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martes, 14 de julio de 2026


Janet Báez, Comunicadora Social,  Secretaria de Organizacion del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Asociacion de Periodistas Culturales (Asopprecultrd)


Diario Azua /14 de julio 2026      

Por Janet Báez 

La democracia dominicana no es un regalo de la fortuna ni una concesión graciosa del poder; es una arquitectura social perfectamente edificada sobre los hombros de hombres y mujeres que pagaron con su sangre el derecho a disentir. Desde las gestas restauradoras hasta los mártires de la tiranía trujillista y las luchas por las libertades públicas de finales del siglo XX, el hilo conductor de nuestra historia ha sido el mismo: la conquista irrenunciable de la palabra libre.

Por eso, ver que en pleno siglo XXI se pretendía colar en el nuevo Código Penal un blindaje legal que resucitaba la rancia figura del “ultraje” a funcionarios públicos no solo era un anacronismo jurídico, sino una bofetada a la memoria histórica de este país.

El reciente paso atrás dado por el Senado, al proponer la modificación de 19 artículos que amenazaban directamente la libertad de prensa y el derecho a la crítica, no debe leerse como un acto de benevolencia legislativa. Es, en realidad, el resultado directo de una sociedad civil y un bloque mediático que se negaron a retroceder las páginas del calendario democrático.

Castigar con hasta cinco años de prisión la difamación, o tipificar como delito cualquier gesto o palabra que un funcionario considerara “contrario a su dignidad personal”, era una invitación abierta a la censura previa y al miedo. En una república sana, el funcionario público debe estar sujeto al escrutinio más estricto, no protegido por un manto de intocabilidad que lo aísle de las quejas de quienes pagan su salario con sus impuestos. El poder debe ser incómodo; de lo contrario, se convierte en dictadura.

Es un alivio que la nueva propuesta reduzca las penas de cárcel por difamación y, sobre todo, que blinde las denuncias de corrupción y las críticas a la gestión pública siempre que estén sustentadas. No obstante, este episodio nos deja una lección urgente: la libertad de expresión es un músculo que se atrofia si no se ejercita, y el poder político sin importar el partido de turno siempre sentirá la tentación de controlar la narrativa.

La comisión bicameral que ahora estudia estas reformas tiene en sus manos una responsabilidad histórica antes del cierre de plazo de vistas públicas. No basta con “suavizar” el golpe; hay que extirpar del Código Penal cualquier resquicio autoritario que pretenda intimidar al ciudadano común, al periodista o al disidente.

Nuestra libertad costó demasiada sangre como para permitir que el miedo se legalice en un artículo de ley. Defender el derecho a hablar, a investigar y a criticar es la única garantía de que los sacrificios del pasado sigan teniendo sentido en el futuro.

                                                                                                                                                                    

 

Rafael Reyes Cabreja Lic. en Derecho por la UASD, una maestría en Ciencias Penales por la Escuela Nacional del Ministerio Público y un máster en Análisis e Investigaciones Criminales por la Universidad a Distancia de Madrid


Diario Azua / 14 de julio 2026

Por Rafael Reyes Cabreja

Una madrugada de enero de 2021, a apenas 22 millas náuticas de Santo Domingo Este, una lancha rápida cargada con 236 paquetes de cocaína fue interceptada por el Ministerio Público, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y la Armada dominicana. Horas más tarde, en las costas de Matanza, provincia Peravia, otro operativo simultáneo sumaba 227 paquetes más a la incautación. En total, 463 paquetes de droga y siete detenidos en una sola jornada. La escena, lejos de ser excepcional, ilustra un patrón que se repite con distintos rostros, rutas y embarcaciones a lo largo de todo el litoral dominicano.

Ese patrón es precisamente el hilo que atraviesa la investigación "Análisis del tráfico marítimo de drogas en la República Dominicana": un país que, por su posición geográfica entre el mar Caribe y el océano Atlántico, y a mitad de camino entre los países productores de Suramérica y los grandes mercados de consumo del norte, se ha convertido en pieza clave del engranaje del narcotráfico internacional.

Un negocio que se reinventa constantemente

Lo que hace especialmente difícil de combatir a esta modalidad de tráfico no es solo su volumen, sino su capacidad de mutar. Cada vez que las autoridades logran cerrar una vía, el crimen organizado abre otra. Durante años, la imagen dominante fue la de la lancha rápida o "Go Fast": embarcaciones de fibra de vidrio, propulsadas por dos o tres motores fuera de borda, capaces de transportar hasta tres toneladas de droga a velocidades que las hacen casi indetectables para los radares convencionales. Pero junto a ellas conviven hoy los contenedores "preñados" en los puertos comerciales, las embarcaciones de pesca que sirven de fachada legal, los artefactos semisumergibles construidos de forma artesanal en zonas costeras remotas, la carga que se deja flotando a la deriva para ser recogida después, e incluso los primeros drones acuáticos, de superficie y subacuáticos, que empiezan a aparecer en los informes especializados (Centro Internacional de Investigación y Análisis Contra el Narcotráfico Marítimo, 2019, 2020).

Las cifras del continente americano para 2019 confirman hacia dónde se inclina la balanza: los contenedores concentraron el 27% de los eventos de narcotráfico marítimo registrados, y las lanchas rápidas otro 23%, muy por encima de modalidades más artesanales como las embarcaciones de pesca o los depósitos ilegales (Centro Internacional de Investigación y Análisis Contra el Narcotráfico Marítimo, 2019).

El corredor que conecta Suramérica con el Caribe

Buena parte de esa cocaína nace en Colombia y Venezuela y llega a territorio dominicano recorriendo unas 700 millas náuticas, una distancia que las lanchas rápidas cubren reabasteciéndose de combustible en islas intermedias del Caribe. No es casualidad: el propio Departamento de Estado de Estados Unidos ha identificado a la República Dominicana como uno de los principales países de tránsito de cargamentos de cocaína, tanto hacia el mercado norteamericano como hacia Europa, según el informe InSight Crime (2018). Provincias como San Cristóbal, Barahona, Azua y el Distrito Nacional aparecen una y otra vez en los operativos, convertidas en puntos de entrada recurrentes para este tráfico.

Una ley de 1988 frente a un delito del siglo XXI

Persiguiendo este fenómeno se encuentra un entramado legal que arrancó hace más de tres décadas. La Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas sigue siendo la columna vertebral de la persecución penal en el país, complementada por la Ley 155-17 contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo, que apunta directamente al dinero que deja el negocio (Ley 50-88, 1988; Ley 155-17, 2017). A ellas se suman decretos reglamentarios como el 288-96, el 330-00 y el 408-17, y una red de compromisos internacionales desde la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes hasta la Convención de Viena de 1988 que obligan al Estado dominicano a coordinar esfuerzos con otros países.

En la práctica, esa persecución recae sobre todo en la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Consejo Nacional de Drogas, ambos bajo el Poder Ejecutivo, y en el Ministerio Público, que dirige las investigaciones a través de su Procuraduría Especializada Antilavado de Activos.

Los operativos que confirman la tendencia

El caso de enero de 2021 no fue un hecho aislado. Meses después, en las costas de Bayahibe, provincia La Altagracia, cuatro ciudadanos colombianos fueron detenidos junto a 278 paquetes de cocaína transportados en una lancha Go Fast (DNCD, 2021a). Y en un operativo binacional que reunió a la Armada dominicana con la Marina francesa, dentro del programa de cooperación ALCORCA, se incautaron 488 paquetes más en altamar (DNCD, 2021c). Tres episodios, tres rutas distintas, un mismo problema estructural.

Lo que queda por hacer

El diagnóstico que deja la investigación apunta a una conclusión incómoda: la ley que sostiene la persecución de este delito tiene más de treinta años y el fenómeno que busca combatir ha cambiado por completo. Actualizar la Ley 50-88, endurecer las sanciones contra quienes facilitan el tráfico desde los puertos, capacitar de forma especializada al personal dedicado a esta lucha, profundizar la cooperación con los países productores de la región y dotar de mayor tecnología sobre todo radares a las costas del suroeste del país son, según el estudio, los pasos pendientes para que la respuesta del Estado no siga un paso por detrás de las organizaciones criminales.

domingo, 12 de julio de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 12 julio 2026.-

“Hasta ahora se ha creído que todo nuestro conocimiento debía regirse por los objetos… Hagamos, pues, por una vez, la prueba de si no adelantamos más en los problemas de la metafísica, admitiendo que los objetos deben regirse por nuestro conocimiento”.

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, Prólogo a la segunda edición (B XVI)

Hoy quisiera invitarlos a reflexionar sobre la obra de Immanuel Kant, un proyecto monumental que consta de tres entregas en las que analizaremos las principales contribuciones de su pensamiento crítico. Puntualmente en esta oportunidad, examinaremos su “Crítica de la razón pura” (KritikderreinenVernunft), la piedra angular de su sistema filosófico. Este texto, publicado en 1781, no es un tratado académico entre otros, sino un audaz llamado a la razón para que se someta a su propio tribunal, para que sea ella misma quien determine sus límites y sus posibilidades.

¿Usted sabe quién fue Kant? Le cuento. Immanuel Kant (1724-1804) fue un filósofo prusiano, una de las figuras más influyentes de la Ilustración y el pensamiento occidental. Nació y falleció en Königsberg, Prusia Oriental (actual Kaliningrado, Rusia), lugar del que nunca se alejó más de cien kilómetros. Su vida se caracterizó por una rutina tan rigurosa y metódica que se convirtió en una leyenda. Se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar, impartía clases en la Universidad de Königsberg, almorzaba y luego realizaba su famoso paseo vespertino, un ritual tan exacto que, se cuenta, los vecino ponían en hora sus relojes al verlo pasar.

Así, lisa y llanamente, un temático incurable. Su existencia, lejos de ser bohemia, fue la de un académico tan disciplinado como solitario. Nunca se casó ni tuvo hijos, dedicando su vida por completo a la reflexión filosófica. Su carácter era a la vez austero y sociable. Mantuvo un círculo de amigos y colegas con los que se reunía en cenas regulares, en las que se discutían temas de actualidad y filosofía, siempre con un estricto protocolo. Este rigor no era un fin en sí mismo, sino un medio para liberar la mente de las distracciones triviales y concentrarse en los grandes problemas del conocimiento.

La grandeza de Kant como filósofo no radica en una vida aventurera o en un carácter excéntrico, sino en su capacidad para sintetizar y superar las tradiciones filosóficas de su tiempo. Su pensamiento representa una culminación de la filosofía moderna, marcando un punto de inflexión. Fue el primero en establecer los límites de la razón de manera sistemática, demostrando que ciertas preguntas de la metafísica tradicional son irresolubles para la razón teórica. Como bien señaló el filósofo Wilhelm Dilthey, Kant “ha fijado en la historia de la humanidad un nuevo punto de partida”, al llevar a cabo una autocrítica de la razón misma (Dilthey, “La esencia de la filosofía”, 1914, p. 251). Su legado es un sistema filosófico que, a pesar de su complejidad, sigue siendo un modelo de rigor, honestidad intelectual y búsqueda incansable de la verdad. Si me preguntan a mí sobre su importancia, les diré siempre que, a diferencia de Foucault, Kant es uno de los autores que ningún filósofo que se precie de serlo, puede dejar de leer e intentar comprender.

La lectura de Kant, hoy en día, no es un ejercicio de erudición histórica, sino una necesidad para quienes buscan orientarse en un mundo saturado de información, mayoritariamente falsa, y post-verdades confusas. Su obra nos dota de herramientas para discernir entre la certeza del conocimiento científico y la especulación metafísica, mientras que nos enseña a ser críticos con la propia estructura de nuestro pensamiento, reconociendo que el conocimiento es más que un mero reflejo del mundo exterior, sino una compleja construcción en la que participamos activamente. La vigencia de Kant reside en su capacidad para recordarnos que, antes de intentar resolver los grandes enigmas del universo, debemos entender las potencias y limitaciones de nuestra propia mente.

El corazón de su obra es lo que denominó “el giro copernicano”. Sí, al igual que Copérnico, abandonamos la idea de que el sol gira alrededor de la Tierra, y en su lugar, admitimos que es la Tierra la que gira alrededor del sol, ¿qué pasaría si en la filosofía hacemos eso mismo? ¿Qué sucede si, en lugar de que nuestro conocimiento se regule por los objetos, los objetos se regulen por nuestro conocimiento? Éste es el cambio de perspectiva revolucionario que Kant propone.

“Hagamos, pues, por una vez, la prueba de si no adelantamos más en los problemas de la metafísica, admitiendo que los objetos deben regirse por nuestro conocimiento. Ello concuerda ya mejor con la exigida posibilidad de un conocimiento a priori de los objetos, que ha de establecer algo sobre estos antes de que nos sean dados. Es exactamente lo mismo que ocurrió con los primeros pensamientos de Copérnico”. (Kant, 1787, B XVI)

Este cambio radical de enfoque implica que el conocimiento no es una copia pasiva de la realidad, sino una construcción activa de la mente. Nuestra experiencia del mundo no es la cosa en sí (noúmeno), sino el fenómeno, un producto de la interacción entre la materia de la sensación y la forma que nuestra propia mente le impone.

Recordemos que, para Kant, el mundo que percibimos está inevitablemente mediado por dos formas esenciales de nuestra intuición sensible: el espacio y el tiempo. No son conceptos derivados de la experiencia, sino condiciones a priori que hacen posible cualquier tipo de experiencia. Puntualmente, en el apartado de la “Estética trascendental”, argumenta que “El espacio no es un concepto empírico, que se haya derivado de experiencias externas. En efecto, para que ciertas sensaciones se refieran a algo fuera de mí (es decir, a algo en otro lugar del espacio distinto de aquel en el que me hallo), así como para que yo pueda representarlas como estando unas junto a otras, y, por lo tanto, no sólo diferentes, sino en lugares diferentes, es necesaria la representación del espacio” (Kant, 1787, A 23/B 38). Así, espacio y tiempo son, por lo tanto, las “gafas” con las que miramos el mundo y no podemos quitárnoslas para ver la realidad “desnuda”. Toda nuestra percepción, interna y externa, está organizada por estas estructuras innatas.

Una vez que las sensaciones son organizadas por el espacio y el tiempo, el entendimiento entra en acción. En la “Analítica trascendental”, Kant introduce las categorías, que son conceptos puros (a priori) que nuestra mente usa para juzgar y pensar sobre los objetos. No son ideas innatas, en el sentido racionalista, sino funciones lógicas que nos permiten conectar y unificar la diversidad de la experiencia. Las más famosas son la de causalidad y la de sustancia. Ya Hume había demostrado que la causalidad no se puede observar en la experiencia, puesto que sólo vemos una sucesión constante de eventos. Kant, sin embargo, argumenta que la causalidad es una categoría del entendimiento, una ley que nuestra mente impone a la naturaleza para poder tener experiencia coherente y ordenada.

Consecuentemente, el filósofo Ernst Cassirer, en su obra “Kant, vida y doctrina”, subraya la importancia de esta facultad, al indicar que “la filosofía kantiana [...] significa el descubrimiento de que la ciencia no es una reproducción pasiva de los hechos dados, sino una formación activa, una creación espiritual original” (Cassirer, 1921, p. 110). La ciencia, en este sentido, supera la perspectiva de ser una simple descripción de los hechos, sino una actividad creadora que organiza el caos sensorial en un universo comprensible.

En este punto, es necesario detenernos y analizar con claridad el juego existente entre las sensaciones y el entendimiento, es decir, ¿cómo “cocinamos” el conocimiento? Como habrán podido apreciar, la filosofía de Kant puede parecer muy abstracta, pero si la entendemos con una analogía simple, su genialidad se vuelve evidente. Pensemos en nuestra mente como un cocinero que debe preparar un pastel. Los ingredientes brutos, como la harina, los huevos o el azúcar, son las sensaciones: el color de una manzana, el sonido de una campana, el tacto de una superficie. Estos ingredientes nos llegan desordenados, como un caos de percepciones sin sentido.

Aquí es donde entran en el juego las “recetas” de nuestra mente. Antes de que el cocinero pueda hacer algo con los ingredientes, ya tiene una idea de lo que es un pastel, y sabe que la harina, los huevos y el azúcar se combinan de cierta manera. De forma similar, nuestra mente posee una serie de estructuras innatas, de las cuales ya hemos hablado, que Kant llama formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y categorías del entendimiento. Estas son las “recetas con las que organizamos las sensaciones.

El filósofo Robert Paul Wolff, en su obra titulada “La teoría kantiana de la actividad mental”, utiliza una analogía diferente pero igual de esclarecedora, al referirse al entendimiento como un “productor de juicios”. Explica que “el entendimiento no es una facultad para crear ideas, sino una facultad para juzgar. La tarea del entendimiento es tomar los datos de la sensación, que ya están ordenados en el espacio y el tiempo, y unificarlos en juicios que puedan ser verdaderos o falsos” (Wolff, 1963, p. 89). En esta metáfora, el entendimiento sería la facultad que nos permite decir: “esto que veo es un árbol” o “el calor dilata los metales”. Sin las categorías, esas sensaciones serían una “ciega multitud”, incapaces de formar un objeto de conocimiento coherente. Es en la unión de la experiencia (ingredientes) y las formas innatas de la mente (recetas) donde emerge el conocimiento del fenómeno.

Así, cuando percibimos una manzana, las sensaciones de su color rojo, su forma redonda y su sabor dulce son organizadas por el espacio y el tiempo. Pero es el entendimiento, con sus categorías de sustancia y cualidad, el que nos permite juzgar que “esto es una manzana”, una cosa con ciertas propiedades. La manzana que conocemos es una construcción de nuestra mente, y por eso podemos decir que el conocimiento es el resultado de la síntesis entre lo que recibimos y lo que aportamos.

En definitiva, queridos lectores, la “Crítica de la razón pura” establece un territorio seguro para el conocimiento científico, pero a un costo: el de declarar la imposibilidad de la metafísica como ciencia. Al trazar esta frontera, Kant nos deja ante un dilema fundamental: si la razón teórica no puede probar la existencia de la libertad o del alma, ¿cómo podemos justificar la moralidad, la dignidad humana o la posibilidad de un actuar ético? ¿Se reduce la libertad a una ilusión, o existe otra forma de razón, una razón práctica que pueda postular estos conceptos no como objetos de conocimiento, sino como condiciones necesarias para la acción? Esta inquietante pregunta, que la razón pura no pudo resolver, nos servirá de guía para nuestra próxima exploración: la “Crítica de la razón práctica”.

El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)



Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 12 julio 2026.-

Mientras las guerras de Irán y Ucrania, junto al Mundial de Fútbol secuestran nuestra atención, el mundo atraviesa una transición profunda, acelerada, silenciosa con la Inteligencia Artificial (IA). Despertaremos en un mundo raro, donde el gobierno será una figura aún más decorativa que hoy, el control lo tendrán un puñado de ejecutivos de corporaciones tecnológicas.

En esta transformación hay muchos perdedores en la actualidad y otros que hacen filas para ser próximos perdedores. Mucha de la gente que “entrenó” a la IA, está siendo sustituida, curiosamente, por la misma IA.

En los primeros cinco meses de este año, solamente en los Estados Unidos, la IA ha desplazado a mas de 80 mil empleados de altos ingresos. A finales de año, serán 160 mil. Según Goldman Sachs, mensualmente se están perdiendo cerca de 16 mil empleos, 192 mil en 12 meses. Sumados a los 180 mil, cerca de 400 mil empleos perdidos sacarán esos ingresos de la economía.

Cientos de miles de jóvenes siguen endeudándose para estudiar, pero cuando terminen sus carreras la IA hará sus conocimientos “obsoletos”. Ellos cargarán esa deuda toda la vida. Será una situación tan ridícula como aquella crisis inmobiliaria del 2008; muchísima gente perdió sus casas, pero deben seguir pagando la hipoteca.

Las universidades no deben seguir cobrando matrículas por carreras sin futuro ni utilidad, técnicamente, eso es una estafa.

Nos adentramos al mundo que los globalistas de Davos ven como el auténtico “Paraiso Terrenal”, poniéndo en práctica su nuevo evangelio: “no tendrás nada y serás feliz”.

Porque ellos serán dueños de todo, nosotros seremos sujetos inútiles, que solo serviremos como “consumidores”, nos “darán” una Renta Básica Universal (RBU). Nos darán el dinero para consumir, y multiplicar las obesas fortunas de la élite.

Viviremos en “ciudades de 15 minutos”, donde caminando encontrarás lo que necesites, pero necesitarás “permiso” para salir de esa ciudad, con las leyes mordazas vigentes, ni podrás quejarte. “No tendrás nada”, ni libertad de expresión, ni de movimiento, pero “serás “feliz”.

Son cambios silenciosos, muy peligrosos.

sábado, 11 de julio de 2026

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 11 julio 2026.-

Son muchas las voces que agradecen porque mi pueblo ya tiene universidad con casa propia. Entre esas voces me cuento. "El agradecimiento es la memoria del corazón", reza un planteamiento muy citado. Aunque la autoría, por vivir en tiempos en donde cualquiera dice y mucha gente cree, se discute, lo cierto es que la gratitud es valiosísima virtud.

En lo personal, me sobran razones para agradecer. Rememorar la labor de docentes viajeros con pasión por estimular potenciales es gran motivo para ello. Evocar actividades pro-fondos para abrir el primer laboratorio de informática en la extensión universitaria llena mi alma de gozo.

Así podría citar una lista muy amplia de recuerdos. Pero es mucho más enriquecedor centrarnos en lo colectivo, en el presente y en las posibilidades que eso tiene para generar un mejor futuro, que perfectamente puede comenzar ahora.

Según reseñan medios de difusión, después de 47 años de presencia universitaria en Santiago Rodríguez, los jóvenes tendrán mejores aulas, laboratorios, biblioteca, auditorio y espacios dignos para estudiar cerca de su casa.

Eso importa mucho. Para una familia pobre o de clase media, estudiar lejos cuesta dinero, tiempo y sacrificios. Una universidad cercana puede cambiar destinos: evita viajes, reduce gastos y permite que más muchachos y muchachas sigan vinculados a su comunidad. Pero hay una pregunta clave: ¿para qué sirve una universidad?

No basta levantar paredes, comprar butacas o cortar cintas. Una universidad vale cuando ayuda a pensar mejor, vivir mejor y cuidar mejor el territorio. Desde 1538, entre cambios, dolores y esperanzas, la UASD ha vivido cierres, reaperturas, guerras, ocupaciones, dictadura y luchas por su autonomía. Esa trayectoria enseña una lección sencilla y muy valiosa: la universidad tiene el compromiso de marchar junto a la sociedad.

En Santiago Rodríguez, la UASD puede formar profesionales que conozcan la tierra, el agua, la agropecuaria, el comercio, el ecoturismo, la cultura y los problemas reales de la zona.

Edgar Morin, humanista fallecido recientemente, propuso saberes para orientar la educación hacia el desarrollo sostenible. Su mensaje es claro: la humanidad debe aprender a vivir con durabilidad, sin destruir la Tierra que la sostiene. Morin propuso cambiar la forma de enseñar. Explica que la economía no está separada del ambiente, la salud no está separada de la pobreza y la tecnología no está separada de la ética. Por eso, una carretera, una presa o una fábrica no son solo obras; también modifican paisajes, relaciones humanas y formas de vida.

Por eso el conocimiento universitario debe estar conectado. Debe mirar el contexto y no quedarse en pedazos sueltos. Morin habla de identidad terrenal, una idea fácil de entender: todos vivimos en la misma casa grande. Si dañamos los ríos, los suelos y los bosques, terminamos dañando nuestra propia vida.

Desde esa mirada, el nuevo centro no debe limitarse a impartir clases. Sus laboratorios pueden estudiar la producción local y el uso del agua. Su biblioteca puede animar la lectura. Su auditorio puede recibir teatro, música, poesía y debates comunitarios. La universidad debe ser aula, pero también plaza pública.

Retomemos la pregunta clave. ¿Para qué sirve una universidad? Incluyamos otras preguntas. ¿Qué puede aportar la universidad a la ganadería o al ecoturismo en Santiago Rodríguez? ¿Cómo puede la universidad contribuir a la cohesión social y a la articulación con otros territorios? ¿Cómo puede apoyar el mejor aprovechamiento de la cercanía con Haití o con el Puerto de Manzanillo?

Una universidad que sólo forme técnicos puede producir manos hábiles, pero no siempre ciudadanos responsables. La zona y el país necesitan personas capaces de dialogar, cuidar, crear y decidir con ética. Ahí está la diferencia entre educar para un empleo y educar para la vida.

También hace falta enseñar historia. Necesitamos saber de dónde venimos, dónde estamos y cómo avanzar. Eso ayuda a entender que el progreso no cae del cielo. Sirve para entender que se construye con conciencia, solidaridad, trabajo común y apoyo mutuo.

El Centro UASD Santiago Rodríguez será valioso si conecta títulos con territorio, ciencia con sensibilidad y futuro con sostenibilidad. Que sus aulas no fabriquen indiferencia, sino compromiso. Que nuestros jóvenes aprendan a producir sin destruir y a crecer sin olvidar sus raíces. Necesitamos una universidad que, además de entregar diplomas, enseñe a convivir mejor.

viernes, 10 de julio de 2026

 

Diario Azua / 10 de julio 2026

Por Karina Concepción Medina

La firma de prospectos en el béisbol se ha convertido en un ecosistema complejo en el que interactúan el talento, las expectativas económicas de los atletas y una cadena de intermediarios que, sin una congruente gobernanza jurídica, podrían gestar riesgos penales significativos para las organizaciones deportivas, cuya tendencia a la exigencia de responsabilidad penal de las personas jurídicas se vislumbra en aumento con el Código Penal promulgado en el 2025.

Ese sistema constituye el vector económico dominante del deporte profesional dominicano, ya que, se destaca la intervención de las academias, entrenadores independientes y los bonos de firmas que anualmente convierten a cientos de atletas en activos económicos de las organizaciones de Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés). De acuerdo con las cifras expuestas por la entidad, decenas de millones de dólares anualmente se emplean solo en los bonos de firmas internacionales.

En el 2026, el MLB Draft asignó US$358,662,500 en bonos distribuidos entre los 30 equipos de la organización (Callis, 2026), siendo la firma más costosa la del atleta venezolano Luis Hernández, con un bono de US$5,000,000 con los Gigantes de San Francisco. En el caso dominicano, el campocorto Wandy Asigen, quien se encuentra en el puesto número 2 de la lista de los 50 mejores prospectos internacionales de la MLB, fue el atleta con la firma más lucrativa, ya que, recibió un bono por US$3.9 millones con los Mets de Nueva York (Borek, 2026), lo que evidencia el alto volumen financiero y la preponderancia de los controles de cumplimiento.

Sin embargo, en la República Dominicana, el sistema opera con una palpable intermediación informal. De hecho, ello ha dado pie a la concepción de iniciativas gubernamentales que proponen regularizar el sistema, ya que, se ha reconocido como un terreno fértil para el fraude de identidad, uso de documentos falsos, estafas, corrupción privada, abuso contra menores, pagos no declarados a intermediarios, entre otros.

Es, en otras palabras, exactamente el perfil de riesgo que los programas de cumplimiento están llamados a identificar: alto valor, opacidad relativa, intermediación intensa y flujo de fondos. Por ello es importante la adopción de sistemas de cumplimiento normativo basados en la integridad, como cultura misional en la organización. En ese programa es indispensable prever, mínimamente, la debida diligencia documentada de los intermediarios, la trazabilidad de los flujos de dinero asociados a los bonos, el establecimiento de canales de reporte accesibles a los jugadores, entre otros.

Definitivamente, el activo de mayor valor y riesgo en el deporte dominicano es el futuro económico de un adolescente, negociado a través de un intermediario informal. Por lo que no se trata de un mero trámite y exige un modelo de gestión de riesgos penales respaldado por la articulación legal existente.

Por lo que hablar de compliance en la industria del beisbol dominicano se trata de proteger sueños, carreras, inversiones, la reputación de la organización y, sobre todo, la integridad del deporte.


Diario Azua / 10 de mayo 2026

Por José Espinosa Feliz

Se habla con frecuencia de que las buenas costumbres, el respeto de los hijos hacia sus padres y la obediencia a sus orientaciones están en continuo deterioro. En ese sentido, el rumbo de la sociedad se torna incierto.

Omar Fernández, hijo del expresidente Leonel Fernández, se convierte en el único político dominicano con proyección presidencial al que la Constitución le permite competir electoralmente con su padre. Ante esa posibilidad, algunos sectores, con el fin de minar la estabilidad del partido Fuerza del Pueblo, intentan sembrar cizaña para que ese escenario se haga realidad, sin importarles socavar una relación afectiva de primer orden.

Lo que muchos no se esperaban era encontrarse con una persona que, a pesar de su juventud, ha demostrado una madurez sorprendente. Omar se ha adueñado del escenario político-social al mostrarse como un hijo respetuoso. Como muestra, pudimos ver en el debate de abril de 2024 por la senaduría del Distrito donde le dijo a Guillermo Moreno lo siguiente:

«En este momento hago una invitación y hasta una reflexión a que lea la Biblia, el libro de Éxodo 20:12. Establece: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da". El día que me tenga que ver yo precisado a deshonrar o sentir vergüenza por mis padres para llegar a un cargo público, mejor dejo la política porque esto evidentemente no es para mí».

Sus primeros pasos por la política

Uno de sus primeros pasos visibles en la política fue en 2011, cuando tenía 18 años: formó un movimiento juvenil, Yo Soporto, en apoyo a Danilo Medina. En ese momento, todos lo vieron como el hijo del presidente Leonel Fernández.

En 2019, cuando su padre renunció al PLD, se adhirió a los trabajos de formación del partido Fuerza del Pueblo. Según una información aparecida en el Listín Diario, bajo la firma de la periodista Lisaury Díaz, Omar había expresado en varias ocasiones que en esta fecha fue la “primera vez” que decidió abrazar una causa influenciado y motivado por una frase que siempre ha respetado de su padre: “En política es importante seguir causas, no cargos, y las causas te llevan al cargo”.

«Sangre liviana»

En los campos se habla de personas «sangrúa» y de «sangre liviana». Omar heredó el ADN de su padre, Leonel Fernández, a quien le sucedió lo mismo en sus primeros años, cuando aspiró a la presidencia de la República.

Para 2020, Omar decidió aspirar como candidato a diputado por la circunscripción No.1 del Distrito Nacional, resultando electo como el segundo más votado en esa demarcación. Esta fue la oportunidad que aprovechó para lograr presencia pública constante; asimismo, ha presentado importantes iniciativas legislativas que le han granjeado afectos, incluyendo a militantes de otros partidos.

Al ser elegido en 2022 como vocero de su partido, tuvo una participación tan activa que muchos analistas comenzaron a verlo como una figura emergente en la política. Su decencia y estilo de comunicación fueron determinantes. Ya no se le veía solo como el hijo de un expresidente, sino que delineaba su propio camino, objetivo difícil de lograr.

La percepción rara vez falla; llega rápido a quien observa, y a Omar Fernández le rodea un aura que lo hace cercano a la gente, añadido a un estilo sencillo y respetuoso. Al comunicar, muestra inteligencia emocional. Aporta, contesta, reacciona ante las disposiciones y leyes que afectan a los de abajo y a la clase media.

Omar es un político diferente; usa las redes para presentar su posición y, como pocos, tiene olfato político, el oído afinado para darse cuenta de dónde están las pulsaciones sentimentales de su pueblo: de las cosas que le convienen al votante. Su aceptación no es casual. Es en base al trabajo, a la estrategia y a la inteligencia.

La sociedad observa. Aunque hay un sector al que no le importa la calidad de sus líderes, otros están atentos a cómo se desempeñan, cómo hablan, cómo contestan y cómo se comportan.

Un liderazgo que se construye con paciencia

Su elección en 2024 como senador del Distrito Nacional se sustentó en el apoyo de su partido FP, del PLD y de otros sectores que se vieron representados en él, lo que lo convirtió en uno de los principales líderes jóvenes con los que cuenta el país.

Omar no se deja provocar; muestra respeto a su padre tal y como lo expresó recientemente:

«Si la decisión estuviese en mis manos, sería yo presidente por primera vez o verlo a él por cuarta vez; mal hijo sería yo si pusiera mis intereses por encima de los de mi padre. Yo al final creo que los hijos están llamados a honrar, respetar y apoyar a sus padres en cualquier emprendimiento que lleven adelante en la vida, acompañarlos y ser un brazo de apoyo para verlo materializado, porque, así como yo sé que para un padre. No lo soy aún, pero supongo que produciría un profundo orgullo ver que tus hijos materialicen sus sueños; también, para un buen hijo debe ser lo propio para un padre».

Su padre se siente orgulloso y lo motiva a continuar; tanto es así que el expresidente, en una entrevista, bromeó diciendo que ahora lo llaman «el papá de Omar».

Los juegos, las iteraciones y la «canchanchanería» en la manera de comunicarse no dejan dudas sobre el mutuo respeto que se profesan.

¿Quién de los dos debe sentirse más satisfecho: el papá o el hijo?

Mientras otros fabrican su figura solo con imágenes, Omar tira el cuerpo al agua y usa las redes para denunciar y defender al pueblo. Es proactivo; tiene iniciativa. Su comunicación es suave, pero frontal cuando denuncia los problemas a los que el gobierno somete a la población.

Omar consolida su liderazgo con el trabajo y, mientras su figura crece, camina con los pies sobre la tierra: cercano a la gente. Observa detenidamente: no está en su proyecto rebasar antes de tiempo. Conduce con aplomo y sabe que después de la curva la vida continúa.



domingo, 5 de julio de 2026

Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 05 julio 2026.-

El colapso del palacio presidencial de Haití, durante el terremoto del 2010, anunció el colapso institucional haitiano. Hoy, 16 años después, está claro, Haití es un estado fallido, las pandillas son las únicas instituciones respetables haitianas.

Venezuela tiene un equilibrio institucional precario como el de Haití antes el terremoto. Muchos venezolanos que perdieron casas y negocios con el terremoto, son incontrolables, nada tienen que perder. Los militares venezolanos, como los funcionarios oficiales haitianos, se roban la ayuda internacional.

Aguda crisis económica, inestabilidad política, y migración masiva, son el futuro de Venezuela. La dictadura colapsará, dejando un vacío político insondable.

Las pandillas haitianas llenaron el vacío de poder que siguió al terremoto, eso puede replicarse en Venezuela. Además de la ayuda humanitaria, los pueblos vecinos deben prepararse para recibir otra ola de refugiados venezolanos. Venezuela inició un proceso acelerado, indetenible de haitianización.

Venezuela puede descender al caos; la dictadura destruyó las instituciones y las sustituyó con la fuerza; ahora le faltará fuerza para retener el control.

Cuando el terremoto de Haití, dijeron que fue provocado, probando una nueva arma de Washington. Aquel movimiento telúrico fue de 7.0 en la escala Ritcher.

Los de Venezuela superaron los 7.0, con fuerza destructora de varias bombas atómicas. Surgirán versiones de que estos también fueron provocados. Mi amigo Leo cree que “todo lo que te imaginas puede ocurrir; mientras más rara y descabellada sea la idea, más probabilidades tiene de que ocurra”.

Ningún gobierno, menos el venezolano, puede contener a cientos de miles de hambrientos desamparados. Esperen levantamientos de sobrevivencia, que tendrán profundas implicaciones políticas.

Venezuela no cuenta con suficiente fuerza de seguridad para controlar las zonas afectadas por desastres y el resto del país.

Esperemos la reorganización de pandillas como el Tren de Aragua, otras menos famosas y las que surgirán para capitalizar la “oportunidad”, intentarán llenar el vacío de poder.

Ojalá los venezolanos logren demostrar que “nunca es más oscura la noche que antes del amanecer”.

El vacío de poder posible, generará caos, hambre y cosas inimaginables, será un indetenible, proceso de “haitianización”.





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Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolanco@gmail.com1
Diario Azua / 05 julio 2026.-

El pasado día 14 de de este mes de junio, le pregunté a varios jóvenes estudiantes del municipio de La Vega, para un "pódcast" que realizo por YouTube todas las,semanas, ¿qué acontecimiento se conmemora en esta fecha en muestro país ? y ninguno de ellos me supo responder.

Lo mismo me ocurrió con otras fechas Patrias, como el 26 de enero de cada año, el 30 de mayo, el 27 de febrero, el 16 de agosto, el 6 de noviembre, entre otras tantas.
Hice una profunda reflexión mientras preparaba dicha grabación y concluí que la culpa de esta ignorancia o desconocimiento, no era de los niños ni de los jóvenes estudiantes, sino, de nuestro sistema educativo, que es el que no permite que ellos lo conozcan, pues este no funciona.

El currículo escolar que se utiliza en nuestras escuelas públicas, es obsoleto y desfasado, debido a que los textos escolares autorizados por el ministerio de educación para ser utilizados en nuestras escuelas y colegios, no recogen los grandes acontecimientos históricos recientes de nuestro país, que los jóvenes y adolescentes deben conocer, narrados por verdaderos historiadores y testigos que todavía tenemos.

Entre esos acontecimientos, podemos citar los siguientes: los gobiernos dictatoriales de Ulises Hereaux (Lilís); Ramón (Mon) Cáceres y su muerte; el gobierno de Horacio Vásquez y su derrocamiento; los 31 años de la dictadura de Trujillo y su ajusticiamiento; la muerte de las Hermanas Mirabal, la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, los gobiernos de Balaguer, el Gobierno de Bosch, la Constitución de 1963, el golpe de Estado contra ese primer gobierno legítimo y democrático; la Revolución de Abril, la invasión de EU a nuestro país en 1916 y en 1965; el gobierno de Antonio Guzmán; la vida,del Dr. Jose Francisco Peña Gómez; el por qué de las elecciones del año 1994, entre otros hechos históricos.

Lamentablemente, los distintos ministros de Educación que han sido nombrados, ni la propia Asociaciacion de Profesores Dominicanos (ADP), nunca se han preocupado para que esto suceda, sobre todo, esta última, pues sólo se ha empeñado en buscar beneficios reivindicativos para su gremio, descuidando la enseñanza de nuestros estudiantes y contribuyendo, con sus constantes paros de labores, a la pésima formación que hoy reciben.

El modelo educativo de la República Dominicana en sus tres niveles: básico (primaria), secundaria y superior, requiere de un cambio urgente de su currículo, ya que se ha vuelto muy obsoleto y ya no responde a las necesidades actuales de nuestro país, el cual se encuentra insertado en un mundo totalmente globalizado y competitivo, pues nos hemos quedado por debajo de la mayoría de los países del área, según los índices de medición de los organismos internacionales, como PISA, los cuales nos dejan muy mal posicionados.

Desde que se aprobó en el año 2013 el tan anhelado 4% del presupuesto nacional para la educación de nuestro país, este solo se ha aplicado para la construcción, rehabilitación y ampliación de algunas escuelas; medianamente para la creación de la jornada de la tanda extendida, para un precario desayuno escolar y para el aumento de la nómina de empleados y profesores.

Nuestros estudiantes en su gran mayoría, emulan y escogen como sus paradigmas a figuras que representan los antivalores morales, a los que lo llevan a la destrucción, a una alienación cultural, fruto de la gran inversión de valores morales a que son arrastrados.

Usted le pregunta a un joven estudiante, ¿qué se conmemora en cualesquiera de esas fechas y de seguro que no sabrían decirle, pero si se le pregunta sobre un bachatero, un reguetonero, o sobre cualquier otro género musical, de seguro que te hablan de todas sus canciones. Si nuestro sistema educativo, los textos escolares y los propios maestros, se encargaran de enseñar y darles a conocer esos acontecimientos históricos recientes, ocurridos en nuestro pais, de seguro que los alumnos pensarán y actuarán de forma diferente.

Ojalá que estas humildes sugerencias sean tomadas en consideración, para bien de nuestros estudiantes, de nuestra educación y de nuestro país. Que así sea.

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex diputado al Congreso Nacional
Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016