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domingo, 14 de junio de 2026

 

Por Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolanco@gmail.com)
Diario Azua / 14 junio 2026.-

El 14 de este mes de junio se cumplen 67 años del arribo al aeródromo de Constanza, en el año 1959, de un Avion Curtiss, C-46, camuflageado con los emblemas de la Fuerza Aérea Dominicana, desde Cuba, con 54 jombres a bordo, miembros de la expedición armada, conocida como la “Raza Inmortal”, comandada por el capitán Enrique Jiménez Moya y por Juan de Dios Ventura Simó .

Otro grupo de expedicionarios lo hizo también por via marítima, el 20 de ese mismo mes, en dos lanchas: la Carmen Elsa, comandada por José Horacio Rodríguez, hijo de Juansito Rodríguez, con 96 expedicionarios a bordo, arribó por Maimón, y la Timina, comandada por José Antonio Campos Navarro, con 48 expedicionarios, lo hizo por Estero Hondo. En total eran 198 expedicionarios. Desgraciadamente el factor sorpresa no funcionó, pues los planes fueron descubiertos antes, la mayoría fueron acrivillados antes de salpar, otros fueron apresados, torturados y fusilados.

El objetivo de estas expediciones era realizar un plan de ataques por diferentes frentes y derrocar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina, el cual sometió a esta nación por casi 31 años a la más férrea, cruel, vil y sanguinaria de las dictaduras, tanto en América, como en el Caribe, y de cuyo ajusticiamiento, llevado a cabo por un grupo de hombres con arrojo, valientes y decididos, se cumplieron 65 años el pasado 30 de mayo.

Utilizamos el término "expedición", porque es el correcto para referirse a este hecho histórico, no el de "invasion", ya que estos héroes y mártires no vinieron a invadir a nuestro país, todo lo contrario, vinieron a liberarnos de la opresión, del yugo y de las garras criminales del dictador. Ese término lo inventaron los serviles de la dictadura.

A pesar de que fueron derrotados en el terreno militar, no ocurrió así en el terreno político y moral, pues la sangre derramada por ellos, no fue en vano, ya que sirvió de abono y caldo de cultivo para acelerar el ajusticiamiento del tirano y el derrocamiento de dicha dictadura.

Ya han pasado muchos años de ese histórico acontecimiento, pero aún continúa encendida la llama ardiente de su lucha, de su heroísmo, patriotismo, dignidad, sacrificio, tenacidad y decoro, en que cientos de hombres y mujeres valiosos y decididos, cayeron abatidos, ofrendando sus vidas, en procura de dejarrnos un pais más digno, con un clima de libertad y democracia, que apenas hoy se encuentra en transición, con muchas deficiencias, carente de respuestas y soluciones a los graves problemas básicos.m, sociales y humanos.

Aunque hemos avanzado en muchos aspectos materiales, todavía tenemos una gran deuda moral con los héroes y mártires de la “Raza Inmortal”, de la gesta patriótica del 14 y 20 de junio de 1959, asì como con los miles de dominicanos y extranjeros que abonaron con su sangre el suelo patrio, siendo perseguidos, encarcelados, torturados, desaparecidos y asesinados, tratando de liberar a este país de las temibles garras asesinas del dictador.

El grado de desarrollo y crecimiento de un país, no se mide única y exclusivamente por los altos índices económicos, financieros, ni por el ingreso per cápita promedio; incluye otros factores no menos importantes: el desarrollo social y humano sostenido; el nivel de la educación y de una salud de calidad; cultura, avance de la ciencia y la tecnología; disminución de la pobreza extrema, políticas de viviendas, empleos, agua potable. energía, disminución de la mortalidad infantil, de la deuda externa y de feminividios.

Por la transparencia, por el grado de la seguridad social, ciudadana y jurídica; por el combate a la corrupción administrativa, a la impunidad; a la aplicación de un regimen de consecuencia; por el cuidado y protección de los recursos naturales y al medio ambiente; el cuudado de nuestra frontera y de nuestra soberanía, entre otros.

Desgraciadamente, por la falta de voluntad política, de conciencia patriótica para legislar en beneficio del pueblo dominicano; por el contubernio con sectores de poder, tanto nacionales como extranjeros, y por no aplicar un régimen de consecuencia a la.corrupción, a sesenta y siete años del arribo de las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo y a sesenta y cinco del tiranicidio, hoy padecemos de soluciones urgentes a las tantas demandas sociales e institucionales que formaron parte del programa que ellos enarbolaban en su programa mínimo de gobierno.

Este humilde colaborador tuvo el privilegio y el honor de invitar a tres de los expedicionarios sobrevivientes de esa histórica gesta patriótica, cuando nos correspondió ejercer las funciones de Gobernador Civil y Provincial de La Vega, para un conversatorio sobre dichas expediciones, así como para la puesta en circularcion de sus libros, cada uno por separado: Delio Gómez Ochoa, "La victoria de los caídos"; Poncio Pou Saleta, "En busca de la libertad" y Mayobanex Vargas, “Testimonio Histórico, Junio 1959”.

Nuestros niños y nuestra juventud requieren urgentemente conocer todo lo concerniente a este y a otros importantes acontecimientos históricos y políticos de nuedtro país, que desgraciadamente nuestras escuelas y colegios no se los ofrecen, debido a que tenemos un programa educativo deficiente, desactualizado, obsoleto y defasado, que no responde a nuestra realidad actual, pues tanto el Ministerio de Educación, como la propia Asociación Dominicana de Profesores (ADP), por intereses mezquinos, políticos y foráneos, no conviene que nuestros niños conozcan ni se enteren sobre estos acontecimientos.

De ahí el bajo nivel y deficiencias en las evaluaciones del rendimiento académico, que muestran nuestros estudiantes durante las pruebas del programa PISA.

Los pueblos que no son capaces de recordar su pasado histórico, están condenados a repetirlo.

¡Loor y gloria eterna a los héroes y mártires de Constanza, Maimón y Estero Hondo!

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex Diputado al Congreso Nacional
Ex Miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016

 

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 14 junio 2026.-

Mientras mucha gente sigue distraída, cada vez más territorios levantan su voz en defensa del medio ambiente. Así está ocurriendo en las cordilleras Septentrional y Central, y en Barahona.

Lo que sucede en San Juan, Barahona, Dajabón, Santiago Rodríguez y la cordillera Septentrional no debería leerse como una suma de protestas aisladas. Tampoco como una moda ambientalista ni como resistencia al desarrollo.

Hay algo más profundo en marcha: comunidades están diciendo, con distintos acentos y desde diversos paisajes, que no se debe seguir decidiendo sobre el agua, los bosques, la tierra y la vida local sin escuchar a quienes habitan esos territorios.

En esas comunidades están reclamando porque sienten amenazas sobre fuentes de agua, montañas, cuencas, áreas agrícolas, bosques y modos de vida. Reclaman porque entienden que no se debe sacrificar el futuro en nombre del crecimiento.

San Juan se expresó con fuerza y espera un decreto que le dé tranquilidad. Barahona y la Región Enriquillo acaban de levantar la voz frente a proyectos mineros y operaciones que consideran amenazantes para acuíferos, la biodiversidad, la salud y el turismo. En Santiago y Puerto Plata reclaman garantías formales para impedir minería en zonas sensibles.

En Dajabón, en las cuencas de Masacre y Artibonito, defienden de la minería un área que es Reserva de Biosfera y Madre de Aguas. Mientras en la zona alta de Santiago Rodríguez se reclama por la tranquilidad de quienes han defendido los recursos naturales durante muchas décadas. Pero también quieren alargar la vida de la presa de Monción y garantizar el agua que necesitan en varias provincias de la región.

Aunque cada territorio tiene su historia, sus actores y sus urgencias, todos comparten una misma advertencia: sin agua, sin suelo, sin bosques y sin confianza social, no hay desarrollo sostenible.

Esas comunidades conectan con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030. En ese documento se refiere el medio ambiente como condición para el desarrollo. En la END se habla de manejo sostenible, gestión de riesgos, adaptación al cambio climático, producción responsable y participación social.

Incluso, la Meta RD 2036, con su propósito de duplicar el PIB, crear empleos, elevar salarios y mejorar la competitividad, se carga de realidad cuando responde a cómo se crece, dónde se crece, a costa de qué y -en nombre de la democracia- con quiénes se decide.

La verdad es que, un país puede aumentar su producto interno bruto y, al mismo tiempo, destruir las bases naturales que sostienen su economía. Puede levantar hoteles y perder playas. Puede abrir minas y comprometer ríos. También puede expandir la agroindustria y agotar suelos. Puede construir infraestructura y aumentar vulnerabilidad climática. Pero, en lugar de desarrollo, eso sería endeudarse con el futuro.

La gobernanza ambiental exige otro camino: información temprana, estudios independientes, consulta real, transparencia documental y garantías jurídicas. No basta decir que un proyecto cumple requisitos técnicos. También hay que demostrar que respeta la vocación del territorio, que no pone en riesgo bienes comunes y que cuenta con legitimidad social.

Rafael Alberto Pérez recuerda que la estrategia no debe reducirse a cálculo; implica relación, escucha y construcción de sentido. Jesús Martín-Barbero enseñó que la comunicación verdadera no se produce sólo desde oficinas o vocerías, sino desde las mediaciones de la vida cotidiana. Y Amartya Sen nos recuerda que desarrollo es expansión de capacidades y libertades.

Necesitamos escuchar a esos movimientos. Necesitamos entender que defender el ambiente no es negar el progreso sino aplicar límites, ética y arraigo. La agenda ambiental dominicana debe ocupar el centro de las decisiones públicas.

Hace falta ordenar el territorio con seriedad. Definir zonas no negociables. Proteger cuencas. Fortalecer la evaluación ambiental. Transparentar concesiones. Revisar permisos donde haya dudas razonables. Incorporar veeduría social. Y, sobre todo, reconocer que las comunidades son guardianas de información que muchas veces no aparece en los informes.

La democracia también se mide ahí. No solo en las urnas. Se mide en la capacidad de escuchar cuando un pueblo dice: esa montaña nos da agua; ese río nos sostiene; esa tierra produce comida; ese bosque protege nuestra vida.

La END 2030 ya trazó una ruta. La Meta RD 2036 puede actualizarla y darle impulso. Pero ningún plan será verdaderamente grande si se construye de espaldas a los territorios.
El Mirador
Por Luis Céspedes Peña
Diario Azua / 14 junio 2026.-

El próximo 4 de Julio, hará 44 años que el país lloró la muerte de un gigante de la política, el Presidente Antonio Guzmán Fernández, quien expuso su vida y la de sus familiares luchando por la libertad, perdida con la desaparición de la democracia, iniciada en 1963 por otro inolvidable gobernante, el profesor Juan Bosch, de quien el primero fue subalterno como secretario de Agricultura.

Estos dos líderes orgullecieron la imagen de la República Dominicana, pero en esta ocasión detallamos nuestro escrito en torno a la figura de Guzmán Fernández.

Fue un hombre excepcional. Estuvo casado con Doña Renée Klang, con la cual procreó a Iván y Sonia, ambos profesionales. Sonia fue embajadora del actual gobierno de Luis Abinader, en Estados Unidos. Guzmán Fernández pensó más en los intereses del país que en los suyos.

En 1965, en la Guerra de Abril, representantes de poderosos sectores nacionales e internacionales, le propusieron la Presidencia de la República con la exigencia de que tenía que deportar a los líderes involucrados en la contienda cívica-militar, lo que rechazó de inmediato, proponiendo como solución al problema el cese al fuego de parte de los combatientes, de un lado y de otro, para luego convocar a elecciones.

En 1978, con todos los pronósticos en contra, con la mayoría de los principales jefes militares y policiales dirigiendo parte de campaña electoral balaguerista, con sus subalternos exhibiendo en los cañones de sus fusiles o ametralladoras la bandera “colorá,” del Partido Reformista (PR), Guzmán Fernández ganó los comicios para bien de todos, incluyendo a quienes querían asesinarlo, antes y después de las elecciones.

Su frase de “Borrón y cuenta nueva”, unió al país. Dejó atrás todos los odios acumulados entre unos y otros. Los militares y policías, orientados por políticos opuestos al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), intentaron matar al Presidente Guzmán Fernández, como fue el caso de Constanza, donde le derrumbaron pedregones cuando su caravana presidencial transitaba por la parte baja de la carretera, pero posteriormente terminaron llorando la muerte de su comandante en jefe.

Todo parece indicar que los soldados se dieron cuenta que el Presidente que los anti-demócratas les ordenaban matar, no era su enemigo y al llegar al segundo año de gobierno todo cambió.

Los soldados (guardias y policías), descubrieron que Guzmán Fernández, un hacendado que no necesitaba el Estado para cubrir sus gastos, era una figura sin ambición de poder económico, que su único compromiso estaba con la democracia, con el respeto a los derechos humanos, la no persecución política, la libertad de todos los detenidos por asuntos políticos o el retorno de los exiliados, cambiaron su estrategia hasta llegar al extremo de posteriormente promover su reelección, que también rechazó, asegurándoles que el gobierno del PRD les garantizaría sus estatus.

Pero la presión para que el gigante buscara su reelección no fue sólo de parte de los militares, desde rasos hasta generales, sino de la mayoría de la tendencia del Presidente Guzmán Fernández, que sospechaba que un gobierno de Salvador Jorge Blanco acabaría con esa organización. Trataron de convencerlo para que aceptara ser repostulado, pero no fue posible.

Don Antonio mantuvo su postura de que cuatro años eran suficientes para él unir al país. ¡Y así fue! Fue un gobierno verdaderamente democrático. Los militares, policías y civiles volvieron a relacionarse. ¡El país volvió a ser para todos!

La presión de los militares o policías para que Guzmán Fernández aceptara aspirar a la reelección, se incrementó luego de que en los primeros discursos del doctor Salvador Jorge Blanco, elegido precandidato presidencial para las elecciones de 1982 y ya escogido para la Presidencia del país, el aspirante aumentó las advertencias de sometimiento a la Justicia del Presidente u otros de sus colaboradores más cercanos.

Guzmán Fernández vendió una de sus fincas, cuando ocupó la Presidencia del país, para completar salarios de la empleomanía del Estado, porque la situación encontrada fue muy difícil económicamente, y luego de concluido su mandato, adestiempo, no aparecieron los corruptos. Guzmán Fernández mejoró la economía, además de restablecer la paz. Hipólito Mejía, como secretario de Agricultura de ese gobierno, con el total respaldo del Presidente, introdujo cambios positivos en ese sector, aplicando programas a favor de los medianos y pequeños productores.

Pero los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional tenían razón de estar preocupados, porque Jorge Blanco, ya en el poder, inició la destitución de millares de soldados, desde rasos hasta generales, bajo el supuesto de que eran guzmanistas.

Jorge Blanco dirigió el poder apoyado por los llamados “Manos limpias”, de una agrupación llamada Avanzada Electoral, un movimiento de extra-partidos, compuesto por intelectuales, profesionales y empresarios. La mayoría de la tendencia de Jorge Blanco, dentro del PRD, se opuso a la anunciada persecución en contra de los guzmanistas, alegando que ésta dividiría la entidad y que eso provocaría la inminente derrota en las elecciones de 1986. ¡Como sucedió!

Guzmán Fernández parece que creyó, en principio, que las amenazas de su sometimiento a la Justicia de parte de Jorge Blanco, eran de campaña electoral. Luego de la victoria de Jorge Blanco, las amenazas fueron tomadas en serio por Guzmán Fernández y sus seguidores. El Presidente electo y sus seguidores, especialmente los Manos limpias, hablaban de una lista de personas para ser sometidas a la Justicia.

El Presidente Guzmán Fernández, un hombre honesto y entregado al servicio de la patria, faltando menos de dos meses para el traspaso de mando se suicidó. Los seguidores de Guzmán Fernández y el vicepresidente Jacobo Majluta estuvieron a su lado hasta el día que fue sepultado.

No hay ninguna duda de que alejamiento del Palacio Nacional del líder del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez, quien alegaba que ahí había un “bacá”, le provocó una “herida” al alma del Presidente Guzmán Fernández. Estamos seguros de que se llevó a la tumba la idea de que fue traicionado por Peña Gómez.

Pero antes, faltando tres meses para las elecciones de 1982, Guzmán Fernández no hizo caso a las amenazas de Jorge Blanco y convocó, de urgencia, a una reunión en la casa del general retirado Rodríguez Méndez, en Gurabo.

Esa reunión fue en Febrero de 1982, en la parte trasera de esa residencia, sin prensa y sin militares. Los únicos periodistas presentes en esa reunión, porque eran del entorno del Presidente de la República, fueron Pappy Pérez, Ricardo Rodríguez Rosa y quien escribe.

En esa reunión estaban presentes Ambiórix Díaz Estrella, Marcos Martínez, Sabás Burgos, Claudio Cabrera Espaillat (Pepe), el síndico Víctor Méndez y otros. También, uno o dos representantes de casi todas las provincias del país y el Distrito Nacional. Ahí, el Presidente Guzmán Fernández informó que, de acuerdo a todas las informaciones que tiene el gobierno, el PRD con su candidato presidencial, doctor Salvador Jorge Blanco, perderá las elecciones de Joaquín Balaguer.

Los “Manos limpias” tenían una campaña en contra del gobierno de Guzmán Fernández, al cual no solamente acusaban de corrupto, sino de que éste estaba apoyando a Balaguer en contra de Jorge Blanco. ¡En esta parte, los jorgeblanquistas tenían la razón!

Lo que estaba sucediendo era que los seguidores de Guzmán Fernández, sin la autorización de éste, en respuesta a las acusaciones en contra de su Presidente, a quien respetaban como su padre, se “sentaron” en todo el país negándose a hacer campaña por Jorge Blanco.

Esa situación se convirtió en un “caos”, porque la casi totalidad de jefes militares y policiales aprovecharon el problema para presionar a Guzmán Fernández para que se repostulara. ¡Las elecciones estaban perdidas en 1982!

Guzmán Fernández estuvo sentado casi todo el tiempo en la reunión donde el general Rodríguez Méndez, escuchando las quejas de sus seguidores y sobre la postura de los Manos limpias del jorgeblanquismo. El Presidente les ordenó a Ambiórix Díaz Estrella y Víctor Méndez resolver al día siguiente una serie de recomendaciones a favor de seguidores suyos, lo que se hizo.

Cuando al Presidente Guzmán Fernández le tocó el turno para hablar en la reunión, solicitó a los presentes trabajar por la victoria de Jorge Blanco para que el PRD pueda seguir en el poder y continuar la democracia, pase lo que pase, pero los miembros de su tendencia se mantuvieron en silencio en actitud de rechazo a su petición.

Muy incómodo, el Presidente volvió a solicitar el respaldo a favor del candidato presidencial Jorge Blanco, pero esta vez lo hizo con un puñetazo en la mesa que produjo que los miembros de su seguridad, que estaban en la casa del general Rodríguez Méndez (en la parte delantera), entraran de repente empujando a todos los que estaban en el camino, para observar qué le estaba sucediendo al jefe de Estado.

El Presidente les solicitó volver a la casa del general Rodríguez Méndez. La reunión fue en un gran patio de la parte trasera. “Todo está en calma,” les dijo el Presidente a los soldados, pero los militares y policías se negaron a dejarlo sin seguridad, aunque era su equipo de su confianza. No hubo forma de convencer a los militares y policías que abandonaran la actividad política. Prefirieron correr el riesgo de que si Jorge Blanco ganaba las elecciones los destituyera, como ocurrió en contra de la mayoría.

Alguien le pasó una botella de agua a Guzmán Fernández. Ya, más calmado, el Presidente volvió a motivar su petición, llamando mis hijos a los presentes, lo que varió todo el panorama. Todos los presentes se comprometieron a trabajar por Jorge Blanco. De unas elecciones perdidas tres meses antes, Jorge Blanco pasó a derrotar a Joaquín Balaguer con el apoyo de los guzmanistas y los jacobistas.

¡Pero Jorge Blanco no varió el discurso de encarcelar a Guzmán Fernández! Faltando unos dos meses para Guzmán Fernández entregarle al mando a Jorge Blanco, el vicepresidente de la Republica, Jacobo Majluta, convocó a una reunión a su entorno, en su nueva residencia (en el Distrito Nacional), para analizar la postura que se debería tomar cuando se produjera el cambio de gobierno. La reunión estaba pautada para las 4:00 de la tarde, pero se inició casi a las 7:00 de la noche.

¡Éramos unas 45 personas! Estaban Stormy Reynoso, Marcos Martínez, Miguel Tallaj, Antonio Taveras, de Tamboril, Andrés Vanderhorst, los hermanos Bocho y José Núñez, u otros que no recordamos. Quien escribe era el encargado de Prensa de Majluta en el Cibao y Marcos Martínez el coordinador general de promoción política en la zona, además de otras responsabilidades de dirección.

Jacobo pidió excusa y de inmediato dijo: “Estoy muy preocupado. Me pasé parte de la tarde hablando con el Presidente, pero parece que el viejo le está dando mucha importancia a las amenazas de Salvador”.

Y agregó: “Vi tres botellitas de ron vacías en una esquina cerca de su escritorio. El viejo se tira sus petacazos, porque manejar la Presidencia no es fácil, pero nunca lo vi tomando tanto. No sé si se tomó las tres botellitas en uno o varios días”.

La información de Majluta cambió el escenario. ¡La tristeza se apoderó del sentimiento de los presentes! La postura del vicepresidente en defensa de Guzmán Fernández, también tuvo su costo. En 1986, Majluta derrotó a Joaquín Balaguer, pero Salvador, presionado por las Manos limpias, impidió su victoria disponiendo la ocupación, de parte de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, de la Junta Central Electoral (JCE). Así Balaguer retornaba de nuevo al poder, para ocupar la Presidencia por otros 10 años más.

La democracia, que todavía recordaba la muerte de su querido Presidente (Guzmán Fernández), volvía a ser golpeada con otro “juntazo”, peor que el de 1978, porque en el primero Balaguer aceptó salir del poder, a cambio de que se le sumaran unos legisladores, que no ganó, así como síndicos reformistas que tampoco triunfaron, pero que fueron juramentados como ganadores. En el juntazo de Salvador casi todo el PRD, exceptuando mínimas cantidades de legisladores y autoridades municipales electas, quedó fuera del poder.

Para darle más fuerza al despojo electoral, el gobierno de Jorge Blanco creó una Comisión de Honorables, que ratificó la supuesta derrota de Majluta favoreciendo a Balaguer. Luego, Balaguer en el poder, en el mismo 1986, sometió a la Justicia a Jorge Blanco por supuestos robos en el Estado y condenado a 20 años de prisión. Murió como preso domiciliario y sin recursos económicos para pagar su defensa y otros gastos.

Enfermo y condenado a 20 años de prisión, el grupo de los llamados Manos limpias, porque no fue toda la Avanzada Electoral, no apoyó a Jorge Blanco en sus momentos más difíciles. Ese mismo grupo tuvo mucho que ver con la llamada poblada de 1984.

Lo lamentable es que Jorge Blanco murió sin dinero, teniendo que vender algunos pedacitos de terrenos que había recibido como abogado (antes de ser Presidente de la República), para poder cubrir sus gastos médicos u otros. La paradoja es que Salvador Jorge Blanco falleció pobre, no le robó al Estado, pero pagó sus malas acciones en contra del país.

¡Gracias por leernos!
Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 14 junio 2026.-

«El perdón pertenece a una economía del don que excede las fronteras de la justicia humana, sin por ello anular su necesidad, sino revelando su límite más hondo» Paul Ricoeur, La memoria, la historia, el olvido (2004, p. 615).

El tránsito de un pontífice por una urbe contemporánea suele interpretarse bajo las categorías habituales de la geopolítica, el espectáculo de masas o la mera inercia institucional de un rito secular. Sin embargo, la jornada protagonizada por León XIV en Barcelona el 10 de junio de 2026 ofrece una constelación de acontecimientos que desborda cualquier intento de reducción sociológica elemental. Al recorrer en un solo día el subsuelo del dolor humano en la prisión de Brians 1, la mística intemporal de la abadía de Montserrat, el corazón vulnerable del Raval en la parroquia de Sant Agustí y, finalmente, la coronación arquitectónica de la Sagrada Familia, el obispo de Roma dibujó una parábola geográfica que interroga directamente las estructuras del sentido de nuestra época. Esta trayectoria, lejos de constituir un itinerario aleatorio, se revela como un mapa conceptual donde la piedra, el cautiverio, la devoción y el poder se entrelazan para confrontar las contradicciones de la condición humana en los albores del siglo XXI.

Semejante paradoja espacial cobra una fuerza inusitada al contemplar el punto de partida de este recorrido. El descenso del pontífice a los pasillos del centro penitenciario de Brians 1 sitúa el pensamiento frente a la dolorosa realidad de la exclusión y el castigo en las sociedades avanzadas. El relato periodístico de la mañana (RTVE, 2026) da cuenta de un encuentro de una tremenda carga emocional, donde la voz de internas como Josefina y Montse sacó a la luz el desgarro de la soledad y la culpa. En la gran obra del pensador francés Michel Foucault, Vigilar y castigar, se desvela con precisión quirúrgica cómo el dispositivo carcelario moderno opera como una máquina que petrifica al individuo en su desviación, consolidando su estigma antes que posibilitar su redención (Foucault, 1975, p. 268).

Frente a esta inercia sistémica que clausura el porvenir del condenado, la declaración de León XIV al afirmar que «el pasado no condena el futuro» y que la esencia humana reside en la capacidad de enmendarse y reconciliarse adquiere un carácter verdaderamente subversivo. No se trata de un simple optimismo terapéutico, sino de una rotunda propuesta ontológica. Al proclamar que la existencia de cada recluso sigue abierta a la transformación, el Papa contrapone la lógica de la gracia y la esperanza teológica al determinismo sociológico que la arquitectura carcelaria pretende grabar en la carne de los custodiados.

Este reconocimiento del otro en su condición de vulnerabilidad absoluta evoca de inmediato el pensamiento del filósofo Emmanuel Levinas. En su obra fundamental Totalidad e infinito: ensayo sobre la exterioridad, Levinas (1977, p. 215) argumenta que la mirada del prójimo deshace nuestra autocomplacencia y exige de nosotros una responsabilidad infinita que precede a cualquier contrato social. Durante el encuentro en Brians 1, al sostener que cada persona es depositaria de un anhelo de superación que trasciende sus peores errores, el pontífice encarnó esa ética de la alteridad radical. La prisión, concebida originalmente para invisibilizar el fracaso de nuestra organización social, se transformó momentáneamente en el escenario de una epifanía ética donde el desposeído recupera la palabra frente al poder. Aquella escena, ampliamente difundida por la prensa (El País, 2026), sitúa al espectador contemporáneo ante una incómoda pregunta sobre la naturaleza de la justicia distributiva y los límites éticos de la privación de la libertad en nuestras democracias formales.

Esta singularidad de la presencia eclesial en los confines del castigo invita a examinar un fenómeno teológico e histórico de indudable relevancia que suele pasar desapercibido en los análisis sociológicos habituales. En el tejido de las prisiones contemporáneas occidentales, la Iglesia católica y ciertas denominaciones cristianas de carácter voluntario destacan de manera casi exclusiva en el ejercicio continuado del acompañamiento, el consuelo y la asistencia espiritual directa a los reclusos. Esta persistencia pastoral contrasta con la práctica de otras grandes tradiciones monoteístas, como el judaísmo o el islam, cuyas estructuras comunitarias no priorizan la pastoral carcelaria como un eje de su acción exterior. Mientras que el judaísmo articula su dimensión ética y social a través de la Tzedaká, entendiéndola como un acto de justicia cósmica y social enfocado prioritariamente en el sostenimiento y la preservación del pacto comunitario, el islam canaliza su acción benéfica mediante el Zakat, un pilar de cohesión orientado de forma primordial hacia el interior de la Ummah y la pureza ritual de sus miembros.

Ninguna de las precitadas teologías del deber social contempla la institución penitenciaria secularizada, ajena a su jurisdicción religiosa, como el destino natural de su entrega caritativa. En cambio, el cristianismo descansa sobre la paradoja de la encarnación y el mandato explícito del juicio final esbozado en los evangelios, donde la figura de Dios se asimila directamente a la del cautivo. El cardenal y teólogo Walter Kasper (2012, p. 143) subraya esta veta del pensamiento cristiano al señalar que «la misericordia de Dios no constituye una noción teórica abstracta, sino una praxis viva y desbordante que busca activamente al ser humano en su extravío para devolverle su condición filial». Es este imperativo existencial de encontrar al propio Cristo sufriente tras las rejas lo que fundamenta una vocación de consolación y presencia que las otras tradiciones, estructuradas sobre la ley, la pertenencia identitaria o la justicia contractual, no necesitan ni pretenden desplegar en los sótanos del Estado laico.

Esta asimilación de la divinidad al desamparo del cautivo encuentra su fundamentación teológica más radical en la obra del gran pensador suizo Hans Urs von Balthasar. En su célebre tratado Solo el amor es digno de fe, Balthasar (1995, p. 74) desentraña este misterio de la absoluta solidaridad divina y afirma de forma elocuente que «el amor de Dios se revela precisamente allí donde desciende a lo más bajo, a la oscuridad de nuestra noche, transformando el abismo de la perdición en el espacio de su encuentro amoroso». La visita de León XIV al pabellón de Brians 1 no representa entonces una mera visita de cortesía diplomática ni una condescendencia institucional, sino la actualización de esta audaz teología del descenso. Al adentrarse en la noche del confinamiento, la Iglesia testifica que la gracia no opera desde una distancia segura, sino que asume la intemperie del alma atrapada en las redes de la culpa para abrir un horizonte donde la justicia humana ha decretado el fin del camino.

Desde el foso de la reclusión, el itinerario papal ascendió de manera casi dramática hacia las cumbres rocosas de la montaña de Montserrat. Este desplazamiento desde la llanura penitenciaria hasta el macizo catalán posee una innegable carga simbólica que conecta con las más antiguas tradiciones de la ascensión mística. La acogida de la comunidad benedictina y el canto de El Virolai por parte de la Escolania (La Vanguardia, 2026) crearon una atmósfera donde el silencio y la plegaria comunitaria parecieron suspender por unas horas el ruido de la actualidad política. En Confesiones, San Agustín (1983, p. 342) expresaba su desasosiego ante la inclinación de los hombres a maravillarse ante la inmensidad de las cumbres montañosas descuidando la exploración del propio templo interior. Sin embargo, el encuentro en el monasterio no propuso una evasión estetizante del mundo, sino una concentración de fuerzas espirituales. Al referirse a Montserrat como un «testigo de siglos de fe, sacrificio y esperanza», León XIV vinculó la resistencia de la roca con la perseverancia del espíritu ante las tormentas de la historia, sugiriendo que la verdadera trascendencia no consiste en huir de la realidad mundana, sino en contemplarla desde una altura que devuelva la proporción a nuestros afanes diarios.

La dialéctica entre la cumbre y el llano se encarnó por la tarde en las calles del Raval barcelonés. Al cruzar el umbral de la parroquia de Sant Agustí para reunirse con casi un centenar de entidades asistenciales de inspiración cristiana, el obispo de Roma recolocó la compasión en el centro del espacio público urbano (Vozpópuli, 2026). La presencia allí del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y del cardenal arzobispo Juan José Omella ejemplifica la inevitable convergencia entre la responsabilidad civil y la vocación caritativa de la Iglesia. En este espacio, donde Càritas, Obinso y las Adoratrices expusieron los rostros de la nueva marginación metropolitana —desde las adicciones hasta la explotación de mujeres—, la acción eclesial se desmarcó de la mera beneficencia burocrática para configurarse como un acto de resistencia ética. No resulta ocioso recordar que la verdadera solidaridad, desde una perspectiva teológica rigurosa, no se limita a paliar las consecuencias del desorden social, sino que asume el dolor ajeno como una interpelación directa a las estructuras que generan dicha exclusión.

Finalmente, el día culminó bajo las imponentes bóvedas de la Sagrada Familia, coincidiendo con una efeméride preñada de significado: el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, acontecida el 10 de junio de 1926. Frente a las más altas autoridades del Estado, encabezadas por los Reyes de España y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (Infobae, 2026), el pontífice presidió una misa multitudinaria y procedió a bendecir la recién culminada Torre de Jesucristo, la estructura central que corona definitivamente el perfil de la basílica. En su célebre tratado El espíritu de la liturgia, Romano Guardini (2006, p. 58) esclarecía que la verdadera acción litúrgica no se rige por los criterios pragmáticos de la utilidad mercantil, sino por la gratuidad y la belleza contemplativa que abren un resquicio de eternidad en el tiempo histórico.

Esta primacía de la belleza como un umbral sagrado e imprescindible para acceder a la verdad y al bien constituye, precisamente, el pilar central de la monumental propuesta teológica de Hans Urs von Balthasar. En el primer volumen de su obra cumbre Gloria: una estética teológica, el pensador suizo censura la frivolidad de una modernidad desmitificadora que ha pretendido desterrar lo estético de la experiencia de lo sagrado, sentenciando con lucidez que «quien se ríe de su nombre como si fuera el juguete de un pasado burgués, de ese podemos estar seguros de que —en secreto o abiertamente— ya no es capaz de rezar y, pronto, tampoco de amar» (Balthasar, 1985, p. 22). El templo de Gaudí, con su despliegue de columnas arborescentes que imitan la organicidad de la naturaleza, se erige como una transposición física de esta teología estética, donde la materia esculpida no se limita a decorar el misterio, sino que se convierte en su epifanía formal. La inauguración de la torre más alta del conjunto monumental se presenta así como un audaz manifiesto estético y espiritual: en una época marcada por el aplanamiento de los horizontes trascendentes y el imperio de lo efímero, la elevación de esta mole de piedra hacia el cielo de Barcelona se empeña en recordar la persistencia de una sed de infinito que el asfalto no ha logrado aplacar.

Contemplada en su conjunto, la jornada barcelonesa de León XIV deshace la dicotomía que con tanta frecuencia separa el compromiso social de la búsqueda contemplativa de la belleza. La misma mano que se extendió para consolar a los reclusos en el pabellón de Brians 1 se alzó horas después para bendecir la cruz que remata el cielo de la metrópoli. Existe una coherencia profunda en este vaivén que va de la fosa al pináculo. La piedra de desecho de la sociedad, representada por los excluidos del Raval y los muros de la prisión, encuentra su correspondencia mística en la piedra angular del templo de Gaudí, que busca desesperadamente el abrazo de la luz. Ambas realidades son caras de una misma moneda teológica que desafía la soberbia de una modernidad que pretendía haberse emancipado de toda herida y de toda búsqueda de salvación.

El viaje terrenal de un pontífice concluye, las crónicas periodísticas se archivan y las luces de la imponente basílica terminan por apagarse. No obstante, la fractura existencial que esta jornada ha puesto al descubierto permanece completamente abierta, interpelando nuestro cómodo letargo cotidiano. Si la verdadera belleza y el sentido último de una civilización se miden por su capacidad de albergar tanto la luz de sus catedrales como el dolor de sus mazmorras, no podemos evitar que una honda inquietud sacuda nuestras certezas más arraigadas al apagar la lectura de estas páginas. ¿Es acaso la altísima e imponente piedra de la Sagrada Familia el auténtico eje que sostiene la esperanza de nuestra época, o reside ésta más bien en el temblor de una mano tendida en la penumbra de una celda de Brians 1? ¿No será que la verdadera trascendencia a la que aspira el ser humano contemporáneo no se revela en la simetría perfecta de los templos de piedra, sino en la asimetría sobrecogedora de mirar a los ojos a quien la sociedad ha decidido desterrar de su memoria?

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Agustín, A. (1983). Confesiones (Á. C. Vega, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos.

Balthasar, H. U. von. (1985). Gloria: Una estética teológica. Vol. 1: La percepción de la forma (J. L. Alzu, Trad.). Ediciones Encuentro.

Balthasar, H. U. von. (1995). Solo el amor es digno de fe (J. L. Albizu, Trad.). Secretariado Trinitario.

El País. (10 de junio de 2026). Visita del papa León XIV en directo. https://elpais.com/espana/2026-06-10/visita-del-papa-leon-xiv-en-directo.html

Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (A. Garzón del Camino, Trad.). Siglo XXI Editores.

Guardini, R. (2006). El espíritu de la liturgia (A. Pascual, Trad.). Centro de Pastoral Litúrgica.

Infobae. (10 de junio de 2026). Visita del papa León XIV a Barcelona en directo: visita a la cárcel de Brians 1, la abadia de Montserrat y misa en la Sagrada Familia con los reyes y Pedro Sánchez. https://www.infobae.com/espana/2026/06/10/visita-del-papa-leon-xiv-a-barcelona-en-directo-visita-a-la-carcel-de-brians-1-la-abadia-de-montserrat-y-misa-en-la-sagrada-familia-con-los-reyes-y-pedro-sanchez/

Kasper, W. (2012). La misericordia: Clave del Evangelio y de la vida cristiana (R. Sanz Valdivieso, Trad.). Editorial Sal Terrae.

La Vanguardia. (10 de junio de 2026). Papa León XIV visita España - Barcelona: última hora hoy en directo. https://www.lavanguardia.com/politica/20260610/11560808/papa-leon-xiv-visita-espana-barcelona-ultima-hora-hoy-en-directo.html

Levinas, E. (1977). Totalidad e infinito: ensayo sobre la exterioridad (D. Guillot, Trad.). Ediciones Sígueme.

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el olvido (A. Neira, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

RTVE. (10 de junio de 2026). Visita del papa a Barcelona, en directo hoy en vídeo. https://www.rtve.es/noticias/20260610/visita-papa-barcelona-directo-ultima-hora-hoy-resumen-10-junio/17108561.shtml

Vozpópuli. (10 de junio de 2026). El papa León XIV en Barcelona, en directo: visita a presos, a Montserrat y misa en la Sagrada Familia. https://www.vozpopuli.com/espana/el-papa-leon-xiv-en-barcelona-en-directo-visita-a-presos-a-montserrat-y-misa-en-la-sagrada-familia.html

Testigo del tiempo

Por J.C. Malone

Diario Azua / 14 junio 2026.-

El congresista Adriano Espaillat, en la realidad, vive algo parecido a Al Gore en Florida, en el 2000. También a la novela de Agatha Christie, Murder on the Orient Express (Crimen en el Expreso de Oriente). Espaillat, jefe del bloque de congresistas latinos, la tiene difícil.

En Florida, los demócratas simulaban “apoyar” a Gore, cuando lo acompañaban a su tumba política. En diciembre del 2000, al comentar esa situación, escribí algo que describe bien el drama del congresista Espaillat.

Cambiando los nombres, ajusta perfectamente: “Muchos demócratas que están en Florida detrás de Gore, saben que avanzan tras el cortejo fúnebre que lleva su cadáver político. Lo acompañarán hasta su última morada”.

La campaña de Espaillat tiene muchos “exenemigos”; un concejal condenado por corrupción, una exsubcomisionada de policía mencionada en una acusación de estafa. Tiene gente acusada de abusar sexualmente de sobrinas menores de edad, y la corte le prohibió estar solo con sus propios hijos menores.

Hay muchísimos transfugas.

Abogados que estuvieron 20 años en el gobierno, y siguen en el gobierno, porque cambiaron de partido, predicando “lealtad política”.

También está la comisionada de Justicia Criminal del Estado de Nueva York; ¿los supervisa como oficial de probatoria, o trabaja junto a ellos? Todos parecen planear algo, eso nos lleva a Christie y el “Crimen en el Expreso de Oriente”.

A bordo del tren, entre Estambul y París, encontraron el cadáver de un pasajero, Samuel Ratchett, con 12 puñaladas. El detective, Hercule Poirot, investigó, Ratchett secuestró y asesinó a un menor. Viajaban 12 pasajeros relacionados con el menor asesinado; con un plan. Esperaron el momento indicado, y cada uno le dio una puñalada.

Vengaron al menor, nadie cayó preso.

Con más de 30 años en el gobierno, Espaillat acumuló muchos enemigos, y pocos aliados políticos. Dicen que Espaillat murió políticamente, pero nadie se atreve a decírselo. En realidad, Gore murió como político en Florida; en la ficción, Ratchett murió en el Expreso de Oriente. ¿Sobrevivirá Espaillat? Las primarias de este 23 de junio traerán la respuesta.

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viernes, 12 de junio de 2026

 

Diario Azua/ 12 de Junio 2026

Por: Margarita Feliciano
Miembro de la Dirección Central de Fuerza del Pueblo (FP)

Las democracias no mueren solo por la fuerza. También se debilitan cuando el poder utiliza mecanismos legales para restringir derechos, limitar el disenso y reducir la fiscalización ciudadana.

Por eso preocupa la entrada en vigencia de la denominada “ley mordaza”, una normativa que muchos consideran una amenaza a principios fundamentales de la Constitución. 

El problema no es solo una ley específica, sino el precedente que crea cuando el Estado obtiene herramientas que pueden desalentar la crítica, intimidar la denuncia pública o limitar la libertad de expresión.

La Constitución no fue creada para proteger al poder de los ciudadanos, sino para proteger a los ciudadanos de los excesos del poder. Cuando una ley contradice las garantías constitucionales, deja de ser un instrumento de protección y se convierte en una restricción de derechos.

La libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho a cuestionar a los gobernantes son pilares esenciales de toda democracia. Sin ellos no hay transparencia, rendición de cuentas ni control ciudadano sobre quienes administran el Estado.

La historia demuestra que las libertades suelen perderse gradualmente cuando se aceptan restricciones que concentran poder y reducen el espacio para la crítica. Por ello, la sociedad dominicana debe mantenerse vigilante y utilizar los mecanismos constitucionales disponibles cuando considere que una ley vulnera derechos fundamentales.

Defender la democracia exige firmeza institucional. Callar ante intentos de restringir derechos fundamentales no puede ser una opción para quienes creen en la libertad, la justicia y el respeto a la Constitución.

La República Dominicana no necesita leyes que silencien a sus ciudadanos. Necesita instituciones fuertes, gobiernos transparentes y una democracia donde la crítica sea respetada, no perseguida.


martes, 9 de junio de 2026


Por Freddy P. Galarza
Diario Azua / 09 junio 2026.-

Vaya nuestro espaldarazo al pueblo de Barahona y aquellos que participaron y dirigieron la gran manifestación recientemente escenificada en esta provincia, para exigir el fin de la explotación minera que daña el medio ambiente de nuestra cordillera.

La motivación de que la gente participara activamente en esa protesta ha sido la toma de conciencia de que definitivamente es más importante el agua, que el oro y minerales que se llevan las empresas foráneas , al final sólo nos dejan zonas devastadas.

Lo novedoso de todo esto, es que hacía tiempo que esta comunidad no se producían esas movilizaciones de masas de años atrás, a excepción de los periodos de campañas electorales y aquellas jornadas de lucha de la marcha verde realizada en todo el territorio nacional.
Para algunos críticos ubicados del otro lado de los sin razón, el movimiento de protesta en Barahona, ´´ constituyó un fracaso´´ . Ha sido una protesta sin banderías políticas, apuntando hacia una misma dirección en beneficio de toda una comunidad hastiada por el aire contaminante que respiran sus habitantes.

Sin dejar de apuntar, los objetivos principales de la manifestación de repudio contra las empresas que se han instalado en la región para la explotación minera y que los mayores beneficios se los llevan los socios de esos emporios.

Sin lugar a dudas, la gente acudió por encima de la fuerte presión psicológica que se sentía en en el entorno, por la cantidad de agentes policiales y miembros de la Armada Dominicana que días antes se habían colocado en lugares estratégicos de la ciudad de Barahona. Fue una protesta pacífica, todo pasó sin alteración del orden público.

Como lo han manifestado sus promotores, dirigentes comunitarios conocidos en sus comunidades, la lucha continúa hasta alcanzar los objetivos que hagan de esta ciudad y la región Enriquillo, una zona de convivencia con la madre naturaleza tal como fue concebida .
El autor es miembro del CDP

lunes, 8 de junio de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 08 junio 2026.-

«Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana».

León XIV, Discurso de Su Santidad ante las Cortes Generales (2026)

«Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿qué son sino grandes bandas de ladrones?». Agustín de Hipona, La Ciudad de Dios (426/2009, p. 182)

Cuando los ecos de la comitiva pontificia comenzaron a mezclarse con el bullicio cotidiano de la capital española en junio de 2026, la geografía institucional del país experimentó un seísmo hermenéutico difícil de asimilar desde el cómodo prisma del protocolo laico. No nos encontramos ante una formalidad vacía o un simple adorno diplomático añadido a la agenda del Estado; por el contrario, la presencia de León XIV en España encarna una de esas raras irrupciones donde la ontología de la alteridad y las contradicciones de nuestra modernidad tardía se confrontan sin paliativos. En un escenario de fragmentación social generalizada y cansancio democrático, la palabra de un líder espiritual dotado de doble nacionalidad, estadounidense y peruana, actúa como un reactivo crítico sobre los cimientos morales del orden constitucional contemporáneo. El Pontífice no acudió a las instituciones españolas a complacer el oído de las mayorías ni a convalidar la inercia legislativa, sino a someter a examen los límites mismos sobre los cuales descansa la soberanía formal y la legitimidad de nuestras democracias parlamentarias.

Resulta de hondo calado reflexionar sobre las palabras iniciales del Papa en los salones del Palacio Real ante el cuerpo diplomático y los representantes de la sociedad civil, recogidas en la crónica periodística de Vatican News titulada El Papa en España: La cultura del encuentro genera estabilidad y prosperidad, donde se expone la urgencia de desactivar los discursos fácticos que alimentan la polarización. En dicho discurso, cuya retransmisión televisiva y digital quedó registrada en la plataforma de comunicación de la Santa Sede a través del vídeo de Vatican Media (2026), se proclamó que «no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad» para los pueblos (Vatican News, 2026a, párr. 3). Esta aseveración desmantela de raíz el agonismo político que reduce al adversario a una categoría enemiga. La mirada papal, arraigada en un humanismo exigente, demanda un salto cualitativo por parte de quienes detentan responsabilidades institucionales y económicas, urgiéndoles a «apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos» (Vatican News, 2026a, párr. 5). Semejante tarea, propia de una nation con un denso bagaje histórico y espiritual como España, resignifica el disenso democrático, rescatándolo de la fosa común de la descalificación estéril para elevarlo a la categoría de espacio deliberativo donde se juega la dignidad comunitaria.

Esta propuesta de encuentro encuentra un eco profundo en la hermenéutica dialógica de Hans-Georg Gadamer (1960/1993), quien en su obra cumbre Verdad y método argumentaba que comprender no consiste en anular al interlocutor, sino en propiciar una transformación mutua, ya que «comprender es siempre el proceso de fusión de estos horizontes presuntamente para sí mismos» (p. 377). El llamamiento del Papa, por tanto, no se agota en una mera exhortación moralizante a la concordia social, sino que plantea un imperativo epistemológico. No es casual, bajo esta perspectiva, que el encuentro multisectorial acontecido en el Movistar Arena (Vatican Media, 2026) con personalidades del arte, el deporte y la cultura de vanguardia pusiera en juego lo que la tradición teológica denomina la via pulchritudinis. Al sugerir que la belleza y la creatividad compartidas constituyen un suelo común capaz de suturar las heridas de una sociedad secularizada, el Pontífice sitúa el arte no como un entretenimiento suntuario, sino como un umbral pre-teológico de comunión. El verdadero diálogo no se reduce a un debate técnico de mutua tolerancia, sino que exige la valentía de arriesgar las propias certezas en el espacio público para que el horizonte del otro ensanche el nuestro.

Esta deconstrucción de la crispación retórica cobra su máxima fuerza en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, escenario donde se produjo una intervención histórica, al ser la primera ocasión en que el obispo de Roma toma la palabra ante las Cortes Generales de la nación española. Según la cobertura realizada por Deutsche Welle bajo el título León XIV lanza un alegato por la paz en el Congreso español, la exhortación pontificia a desarmar el lenguaje y apelar a la reciprocidad puso de relieve que la discrepancia auténtica no conlleva humillación. Al situar la dignidad de la persona por encima del «vaivén de las mayorías de cada momento» (Vatican News, 2026d, párr. 4), la voz papal interpela la concepción misma del derecho positivo como simple emanación de la voluntad numérica. ¿Qué base firme sostiene el andamiaje del Estado de derecho si el valor intrínseco de la vida humana se reduce a un consenso social mudable? Nos topamos aquí con la clásica advertencia agustiniana sobre la inconsistencia del poder secular cuando se divorcia de la justicia trascendente, expuesta con vigor en La Ciudad de Dios (426/2009) al señalar que la soberanía desprovista de rectitud ética es idéntica a una asociación delictiva a gran escala. No menos punzante fue el cuestionamiento moral al preocupante rearme bélico del continente europeo, enmarcado en el artículo analítico de TRT Español titulado ¿Qué dijo el papa León XIV en su discurso en el Congreso español?, donde se rescata su honda queja ante el incremento desmedido de los balances de defensa de las naciones. Con firmeza filosófica, el Santo Padre recordó que «las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera» (Deutsche Welle, 2026, párr. 3), abriendo así una rendija ética a la diplomacia pacífica en un tablero internacional al borde del abismo geopolítico.

La articulación de estos postulados se desplaza sin fisuras hacia la esfera existencial del ser humano, donde la lógica de la rentabilidad económica amenaza con invisibilizar los estadios más desvalidos de la vida. Ante las Cortes, León XIV trazó una línea divisoria ineludible al sostener, según detalla el documento informativo Papa León XIV llama a evitar la descalificación política y defiende la dignidad humana, que la custodia de la vida desde su concepción hasta su natural ocaso no puede ser tratada como una bandera partidista o un capricho confesional. En su discurso, proclamó de forma tajante que «la defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización» (Vatican News, 2026d, párr. 7), un aserto que sitúa los debates españoles sobre el aborto y la eutanasia bajo una luz de radical exigencia civilizatoria. Cuando la ley positiva claudica ante criterios de productividad, autonomía o funcionalidad utilitaria, el pacto moral constitutivo de la polis se agrieta irremediablemente, empujando a los sujetos más frágiles al olvido. La advertencia pontificia resuena como una interpelación a nuestra complacencia tardomoderna, exigiendo una vigilancia moral que controle también el desarrollo vertiginoso de los sistemas bélicos automatizados mediante inteligencia artificial, de modo que las decisiones de vida y muerte jamás queden delegadas en fríos algoritmos matemáticos exentos de alma y responsabilidad.

Bajo este mismo prisma humanista, el drama desgarrador de la migración forzada se erige como la gran prueba de fuego para los ideales de una Europa envejecida. En la pieza reflexiva de Vatican News titulada León XIV defiende neutralidad de la Iglesia y atención integral al migrante, se expone con lucidez que la crisis de los refugiados desborda por completo la simple gestión técnica o el balance demográfico que a menudo domina el debate tecnocrático. Durante su encuentro en la Nunciatura Apostólica con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, este le obsequió un simbólico bonsái de olivo de trece años, ejemplar que representa un puente histórico entre las raíces rurales de la península y los retos de un futuro sostenible, como reporta la nota periodística El Papa se reunió con el presidente español Pedro Sánchez (Vatican News, 2026e). Este aparente clima de entendimiento mutuo no impidió que el Pontífice exigiera ante los legisladores una mirada audaz que supere la aséptica «gestión de flujos» (Vatican News, 2026f, párr. 3), denunciando la perversa indiferencia que transforma las fronteras marítimas en cementerios invisibles.

Esta interpelación adquiere un espesor ético insoslayable si la leemos a la luz de Emmanuel Levinas (1961/1977) en Totalidad e infinito, donde el filósofo de la alteridad sostiene que «el rostro se presenta en su desnudez; es el indigente» (p. 215). Para Levinas, la vulnerabilidad del extranjero no constituye un problema sociológico que el Estado deba resolver con criterios de utilidad y cálculo de recursos, sino una revelación metafísica que nos constituye de inmediato en responsables de su existencia. La propuesta de León XIV no transige con una beneficencia desinteresada y estática; al contrario, reclama la urgencia de establecer vías seguras de integración y, en un ejercicio de justicia distributiva internacional, promover el derecho fundamental de toda persona a permanecer y prosperar dignamente en su tierra natal. ¿No es acaso el rostro del migrante que se ahoga en nuestras costas la quiebra absoluta de todas nuestras pomposas declaraciones sobre los derechos humanos?

Afrontar estas realidades en la plaza pública requiere una asombrosa coherencia interna por parte de la Iglesia, cuya legitimidad moral quedó comprometida ante la sociedad por la trágica realidad de los abusos sexuales perpetrados por algunos de sus miembros. Durante su encuentro privado en la Nunciatura Apostólica, el Santo Padre se reunió con seis víctimas de estos execrables delitos para escuchar con extrema atención sus desgarros existenciales y sus propuestas de enmienda, tal como se relata en la reseña oficial El Papa se reúne con víctimas de abusos en Madrid (Vatican News, 2026b). Este ejercicio de escucha no constituye un artificio cosmético de relaciones públicas, sino el núcleo de una justicia restaurativa que asume la herida como propia. Del mismo modo, en su alocución a los prelados del país recogida en El Papa León XIV pide a los obispos españoles ser "testimonio de unidad", calificó esta realidad como una «plaga» dolorosa provocada por «aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero» (Vatican News, 2026c, párr. 6).

Filosóficamente, este abajamiento institucional conecta de manera directa con la teología política de Johann Baptist Metz (2007) y su categoría de memoria passionis. Metz advierte que una comunidad de fe que olvida o anestesia el dolor de las víctimas se convierte en una maquinaria ideológica estéril, pues la fe auténtica exige mantener viva la memoria subversiva y peligrosa de los que sufren. Al demandar verdad, justicia y reparación, el Papa desarticula la tentación defensiva de la jerarquía episcopal y la sumerge en las aguas de la purificación evangélica, recordando que la Iglesia solo será un faro creíble cuando tenga el coraje de inclinarse ante las llagas de las víctimas, abandonando la seguridad del dogma estático para transformarse en un hospital de campaña expuesto a la intemperie de la historia.

Sin embargo, la profunda herida ética que la presencia del Pontífice expone no solo escuece en las estructuras eclesiales o en los despachos del poder soberano; también actúa como un espejo implacable frente a una posmodernidad que, en su versión más plana e instrumental, reacciona con una asombrosa ceguera existencial. Esta resistencia defensiva se hace patente en la crispación de quienes, atrincherados en un laicismo formalista y sordo a cualquier horizonte de trascendencia, han articulado su réplica bajo el lema de la campaña «Yo no te espero» en urbes como Barcelona. En su crónica para el medio digital elDiario.es, titulada Los grupos que se oponen a la visita del Papa: “Hay pleitesía del sistema político español a un líder religioso”, Jesús Bastante (2026) da cuenta de cómo estas asociaciones denuncian un supuesto servilismo institucional, reduciendo la presencia de León XIV a una mera amenaza al principio de aconfesionalidad. Al clausurar la discusión pública bajo la etiqueta de la sospecha financiera y la queja reglamentaria, este sector de la sociedad revela una incapacidad alarmante para dialogar con un discurso moral que precisamente denuncia los excesos del libre mercado y la deshumanización técnica.

El reduccionismo contable de esta perspectiva alcanza su paroxismo en las quejas por el uso de espacios públicos para eventos de carácter espiritual. Al registrar los argumentos de los colectivos críticos en su artículo para El País, Clara Blanchar (2026) recoge el testimonio de portavoces como Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya, quien lamenta amargamente la cesión gratuita del Estadio Olímpico de Montjuïc bajo la premisa de que «a los ateos no nos dejarían el estadio para hacer un festival, nos tratarían de locos» (párr. 4), al tiempo que rechaza la intervención pontificia ante la soberanía popular alegando que la invitación claudica ante una autocracia porque, en sus propias palabras, «no somos una colonia del Vaticano» (párr. 5). Qué sintomático resulta comparar la visita del obispo de Roma —portador de una interpelación radical a favor de los desposeídos y las víctimas— con un festival de entretenimiento mercantilizado. ¿No es esta la mayor manifestación de lo que Jean-François Lyotard diagnosticó como la mercantilización absoluta del saber y la disolución de los grandes relatos en meras transacciones utilitarias? Cuando el pensamiento contemporáneo exige cobrar alquiler a un profeta como si fuera una corporación de entretenimiento, la posmodernidad se retrata a sí misma como una máquina estéril, incapaz de concebir la gratuidad o el don.

Esta misma fragmentación se derrama hacia un plano de protesta puramente pragmático y coyuntural, donde diversas agendas sectoriales instrumentalizan la alta visibilidad del acontecimiento para sus propios fines reivindicativos. Tal como detalla la crónica de El Nacional firmada por Arnau Ruiz (2026) bajo el título Estas son todas las protestas convocadas durante la visita del Papa a Barcelona, se constata la confluencia de movilizaciones sindicales de docentes y huelgas de trabajadores de bibliotecas municipales que, aprovechando la presencia de las cámaras internacionales, intentan forzar negociaciones laborales. Al mismo tiempo, el independentismo local se moviliza exigiendo al Pontífice gestos lingüísticos explícitos o agitando banderas en el espacio público para visibilizar su causa nacional. Este mosaico de quejas atomizadas nos invita a reflexionar sobre la preocupante pérdida de un suelo común. ¿Qué nos queda cuando un llamamiento universal a la fraternidad y a la paz es despedazado por el corporativismo de corto alcance o la defensa de identidades autorreferenciales? Al intentar reducir un cuestionamiento moral de escala geopolítica al estrecho embudo de sus demandas inmediatas, la sociedad tardomoderna expone su rasgo más decadente: la imposibilidad de salir de su propio solipsismo para abrirse a la verdad compartida de la que nos hablaba Gadamer.

Tras la partida de la comitiva romana de suelo español, la atmósfera colectiva del país conserva la vibración de una incómoda pero sumamente fértil sospecha sobre la solidez de nuestras certezas. León XIV no ha dejado tras de sí respuestas masticadas para el consumo rápido ni analgésicos dialécticos para mitigar nuestras tensiones, sino que ha abierto una grieta ética en el muro de nuestra complacencia cotidiana. Nos queda el arduo deber intelectual y moral de decidir si habitaremos la herida abierta de sus planteamientos o si regresaremos al letargo analgésico de la confrontación estéril y del consumo masificado. Al clausurar estas páginas y retornar al ruido ensordecedor de nuestros debates cotidianos, surge la necesidad de interrogarnos con severidad frente al espejo de nuestra propia andadura histórica. ¿Es éticamente sostenible sostener nuestra aparente paz democrática sobre el silencio cómplice de los vulnerados y la expulsión sistemática del diferente a las periferias de la existencia? Si la dignidad humana no es negociable, ¿por qué consentimos que las leyes del mercado y los caprichos del algoritmo sigan dictando quién merece ser protegido y quién puede ser descartado de la mesa común de la vida? Tal vez, la medida última de nuestra civilización no se determine por los índices de nuestro crecimiento económico, sino por la valentía colectiva para sostener estas preguntas dolorosas antes de que la inercia del desinterés las borre para siempre de nuestra memoria histórica.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Agustín de Hipona. (2009). La Ciudad de Dios (S. Santamarta, Trad.). Madrid: Editorial Tecnos. (Obra original publicada en 426 d.C.).

Bastante, J. (6 de junio de 2026). Los grupos que se oponen a la visita del Papa: “Hay pleitesía del sistema político español a un líder religioso”. elDiario.es. https://www.eldiario.es/sociedad/grupos-oponen-visita-papa-hay-pleitesia-sistema-politico-espanol-lider-religioso_1_13280658.html

Blanchar, C. (3 de junio de 2026). Los ateos protestan contra la visita del Papa en Barcelona: “No somos una colonia del Vaticano”. El País. https://elpais.com/espana/catalunya/2026-06-03/los-ateos-protestan-contra-la-visita-del-papa-en-barcelona-no-somos-una-colonia-del-vaticano.html

Deutsche Welle. (8 de junio de 2026). León XIV lanza un alegato por la paz en el Congreso español. https://www.dw.com/es/león-xiv-lanza-un-alegato-por-la-paz-en-el-congreso-español/a-77460390

Gadamer, H.-G. (1993). Verdad y método I (A. Aparicio & N. Sans, Trads.). Salamanca: Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1960).

León XIV. (15 de mayo de 2026). Carta Encíclica Magnifica Humanitas: Sobre la fraternidad y la dignidad humana en el mundo contemporáneo. Roma: Libreria Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

Levinas, E. (1977). Totalidad e infinito: Ensayo sobre la exterioridad (D. Guillot, Trad.). Salamanca: Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1961).

Metz, J. B. (2007). Memoria passionis: Una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Santander: Editorial Sal Terrae.

Ruiz, A. (8 de junio de 2026). Estas son todas las protestas convocadas durante la visita del Papa a Barcelona. El Nacional. https://www.elnacional.cat/es/barcelona/estas-son-todas-protestas-convocadas-durante-visita-papa-barcelona_1652000_102.html

TRT Español. (8 de junio de 2026). ¿Qué dijo el papa León XIV en su discurso en el Congreso español? https://www.trtespanol.com/article/1cb08a1d439b

Vatican Media. (7 de junio de 2026). Encuentro del Papa León XIV con el mundo de la cultura, el arte y el deporte en el Movistar Arena [Archivo de vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?si=8z0_ohcE9lDxpMFD&v=eFxety31Ukg

Vatican News. (6 de junio de 2026a). El Papa en España: La cultura del encuentro genera estabilidad y prosperidad. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-en-espana-la-cultura-del-encuentro-genera-estabilidad.html

Vatican News. (8 de junio de 2026b). El Papa se reúne con víctimas de abusos en Madrid. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-se-reune-con-victimas-de-abusos-en-madrid-8-junio-2026.html

Vatican News. (8 de junio de 2026c). El Papa León XIV pide a los obispos españoles ser "testimonio de unidad". https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-leon-xiv-pide-a-los-obispos-espanoles-ser-testimonio.html

Vatican News. (8 de junio de 2026d). León XIV pide en el Congreso proteger toda vida humana y fortalecer el bien común. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/papa-leon-xiv-visita-congreso-espana-parlamento-8-junio-2026.html

Vatican News. (8 de junio de 2026e). El Papa se reunió con el presidente español Pedro Sánchez. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/el-papa-se-reunio-con-el-presidente-del-gobierno-espanol-sanche.html

Vatican News. (8 de junio de 2026f). León XIV defiende neutralidad de la Iglesia y atención integral al migrante. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-06/leon-xiv-defiende-neutralidad-iglesia-atencion-integral-migrante.html

Testigo del tiempo

Por J.C. Malone
Diario Azua / 08 junio 2026.-

Irán le sacó el aire al presidente Donald Trump. Acaba de firmar un acuerdo con Rusia, por $25 mil millones, para construir ocho reactores nucleares. La segunda movida fue mucho más agresiva y problemática. Y hay quienes aseguran, que tiene suficiente uranio enriquecido para fabricar cerca de una docena de bombas nucleares.

Demanda que le levanten todas las sanciones y le devuelvan $24 mil millones retenidos (dinero comprometido con Rusia). Demanda que Washington abandone el Medio Oriente. Y le pague unos $300 mil millones en reparaciones por los daños causados por los bombardeos. Según Irán, esas son las condiciones fundamentales para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.

Trump varió su discurso, acusó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de estar loco, y le recordó que debía estar preso. Simultáneamente, Trump elogió al líder supremo iraní, ayatolá Jomeiní, y dijo que estaría “honrado” de conocerlo.

Trump cambió su discurso agresivo, tiene poderosas razones para ser más amistoso y conciliador.

Irán les hizo saber a los Estados Unidos que tiene armamentos que nunca ha usado, y que usará si el conflicto se expande. La inteligencia estadounidense claramente falló, porque creía que Irán no tenía ni el arsenal ni la capacidad militar que ha demostrado tener en esta guerra.

Cada día que pasa es tiempo que Irán aprovecha para fabricar armamentos y preparar nuevos ataques. Cada día que pasa, Washington debe gastar más dinero y armamentos; la espera favorece a Irán y desfavorece a los Estados Unidos. Prolongar el conflicto solo favorece a Irán.

Washington inició esta guerra, según Trump, para destruir el programa nuclear de Irán. Que ahora le devuelva a Irán el dinero con el que construirá reactores nucleares, es al menos irónico. Para Washington, abandonar el Medio Oriente significa abandonar el control de la energía mundial, resulta impensable, pero tampoco puede mantener esta guerra de manera indefinida.

Para Trump, pagarle a Irán $300 mil millones que no tiene, es como la principal de todas las humillaciones posibles, pero no puede mantener la guerra indefinidamente.

Trump fue buscando lana, y salió trasquilado, ahora busca una salida que no encuentra; las cosas están cambiando.

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domingo, 7 de junio de 2026



Diario Azua / 7 de junio 2026


Por: Janet Báez

El anuncio de que más de 2,000 estudiantes abarrotarán el Teatro Nacional para la muestra “Travesía del arte” nos llena de un orgullo legítimo. Ver a jóvenes de las 18 regionales educativas del país dominar la música, el cine o la orfebrería demuestra que en cada rincón de la República Dominicana hay talento de sobra. Sin embargo, este hermoso hito también nos deja una pregunta inevitable sobre la mesa: ¿Qué pasa con esos jóvenes cuando se apagan las luces del escenario y regresan a sus escuelas?

La respuesta corta debería ser la continuidad. Pero para que esa continuidad exista, el sistema educativo dominicano debe dar su próximo gran salto evolutivo. Es el momento idóneo para que el presidente Luis Abinader y el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, pongan la mirada sobre el que ha sido uno de los proyectos sociales más ambiciosos del país, pero que aún opera a media máquina en su potencial pedagógico y humano: la Jornada Escolar Extendida.

Nadie pone en duda el impacto de la Tanda Extendida como un alivio económico para las familias, garantizando alimentación y seguridad. Pero la escuela no puede ser solo un lugar de resguardo para que los hijos "estén" mientras los padres trabajan. El verdadero éxito de la transformación educativa radica en convertir ese bloque de tiempo después del mediodía en una verdadera incubadora de habilidades productivas y ciudadanas, replicando el exitoso modelo de nuestros politécnicos.

Sin embargo, para construir el país que soñamos, no basta con graduar técnicos excepcionales si antes no formamos ciudadanos conscientes. Es desde la niñez, en los niveles iniciales y básicos, donde debemos plantar la semilla del conocimiento.

Las horas de la tarde para los más pequeños deben ser el escenario idóneo para fortalecer valores transversales que hoy urgen en nuestra sociedad. Hablamos de incorporar de manera robusta y vivencial materias como la educación cívica, el cuidado del medio ambiente, el manejo correcto de los desechos sólidos y la seguridad vial. Si enseñamos a un niño a respetar el semáforo, a clasificar la basura y a proteger sus recursos naturales, no tendremos que sancionar al adulto del mañana. La verdadera prevención de las crisis comunitarias, ambientales y de tránsito empieza en las aulas vespertinas.  

A medida que ese niño crece y avanza hacia la secundaria, esa base cívica se debe fusionar con la especialización. Imaginar una reforma donde la tarde sea para producir requiere de alianzas audaces. No tenemos que inventar la rueda; el Estado dominicano cuenta con instituciones que son referentes de excelencia y que deben entrar de lleno a las aulas públicas: el INFOTEP y el ITLA.

El primer paso de esta revolución debe ser la formación de nuestros profesores. Una gran alianza estratégica del MINERD con el INFOTEP y el ITLA permitiría certificar a los maestros en áreas técnicas, digitales y de innovación, pero también en metodologías modernas para la enseñanza de la ciudadanía y la sostenibilidad. Un docente actualizado es el único capaz de exprimir al máximo un currículo orientado al desarrollo integral.

Si logramos que la infraestructura escolar disponible se transforme en laboratorios de valores cívicos para los niños y en talleres de alta tecnología para los adolescentes después del almuerzo, no solo estaremos combatiendo la deserción escolar; estaremos entregándole a la República Dominicana ciudadanos ejemplares y técnicos calificados listos para transformar el país.

La "Travesía del arte" nos ha demostrado de lo que es capaz nuestra juventud cuando se le da una oportunidad. Ahora le toca al Estado asegurar que esa oportunidad no dure solo cuatro días en un teatro, sino que sea la norma cotidiana en cada escuela pública del país. Convirtamos la Tanda Extendida en el motor humano y económico de la nueva generación. El futuro de nuestra sociedad se decide después del mediodía.