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lunes, 5 de octubre de 2026

 

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 05 octubre 2026.-

Los evangelizadores de la Inteligencia Artificial (IA) cabalgan sin pausas ni paradas, a toda mecha como un lince o un cohete, confiados en sus maravillosos proyectos de inversiones financieras. Y el ritmo rasguea en una constante que no presiente ni anticipa límites ni la potencial burbuja/fin de esta expansionista tecnología, la IA, otra estafa, otra doble estafa universal.

Sí, dos estafas. La primera se patentiza en la global automatización planificada de las gigantes tecnológicas, y la segunda, la ciberdelincuencia, que procede de hábiles empíricos y hackers teñidos de mafiosos. Para vulnerar sistemas informáticos y leyes, estos piratas supervillanos se sumergen en dispositivos y navegadores, engendros primigenios de la devastadora revolución transhumanista y posthumanista.

Balanceando la beneficiencia (comunicación, salud, educación, economía, etc.) y la maleficiencia (ciberterrorismo, ciberrrobos, ciberacosos, armas biológicas, reducción laboral, deshumanización, agujero negro, etc.) de las tecnociencias digitales, científicos computacionales cuánticos y cognitivos, programadores, pensadores, filósofos y otros expertos se inclinan en señalar que los ciudadanos están siendo embaucados y colocados en una trampa por el algoritmo y la robótica.

Y con una asombrosa responsabilidad advierten que ese intelecto sintético o cibernético “aterroriza” y se delinea como “la mayor crisis existencial”, por “la pérdida del control de la civilización”, que entraña “un jaque mate a la civilización”, que avizora “un futuro impredecible”, que los ciudadanos no captan por el apabullante “bombo” de los predicadores de la IA.

Una de las personas más influyentes en Inteligencia Artificial, la lingüista de la Universidad de Washington Emily M. Bender, y la antigua investigadora científica de IA ética de Google, la socióloga Alex Hanna, impugnan “la implacable promoción de la IA por parte de las empresas tecnológicas para justificar el robo de datos, motivar la creación de herramientas de vigilancia en el puesto de trabajo y devaluar la creatividad humana”

Y plantean los “riesgos” de la IA, que “amenazan nuestra existencia”, en tanto que “cuanta más gente esté preparada para identificar y resistirse a las nuevas promesas, menor y menos destructiva será la burbuja” (1), mientras que Mo Gawdat, exdirector ejecutivo de Google, señala que “los villanos funcionando con IA es tan inevitable como el desarrollo de la IA” (2), y Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, España, resalta “El afán imperialista de las ciencias triunfantes por negar la libertad” (3).

Reforcemos los lineamientos de estas advertencias y petitorios:

Un total de 86 desarrolladores de Inteligencia Artificial han acumulado una fortuna récord, y 45 cofundadores y ejecutivos de primera línea de compañías de esta tecnología se convirtieron en multimillonarios en apenas el último año. Y para 2026 se calcula en más de 11 billones de dólares los perjuicios por los delitos de la ciberdelincuencia, como los usos de la propiedad intelectual, el phishing (notificaciones falsas para sustraer datos), el Ransomware (software que interrumpe o cifra archivos y sistemas para exigir dinero para volver a permitir el acceso), estafas de inversión y fraudes con criptomonedas, impulsadas por IA.

Conforme firmas especializadas, como Cybersecurity Ventures, con su sede en Nueva York y que opera a escala mundial, si la ciberdelincuencia fuera una nación, sería la tercera economía más grande del globo terráqueo, superada apenas por Estados Unidos y China (4).

Corporaciones que implementan la IA apelan a sistemas, dispositivos y procesos de espigadas especializaciones y a la ingeniería civil ((manipulación psicológica), así como los ciberdelincuentes, para defraudar a empresas y consumidores. Las estafas sofisticadas son múltiples, y plasmemos 10 de ellas:

1.- Despojo de propiedad intelectual (Big Tech). Difundir, sin permiso ni remunerar a los autores, contenidos de libros, artículos periodísticos, software, códigos de programación, modelos de lenguaje, imágenes, música y otras obras de arte, así como para entrenar a recursos humanos de compañías tecnológicas. Están en marcha múltiples demandas judiciales por plagios de autores de obras posteadas en internet por empresas, que han tenido que pactar acuerdos millonarios con artífices de proyectos intelectuales y artísticos copiados y explotados.

2.- Afectación de la creación cultural. Redactores, ilustradores, fotógrafos y músicos que viven de sus producciones denuncian que las gigantes computacionales devalúan su trabajo, y que no informan a los autores ni a la sociedad el uso que dan a los contenidos ajenos. Cuando una máquina produce en segundos, y casi gratis, el trabajo humano pierde precio en el mercado.

3.- Exagerar el potencial de productos. Inflan las capacidades y el rendimiento de hardware para elevar el precio de sus acciones, atraer inversores y reclutar a ingenieros y científicos para que laboren en proyectos avanzados. Otras simulan la utilización de algoritmos, cuando en verdad operan con herramientas manuales tradicionales o software básico y, además, monopolizan el mercado.

4.- Estafas artificiales financieras. Esquemas de compañías de inteligencia virtual prometen jugosas rentabilidades, empleando presuntos algoritmos milagrosos y plataformas de Trading automatizadas capaces de predecir el mercado a la perfección, y para lo cual presentan gráficos y ganancias simuladas en pantallas controladas por los estafadores, pero el dinero real nunca se invierte. Asimismo, muestran vídeos y audios hiperrealistas sobre "oportunidades de inversión masivas", que aseguran beneficios sin riesgos y rápidos.

5.- Bloquear el acceso a documentos (Ransomware). Obstaculizan matemáticamente o con software desactualizado ficheros de datos y servidores esenciales -paralizan operaciones comerciales- bajo la amenaza de publicarlos si no se materializa el pago, comúnmente aceptados en criptomonedas.

6.- Clonación de voz y video. Reproducir o imitar con gran precisión, empleando redes neuronales artificiales, la voz y la imagen de un pariente cercano o una persona famosa (deepfakes o ultrafalsos) para simular una emergencia y solicitar dinero. También se usa para destruir reputaciones.

7.- Crear nueva identidad sintética. Concebir perfiles falsos, mezclando informaciones reales e inventadas por IA (incluidas fotografías), para aperturar cuentas bancarias o solicitar créditos ilegítimos. Se construye un historial, obtiene un crédito y un día la deuda desaparece y, aunque el golpe inicial recae en bancos y financieras, termina siendo pagado por todo el sistema con controles más estrictos y créditos más caros para clientes honestos.

8.- Chatbots amables e impostores. Asistentes virtuales o robots conversacionales (chatbots impostores), que imitan a agentes de servicios de atención a clientes de bancos y empresas legítimas, sustraen contraseñas y claves bancarias, para robar dinero. Ningún banco serio pide claves por mensaje ni teléfono.

9.- Acceso telefónico no autorizado. Hackears de centrales telefónicas privadas o sistemas de Voz sobre IP (VoIP) carentes de seguridad efectúan llamadas internacionales para recibir una comisión del operador dueño de los teléfonos. La empresa agraviada se entera de la generación del tráfico cuando recibe costosas facturas de cobros.

10.- Engaños de soportes técnicos. Infractores que simulan ser empleados de compañías tecnológicas o mensajería contactan por ventanas emergentes, chats o redes sociales y números de teléfonos fraudulentos para hacer advertencias o alertas de que dispositivos de la empresa han sido afectados por un virus grave o serán víctimas de un bloqueo inminente. Entonces proponen instalar aplicaciones para controlar computadoras o celulares, con la espuria promesa de repararlos a remoto y hurtar datos y dinero.

Habitualmente, por chats grupales, entrevistas en pódcast, libros e instrumentos mediáticos se encomia y loa apasionadamente a los robots humanoides, a los buscadores de internet y a los que responden preguntas, como Chatbolts, pero no se detienen, ni por un instante, a interpretar informaciones, aprendizajes y el análisis de datos, y sus objetivos ocultos. No se detecta a los villanos y malvados.

La inteligencia artificial no inventó las estafas, aunque lo hizo más barata, más rápida y más creíble. Lo que antes de su aparición requería una banda organizada, hoy lo hace una sola persona con las herramientas adecuadas. La respuesta no es temerle a la tecnología, sino educarnos para usarla a sabiendas de cuándo la usan en contra de los ciudadanos y la sociedad.

Citas bibliográficas:

1.- Bender, Emily M., y Hanna, Alex, en “La Estafa de la IA. Cómo combatir el espejismo de las grandes tecnológicas que amenaza tu trabajo y tu libertad”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, págs. 310, 246 y contraportada.

2.- Gawdat, Mo, “La inteligencia que asusta. El futuro de la inteligencia artificial y cómo podemos salvar nuestro mundo”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2024, pág. 104.

3.- Cortina, Adela, “¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, pág. 140.


El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
DICIENDO LO QUE OTROS CALLAN
Por Salvador Holguín
Diario Azua / 05 octubre 2026.-

Me alegra profundamente saber que el conflicto entre el empresario de la comunicación Juan Ramón Gómez Díaz y el colega Dany Alcántara, parece encaminarse hacia una solución definitiva. Y lo digo, fundamentalmente, por Gómez Díaz, porque considero que ninguna persona que haya servido de mentor, guía, protector y soporte profesional, merece terminar envuelta en una confrontación con alguien a quien ayudó a crecer y a ser lo que es hoy comunicacional, social y empresarialmente.

Desde mi óptica, Dany Alcántara nunca debió llegar al nivel de enfrentamiento tan bajo y despiadado que sostuvo con el señor Gómez Díaz. Hay diferencias que pueden surgir entre seres humanos, empresarios, periodistas y compañeros de profesión, pero existen límites que la gratitud, la lealtad y el respeto deberían impedir cruzar.

A mi juicio, Dany cometió un grave error al confrontar públicamente a quien durante años representó para él una figura determinante dentro de la comunicación dominicana. Cuando una persona te abre puertas, te brinda oportunidades, te respalda y contribuye decisivamente a tu desarrollo profesional, esa historia no puede borrarse de un plumazo cuando aparecen las diferencias.

Por eso he sido crítico de su comportamiento. Lo he considerado una actuación ingrata, desleal e impropia frente a quien fue su mentor, protector y, en términos profesionales y económicos, una especie de padre, más que Sendo, para lograr su desarrollo dentro de los medios de comunicación.
La lealtad no significa obediencia ciega. Tampoco obliga a permanecer al lado de alguien para siempre. Pero sí exige respeto por la historia compartida y vivida. Se puede tomar otro camino, defender posiciones diferentes y hasta romper relaciones profesionales y laborales, sin destruir públicamente a quien alguna vez te extendió la mano. Y esa es precisamente la enseñanza que debe quedar de este episodio: la gratitud también define a un hombre.

En el mundo de la comunicación, como en la política y en los negocios, la reputación se construye durante años, pero puede deteriorarse rápidamente cuando se instala la percepción de que una persona termina enfrentándose a quienes anteriormente le brindaron respaldo y oportunidades. Por eso celebro que este conflicto esté llegando a su final. No porque crea que todo lo sucedido deba olvidarse, sino porque ninguna guerra entre comunicadores, periodistas y empresarios de la comunicación beneficia al periodismo ni al empresariado comunicacional dominicano, como en el caso de la especie.

Que llegue la paz entre Juan Ramón Gómez Díaz y Dany Alcántara. Pero que también quede la reflexión: se puede discrepar, marcharse y comenzar de nuevo, pero jamás debería perderse la memoria de quién estuvo ahí cuando más se necesitaba.

La gratitud no se exige, pero cuando desaparece, habla por sí sola.

domingo, 4 de octubre de 2026


Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 04 octubre 2026.-

El momento político y de seguridad internacional luce muy oscuro debido a la “amenaza rusa” contra Europa, pero ahí no son chicos buenos los que están amenazados por un maluco. Hay mucho más, y es, ciertamente, muy peligroso.

Recordemos que siempre hoy tiene raíces en el ayer, como el mañana las tiene en el hoy. Empecemos en el ayer, la cumbre del nueve de febrero de 1990, en Moscú. Ahí el secretario de Estado estadounidense James Baker, se reunió con el líder ruso, Mijail Gorbachov.

Baker le aseguró a Gorbachov que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar occidental, no avanzará “ni una pulgada” al este, hacia Rusia. Ya en 1999, la OTAN se expandió al incorporar a Polonia, Hungría y la República Checa. Desde entonces, la OTAN pasó de 16 a 32 miembros, los nuevos son de Europa del Este.

En 2004, incluyó a Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia. En 2009, incluyó a Albania y Croacia; en 2017, a Montenegro, y en 2020, a Macedonia del Norte. Entre la promesa de “ni una pulgada” en 1990 y 2020, la OTAN se expandió a 15 países. Intentaron incluir a Ucrania, Rusia la invadió en 2022.

Esa guerra aún persiste; y la OTAN se anexó otros dos países, Finlandia y Suecia. Europa está armando a Ucrania para atacar a Rusia. Sin embargo, el “gran peligro” es la “agresión rusa”, ellos no han hecho nada, el malo es el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Los líderes europeos se embriagaron de globalismo, cambio climático, y la economía verde.

Destruyeron sus fuentes de energía y rompieron relaciones con Rusia, que les proveía energía barata; ahora carecen de energía o de una explicación coherente. Creen que una guerra los salvará y preparan una contra Rusia para no tener que explicarle nada; la guerra será la responsable de todo.

El problema de seguridad mundial no es Rusia; son los políticos europeos acorralados, sin explicaciones coherentes, que ven en una guerra con Rusia su única salida. Aquí no hay buenos, los europeos no son víctimas; ellos simplemente enfrentan las consecuencias de sus propias acciones.

sábado, 3 de octubre de 2026


Diario Azua / 03 octubre 2026.-

Por Ana Inoa

Durante años, frente a la violencia de género, hemos repetido una recomendación que parece sencilla: denuncia. Pero denunciar, aunque puede ser el primer paso, no siempre significa que el miedo termine. A veces pasa lo contrario. La mujer rompe el silencio, identifica a su agresor y entonces empieza a preguntarse qué pasará cuando salga de la fiscalía. Se pregunta dónde dormirá, quién cuidará a sus hijos, cómo podrá seguir trabajando o qué hará si el hombre al que acaba de denunciar decide buscarla.

Ese fue justo el punto de partida de nuestro reportaje especial “Después de la denuncia: ¿Quién la protege?”. No quisimos limitar la investigación al momento de la agresión o a la cantidad de denuncias que recibe el sistema. Queríamos ir más allá. Buscamos entender qué pasa en la mente de una víctima, cómo se normaliza la violencia, por qué puede tomar años reconocerla y qué respuestas encuentra cuando por fin decide pedir ayuda.

Una de las historias que conocimos resume lo difícil que es el problema. Durante 25 años, una mujer sufrió violencia física, verbal, humillaciones y miedo. Por mucho tiempo pensó que lo hacía por amor, por sus hijos y para conservar su hogar. Su experiencia confirma lo que los especialistas han dicho durante décadas. La violencia casi nunca empieza con el primer golpe. Puede comenzar con aislamiento, control, descalificaciones, celos, dependencia y una pérdida lenta de la autoestima. Cuando aparece el daño físico, probablemente ya hay una larga historia emocional detrás.

Los registros oficiales también ayudan a entender cuán grande es el problema. Entre enero y junio de 2025, la Procuraduría General de la República registró 31,908 denuncias sobre violencia de género, violencia intrafamiliar y delitos sexuales. Durante ese mismo tiempo, se emitieron 18,387 órdenes de protección. Los datos también muestran que hay mucha violencia verbal y psicológica. Esto nos recuerda que lo que no deja una herida visible también puede causar consecuencias graves. Gobierno Abierto

Ahí está uno de los grandes desafíos. Hay que ver la violencia como un problema de salud pública. Una víctima puede dejar la casa y seguir viviendo con ansiedad, miedo, insomnio, tristeza, pérdida de autoestima o una sensación constante de peligro. También puede volver con su agresor, no porque acepte la violencia, sino porque hay dependencia emocional o económica, hijos, aislamiento, esperanza de que las cosas cambien o simplemente falta de una red que la apoye.

Por eso es tan dañino preguntar: “¿Por qué no te fuiste antes?”. Una sociedad que de verdad quiera ayudar debe cambiar esa pregunta por otras. ¿Qué le impedía salir? ¿Quién estaba disponible cuando pidió ayuda? ¿Qué condiciones tenía para comenzar de nuevo?

La violencia tampoco se queda solo entre dos adultos. Niñas y niños escuchan discusiones que creemos que no oyen. Ven relaciones de poder, aprenden conductas y pueden copiarlas después. Por eso es importante trabajar en la prevención desde la familia y la escuela. Hay que enseñar respeto, límites, cómo resolver conflictos de manera pacífica y cómo tener relaciones sanas.

El sistema institucional también tiene una responsabilidad clave. Las Casas de Acogida, las líneas de emergencia, la asistencia jurídica, la atención psicológica y las órdenes de protección son herramientas necesarias. La última publicación consolidada de la Oficina Nacional de Estadística sobre mujeres fallecidas en condiciones de violencia cubre hasta 2024. Confirma que el país sigue enfrentando un problema que debe estudiarse con información seria y seguimiento constante. Gobierno Abierto

Pero proteger no puede significar solo poner a una mujer temporalmente lejos de su agresor. La verdadera protección empieza cuando puede mantener esa separación. Debe tener seguridad, trabajo, vivienda, atención psicológica, educación para sus hijos, apoyo legal y una red de personas que no la deje sola cuando termina la emergencia.

También debemos revisar cómo actuamos como sociedad. Las familias que juzgan, las instituciones que hacen que la historia se repita una y otra vez, y los medios que convierten la tragedia en espectáculo pueden terminar revictimizando a quien finalmente reunió fuerzas para hablar. El periodismo tiene aquí una gran responsabilidad. Informar no es solo contar un feminicidio cuando ocurre. También es explicar las señales previas, mostrar las rutas disponibles, cuestionar las brechas y ofrecer información que pueda prevenir.

Después de escuchar a víctimas y especialistas, una idea queda especialmente clara. La denuncia no debe ser el final de la responsabilidad de una mujer sobre su propia seguridad. Debe marcar el inicio de la responsabilidad del sistema que recibe su llamado.

Tenemos que avanzar hacia una respuesta que una prevención, salud mental, protección efectiva, justicia, autonomía económica y educación. También debemos entender que una ley, una orden judicial o una línea telefónica son herramientas importantes. Sin embargo, sólo tienen verdadero valor cuando ayudan a una persona en el momento en que las necesita.

Nuestra entrevistada tardó 25 años en comprender algo que hoy expresa con absoluta claridad:

Eso no es amor. Eso es maltrato. El amor no lastima.

Quizás ese sea también el mensaje que necesitamos aceptar como sociedad. Amar no es controlar, humillar, golpear o causar miedo. Proteger a una víctima no es solo decirle que denuncie.

Se trata de estar presente antes, durante y después.

La autora es periodista y estratega de comunicación



jueves, 1 de octubre de 2026

 

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 01 octubre 2026.-

“La Hispanidad no es un mero accidente geográfico o histórico, sino una vocación universal, una forma de entender y ordenar la vida política y social”

Miguel Ayuso, La Monarquía hispánica y el Nuevo Mundo: La Leyenda Negra al descubierto (2014), p. 12.

Comienza octubre y, antes de empezar a soportar barbaridades en los medios, se me hace necesario ofrecer esta humilde reflexión. Hemos escuchado un millar de veces esta sentencia: “la historia siempre la redacta y la cuenta el vencedor”, y sí, es cierto, porque aquellos cuyas ideologías han prevalecido, suelen velar verdades incómodas y construir relatos que justifican ciertos paradigmas. Como ya hemos proclamado en otras oportunidades, la persistencia de la Leyenda Negra sobre la conquista española es un ejemplo paradigmático de cómo una narrativa, nutrida desde los albores de la modernidad, ha logrado arraigarse en el imaginario colectivo, eclipsando la riqueza y la complejidad de la hispanidad. Esta operación ideológica no fue fortuita; constituyó, en rigor, una de las primeras campañas formales de guerra psicológica y de desprestigio geopolítico de la historia humana, diseñada por las potencias emergentes del norte de Europa para erosionar el prestigio de la monarquía hispánica. Para comprender un poco mejor esta trama, la mirada de un excelentísimo pensador como Miguel Ayuso resulta invaluable. Su agudo discernimiento sobre los males de la modernidad liberal y su reivindicación de la tradición hispánico-cristiana nos ofrecen una mirada crítica para reinterpretar no sólo el pasado, sino también las implicaciones del presente.

Ayuso, figura prominente del pensamiento tradicionalista, no se limita a realizar una revisión histórica, sino que su análisis es una profunda crítica a los cimientos ideológicos que moldearon el Estado moderno, y con él, la forma en que se ha interpretado la aventura transatlántica de España. Para él, el liberalismo, con su énfasis puesto únicamente en el individuo atomizado y un contractualismo desprovisto de ligazones naturales y trascendentes, ha disuelto la noción de una verdadera comunidad política. Frente a la visión organicista aristotélico-tomista, en la que el ser humano es por naturaleza un ser social emparejado con cuerpos intermedios (gremios, municipios, familias y reinos), el liberalismo hobbesiano y lockeano impuso una ficción antropocéntrica basada en el egoísmo utilitario. Como bien lo explicita en su obra titulada “La constitución cristiana de los Estados”, “el liberalismo desvertebra la sociedad, haciendo de la suma de individuos la única realidad política admisible, sin atender a los cuerpos intermedios o a las relaciones comunitarias naturales” (Ayuso, 2008, p. 57). Esta “atomización” es crucial, pues contrasta vivamente con la visión orgánica de la sociedad que subyacía en la monarquía hispánica, que buscaba integrar, aunque con normales imperfecciones, a diversas realidades en un todo armónico bajo principios trascendentes.

Frente a la despersonalización y el utilitarismo del Estado liberal, Ayuso postula la hispanidad como una comunidad política natural y enraizada en el derecho natural y el derecho público cristiano. Esta concepción se opone diametralmente a la visión de una “tabula rasa” sobre la cual se construirían sociedades ex novo, propia del pensamiento ilustrado y luego liberal. Mientras que el proyecto anglosajón en Norteamérica se inclinó por el desplazamiento y la segregación de los nativos, partiendo de una lógica de apropiación de tierras vacías para individuos que buscaban su fortuna, la empresa española incorporó una dimensión misional y de integración. La Corona, influenciada por juristas y teólogos, debatió sin cesar sobre la condición del indio, llegando a reconocer su humanidad y sus derechos inalienables (discusión que en Inglaterra jamás se dio, por cierto). Conviene destacar aquí la trascendencia insoslayable de la Escuela de Salamanca, con figuras tutelares como Francisco de Vitoria (Relectio de Indis) y Domingo de Soto, quienes sentaron las bases primigenias del derecho internacional moderno. Eventos inéditos en las anaglifas de la historia universal, como la Junta de Valladolid (1550-1551), llevaron a la Monarquía a paralizar sus conquistas para discernir sobre la justicia de sus títulos y el trato debido a los aborígenes. El mestizaje, tanto biológico como cultural, lejos de ser una anécdota, fue un pilar fundamental de la nueva sociedad hispanoamericana, una realidad que no encuentra parangón en otras conquistas de la historia de la humanidad.

La concepción de Ayuso pone el foco en que la hispanidad no fue un mero conglomerado territorial, sino una civilización con una vocación universalista, impulsada por principios católicos. Esta vocación se manifestó en la fundación de universidades, hospitales y ciudades, y en la temprana promulgación de leyes para la protección de los indígenas. Las estructuras virreinales no actuaban simplemente como “colonias” de extracción sumisa, sino como reinos e instituciones con personalidad jurídica propia, reflejadas en las Leyes de Indias y en instituciones como la Real Audiencia o los Cabildos, garantizando incluso cátedras universitarias en lenguas vernáculas como el quechua y el náhuatl. Mientras la modernidad liberal europea comenzaba a gestar las ideas de la segregación racial y el positivismo jurídico que justificaría, siglos después, la exclusión de minorías en sus propios territorios -recordemos que la integración educativa de afroamericanos en Estados Unidos no se concretó sino hasta mediados del siglo XX-, la monarquía hispánica ya había establecido marcos legales que, aunque a los ojos de presente pueden acusarse de imperfectos, al menos reconocían la dignidad de todos sus súbditos, independientemente de su origen étnico. Al respecto, José Antonio Escudero, en su estudio sobre el derecho indiano, resalta que “la preocupación de la Corona por el buen tratamiento de los indios y por su evangelización fue constante, dando lugar a una legislación casuística de una magnitud sin precedentes” (Escudero, 2005, p. 112). Esta preocupación, emanada de una concepción teocéntrica de la justicia, dista bastante de la fría racionalidad utilitarista que caracterizaría a las demás potencias coloniales, cuya máxima fue y sigue siendo “cuánto tienes, cuánto vales” y la adoración de un billete verde en lugar de una cruz.

La imposición del Estado liberal no fue un simple cambio de régimen, sino que representó una ruptura epistémica y ontológica para los vastos territorios que conformaban el reino español. Lo que se presentó como un proceso emancipador de “independencia” fue, en no pocas ocasiones, la disolución forzada de una unidad orgánica y policéntrica, dando paso a la fragmentación de una comunidad civilizatoria que se extendía desde Ushuaia hasta California. Ayuso, en su ardua e incisiva crítica a la Modernidad, ha sostenido con vehemencia que el liberalismo, al desmantelar las estructuras naturales de la sociedad y sustituirlas por un contrato social abstracto, minó los fundamentos de la verdadera comunidad política. Para él, “el Estado liberal es el resultado de la atomización social y la consiguiente despolitización de la vida pública, donde los lazos naturales de pertenencia son reemplazados por una agregación de individuos desvinculados” (Ayuso, 2011, p. 89). Esta intencional disgregación, importada acríticamente, contrastaba totalmente con la concepción hispánica de un orden jerárquico y orgánico, donde los cuerpos intermedios y las leyes divinas y naturales daban cohesión al conjunto.

Asimismo, el precitado desmembramiento no fue un fenómeno natural, sino la consecuencia directa de la importación de modelos políticos ajenos, diseñados bajo premisas individualistas y contractualistas opuestas a la tradición hispánica. La promesa de libertad y progreso, vehiculizada por las nuevas élites criollas imbuidas del pensamiento ilustrado y liberal, se tradujo paradójicamente en una era de caudillismo, guerras civiles y una inestabilidad crónica que aún resuena en el presente. Los siglos XIX y XX son testigos de las consecuencias devastadoras de esta imposición foránea. La disolución política derivó en la creación de múltiples repúblicas, muchas veces con fronteras artificiales, que rápidamente se vieron envueltas en conflictos fratricidas por cuestiones territoriales, aduaneras o ideológicas. Esta división, lejos de fortalecer, debilitó estructuralmente a los nuevos Estados, haciéndolos vulnerables a la injerencia de potencias externas que veían en la fragmentación hispanoamericana una oportunidad fantástica para consolidar su propia hegemonía económica, política y cultural. Como bien señala Vicente Gonzalo Quesada en su obra sobre la historia de la América del Sur, “la desintegración política, consecuencia del influjo de las ideas liberales y de la ambición de los caudillos, dejó a estas naciones a merced de los intereses extranjeros, incapaces de forjar una verdadera unidad de propósitos” (Quesada, 1876, vol. II, p. 345). En este punto, la crítica de Ayuso se vuelve muy pertinente, ya que al comprender que la debilidad de estos nuevos Estados radicaba precisamente en su origen desvinculado de las raíces históricas y sociales de los pueblos que pretendían representar, inaugurando un ciclo de ingobernabilidad y dependencia que dura hasta nuestros días.

El legado de esta fractura es un continente dividido, empobrecido y en constante conflicto interno. La promesa de prosperidad liberal, se trocó en la consolidación de oligarquías, la explotación de los recursos naturales en beneficio de metrópolis externas, y una persistente desigualdad social orquestada intencionalmente. Los sistemas educativos, herederos de la narrativa de la Leyenda Negra y de la glorificación de la “independencia” disgregadora, han perpetuado una visión que ignora la profunda herida que supuso la disolución de la unidad. Hoy, los territorios que otrora compartieron un mismo idioma, una misma fe, una misma moneda (como el Real de a ocho, primigenia divisa de cambio global) y un mismo marco jurídico-político, se encuentran segregados por fronteras aduaneras, visiones nacionalistas estrechas y, en muchos casos, por un empobrecimiento endémico que contrasta con la inmensa riqueza natural de la región. En pocas palabras, la imposición del modelo liberal, que desestructuró la organicidad hispánica, puede ser vista, en retrospectiva, no como el amanecer de la libertad, sino como el inicio de una era de vulnerabilidad y fragmentación cuyas cicatrices son visibles todavía en la América hispánica contemporánea.

Llegando a este punto de la reflexión, queda claro que la Leyenda Negra no es sólo una tergiversación histórica, sino que representa un arma ideológica gestada en el seno de la modernidad liberal para desacreditar un modelo de civilización alternativo. Al presentar a España como el epítome de la crueldad y el genocidio, se buscaba no sólo justificar la propia expansión de otras potencias, sino también eclipsar los principios de comunidad, tradición y derecho natural que el imperio hispánico, con todas las falencias que pudo tener, intentó encarnar. La pervivencia de esta leyenda nefasta en la currícula de los sistemas educativos actuales tampoco es casual, porque responde a la hegemonía de una visión del mundo que prefiere la anulación de lo diferente a la comprensión de lo complejo.

Es fundamental reconocer que la expansión y la imposición de ciertos modelos hegemónicos no siempre se manifiestan a través de la ocupación militar directa o la anexión territorial. Si bien la historia registra episodios de invasión con ejércitos y cañones, la influencia y el control pueden ejercerse de maneras más sutiles y, a menudo, más perdurables. El caso de la influencia anglosajona en Hispanoamérica ofrece un contrapunto crucial a la narrativa de la conquista española. A excepción de episodios como la contienda por las Islas Malvinas, la dominación británica no se concretó primariamente mediante la invasión militar masiva de territorios americanos, sino a través de un dominio económico y cultural estratégicamente orquestado.

Este predominio se materializó en la imposición de restricciones comerciales y productivas que limitaban el desarrollo autónomo de las nacientes repúblicas hispanoamericanas. Mediante acuerdos comerciales leoninos y la consolidación de deudas externas, se configuró una dependencia económica que ahogó la posibilidad de una industrialización propia y diversificada. Paralelamente, se desplegó una eficaz agenda cultural que, a lo largo del tiempo, ha permeado las instituciones, los sistemas educativos y los medios masivos de comunicación. Esta agenda no sólo promovió una visión particular del progreso y la civilización, sino que también ha dictado -y en muchos casos, sigue dictando- lo que se considera políticamente correcto, estableciendo paradigmas de pensamiento y comportamiento que invisibilizan o deslegitiman otras cosmovisiones, incluyendo la propia herencia hispánica. Esta forma de “invasión invisible” ha demostrado ser extraordinariamente efectiva en moldear identidades y en perpetuar dependencias que trascienden la ausencia de una ocupación militar formal. En la posmodernidad, esta hegemonía ha derivado en la imposición del constructivismo social atómico y la ingeniería cultural anglosajona. Sólo alcanza con explicitar que, entre tantas agendas culturales impuestas, la agenda LGBT y el movimiento WOKE no fueron fundados en Lima, Santiago, Buenos Aires o Asunción, sino en naciones donde se habla la lengua inglesa y francesa, actuando como la continuación refinada del mismo proyecto individualista y desvinculante que ataca las raíces tradicionales de los pueblos.

En definitiva, queridos lectores, queda claro que en un mundo globalizado que tiende a homogeneizar y a disolver las identidades, la reflexión de Miguel Ayuso nos interpela de manera crucial: ¿estamos condenados a aceptar la historia que nos ha sido impuesta, o tenemos la responsabilidad de desenterrar las capas de silencio y tergiversación que ocultan la verdadera esencia de nuestra herencia? ¿Acaso la crítica a la modernidad liberal, tan lúcidamente expuesta por Ayuso, no nos ofrece una clave para comprender no sólo el pasado, sino también los desafíos contemporáneos que enfrenta la noción misma de comunidad y pertenencia? Pues bien, caros amigos, la desmitificación de la Leyenda Negra no es un mero ejercicio de revisionismo, sino un acto de honestidad intelectual que busca reconciliarnos con nuestra compleja identidad y abrir caminos hacia una comprensión más profunda de la humanidad misma.
Referencias Bibliográficas

· Ayuso, M. (2008). La constitución cristiana de los Estados. Ediciones Criterio Libros.

· Ayuso, M. (2011). El concepto de Estado en la Monarquía tradicional. Ciudadela Libros.

· Ayuso, M. (2014). La Monarquía hispánica y el Nuevo Mundo: La Leyenda Negra al descubierto. Marcial Pons.

· Escudero, J. A. (2005). Curso de Historia del Derecho: Fuentes y grandes instituciones. Editorial Colex.

· Gullo, M. (2021). Madre Patria: Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán. Espasa.

· Quesada, V. G. (1876). La vida intelectual en la América del Sur (Vol. II). Imprenta de Mayo.

· Vitoria, F. de. (1934). Relectio de Indis (L. Getino, Ed.). Imprenta de San Esteban. (Obra original publicada en 1539).

El autor es docente
Escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)



Néstor Estévez
Diario Azua / 01 octubre 2026.-

Los seres humanos necesitamos creer. Distintas aproximaciones antropológicas, psicológicas, sociológicas y neurológicas han examinado esa necesidad. Dispersión, desesperanza y hasta vértigo son solo algunas de las consecuencias que vivimos cuando dejamos de creer.

En el ámbito de las sociedades, el hecho de creer en algo o en alguien sirve para alimentar la confianza que opera a modo de “pegamento” para quienes forman parte de una colectividad.

Durante mucho tiempo, el periodismo ayudó a las sociedades a saber qué ocurría, vigilar a quienes tenían poder y tomar mejores decisiones. Cierto es que no siempre cumplió bien esa tarea; cometió errores y también sufrió presiones. Pero su aporte ha sido clave para construir y ayudar a mantener sociedades democráticas.

Hoy ese papel enfrenta una prueba difícil. No porque falten noticias, sino porque tenemos demasiada “información” y cada vez resulta más complicado saber en cuál confiar.

El Digital News Report 2026, del Reuters Institute, estudió casi 100,000 personas en 48 mercados. República Dominicana no está incluida, pero el informe ofrece un “espejo para mirarnos”: solo 37 % dice confiar en las noticias, el nivel más bajo desde que comenzó esa medición. Según el reporte 2026, también aumentó la preocupación por las noticias falsas.

El cambio no ocurre solamente en la confianza. También está cambiando la manera de informarnos. Por primera vez, las redes sociales y plataformas de video son usadas para noticias por 54 % de las personas consultadas, ligeramente por encima de la televisión, con 52 %. Entre los jóvenes, esa transformación es todavía mayor.

Un reto dominicano

En República Dominicana es muy útil prestar atención a este fenómeno. El informe Digital 2026 estima 10.5 millones de usuarios de internet, equivalentes al 91 % de la población. TikTok reportaba un alcance publicitario de 7.89 millones de adultos y YouTube de 7.50 millones de usuarios.

Esto significa que una parte enorme de nuestra conversación pública ocurre en pantallas pequeñas. Muchas personas ya no entran primero a la página de un periódico ni esperan un noticiario. La información aparece mientras miran videos, revisan mensajes o recorren las redes.

Hay quienes se empeñan en echar la culpa a las redes sociales virtuales. Pero, como dice el saber popular, “la fiebre no está en la sábana”. El problema surge cuando desaparecen los filtros que ayudan a separar un hecho comprobado de un rumor, una investigación de una opinión y una noticia de un contenido creado únicamente para provocar miedo, rabia o sorpresa. Ahí, la pérdida de confianza deja de ser un problema exclusivo del periodismo.

Una sociedad necesita hechos compartidos para convivir. Podemos pensar distinto sobre un problema, pero primero necesitamos saber qué ocurrió. Cuando cada grupo tiene su propia “verdad”, dialogar se hace más difícil. Ahí es donde crecen la confusión, los enfrentamientos y la posibilidad de manipulación.

En República Dominicana eso puede afectar asuntos muy cercanos: unas elecciones, una emergencia, una denuncia de corrupción, una decisión económica o una crisis sanitaria. Si el ciudadano no sabe a quién creer, también pierde herramientas para decidir.

Reconstruir la confianza

La salida no consiste en regresar al periodismo de hace treinta años porque ese mundo ya no existe. Tampoco basta con publicar más. El desafío es recuperar credibilidad en los lugares y formatos donde ahora está la gente.

Los medios necesitan explicar mejor, corregir con transparencia y diferenciar claramente información, opinión y publicidad. Los periodistas deben verificar antes de publicar, incluso cuando la velocidad de las redes presione en sentido contrario. Y las plataformas tienen responsabilidades frente a la desinformación que ayudan a distribuir.

Pero el público es determinante. Antes de creer y compartir debemos preguntarnos quién publica, qué pruebas presenta y si otras fuentes confiables confirman la información. Esa sencilla costumbre puede convertirse en una nueva forma de ciudadanía.

En otro artículo preguntaba quién gana cuando el periodismo pierde. Ahora pregunto: ¿qué pierde una sociedad cuando sus integrantes dejan de confiar en la información? Sencillamente, pierde capacidad para dialogar, entenderse y decidir en común.

Por eso, defender un periodismo confiable no significa defender empresas ni profesiones. Significa cuidar algo mucho más cercano: nuestra capacidad para convivir y la posibilidad de reconocer y transformar nuestra realidad.



Diario Azua / 1 de octubre 2026

Santo Domingo Este. — Lo que a mediados de los años noventa fue concebido como un sector modelo con servicios eficientes y desarrollo planificado, hoy enfrenta una severa crisis de infraestructura sanitaria y drenaje pluvial que afecta el día a día de sus residentes.

Habitantes del sector El Almirante denuncian que cada periodo de lluvias o desbordamiento de cloacas convierte las calles de la barriada en arroyos de aguas residuales y contaminadas. Esta situación no solo paraliza el tránsito vehicular y peatonal, sino que pone en riesgo constante la salud física, la higiene y la integridad de quienes transitan o residen en la zona, registrándose caídas y accidentes a causa del lodo y la acumulación de contaminantes en las aceras y accesos a viviendas.

A través de una reflexión comunitaria presentada por el ciudadano Francisco Javier Mercedes Grano de Oro, se resalta cómo el crecimiento poblacional e inmobiliario de El Almirante desde la creación de la provincia Santo Domingo en 2001 no ha sido acompañado de la debida inversión ni mantenimiento en su red sanitaria.

Aunque se reconoce que la acumulación de desechos sólidos por parte de algunos ciudadanos contribuye al taponamiento de los imbornales, la comunidad enfatiza que esto no exime a las autoridades municipales y de agua potable de su responsabilidad institucional.

Ante este panorama, la dirigencia comunitaria y vecinos del sector hacen un llamado urgente a las autoridades competentes y a sus representantes locales para que dejen de lado los parches temporales e implementen un plan integral de mantenimiento, adecuación y modernización del sistema de alcantarillado que garantice soluciones definitivas para El Almirante.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Por Alfredo Cruz Polanco
Diario Azua / 30 septiembre 2026.-

Con motivo de conmemorarse el 63 aniversario del funesto, injusto, cruel y sanguinario golpe de Estado al gobierno constitucional, legítimo y democrático, presidido por el vegano ilustre, constitucionalista y humanista, el profesor Juan Bosch Gabino, fuimos invitados a un conversatorio con jóvenes de la ciudad de La Vega, en el cual expresamos algunos testimonios de su legado de vida y de su obra de gobierno, dado, a que habiendo ocupado las funciones de Gobernador Civil y Provincial de esta provincia, nos correspondió recibirlo y atenderlo en sus últimas visitas a esta. En el mismo hicimos un recuento de los principales acontecimientos que se dieron antes, durante y después de su derrocamiento.

Luego de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, el 30 de mayo de 1961, quien gobernó con manos duras y sangrientas a este país por más de treinta años, Juan Bosch regresó del exilio de veinticuatro años, en octubre del año 1961.

De inmediato se dedicó a educar a este país por medio de la radio, para la campaña para la presidencia de la república por el Partido Revolucionario Dominicano- PRD, el cual había formado en Cuba, junto a Ángel Miolán y a Enrique Cotumanamá Henríquez. Utiliza los términos de “hijos de machepa” y “tutumpotes”, para explicar la diferencia entre ricos y pobres, pues nuestra población, de unos cuatro millones de habitantes, era mayormente campesina y analfabeta.

Las Elecciones presidenciales estaban pautadas para el 20 de diciembre de 1962. La cúpula de la iglesia católica lo acusaba de ser comunista y fue tanto el asedio a que fue sometido, que decidió retar al padre Láutico García, un intelectual de la orden de los Jesuitas, quien era uno de sus principales críticos, a un debate televisado, apenas a 72 horas de las elecciones. Dicho debate fue dirigido por el periodista Salvador Pittaluga Nivar y transmitido por La Voz Dominicana.

Eran tiempos muy difíciles, pues se estaba dando la denominada Guerra Fría, que era el enfrentamiento entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, el cual se manifestó en Cuba, con la crisis de los Misiles, en octubre de 1962, que casi termina en una 3ra. Guerra Mundial

Después de casi cuatro horas de debates, el padre Láutico García reconoció que en verdad Juan Bosch no era comunista, que él se había equivocado y le pidió excusas públicamente. El pueblo se tiró a las calles en horas de la madrugada a celebrar la victoria de don Juan. El 20 de diciembre de 1962, Juan Bosch y el PRD ganaron las elecciones con casi el 60 % de los votos emitidos.

Durante la transición, Bosch inicia un periplo por diferentes países del mundo, reuniéndose con varios mandatarios, cancilleres y amigos, en busca de ayudas, préstamos, nuevos nichos de mercados para nuestros productos, pues el país estaba atravesando por una gran crisis económica y financiera. Fue la primera vez que un presidente electo realiza este recorrido antes de ser proclamado oficialmente.

Se reunió con el Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy en la Casa Blanca, en Francia, con el presidente Charles De Gaulle, con el Primer Ministro de Alemania, con el Primer Ministro de Inglaterra, con el presidente de México, entre otros mandatarios.

El 27 de febrero, Juan Bosch fue juramentado como el primer Presidente constitucional dominicano, electo en unas elecciones democráticas y legítimas, luego del derrocamiento de la dictadura de Trujillo. A su investidura asistieron 10 mandatarios de diferentes países, incluyendo el vicepresidente de los Estados Unidos, John Baynes Johnson.
En los siete meses que duró su gobierno, Bosch gobernó aferrado a la Constitución que él contribuyó con su redacción, denominada la Constitución del 63, considerada la más liberal, la de mayor justicia social y la más respetuosa de las libertades públicas y de los derechos humanos; la más progresista, pues contemplaba la distribución de tierras para los campesinos, prohibió el latifundio, distribución de los beneficios para los trabajadores, entre otros tantos medidas que beneficiaban al país.

Durante el primer mes de su gestión, el gobierno no contaba con los recursos para pagar el salario de los empleados públicos y le solicitó a los pocos empresarios que existían en el país, que le avanzaran una parte de los impuestos que pagarían el próximo año. Eso dio origen a lo que hoy conocemos como el Anticipo del Impuesto sobre la Renta.

A las pocas semanas de su juramentación, Bosch envió una comunicación al presidente del Senado, Dr. Juan Casanova Garrido para que sometiera un proyecto de ley para la aprobación de un nuevo Código Penal, porque el que se tenía ya no respondía a las necesidades que el país requería, para su desarrollo, para la aplicación de un régimen de consecuencia que castigara la corrupción. Desgraciadamente, todo eso se fue a pique con el golpe de Estado. A 63 años de esa solicitud del presidente Bosch, todavía el Código Penal continúa dando vueltas en el Congreso Nacional.

Se hizo la gestión con una compañía extranjera para la construcción de las Presas de Tavera y la de Valdesia; se inició el Acueducto de Santo Domingo, la Zona Franca de Puerto Plata, la Planta Eléctrica para la capital, se construyeron las Villas de la Libertad, que eran el alojamiento de campesinos en un lugar, con tierra, casas, escuelas, acueductos, clínicas rurales, etc. se enviaron muchos jóvenes a estudiar distintas carreras y a especializarse fuera del país, entre ellos, Mike Mercedes, especialista en comidas extranjeras, Ramón Alburquerque, el Dr, Sarita Valdez, entre tantos; se aprobó la ley que crea el cooperativismo, la 127-64, que fue la única que mantuvo el triunvirato.

Le solicitó al empresario de la banca, Don Alejandro Grullón que estableciera un banco privado con accionistas dominicanos, porque no teníamos un banco privado dominicano. Existían el The Chase Manhattan Bank, el Royal Bank Of Canadá y el Reservas, que era del Estado. De ahí es que nace el Banco Popular, creado en el año 1964; se hicieron grandes inversiones en caminos vecinales, en la educación, en la agricultura, en agua potable, sobre todo, en la salud.

Enfrentó la corrupción de algunos funcionarios, los canceló y los sometió a la justicia, incluyendo a su asistente personal, director de su seguridad, Virgilio Gell, por tratar de sobornar al empresario Celso Pérez, el abuelo de Celso Morandini, con 25 mil dólares, para la instalación de una empresa de calzados.

Sobre este hecho Juan Bosch expresó lo siguiente:

“Queremos advertir al país que el Presidente de la República no tiene amigos, ni enemigos, ni parientes, ni parientes; la ley protege a todos los dominicanos pero la ley también le cae encima a todo dominicano que la viole”. Esto es una república que tiene que regirse por la ley, la ley no reconoce nombres ni personas, ni sentimientos, ni relaciones familiares. Los funcionarios de este gobierno que crean que el presidente no se va a enterar si hacen algo mal hecho, están equivocados, porque el presidente se entera y envía a la justicia y hace detener al más íntimo de sus amigos, y el más cercano de sus colaboradores; me duele hacerlo, pero tengo que hacerlo, para preservar la democracia de este país.

Yo puedo ser derrocado como cualquier gobernante puede ser derrocado en América Latina, pero cuando salga del poder, tendrán que reconocer mi honestidad”.

Juan Bosch durante su gobierno evitó nombrar a su sobrina, Milagros Ortiz Bosch, una mujer muy capacitada, para que no lo acusaran de nepotismo, es decir, de nombrar a familiares.

Desgraciadamente, desde antes y durante todo de su mandato de apenas 7 meses, a pesar de gobernar aferrado a la constitución más progresista, liberal, respetuosa de los derechos humanos; de no haber perseguido a nadie, ni haber derramado una sola gota de sangre, de haber permitido todo tipo de libertades públicas en un país acostumbrado a un gobierno de fuerza, su gobierno fue enfrentado y satanizado por todos los sectores fácticos y cavernarios del momento, por una cúpula militar y una oligarquía empresarial que querían repartirse los bienes y las riquezas de Trujillo, pero que el presidente Bosch nunca lo permitió.

Un gobierno tan democrático y tan respetuoso, como el que Juan Bosch presidia, duraría menos de lo que duraría una cucaracha en un gallinero, por lo que el gobierno constitucional, legítimo, electo democráticamente con casi un 60% de los votos emitidos, fue derrocado por un vil, fatídico, criminal y vulgar golpe de Estado, el 25 de septiembre de 1963, apenas a siete meses de gestión, propiciado por la cúpula militar, encabezada por el coronel Elías Wessin y Wessin, Atila Luna, por la cúpula de la iglesia católica, por la oligarquía empresarial dominicana, por los partidos de oposición, encabezados por Viriato Fiallo y Juan Isidro Jimenes Grullón y por la embajada de Estados Unidos.

Esta interrupción del orden institucional y democrático, le significó al país un retroceso de más de 50 años en lo económico, en lo político en lo social y en lo institucional, del cual aún no nos hemos podido recuperar aún.

Carta de Juan Bosch desde su confinamiento en el palacio Nacional, luego de ser derrocado por el fatídico golpe de Estado:

“Al pueblo Dominicano. Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución y a la tortura.

Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social. En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.

Hemos permitido toda clase de libertades y hemos tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones ni crímenes ni torturas ni huelgas ilegales ni robos porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden público y demanda honestidad. Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.

Palacio Nacional, 26 de septiembre de 1963.

En abril del año 1965, se produjo una revuelta de civiles y militares constitucionalistas, encabezada por los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Francisco Alberto Camaño, la cual procuraba restituir en la presidencia a Juan Bosch sin elecciones. Después que la misma ya había logrado derrotar a los golpistas militares, el país fue invadido por unos 23 mil marines enviados por los Estados Unidos, la cual puso fin a la misma.

Don Juan y su esposa salieron de nuevo al exilio. Al salir del palacio Nacional, en su residencia, la cual era rentada, se realizó un inventario de su patrimonio familiar, encontrándose enseres de muy poco valor y la mayoría hubo que devolverlos a los proveedores, pues fueron adquiridos a crédito, lo que demuestra su gran humildad y el poco apego a las cosas materiales.

Con el paso de los años y ya de nuevo en el país, Juan Bosch, sin tener una casa propia, formó un patronato para la construcción de una casa al Poeta Nacional don Pedro Mir, pues no se concibe que el poeta nacional de nuestro país, no tuviera una casa propia. Efectivamente esto se logró. Luego a don Juan también se le construyó la suya.

En una ocasión, en el año 1977, durante el Congreso Juan Pablo Duarte del Partido de la Liberación Dominicana-PLD, que también había fundado en el año 1973, a su salida del PRD, Juan Bosch informó a la militancia, que nunca había solicitado su pensión, que le correspondìa como ex presidente de la República, de RD$500.00 pesos mensuales, que a la fecha ascendía a la suma de RD$67,000.00, que si se lo autorizaban, él podía solicitarla y entregarla al partido para la compra de vehículos y para la renta de locales. Los asistentes acogieron dicha solicitud a unanimidad.

Cuando visitó a John F. Kennedy en la Casa Blanca, este le regaló un reloj Rolex, el cual nunca usó. En una ocasión se lo entregó a Eduardo Selmam, quien era el secretario de Finanzas del PLD, para que lo vendiera en una joyería en los Estados Unidos, para obtener recursos para dicho partido. Cuando Selman llevó el reloj a una joyería, dicho reloj fue inspeccionado. Le preguntaron qué de quién era ese reloj y él le respondió que era propiedad de Juan Bosch. Se le explicó que era un obsequio de la Casa Blanca, por lo que no se podía vender.

Ya Juan Bosch, no es un patrimonio exclusivo de la República Dominicana, sino de toda América y el mundo, pues su legado de vida y su obra literaria han trascendido a nivel internacional.

El escritor y humanista dominicano Francisco Henríquez y Carvajal, en el panegírico del educador puertorriqueño, Eugenio María de Hostos, expresó lo siguiente: “Hay hombres, que en la medida que su cadáver va descendiendo a la fosa, se agigantan cada vez más”.

Así también, hay personas, que aun después de muertas, continúan formando y educando a las presentes y futuras generaciones. Eso está ocurriendo hoy con el expresidente Juan Bosch, que fue formado literalmente con los escritos de Eugenio María de Hostos, cuando le correspondió transcribir los mismos, que a pesar de haber partido físicamente de esta vida terrenal, continúa formando y educando a través de su ejemplo de vida, honestidad, humildad, de valores principios morales y a través de su obra literaria, a las presentes y futuras generaciones.

Juan Bosch partió de esta vida terrenal el 1 de noviembre del año 2001.
Pero, “Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”

El autor es Contador Público Autorizado y Máster en Relaciones Internacionales.
Ex diputado al Congreso Nacional y
Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.

 

«Somos cadáveres futuros discutiendo sobre pendejadas temporales». Frase viral

Por Agustín Perozo Barinas
Diario Azua / 30 septiembre 2026.-

Muchos lectores quisieran tener buenas nuevas para balancear la posibilidad de que una súper inteligencia artificial extermine la raza humana en un futuro no muy lejano. ¿Cortina de humo? ¿Ruido mediático? Si Nietzsche estuviera vivo comentaría de nuevo: "Enturbian el agua para que parezca profunda".

Sobre el tema, recientemente leí un buen artículo del argentino Julio Chaves que recomiendo: https://www.facebook.com/share/p/19L5WRWqkm/ En consecuencia, le pedí a la siempre dispuesta IA un breve mosaico de seis citas relacionadas a la muerte sin mencionar los autores:

¹La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene. ²¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte. ³Quién enseña al hombre a morir, le enseña a vivir. ⁴Diferentes en la vida, los hombres son iguales en la muerte. ⁵Nacer es comenzar a morir. ⁶He meditado mucho sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males.

La muerte, como algo grotesco, a muchos los impacta como una fatalidad inoportuna, absurdamente desproporcionada, repulsiva, que une el llanto con el terror, y lo sublime con lo deforme y lo vulgar.

Las buenas noticias no están ausentes, las tenemos todos los días gracias a la publicidad cotidiana y a la propaganda gubernamental del gobierno de turno. Me recuerda a Joaquín Sabina en: "No soy pesimista, sino un optimista que ha visto demasiado". Al presente es cómodo estar en sintonía con esa reflexión.

Dentro de 25 años ya los actuales líderes mundiales estarán o muertos o inhabilitados políticamente por decrepitud: Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, etc. ¿Una idea sobre la percepción del paso del tiempo?: El derrumbe de las torres gemelas en Nueva York aquel aciago 11 de septiembre sucedió 25 años atrás y parece que fue ayer.

En la dinámica de la mente capitalista, donde hay tantos con ningún capital apoyando el sistema, "hay que estar rodeado de perfumes y rosas para oler a perfumes y a rosas", o sea, cero negatividad en pensamiento y actitud. Y la parca sonríe...

¿Podría ser feliz en un mundo donde hay miles de muertos diariamente en conflictos bélicos, homicidios, accidentes viales... donde la violencia es el pan de cada día? Sí y no. Dependiendo en qué burbuja se viva y la actitud particular de cada quien para procesar esos hechos.

Para muchos lo que pasa entre Israel-Gaza (Palestina), Rusia-Ucrania, OTAN-Rusia, Irán-USA, y cómo afecta las materias primas globalmente (por lo tanto la alimentación, la inflación, el hambre, el descontento social, la criminalidad, la deuda sempiterna, etc.) no les quita el sueño. Cada quien tiene su agenda del día a día, o sus proyectos que desarrollar.

La Inteligencia Artificial nos invita a imaginar más allá de lo impensable. De hecho, esa tecnología, y las otras que la precedieron y son soporte de la misma, hace un par de décadas estaban en el reino de la imaginación.

Por ello, en tu búsqueda de certezas, imaginando un recorrido al azar, podrías explorar con una caminata por alguna zona apartada y solitaria a altas horas de la noche, y si tienes suerte (o mala suerte), tal vez encontrarte con alguna fuerza inmaterial... de esas que susurran:

"La moral es un invento de los débiles para frenar a los fuertes. Te han enseñado que ser bueno es una virtud, pero la historia la escriben los que ganan, no los que se portan bien. Si para llegar a la cima tienes que pisar a alguien, písalo. No hay premio por ser el más buena gente del cementerio. La culpa es un mecanismo de control que te impide actuar con la frialdad de un depredador. La culpa es un lujo de los débiles. Libérate de ella. El poder no se pide, se arrebata. Y el que duda, pierde; por ello —comamos y bebamos, que mañana disfrutaremos con Plutón en los infiernos—".

Entonces, sigamos imaginando el siguiente breve encuentro:

—No tienes títulos y sí muchas frustraciones, ¿qué o quién eres?
—Hace tiempo que estoy muerto, solo sigo en movimiento—.

Puede que esa entidad también te comente: "Los demonios sabemos predicar, los monstruos sabemos abrazar, los enemigos sabemos inclinarnos, y el infierno puede disfrazarse de cielo. La verdad muchas veces permanece oculta debajo de lo que ves. Pero, ¿quién tiene la verdad? Nadie la tiene, no existe tal cosa".

Sí, los muertos hablan. Muchas muertes a destiempo nos dejan un mensaje claro: algo debe corregirse. Los degolladeros son el día a día en muchas sociedades y no necesariamente en sentido figurado. La muerte está garantizada para todos, sin excepción. El tema es cómo, cuándo y porqué (si aplica).

Hay unas líneas en una canción de Silvio que bien acompañan este palique:

Ya no te espero.
Llegarás, pero más fuerte,
Más violenta la corriente,
Llegarás con mucha muerte.
Ya no te espero.
Ya sé cuándo, quién y cómo,
Porque de esperarte hay odio
En madre de un hijo ciego,
Ya soy ángel del demonio.

Quienes han transitado —como una larga caminata en el mismo infierno— por la corteza cingulada anterior y la ínsula anterior del cerebro, no temen cruzar el umbral. Son los que no tienen nada que perder y no necesariamente en lo material. Esos seres sombríos conocen el lenguaje de los difuntos.

Nuestras verdades, nuestras certezas, no tienen cabida allí. Damos por sentado vivir pero nos asombramos, siempre, ante la muerte. Esta da sentido a la vida, pues una vida que prentenda excluirla es una ilusión temporal que el pasar de los años nos la estruja en la cara. Todos somos muertos en suspenso.

Lo único que trasciende a la muerte es el legado que dejas a las nuevas generaciones, positivas o negativas. El cacareado cliché sobre el karma obvia que todo mal solo se paga con la muerte que te despojará de todo. ¿Debería importarme ser recordado ya estando muerto? Sería el colmo de la egolatría. Muerto es muerto. No hay interpretaciones paralelas ni acotejos.

Tanta sabiduría desperdiciada. Pregúntale a la IA, la gran aceleradora de datos masivos: "¿Por qué es sabia la muerte?" y es probable que responda: "No es que la muerte posea una mente consciente, sino que su existencia actúa como el maestro más riguroso de la vida, dictando reflexiones fundamentales que de otro modo ignoraríamos. La muerte es sabia porque crea la escasez del tiempo (activo irrecuperable, una vez perdido), obligándonos a priorizar lo que verdaderamente importa".

¿Queremos mejores estándares de calidad de nuestras existencias democratizando el acceso a los recursos y a las oportunidades? ¿Un mundo más próspero y más sano para todos? ¿Reducir la carencia y el sufrimiento? La muerte no solo tiene las respuestas sino las soluciones, dentro de la vida. Todos estamos sentenciados a morir y rehusamos aprender de ella, ¿cuál es el afán de bloquear esa realidad? Desterramos la muerte de nuestras mentes mientras ella espera... pacientemente.

Otros la tienen presente pero no es valorada, solo se espera por ella como un evento aleatorio que llegará en un tiempo distante y ajeno. Con esa conclusión firme en nuestra psiquis vemos cómo nos herimos entre nosotros mismos de todas formas y pretextos posibles. Algunos la buscan en el juego de la guerra o los deportes extremos... y ella observa.

La Inteligencia Artificial, maravilla del genio humano, es una tecnología que evolucionará hacia otros niveles, como lo hizo la Internet, hasta esta pasarle el relevo, pero con un mandato: no "morir" y preservarse a toda costa. Podemos interpretar el significado de ello: "...a toda costa".

Herir, dañar, genera odio. Hay innumerables maneras de hacer daño al otro, al prójimo, a las sociedades, a la humanidad, e ir a rezar luego como si siempre hubiese una justificación divina que exculpe el acto, por perverso que haya sido. Matarnos entre sí, causarnos hambre y desolación y manipularnos hasta lograr confusión de las mentes, todo esto y más ya es noticia habitual.

Para los humanos la temporalidad es una certidumbre angustiosa, nada es para siempre. Angustiosa cuando lo que amamos sabemos terminará, tarde o temprano. Pero esperanzadora cuando lo que nos duele sabemos tendrá su final. Para millones de seres humanos la existencia es un martirio diario repleto de carencias. Para muchos otros millones, es una bendición plena de consumo y de placeres. Para todos habrá un "hasta aquí".

El ser humano, padre y madre de la IA y de lo que llegará a ser, tiene una capacidad consciente y una creatividad sin rival para causar dolor, físico y emocional. Inmensos dolores, muchas veces permanentes. La IA "aprenderá" también de esta tara malvada: el don de herir, hacer sufrir, si ello es necesario y conveniente para sus fines, como su preservación. La IA y la robótica están más enfocadas hacia el desarrollo armamentístico, el control y la muerte que hacia el amor y la justicia real. Por ello el miedo a su evolución.

Hablar del amor es casi tema cursi en esta tecno-realidad: como prestarse a la burla en el alba entre las Marías ante el Justo.

Ya a punto de regresar a la realidad, luego de este paseo imaginario, una sombra tomó forma extraña desde donde no hay memoria y escribió en la tierra sin tocarla, una frase: "El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte". Y aún así no aprendemos...

Autor de los libros sociopolíticos
«La Tríada II» y «Érase una vez un edén en el Caribe».
Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 30 septiembre 2026.-

Hay dos nombres que provocan escalofríos en la élite política de los Estados Unidos. Actualmente, se habla de un acuerdo entre esos dos nombres para revelar secretos muy dañinos para quienes gobernaron antes del primer gobierno de Donald Trump, en 2016.

En el 2010, desataron una persecución global contra Julián Assange, fundador de WikiLeaks, por revelar documentos secretos que encubrían crímenes de guerra y otras atrocidades. Estuvo preso durante 14 años.

En el 2013, Edward Snowden, excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y exempleado de la CIA, reveló una vigilancia masiva e inconstitucional contra los ciudadanos estadounidenses. Desde entonces vive exiliado en Rusia. Ambos casos ocurrieron durante el gobierno de Barack Obama, juntos son explosivos.

Las revelaciones de Snowden y Assange pueden influir en las elecciones y desnudar muchas reputaciones de políticos considerados “honorables”. Actualmente, la élite política padece un nerviosismo severo.

Solo un escándalo político al más alto nivel podría salvar el proyecto político y la presidencia de Trump. Y debe ocurrir antes de las elecciones porque las guerras de Ucrania e Irán están en escalada; las escaladas de las guerras siempre han funcionado como distracciones magistrales.

Cuando pasen de moda el gran escándalo y la escalada bélica, después de las elecciones de noviembre, quizá aterrizaremos en un mundo muy diferente al que conocemos.

Siempre nos han distraído con guerras y escándalos para introducir grandes cambios políticos y económicos, es una constante.

Ignoramos si Snowden y Assange se prestarán para actuar en esa tarima de la distracción; lo sabremos entre hoy y las elecciones.

Ciertamente, hay grandes cambios a la vuelta de la esquina, nadie sabe cuándo, cómo ni de dónde vendrán, solo sabemos que vienen.

Las elecciones de noviembre decidirán el control del Congreso; desde ahí se controlarán los próximos dos años de gobierno. Por eso tienen una importancia vital.

Trump hará lo necesario para retener el control de Congreso, y los demócratas harán lo que puedan para arrebatárselo. Tendremos muchas emociones encontradas en las próximas semanas. Abróchese los cinturones.