Titulares
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de agosto de 2026

Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 30 agosto 2026.-

Toda persona cristiana es consciente de que Dios es uno en esencia, pero trino: el Padre que planea, el Hijo que ejecuta y el Espíritu Santo que revela o manifiesta la palabra. Es una doctrina asociada a la redención o perdón de nuestros pecados. Pero esta se entiende desde la revelación, no desde investigaciones de la mente racional, porque Dios es espíritu. ¿Qué significa esto?, ¿Dios solo puede ser conocido de forma espiritual?, ¿Cómo puedo alcanzar o tener en mi vida el aliento divino que da vida?

Las respuestas a nuestras interrogantes, las encontramos en el manual de vida y salvación: la Biblia. “Porque el Señor es el Espíritu”, dice segunda de Corintios, capítulo tres, versículo 17. Por tanto, él otorga dones como quiere a quien en él cree. Así lo confirma 1 Corintios 12:11.

Sin embargo, la sagrada escritura es precisa cuando indica: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. También debemos orar al Padre para que nos llene de entendimiento.

Él es el Consolador que Jesús prometió enviar para guiar a los creyentes: “…él os enseñará todas las cosas”, así lo afirma en Juan 14:26. En ese sentido, como el Espíritu Santo habita, mora en los creyentes: los cuerpos de los creyentes son su templo. Esta afirmación se lee en 1 Corintios 6:19-20. Hoy el lugar sagrado de la presencia divina, donde Dios habita, es en la persona. Por eso, gozamos de dignidad y vivimos una vida con propósito sagrado.

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

En ese orden, es necesario cuidar nuestro cuerpo y no profanarlo, es decir, abstenernos de corromperlo o deshonrar la morada del Espíritu Santo. Huir del pecado sexual. Como explica 1 Corintios 6:18-20. “Debemos huir de la inmoralidad sexual y cuidar nuestro cuerpo porque pertenece a Dios”.

El Espíritu Santo tiene potestad para transformarnos, porque produce fruto espiritual: amor, gozo, paz, benignidad, templanza, fe, mansedumbre, paciencia y bondad. Al tiempo de otorgarnos poder para que podamos testificar de la gloria de Cristo, como bien aseveran Gálatas 5:22-23 y Hechos 1:8. ¡Aceptemos al Espíritu Santo, consolador de nuestras vidas! Él nos invita a ser testigos y dar testimonio de la misión y obra de Jesucristo.

“…y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Como detalla el apóstol Juan en su capítulo 14, versículo 16. Sigamos orando para que, conforme a su misericordia, nos conceda, como nos indica en 2 Corintios 13:14, la gracia de Jesucristo, su amor, y que la comunión del Espíritu Santo sea con nosotros. Que así sea.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 31 agosto 2026.-

“Toda violencia, en su calidad de medio, o es violencia que funda el derecho o es violencia que conserva el derecho”. Walter Benjamin, Para una crítica de la violencia

Seguramente, alguna vez han escuchado el vocablo “hybris”, un concepto griego que denota la desmesura y el orgullo desafiante, no como un defecto del carácter en sí, sino como una categoría central en el pensamiento antiguo. En la mitología y la tragedia griega, la hýbris no se manifestaba simplemente como soberbia, sino como una transgresión activa de los límites impuestos por los dioses y el orden cósmico. Esta “insolencia” conducía inexorablemente a la némesis, el castigo divino que restablecía el equilibrio.

La caída de Edipo, por ejemplo, ilustra cómo la ignorancia y la arrogancia de su destino lo llevaron a consumar los oráculos que intentaba evadir. Su destino, profetizado desde su nacimiento, era matar a su padre y casarse con su madre. Él, al conocer el oráculo, toma medidas extremas para evitarlo: abandona a quienes cree que son sus padres, el rey y la reina de Corinto. Sin embargo, en un acto de arrogancia e ignorancia (la hybris), sin saber que no eran sus verdaderos padres, se enfrenta a un hombre mayor en el camino y lo mata en un arrebato de ira, cumpliendo así la primera parte de la profecía. Más tarde, al resolver el enigma de la Esfinge y ser aclamado como héroe, se le ofrece el trono de Tebas y la mano de la reina viuda, Yocasta. Al aceptar el poder y el matrimonio, Edipo completa el círculo de su destino trágico. Su caída no es un simple castigo divino, sino el resultado directo de su intento de evadir el destino con orgullo, lo que lo lleva, sin saberlo, a cumplirlo. Pues bien, la hybris de Edipo reside en su creencia de que podría burlar a los dioses y al destino mediante su propia voluntad.

También, en la Ilíada de Homero, la hybris de Aquiles se manifiesta en su rechazo a entregar el cuerpo de Héctor a Príamo, una afrenta que viola los códigos de piedad y honor. El dios Apolo mismo, al ver la impiedad del héroe, lo increpa diciéndole: “¡No tienes corazón, Aquiles! ¡No hay piedad en tu pecho, que te atreves a ultrajar al muerto!” (Homero, Ilíada, Canto XXIV). Es, justamente, el rechazo a reconocer la propia finitud humana frente al orden establecido, sea este divino o natural. Tal como señaló Cornelio Castoriadis en “La institución imaginaria de la sociedad”, “la hybris no es la desmesura de una ‘cosa’ o una ‘fuerza’, sino la desmesura de la significación, del proyecto de dominio” (Castoriadis, 1975). Es, en definitiva, el proyecto de anular la alteridad y de imponer una voluntad única.

Ahora bien, el ejercicio del poder en la modernidad, despojado de los frenos divinos y heroicos del mito, revela una hybris de nueva índole. La soberbia de los gobernantes contemporáneos no solo se manifiesta en la opulencia o la patética autoglorificación, sino en la convicción de una capacidad ilimitada para moldear la realidad y a la ciudadanía según sus caprichos decadentes. Se trata de un menosprecio por la verdad y por el disenso, una negación de la complejidad social que se traduce en políticas inútiles, unilaterales, autoritarias y, a menudo, violentas. Este tipo de gobernante, imbuido de su propia infalibilidad, genera una profunda fragilidad en los vínculos sociales. La confianza mutua, el diálogo y el reconocimiento del otro como interlocutor válido se desvanecen. Lo que emerge es una relación de poder vertical, donde la única interacción permitida es la sumisión o el conflicto.

Esta desconexión tiene un correlato directo con la violencia reinante en la clase política global. La arrogancia del poder no es una causa aislada, sino un síntoma de una patología social más profunda. Como argumentó Walter Benjamin, la violencia puede ser vista no solo como un medio para un fin, sino como una expresión de la ley misma, cuando el poder se torna absoluto y pierde su legitimidad. Concretamente, en su ensayo titulado “Para una crítica de la violencia”, sostuvo que “toda violencia en su calidad de medio, o es violencia que funda el derecho o es violencia que conserva el derecho” (Benjamin, 1921). En este sentido, la hybris del gobernante es una forma de violencia que busca conservar un poder ilegítimo, perpetuando un círculo vicioso de coerción y resentimiento.

En el marco de nuestra reflexión, el caso de Antígona y Creonte, de la tragedia de Sófocles, ofrece una perspectiva crucial para entender la hybris en el ámbito estrictamente político. Creonte, gobernante de Tebas, encarna la hybris política en su forma más pura, puesto que, tras la muerte de los hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices, Creonte decreta que Eteocles sea honrado como un héroe, mientras que el cuerpo de Polinices, considerado un traidor, será dejado sin sepultura, una pena que viola las leyes divinas y los ritos funerarios griegos. Él mismo lo expresa al confrontar a Antígona: “Mi voluntad es la ley, y la ley es lo que conviene al Estado, y lo que conviene al Estado es la voluntad del gobernante” (Sófocles, Antígona, vv. 665-666).

Al anteponer su edicto a los designios de los dioses y a los lazos de sangre, Creonte comete una transgresión monumental. Este acto de desmesura no solo es una falta de moral, sino una ruptura con el orden cósmico. Su arrogancia lo ciega, impidiéndole ver las consecuencias de sus acciones, que culminan en la muerte de su hijo Hemón, de su esposa Eurídice y, finalmente, en su propia desolación. La némesis se manifiesta de manera inexorable, demostrando que ninguna ley humana, por más que emane del poder, puede subyugar las leyes de lo divino y la naturaleza. En definitiva, la tragedia muestra que el gobernante que no reconoce los límites de su poder, está condenado a la ruina.

El caso de Antígona, aunque a veces es interpretado como un acto de heroísmo, también puede ser analizado a la luz de la hýbris. Su desmesura no es la del poder, sino la de la piedad. Su convicción de que las leyes divinas tienen primacía absoluta la lleva a desobedecer la ley del Estado de forma pública y desafiante. Al enterrar a su hermano, ella no solo cumple un deber religioso, sino que también desafía frontalmente la autoridad de Creonte, demostrando un orgullo trágico en su propia rectitud. Si bien sus motivos son nobles, su inflexible adhesión a su propia verdad la lleva a un final violento, sacrificando así su vida y la de otros.

En este punto, me resulta imprescindible recordar la frase atribuida al general José de San Martín: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”. La historia moderna está repleta de líderes que, al igual que los personajes trágicos precitados, sucumbieron a la hybris. El poder, una vez adquirido, puede desencadenar una visión magnificada de sí mismo en el gobernante, llevándolo a ignorar la crítica, despreciar el consejo y creerse infalible. Este fenómeno, denominado por el médico y político David Owen como el “síndrome de hybris”, se manifiesta con características como el desprecio a la opinión ajena, la exaltación personal y la creencia de que se es un instrumento divino o moralmente superior para llevar a cabo una misión.

Un caso paradigmático de hybris moderna es el del expresidente estadounidense George W. Bush y su decisión de invadir Irak en el año 2003. A pesar de las advertencias de los inspectores de armas de la ONU y de la creciente oposición internacional, Bush y su administración justificaron la guerra basándose en la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, una afirmación que resultó ser infundada. Aquí, la desmesura no radicaba solo en la decisión militar, sino en la convicción mesiánica de que los Estados Unidos tenían la misión de liberar a Irak e imponer la democracia. Como señalan varios analistas en todo el mundo, la arrogancia de Bush y su equipo los llevó a ignorar la complejidad de la situación, desestimar las posibles consecuencias y creer que la victoria sería rápida y sin complicaciones. Pues bien, este desprecio por la realidad y la confianza excesiva en su propio juicio son claros signos de hybris, y la némesis se manifestó en la prolongada guerra en un caos regional y una inestabilidad que perdura hasta nuestros días.

Otro ejemplo contemporáneo de hybris puede ser analizado en el contexto del conflicto en Gaza. Cientos de medios de comunicación han señalado que la inteligencia israelí, antes del ataque del 7 de octubre de 2023, sufría de un exceso de confianza y desprecio hacia las capacidades de sus adversarios. Esta arrogancia, que en informes de Al Jazeera ha calificado como “hybris militar y política”, se manifestó en la creencia de que el “disuasivo militar” era infalible y que la amenaza de Hamás estaba contenida. Además, se ha documentado que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu implementó por años una estrategia que consistía en permitir que Hamás recibiera fondos y se mantuviera en el poder en Gaza, con el objetivo de debilitar a la Autoridad Palestina y frustrar la posibilidad de un estado palestino unificado.

En sus propias palabras de 2019, registradas por los medios, Netanyahu afirmó que “cualquiera que quiera frustrar un Estado palestino debe apoyar el refuerzo de Hamás; es parte de nuestra estrategia”. Esta decisión, basada en la convicción de una capacidad ilimitada para manipular a los adversarios, ignorando las consecuencias a largo plazo, es una clara manifestación de hybris política. La némesis, en este caso, se ha presentado como un catastrófico fracaso de inteligencia, una guerra prolongada, la crisis humanitaria y una pérdida de apoyo internacional sin precedentes, demostrando que la desmesura de una estrategia basada en la división y el desprecio por la fuerza del adversario conduce a una debacle inevitable.

Ante este panorama, proponemos una reflexión crítica que nos exige a ir más allá de la mera acusación a los líderes. La violencia política es, en gran medida, un eco de la violencia de la sociedad que la engendra. No se puede esperar que un cuerpo social fragmentado, exacerbado por las tensiones económicas y las fracturas ideológicas, produzca gobernantes con ecuanimidad y templanza. Los líderes emergen de la colectividad y reflejan sus pulsiones más íntimas. Si la sociedad privilegia el éxito individual sin importar el costo, si exalta la confrontación y desconfía del otro, es natural que en las urnas se seleccionen figuras que encarnan esas mismas características. La hybris del gobernante es, por tanto, el espejo de una hybris colectiva, la de una sociedad que ha olvidado sus límites y las virtudes de la moderación y el bien común.

Ahora bien, les pregunto con humildad, queridos lectores: ¿Es la sociedad la que moldea a sus gobernantes, o son los gobernantes quienes corrompen a la sociedad? ¿En qué medida la retórica de la confrontación, tan presente en el discurso político, alimenta la violencia social y viceversa? ¿Podemos realmente demandar templanza a nuestros líderes si nosotros mismos, como ciudadanos, no estamos dispuestos a ejercerla?

Referencias: Benjamin, W. (1921). Para una crítica de la violencia. En Obras completas, vol. II. Abada Editores, 2000.
Castoriadis, C. (1975). La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets Editores, 1983.
Hegel, G. W. F. (1807). Fenomenología del Espíritu. Fondo de Cultura Económica, 1966.
Homero. La Ilíada. Traducción de E. Crespo. Gredos, 2000.
Sófocles. (2000). Antígona. Traducción de A. B. Medina. Gredos

El autor es docente
 Escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

Por Alfredo Cruz Polanco
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

El político piensa en las próximas elecciones. El estadista en las próximas generaciones”. Otto Von Bismarck

Hace varios años escribí unas humildes reflexiones en las que le hacía una serie de recomendaciones a la administración gubernamental pasada, dado el control que tenía en casi todos los poderes del Estado dominicano. Las mismas estaban fundamentadas en las primeras lecciones de economía que conoció el hombre, las cuales se encuentran plasmadas en las Sagradas Escrituras, en el libro del Génesis, capítulo 41. Me refiero al “periodo de las vacas gordas”.

Dichas lecciones hacen alusión a una historia bíblica, en la que José, “el Patriarca”, interpretó un sueño profético narrado por el faraón de Egipto, de cómo siete vacas gruesas fueron devoradas por siete vacas famélicas. Según lo interpretado por José, Egipto tendría siete años de prosperidad, para luego pasar a siete años de una profunda crisis alimentaria.

En la vida real, los hechos no siempre se comportan de forma lineal en todo el accionar de la naturaleza y del ser humano, pues se nos producen altas y bajas en lo político, en lo económico, social, cultural, empresarial, deportivo, profesional o familiar. Se nos presentan momentos de bonanzas, de prosperidad (vacas gordas) y momentos de crisis, de escasez (vacas flacas), por lo que se hace necesario tomar las decisiones más apremiantes, atinadas y oportunas, que vayan acorde al momento y a las circunstancias, con las cuales se puedan enfrentar las posibles eventualidades y dificultades que se nos presenten en el futuro.

Aunque durante esa gestión gubernamental se avanzó bastante y se tomaron importantes medidas en lo material e institucional, se debió haber aprovechado la coyuntura, la oportunidad y la gran mayoría que se ostentaba en los distintos estamentos del Estado, para propiciar o producir las reformas y las transformaciones institucionales que requería el país, ya que dicha coyuntura política no le sería favorable para siempre.

Se debió haber realizado una reingeniería al Estado dominicano, en la que fueran disueltas o fusionadas aquellas instituciones que no rinden ninguna labor favorable al Estado dominicano y fortalecer aquellas que sí lo hacen, para poder alcanzar el grado de desarrollo institucional y material que requiere el país, sin importar si convenían o no en esos momentos, a intereses partidarios.

Lo mismo sucede en la actual gestión gubernamental del Partido Revolucionario Moderno (PRM), que preside el licenciado Luis Abinader Corona, el cual ostenta un control casi absoluto de todos los poderes del Estado y sus instituciones, por lo que de nuevo quiero hacerle las mismas sugerencias, pues muchas veces, cuando se está en la oposición, se exige que se lleven a cabo los cambios, las transformaciones y modernizaciones institucionales y sociales que requiere el país para alcanzar el desarrollo material e institucional que este requiere, pero que cuando se alcanza el poder, no se realizan.

En ese momento sugerimos aprobar el Código Cooperativo y el Procesal Penal, la ley de Ordenamiento Territorial; las modificaciones a la Ley de la Seguridad Social, número 87-01, la No. 64-00, sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales; la de Partidos, Movimientos y Organizaciones Políticas; sobre el Régimen Electoral; Compras y Contrataciones Públicas; el Pacto Eléctrico; el reglamento a la ley de Regulación Salarial; fortalecer la Dirección de Migración, la de seguridad ciudadana, entre otras tantas leyes y medidas que deben ser aprobadas, algunas de ellas duermen el sueño eterno en el Congreso.

Algunas de estas reformas pueden que tengan algún costo político para el partido gobernante, pero serían bien recibidas por la sociedad y muy beneficiosas para el país.

En las pasadas elecciones del año 2024, el PRM dedicó cientos de millones de pesos en apoyo a sus candidatos a diputados y a senadores, según lo expresó el fallecido alto dirigente de ese partido, Ramón Albuquerque. Eso se hizo con el objetivo de tener el control político en ambas cámaras legislativas, mayoría que ha sido utilizada casi exclusivamente para aprobar mecánicamente todos los préstamos internacionales que somete el poder ejecutivo, cuya deuda se ha duplicado, alcanzando los casi 80 mil millones de dólares, y para proyectos que en nada benefician al país.

Lamentablemente, estos empréstitos no han sido aprobados para obras de desarrollo y de capital; desgraciadamente, han sido tomados para gastos corrientes (nóminas, publicidad improductiva, subsidios sociales, pensiones inmensas, pagos de intereses, viajes, viáticos, entre otros). ¿Para qué ha servido esa gran mayoría congresional, si no se ha puesto al servicio de los mejores intereses del país?

Aún hay tiempo para realizar dichas reformas, pues de no hacerse ahora, es muy probable que la historia, las presentes y futuras generaciones le pasarán factura y se lo tomarán en cuenta. De no hacerse en el momento oportuno, vendrán las acostumbradas lamentaciones, exigencias, reclamos y protestas para que se hagan las transformaciones y para que se apliquen las medidas que debieron haberse aplicado, pues luego será muy tarde, pues ya no se contará con el control que se tenía en el Congreso Nacional, el cual no fue aprovechado en beneficio del país y de las futuras generaciones

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Exdiputado al Congreso Nacional
Exmiembro de la Cámara de Cuentas 2010-2016






Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 30 agosto 2026.-

Conversando con unos amigos, durante la primera campaña que ganó el presidente Donald Trump, intentaban “alertarme” e “iluminarme” para “rescatarme del peligro” que representaba ese candidato inusual.

Después de escucharlos detenidamente, como si les prestara atención, les explicaba mi punto de vista.

Hillary Clinton era la candidata del grupo que durante años controla el poder; con ellos, Trump pasó de ser un niño mimado y malcriado a convertirse en celebridad nacional y mundial. Ellos lo hicieron, ellos lo parieron; si ahora él se levanta contra ellos, ese problema no es mío. No invertiré energías para tratar de rescatarlos de las consecuencias naturales de sus decisiones y comportamientos históricos.

Ese grupo construyó a Trump, como el doctor Víctor Frankenstein, en la novela Frankenstein de Mary Shelley, construyó al monstruo que se levantó contra él.

Eso ocurre en la República Dominicana con Santiago Matías (Alofoke), empresario, personalidad radial, streamer y productor discográfico, hoy aspirante a la presidencia. Todos lo crearon; la élite lo desprecia.

Una élite político-empresarial, corrupta y delincuente, se robó el presupuesto educativo durante muchos años; ahora se queja de que “Alofoke” y sus seguidores son “analfabetos”.

Trump es producto de la sociedad estadounidense, como Alofoke lo es de la República Dominicana; ninguno vino del planeta de Superman, donde usan los calzoncillos por fuera.

Cuando ocurren grandes transiciones, muchos migran del entretenimiento a la política: Ronald Reagan gobernó los Estados Unidos, Arnold Schwarzenegger gobernó California y, hasta ahora, Volodymyr Zelensky gobierna Ucrania.


Todos apoyamos el ascenso de Alofoke, quien se robó el presupuesto educativo sin educar a nuestros hijos, y los indiferentes que nunca demandaron educación pública de calidad.

¿Cómo pasó la República Dominicana de Joaquín Balaguer, un intelectual sólido, a Alofoke, el otro extremo? Quienes nos gobernaron desde 1996 son los únicos responsables.

Si Alofoke y sus seguidores no tienen educación, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader son los únicos responsables.

Alofoke y Trump no “causan” nada, no son “malos”; son respuestas de sus pueblos, contra su clase política corrupta y decadente.

 

Por Óscar López Reyes
Diario Azua / 30 agosto 2026.-

En 1976, en Barahona, yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación–, cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.

Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.

En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última, anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados– para el aseo defecatorio.

Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos —en forma giratoria— que se ramificaban desde el suelo.

Entre 1973 y 1976, en colmados y almacenes –no existían supermercados– se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.

A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.

Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.

Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).

A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos– ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno– le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.

En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.

Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).

¡Ah, consumismo y lujos!

¡Uy, prima del dólar!

¡Guau, globalización!

Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.

El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.

Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.

El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.

Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado —el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo— por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida, Balaguer!

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.

lunes, 24 de agosto de 2026

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

Entre otros temas, agosto incluye el regreso a las aulas en República Dominicana. Pero se me ocurre pensar que con ese regreso no es suficiente. Como dicen en misa, “es justo y necesario”, además de urgente, que también aprovechemos otros espacios para aprender.

Para este año escolar 2026-2027, el gobierno dominicano ha manifestado su empeño de cara a asegurar que las escuelas estén listas y que los maestros reciban capacitación. Sin embargo, el inicio de clases llega con preocupaciones. Mientras la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) advierte sobre las grietas físicas en planteles, y Acción Empresarial por la Educación (Educa) valora la creación de un "banco de tiempo" para recuperar días de docencia perdidos, una amenaza invisible debería ocuparnos con alto empeño: la falta de pensamiento crítico en nuestra vida diaria.

Este año escolar no será uno cualquiera porque nos acercamos a otro proceso electoral. Y para quien lo considera lejano, desde ya nos tienen entre aspirantes y hasta con discusiones en torno a encuestas y otros temas de campaña. De todos modos, con o sin campaña, vivimos bombardeados por una inmensa avalancha de muchos miles de mensajes diarios en redes sociales y plataformas.

En este complejo mar de información, aprender a pensar por nosotros mismos ya no es solo una tarea para sacar buena nota en el aula; es una herramienta de supervivencia para defender nuestra mente, nuestra libertad y nuestra democracia.

Convergencia mediática

Hoy en día, con un celular en la mano, todos vivimos en "convergencia mediática". Recibimos mensajes simultáneos por WhatsApp, TikTok, Facebook y una larga lista de medios. El gran peligro es que muchos de estos mensajes son falsos.

La investigación científica nos enseña que es vital aprender a distinguir entre dos tipos de mentiras. Por un lado, información errónea, que ocurre cuando alguien comparte un dato equivocado de manera inocente o por simple confusión. Por otro lado, la desinformación, que consiste en mentiras creadas a propósito para engañar a la población o para ganar dinero.

En cualquier tiempo, pero principalmente en el que se avecina, estas formas de desinformación correrán como pólvora por nuestros celulares. Nos llegarán videos manipulados con inteligencia artificial, textos escandalosos y promesas exageradas diseñadas para despertarnos rabia o miedo. Si no estamos atentos, podemos caer en la "publicidad híbrida", un truco donde nos presentan un mensaje pagado o con intenciones ocultas bajo la apariencia de una noticia real, una recomendación desinteresada o la opinión de cualquier “influencer”.

¿Cómo podemos protegernos frente a esta embestida? En el pasado, se confiaba en medios que se habían ganado la confianza. Pero en nuestro mundo digital moderno, ese modelo ha cambiado. Ahora no hay Chapulín para defendernos. Ahora, la verdadera clave reside en la corresponsabilidad ciudadana. Esto significa que cada uno de nosotros tiene el deber de convertirse en el primer filtro de la información que consume y comparte. No debemos creer algo solo porque lo envió alguien conocido por WhatsApp o porque la publicación tiene miles de vistas.

La verdadera educación

La verdadera educación no consiste solo en aprender cómo usar un celular o cómo buscar información rápida en internet. Como señalan especialistas, muchas veces nuestros sistemas escolares se enfocan demasiado en enseñarnos la parte técnica (el "cómo" usar la tecnología), pero olvidan enseñarnos lo más importante: el "para qué".

Por eso necesitamos desarrollar un sentido crítico profundo, una actitud activa que nos impulse a hacernos preguntas sencillas ante cualquier publicación llamativa: ¿Quién realmente manda a decir esto? ¿De dónde obtuvo la información? ¿Qué interés oculto puede tener esa persona?

En este tema tenemos dos tipos de grietas que no deben esperar más. Arreglar a tiempo las grietas físicas de nuestras escuelas es una tarea urgente de las autoridades. Sin embargo, arreglar las grietas de nuestra atención y juicio crítico frente a las pantallas es una responsabilidad compartida de toda la sociedad.

Mi propuesta es que para este año escolar 2026-2027 decidamos educarnos no solo para pasar de curso, sino para ser ciudadanos libres que nadie pueda manipular con mentiras. Tenemos dos tareas: regresar a las aulas con la mente bien despierta y aprender a pensar con cabeza propia.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

“Estoy sólo en medio de estas voces velices y razonables. Todas estas criaturas pasan su tiempo explicando, comprendiendo felizmente que están de acuerdo entre ellas”. Jean-Paul Sartre (La náusea, 2011, p. 24)

Existe una forma silenciosa de extrañamiento que no nace del abandono ni del aislamiento físico, sino de una inadecuación tonal. Aparece a menudo en medio de la abundancia afectiva, en la mesa compartida con seres amados, inteligentes y bienintencionados, cuya generosidad humana resulta innegable. Sin embargo, en el instante preciso en que el espíritu intenta volcar aquello que ha madurado a lo largo de años de contemplación, lecturas o grietas existenciales, la palabra cae en una superficie blanda que absorbe el impacto sin devolver resonancia. Nadie rechaza la enunciación; sencillamente falta el tejido simbólico para sostenerla. Distinta de la marginación social y ajena a la carencia afectiva, la soledad intelectual se nos presenta como una grieta invisible que se abre cuando el nivel de conciencia y la elaboración subjetiva de un individuo desbordan el horizonte de interpretación de su entorno inmediato.

Frente a esta distancia insular, resulta casi inevitable tropezar con una trampa psicológica que suele ser devastadora: transformar la falta de sintonía en un defecto personal. Dado que las personas queridas poseen lucidez, bondad y el deseo sincero de acompañar, la mente concluye apresuradamente que el desacople responde a una incapacidad propia para amar o vincularse. Así, se germina una mezcla turbia de culpa, vergüenza y frustración. Por temor a sonar arrogante, o por el pánico soterrado a que esa brecha sea la prueba de una rareza patológica, el sujeto opta por amputar su propio discurso y forma de vida. Al respecto, Donald Winnicott (1993, p. 183) conceptualizó con precisión la respuesta defensiva ante esta exigencia de adaptación al señalar que “sólo el sí-mismo verdadero –el True Self- puede ser creativo y sólo el sí-mismo verdadero puede sentirse real”, añadiendo que la construcción de un “falso sí-mismo” (False-Self) responde a la necesidad de proteger la intimidad frente a un medio que no puede alojarla. Apagar la voz singular para no incomodar al grupo constituye una maniobra de supervivencia afectiva, aunque esa diplomacia forzada termine funcionando como una lenta sofocación del deseo.

Si queremos intentar desentrañar la raíz ontológica de este distanciamiento, es conveniente desmantelar la fantasía de que el pensamiento es un espacio transparente de acceso comunitario. En “El hombre y la gente”, José Ortega y Gasset (1983, p. 151) enfatizó que “la vida humana es en su radicalidad sólo la mía”, recordando que el entramado de las costumbres sociales representa una construcción secundaria edificada sobre la soledad originaria del individuo. Al profundizar en la comprensión de sí y del mundo, la persona abandona las certezas heredadas de la tribu y acepta el riesgo de habitar esa soledad primaria. No se produce allí un repliegue soberbio ni un desprecio resentido hacia los allegados, sino un desplazamiento en la frecuencia perceptiva. Cambiar de canal no significa juzgar la música de los demás, del mismo modo que adentrarse en alta mar no implica despreciar la seguridad de la orilla.

Asimismo, desde la corriente existencialista cobra un sentido fundacional respecto a la autenticidad del ser. Lejos de constituir un accidente desafortunado, la soledad intelectual se revela como la prueba irrefutable de que el individuo ha despertado de la somnolencia colectiva. Albert Camus (2012, p. 15) describe magistralmente este instante de fractura al plasmar en “El mito de Sísifo” que “comenzar a pensar es comenzar a estar minado”, indicando con ello que el ejercicio de la lucidez resquebraja las certezas automáticas y coloca al sujeto frente al espesor desconocido de la existencia. Cuando las explicaciones convencionales dejan de satisfacer, la persona experimenta un vértigo ante el cual la masa suele permanecer anestesiada. Justamente en “La náusea”, Jean-Paul Sartre (2011, p. 24) retrató magistralmente esta disonancia al confesar la extrañeza del sujeto reflexivo ante la masa acomodada en el consenso: “Estoy sólo en medio de estas voces velices y razonables. Todas estas criaturas pasan su tiempo explicando, comprendiendo felizmente que están de acuerdo entre ellas”. Esa soledad no es un vacío estéril, sino el territorio ontológico donde la libertad asume el peso de su propia marcha.

Paralelamente, la analítica existencial desarrollada por Martin Heidegger permite comprender la estructura social que promueve la incomprensión de lo singular. En “Ser y tiempo”, el filósofo alemán (2009, p. 148) analiza cómo la cotidianeidad tiende a disolver la responsabilidad individual en el dominio impersonal del “se”- aquello que se dice, se piensa o se hace-, afirmando que en ese modo de estar “cada cual es el otro y ninguno es él mismo”. La soledad intelectual irrumpe precisamente cuando el “Dasein” reniega de esa dictadura del murmullo homogéneo y recupera su posibilidad más propia. Desmarcarse del discurso automatizado produce incomodidad en el entorno porque expone la fragilidad de las certezas compartidas: no hay nada más incómodo que expresar un desacuerdo fundamentado y argumentado ante una muchedumbre que parlotea estupideces sin cesar. De este modo, la soledad deja de ser una condena para convertirse en la condición de posibilidad de una existencia auténtica, en el peaje ineludible que paga quien decide no diluir su ser en la masa.

En este punto resulta indispensable tender un puente hacia una dimensión indivisible del intelecto: la conciencia ética. Agudizar la mirada intelectual implica, de manera ineludible, refinarse para el discernimiento moral. Quien ha cultivado la facultad de pensar en profundidad queda trágicamente desprotegido frente a la ceguera de una época regida por la utilidad inmediata, la ambición desmedida, el individualismo feroz y la corrupción normalizada. Surge así la soledad moral, ese desgarro de no sentirse parte de un entramado social donde el pragmatismo justifica la mezquindad y la soberbia se disfraza de éxito. Theodor W. Adorno (2004, p. 43) inmortalizó esta herida en su obra titulada “Mínima moralia”, al sentenciar que “no hay vida verdadera en la falsa”, explicitando que la integridad subjetiva entra en colisión frontal con las exigencias de un entorno degradado. La soledad intelectual se convierte entonces en soledad ética: no se trata sólo de que los demás no comprendan nuestras ideas, sino de que sus escalas de valores toleran o celebran dinámicas que al sujeto consciente le resultan asfixiantes.

Lejos de constituir un signo de misantropía o elitismo moral, mantenerse al margen de la complicidad colectiva es el acto supremo de responsabilidad de quien conserva la capacidad de juzgar. En “Responsabilidad y juicio”, Hannah Arendt (2007, p. 138) indaga en las razones por las cuales ciertas personas se niegan a participar en la corrupción sistémica de su tiempo, concluyendo que “es preferible sufrir el mal que hacerlo, porque si lo haces estás condenado a vivir junto con un malhechor”. Sostener el examen crítico frente a la codicia y la manipulación engendra una intemperie profunda, pero esa soledad de la conciencia guarda el último reducto de la dignidad humana. Quien se niega a aplaudir la injusticia disfrazada de astucia o el egoísmo camuflado de inteligencia financiera descubre que el pensamiento y la moral son dos nombres para la misma negativa a ser cómplice de un mundo cruel al cual uno no quiere pertenecer.

Desde el campo del psicoanálisis, esta incomunicación estructural cobra un sentido aún más profundo al revisar la noción del lenguaje y la alteridad. Jacques Lacan (1987, p. 243) afirmó en “El seminario. Libro 11” que “el deseo del hombre es el deseo del Otro”, evidenciando que el sujeto se constituye en la trama del discurso social, pero al mismo tiempo descubre que dicho discurso es constitutivamente incompleto. En otras palabras, queridos amigos, no existe una traducción perfecta entre las mentas ni una garantía simbólica que elimine el malentendido. Por su parte, Sigmund Freud (1986, p. 76) ya había ubicado en “El malestar en la cultura” los vínculos humanos como una de las tres grandes fuentes del sufrimiento inevitable, junto a la decadencia del propio cuerpo y las fuerzas destructivas de la naturaleza. Pretender que los seres queridos satisfagan todas las demandas de resonancia intelectual y moral es desconocer la falla estructural que atraviesa a todos los lazos. La soledad intelectual se revela así como el encuentro frontal con la falta en el Otro, ese punto donde el lenguaje familiar no alcanza para cifrar la verdad singular del sujeto.

Ahora bien, es necesario aclarar que reflexionar sobre la expansión de la lucidez exige reconocer cómo la agudeza del comprender altera el volumen de la propia subjetividad. Søren Kierkegaard (2006, p. 34) formuló en el “Tratado de la desesperación” una ley proporcional de la vida interior: “cuanto más conciencia hay, mayor es el yo”, lo que implica que toda amplificación del saber expande inevitablemente los contornos de la individualidad. Esta especie de dilatación del ser demanda marcos teóricos más complejos y espacios más amplios para desplegarse. Por ello, Arthur Schopenhauer (2009, p. 112) apuntaba en sus “Aforismos sobre la sabiduría de la vida” que “bastarse a sí mismo es el destino de todos los espíritus egregios” , una afirmación que no deberíamos leer como un elogio del aislamiento pretendidamente autosuficiente, sino como la constatación de una servidumbre inevitable: el rigor del pensamiento impone un ritmo interior que la conversación de compromiso no puede abastecer jamás.

A lo largo de la historia de la filosofía, este desacople entre el pensamiento singular y la masa se manifiesta como una constante dramática. Tomemos solamente el caso de “Así habló Zaratustra”, obra en la que Friedrich Nietzsche (2003, p. 45) retrata la incomprensión trágica del pensador que regresa a la comunidad con el enigma: “¿qué harás en la tierra de los durmientes?”, poniendo al descubierto la distancia abismal que separa distintos estados de vigilia. También, en la perspectiva freudiana desarrollada en “Inhibición, síntoma y angustia” (Freud, 1979, p. 84), la angustia actúa como una señal de alarma del yo ante la amenaza de castración o pérdida de amor. Cargar la soledad intelectual como una culpa reprimida convierte una condición objetiva en un síntoma neurótico. El desafío, entonces, radica en retirar la carga de vergüenza y entender que el aire enrarecido de la cumbre no es una condena moral, sino la consecuencia física de la altitud alcanzada.

Sin embargo, al comprender que esta distancia no representa una patología individual, acecha otro peligro que es simétrico y destructivo: ceder a la tentación del resentimiento. Cuando el sujeto constata la sordera de su época o la incomprensión de sus allegados, resulta tentador permitir que la grieta se envenene con desprecio, agriando la lucidez hasta transformarla en una fortaleza de soberbia misantrópica. En su “Genealogía de la moral”, Nietzsche (1996, p. 48) remarcó con severidad cómo el resentimiento convierte la herida en una fuerza reactiva que se nutre de la negación, engendrando valores mezquinos que terminan asfixiando el dinamismo vital. Convertir la soledad en una trinchera de amargura y desdén significa entregarle el control de la propia existencia a aquello mismo de lo que se reniega. El exilio voluntario y el aislamiento resentido no son muestras de fortaleza, sino síntomas de una derrota disfrazada de superioridad, una forma sutil de ahogarse en el veneno que pretendía denunciarse.

Por el contrario, la verdadera madurez filosófica y existencial exige aprender a habitar esa soledad, convertirla en una fragua luminosa y no en un calabozo. Por ello, en “Los ensayos”, Michel de Montaigne (2007, p. 293) aconsejaba la necesidad de “reservarnos una trastienda del todo nuestra, del todo libre, donde fijar nuestra verdadera libertad y nuestro principal retiro”, enseñando que la independencia del espíritu no exige romper los lazos afectivos ni despreciar lo público o común. Aprender de la soledad significa transformar el silencio en un maestro que refina la sensibilidad, permitiendo regresar a la conversación humana con una paciencia renovada y una ternura indulgente. Se trata de habitar el propio abismo sin exigirle a los demás que se arrojen a él, reconociendo que se puede amar profundamente a quienes no comparten nuestra misma frecuencia sin por ello traicionar la escala de valores que hemos conquistado. Así, la soledad deja de ser un destino de reclusión para convertirse en una forma generosa de estar en el mundo: una lucidez que ampara sin juzgar, que sostiene sin someter y que transforma la distancia en un puente de verdadera compasión.

Nombrar con exactitud esta vivencia transforma de forma radical su naturaleza operativa. Designar la soledad intelectual y moral disipa la tentación de la queja y la restituye a la dignidad de un dato objetivo. No se trata de un fallo de fabricación, ni de un narcisismo disfrazado, ni de una carencia de afecto hacia quienes nos rodean. Es, en rigor, el costo ineludible de haber construido una estructura interior sólida, el precio de haber osado pensar y sentir a contramano de la inercia del entorno masificado. Reconocer este plano de existencia libera de la urgencia de esconder la propia luz por miedo a deslumbrar o desentonar, permitiendo habitar el aislamiento no como un castigo social, sino como el testimonio incuestionable de haber asumido la propia historia con autenticidad.

Ahora les pregunto, caros lectores: ¿qué conducta nos queda, entonces, cuando la comprensión intelectual y la rectitud moral se convierten en una frontera insular frente a un mundo seducido por la ambición y el cinismo? ¿Continuaremos mutilando nuestro deseo e inventando un personaje dócil para no alterar la quietud de la muchedumbre que prefiere la ilusión a la verdad? ¿O seremos capaces de resistir en esa intemperie de la conciencia, asumiendo el peso de nuestra propia luz sin claudicar ante la corrupción del entorno ni agriarse en el resentimiento? ¿Acaso la verdadera madurez filosófica, existencial y humana no consista en dejar de exigirle a la tribu la aprobación que sólo puede dar la verdad interior, aprendiendo a amar los vínculos cotidianos desde esa trastienda íntima sin traicionar jamás la inmensidad ética de nuestro propio abismo?

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Adorno, T. W. (2004). Mínima moralia: reflexiones desde la vida dañada (J. Chamorro Mielke, Trad.). Editorial Akal. (Obra original publicada en 1951).

Arendt, H. (2007). Responsabilidad y juicio (M. Candel, Trad.). Ediciones Paidós. (Obra original publicada en 2003).

Camus, A. (2012). El mito de Sísifo (L. Echávarri, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1942).

Freud, S. (1979). Inhibición, síntoma y angustia. En Obras completas (J. L. Etcheverry, Trad., Vol. 20, pp. 71-164). Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1926).

Freud, S. (1986). El malestar en la cultura. En Obras completas (J. L. Etcheverry, Trad., Vol. 21, pp. 57-140). Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1930).

Heidegger, M. (2009). Ser y tiempo (J. E. Rivera, Trad.). Editorial Trotta. (Obra original publicada en 1927).

Kierkegaard, S. (2006). Tratado de la desesperación (A. Sánchez Barbudo, Trad.). Editorial Losada. (Obra original publicada en 1849).

Lacan, J. (1987). El Seminario. Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (J. L. Delmont-Mauri y J. Sucre, Trads.). Editorial Paidós. (Obra original publicada en 1964).

Montaigne, M. de. (2007). Los ensayos (J. Bayona, Trad.). Ediciones Acantilado. (Obra original publicada en 1580).

Nietzsche, F. (1996). La genealogía de la moral (A. Sánchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1887).

Nietzsche, F. (2003). Así habló Zaratustra (A. Sánchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1883).

Ortega y Gasset, J. (1983). El hombre y la gente. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1957).

Sartre, J.-P. (2011). La náusea (A. Bernárdez, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1938).

Schopenhauer, A. (2009). Aforismos sobre la sabiduría de la vida (E. Íñiguez, Trad.). Valdemar. (Obra original publicada en 1851).

Winnicott, D. W. (1993). El proceso de maduración en el niño: estudios sobre la teoría del desarrollo emocional (J. Piatigorsky, Trad.). Editorial Laia. (Obra original publicada en 1965).
El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

Por Alfredo Cruz Polanco
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

Son muchos los dominicanos y dominicanas que desconocen qué se conmemora un día como hoy. En esta ocasión conmemoramos el 163 aniversario del inicio de la guerra restauradora de nuestra Independencia, la cual empezó con el Grito de Capotillo, mediante la cual nuestra nación se liberó del yugo del imperio español, volviendo a ser libre, soberana e independiente, tal como lo soñó, ideó, luchó y se sacrificó el fundador de nuestra nación, el Patricio Juan Pablo Duarte y Diez.

En esta fecha la República Dominicana recuperó su independencia del imperio español, luego de haber sido anexada por intereses particulares del dictador y traidor a la Patria, Pedro Santana, en el año 1861.

Como hubo una gran representación de unos cuarenta veganos y veganas, que participaron activamente en la guerra restauradora, hemos querido aprovechar la oportunidad para dar a conocer algunos de los que más se destacaron en la misma, 0 al lado del general Gregorio Luperón, la primera espada de dicha guerra restauradora; de Gaspar Polanco, Fernando Valerio, Santiago Rodríguez, José María Imbert, Cayetano Germosén, Pedro Antonio (Pepillo) Salcedo, José Contreras, Antonio Pimentel, Olegario Tenares, entre otros héroes nacionales.

Entre los héroes y mártires veganos que más se destacaron y que ofrendaron sus vidas por nuestra Restauración, se encuentran: Basilio Gil, el primer vegano en caer, abrazado a un cañón español; Benito Monción, José Concepción Taveras, Manuel Lora, Marcos Trinidad, Pedro Blanco, Juana Saltitopa, Manuel Custodio Abreu, Antonio Caba, Esteban Viloria, Casimiro de Moya, Toribio Ramírez, Carlos María Sánchez Manuel Mejía, José Cabrera, el General José Durán, de Jarabacoa; Juan Álvarez Cartagena, Pablo Germosén, José Gómez, Pro. Dionicio Moya, Cristóbal José Moya, entre otros y otras.

Gracias a su entrega y sacrificios pudimos recobrar y mantener nuestra independencia, que siempre fue el sueño del fundador de nuestra nacionalidad, el patricio Juan Pablo Duarte y Diez, que aunque con algunas amenazas, hoy podemos expresar a viva voz que la República Dominicana es libre y soberana de toda potencia extranjera.
La mayoría de ellos han sido honrados con el nombre de una de nuestras calles en los barrios y centro de la ciudad de La Vega.

Hemos considerado como oportuna y atinada la idea de traer a colación un día como hoy, algunos de los nombres de los veganos y veganas más destacados, a los héroes, heroínas y mártires que ofrendaron sus vidas para que volviéramos a ser libres y soberanos de toda potencia extranjera, a los que emularon el gesto y el ejemplo del Padre de la Patria.

Este acontecimiento ha sido considerado como una de las epopeyas más dignas y patrióticas; como uno de los acontecimientos de mayor trascendencia, arrojo, valentía, sacrificios y entrega de los dominicanos del siglo XIX y de nuestra historia reciente, el cual culminó en el año 1865, con el retiro y la derrota del ejército español.

Desgraciadamente, este hecho histórico al igual que otros acontecimientos importantes de nuestra historia, ocurridos recientemente, no han sido dados a conocer en su justa dimensión a los jóvenes estudiantes de nuestras escuelas y colegios. La mayoría de ellos los desconocen, ya que por la incompetencia e intereses particulares de los funcionarios del Ministerio de Educación de los distintos gobiernos, nuestro sistema educativo actual no lo recoge en los libros de textos.

Si nuestro sistema educativo los incluyera en los textos escolares y los propios maestros se encargaran de enseñar y dar a conocer esos acontecimientos históricos recientes ocurridos en nuestro país, de seguro que los alumnos pensaran y actuaran de forma diferente.

¡Loor y Gloria Eterna a todos los héroes y mártires que ofrendaron sus vidas por la Restauración de la independencia de la República Dominicana!

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
exdiputado al Congreso Nacional
exmiembro de la Cámara de Cuentas 2010-2016

 

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

A seis años -18 de agosto de 2020- del cese irremisible de las funciones biológicas vitales de Jimmy Sierra, su voz y su alma perviven en la conciencia colectiva y su legado repercute desde lenguajes audiovisuales y escritos en una legión de discípulos que, espontáneamente, reconocen el provecho de sus enseñanzas, su solemne compromiso con la cultura popular y su coherente e irrenunciable empeño por el cambio democrático de la sociedad dominicana.

Orientador sin avaricia, desprendido, solidario y altruista en su extendida calidad humana. Abogado en el talento de su humildad, sólo ejerció su profesión para defender a presos políticos y sindicatos en la era de Balaguer, y no aceptó administrar ningún organismo gubernamental por su temor a cometer iniquidades y ser pasto del escarnio público. Haciendo acopio del renombrado verso de Antonio Machado, prefirió "hacer camino al andar" como cineasta, catedrático universitario, productor mediático y escritor.

Genuino en la inspiración filosófica, potencializada en los corredizos de su inteligencia superior, Julio Samuel (Jimmy) Sierra -16 de diciembre de 1944, Najayo, San Cristóbal- desarrolló, en la búsqueda de la verdad y la libertad, el pensamiento lógico y crítico. Se sumergió en la reflexión intelectual trascendente, sin acoger a prima facie argumentos fuera de contexto, explicaciones simplistas ni trastadas dogmáticas.

Sus planteamientos y opiniones se articularon en el conocimiento, la ciencia y el arte, precedidos de indagatorias curiosas y evaluaciones racionales y rigurosas. Y, por sus enfoques analíticos conceptuales, sus allegados lo bautizaron con la categoría socio-lingüística de El Teórico.

Los mencionados atributos y su estructura relacional se fundaron y agigantaron en el eje giratorio del tiempo cronológico, desde la infancia (a los 14 años), cuando constituyó un grupo de mozalbetes para rechazar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, y en la adolescencia (en 1960) en el liceo Eugenio María de Hostos imprimió el periódico “El crítico del Primero E”. Y, dos años después (1962) en Villa Juana, Santo Domingo, formalizó el Club Estudiantil de Jóvenes Amantes de la Cultura (Cejac), la primera entidad de esta naturaleza de República Dominicana.

En su juventud (1965), en la Zona Constitucionalista de la capital instaló una escuela para alfabetizar a combatientes en armas contra la segunda intervención norteamericana a la República Dominicana. En 1966 condujo el Movimiento Cultural Universitario (MCU), que auspició el Primer Festival de la Cultura Popular y la Primera Exposición de Artes Plásticas en Plena Calle.

1.- EL ABOGADO. Titulado de doctor en derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1970, fungió como asesor del Sindicato de Trabajadores de la Fábrica de Clavos y de los Astilleros Navales de Santo Domingo, anclado en su militancia de izquierda. También, como relacionista público de la Asociación de Dominicana de Abogados (ADOMA).

2.- PRENSA ESCRITA. En 1966 insertó en El Caribe el cuento “El Niño”, y más tarde en El Nacional y la revista Ahora. En 1979 publicó los reportajes "Los que no pudieron ver al Papa" y luego, en el Sol "Arenga", la serie de 22 artículos sobre los mensajes televisivos en la R.D., con el seudónimo de Sebastián De Lorena. Igualmente, en 1986 publicó, en El Sol, "La guerra de la propaganda”, con el seudónimo de Esmeraldo Paz, y "Yo estaba allí”, una serie de 235 artículos.

3.- LA RADIO. Entre 1970 y 1975 produjo los programas radiales “La Nueva Voz”, vocero del Movimiento Cultural Universitario (MCU), por Radio Comercial; “Contacto en FA” y “Contacto en Re”.

4.- EL CINE Y EL TEATRO. En 1973 fundó el Instituto Nacional de Estudios Cinematográficos (CENEC) y en 1975 redactó el primer proyecto de Ley de Cine del país, implementado mediante la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica, que creó la Dirección General de Cine. Con la aprobación y ejecución de esta iniciativa, el entonces presidente de la República Leonel Fernández escuchó a Sierra, su amigo de infancia y mentor, a quien mostró fidelidad y solidaridad, que se traduce en un modelo de sincera y respetada amistad. El Teórico produjo y difundió diez obras de cine, seis de teatro y nueve videos.


5.- LA TELEVISIÓN. Desde 1979 hasta 2015 difundió los espacios “Contacto-Imagen”, por Color Visión; “La historia se escribió así”, cápsulas sobre efemérides, durante 12 años por RTVD y Color Visión; "Santo Domingo Vive", por Supercanal, "Dominican View, en Estados Unidos, y “Memorias del padre José Miguel”.



6.- DOCUMENTALES Y PELÍCULAS. Desarrolló una extensa variedad de documentales, películas y cápsulas televisivas, conjuntamente con su didáctico curso audiovisual “Viaje al centro de la historia”. En el 2002 en unos 50 pueblos produjo igual número de documentales de un minuto de duración, los cuales subió a la página “Arribasantodomingo.com”.

7.- HISTORIA AUDIOVISUAL. Entre 1982 y 2013 realizó una decena de documentales sobre “Pintura y Escultura en Santo Domingo”, “Historia del Teatro Dominicano”, “Los medios de comunicación la R.D.”, “Historia de la Literatura Dominicana” (cinco partes), “Hostos el Sembrador”, "Un actor en busca de un personaje", "Los árabes en la Hispaniola", "Ulises Hereaux (Lilis): sangre, papeletas y cartas de amor”; “Cuando llegaron los americanos” y “Ahora que vuelvo, Ton”.

8.- MAESTRO Y CATEDRÁTICO. En 1964 fue cofundador de la Academia La Trinitaria, en el ensanche La Fe, y en la adultez primaria -1976- se desempeñó como profesor de los departamentos de Ciencias Políticas y Artes de la UASD y la Universidad Dominicana OyM.

9.- OBRAS LITERARIAS: Publicó 11 obras sobre cuentos, novelas y ensayos: Bordeando el río, Estudio sobre la incidencia de la publicidad en los mass media en la R.D, Mester de la ironía, Cine 011, Trujillo y las Mirabal, El Paquito de la Revolución, Ciudad de los Fantasmas de Chocolate, Cuentos de Papá Leche, Cuentos de Papá Leche Dos, Yo Estaba Allí, Diccionario Cultural Dominicano e Idolatría.



10.- CANCIONES DE SU AUTORÍA: Grabadas por Julio Sabala, Elenita Santos, Adalgisa Pantaleón, Claudio Cohén, José Antonio Rodríguez, Luis (Terror) Díaz, Ramón Orlando, E. Suazo, Shire, Eduardo Ramos (Sandino), Bonnie Baher, Lucy Méndez y Hendry Zarzuela.



11.- DIPLOMÁTICO INVESTIGADOR. En 1999 fue nombrado ministro consejero de la embajada dominicana en Francia, y en el 2000 se trasladó a Barcelona, España, para realizar la película La Joya del Inmigrante.

12.- LOS RECONOCIMIENTOS. Decenas fueron sus premios y reconocimientos, desde el Primer Festival de Teatro de la secretaría de Estado de Educación, El Dorado y Casandra, hasta México, Panamá y Suiza.



13.- LA TERTULIA. En la adultez secundaria, la Tertulia del Teórico congregó, cada sábado, a periodistas, intelectuales y amigos de distintos litorales políticos y creencias, en la que improvisadamente abordaban temas de la realidad nacional e internacional. Después del Covid-19, se efectúa por Zoom y difunde por YouTube.

Redondeando, el más efusivo y revelador tributo a su memoria, en acreditación a sus méritos por su interminable obra, aprecio y gratitud, las huellas que legó se redimensionaron el miércoles 18 de agosto de 2021, en la Biblioteca Nacional, en el primer aniversario de su partida física, con la puesta en circulación del libro de 158 páginas "¡Jimmy Sierra, inolvidable!". Rebosante de asistentes estaba la Sala Aida Cartagena Portalatín. ¡Fantástico!

El libro compila artículos, testimonios, reflexiones, poesías y otros textos difundidos en diarios, televisión, redes sociales e Internet por unos 40 intelectuales de vanguardia, profesionales y periodistas que conocieron su desvelo por la democracia y la cultura nacional durante más de 60 años. Yo estuve en ese acto –junto a su viuda Albania Gómez y su hijo Samuel- de enaltecimiento a las virtudes de este aclamado intelectual, como la integridad y el coraje en la sencillez. Jimmy, un abrazo, con respeto y admiración, por tu grandeza humana.

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 24 agosto 2026.-

Andamos como un perro que se persigue la cola. Dando vueltas en círculos sin llegar a ningún lugar. Cada año tenemos un déficit de aulas, cada año hay reparaciones pendientes, cada año reciben el presupuesto, y cada año desciende más la calidad de la enseñanza.

Si revisamos los periódicos de cada año en esta misma fecha, los problemas son similares a los del año anterior. Estamos ganando la carrera al fondo de la ineficiencia.

Y la ineficiencia gubernamental tiene una o dos explicaciones, descarto la “ineficiencia” pura y simple, orgánica. Creo que esta “ineficiencia” es una política de Estado planificada, ejecutada.

Nuestro gobierno cambió mucho en los últimos años, empezó con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y esos cambios fueron “eficientizados” por el actual gobierno del “cambio”.

El PLD comenzó el gobierno mediático que le puso precio a la opinión, no debían hacer nada, solo necesitaban “buenos titulares, buena prensa”. Ahora, el “cambio” convirtió una nación depauperada, en un “paraíso terrenal”, nada mejoró, excepto que aumentó el precio de la opinión, aniquilando toda disensión.

Los únicos que denuncian son los educadores de la oposición, los del PLD, que dilapidaron miles de millones sin presentar logros, ahora critican los “errores” del gobierno.

Es la misma historia.

Los gobiernos llegan y saquean el erario, “legalmente”, porque no tocan dinero de los “contratistas tradicionales”.

Para resolver el problema de la educación, debemos legislar para obligar a los funcionarios a enviar a sus hijos a las escuelas y hospitales públicos. Así mejorarán los servicios de educación y salud.

Eso nunca ocurrirá, ningún legislador lo aprobará, ellos no se obligarán a cumplir con sus deberes.

Sin cambios fundamentales, nada cambiará. Faltan muchísimos años de “ineficiencia planificada”, para beneficiar a los funcionarios. Hay una forma sencilla de comprobarlo. Si ciertamente son “ineficientes”, ¿por qué el presidente no los despide? Porque no es ineficiencia, sino un modelo de políticas públicas rentable.

Los funcionarios entran pobres, no resuelven nada, administran miles de millones, y salen multimillonarios; su “ineficiencia” es bastante lucrativa.

jueves, 20 de agosto de 2026

El Mirador
Por Luis Céspedes Peña
Diario Azua / 20 agosto 2026.-

El nuevo presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y jefe de Estado, Luis Abinader Corona, está obligado a rescatar parte de la popularidad perdida por esa organización política, la mitad de su militancia, según el padrón presentado por la entidad a la Junta Central Electoral (JCE), que fue un gravísimo error estratégico, con miras a mantenerse en el primer lugar que todavía conserva.

Hace más de un año, escribimos que los tres principales problemas que le causarían la pérdida de apoyo al PRM, son el abandonado de su liderazgo a la base, el mal uso de la publicidad pagada en contra de la mayoría de medios de comunicaciones o comunicadores individuales, y el déficit en la producción agropecuaria.

En lo que respecta al alejamiento de los principales líderes del PRM de los dirigentes de la base, exceptuando a Abinader y algunos más, que son los que mueven a los militantes, sostenemos que sin la incorporación de éstos al trabajo organizativo, esa entidad sigue cavando la tumba para su sepultura. Para evitar eso, hay que tomar en cuenta a muchos de los dirigentes de la base para el servicio del Estado!

Las principales organizaciones políticas del país, como los Partidos Revolucionario Dominicano (PRD), Reformista Social Cristiano (PRSC), de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Independiente (PRI), mantuvieron hasta hace poco la estrategia de resolver los pequeños problemas de los militantes a través de los secretarios generales de base u otros dirigentes de esos organismos.

Esa cultura política, que le dio tantos buenos resultados a esas entidades, hoy escasamente funciona. Los gobiernos del PLD y el PRM renunciaron a la entrega de canastas navideñas, una tradición ancestral del pueblo dominicano, que incluso se tradujo negativamente a los sectores empresariales o comerciales. El PRM tendría que comenzar a aplicarla.

En la Navidad, los gobiernos y los empresarios “vestían” de colores las calles de los pueblos del país, con sus atractivas canastas, pero eso cambió. ¡La alegría de los pobres en Navidad está desapareciendo, dejando un costo político negativo!

Las únicas entidades que mantienen la tradición de entrega de canastas navideñas a los pobres, son el PRSC, el PRD que preside Miguel Vargas Maldoado y la Fuerza del Pueblo, que dirige Leonel Fernández. Los demás, muy tímidamente a seleccionadas personas.

Antes, cuando en la base de esos partidos se presentaban problemas entre los militantes, como la falta de pequeños empleos, la entrega de medicinas, las canastas u artículos para el hogar, eran los secretarios generales los que hacían esas gestiones ante los altos dirigentes. Si el PRM quiere sumar votos para el 2028, el Presidente de la República y líder de los perremeístas, Luis Abinaderr Corona, tiene ese gran reto de bajar a la base, donde lo esperan.

El segundo gravísimo problema que tiene el gobierno del PRM, es su distanciamiento de la mayoría de medios de comunicaciones. ¡Son los medianos y los pequeños los que hacen la mayoría! Hay recursos presupuestados en todas las instituciones del Estado, el problema que hay es que están mal repartidos. ¡Una buena política de comunicación estatal los abarca a todos!

Las informaciones que manejamos nos indican que hay un gran plan para acabar con el PRM a partir del venidero proceso electoral, no porque la mayoría de comunicadores está con el PLD o la Fuerza del Pueblo, sino en contra de una parte de influyentes funcionarios del gobierno. ¡Eso debe evitarse con una correcta distribución de los recursos publicitarios del Estado!

Se pensó que con la designación de Alberto Caminero a la Dirección de Prensa de la Presidencia, esos problemas desaparecerían, pero todo parece indicar que ese sector es manejado por un determinado grupo de poder. ¡Son muchos los comunicadores que están en malas condiciones sociales!

Los alcaldes de los grandes Ayuntamientos del país, como son los del Distrito Nacional, los demás del Gran Santo Domingo, Santiago y otros, especialmente dirigidos por el PRM, deben cambiar en este aspecto, porque hay funcionarios, que son dirigentes oficialistas, que están cavando sus propias tumbas políticas.

La mayoría de periodistas y otros comunicadores se encargarán con destruirlos, con todas las razones. Lo lamentable es que cuando abandonan sus funciones, hacen constar gastos de grandes cantidades de millones de pesos en publicidad. Entonces vendrá el cuestionamiento: ¿Quiénes recibieron esos millones?

En materia de producción agropecuaria, siempre le sugerimos al Presidente Luis Abinader que designe como ministro de Agricultura a un político, no a empresarios del sector, como viene sucediendo en los gobiernos del PRM.

Los funcionarios, que son empresarios, no van a poner al país a producir lo necesario, porque compite con sus intereses.

En los sectores medio y bajo del PRM hay técnicos calificados que pueden ser ministros de Agricultura, Educación u otras posiciones del Estado, ¡pero nunca son tomados en cuenta! Ellos se merecen buenas posiciones en el Estado, para resolver problemas de la base de su organización.

Con el aumento de la producción de alimentos del campo, unido a la actividad industrial, es que se puede lograr un mejoramiento en los precios de los productos para el consumidor. El Estado debe tener una doble visión, como son la de producir para el consumo nacional y la exportación. Los pequeños y medianos productores solucionan la falta de productos o los altos precios para esos sectores consumidores. O sea, para los que no compran en los supermercados.

La versión del gobierno de que en el país hay un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) es real. El problema está en que el PIB sólo se mida en la mega producción y no la economía en general, como es el caso de la informal, que involucra a los pequeños negocios.

Esa política de facilitar semillas de hortalizas, plátano, esquejes de yuca, hábana de batata, becerras, cerdas, pollitas, bueyes u otros soportes a favor de los pequeños o medianos agricultores, que fue exitosa en los gobiernos de Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Hipólito Mejía y en menor grado, en el de Danilo Medina, ya está descartada.

Si el gobierno asume esas políticas, sumándole préstamos a los innovadores de la producción y un mayor respaldo a los Ayuntamientos del país, sin importar que sean o no de su simpatía, como lo hizo Danilo Medina, con mucho éxito, el PRM, aún con los problemas que hay en la nación, seguirá en el poder. Los ciudadanos de cada pueblo saben quién los ayuda con la solución de sus problemas o quiénes no.

Con la oposición política dividida, le corresponde al PRM decidir su futuro, como seguir en el poder o entregarlo. Si hace las cosas que le estamos recomendando, se puede “sentar” a esperar la victoria. El voto mayoritario está en las clases media y baja. “Esa debe ser la visión del nuevo presidente del PRM”.

¡Gracias por leernos!