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miércoles, 22 de julio de 2026

Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 22 julio 2026.-

Con sobrado buen juicio, un refrán popular reza que la lengua no tiene huesos pero es lo suficientemente fuerte como para romper corazones. Lo que nos lleva a reflexionar acerca de una de las tantas paradojas del saber humano: la naturaleza desbocada de nuestras palabras, con las cuales, al tiempo de alabar a Dios, en la generalidad, también maldecimos al prójimo. Todo con la misma boca. Por eso, se afirma que aunque las personas podemos domesticar a los animales, incluso a las fieras más bravías, no logramos con la misma facilidad, dominar nuestra lengua.

Con ella podemos esparcir benevolencia o veneno. Esta clara evidencia de la falta de control humano y sus secuelas destructivas, son resaltadas en la Biblia, justo en el libro de Santiago, capítulo tres, versículo ocho. “Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. De allí se infiere que lengua aunque pequeñas pero poderosas: un freno para los caballos, el timón de un barco o una pequeña chispa que incendia un bosque. Destaca que, aunque es un miembro pequeño, tiene el poder de controlar toda nuestra vida, dirigir el rumbo de nuestras acciones y causar un daño tremendo si no se controla. “Les digo que en el día del juicio, cada quien dará cuenta de su palabra ociosa, porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.

Vemos el ejemplo de la lengua como medio de comunicación; vehículo de vital importancia; esencial en la construcción de realidades; transmisión de conocimientos. Esas experiencias del alma, de las que hablaba el polímata, Aristóteles. De igual forma, el pensador Nietzsche, alabó este órgano, por ser capaz de contribuir a mantener el orden y la supervivencia, gracias al lenguaje. Para la clase médica, la lengua humana es el órgano que da forma al sabor, al habla y a la vida. “…, además, es un espejo del estado general del cuerpo: infecciones, deficiencias nutricionales, alteraciones hormonales o enfermedades…, no solo nos permite saborear la vida, sino también expresarla. Cada palabra, cada sabor, cada respiración pasa por ella… silenciosa, incansable y esencial”.

Entonces, surge la siguiente interrogante: ¿por qué en este Siglo XXI, que tiene como carta de presentación avances agigantados en tecnología, ciencia y cultura digital, procuramos hacer desde la redes sociales, mal uso de la lengua?, ¿será verdad que es el castigo del cuerpo?, entonces, ¿tenemos una lengua larga, y manos escasas?, “…Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre”, afirma el manual de instrucción de toda persona cristiana: la Biblia en su libro Mateo, capítulo 15, versículos del 18 al 20.

No se en otros países pero en el mío, con el prolifero uso de audiograma o pódcast, como medio digital difundido por las principales plataformas de escucha: YouTube, Spotify, Apple, iOS.iVoox…, pulula la vulneración a derechos inherentes. Algunos talentos, en la generalidad, hacen caso omiso al respeto a derechos humanos, fundamentales. Entre ellos, garantizar la buena reputación y el buen nombre: intimidad y honor. Constantes injurias, con las que se ofende; marcadas humillaciones y menosprecio.

La injuria es el delito preferido utilizado para lesionar el honor, y cada día lo comenten en las redes sociales quienes dan más importancia a obtener visualizaciones, views, y gran cantidad de recursos económicos, que ha generar contenido que oriente, informe, eduque y sea multiplicado por ser parte de las acciones de bien hacer. Los nuevos programas referentes al mundo del espectáculo están incurriendo en ello.

“… la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno…, pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?...”.

Por consiguiente, ¿cómo usar nuestra lengua para que sea el medio principal que transmita palabras que fomenten acciones, comportamientos positivos en todo nuestro entorno?. Se insiste, no hay nada fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina…, si alguno tiene oídos para oír, oiga…

Todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y es desechado en el inodoro…, pero, lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, es decir, el hábito de difamar, murmurar o hablar mal de otras personas, generalmente a sus espaldas, para dañar su reputación o buena imagen.

También, la soberbia; altivez y superioridad en la que una persona sobrevalora sus cualidades y menosprecia a los demás, la insensatez o falta de sentido común, que lleva a una persona a pensar o actuar de manera imprudente, irreflexiva, irresponsable. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. Reitera en Marcos 7, del sus versículos 15 al 23.

Si bien es cierto que tenemos la bendición como ser humano de tener libre albedrío; libertad para tomar decisiones, jamás debemos olvidar que asimismo, somos agentes morales. Por tanto, tenemos que soportar las consecuencias de nuestros actos. Si mentimos, difamamos, injuriamos, discriminamos…, sufriremos el resultado de esas acciones. No controlar la lengua forma parte de los pecados capitales.

De acuerdo al libro de Proverbios en su capítulo seis, versículos del 16 al 19, Dios aborrece seis acciones humanas, incluso siete: los ojos altivos, es decir, el orgullo y la arrogancia; la lengua mentirosa; las manos derramadoras de sangre inocente; el corazón que maquina pensamientos inicuos o intenciones malvadas; los pies presurosos para correr al mal; el testigo falso que habla mentiras; y el que siembra discordia entre hermanos.

Repito, iel que tenga oídos que oiga!. Desde las redes sociales estamos propiciando enfermedades y aniquilando vidas. Por el uso y abuso que hacemos del lenguaje, yendo más allá de la vida pública a la privada. Mediante chismes y noticias falsas, manipulación emocional, formato engañoso, viralidad…

En ese aspecto, la Biblia también enseña, hace énfasis en que el lenguaje obsceno o vulgar no es correcto. “El apóstol Pablo exhorta a los creyentes a evitar las palabras corrompidas, el lenguaje soez y las bromas necias, recomendando en su lugar el uso de palabras que edifiquen, traigan gracia a quienes escuchan y den gracias a Dios”, se puede confirmar las afirmaciones previstas en Efesios 4:29 y 5:4, que con claridad meridiana prohíben explícitamente las malas palabras, tonterías y las vulgaridades, que tanto abundan hoy, e insta a cambiarlas por una actitud de gratitud.

De igual forma, nuestro libro sagrado en Colosenses 3:8, nos exhorta abandonar toda clase de lenguaje ofensivo o insultos; la ira, enojo, malicia..., así que, como vemos, proferir malas palabras es pecado, y refleja la contaminación del corazón. Por tanto, es preciso utilizar la lengua, nuestro lenguaje para pronunciar palabras que edifiquen a la sociedad, que sean de bienestar a las naciones.

En ese orden, mis amables lectores, concluyo desde el amor, recordándonos una cita fundamental sacada de Santiago 4: 17: “al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado. Que nuestra lengua sea hoy, mañana y siempre, instrumento de edificación y gracia. De ninguna forma usada para herir, más bien, para hablar con sabiduría, bendecir y comunicar vida, porque en ella no existe más la raíz de amargura, sino, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Hasta pronto.
La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.

Haití debe resolver su propia crisis. EE.UU. recuerda que ha invertido millones sin resultados y descarta una intervención militar contra las pandillas.

Roberto Valenzuela
Diario Azua / 22 julio 2026.-

Arrastrando la "Z", como quien aprendió el español bajo una marcada influencia española, la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, habló con una franqueza poco habitual entre los diplomáticos. Con piernas cruzadas, moviendo las manos, mirando las cámaras, su tono pausado reforzó un mensaje sobre Haití tan claro como inquietante.

No reveló ningún secreto. Confirmó, desde la voz de la principal potencia mundial, lo que muchos se negaban a aceptar: Estados Unidos no tiene intención de encabezar una intervención militar para pacificar Haití.

Cuando terminé de ver la entrevista concedida a CDN, comprendí que la crisis haitiana es más profunda de lo que imaginábamos. Y, aunque suene a sarcasmo, pensé que quizá sea tiempo de buscar una academia para aprender creole. No se trata de una exageración. Es la consecuencia lógica de una realidad geográfica que nadie puede cambiar. Mientras Haití siga hundido en la violencia, el hambre y la ausencia de un Estado funcional, el flujo de personas hacia la República Dominicana continuará creciendo.

La embajadora no dejó espacio para interpretaciones. Reconoció que Estados Unidos y la comunidad internacional han destinado enormes recursos económicos para ayudar a Haití durante décadas, pero admitió, con evidente frustración, que los resultados han sido nulos.

Tampoco ocultó otro hecho incómodo: la corrupción ha devorado buena parte de esos esfuerzos. No señala culpables con nombres y apellidos, porque una embajadora no puede hacerlo a la ligera. Pero el mensaje fue claro para quien quisiera entenderlo.

La frase que más me preocupó fue otra. Dijo, en esencia, que los haitianos tendrán que resolver sus propios problemas. Que la comunidad internacional podrá acompañarlos, sí, pero sólo hasta cierto punto. Es decir, el mundo no piensa cargar indefinidamente con Haití.

La embajadora recordó el viejo proverbio: no basta con regalar el pescado; hay que enseñar a pescar.

El problema es que, mientras gran parte de la dirigencia haitiana siga atrapada entre la corrupción, la improvisación y la incapacidad para construir instituciones sólidas, la presión continuará desplazándose hacia el único país con el que comparte frontera terrestre: la República Dominicana.

Nos guste o no, la historia, la geografía y la realidad nos obligan a mirar hacia Haití todos los días.

Por eso digo que quizá debamos empezar a aprender creole. Los haitianos hacen el esfuerzo por aprender español para desenvolverse en nuestro país. Nosotros, en cambio, desconocemos casi por completo su idioma.

Ojalá esta reflexión resulte exagerada y Haití encuentre el camino hacia la estabilidad. Pero, si la realidad sigue siendo la descrita por la embajadora de Estados Unidos, el mayor desafío de la República Dominicana en las próximas décadas no será económico ni político, sino demográfico.

Y ojalá nunca tengamos que confirmar las advertencias que, durante años, formularon Joaquín Balaguer y Euclides Gutiérrez Félix, quienes sostenían que la inacción de la comunidad internacional frente a la crisis haitiana respondía, de manera deliberada o solapada, al propósito de propiciar una integración de hecho entre Haití y la República Dominicana.

Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Diario Azua / 22 julio 2026.-

En julio del 1944 la conferencia de Bretton Woods, diseñó una nueva arquitectura financiera mundial, centralizadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En septiembre del 1945, terminó la segunda guerra europea, el fondo y el banco salieron de los acuerdos a la realidad controlando la economía mundial.

En 1971, Washington abandonó el oro como reserva monetaria mundial, en 1974 el petrodollar sustituyó al oro, al año siguiente, 1975, ¡terminó la guerra de Vietnam!

Empezamos la segunda guerra europea con Inglaterra como jefa del planeta, al final surgieron los Estados Unidos. La guerra de Vietnam empezó con el dólar como reserva monetaria mundial, al final era el dólar, claramente esas guerras fueron grandes cortinas de humo para distraernos.

¿Qué ocurrirá al final de la guerra de Irán? Debemos esperar, pero sabemos que el mundo en el que empezó, será muy diferente al que habitaremos cuando termine.

Esa guerra de Irán, hasta ahora, lleva unos 10 mil muertos, entre iraníes, libaneses y de otras naciones del área. Estiman que han muerto menos de 20 estadounidenses. Washington ha gastado más de 150 mil millones de dólares.

El barril de petróleo saltó de cerca de 70 dólares al inicio del conflicto, a 120, esos precios subieron y bajaron, ahora andan por los 80 dólares. Iniciando el conflicto, un galón de gasolina costaba unos $3.00 dólares en Estados Unidos, ahora ronda los $4.00.

El aumento de los combustibles dispara la inflación en todo el mundo, el costo de la vida aumentó en el planeta. Todos los acuerdos de paz fueron violados, pero está confirmado, asesinaron la credibilidad de las partes en conflicto.

Lo único verdadero de esta guerra, está en las registradoras de gasolineras y supermercados, esta gran guerra, es una gran distracción.

Cuando declaren “terminada” esta guerra, muchas cosas cambiarán en nuestras vidas, incluyendo nuestra relación con el dinero.

Esta guerra nada tiene que ver con “armas nucleares”, el verano pasado, el presidente Donald Trump nos aseguró que destruyó el programa nuclear iraní.

Aunque no se vea ni se entienda, hay una gran transformación en proceso. Mientras mayor sea la distracción, mayor será la transformación.
Por Mario Antonio Lara Valdez
Diario Azua / 22 julio 2026.-

La reciente entrega en San Isidro revela una visión de defensa que integra movilidad, tecnología, producción nacional y bienestar del soldado.

En materia de defensa, la modernización no puede medirse únicamente por la cantidad de equipos que llegan a una base militar. Su verdadero valor está en la capacidad de anticipar riesgos, proteger el territorio, responder con rapidez y ofrecer a cada soldado mejores condiciones para cumplir su misión. Bajo esa perspectiva debe interpretarse la reciente entrega encabezada por el presidente Luis Abinader en la Base Aérea de San Isidro: no como una exhibición aislada de vehículos y tecnología, sino como una señal clara de que la defensa nacional avanza hacia una etapa más integrada, moderna y apoyada en talento dominicano.


La incorporación del blindado FURIA VBD-2, 179 vehículos, cinco aeronaves no tripuladas de despegue y aterrizaje vertical, una unidad móvil para sistemas no tripulados, diez unidades tácticas Centauro y siete infraestructuras completamente remozadas configura un conjunto de capacidades que se complementan entre sí. Vigilancia, movilidad, protección, logística y bienestar del personal aparecen aquí como partes de una misma política.

Esa es, quizás, la lectura más importante. Las amenazas contemporáneas no se enfrentan con soluciones aisladas. Una aeronave no tripulada puede detectar una situación, pero se necesita movilidad para llegar al terreno, protección para operar con seguridad, comunicaciones para coordinar la respuesta y personal entrenado para convertir la información en una decisión oportuna. La defensa del siglo XXI depende de la interoperabilidad y de la capacidad de unir cada recurso dentro de un sistema común.
En ese proceso, el FURIA VBD-2 ocupa un lugar simbólico y operativo. Desarrollado y ensamblado por la Industria Militar Dominicana, cuenta con protección balística, torreta de 360 grados y capacidades concebidas para escenarios de alta exigencia. La primera unidad forma parte de un programa de dieciocho vehículos destinados a fortalecer las brigadas desplegadas en la segunda línea de defensa de la frontera terrestre. Su valor no reside solamente en el blindaje: también representa la posibilidad de diseñar respuestas adaptadas a las necesidades reales del país.

Producir y ensamblar en territorio nacional agrega una dimensión estratégica. Cada avance de la industria militar reduce dependencias, desarrolla capacidades técnicas, genera conocimiento y permite utilizar con mayor eficiencia los recursos públicos. El interés internacional que han despertado modelos como el FURIA y la aeronave Dulus sugiere, además, que la República Dominicana puede trascender la condición de compradora de tecnología y convertirse gradualmente en creadora de soluciones para la seguridad y la defensa.

Las diez unidades Centauro refuerzan esa misma idea. Modificadas por la Industria Militar Dominicana sobre la plataforma Chevrolet Silverado, tienen capacidad para transportar hasta doce soldados y cuentan con una torreta blindada de giro completo. Su incorporación al Batallón de Comandos del Ejército fortalece la movilidad, la protección y la capacidad de reacción de las fuerzas especiales. No se trata de sofisticación por sí misma, sino de ofrecer mejores medios a quienes deben actuar en los escenarios de mayor riesgo.

Lo mismo ocurre con las cinco aeronaves no tripuladas de despegue y aterrizaje vertical y con la unidad móvil instalada sobre un vehículo todo terreno. Estas plataformas amplían la vigilancia, el reconocimiento y el monitoreo, incluso en zonas remotas o de difícil acceso, y pueden apoyar operaciones de seguridad y respuesta ante emergencias. En un entorno donde la información temprana puede evitar una crisis, observar mejor también significa proteger mejor.

La renovación de la movilidad militar completa el panorama. Las 76 camionetas de patrullaje, 25 camiones, siete minibuses, cuatro minivanes y 67 motocicletas elevan a 1,206 los vehículos recibidos por las Fuerzas Armadas desde agosto de 2020. Es una cifra relevante, pero su significado va más allá del inventario: una institución con capacidad de desplazamiento puede sostener mejor sus operaciones, asistir a la población ante una emergencia y mantener presencia donde el Estado la necesita.

Hay también un componente humano que no debe pasar inadvertido. Los cuarteles y habitaciones, el dispensario médico, las áreas de transportación y otros espacios de servicio remozados en San Isidro recuerdan que ninguna modernización está completa si solo transforma las máquinas y deja atrás a las personas. El soldado que descansa en condiciones dignas, recibe atención adecuada y trabaja en una instalación funcional está en mejores condiciones de servir. El bienestar no es un beneficio accesorio; es parte de la preparación operacional.

La República Dominicana tampoco puede ignorar la complejidad de su entorno. La persistente crisis del vecino Haití convierte la frontera en un espacio que exige vigilancia permanente, presencia responsable y capacidad de reacción. Prepararse no significa promover el conflicto; significa reducir la posibilidad de que ocurra. Una frontera respaldada por inteligencia, movilidad y unidades protegidas es, ante todo, una frontera con mejores condiciones para preservar la paz.

El presidente Abinader recordó durante el acto que sin seguridad no puede sostenerse plenamente la vida económica ni social. La afirmación resume una responsabilidad básica del Estado: crear un entorno donde la ciudadanía pueda trabajar, invertir, estudiar y desarrollarse con confianza. En esa tarea, unas Fuerzas Armadas modernas no sustituyen las políticas sociales ni el fortalecimiento institucional, pero sí ofrecen el soporte de estabilidad que permite que ambas cosas prosperen.

El ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, definió estas incorporaciones como un nuevo punto de partida. La expresión es acertada. Recibir equipos e inaugurar instalaciones no agota la transformación; obliga a profundizarla. El desafío que sigue será asegurar mantenimiento, entrenamiento continuo, doctrina actualizada, transparencia en el uso de los recursos y una evaluación permanente de los resultados. La inversión adquiere verdadero sentido cuando se convierte en capacidad sostenible.

Lo ocurrido en San Isidro deja, por tanto, una imagen que va más allá de los blindados, los drones y los vehículos alineados durante una ceremonia. Habla de una política de defensa que comienza a combinar tecnología, industria nacional, logística y dignidad para el personal militar. La fortaleza de un país no está en exhibir equipos, sino en convertir sus capacidades en protección, estabilidad y confianza. Ese es el verdadero significado del FURIA VBD-2: no solo un nuevo blindado, sino la señal de una República Dominicana que ha decidido prepararse, innovar y defenderse cada vez más con talento propio.

El autor es Secretario General del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa SNTP filial Distrito Nacional y Directivo de la Sociedad Dominicana de Medios Digitales Sodomedi

martes, 21 de julio de 2026

Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolano@gmail.com
Diario Azua / 21 julio 2026.-

Las empresas distribuidoras de energía, Edenorte, Edesur y Edeeste, desde hace varios meses han implementado un sistema de facturación a los clientes, el cual debe ser aclarado y transparentado cuanto antes, pues el mismo se presta a confusión, a dudas, conjeturas, interpretaciones diversas, pues no es nada transparente.

Al no enviarse la factura física como antes de hacia ni tampoco en forma virtual, hay que llamar a las oficinas de estas, entrar a una aplicación o visitar a las mismas para obtener el valor mensual supuestamente consumido, para proceder al pago y así evitar el corte de la energía.

Cuando procedemos a pagar la factura por el valor consumido, según dichas empresas distribuidoras, nos encontramos con una modalidad muy extraña, pues en dicha factura aparecen los términos “importe sin subsidios, importe subsidiado e importe a pagar”, que es la diferencia del primero menos el segundo.

Como cliente conectado al sistema energético, procedimos a preguntar en las oficinas de pagos de Edenorte, el significado de dichos subsidios, pues nunca he tenido ni tampoco he solicitado subsidio alguno del gobierno. En verdad, nadie pudo darme unas respuestas convincentes, pues desconocen el significado de este supuesto subsidio. Cuando los propios colaboradores de dichas oficinas no tienen conocimientos de ello, ¿qué se puede esperar de esa institución?

Cuando no existe transparencia ni se suministran informaciones en tiempo real, eso da lugar a especulaciones, a conjeturas y a que cada quien interprete lo que considere, pues esta situación genera una gran confusión, por lo que dichos términos deben ser eliminados de la factura o aclararse, antes que explote otra bomba de las que ya nos tienen acostumbrados, pues estas empresas siempre han estado muy cuestionadas e involucradas en grandes escándalos de corrupción, por la falta de transparencia y de rendición de cuentas. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué se persigue con este tipo de facturación? Esta situación puede generar cualquiera de los siguientes resultados:

Primero. Es muy probable, que en cualquier momento, el gobierno que preside el presidente Abinader, rinda un informe al país en el que exprese, que el servicio de energía eléctrica está ofreciendo un subsidio generalizado, por miles de millones de pesos a todos los sectores sociales de la nación, es decir, ya no solo a los sectores de la clase baja, sino, a la clase media y alta también, sin que esto corresponda a la verdad.

Segundo. Esta situación puede prestarse para un gran fraude financiero, pues donde no se aplica la transparencia, la rendición de cuentas ni se suministren informaciones, cualquier cosa puede suceder.

Tercero. Otra posibilidad no descartable que puede ocurrir, es que se esté abonando el terreno para que en cualquier momento, el gobierno se destape anunciando al país, que debido al alza de los precios del barril de petróleo, fruto del conflicto bélico que aún se mantiene entre Estados Unidos e Irán, todos los subsidios de la factura del servicio eléctrico, quedarán eliminados a partir de una fecha determinada, colocando al valor de dicha factura, el importe sin el subsidio, es decir, por el valor total.

En un gobierno caracterizado por la improvisación, la inconsistencia, por una gran debilidad institucional, falta de transparencia y de rendición de cuentas, todo es posible.

Además del alto costo de los productos de primera necesidad y de los servicios básicos (alimentos, medicamentos, transporte, electricidad, seguridad, aumento de los impuestos, entre otros), fruto del plan anticrisis o reforma fiscal aprobada, esto sería otro duro golpe más para los sectores de clase media y baja. Mucho cuidado con eso.

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex diputado al Congreso Nacional
Ex Miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016



Por Narciso Isa Conde
Diario Azua / 21 julio 2026.-

Monseñor Antonio Camilo ha pasado a otra dimensión: al recuerdo permanente de sus palabras y sus acciones ejemplares, a la memoria histórica trascendente de quienes consagran su vida a la defensa de los derechos de la Patria, que es humanidad, y a los valores de la Madre Tierra, nuestra Casa Común.

Me cuenta Luis Carvajal, nuestro querido Cuchito, quien es de estirpe similar que, en ocasión de sus visitas de trabajo a la ciudad de La Vega, tuvo la oportunidad de visitarlo y conversar varias veces con él antes de su fallecimiento.

Me dice que, en todos los intercambios sostenidos, Monseñor Camilo le preguntó por mí, expresando su aprecio y su cariño sinceros.

Confieso que yo también lo he tenido siempre presente como ser humano, como sacerdote y obispo ejemplar.

Conocí a una parte de su familia en Salcedo, gente bondadosa.

Admiré su sencillez, su sensibilidad humana y social, sus palabras sencillas pero profundas, y su constante compromiso con la democracia social.

Antonio Camilo fue –y es- un ser humano esencialmente bueno, protector de las rebeldías justas, dentro y fuera de su Iglesia.

En su vida optó por los empobrecidos/as de esta república y esta isla, de nuestra América y del Mundo.

Optó por los derechos de la Madre Tierra, indisolublemente vinculados a la existencia de los seres humanos que la habitan.

Merece ser exaltado como uno de los precursores de las luchas ambientalistas dentro de su Iglesia. Incluso es válido reconocer que sus convicciones y sus acciones en torno a este tema crucial, preceden la Encíclica Ecológica del Papa Francisco.

Sus valientes condenas a los desafueros de FALCONBRIDGE en Loma de la Peguera, a las aviesas agresiones y nefastas amenazas de esa transnacional contra la vida del río Yuna y contra Loma Miranda, lo recuerdan con gratitud.

En Loma Miranda presencié el enorme aprecio que le tenían -y le tienen- los miembros del Grupo Sacerdotal en Reflexión Herder Cámara y la valiosa protección que le brindó el Obispo Camilo a la invaluable firmeza de ese colectivo cristiano en Loma Miranda, así como a sus persistentes luchas contra la Barrick Gold en Cotuí y Yamasá.

Yo me hermané con él antes de darle la mano y abrazarlo.

Su audaz abrazo en Loma Miranda consolidó nuestra amistad y nuestra unión de largo aliento tras las huellas de Jesús y de Carlos Marx; dos pilares fundamentales y dos referencias imprescindibles, entre otras y en épocas distintas, del difícil e irrenunciable sueño por alcanzar una vida planetaria en comunidad de bienes, servicios e ideales.

Espero que este abrazo perdure hasta que el sueño común sea realizable y por eso me sentí en el deber de recordarlo en este mensaje. presentado en ocasión de este XII ANIVERSARIO DEL CAMPAMENTO LOMA MIRANDA:


RECORDANDO EN LOMA MIRANDA A MONSEÑOR ANTONIO CAMILO


“Inseparable de la defensa de este tesoro natural, de su Jagüey, de su hermosa LLOVEDORA, de su impresionante flora y su espléndida biodiversidad…”

“Inseparable de la lucha por la defensa del agua, de la vida y el bienestar de sus comunidades aledañas amenazadas por FALCONDO.”

“Inseparable del amor por las fértiles campiñas del Cibao, firme en la defensa del único pulmón con que respira.”

“Sencillo, campechano, sonriente…”

“Siempre junto a los empobrecidos/as de esta linda isla caribeña y del planeta Tierra.”

“Recuerdo su cálido y valiente abrazo, el que recorrió feliz innumerables redes sociales, en ocasión de aquel inolvidable nacimiento de este heroico campamento, hace ya doce años.”

“Su reciente partida al encuentro eterno con el Papa Francisco, no impide que nuevamente nos abracemos sonrientes.”

“El cariño es el mismo y el compromiso se multiplica y crece.”

“Otro país, otro mundo, justos y solidarios, son posibles y dramáticamente necesarios.”

Monseñor Camilo merece, entre todos los reconocimientos, un homenaje duradero, un punto de encuentro físico con él, en la misma Loma Miranda.

Antonio Camilo, pastor de almas y defensor de causas tan cruciales y trascendentes, definitivamente se queda entre nosotros/as.

En ocasión de sus honras fúnebres lo vuelvo a abrazar con una sonrisa en mis labios, orgulloso de su amistad y de su aprecio.

lunes, 20 de julio de 2026

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 21 julio 2026.-

Bienvenido Álvarez Vega alborea como un adalid del periodismo y un portaestandarte en la dirección de dos relevantes diarios impresos. Para esa función cualifica, profesionalmente, por su formación académica en comunicación, su olfato noticioso agudo y saber periodístico; su rigor en la selección y verificación de la información, y su reconocida honestidad y credibilidad, que anclan como clave.

Bienvenido Álvarez Vega, Premio Nacional de Periodismo, igual que Miguel Franjul, director de Listín Diario, y Aníbal de Castro, director de Diario Libre, quienes acoplan la trilogía de los decanos de los diarios impresos del país. Son respetados por sus trayectorias, y porque saben diferenciar, meridianamente, la especulación y el relato de actualidad e interés colectivo, en su texto y contexto.

Ellos y los otros directores de diarios son reputados porque saben escuchar, guiar en el trabajo en equipo contrarreloj y delegar, e inspirar a sus colegas de labores en las salas de redacción; conocen perfectamente las exigencias de las audiencias, el modelo del negocio de una publicación y cómo adaptar los contenidos en la transición digital de los diarios, sin apartarse de su identidad de la publicación. La experiencia, sin improvisación, enseña a la gestión mediática y a cómo abordar, apropiadamente, la ética periodística.

El retiro de Álvarez Vega de la dirección del matutino Hoy coincidió con solicitudes de alumnos de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Dominicana O&M que, con frecuencia, me preguntan si tengo relación con el director de X diario, porque quieren mi ayuda para realizar su pasantía. Les contesto que sí, que con todos los directores y que tengo el privilegio de ser un periodista de interludio, y a seguidas exclaman: ¡Qué! Sí -les respondo- porque en 50 años he trabajado con todos ellos (veteranos) y con los jóvenes, como ustedes. Y -para mi sorpresa- indagan quiénes y cómo son ellos.

Para no seguir desgañitándome con respuestas rápidas, y muchas veces mutiladas, preparé un breve prontuario de cada uno de los principales ejecutivos de rotativos, que prefiero compartir con los estudiantes de las otras ocho escuelas universitarias de comunicación social de República Dominicana, y con lectores de esas antiguas gacetas.

1.- Miguel Franjul, director de Listín Diario. Estudió en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP) e ingresó como reportero del Listín Diario en 1968, a los 17 años de edad. También ha sido director de La Información (Santiago), La Nación y Diario@Diario. Es autor de cinco libros. Siendo subdirector de Hoy, me empleó como redactor de ese matutino y a numerosos alumnos ha acogido como pasantes, con una simple solicitud.

2.- Aníbal de Castro, director de Diario Libre. Cambió los estudios de sacerdote en el Seminario Misionero por los de periodismo en la UASD y Estudios de Desarrollo en la Universidad de East Anglia, Londres, en 1979. Laboró para El Nacional, HIN y como jefe de redacción y director de Última Hora. Fue fundador del primer impreso gratuito del país: Diario Libre, así como de la revista Rumbo; embajador en Washington, el Reino Unido, España, Bélgica y jefe de la Misión ante la Unión Europea. Por más de diez años publicó mis artículos de opinión en Última Hora y compartimos la dirección del Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP).

3.- Bienvenido Álvarez Vega, director de Hoy. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y laboró como periodista para Radio Ahora, El Nacional, La Noticia, Radio Comercial, Radio Popular y director-fundador de El Siglo, el primer periódico digital del país. El protestantismo ha moldeado su ejercicio profesional y su vida. Compartimos como redactores del matutino El Sol, en 1978, y en la década de 1980 laboré bajo su dirección en el Hoy.

4.- Persio Maldonado, director de El Nuevo Diario. Desde mediados de la década de 1970 se inició en el área administrativa en el matutino El Sol y en 1981 junto a un grupo de periodistas fundó El Nuevo Diario. Se licenció en Ciencias Políticas en la UASD y Derecho en la Universidad Interamericana. Funge como presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios y coproductor del programa Matinal, Canal 5, Telemicro. Juntos laboramos en El Sol y El Nuevo Diario.

5.- Bolívar Díaz Gómez, director de El Nacional. En 1968 se inició en el periodismo como corresponsal de El Nacional en Santiago y luego en la redacción central de la capital y en la revista Ahora. En 1988 fue designado subdirector de El Nacional y a los 27 años ascendido a director, en sustitución de Radhamés Gómez Pepín, fallecido el 26 de octubre de 2015. Desde el 2018, cada martes en ese rotativo me publica la columna Libre Pensar.

6.- Nelson Rodríguez, director de El Caribe. Locutor desde 1972, en Santiago, y en 1977-1980 en el área de producción de El Sol. Laboró como reportero, jefe de redacción y otras funciones ejecutivas en El Nuevo Diario, El Siglo, Última Hora, Diario Libre, la revista Rumbo, Grupo Cinco y la Junta Central Electoral. En 1977-1978 ocupó la secretaría general del Sindicato de Trabajadores de la Editora El País o El Sol, en el cual le acompañé como miembro de la directiva de ese gremio.

7.- José P. Monegro, director de El Día. Inició sus estudios de periodismo en la UASD y terminó en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Por 11 años fue reportero de Listín Diario y corresponsal de la agencia norteamericana Asocciated Press (AP). Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Ahora y subdirector de El Día, bajo la dirección de Rafael Molina Morillo, a quien sustituyó.

8.- Ingrid González Rodríguez, directora interina de La Información. Licenciada en Educación en la PUCMM, y especializada en técnicas pedagógicas aplicadas a la Educación Superior en la Universidad UTESA. Desde 1996 ha publicado la columna diaria Reflejos, dedicada a tópicos de filosofía, arte, literatura y viajes, en la faceta del periodismo cultural. Escribió para el periódico Centenario y fue consorte del doctor Príamo Rodríguez Castillo, presidente de La Información y de Utesa. A ella me ha unido la literatura.

Similares improntas fueron estampadas por verdaderos periodistas, icónicos en la dirección de diarios, como Rafael Herrera, Francisco Comarazamy, Germán Emilio Ornes y su hijo Antonio Emilio Ornes, Mario Álvarez Dugan, Freddy Gatón Arce, Rafael Molina Morillo, Radhamés Gómez Pepín, Virgilio Alcántara, los hermanos Silvio y Emilio Herasme Peña, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Juan Bolívar Díaz, Antonio Gil, Pedro Caro, Miguel Angel Prestol, Félix Reyna, Mozart Deláncer, Eulalio Almonte Rubiera, Osvaldo Santana, Víctor Manuel Tejada, Ruddy González, Huchi Lora, Juan Manuel García y Manuel Quiroz.

Las publicaciones dirigidas por intelectuales o científicos no periodistas se han caracterizado por la opacidad en el desface informativo y editorial, y terminan en el naufragio, en tanto que los economistas designados como editores económicos se han deslizado, escurridizos, hacia el precipicio más insondable.

Como podemos observar, sin microscopios ni lupas, el director de un diario que sea un periodista profesional experimentado en el reporterismo de calles y fuentes oficiales, evita disgustos no revelados y conflictos con editores y otros miembros de la redacción, que se siente menospreciados por la ausencia de ascensos.

En esta época de desinformación, superficialidades, falsas noticias y manipulaciones/distorsiones expresamente interesadas, el periodista en la dirección de un diario -y no un experto o doctor que pocos entienden por su incorregible exceso de tecnicismos- asegura la aplicación rigurosa de la ética y la independencia informativa por encima de las coacciones comerciales y políticas. En el reverso, el medio tira por la borda el derecho a la información y renuncia a ser un contrapoder, porque se vuelve un artefacto insulso y sin prestigio.

El autor: Expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP)/Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD) y presidente Asoc. de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).

El Mirador

Por Luis Céspedes Peña
Diario Azua / 21 julio 2026.-

A nivel de regionalismo, el Cibao sigue controlando el liderazgo religioso dentro de la poderosa Iglesia Católica, aporta el mayor índice al Producto Interno Producto (PIB), con el 35 por ciento, agregándole el 40 % de los empleos del país, y el ferviente movimiento, siempre en crecimiento, de la actividad política.

¡Pero el momento es para la Iglesia Católica! De los dos cardenales católicos que registra la nación, el Cibao tiene a Nicolás De Jesús López Rodríguez, quien también es arzobispo. Será cardenal hasta su muerte. El otro cardenal es el fallecido Octavio Antonio Beras Rojas, de la región Este.

En lo que respecta a los diez presidentes que hasta el día de hoy registra la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), el Cibao tiene ocho y la región Este dos.

El número 1 es ocupado por el fallecido cardenal Beras Rojas. Ocupó la presidencia de la CED en el período 1962-1979. Esa entidad fue fundada en 1962 y sustituyó a la Comisión Episcopal Nacional de la República Dominicana, creada en 1954. Fue elegido cardenal en 1976 por el papa Pablo Sexto.

Fue el primer purpurado dominicano. Nació en Santa Cruz de El Seibo, el 16 de noviembre de 1906. Murió en Santo Domingo el 30 de noviembre de 1990. Sus restos están sepultados en la Cripta del altar mayor de la Catedral de Santo Domingo

El número 2 es ocupado por la presidencia del arzobispo Juan Antonio Flores Santana. Fue arzobispo de Santiago de los Caballeros. Ocupó la presidencia de la CED desde 1979 al 81.

Flores Santana nació el 3 de julio de 1927 en la comunidad de Bocas de Licey, Municipio de Tamboril, Provincia Santiago de los Caballeros, varios kilómetros más arriba, en la parte más baja de la Cordillera Septentrional, donde también me trajeron al mundo mi padre Julio María Céspedes Rojas y mi madre Leocadia Peña Rodríguez, que Dios los tenga en un buen lugar de la espiritualidad. El obispo murió el 9 de Noviembre de 1914, a la edad de 87 años. El 14 de Febrero de 1994 se convirtió en el primer arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago.

En el mismo lugar donde nació Flores Santana, como quien escribe, también nacieron los periodistas Perfecto Martínez Cruz e Hipólito Vega, ambos escritores. Monseñor Flores Santana también era escritor.

El número 3 es ocupado por el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Hugo Eduardo Polanco Brito, período 1981-1984. Nació en Salcedo (actualmente Provincia Hermanas Mirabal), el 13 de octubre de 1918. Falleció en Santo Domingo 13 de abril de 1996.

López Rodríguez ocupa el número 4 como presidente de la CED. Fue presidente en los períodos 1984 -2002, 2008-2014).
López Rodríguez nació en la comunidad Barranca, Provincia La Vega, el 31 de octubre de 1936. Fue uno de los más influentes cardenales de América Latina y otras partes del mundo. Continuamente fue utilizado por el Papa Juan Pablo Segundo, para encabezar comisiones internacionales en representación del Vaticano. Era un cardenal elector. Dirigió la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo.

El puesto 5, como presidente de la CED, es ocupado por el arzobispo, hoy Emérito, Ramón Benito De la Rosa y Carpio, en el período 2002-2008. De Rosa y Carpio nació el 19 de septiembre de 1939 en el paraje Los Ríos, ubicado en el Municipio Higüey, Provincia La Altagracia. Es escritor y comunicador.

Monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez presidió la CED en el período 2014 –2017. Ocupa el número 6. Peña Rodríguez, obispo Emérito, nació en Arroyo Arriba, Baitoa, Provincia Santiago de los Caballeros, el 12 de Marzo de 1942.

La número 7 lo ocupa como presidente de la CED, monseñor Diómedes Espinal De León, correspondiente al período 2017-2020. Espinal De León nació en Villa Trina, una comunidad situada en la Provincia Espaillat, el 25 de Agosto de 1949.

El período presidencial de la CED 2020-2023, fue desempeñado por el arzobispo, hoy Emérito, Freddy Antonio De Jesús Bretón Martínez. Le corresponde el número 8.

El arzobispo y escritor Bretón Martínez nació en Canca La Reina, correspondiente al Municipio de Moca, Provincia Espaillat, el 15 de octubre de 1947. También es comunicador.

El arzobispo actual de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, Héctor Rafael Rodríguez, ocupa el número 9 como presidente de la CED, correspondiente al período 2023-2026. Nació el 13 de Enero de 1961 en la comunidad Sánchez, perteneciente a Samaná.

La posición número 10 es ocupada actualmente por el obispo de San Francisco de Macorís, Ramón Alfredo De la Cruz Baldera, recientemente elegido. Nació en esa misma ciudad perteneciente a la Provincia Duarte, el 5 de julio de 1961.

Pero hay un detalle que la mayoría de dominicanos, especialmente los católicos, pasan por desapercibido.

Uno de los obispos más destacados del país desde la década de los 60 hasta los 90, fue Roque Antonio Adames Rodríguez, ¡pero no fue elegido presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED)! Es uno de los obispos que escribió más libros, pero hay que destacar que la Iglesia Católica tiene muchos escritores.

Adames Rodríguez nació el 8 de noviembre de 1928 en un campo llamado Gurabo, correspondiente al Municipio de Jánico, en la zona boscosa de la sierra, Provincia Santiago, República Dominicana. Desde Los Montones, de San José de las Matas, donde éste tenía una casa de descansos, me enseñaba la zona donde su padre y su madre vivían en millares de tareas como hacendados.

Este ilustre obispo, que viajó varias veces a Santiago, donde entrenaba en busca de ser pelotero, que era su afición, en su última visita varió su idea para tratar de convertirse en sacerdote. ¡Y lo logró! Es considerado como uno de los transformadores de la Iglesia Católica de nuestro país.

Creó los presidentes de Asamblea y puso en funcionamiento el Diaconado, que no existía en República Dominicana, como apoyos a la institución religiosa. Fue criticado, no sólo por autoridades de los tiempos difíciles de la política, sino también por otros religiosos que no compartían su forma progresista de enfrentar los males de la nación, por lo que lo bautizaron con la palabra “comunista”. Hubo una época que eso era una grave acusación. Comenzó y terminó como obispo en Santiago.

El obispo Adames Rodríguez, a quien el que escribe bautizó como el Ruiseñor de la montaña, porque fue un defensor permanente de los campesinos, los obreros, los intereses de la patria y la lucha en contra del aborto, no pudo presidir a la CED. ¡Simplemente, los demás obispos nunca lo propusieron!

También fundó el periódico católico Camino y renovó las diferentes Pastorales, motivando la creación de veintenas de capillas o parroquias. Con Camino también hubo controversias, porque varios obispos se oponían a que éste fuese el vocero nacional de la Iglesia Católica, quizás por estar en desacuerdos con el mensaje semanal, en el cual también se expresaban las inquietudes pastorales de la Diócesis de Santiago, especialmente la familiar.

Hay que recordar que el obispo Adames Rodríguez fue un gran crítico del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, nacido en la Iglesia Católica Argentina en 1967, que buscaba que se permitiera a quienes de ellos desearan casarse, eliminando el celibato, lucha a la cual los proponentes les agregaron una fuerte participación política y social como una idea de renovación latinoamericana.

El celibato para los sacerdotes (el Papa, cardenales, arzobispos, obispos y presbíteros), es mantenido por el Vaticano.

Monseñor Adames Rodríguez sostuvo que la Iglesia Católica no obliga a ningún hombre a ser sacerdote, porque se entiende que esa es una decisión propia de cada individuo.

“O se es sacerdote para servirle a Dios y la comunidad, o se es padre de familia, de donde también se puede hacer un bello trabajo, no sólo para la Iglesia, sino para el país, como diáconos, presidentes de la Asamblea y laicos comprometidos”, decía monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez.

Fue elegido obispo de la Diócesis de Santiago de los Caballeros en 1966. Tomó posesión de su cargo el 29 de Junio de ese mismo año. Pastoreó la Diócesis durante 26 años, hasta su retiro en 1992. Sustituyó al obispo Hugo Eduardo Polanco Brito, que fue el primero de la Diócesis de Santiago, y también el primer rector de la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM).

Adames Rodríguez murió en Santiago el 31 de Octubre del 2009, a la edad de 80 años. Si Dios le sigue dando vida, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Tomás Morel Diplán, se vislumbra como un futuro presidente de la CED ¡y cardenal! Por su juventud, también podría ser el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, en virtud de que el actual, Francisco Ozoria Acosta, ya cumplió sus 75 años y que es cuando los sacerdotes deben renunciar.

Las fotografías presentan a los obispos cada quien con su número.

 

Por Rafael Reyes Cabreja
Diario Azua / 20 julio 2026.-

Un anuncio en redes sociales ofrece un celular nuevo a mitad de precio. El comprador transfiere el dinero para apartarlo, y minutos después el supuesto vendedor desaparece: bloquea el número, borra la publicación y nunca entrega nada. 

Es una escena que se repite con distintos rostros y distintos montos, pero con el mismo desenlace, y que hoy se ha vuelto tan común que el sistema de justicia dominicano la enfrenta con creciente frecuencia.

Detrás de ese engaño hay una figura penal con nombre propio: la estafa por medios electrónicos.

El desarrollo tecnológico permitió que las personas hicieran operaciones bancarias, compras y gestiones desde cualquier lugar, pero esas mismas herramientas terminaron siendo aprovechadas por delincuentes para cometer fraudes con mayor facilidad y con menos posibilidades de ser identificados. 

Redes sociales, plataformas de compraventa, aplicaciones de mensajería y sitios 
web falsos se han convertido en el escenario donde ocurre buena parte de estos hechos, muchas veces acompañados de otros delitos informáticos como la suplantación de identidad o el uso fraudulento de datos personales.

Jurídicamente, la estafa electrónica no es una figura distinta a la estafa tradicional; es la misma conducta ejecutada con otra herramienta. 

Se configura cuando el autor utiliza medios electrónicos, informáticos, telemáticos o de telecomunicaciones para inducir a error a una persona y obtener así un beneficio económico indebido. Cambia el instrumento, pero se mantienen los elementos esenciales del engaño.

La estafa, como tipo penal, está prevista en el artículo 405 del Código Penal dominicano. 

La jurisprudencia se ha encargado de precisar qué debe probarse para que esta figura se configure: la Sentencia núm. 93, del 30 de abril de 2021, de la Suprema Corte de Justicia, exige que existan maniobras fraudulentas, que estas provoquen la entrega de bienes o valores, que dicha entrega produzca un perjuicio patrimonial y que el autor haya actuado con intención delictuosa.

Ese último punto —la intención— es el que más discusión genera en la práctica. No basta con que la víctima haya sufrido un daño económico; hay que demostrar que quien cometió el hecho sabía lo que hacía y quería engañar para obtener un beneficio ilícito. 

El jurista alemán Claus Roxin lo resume con precisión al sostener que el dolo consiste en el conocimiento y la voluntad de realizar los elementos objetivos del tipo penal, un criterio hoy ampliamente aceptado por la doctrina.

Cuando el engaño se comete a través de medios electrónicos, entra en juego una segunda norma: el artículo 15 de la Ley núm. 53-07, sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología. 

Esta disposición no solo describe el medio de comisión, sino que impone un régimen sancionador más severo que el de la estafa común, con penas que pueden llegar hasta los siete años de prisión.

En la práctica, el patrón se repite con pocas variaciones. El caso más frecuente es el de la falsa oferta de venta en redes sociales: se solicita un depósito anticipado con la promesa de enviar el producto, y una vez recibido el dinero, el vendedor desaparece sin cumplir lo pactado. 

A ese esquema se suman los mensajes fraudulentos, las páginas web falsas y los correos diseñados para obtener credenciales bancarias o datos personales.

La Ley 53-07 fue promulgada en 2007 y, casi dos décadas después, sigue siendo la principal herramienta jurídica para perseguir estos delitos. Pero la criminalidad informática no se quedó en 2007: cambia de forma constante, encuentra nuevas plataformas y nuevas formas de ocultarse.

Enfrentarla exige algo más que la norma escrita: prevención real, educación digital para la población y un Ministerio Público —con el respaldo del Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (DICAT)— con los recursos técnicos necesarios para responder a la misma velocidad con la que se mueve el delito.

El autor es Lic. en Derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con una maestría en Ciencias Penales por la Escuela Nacional del Ministerio Público y un máster en Análisis e Investigaciones Criminales por la Universidad a Distancia de Madrid

domingo, 19 de julio de 2026

 

Diario Azua / 19 de julio 2026

Por Natanael de los Santos

Ya basta.

El presidente Luis Abinader debe pedirle al gabinete en pleno que redacte sus cartas poniendo los cargos a disposición. Hoy. Sin miedo. Sin contemplaciones.

El país necesita una reestructuración de verdad. No un cambio de sillas. Necesita sacar del gobierno a los popis, a los oportunistas de la "sociedad civil" que solo aparecen en campaña, y a empresarios que se metieron a funcionarios para defender sus negocios.

Nombres hay de sobra.

Tenemos a Celso Marranzini en Edenorte, cuestionado por contratos y por la crisis eléctrica que sigue pagando el pueblo. Tenemos casos de corrupción que huelen mal desde lejos: EDUCACIÓN, JUVENTUD, PLAN SAN JUAN, AGRICULTURA Y SENASA, para solo mencionar algunos. Hay nombres que le dan náusea al pueblo: Bartolomé, Faride, Marranzini, Miyagi. Sin mencionar a los involucrados en narcotráfico y otros muchos más. Funcionarios que entraron hablando de transparencia y salieron salpicados.

Y el disgusto va creciendo. El presidente no ha querido entender que el pueblo está harto de Faride. Harto de verla en todos los escenarios, hablando por el gobierno, mientras en los barrios no se resuelve nada. Pero como ella anda con más de 20 escoltas, ni se da por enterada de lo que está sucediendo en el país: los abusos policiales y las coimas o peajes. A pesar de la comedia repleta de mentiras de cada lunes, mintiendo en la cara del presidente.

La gente pregunta: ¿para qué tantos voceros si nadie da la cara ni resuelve? Exceptuando a Guido y a Yayo, que sabe defender con argumentos y sin ofender. El cansancio es real. No queremos más vocería, queremos soluciones.

Y no es solo corrupción. También es incapacidad.

Tenemos un gabinete de ineptos en chaquetas que, no resuelven. Que no cogen el teléfono. Que le dejan todo al presidente. ¿Para qué están entonces? Los legisladores del PRM deberían poder llamar a un ministro y resolverle a su gente una calle, un hospital, un acueducto, una funeraria, un puente, un financiamiento agricola real, un camino o una promesa de campaña pendiente. Pero nada. Todo se tranca y el pueblo olvidado sigue esperando.

El gobierno no se gobierna solo desde el Palacio. Se gobierna desde cada ministerio, desde cada dirección, con gente que tenga experiencia de Estado y sensibilidad social. Gente que sepa que gobernar es servir, no facturar.

Señor presidente: reestructure. Bote lo que no sirve.

Coloque políticos con calle, con experiencia, con sensibilidad social. Que conozcan el dolor de Los Tres Brazos, de Puñal, de Villa Duarte. Que sepan que Sabaneta, en San Juan, no tiene liceo, acueducto, mercado, cementerio hábil, play de béisbol, ni funeraria. Que les preocupe que el río San Juan está en estado de emergencia, con más del 80% de su cuenca deforestada y la presa sedimentada. Que esa presa le genera al Estado muchos recursos con la venta de energía limpia, pero esa comunidad se cae a pedazos.

Ponga gente que resuelva sin hacer 20 ruedas de prensa. Mientras tanto, la gestión de la Utepda, que supuestamente iba a resolver eso, es un fracaso. Una farsa conformada por corrupción en la zona. Si quiere pruebas y detalles, pregúnteme o revise los informes generados por funcionarios del nivel central.

Porque si seguimos con los mismos incapaces y con los mismos vicios, el 2028 le va a pasar factura. Y muy cara.

¡Que se vayan ya! El que no dio la talla. El que robó. El que no escucha. El que se cree intocable.

El país no aguanta 2 años más de improvisación. Comprenda eso, presidente, y salve su gestión y su legado.

sábado, 18 de julio de 2026


Diario Azua / 18 julio 2026.-

A pesar del aporte a puro esfuerzo de sus pobladores para sultir de alimento el mercado nacional, pero nada cuenta. El Sur sigue atrapado por el atraso y cuando pretende levantar la cabeza son las autoridades que deberían defenderla, son las que hacen todo los posible por ponerle el pie sobre su cabeza para que no se levante.

El Sur no debe ser una zona solo para complacer el apetito de enriquecimiento de empresarios y funcionarios que allanan el camino para justificar maniobras, vestidas de inversión, que dejan más pobreza en la región. Inversiones que dañán el ecosistema.

Una región con un gran potencial agrícola pero donde ha brillado la ausencia de la mano del Estado para acompañar al sector agropecuario a desarrollarse, a través del Banco Agrícola, Ministerio de Agricultura e Indrhi.

El mal ha sido tan grande que en dos supuestas soluciones del tránsito, las cirncunvalaciones de Azua y Baní, son dos zona de muerte, donde más de treinta (30) personas han perdido la vida instantaneamente en esos lugares, porque ambas vía son dos toyos y los sureños no se merecen eso.

El Sur merece que la Carretera Sánchez sea de cuatro carriles en toda su extensión, desde Paya, Peravia hasta Pedernales y Elías Piña, dos aeropuertos, uno en San Juan y otro entre Azua y Baní, construcción del bulevar Francisco Alberto Caamañp Deñó, que vaya desde la entrada de Azua de Compostela hasta Playa Viyeya, bordeando las playas. Tortuguero y Caracoles, por donde desembarcó el Coronel de Abril.

El sur quiere inversiones para vivir, para que su gente pueda desarrollarse con lo que es vital para la existencia del ser humano para que personas de otras zonas puedan venir a disfrutar junto a los lugareños las bondades de esta rica zona, aunque olvidada porque parece que el Estado se ha puesto una venda, para quedar en un amagar y no dar en el punto que quieren los sureños.

viernes, 17 de julio de 2026


Margarita FelicianoPresidenta de FUNDACETI y Miembro de la Dirección Central del Partido Fuerza del Pueblo


Diario Azua / 17 de julio 2026

Por Margarita Feliciano

La democracia necesita una prensa libre, una ciudadanía informada y una comunicación responsable. Lo que no necesita es que el escándalo sustituya la verdad ni que la difamación se disfrace de libertad de expresión.

En los últimos años, el Gobierno ha contribuido a transformar la comunicación dominicana en un negocio altamente rentable mediante cuantiosas inversiones publicitarias. Esto ha fortalecido a un grupo de influencers y comunicadores cuya influencia muchas veces se mide más por el alcance de sus plataformas que por su preparación, ética o compromiso con la verdad. Mientras tanto, periodistas y profesionales con trayectoria, respeto y credibilidad han quedado relegados frente a un modelo que premia el ruido por encima del contenido.

No apoyo una ley mordaza. Nadie debe ser silenciado por pensar diferente o por ejercer una crítica legítima al poder. La libertad de expresión es un derecho irrenunciable y una conquista democrática que debemos proteger.

Sin embargo, tampoco podemos aceptar que, bajo el amparo de esa libertad, algunos conviertan un micrófono o una red social en un tribunal donde se condena moralmente a ciudadanos sin pruebas, con rumores, historias fabricadas o acusaciones irresponsables. Cuando una mentira se repite ante cientos de miles de seguidores, deja de ser un simple comentario y se convierte en un daño real para la honra, la familia, el trabajo y la vida de una persona.

Más preocupante aún es cuando ese modelo de comunicación termina alimentando una cultura donde el morbo, el irrespeto y el descrédito generan beneficios económicos, influencia y poder. En ocasiones, la difamación deja de ser un exceso para convertirse en un mecanismo de presión, chantaje o negociación. Esa realidad no fortalece la democracia; la degrada.

La República Dominicana no necesita una ley para callar voces. Necesita una legislación moderna que establezca responsabilidades claras para quienes, de manera deliberada, difamen, manipulen información o destruyan reputaciones sin pruebas. Poner límites al abuso no es censurar; es proteger derechos fundamentales.

La libertad de expresión y el derecho al honor no son enemigos. Ambos pueden y deben coexistir. Una democracia madura protege la crítica, pero también protege la dignidad de sus ciudadanos. Porque la verdad nunca debe temer al debate, pero la mentira jamás puede convertirse en un negocio amparado por el silencio de las instituciones.

Diario Azua / 17 de julio 2026

Por Natanael de los Santos

Estimado profesor:

Hay seres humanos muy extraños: capaces, indomables, con estándares morales de altísimo valor. Incorregibles. Que no se dejan doblegar por la codicia, ni por las mieles del poder, ni por la dolce vita, ni por el consumismo y la vana apariencia. Usted fue uno de esos.

Su sólida formación y su regia moralidad hicieron que algunos pensaran que le faltó pragmatismo para trascender a niveles sociales o políticos más altos. Pero no. Usted decidió ser moralmente intachable, y profundo en sus principios y valores.

Su gran aporte y su apoyo incondicional a la gestión de Altagracia Paulino durante su paso por Pro Consumidor fue memorable. 

Todavía recuerdo nuestras discusiones. Y recuerdo también el honor que me hizo al presentar un libro que me tocó publicar. Usted se encargó de destacar las fortalezas de ese texto, que defendía la potestad sancionadora del órgano rector de las relaciones de consumo en el país. En momentos en que el sector empresarial se había propuesto quitarle o negarle esa potestad, usted junto a Altagracia Paulino la defendieron a capa y espada. Junto a la opinión de juristas de nivel internacional como Ricardo Rivero. Por eso, profesor, le estaré eternamente agradecido.

La formación de profesionales como Yvelia Batista, Lissette Rivas, Esmerly D'Oleo, Samuel Vargas, entre otros, fue uno de sus mayores aportes a una sociedad que necesita gente comprometida, ante el gran deterioro moral que sufre la sociedad dominicana.

Nos enseñó a leer y a admirar a Chomsky, a Facundo Cabral, a Silvio Rodríguez y a cualquier artista que cantara la canción comprometida. Nos hizo saber que lo importante no es llegar solos ni pronto, sino con todos y a tiempo. 

Gracias, David. 

Fue usted tan valiente como el David bíblico que, con la onda de la verdad, supo derrumbar a gigantes de la mentira y de la avaricia. 

Que la tierra le sea leve y que el Padre lo reciba amorosamente. 

Hasta siempre, amigo.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 17 julio 2026.-

“Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto más frecuente y constantemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí”.

Immanuel Kant, Crítica de la razón práctica, Conclusión (AA V, 161)

Si la “Crítica de la razón pura” estableció los límites de lo que podemos conocer, dejando la metafísica fuera del alcance de la razón teórica, la “Crítica de la razón práctica” (1788) de Immanuel Kant se erige sobre ese vacío para explorar el reino de la acción humana. Tras clausurar la posibilidad de un conocimiento de la libertad, el alma o la inmortalidad, Kant se enfrenta a la pregunta ineludible: ¿cómo podemos, entonces, justificar la moralidad? Pues bien, el filósofo prusiano no busca aquí describir cómo se comportan los seres humanos, sino prescribir cómo deberían comportarse. Se trata de un giro de lo empírico a lo normativo, de la pregunta “¿qué puedo saber?” a la pregunta fundamental “¿qué debo hacer?”.

La grandeza de Kant en esta obra reside en su intento por fundamentar la moralidad no en la felicidad, el deseo o la autoridad religiosa, sino en la razón misma. Su propósito es construir una ética universal, válida para todos los seres racionales, que no dependa de circunstancias contingentes. La moralidad, para Kant, no puede basarse en un bien externo o en una recompensa esperada, pues tales motivos serían egoístas y, por tanto, carecerían de valor moral genuino. El valor de una acción, en esta perspectiva, no reside en sus consecuencias, sino en la intención con la que se lleva a cabo, y esa intención solo tiene valor moral si obedece la ley.

En este punto, es necesario recordar que el concepto central de la ética kantiana es el “imperativo categórico”. A diferencia de los imperativos hipotéticos (“si quieres sacar buenas notas, debes estudiar”), que dependen de un fin particular, el imperativo categórico es un mandato de la razón que se impone de manera incondicionada. Se trata de una ley que nos dicta cómo debemos actuar, independientemente de nuestros deseos o de las consecuencias. Kant lo formula en su obra de diversas maneras, pero la primera y más conocida es la siguiente: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal” (Kant, 1788, AA V, 30).

Esta fórmula nos obliga a pensar si la norma que guía nuestra acción (la “máxima”) podría ser aplicada por todos los seres racionales sin caer en contradicción. Por ejemplo, la máxima de “mentir para salir de un apuro” no puede ser universalizada, pues si todos mintieran, la mentira perdería su eficacia, y la comunicación misma se haría imposible. Siguiendo el silogismo kantiano, la mentira es, por tanto, moralmente prohibida.

La segunda formulación, igualmente crucial, se centra en la dignidad de los seres humanos y versa así: “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca simplemente como medio” (Kant, 1788, AA V, 42). Esta máxima nos impide instrumentalizar a las personas, tratándolas como simples objetos para nuestros fines. El ser humano, en tanto que es racional, posee un valor intrínseco e incondicionado, una dignidad que debe ser respetada en todo lugar y en todo momento. Para Kant, esta capacidad de darnos la ley moral a nosotros mismos es la “autonomía de la voluntad”, la fuente de toda moralidad. Así, desde este enfoque, no obedecemos a una ley externa, sino a la ley que nuestra propia razón nos dicta.

Ahora bien, seguramente en este punto del texto usted, caro lector, se preguntará: “¿por qué me estás sugiriendo leer a Kant hoy?” Excelente pregunta, porque si somos conscientes de que en nuestra era, marcada por la “post-verdad”, donde los hechos objetivos son a menudo suplantados por las emociones, los caprichos y las narrativas personales, la urgencia de retornar a Kant se vuelve evidente. Desde nuestra perspectiva, la post-verdad es una enfermedad de la razón, un nihilismo disfrazado que destruye los cimientos de la verdad compartida y, con ella, la posibilidad de una moralidad universal. Al socavar la objetividad, también se socava la idea de que existen derechos y obligaciones (para todos por igual) que nos vinculan más allá de nuestros gustos, intereses o sentimientos.

La “Crítica de la razón práctica” emerge en este contexto como un antídoto contra la estupidez reinante. Kant nos recuerda que la moralidad no es una cuestión de opiniones subjetivas o consensos sociales, sino que es un mandato de la razón misma. Su imperativo categórico nos exige elevarnos por encima del relativismo y el egoísmo, obligándonos a considerar si nuestras acciones podrían ser una ley para todos. La moral posmoderna nos incita a preguntarnos: “¿Qué es la verdad para mí?”, mientras que Kant, por el contrario, nos confronta con una pregunta mucho más exigente, a saber, “¿Qué es lo correcto para todos los seres racionales?”. Al fundamentar la moralidad en la razón autónoma, Kant nos proporciona una brújula en un mar de confusión, una herramienta para distinguir lo correcto de lo conveniente, y un recordatorio de que la dignidad humana y el deber no son conceptos negociables o deconstruibles. La obra de Kant, en definitiva, nos desafía a reconstruir, desde la razón, el terreno ético que la post-verdad ha dinamitado sigilosa y astutamente.

Y ya que estamos en tiempos en los que se habla mucho de libertad, es fundamental recordar que, en la “Crítica de la razón pura”, Kant había demostrado que la libertad no es cognoscible por la razón teórica. La causalidad opera en el mundo de los fenómenos, donde todo evento tiene su correspondiente causa. Sin embargo, en la “Crítica de la razón práctica”, Kant realiza un movimiento audaz: la libertad, que no pudo ser demostrada como un objeto de conocimiento, es postulada como un “hecho de la razón” (FaktumderVernunft). En pocas palabras: no sabemos que somos libres porque tengamos experiencia de ello, sino porque la conciencia de la ley moral nos lo impone. La ley moral nos dice “debes”, y el “debes” implica que “puedes”. Es decir, si estamos obligados a actuar de cierta manera, es porque todos somos capaces de hacerlo. La libertad, en este sentido, es la condición de posibilidad de la moralidad misma.

Al respecto, el filósofo Karl Jaspers, en su obra titulada “Kant”, hace puntual hincapié sobre este asunto al indicar que “la libertad, de la que no tenemos conocimiento, es la condición para que podamos actuar moralmente. La ley moral es el motivo por el cual sabemos que somos libres, aunque no sepamos qué es la libertad misma” (Jaspers, 1957, p. 110). La razón práctica, al postular la libertad, nos ofrece una certeza a la que la razón teórica no podía acceder. La libertad es la bisagra que une el mundo inteligible (el de las ideas de la razón) con el mundo sensible (el de los fenómenos naturales). Kant no resuelve la dicotomía entre esos dos mundos, pero sí traza un camino para que, a pesar de que nuestros cuerpos están sujetos a leyes de la naturaleza, nuestra voluntad pueda ser el origen de acciones libres y morales.

Pero espere, hay más: la ética de Kant no se detiene en la libertad. La razón práctica tiene la capacidad de postular ciertas verdades que, aunque incognoscibles, son necesarias para que la moralidad tenga sentido. Estos son los “postulados” de la razón práctica: la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. La ley moral nos exige una perfección completa y constante (y sí, era prusiano el muchacho). Dado que esta santidad no es alcanzable en una vida finita, Kant postula la inmortalidad del alma como una garantía de que habrá un tiempo infinito para alcanzarla. La existencia de Dios, por su parte, es postulada como garante de que la virtud (la obediencia a la ley moral) se corresponda, en última instancia, con la felicidad. Esta armonía final entre virtud y felicidad es lo que él llama “el sumo bien”.

La noción del “sumo bien” o summumbonum es uno de los conceptos más debatidos, y a menudo, malinterpretados de la filosofía kantiana. No es un detalle secundario, sino un punto culminante de la moralidad, un postulado que une la virtud con la felicidad y, en última instancia, justifica la fe. Kant introduce este concepto en la segunda parte de la “Crítica de la razón práctica”, en la sección titulada “Dialéctica de la razón pura práctica”. Lo define como la síntesis o la unión de dos elementos que la experiencia a menudo muestra separados: la virtud y la felicidad. Para él, la virtud (obediencia a la ley por el deber mismo) es el bien supremo (supremum), es decir, el bien incondicionado y principal. La felicidad, por su parte, es el bien condicionado, la satisfacción de todos nuestros deseos y necesidades, algo que buscamos por naturaleza, pero que por sí misma carece de valor moral.

El problema que Kant identifica es que la moralidad, tal como la conocemos, nos exige que seamos virtuosos, pero no nos garantiza que seamos felices. De hecho, a menudo parece todo lo contrario: la persona que actúa con rectitud suele sufrir, mientras que el injusto parece prosperar. Si la moralidad nos exige una renuncia a la felicidad en aras del deber, ¿no convierte esto a la razón práctica en algo insosteniblemente trágico, injusto o absurdo? Kant rechaza esta conclusión, porque la razón práctica no puede admitir una contradicción tan profunda. Para ello, postula la necesidad de que exista una conexión entre ser digno de la felicidad y la felicidad misma. Esta “armonía final” entre virtud y felicidad es lo que él llama “el sumo bien”.

Esta conexión no puede ser demostrada en el mundo sensible, donde las leyes naturales y la causalidad operan de forma mecánica. Es por ello que el sumo bien se convierte en un postulado de la razón práctica. Para que el proyecto moral tenga sentido, debemos creer en la posibilidad de esta unión. Esta creencia se fundamenta en la necesidad de que la virtud, al ser el bien principal, sea también el fundamento para merecer la felicidad. Kant explica que, si bien la moralidad no nos enseña a cómo ser felices, sí nos enseña cómo ser dignos de la felicidad. El sumo bien, por lo tanto, no es el motor de nuestras acciones, sino el resultado final de una vida moralmente recta. La búsqueda del sumo bien no es la motivación de la acción moral, sino la esperanza que sostiene a la voluntad de cumplir con el deber. Es, en este contexto, que la existencia de Dios y la inmortalidad del alma se convierten en postulados necesarios para hacer posible el sumo bien en tanto que sólo un ser omnipotente y moralmente perfecto, es decir, Dios, podría garantizar que la virtud sea recompensada con la felicidad en una existencia más allá de la vida terrenal.

En definitiva, el sumo bien es el objeto final de la moralidad y la culminación del sistema ético kantiano. Es la idea de un mundo donde la virtud y la felicidad coinciden, una idea que no es un objeto de conocimiento, sino un objeto de fe racional, necesaria para que el cumplimiento del deber no sea un acto de heroísmo sin sentido. Aún así, la premisa de Kant sigue siendo la misma: la moralidad no es una cuestión de gustos o convenciones sociales, sino un mandato de la razón que nos exige trascender el interés propio para vivir en un mundo donde la dignidad de cada persona sea un fin en sí misma.

En conclusión, queridos lectores, queda claro que si bien la ética kantiana es rigurosa, es también objeto de serias críticas. ¿Es posible aplicar el imperativo categórico en todas las situaciones sin caer en dilemas irresolubles? ¿Qué sucede cuando dos deberes kantianos entran en conflicto, como el deber de decir la verdad y el deber de proteger una vida? Y si la moralidad depende de la libertad, ¿cómo podemos afirmar que somos libres si la razón pura nos dice que no podemos conocer tal cosa? Kant abrió un abismo entre el reino de la necesidad natural y el reino de la libertad moral, un abismo que, sin un puente, parece dejar a la razón dividida. Pero no tema, caro amigo, en nuestra próxima entrega exploraremos si la “Crítica del juicio” ofrece alguna solución a esta fractura dicotómica.

El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)