sin cadáver fue pronunciada contra los acusados Ana Luisa Villanueva, Teodoro Santos y Julio César Herrera, el día 25 de junio de 1991, por la Cuarta Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, la cual fue confirmada en su totalidad por la Cámara Penal de la Corte de Apelación de Santo Domingo en fecha 19 de junio de 1997 y ratificada por la Suprema Corte de Justicia, confirmando el criterio sostenido por los tribunales de primer y segundo grado.

Peralta recordó que la tercera condena sin cadáver a 30 años de reclusión mayor fue pronunciada en febrero del año 2020, por el Cuarto Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, en contra de Miguel Ángel Jorge Cruz alias (Miguelito el Sicario) por un caso de asesinato en el cual el cadáver de la víctima no pudo ser hallado, sentando de esta manera un importantísimo precedente para el órgano acusador en materia de crimen organizado, aunque posteriormente la Corte de Apelación ordeno la celebración de un nuevo juicio y no se en que paro ese caso.

Dijo que durante este juicio, el Ministerio Público comprobó ante el Cuarto Tribunal Colegiado, que el hoy condenado incurrió en la violación de los artículos 295, 296, 297 y 302 del Código Procesal Penal Dominicano que tipifica el asesinato y el sicariato como un delito muy grave.

El expediente acusatorio narra que el condenado Miguel Ángel Jorge alias (Miguelito El Sicario) y la víctima Ramón Adolfo Rodríguez Castillo acordaron reunirse en una estación de combustible, la tarde del 27 de junio 2017, fecha en que el acusado según el expediente asesinó y desapareció el cuerpo de la víctima y el mismo pudo ser condenado luego de un proceso investigativo que incluyó el análisis de inteligencia electrónica, recolección de pruebas testimoniales, documentales, materiales, referenciales y periciales, a través de las cuales se determinó que la última vez que la víctima se vio con vida fue junto al acusado, además de que el incendio de su vehículo fue provocado y que Miguelito el Sicario estaba en el lugar del hecho, lo que confirma su culpabilidad.

Peralta sostuvo que hay casos en los cuales los imputados confiesan el crimen o los testigos narran los hechos y señalan como fue que los autores cometieron el crimen y la ley no exige de manera obligatoria la presencia del cuerpo del delito, tampoco el dictamen forense de la muerte de la víctima y esos casos son posibles en el ámbito del crimen organizado, puesto que pueden acreditarse a través de otros medios de prueba, como testigos, cámaras de videos y presunciones lógicas de hechos que resulten creíbles, como el hecho de que la víctima y el imputado salieron juntos y solos y pudiera haber sido lanzada a la profundidad del mar o de algún río caudaloso, o lanzada a las fauces de animales carnívoros feroces como es el caso de personas que tienen cocodrilos, leones, hipopótamos y otros que pueden devorar un cuerpo y dejar muy pocos rastros, hay personas que viven en lugares aislados sin vecinos cercanos y existen otras desapariciones en las cuales pudiera haber homicidios y desapariciones en incendios a muy elevadas temperaturas o en alta mar y otras circunstancias incontrolables.

Peralta recordó otro caso emblemático del comerciante Ramón Sánchez (alias Monso), de 85 años desaparecido desde el 27 noviembre del 2013 sin que exista ningún rastro del mismo hasta la fecha, cuando fue raptado en su casa de Villa Trina, Moca, donde cinco hombres fueron condenados a 30 años de reclusión mayor por su muerte y desaparición incluido un hijo del comerciante desaparecido.

También fue condenado a 30 años de reclusión mayor el caso del Panadero Esterlín Francisco Santos, que fue acusado de secuestrar, violar sexualmente, asesinar y desaparecer el cuerpo de la niña Liz María Sánchez, de 9 años de edad, en un hecho que se produjo en el Ensanche Isabelita, en Santo Domingo Este, donde el Ministerio Publico tenía como evidencia los videos de la niña mientras entraba al callejón donde residía el imputado y posteriormente el video donde el panadero salía en su motor con un saco de nylon amarado en la parte trasera de su motor en donde se presumía que llevaba el cadáver de la niña y el mismo al ser arrestado e interrogado por las autoridades competentes, tras su perfil sospechoso, el hoy condenado admitió haber violado sexualmente a la menor edad, a la que luego estranguló y metió su cadáver con piedras dentro de un saco se dirigió al mar Caribe y próximo al Kilómetro 14 de la Autopista Las Américas, se acercó a los arrecifes y lanzó el saco a las aguas del mar. El cadáver de la niña aún no ha podido ser localizado.

Peralta concluyó diciendo que cada caso tiene su particularidad especial pero que en casos similares a estos, en el que se ha desaparecido el cadáver de la víctima, sin que pueda ser hallado, tienen jurisprudencias más notorias y seguidas en otros países como España, Argentina, Chile, Costa Rica y Guatemala, logrando que se dicten sentencias para que los culpables sean condenados.

lunes, 12 de enero de 2026

 

Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 12 enero 2026.-

“Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar, los niños, las niñas no pueden, ahora es el momento, sus huesos están en formación, su sangre también lo está y sus sentidos se están desarrollando a él, a ella, nosotros no podemos contestarle mañana, su nombre es hoy”.

Este axioma de la insigne maestra, Gabriela Mistral, es más que oportuno hoy que la salud de la sociedad dominicana se resquebraja ante las constantes desapariciones de niño, niñas, adolescentes, y conducta violenta de todo tipo por parte de integrantes de su núcleo familiar o quienes están llamado a convertirse en su red de apoyo.

Definitivamente, la familia olvidó su significativo rol. “A los niños, antes de enseñarles a leer, hay que ayudarles a aprender lo que es el amor y la verdad”, solía profesar el más importante ícono mundial de la paz, Mahatma Gandhi. Esto compete principalmente a papá y a mamá, porque ya abuela y abuelo criaron.

Con el caso acontecido el 31 de diciembre del recién finalizado año 2025, en Imbert, uno de los municipios más importante del país, parte de la provincia que tiene el destino turístico clave en la costa norte de la nación: Puerto Plata, también conocida como La Novia del Atlántico.

Localidad poseedora de riqueza histórica, entre ella el cruce ferroviario, la Fortaleza San Felipe, el centro victoriano. De sin igual belleza natural que abarca vegetación, bosque, montaña, agua dulce y salada. Con atractivos como los Saltos o 27 Cascadas de Damajagua, ríos. Un Teleférico, y la naturaleza le dotó de ámbar; resina vegetal; piedra preciosa. Un terruño afortunado, bendecido por Dios, con más de 20 playas de gran importancia.

Entre ellas: Playa Dorada, Sosúa, Cabarete, Cofresí, Punta Rucia, Luperón y Encuentro, con diferentes atractivos, aguas tranquilas, paraíso para surfistas y kitesurfistas. Opciones para descanso y deportes acuáticos. Pero, ni sus famosas playas, montañas, historia, ríos, paisajes espectaculares, importante puerto, resorts, deportes y actividades que le catapulta como una provincia mimada por visitantes nacionales e internacionales, podrán borrar el sabor amargo de retama que dejó en la psiquis colectiva, el hecho atroz cometido por dos tíos confesos, hacia una niña de tres años. iHorrendo!

iLa familia debe dejar de hacer caso omiso a normas como la Ley 136-03, Código para el Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes y a tratados internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño!. Es llamada la primera organización responsable de asegurar los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes. Debe garantizar el desarrollo integral de las personas menores de edad, mediante protección, cuidado, educación, respeto a su identidad, proveerles un ambiente de amor y comprensión, actuando siempre en su interés superior. Protegerlos de todo peligro, abuso, explotación...

Pero eso no es importante para dos adultos como Rafael Rosario Núñez, de 52 años, y Reyes Rosario Núñez de 43. Dos despojos humanos, simuladores, escorias sociales, que le fallaron a nuestra sociedad, a su familia y al Creador, cometiendo un crimen macabro contra una inocente e indefensa niña de Dios: dos tíos antisociales, que no cambiarán su conducta por más pena que purguen en prisión carcelaria.

Si bien es cierto que nuestras autoridades judiciales deben resarcir el daño, también, deben enviar un mensaje contundente a la sociedad mediante un castigo ejemplar para estos criminales. Así evitaremos réplicas. Recordar que “sólo podemos aspirar a dejar dos legados duraderos a nuestros hijos e hijas: uno, raíces; y el otro, alas”. Como sabemos, estos dos residuos humanos, cortaron las alas de una cándida niña. Estamos en duelo como país, y esa no es la cara de la población dominicana. Somos gente buena, alegre, solidaria. Ellos no nos representan, por el contrario, nos llenan de vergüenza.

Como Estado comprometido con su población, con el bienestar generalizado mediante la salvaguarda de derechos humanos y fundamentales, se debe observar la protección de derechos emergentes, dado los cambios sociales. Las sanciones del sistema de justicia ameritan ser más tajantes. Máxime, en un país que exhibe ser poseedor de una economía emergente y dinámica: la más grande del Caribe y Centroamérica, debido a su crecimiento constante. Como se observa, esto no es compatible con progreso, porque este, parafraseando a Albert Einstein, no tiene ningún sentido mientras haya niños y niñas infelices.

Hablamos de algo más profundo que eso. Hay evidencia confesa de múltiples violaciones a los derechos humanos de la menor de edad, incluso, la posible muerte, de acuerdo a sus verdugos. iCaramba!. “La única riqueza en este mundo son los niños y las niñas, más que todo el dinero y el poder”. Es evidente que estos antisociales, desprecian a la sociedad. Con el horripilante hecho cometido hacia la párvula, lo han dejado más que claro. Por tanto, la población debe mantenerse pujante solicitando justicia, atenta de forma permanente.

Pero la familia debe volver a su compromiso, cuidar y proteger a la niñez y adolescencia, para que viva con bienestar. Imploramos a nuestras autoridades, organizaciones representativas de la sociedad, como las que hoy nos ocupa en estas líneas, ahondar educación para todos los segmentos poblacionales, promocionar valores universales, más políticas públicas operativas, más acción, menos retórica, ante esta evidente amnesia social. Como bien dicen Los Guaraguaos: “no basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.
Por Narciso Isa Conde
Diario Azua / 12 enero 2026.-

Concluido el primer cuarto del Siglo XXI, podemos afirmar sin temor a equívocos que en nuestra patria de verdad la democracia real es un mito, la transparencia una falacia y la independencia una ficción.

Somos una sociedad dominada por una oligarquía capitalista transnacional y local, y una partidocracia corrupta, lacaya y conservadora; contrario al decir de quienes promueven y abrazan, desde la post verdad, una patria de mentiras y medias verdades.

En estos dos tercios de nuestra hermosa isla mandan un gobernador de colonia y cúpulas políticas y sociales capaces de comprometerse con Trump en la ficción de “combatir” un inexistente “Cartel de los Soles” para ayudar a secuestrar al presidente Nicolás Maduro e invadir a Venezuela y otras naciones hermanas; con el concurso un Canciller nativo, designado por la Casa Blanca, capaz de afirmar que los aviones de Pentágono radicados aquí y usados en esa operación, “no son aviones de guerra”.

Impera el dominio de EE. UU sobre toda la isla, reforzado recientemente en nuestra República Dominicana con la intervención militar del Pentágono en la base militar de San Isidro y el Aeropuerto de las Américas.

A su vez, el hermano y vecino pueblo de Haití está azotado por una doble invasión de tropas y bandas terroristas manipuladas por el Pentágono y la CIA, para imponer el prolongado caos reinante bajo su control.

Dos países sometidos de dos maneras al cruel mando político-militar estadounidense, con autoridades cómplices de sus fechorías regionales y mundiales.

En nuestra querida RD los designios de Washington y el poder del dinero rigen las instituciones, incluido el sistema electoral… hasta convertir las votaciones en mercado, los/as electores/as en clientes y los partidos del sistema en compañías por acciones.

Aquí el despliegue recolonizador y neoconservador (neoliberal) ha sido brutal, aplastando soberanía y derechos; privatizando lo público en gran escala, endiosando el mercado, concentrando poder y riquezas en manos de las elites capitalistas, potenciando monopolios y oligopolios, generando una peligrosa crisis ambiental e imponiendo desigualdades tan crueles como grotescas…

Hasta llegar a configurar un gobierno empresarial, que bajo la gobernación colonialista de Luis Abinader y de unas cuantas familias multimillonarias y sus respectivas tecnocracias, está empecinado en completar la recolonización del país y amarrar la nación al palo podrido de un imperialismo decadente y asesino.

De ahí el asalto empresarial a las funciones estatales para apropiarse de todos los servicios públicos y propiedades estatales: sistema eléctrico, puertos, aeropuertos y autovías; con especial énfasis en la apropiación compulsiva y violenta del patrimonio natural del país: suelo, subsuelo, sobresuelo: incluidas playas, montañas y fuentes de agua.

Las vías son APPS, Fideicomisos, Comando Sur, onerosos contratos público-privados y endeudamientos amarrados a las privatizaciones; por lo que la estafa de SENASA, protegida durante 4 años, se mezcló con su privatización de la seguridad social y con la salud como negocio fraudulento.

A esto se suma un renovado impulso del colonialismo moderno en lo cultural, ideológico, mediático, económico, militar…paradójicamente mezclado e infectado por todo lo conservador; provocando el retroceso hacia un Estado más religioso, anti-laico, patriarcal, caudillista, racistas, xenófobo, homofóbico y adulto-céntrico.

La corrupción y la impunidad se reciclan, las desigualdades y penurias sociales agobian, la democracia es falsa e irreal, la independencia es solo una meta a rescatar, mientras el neofascismo avanza.

El reto es desafiar y vencer esa ruta nefasta. impuesta desde la invasión yanqui de 1965 hasta la fecha. Vale por tanto el clamor: ¡Yanqui, vete a tu casa!

Testigo del tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 12 enero 2026.-

Colapsó la revolución chavista en Venezuela; gobernó desde 1999; se desmorona la Revolución Islámica de Irán; gobierna desde 1979.

La guerra parece segura.

Vladimir Putin, el presidente de Rusia, viste fatiga militar. China, Rusia, Irán y Sudáfrica, hacen “ejercicios militares”; China hizo ejercicios frente a Taiwán.

Rehabilitan varias bases militares estadounidenses en el extranjero.

Inglaterra y Francia, sin dinero, ejércitos respetables, o autorizaciones legislativas, “juran” guerrear contra Moscú, por Ucrania, y contra Washington por Groenlandia.

Los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump se insultan. Trump “bombardeará” cargamentos de drogas, “dentro de México”. Sería “un acto de guerra”, dice México.

Washington intentó “confiscar” petróleo ruso en alta mar, emergió un submarino nuclear ruso, nada pasó. Trump sacó a los Estados Unidos de 66 organismos internacionales que controlan los globalistas.

Desde el “arresto” de Nicolás Maduro, el sábado tres de enero, el mundo está súper complicado.

En Irán hay protestas en todo el país, la gente demanda el fin de la teocracia, de las leyes islámicas, y más Libertad secular. Este es el principal desafío que ha recibidfo la Revolución Islámica de Irán desde su Triunfo en 1979.

El gobierno iraní recurrió a la respuesta natural de los autócratas, suspendiendo internet y las redes celulares, dejando sin comunicación a los organizadores de protestas. Dicen que los ayatolas, jefes religiosos, huyeron, nadie sabe su paradero, y hay reportes de que los funcionarios piden visas a diferentes países para sacar a sus familias.

Los ejercicios militares a nivel mundial son preparativos para la guerra, que luce inevitable, ensayan lo que harán.

Tendremos más acciones inmediatas en América, ¿bombardeará Trump dentro de México, como amenazó? Eso puede tener serias consecuencias.

El colapso del chavismo en Venezuela es la peor noticia que jamás ha recibido el gobierno de Cuba. Ya no es “revolucionario”, ni nada, descendió a la categoría de dictadura común y Corriente vulgar y silvestre.

Sin el petróleo ni quien lo apoye, su colapso luce inminente, Trump invitó al gobierno cubano a “negociar antes que sea tarde”.

 

Por Araceli Aguilar Salgado
Diario Azua / 12 enero 2026.-

"La prensa libre es la madre de todas las libertades." Manuel Azaña

El informe de la UNESCO sobre tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios (2022-2025) revela un panorama alarmante: la libertad de expresión ha disminuido un 10 % desde 2012, un retroceso histórico que no se había visto en décadas. A ello se suma un aumento significativo de la autocensura, que alcanza el 63 % entre periodistas, reflejo de un entorno cada vez más hostil para el ejercicio del periodismo. Estos indicadores reflejan un retroceso histórico que amenaza no solo al periodismo, sino a la democracia misma.

La violencia contra periodistas: un patrón persistente

El informe revela que entre 2022 y 2025, 186 periodistas fueron asesinados, un aumento del 67 % respecto al período anterior. Solo en 2025, 93 periodistas perdieron la vida, 60 de ellos en zonas de conflicto. Estas cifras muestran que el periodismo sigue siendo una profesión de alto riesgo, especialmente en contextos de guerra y violencia política.

La impunidad continúa siendo la norma: aunque las tasas han bajado del 95 % en 2012 al 85 % en 2024, la mayoría de los responsables no enfrentan justicia. Este déficit de rendición de cuentas perpetúa un ciclo de violencia que desalienta la labor informativa y erosiona la confianza ciudadana en las instituciones.

Además, los ataques no se limitan a la violencia física. Los periodistas enfrentan amenazas digitales, legales y campañas de hostigamiento que los obligan al exilio. Desde 2018, más de 900 periodistas en América Latina y el Caribe han tenido que abandonar sus países, lo que refleja un deterioro regional particularmente grave.
El acoso digital y la dimensión de género

El informe subraya que el acoso en línea contra periodistas ha aumentado en todo el mundo, afectando de manera desproporcionada a las mujeres. En 2025, el 75 % de las periodistas reportaron haber sufrido violencia digital, frente al 73 % en 2020. Este fenómeno no solo vulnera la seguridad personal, sino que también limita la participación femenina en el espacio público, debilitando la diversidad y pluralidad informativa.

La violencia de género en el periodismo es un reflejo de desigualdades estructurales que se reproducen en el ámbito digital. La falta de mecanismos efectivos de protección y denuncia agrava la situación, dejando a las mujeres periodistas en una posición de vulnerabilidad constante.

Crisis de confianza y desinformación

El informe también advierte sobre una crisis de confianza en la información: 7 de cada 10 personas creen que periodistas, gobiernos y líderes empresariales engañan deliberadamente al público, mientras que 9 de cada 10 votantes temen que la desinformación afecte las elecciones.

Este panorama refleja un debilitamiento de la credibilidad institucional y un terreno fértil para el auge de regímenes autoritarios. La desinformación, amplificada por plataformas digitales y algoritmos opacos, erosiona la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y debilita la democracia.
Tendencias positivas y resiliencia

A pesar del deterioro, el informe destaca avances significativos:

· Acceso digital: 1 500 millones de personas obtuvieron acceso a redes sociales y plataformas de mensajería entre 2020 y 2025, ampliando la participación cívica.

· Periodismo colaborativo: el auge de investigaciones transfronterizas fortalece la capacidad de la prensa para enfrentar la corrupción y el crimen organizado.

· Medios comunitarios: cada vez más países reconocen legalmente a los medios locales, asegurando fuentes de información fiables y cercanas a la ciudadanía.

Estos avances muestran que, aunque la libertad de prensa está bajo presión, existen semillas de resiliencia que pueden florecer si reciben apoyo institucional y social.
Soluciones propuestas por la UNESCO

El informe plantea tres líneas de acción clave:

· Protección e inversión en periodismo: los Estados deben reconocer al periodismo libre e independiente como prioridad para sociedades pacíficas.

· Transparencia digital: fortalecer la gobernanza de plataformas en línea, garantizando acceso transparente a la información y rendición de cuentas.

· Alfabetización mediática: formar ciudadanos críticos capaces de navegar con seguridad en el ecosistema digital y distinguir información veraz de desinformación.

Estas propuestas son viables, pero requieren voluntad política y cooperación internacional. Sin un compromiso real de los Estados y las empresas tecnológicas, las soluciones corren el riesgo de quedarse en el papel.

El periodismo enfrenta una crisis global marcada por violencia, impunidad y concentración de poder mediático. Sin embargo, también existen oportunidades para reconstruir confianza y fortalecer la democracia. El desafío es reconocer que la libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino un derecho colectivo de las sociedades a estar informadas.

La UNESCO advierte que, sin una gobernanza multilateral renovada, arraigada en la libertad de expresión y el acceso a la información, las tendencias regresivas seguirán predominando. El periodismo, en este sentido, no solo informa: es un pilar de la paz y la justicia global.

"La libertad de prensa no es un privilegio, es el derecho de los pueblos a saber." Albert Camus

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

domingo, 11 de enero de 2026

 

La historia registrará este momento como aquel donde el propio arquitecto de la agresión decidió confesar sus motivos, dejando al desnudo una estructura que ya no siente la necesidad de ocultar su esencia ante la mirada internacional.

Por Rafael Méndez
Diario Azua / 11 enero 2026.-

La defensa jurídica de Nicolás Maduro cuenta hoy con un poderoso recurso tras el reconocimiento implícito de Donald Trump a la investidura del mandatario venezolano al citarlo oficialmente como "Presidente" en sus recientes despachos.

Este giro argumentativo se suma a la tesis del "prisionero de guerra", la cual cobra fuerza legal tras el secuestro del líder bolivariano en su propio suelo para ser trasladado a territorio estadounidense bajo custodia militar.

Dicha estrategia de defensa se ve potenciada por una revelación de The New York Times, donde se confirma que el Departamento de Justicia admite que el "Cártel de los Soles" carece de una estructura jerárquica real. Según el prestigioso diario, este término es solo una etiqueta difusa para referirse a políticos corruptos, lo que desmorona inmediatamente el argumento central de que Maduro lideraba una organización criminal que, técnicamente, no existe.

Este colapso de la narrativa judicial coincide con la confesión de Trump sobre sus verdaderos intereses energéticos, admitiendo que el objetivo central de su política exterior siempre fue el control de los vastos recursos petroleros venezolanos. Al declarar que su administración busca "arreglar el petróleo" por encima de cualquier otra consideración, el jefe de la Casa Blanca ha provocado un "sincericidio" que invalida años de retórica sobre una supuesta crisis humanitaria.
El factor Fico y el descarte de la oposición

Esta "honestidad" brutal del mandatario norteamericano ha sido recibida con sátira por líderes globales como el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, quien subrayó que la transparencia de Trump desnuda la hipocresía internacional. 

Para Fico, resulta evidente que las acusaciones de narcoterrorismo solo fueron un pretexto logístico para ejecutar el secuestro de un jefe de Estado soberano, cuya inmunidad ha sido vulnerada bajo intereses corporativos que hoy se presentan sin disfraces. “Debo decir que siempre me ha gustado la sinceridad del presidente Trump. Él ha sido meridianamente claro: no se trata de derechos humanos ni de la libertad. Trump dice abiertamente: 'Queremos su petróleo”.

En el plano interno, Trump ha propinado un golpe mortal a la credibilidad de la oposición al descalificar públicamente a María Corina Machado como una opción de liderazgo viable para cualquier transición en el país caribeño. 

Con una frialdad que sorprendió a sus aliados, el líder republicano sentenció que "ella no tiene el apoyo interno ni el respeto", confirmando que la narrativa de una victoria opositora aplastante carecía de los sustentos mínimos. “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo interno ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.

Esta desautorización demuestra que Washington ha decidido negociar directamente con quienes ostentan el poder real, dejando a sus antiguos peones en una orfandad política absoluta y humillante frente al mundo entero. 

Al reconocer que Machado es irrelevante para los fines estratégicos de su administración, Trump admite que la estructura del chavismo mantiene una cohesión que la mediática internacional intentó ocultar mediante campañas de desinformación que hoy caen por su propio peso.

La estrategia insurreccional al descubierto

La bomba informativa sobre la inexistencia de planes para elecciones libres a corto plazo confirma que la oposición asistió a las contiendas "sin un plan electoral, pero con un plan insurreccional" previamente diseñado. Este análisis coincide con las denuncias de sectores moderados que señalan al corinismo por buscar únicamente la intervención extranjera, una fuerza que hoy les da la espalda tras considerarlos políticamente incapaces de garantizar la estabilidad para la explotación minera.

A pesar del discurso de confrontación, Trump ha incurrido en un error estratégico al referirse repetidamente a su homólogo como el "Presidente Nicolás Maduro", otorgándole una legitimidad que sus abogados ahora usan como escudo. Si el propio captor denomina "Presidente" al prisionero en sus despachos digitales, se genera una contradicción insalvable para el sistema judicial estadounidense, el cual no puede procesar como a un criminal a quien reconoce como mandatario.

Esta admisión involuntaria refuerza la tesis del estatus de prisionero de guerra, una figura que otorga protecciones especiales bajo el derecho internacional y que complica severamente las aspiraciones actuales del Departamento de Justicia. Mientras los fiscales intentan vincularlo con un cártel que el propio diario neoyorquino califica como mito, la defensa gana terreno al denunciar que el secuestro violenta principios fundamentales de la soberanía global y la inmunidad diplomática necesaria.

El fin de la desinformación extractivista

La pérdida de este argumento por parte de la administración Trump deja al descubierto una operación militar que se aleja de la legalidad para entrar en el terreno del asedio energético directo. Cada mensaje publicado por el jefe de la Casa Blanca es una prueba de que el reconocimiento del poder real en Venezuela es innegable, incluso para aquellos que intentaron destruirlo mediante sanciones económicas y el uso desmedido de la fuerza.

El impacto de este sincericidio presidencial desmorona una campaña de desinformación global que proyectaba a Venezuela como un Estado fallido en medio de una guerra civil inexistente que solo justificara el saqueo. Hoy queda claro que la "sinceridad" de Trump es la evidencia final de un fraude narrativo que utilizó la bandera de los derechos humanos para ocultar ambiciones que siempre fueron estrictamente extractivistas frente al patrimonio de la nación.

La verdad sobre la inexistencia del Cártel de los Soles y el reconocimiento implícito de la autoridad de Maduro marcan el fin de una era de mitos construidos desde los centros de poder. La historia registrará este momento como aquel donde el propio arquitecto de la agresión decidió confesar sus motivos, dejando al desnudo una estructura que ya no siente la necesidad de ocultar su esencia ante la mirada internacional.