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martes, 9 de junio de 2026


Por Freddy P. Galarza
Diario Azua / 09 junio 2026.-

Vaya nuestro espaldarazo al pueblo de Barahona y aquellos que participaron y dirigieron la gran manifestación recientemente escenificada en esta provincia, para exigir el fin de la explotación minera que daña el medio ambiente de nuestra cordillera.

La motivación de que la gente participara activamente en esa protesta ha sido la toma de conciencia de que definitivamente es más importante el agua, que el oro y minerales que se llevan las empresas foráneas , al final sólo nos dejan zonas devastadas.

Lo novedoso de todo esto, es que hacía tiempo que esta comunidad no se producían esas movilizaciones de masas de años atrás, a excepción de los periodos de campañas electorales y aquellas jornadas de lucha de la marcha verde realizada en todo el territorio nacional.
Para algunos críticos ubicados del otro lado de los sin razón, el movimiento de protesta en Barahona, ´´ constituyó un fracaso´´ . Ha sido una protesta sin banderías políticas, apuntando hacia una misma dirección en beneficio de toda una comunidad hastiada por el aire contaminante que respiran sus habitantes.

Sin dejar de apuntar, los objetivos principales de la manifestación de repudio contra las empresas que se han instalado en la región para la explotación minera y que los mayores beneficios se los llevan los socios de esos emporios.

Sin lugar a dudas, la gente acudió por encima de la fuerte presión psicológica que se sentía en en el entorno, por la cantidad de agentes policiales y miembros de la Armada Dominicana que días antes se habían colocado en lugares estratégicos de la ciudad de Barahona. Fue una protesta pacífica, todo pasó sin alteración del orden público.

Como lo han manifestado sus promotores, dirigentes comunitarios conocidos en sus comunidades, la lucha continúa hasta alcanzar los objetivos que hagan de esta ciudad y la región Enriquillo, una zona de convivencia con la madre naturaleza tal como fue concebida .
El autor es miembro del CDP

lunes, 8 de junio de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 08 junio 2026.-

«Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana».

León XIV, Discurso de Su Santidad ante las Cortes Generales (2026)

«Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿qué son sino grandes bandas de ladrones?». Agustín de Hipona, La Ciudad de Dios (426/2009, p. 182)

Cuando los ecos de la comitiva pontificia comenzaron a mezclarse con el bullicio cotidiano de la capital española en junio de 2026, la geografía institucional del país experimentó un seísmo hermenéutico difícil de asimilar desde el cómodo prisma del protocolo laico. No nos encontramos ante una formalidad vacía o un simple adorno diplomático añadido a la agenda del Estado; por el contrario, la presencia de León XIV en España encarna una de esas raras irrupciones donde la ontología de la alteridad y las contradicciones de nuestra modernidad tardía se confrontan sin paliativos. En un escenario de fragmentación social generalizada y cansancio democrático, la palabra de un líder espiritual dotado de doble nacionalidad, estadounidense y peruana, actúa como un reactivo crítico sobre los cimientos morales del orden constitucional contemporáneo. El Pontífice no acudió a las instituciones españolas a complacer el oído de las mayorías ni a convalidar la inercia legislativa, sino a someter a examen los límites mismos sobre los cuales descansa la soberanía formal y la legitimidad de nuestras democracias parlamentarias.

Resulta de hondo calado reflexionar sobre las palabras iniciales del Papa en los salones del Palacio Real ante el cuerpo diplomático y los representantes de la sociedad civil, recogidas en la crónica periodística de Vatican News titulada El Papa en España: La cultura del encuentro genera estabilidad y prosperidad, donde se expone la urgencia de desactivar los discursos fácticos que alimentan la polarización. En dicho discurso, cuya retransmisión televisiva y digital quedó registrada en la plataforma de comunicación de la Santa Sede a través del vídeo de Vatican Media (2026), se proclamó que «no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad» para los pueblos (Vatican News, 2026a, párr. 3). Esta aseveración desmantela de raíz el agonismo político que reduce al adversario a una categoría enemiga. La mirada papal, arraigada en un humanismo exigente, demanda un salto cualitativo por parte de quienes detentan responsabilidades institucionales y económicas, urgiéndoles a «apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos» (Vatican News, 2026a, párr. 5). Semejante tarea, propia de una nation con un denso bagaje histórico y espiritual como España, resignifica el disenso democrático, rescatándolo de la fosa común de la descalificación estéril para elevarlo a la categoría de espacio deliberativo donde se juega la dignidad comunitaria.

Esta propuesta de encuentro encuentra un eco profundo en la hermenéutica dialógica de Hans-Georg Gadamer (1960/1993), quien en su obra cumbre Verdad y método argumentaba que comprender no consiste en anular al interlocutor, sino en propiciar una transformación mutua, ya que «comprender es siempre el proceso de fusión de estos horizontes presuntamente para sí mismos» (p. 377). El llamamiento del Papa, por tanto, no se agota en una mera exhortación moralizante a la concordia social, sino que plantea un imperativo epistemológico. No es casual, bajo esta perspectiva, que el encuentro multisectorial acontecido en el Movistar Arena (Vatican Media, 2026) con personalidades del arte, el deporte y la cultura de vanguardia pusiera en juego lo que la tradición teológica denomina la via pulchritudinis. Al sugerir que la belleza y la creatividad compartidas constituyen un suelo común capaz de suturar las heridas de una sociedad secularizada, el Pontífice sitúa el arte no como un entretenimiento suntuario, sino como un umbral pre-teológico de comunión. El verdadero diálogo no se reduce a un debate técnico de mutua tolerancia, sino que exige la valentía de arriesgar las propias certezas en el espacio público para que el horizonte del otro ensanche el nuestro.

Esta deconstrucción de la crispación retórica cobra su máxima fuerza en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, escenario donde se produjo una intervención histórica, al ser la primera ocasión en que el obispo de Roma toma la palabra ante las Cortes Generales de la nación española. Según la cobertura realizada por Deutsche Welle bajo el título León XIV lanza un alegato por la paz en el Congreso español, la exhortación pontificia a desarmar el lenguaje y apelar a la reciprocidad puso de relieve que la discrepancia auténtica no conlleva humillación. Al situar la dignidad de la persona por encima del «vaivén de las mayorías de cada momento» (Vatican News, 2026d, párr. 4), la voz papal interpela la concepción misma del derecho positivo como simple emanación de la voluntad numérica. ¿Qué base firme sostiene el andamiaje del Estado de derecho si el valor intrínseco de la vida humana se reduce a un consenso social mudable? Nos topamos aquí con la clásica advertencia agustiniana sobre la inconsistencia del poder secular cuando se divorcia de la justicia trascendente, expuesta con vigor en La Ciudad de Dios (426/2009) al señalar que la soberanía desprovista de rectitud ética es idéntica a una asociación delictiva a gran escala. No menos punzante fue el cuestionamiento moral al preocupante rearme bélico del continente europeo, enmarcado en el artículo analítico de TRT Español titulado ¿Qué dijo el papa León XIV en su discurso en el Congreso español?, donde se rescata su honda queja ante el incremento desmedido de los balances de defensa de las naciones. Con firmeza filosófica, el Santo Padre recordó que «las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera» (Deutsche Welle, 2026, párr. 3), abriendo así una rendija ética a la diplomacia pacífica en un tablero internacional al borde del abismo geopolítico.

La articulación de estos postulados se desplaza sin fisuras hacia la esfera existencial del ser humano, donde la lógica de la rentabilidad económica amenaza con invisibilizar los estadios más desvalidos de la vida. Ante las Cortes, León XIV trazó una línea divisoria ineludible al sostener, según detalla el documento informativo Papa León XIV llama a evitar la descalificación política y defiende la dignidad humana, que la custodia de la vida desde su concepción hasta su natural ocaso no puede ser tratada como una bandera partidista o un capricho confesional. En su discurso, proclamó de forma tajante que «la defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización» (Vatican News, 2026d, párr. 7), un aserto que sitúa los debates españoles sobre el aborto y la eutanasia bajo una luz de radical exigencia civilizatoria. Cuando la ley positiva claudica ante criterios de productividad, autonomía o funcionalidad utilitaria, el pacto moral constitutivo de la polis se agrieta irremediablemente, empujando a los sujetos más frágiles al olvido. La advertencia pontificia resuena como una interpelación a nuestra complacencia tardomoderna, exigiendo una vigilancia moral que controle también el desarrollo vertiginoso de los sistemas bélicos automatizados mediante inteligencia artificial, de modo que las decisiones de vida y muerte jamás queden delegadas en fríos algoritmos matemáticos exentos de alma y responsabilidad.

Bajo este mismo prisma humanista, el drama desgarrador de la migración forzada se erige como la gran prueba de fuego para los ideales de una Europa envejecida. En la pieza reflexiva de Vatican News titulada León XIV defiende neutralidad de la Iglesia y atención integral al migrante, se expone con lucidez que la crisis de los refugiados desborda por completo la simple gestión técnica o el balance demográfico que a menudo domina el debate tecnocrático. Durante su encuentro en la Nunciatura Apostólica con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, este le obsequió un simbólico bonsái de olivo de trece años, ejemplar que representa un puente histórico entre las raíces rurales de la península y los retos de un futuro sostenible, como reporta la nota periodística El Papa se reunió con el presidente español Pedro Sánchez (Vatican News, 2026e). Este aparente clima de entendimiento mutuo no impidió que el Pontífice exigiera ante los legisladores una mirada audaz que supere la aséptica «gestión de flujos» (Vatican News, 2026f, párr. 3), denunciando la perversa indiferencia que transforma las fronteras marítimas en cementerios invisibles.

Esta interpelación adquiere un espesor ético insoslayable si la leemos a la luz de Emmanuel Levinas (1961/1977) en Totalidad e infinito, donde el filósofo de la alteridad sostiene que «el rostro se presenta en su desnudez; es el indigente» (p. 215). Para Levinas, la vulnerabilidad del extranjero no constituye un problema sociológico que el Estado deba resolver con criterios de utilidad y cálculo de recursos, sino una revelación metafísica que nos constituye de inmediato en responsables de su existencia. La propuesta de León XIV no transige con una beneficencia desinteresada y estática; al contrario, reclama la urgencia de establecer vías seguras de integración y, en un ejercicio de justicia distributiva internacional, promover el derecho fundamental de toda persona a permanecer y prosperar dignamente en su tierra natal. ¿No es acaso el rostro del migrante que se ahoga en nuestras costas la quiebra absoluta de todas nuestras pomposas declaraciones sobre los derechos humanos?

Afrontar estas realidades en la plaza pública requiere una asombrosa coherencia interna por parte de la Iglesia, cuya legitimidad moral quedó comprometida ante la sociedad por la trágica realidad de los abusos sexuales perpetrados por algunos de sus miembros. Durante su encuentro privado en la Nunciatura Apostólica, el Santo Padre se reunió con seis víctimas de estos execrables delitos para escuchar con extrema atención sus desgarros existenciales y sus propuestas de enmienda, tal como se relata en la reseña oficial El Papa se reúne con víctimas de abusos en Madrid (Vatican News, 2026b). Este ejercicio de escucha no constituye un artificio cosmético de relaciones públicas, sino el núcleo de una justicia restaurativa que asume la herida como propia. Del mismo modo, en su alocución a los prelados del país recogida en El Papa León XIV pide a los obispos españoles ser "testimonio de unidad", calificó esta realidad como una «plaga» dolorosa provocada por «aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero» (Vatican News, 2026c, párr. 6).

Filosóficamente, este abajamiento institucional conecta de manera directa con la teología política de Johann Baptist Metz (2007) y su categoría de memoria passionis. Metz advierte que una comunidad de fe que olvida o anestesia el dolor de las víctimas se convierte en una maquinaria ideológica estéril, pues la fe auténtica exige mantener viva la memoria subversiva y peligrosa de los que sufren. Al demandar verdad, justicia y reparación, el Papa desarticula la tentación defensiva de la jerarquía episcopal y la sumerge en las aguas de la purificación evangélica, recordando que la Iglesia solo será un faro creíble cuando tenga el coraje de inclinarse ante las llagas de las víctimas, abandonando la seguridad del dogma estático para transformarse en un hospital de campaña expuesto a la intemperie de la historia.

Sin embargo, la profunda herida ética que la presencia del Pontífice expone no solo escuece en las estructuras eclesiales o en los despachos del poder soberano; también actúa como un espejo implacable frente a una posmodernidad que, en su versión más plana e instrumental, reacciona con una asombrosa ceguera existencial. Esta resistencia defensiva se hace patente en la crispación de quienes, atrincherados en un laicismo formalista y sordo a cualquier horizonte de trascendencia, han articulado su réplica bajo el lema de la campaña «Yo no te espero» en urbes como Barcelona. En su crónica para el medio digital elDiario.es, titulada Los grupos que se oponen a la visita del Papa: “Hay pleitesía del sistema político español a un líder religioso”, Jesús Bastante (2026) da cuenta de cómo estas asociaciones denuncian un supuesto servilismo institucional, reduciendo la presencia de León XIV a una mera amenaza al principio de aconfesionalidad. Al clausurar la discusión pública bajo la etiqueta de la sospecha financiera y la queja reglamentaria, este sector de la sociedad revela una incapacidad alarmante para dialogar con un discurso moral que precisamente denuncia los excesos del libre mercado y la deshumanización técnica.

El reduccionismo contable de esta perspectiva alcanza su paroxismo en las quejas por el uso de espacios públicos para eventos de carácter espiritual. Al registrar los argumentos de los colectivos críticos en su artículo para El País, Clara Blanchar (2026) recoge el testimonio de portavoces como Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya, quien lamenta amargamente la cesión gratuita del Estadio Olímpico de Montjuïc bajo la premisa de que «a los ateos no nos dejarían el estadio para hacer un festival, nos tratarían de locos» (párr. 4), al tiempo que rechaza la intervención pontificia ante la soberanía popular alegando que la invitación claudica ante una autocracia porque, en sus propias palabras, «no somos una colonia del Vaticano» (párr. 5). Qué sintomático resulta comparar la visita del obispo de Roma —portador de una interpelación radical a favor de los desposeídos y las víctimas— con un festival de entretenimiento mercantilizado. ¿No es esta la mayor manifestación de lo que Jean-François Lyotard diagnosticó como la mercantilización absoluta del saber y la disolución de los grandes relatos en meras transacciones utilitarias? Cuando el pensamiento contemporáneo exige cobrar alquiler a un profeta como si fuera una corporación de entretenimiento, la posmodernidad se retrata a sí misma como una máquina estéril, incapaz de concebir la gratuidad o el don.

Esta misma fragmentación se derrama hacia un plano de protesta puramente pragmático y coyuntural, donde diversas agendas sectoriales instrumentalizan la alta visibilidad del acontecimiento para sus propios fines reivindicativos. Tal como detalla la crónica de El Nacional firmada por Arnau Ruiz (2026) bajo el título Estas son todas las protestas convocadas durante la visita del Papa a Barcelona, se constata la confluencia de movilizaciones sindicales de docentes y huelgas de trabajadores de bibliotecas municipales que, aprovechando la presencia de las cámaras internacionales, intentan forzar negociaciones laborales. Al mismo tiempo, el independentismo local se moviliza exigiendo al Pontífice gestos lingüísticos explícitos o agitando banderas en el espacio público para visibilizar su causa nacional. Este mosaico de quejas atomizadas nos invita a reflexionar sobre la preocupante pérdida de un suelo común. ¿Qué nos queda cuando un llamamiento universal a la fraternidad y a la paz es despedazado por el corporativismo de corto alcance o la defensa de identidades autorreferenciales? Al intentar reducir un cuestionamiento moral de escala geopolítica al estrecho embudo de sus demandas inmediatas, la sociedad tardomoderna expone su rasgo más decadente: la imposibilidad de salir de su propio solipsismo para abrirse a la verdad compartida de la que nos hablaba Gadamer.

Tras la partida de la comitiva romana de suelo español, la atmósfera colectiva del país conserva la vibración de una incómoda pero sumamente fértil sospecha sobre la solidez de nuestras certezas. León XIV no ha dejado tras de sí respuestas masticadas para el consumo rápido ni analgésicos dialécticos para mitigar nuestras tensiones, sino que ha abierto una grieta ética en el muro de nuestra complacencia cotidiana. Nos queda el arduo deber intelectual y moral de decidir si habitaremos la herida abierta de sus planteamientos o si regresaremos al letargo analgésico de la confrontación estéril y del consumo masificado. Al clausurar estas páginas y retornar al ruido ensordecedor de nuestros debates cotidianos, surge la necesidad de interrogarnos con severidad frente al espejo de nuestra propia andadura histórica. ¿Es éticamente sostenible sostener nuestra aparente paz democrática sobre el silencio cómplice de los vulnerados y la expulsión sistemática del diferente a las periferias de la existencia? Si la dignidad humana no es negociable, ¿por qué consentimos que las leyes del mercado y los caprichos del algoritmo sigan dictando quién merece ser protegido y quién puede ser descartado de la mesa común de la vida? Tal vez, la medida última de nuestra civilización no se determine por los índices de nuestro crecimiento económico, sino por la valentía colectiva para sostener estas preguntas dolorosas antes de que la inercia del desinterés las borre para siempre de nuestra memoria histórica.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Agustín de Hipona. (2009). La Ciudad de Dios (S. Santamarta, Trad.). Madrid: Editorial Tecnos. (Obra original publicada en 426 d.C.).

Bastante, J. (6 de junio de 2026). Los grupos que se oponen a la visita del Papa: “Hay pleitesía del sistema político español a un líder religioso”. elDiario.es. https://www.eldiario.es/sociedad/grupos-oponen-visita-papa-hay-pleitesia-sistema-politico-espanol-lider-religioso_1_13280658.html

Blanchar, C. (3 de junio de 2026). Los ateos protestan contra la visita del Papa en Barcelona: “No somos una colonia del Vaticano”. El País. https://elpais.com/espana/catalunya/2026-06-03/los-ateos-protestan-contra-la-visita-del-papa-en-barcelona-no-somos-una-colonia-del-vaticano.html

Deutsche Welle. (8 de junio de 2026). León XIV lanza un alegato por la paz en el Congreso español. https://www.dw.com/es/león-xiv-lanza-un-alegato-por-la-paz-en-el-congreso-español/a-77460390

Gadamer, H.-G. (1993). Verdad y método I (A. Aparicio & N. Sans, Trads.). Salamanca: Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1960).

León XIV. (15 de mayo de 2026). Carta Encíclica Magnifica Humanitas: Sobre la fraternidad y la dignidad humana en el mundo contemporáneo. Roma: Libreria Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

Levinas, E. (1977). Totalidad e infinito: Ensayo sobre la exterioridad (D. Guillot, Trad.). Salamanca: Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1961).

Metz, J. B. (2007). Memoria passionis: Una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Santander: Editorial Sal Terrae.

Ruiz, A. (8 de junio de 2026). Estas son todas las protestas convocadas durante la visita del Papa a Barcelona. El Nacional. https://www.elnacional.cat/es/barcelona/estas-son-todas-protestas-convocadas-durante-visita-papa-barcelona_1652000_102.html

TRT Español. (8 de junio de 2026). ¿Qué dijo el papa León XIV en su discurso en el Congreso español? https://www.trtespanol.com/article/1cb08a1d439b

Vatican Media. (7 de junio de 2026). Encuentro del Papa León XIV con el mundo de la cultura, el arte y el deporte en el Movistar Arena [Archivo de vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?si=8z0_ohcE9lDxpMFD&v=eFxety31Ukg

Vatican News. (6 de junio de 2026a). El Papa en España: La cultura del encuentro genera estabilidad y prosperidad. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-en-espana-la-cultura-del-encuentro-genera-estabilidad.html

Vatican News. (8 de junio de 2026b). El Papa se reúne con víctimas de abusos en Madrid. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-se-reune-con-victimas-de-abusos-en-madrid-8-junio-2026.html

Vatican News. (8 de junio de 2026c). El Papa León XIV pide a los obispos españoles ser "testimonio de unidad". https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-leon-xiv-pide-a-los-obispos-espanoles-ser-testimonio.html

Vatican News. (8 de junio de 2026d). León XIV pide en el Congreso proteger toda vida humana y fortalecer el bien común. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/papa-leon-xiv-visita-congreso-espana-parlamento-8-junio-2026.html

Vatican News. (8 de junio de 2026e). El Papa se reunió con el presidente español Pedro Sánchez. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-se-reunio-con-el-presidente-del-gobierno-espanol-sanche.html

Vatican News. (8 de junio de 2026f). León XIV defiende neutralidad de la Iglesia y atención integral al migrante. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/leon-xiv-defiende-neutralidad-iglesia-atencion-integral-migrante.html

Testigo del tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 08 junio 2026.-

Irán le sacó el aire al presidente Donald Trump. Acaba de firmar un acuerdo con Rusia, por $25 mil millones, para construir ocho reactores nucleares. La segunda movida fue mucho más agresiva y problemática. Y hay quienes aseguran, que tiene suficiente uranio enriquecido para fabricar cerca de una docena de bombas nucleares.

Demanda que le levanten todas las sanciones y le devuelvan $24 mil millones retenidos (dinero comprometido con Rusia). Demanda que Washington abandone el Medio Oriente. Y le pague unos $300 mil millones en reparaciones por los daños causados por los bombardeos. Según Irán, esas son las condiciones fundamentales para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.

Trump varió su discurso, acusó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de estar loco, y le recordó que debía estar preso. Simultáneamente, Trump elogió al líder supremo iraní, ayatolá Jomeiní, y dijo que estaría “honrado” de conocerlo.

Trump cambió su discurso agresivo, tiene poderosas razones para ser más amistoso y conciliador.

Irán les hizo saber a los Estados Unidos que tiene armamentos que nunca ha usado, y que usará si el conflicto se expande. La inteligencia estadounidense claramente falló, porque creía que Irán no tenía ni el arsenal ni la capacidad militar que ha demostrado tener en esta guerra.

Cada día que pasa es tiempo que Irán aprovecha para fabricar armamentos y preparar nuevos ataques. Cada día que pasa, Washington debe gastar más dinero y armamentos; la espera favorece a Irán y desfavorece a los Estados Unidos. Prolongar el conflicto solo favorece a Irán.

Washington inició esta guerra, según Trump, para destruir el programa nuclear de Irán. Que ahora le devuelva a Irán el dinero con el que construirá reactores nucleares, es al menos irónico. Para Washington, abandonar el Medio Oriente significa abandonar el control de la energía mundial, resulta impensable, pero tampoco puede mantener esta guerra de manera indefinida.

Para Trump, pagarle a Irán $300 mil millones que no tiene, es como la principal de todas las humillaciones posibles, pero no puede mantener la guerra indefinidamente.

Trump fue buscando lana, y salió trasquilado, ahora busca una salida que no encuentra; las cosas están cambiando.

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domingo, 7 de junio de 2026



Diario Azua / 7 de junio 2026


Por: Janet Báez

El anuncio de que más de 2,000 estudiantes abarrotarán el Teatro Nacional para la muestra “Travesía del arte” nos llena de un orgullo legítimo. Ver a jóvenes de las 18 regionales educativas del país dominar la música, el cine o la orfebrería demuestra que en cada rincón de la República Dominicana hay talento de sobra. Sin embargo, este hermoso hito también nos deja una pregunta inevitable sobre la mesa: ¿Qué pasa con esos jóvenes cuando se apagan las luces del escenario y regresan a sus escuelas?

La respuesta corta debería ser la continuidad. Pero para que esa continuidad exista, el sistema educativo dominicano debe dar su próximo gran salto evolutivo. Es el momento idóneo para que el presidente Luis Abinader y el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, pongan la mirada sobre el que ha sido uno de los proyectos sociales más ambiciosos del país, pero que aún opera a media máquina en su potencial pedagógico y humano: la Jornada Escolar Extendida.

Nadie pone en duda el impacto de la Tanda Extendida como un alivio económico para las familias, garantizando alimentación y seguridad. Pero la escuela no puede ser solo un lugar de resguardo para que los hijos "estén" mientras los padres trabajan. El verdadero éxito de la transformación educativa radica en convertir ese bloque de tiempo después del mediodía en una verdadera incubadora de habilidades productivas y ciudadanas, replicando el exitoso modelo de nuestros politécnicos.

Sin embargo, para construir el país que soñamos, no basta con graduar técnicos excepcionales si antes no formamos ciudadanos conscientes. Es desde la niñez, en los niveles iniciales y básicos, donde debemos plantar la semilla del conocimiento.

Las horas de la tarde para los más pequeños deben ser el escenario idóneo para fortalecer valores transversales que hoy urgen en nuestra sociedad. Hablamos de incorporar de manera robusta y vivencial materias como la educación cívica, el cuidado del medio ambiente, el manejo correcto de los desechos sólidos y la seguridad vial. Si enseñamos a un niño a respetar el semáforo, a clasificar la basura y a proteger sus recursos naturales, no tendremos que sancionar al adulto del mañana. La verdadera prevención de las crisis comunitarias, ambientales y de tránsito empieza en las aulas vespertinas.  

A medida que ese niño crece y avanza hacia la secundaria, esa base cívica se debe fusionar con la especialización. Imaginar una reforma donde la tarde sea para producir requiere de alianzas audaces. No tenemos que inventar la rueda; el Estado dominicano cuenta con instituciones que son referentes de excelencia y que deben entrar de lleno a las aulas públicas: el INFOTEP y el ITLA.

El primer paso de esta revolución debe ser la formación de nuestros profesores. Una gran alianza estratégica del MINERD con el INFOTEP y el ITLA permitiría certificar a los maestros en áreas técnicas, digitales y de innovación, pero también en metodologías modernas para la enseñanza de la ciudadanía y la sostenibilidad. Un docente actualizado es el único capaz de exprimir al máximo un currículo orientado al desarrollo integral.

Si logramos que la infraestructura escolar disponible se transforme en laboratorios de valores cívicos para los niños y en talleres de alta tecnología para los adolescentes después del almuerzo, no solo estaremos combatiendo la deserción escolar; estaremos entregándole a la República Dominicana ciudadanos ejemplares y técnicos calificados listos para transformar el país.

La "Travesía del arte" nos ha demostrado de lo que es capaz nuestra juventud cuando se le da una oportunidad. Ahora le toca al Estado asegurar que esa oportunidad no dure solo cuatro días en un teatro, sino que sea la norma cotidiana en cada escuela pública del país. Convirtamos la Tanda Extendida en el motor humano y económico de la nueva generación. El futuro de nuestra sociedad se decide después del mediodía.

 

Diario Azua / 7 de junio 2026

Por: Dra. Isis Birmania Rojas Sosa

PhD en Administración Gerencial, Investigadora y docente de Educación Superior.


Como profesional con una trayectoria forjada en la intersección del mercadeo estratégico retail, la comunicación corporativa y la responsabilidad social, he sido testigo de cómo la tecnología redefine nuestras capacidades. Sin embargo, mi labor como docente e investigadora en distintas universidades en el ambiente local e internacional, me ha permitido ir más allá de la observación: he podido validar, a través de la práctica académica, un marco conceptual que hoy presento como el Humanismo Aumentado Emprendedor.

Este modelo no nace de la abstracción teórica, sino de una implementación sistemática de 12 meses con 82 estudiantes en cursos de emprendimiento y comunicación ambiental. Mi objetivo fue responder a una tensión creciente: ¿cómo aprovechar la eficiencia de la inteligencia artificial (IA) sin comprometer el criterio humano y la sensibilidad ética?

Hallazgos desde el aula

La evidencia empírica recolectada durante esta investigación docente superó las expectativas iniciales en términos de rendimiento y profundidad analítica:

Potenciación del pensamiento crítico: Observamos una mejora del 75% en la capacidad de los estudiantes para evaluar críticamente los resultados generados por la IA.

Eficiencia académica: Se registró una reducción del 60% en el tiempo dedicado a tareas de investigación básica.

Foco en el análisis estratégico: Esta eficiencia permitió un incremento del 100% en el tiempo que el estudiante dedica al análisis crítico y la toma de decisiones.

Integración ética: Los estudiantes que trabajaron bajo marcos de responsabilidad social produjeron propuestas con una sofisticación ética un 65% mayor.

La IA como catalizador, no como sustituto

Mi propuesta redefine la relación entre el humano y la máquina. En el Humanismo Aumentado Emprendedor, la IA no es un reemplazo de la inteligencia del estudiante, sino un catalizador de sus facultades innatas creatividad, intuición estratégica y responsabilidad ética.

He podido confirmar que la tecnología funciona mejor cuando actúa como un amplificador de capacidades preexistentes. Aquellos estudiantes que mantuvieron protocolos rigurosos de validación humana produjeron trabajos de una calidad muy superior a quienes se limitaron a la automatización.

Fortalezas para el contexto latinoamericano

Desde mi experiencia en proyectos de responsabilidad social, considero fundamental que este marco preserve los valores culturales y comunitarios. El modelo que propongo evita el "tecnocentrismo" y prioriza una innovación que sea relevante para nuestra realidad caribeña y latinoamericana.

Hacia un liderazgo académico

Este hallazgo representa una oportunidad. No se trata solo de enseñar a usar herramientas digitales, sino de formar emprendedores que utilicen la tecnología para amplificar lo mejor de su humanidad, manteniendo siempre el control ético y estratégico del proceso.

Mi compromiso como docente e investigadora es seguir transformando esta experiencia empírica en un conocimiento transferible que fortalezca el futuro de la educación superior.


lunes, 25 de mayo de 2026

Diario Azua / 25 de mayo2026

Por: Súlgida Nin

Hablar de la participación de la mujer en la política es hablar también de sacrificios silenciosos, de agendas dobles y, muchas veces, de culpas injustamente impuestas. Mientras el hombre político suele ser reconocido por su liderazgo y dedicación pública, la mujer que decide incursionar en la política frecuentemente carga, además, con la responsabilidad histórica de ser cuidadora del hogar, madre, orientadora emocional y soporte de la familia.

La realidad es evidente: para muchas mujeres, el día no termina cuando concluye una reunión política o una jornada laboral. Al llegar a casa comienza otra jornada, quizás más demandante y menos visible. Supervisar tareas escolares, preparar alimentos, atender situaciones familiares, acompañar emocionalmente a los hijos y mantener la armonía del hogar son funciones que culturalmente siguen recayendo mayoritariamente sobre ellas.

Esa realidad provoca que muchas mujeres talentosas se alejen de la política o participen con limitaciones, no por falta de capacidad, sino por falta de tiempo, apoyo y comprensión social. La pregunta entonces surge inevitablemente: ¿son compatibles la maternidad y la política?

La respuesta es sí, pero no sin desafíos.

La maternidad no debería convertirse en una barrera para el liderazgo femenino. Ser madre desarrolla capacidades extraordinarias para la política: sensibilidad social, capacidad de organización, empatía, resiliencia, manejo de crisis y visión humana. Muchas mujeres administran hogares completos con presupuestos limitados, solucionan conflictos familiares y toman decisiones diariamente; habilidades que también son esenciales para gobernar y dirigir.

Sin embargo, compatibilizar ambos roles requiere una transformación cultural y estructural. No basta con decir que la mujer puede; es necesario crear condiciones reales para que pueda hacerlo sin sentirse obligada a sacrificar su familia o renunciar a sus sueños.

La mujer que participa en política necesita apoyo institucional. Los partidos políticos deben promover horarios más humanos, espacios de inclusión familiar, formación con perspectiva de género y mecanismos que permitan la participación efectiva de madres con hijos pequeños. También se requieren políticas públicas que fortalezcan el acceso a estancias infantiles, permisos parentales equilibrados y sistemas de protección social que reconozcan el trabajo de cuidado como una responsabilidad compartida y no exclusivamente femenina.

Pero además del apoyo institucional, la mujer necesita apoyo familiar. El hogar debe entenderse como un proyecto conjunto. La crianza de los hijos, el orden del hogar y las responsabilidades domésticas no pueden continuar descansando únicamente sobre los hombros de la mujer. Cuando existe colaboración de la pareja, de los hijos y de la familia extendida, la mujer puede desarrollarse con mayor equilibrio y menos agotamiento emocional.

Otro aspecto importante es que muchas veces la mujer no solo compite políticamente contra hombres, sino incluso contra otras mujeres que, desde distintas circunstancias, no enfrentan las mismas cargas familiares. Algunas cuentan con mayor soporte económico, ayuda doméstica o estructuras de apoyo que facilitan su desempeño público. Por eso, hablar de equidad no es tratar de dar privilegios, sino reconocer diferencias reales que condicionan las oportunidades.

La verdadera igualdad no consiste en exigirle a la mujer que actúe como si no fuera madre, ni en obligarla a escoger entre el hogar y la política. La verdadera igualdad consiste en construir una sociedad donde pueda desarrollarse plenamente en ambos espacios sin ser juzgada, limitada ni abandonada a la sobrecarga.

La política necesita más mujeres. Pero no mujeres obligadas a renunciar a su esencia, a su maternidad o a su sensibilidad. Necesita mujeres auténticas, humanas, preparadas y respaldadas. Mujeres que comprendan las necesidades de las familias porque las viven en carne propia.

Cuando una mujer logra equilibrar maternidad y liderazgo público, no solo conquista un espacio para ella; abre caminos para las generaciones que vienen detrás. Y quizás allí radique una de las transformaciones más importantes de nuestro tiempo: entender que cuidar también es liderazgo, que educar también es construir nación y que una madre comprometida con su sociedad puede convertirse en una de las voces más poderosas para transformar un país.

jueves, 21 de mayo de 2026

Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 21 mayo 2026.-

En la Generación Z, nacida en este siglo XXI, marcado por grandes avances tecnológicos, crisis económicas, cambio climático y acceso ilimitado a la información, encontramos a los genuinos nativos digitales. Estos a diferencia de sus antecesores, no normalizan el sufrimiento laboral o la sobreexplotación. Pero, como no todo es blanco y negro, existen excepciones, verbigracia quien laboran en los denominados call centers.

Esta generación Z, que no conoce el mundo sin internet. Socializa y se educa desde aplicaciones y redes sociales, porque es parte de la denominada infocracia: “una nueva forma de dominación donde los algoritmos y la inteligencia artificial rigen los procesos políticos, económicos y sociales”.

A diferencia de los regímenes disciplinarios del pasado, que explotaban los cuerpos, en este se explota información y datos. Hoy, el poder ya no lo ostenta quien posee los medios de producción, como en el pasado, sino, quién tiene acceso a los datos utilizados para la vigilancia, control y predicción del comportamiento humano. iCapisci!. Quien tenga oídos que oiga, para buen entendedor, pocas palabras bastan.

¿Ahora se entiende mejor lo que ocurre en nuestra sociedad actual?. La premisa citada precedentemente, es del destacado filósofo Byung-Chul Han, mencionado además en artículos anteriores, quien en su obra: Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia, argumenta acerca de cómo el capitalismo de la información y los algoritmos destruyen el debate público.

Esto así, porque en la actualidad, los datos y el big data han sustituido a la razón discursiva, y como consecuencia tenemos sociedades fragmentadas, donde no existe verdadera acción democrática. La información es el nuevo gobierno al que estamos sometidos, en el, la digitalización avanza, es inevitable, imparable. Afirma el citado ensayista, el más leído del presente siglo XXI.

En ese orden, la speaker de redes sociales, Tannia Padilla, agrega a esta vorágine, la multitarea digital, que asegura, genera distracción, destruye la concentración profunda y trae como resultado a profesionales zombis. “Nos estamos convirtiendo en la generación de profesionales fantasmas. La presencia fue secuestrada y las personas están cada día más desconectadas de lo importante”.

Por eso, asegura que este es un sistema sin final feliz, que yo robo la capacidad de pensar y de que cada quien dirija su propia vida. Siendo un claro ejemplo de afectación a la cultura, identidad y claridad personal. “En un mundo saturado de información, la atención es el recurso más escaso. La nueva realidad digital asesinó algo valioso”.

Esta generación Z, que no gusta hablar con desconocidos, ni abordar a nadie en la calle, un café, una fila..., porque evita la interacción física; esto les incomoda. Que está aislada, mira el celular sin hablar con nadie, es la primera generación de la humanidad que creció interactuando con sus iguales detrás de una pantalla. Carece de hábito de hablar con personas desconocidas.

Algunos expertos de la conducta humana, como Jean Twenge, y neurocientíficos como Jared Cooney Horvath, que investigan el impacto de la tecnología, los teléfonos inteligentes y las redes sociales en la salud mental, el sueño y las interacciones sociales de los jóvenes. Asimismo, cómo la exposición temprana a pantallas y la inteligencia artificial reduce la exigencia cognitiva, alterando el rendimiento en comparación con generaciones anteriores.

Consideran que los rasgos descritos con anterioridad, hace que la generación Z, viva con menos niveles de felicidad y positividad. Pese a preocuparse por la salvaguarda de los derechos humanos de sus iguales, con énfasis en los medioambientales: está comprometida con la mitigación del daño que produce el cambio climático; fomenta igualdad; inclusión y justicia social. Del mismo modo, es abanderada del bienestar personal y conseguir mayor calidad de vida sin estar expuesta al trabajo duro tradicional.

Este colectivo consume contenido rápido y visual, por eso el auge de Tik Tok e Instagram. Procura gratificación instantánea, y esta, se insiste, sin lugar a duda afecta la capacidad de atención y tolerancia a la frustración. De ahí que, desde los medios nos hemos hecho eco de hechos lastimosos.

En ese orden, tenemos que continuar fortaleciendo la educación en valores, positiva, insistente en la observancia de garantía de derechos humanos y fundamentales. Respeto, empatía, y entender la diferencia. Porque en esta generación prima la intuición por encima de la razón. Vive en mundo interconectado, con multidispositivos a los que se expone desde la infancia.

De ahí que, nosotros los inmigrantes digitales, que nacimos y nos criamos en un entorno análogo, en viviendas con patio, disfrutando de la naturaleza, palpando animales, cosas..., que aprendimos historias contadas a viva voz de generación a generación.., y nos adaptamos a la tecnología durante nuestra vida adulta, necesitamos más paciencia, comprensión e indulgencia para convivir de forma efectiva con los Z, y viceversa.

Junto a ellos, sigamos haciendo aportes a la cultura, trabajando por el éxito. Recordemos la sugerencia del pensador ético, social, Confucio: el ser humano que comete un error y no lo corrige, incurre en otro.

Hasta la próxima entrega.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.

miércoles, 20 de mayo de 2026




Diario Azua / 20 de mayo 2026

Por Janet Báez

Es una costumbre casi arraigada en nuestra cultura colectiva señalar con vehemencia las fallas, la burocracia y los retrasos cuando asistimos a una oficina estatal. Sin embargo, cuando la experiencia es diametralmente opuesta cuando el ciudadano es recibido con dignidad, agilidad y empatía la justicia y la honestidad profesional nos obligan a levantar la voz para reconocerlo.

Recientemente me tocó acudir a la delegación de la Junta Central Electoral (JCE) que opera en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Lo que usualmente se anticipa como una jornada de largas esperas y procesos tediosos, se convirtió en una gratísima sorpresa y en una lección de lo que debe ser la verdadera vocación de servicio.

Desde el primer contacto con el personal, el sello distintivo es evidente: coordinación, cortesía y un profundo sentido humano. No se trata únicamente de que los sistemas tecnológicos funcionen o de que los documentos de identidad y actas del estado civil se entreguen con rapidez; el verdadero valor diferenciador radica en la actitud de quienes atienden.

La gestión de la  encargada de esta sucursal y el compromiso de su equipo de trabajo merecen un aplauso público. Han logrado estructurar un espacio dinámico donde el flujo ordenado de personas reduce significativamente los tiempos de espera, pero, por encima de todo, donde la eficiencia no ha desplazado a la calidez. En un entorno tan concurrido como la periferia universitaria, mantener esos estándares es una labor titánica que denota liderazgo y sensibilidad social.

Este tipo de dependencias dignifican la administración del Estado. Demuestran que los planes de modernización e inclusión que busca proyectar la JCE a nivel nacional no son solo retórica de oficina central, sino una realidad palpable en el día a día del ciudadano común.

Ojalá que el dinamismo y el trato humano de la JCE en la UASD dejen de ser la excepción para convertirse en la norma de toda la estructura pública del país. A la  encargada y a cada uno de sus colaboradores, mi más sincero reconocimiento; su labor diaria no solo facilita trámites, sino que devuelve la confianza en nuestras instituciones.

martes, 19 de mayo de 2026

 


Diario Azua / 19 de mayo 2026

Por Janet Báez

Es una costumbre casi arraigada en nuestra cultura colectiva señalar con vehemencia las fallas, la burocracia y los retrasos cuando asistimos a una oficina estatal, sin embargo, cuando la experiencia es diametralmente opuesta cuando el ciudadano es recibido con dignidad, agilidad y empatía la justicia y la honestidad profesional nos obligan a levantar la voz para reconocerlo.

Recientemente me tocó acudir a la delegación de la Junta Central Electoral (JCE) que opera en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Lo que usualmente se anticipa como una jornada de largas esperas y procesos tediosos, se convirtió en una gratísima sorpresa y en una lección de lo que debe ser la verdadera vocación de servicio.

Desde el primer contacto con el personal, el sello distintivo es evidente: coordinación, cortesía y un profundo sentido humano. No se trata únicamente de que los sistemas tecnológicos funcionen o de que los documentos de identidad y actas del estado civil se entreguen con rapidez; el verdadero valor diferenciador radica en la actitud de quienes atienden.

La gestión de la encargada de esta sucursal y el compromiso de su equipo de trabajo merecen un aplauso público. Han logrado estructurar un espacio dinámico donde el flujo ordenado de personas reduce significativamente los tiempos de espera, pero, por encima de todo, donde la eficiencia no ha desplazado a la calidez. En un entorno tan concurrido como la periferia universitaria, mantener esos estándares es una labor titánica que denota liderazgo y sensibilidad social.

Este tipo de dependencias dignifican la administración del Estado. Demuestran que los planes de modernización e inclusión que busca proyectar la JCE a nivel nacional no son solo retórica de oficina central, sino una realidad palpable en el día a día del ciudadano común.

Ojalá que el dinamismo y el trato humano de la JCE en la UASD dejen de ser la excepción para convertirse en la norma de toda la estructura pública del país. A la encargada y a cada uno de sus colaboradores, mi más sincero reconocimiento; su labor diaria no solo facilita trámites, sino que devuelve la confianza en nuestras instituciones.

 Diario Azua / 19 de mayo 2026

Por Wilfredo Mora

Las maestrías son el arte de convertir el conocimiento en conciencia, y eso fue lo que sentimos al asistir a la primera graduación ordinaria de la Especialidad en Administración Política Electoral, como la que acaba de celebrar el Instituto especializado Superior de Formación Política Electoral y del Estado Civil (IESPEC). 

Esa primera cohorte, en la materia de Administración política electoral, obliga a reconocer que dicha ceremonia, en efecto, se convierte en historia y que marca una nueva etapa en la formación electoral de nuestro sistema democrático. 

Mediante la resolución no. 15-2023 del CONECYT se elevó al IESPEC a la categoría de instituto de estudio superior, hoy nos ofrece todo un evento, que más que académico, es democrático. Ver esos 25 graduandos, quienes, durante todo un año, reflexionaron y debatieron sobre los grandes temas del sistema electoral, dieron la oportunidad al IESPEC, de conferir los títulos que por mérito propio se ganó un sitial como una academia de educación superior.

La entrega de los títulos, bajo el amparo de la Ley 136-01, del Mescyt, como pilar normativo de la regularización de las academias de educación superior, y la Ley 20-23, del régimen electoral dominicano, fueron las motivaciones de las autoridades allí presentes, en cuyas palabras de presentación cobraron pleno sentido institucional la trascendencia de los estudios realizados.

Con palabras muy apasionadas, escuchamos al rector del IESPEC, Felipe Carvajal de los Santos, analizar los desafíos de la democracia, del proceso electoral, en la que urge fortalecer la participación informada, dominar la técnica electoral y, sobre todo, ver la ética electoral, que “no es un adorno del discurso, es la columna vertebral del sistema de administración electoral.”

Asimismo, fue muy aliciente, el mensaje que ofreció el presidente del Pleno de la Junta Central Electoral, y Presidente de la Junta de Regentes del IESPEC, el magistrado Román Andrés Jáquez Liranzo. Al connotar como hito trascendental para la democracia, la institucionalidad y la vida académica del país, la celebración de esta primera graduación ordinaria del árgano académico de la JCE, enfatizó que la misma obedece “a la materialización de una visión institucional concebida para fortalecer desde la educación superior especializada la calidad de la democracia dominicana, la institucionalidad electoral y la formación técnica de quienes tienen la responsabilidad de servir al país en áreas esenciales para la vida pública y democrática.” 

Fue un discurso muy necesario y firme; con un profundo conocimiento democrático, ético, identitario y con la visión de futuro del IESPEC.

Anunció la Cátedra Abigail Mejía, en honor a la educadora, intelectual dominicana, que, en fecha de 16 de mayo, día nacional de las sufragistas, coincide con la graduación. Fue un acto muy concurrido, al que asistieron los docentes de la Especialidad y otras personalidades; como invitado especial, estuvo Juan Francisco Viloria Santos, viceministro de Evaluación y Acreditación del Mescyt.

Al final, las palabras de cierre del representante de los graduandos, a cargo de Kelvin Gondres, el egresado con el más alto honor de esta primera cohorte de la Especialidad en Administración Política, con un tono formal y emotivo, fue la gota copa que rebosó el vaso: mención del significado de todas las asignaturas y la importancia que ellas revisten para la formación profesional, hoy en día.

Nuestros mejores parabienes a los todos los graduandos, en especial a la estimada Meibol María Sánchez Mujica, quien se ha recibido con honores. A Laura Casado Ortiz, vicerrectora de Investigación y Posgrado del IESPEC, por su gran labor y dedicación especial en la Especialidad. ¡Enhorabuenas!

 


Mildred Sena Vittini; Consultora Ambiental; Docente; Prospectivista


Diario Azua / 19 de mayo 2026

La conservación ambiental dejó hace tiempo de ser una discusión exclusivamente ecológica. Hoy representa uno de los mayores desafíos de gobernanza de los territorios, especialmente en países altamente vulnerables como la República Dominicana, donde convergen presiones económicas, desigualdades sociales y una creciente exposición a eventos climáticos extremos.

Las fuertes lluvias registradas en distintos puntos del país durante los últimos años han vuelto a evidenciar una realidad incómoda: muchas de nuestras vulnerabilidades no son únicamente naturales. Son también el resultado de decisiones territoriales acumuladas durante décadas. 

Inundaciones recurrentes, comunidades aisladas, deslizamientos de tierra, colapso de drenajes urbanos y afectaciones a medios de vida muestran que el problema trasciende la emergencia climática. Lo que está en juego es la capacidad de anticipar riesgos antes de que estos se conviertan en crisis sociales y económicas.

Y en medio de ese escenario emerge otra discusión igualmente compleja: la minería.

La actividad minera representa una fuente importante de ingresos, inversión y empleo para la economía dominicana. Diversos informes muestran que el sector ha tenido una incidencia significativa en el crecimiento económico nacional, atrayendo inversión extranjera y generando dinamismo territorial en varias provincias. 

Negar esa realidad sería simplificar irresponsablemente el debate. Pero ignorar los conflictos sociales, ambientales e hídricos asociados a determinadas prácticas extractivas sería igualmente peligroso.

En distintos territorios del país, comunidades han manifestado preocupación por la degradación ambiental, la presión sobre fuentes de agua, la extracción de materiales en ríos y los impactos acumulativos sobre ecosistemas estratégicos. 

El problema es que frecuentemente el debate público se plantea como una confrontación absoluta entre conservación y desarrollo económico, cuando en realidad ambos dependen mutuamente.

No existe desarrollo económico sostenible en territorios ecológicamente colapsados. Pero tampoco puede sostenerse una agenda de conservación desconectada de las condiciones socioeconómicas de las comunidades que habitan esos territorios.

Ahí radica precisamente la complejidad.

Las comunidades vinculadas a actividades extractivas, agrícolas o asentadas en zonas de riesgo no toman decisiones en abstracto. Lo hacen condicionadas por empleo, ingresos, acceso a servicios, vulnerabilidad climática y oportunidades reales de desarrollo. Por eso las políticas ambientales fracasan cuando se diseñan únicamente desde la lógica técnica y no desde la comprensión integral del territorio.

La conservación necesita legitimidad social.

Y la legitimidad social requiere reconocer que las personas no defienden el ambiente solamente por conciencia ecológica, sino también cuando perciben que su bienestar futuro depende de ello.

En un contexto de cambio climático, esta discusión adquiere una dimensión aún más crítica. El aumento en la intensidad de las lluvias, las alteraciones hidrológicas y la expansión de territorios vulnerables están incrementando los costos económicos y sociales de actuar tarde. 

La respuesta ya no puede limitarse a reaccionar después del desastre.

Necesitamos fortalecer una capacidad nacional de anticipación.

Anticipar implica comprender cómo interactúan múltiples variables al mismo tiempo: clima, pobreza, uso de suelo, presión económica, gobernanza local, infraestructura, agua y dinámicas productivas. Significa tomar decisiones antes de que las tensiones territoriales se conviertan en conflictos sociales o crisis ambientales irreversibles.

Eso exige una gobernanza más articulada, territorialmente diferenciada y basada en evidencia.

No todas las comunidades enfrentan las mismas condiciones. No todos los territorios tienen la misma capacidad adaptativa. Tampoco todos los proyectos generan los mismos impactos ni las mismas oportunidades. Precisamente por eso las decisiones deben construirse considerando las realidades sociales y económicas específicas de cada territorio.

La anticipación no elimina los conflictos. Pero sí permite gestionarlos con mayor legitimidad, menor improvisación y mejores posibilidades de equilibrio entre conservación, desarrollo y bienestar humano.

Ese probablemente será uno de los grandes desafíos de la República Dominicana en los próximos años: entender que proteger ecosistemas ya no consiste únicamente en conservar recursos naturales, sino en construir territorios capaces de resistir, adaptarse y sostener condiciones dignas de vida frente a un futuro cada vez más incierto.

Porque al final, conservar no es impedir el desarrollo.

Es evitar que el desarrollo destruya las condiciones que hacen posible la vida y la estabilidad de las próximas generaciones.

lunes, 18 de mayo de 2026

 

Por Alfredo Cruz Polanco
Diario Azua / 18 mayo 2026

En el lugar donde nací y crecí, en un campo de Santiago de los Caballeros, siempre escuchaba una expresión que me llamaba mucho la atención, que con el paso de los años se ha hecho muy popular, sobre todo, en los debates políticos, deportivos y sociales: “El pajón de mear los perros”. Dicha expresión proviene de observar que cuando un perro orina en unos matorrales o hierbas silvestres, los demás miembros de la jauría lo hacen también en el mismo lugar.

En el aspecto político y social, esta expresión se refiere a cuando un país es tratado con desconsideración e irrespetado por los organismos internacionales y por otro pais muy poderoso; cuando una institución, una comunidad, es considerada y tratada como insignificante, como tierra de nadie, abandonada; donde los demás pueden disponer de ella en cualquier momento, imponiendo sus reglas, tomar sus propias decisiones, sin rendirle cuentas a nadie.

Durante toda su gestión, el presidente Luis Abinader Corona, por temor a que el presidente Donald Trump presione política y económicamente su gobierno, le está cediendo nuestro territorio para que este haga todo lo que le venga en ganas, sin importarle que nuestra soberanía sea afectada, firmando acuerdos bilaterales, que no están soportados en normas jurídicas internacionales .

En este sentido firmó un memorándum, para que Estados Unidos envíe a nuestro país, en condiciones de deportados de terceros países, a delincuentes, criminales, narcotraficantes y a personas que ponen en peligro nuestra seguridad.

Dicho acuerdo está siendo rechazado por la mayoría de los dominicanos, pues nuestro país tiene demasiados problemas económicos, sociales, de seguridad ciudadana y deficiencias en los principales servicios básicos, para que nos quieran cargar otro más, sobre todo cuando Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la comunidad internacional nos han dejado solo con el grave problema que hemos arrastrado históricamente con Haití, el cual debe ser abordado por todos los organismos internacionales responsables.

El mismo no es vinculante ni obligatorio; no está sustentado en un instrumento jurídico que nos obligue a cumplirlo. Está basado únicamente en una sentencia de los Estados Unidos. A penas es un acuerdo de intención. El propio presidente Abinader expresó que no estaba de acuerdo ni iba a permitir a personas deportadas que no sean dominicanas, que los de más lejos serían los de Pedernales, pero ya cambió de parecer.

Aunque Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y diplomático, no estamos obligados a aceptar todas sus pretensiones, pues nuestro país cuenta con sus propias leyes y resoluciones migratorias.

Aunque se alega que dicho acuerdo es temporal, no se establece el tiempo de su permanencia ni donde serán alojados. Al final, nuestro país será el responsable de cargar sobre sus hombros con el sostén y la protección de los deportados. Dichos delincuentes deben ser enviados a sus respectivos países, a Puerto Rico, que es un Estado Asociado de ese poderoso país o dejarlos en los Estados Unidos.

Desgraciadamente, el protocolo de este acuerdo de intención fue anunciado por la propia embajadora de los Estados Unidos, señora Leah Francis Campo, no por el canciller de la república, señor Roberto Álvarez, que es a quien le corresponde hacerlo, quien no se había referido en qué consistirá dicho convenio. Parece ser que dicha embajadora, al señalar que nuestra soberanía no estará en juego, es la que está dirigiendo la política exterior del presidente Abinader, en representación del presidente Trump.

Hay que recordar que dicha señora criticó y cuestionó al Ministro de Justicia, Antoliano Peralta Romero, por este haber participado en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, de líderes progresistas, celebrada en Barcelona, en representación del presidente Abinader, lo que es un atentado contra nuestra soberanía, pues con dicha actitud nos considera como un Estado más de ese país.

Además de firmar ese memorándum, el presidente Abinader, de nuevo le cede nuestros principales aeropuertos para que Estados Unidos realice sus operaciones militares en el área del Caribe, tal como lo hizo con Venezuela, firmando además, un documento en el que se acusa a los militares de Irán de terroristas, involucrando, sin necesidad a nuestro país, en un problema que no nos compete, tal como lo hizo el ex presidente Hipólito Mejía, cuando decidió enviar a militares nuestros a la guerra de Irak, para congraciarse con el ex presidente George Busch hijo.

¡Qué pena y qué vergüenza, señor presidente Abinader! Con esta pobre y lamentable actitud, usted está convirtiendo a la República Dominicana en el “pajón de mear" de los Estados Unidos, con lo que su gobierno se coloca de rodillas ante ese país, por lo que pasará a la historia como uno de los más sumisos a una potencia extranjera.

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales

Ex Diputado al Congreso Nacional
Ex Miembro de la Cámara de Cuentas de la República


Testigo del tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 18 mayo 2026.-

La rivalidad entre Alemania e Inglaterra provocó la Segunda Guerra Europea del siglo pasado. Rusia, Estados Unidos y China, derrotaron a los alemanes. Después, los ingleses dividieron a esos aliados vencedores.

Vivimos la segunda mitad del siglo pasado temiendo una guerra nuclear; ahora el acercamiento entre exrivales debe tranquilizarnos. El presidente Donald Trump se reunió con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en agosto de 2025, y con el presidente de China, Xi Jinping, hace poco.

Los exrivales deciden cooperar, discuten paz, prosperidad y desnuclearización; eso debe tranquilizarnos, no preocuparnos.

Moscú y Pekín estaban unidos, ahora llega Washington, respetando sus respectivos intereses, pueden producir un verdadero “nuevo orden mundial” de cooperación, sin confrontación.

Unidos, en 1945, nos salvaron el nazismo, hoy, combaten el neonazismo-globalista. Solo debemos “tenerle miedo al miedo”, recomendó el presidente John F. Kennedy.

Este “nuevo orden mundial”, debe ser mejor que intentan imponer los neonazistas-globalistas que nadie eligió.

Es innegable, el mundo no puede, ni debe, seguir el rumbo que tiene, o lo reorientan los líderes, Trump, Putin y Jinping, o lo reorganizarán los neonazis-globalistas. Entre esas opciones, no hay otras, prefiero la primera.

Desde Vietnam hasta hoy, vivimos la “guerra eterna”, del Complejo Militar Industrial y la rivalidad entre Rusia China y Estados Unidos, si armonizan, puede haber paz mundial.

Este acercamiento es terrible para quienes viven del “divide y vencerás”, los traficantes de armas de la guerra eterna.

Estamos tan metidos en la confrontación, que criticamos a Trump porque no quiere ir a guerrear con China sobre Taiwán, a unas 10 mil millas de Washington.

Trump, Putin y Jinping no son salvadores de la humanidad; nada tienen que ver con el “Salvatore Mundi”, pero entre ellos es mejor la cooperación que la confrontación.

La armonía social interna de los países depende del entendimiento y la cooperación, no de la confrontación, de su clase dominante, resulta exactamente igual a nivel del mundo.

La cooperación entre Trump, Putin, y Jinping es la mejor oportunidad que tenemos para reorientar la vida en nuestro planeta, aunque Ud. no lo crea.