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domingo, 22 de marzo de 2026

 

Por Oscar López Reyes
Diario Azua / 22 marzo 2026.-

El presidente Luis Rodolfo Abinader ha asumido con inamovible perseverancia una línea defensiva de la soberanía nacional, y en el 2025 su Gobierno repatrió a 379 mil 553 oriundos de Haití, para un alza de casi 40% sobre los 276 mil 215 de 2024. No son funcionarios ni amigos sinceros, porque hacen una jugada de trensillo, los que se atrevan a susurrarle a los oídos que nuestro país sea colocado bajo la truculenta tutela de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que sería romper el dique que liberaría torrentes destructivos, con sobrecargas que conducirían a la ruina.

No pasma esa aceptación por empresarios -y sus “doctos” abogados subalternos- que más le importa el señorío de la mano de obra barata que la autonomía dominicana, representantes de la llamada sociedad civil y monaguillos de entidades supranacionales enquistados en el Tribunal Constitucional. En algún momento, estos tendrán que ser juzgados por las fuerzas vivas de la Nación y el Congreso Nacional, por esa felonía que quiere alborotar las avispas, en un complicado escenario internacional.

Ahora que se ha despejado la pujante y peligrosa percepción de que los gobiernos eran endebles ante la campaña de descrédito internacional contra la República Dominicana, el Instituto Duartiano ha reiterado que se preparan papeles para que el órgano judicial de la Convención Americana vuelva por sus fueros, en sus embestidas por las medidas para que sea frenada la masiva inmigración de haitianos.

Por nuestros predios acontecen los fenómenos más insólitos: la República Dominicana nunca ha sido miembro de la citada Corte Interamericana, que otorga credibilidad a cualquier documento o persona, sin verificación ni comprobación. Ejemplo: el nacional haitiano William Medina Ferreras compareció, alegando ser dominicano, a una audiencia de ese cuerpo jurisdiccional celebrada en Ciudad México el 8 y 9 de octubre de 2013, y la acusó de expulsarlo del país y de discriminación racial.

Paradoja: este sujeto fue sometido a la justicia por la Junta Central Electoral, por suplantar documentos de identidad. Sin embargo, el 28 de agosto de 2014 la corte condenó a nuestro país por violar el derecho de nacionalidad, la cual fue acogida gustosamente por gobiernos pasados.

Igualmente, el 8 de septiembre de 2005 sentenció a la República Dominicana por la detención, expulsión ilegal, discriminación y supuesta apatridia contra las niñas de padres haitianos Dilcia Yean y Violeta Bosico.

La tercera culpación fue por la llamada Masacre de Guayubín, en el año 2000, por la muerte de 6 haitianos y un dominicano que penetraron irregularmente al país en un camión, cuyo chofer presionó sin control el pedal de su acelerador y su velocidad, cuando una patrulla le ordenó que se detuviera.

El predispuesto brazo contencioso del sistema interamericano, con sede en Costa Rica, alegó que los inmigrantes fueron asesinados a tiros, y el gobierno explicó que murieron al volcarse el furgón en un puesto de control custodiado por miembros del Ejército, que sospecharon que transportaban drogas.

La corte ordenó que castigaran a los autores del hecho y que los restos fueran entregados al gobierno haitiano, en tanto que las autoridades dominicanas indicaron que estos se mantuvieron en una morgue hospitalaria durante más de un mes, y no aparecieron dolientes.

Además de juicios parciales y tendenciosos, la República Dominicana no acepta fallos de un tribunal regional al que no pertenece. En el 2005, cerca de 50 dominicanos de prestancia y sentimientos patrióticos interpusieron ante la Suprema Corte de Justicia un recurso de inconstitucionalidad contra la competencia de la Corte Interamericana, aceptada en 1999 por el Poder Ejecutivo, pero que no fue ratificada por el Congreso Nacional., que así lo ha certificado.

El 14 de noviembre de 2014, el digno Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad del instrumento de aceptación de la competencia de esa instancia que actúa como un supra-poder usurpador, y por lo cual Estados Unidos, Cuba y otras naciones no han admitido sus facultades e intromisiones. Terminantemente, dejó esclarecido que la República Dominicana no es signataria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Irrita escuchar a figuras públicas pedir que las instituciones dominicanas se adhieran y obedezcan a un foro jurisdiccional que nos ha mandado a cambiar la Carta Magna y las leyes, para introducir el Jus Solis (derecho de suelo), a fin de que los nacidos en el territorio nacional obtengan la nacionalidad, sin importar su ilegalidad e irregularidad residencial.

Agravia y alarma que existen llamados dominicanos que trabajen, en la penumbra, para echar por tierra la sentencia 168-13, que protege la nacionalidad dominicana, y el dictamen 256-14, que establece con claridad meridiana los alcances del Jus Solis o derecho de suelo, y dispuso la depuración del Registro Civil. Así también, otros continúan forzando para que no se aplique la Ley 285-95, y su reglamento, que regulan a los inmigrantes extranjeros, y que les otorguen la nacionalidad dominicana, mediante una amnistía, a varios millones de haitianos que residen ilegalmente en nuestro país.

Si la República Dominicana se incorpora como integrante del “arbitro” autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), jamás ejercerá su soberanía y se fomentarán nuevas invasiones pacíficas, sin posibilidad de repatriaciones, con la consiguiente disolución de la identidad nacional, porque dentro de poco no podremos diferenciar entre un dominicano y un haitiano.

El autor: Miembro de número del Instituto Duartiano, ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD), y presidente actual Asociación Dominicana de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).

jueves, 19 de marzo de 2026

 

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 19 marzo 2026.-

Un árbitro, “de cuyo nombre no quiero acordarme”, se ganó un lugar incómodo en la memoria reciente de los dominicanos. Su zona de strike, cuestionada por muchos, terminó siendo decisiva para cortar el invicto de República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026.

La derrota ante Estados Unidos no solo relegó al equipo al tercer lugar; también desató una ola de frustración colectiva. La reacción de Geraldo Perdomo, bateador de turno, encontró eco inmediato en una fanaticada que seguía el juego con ilusión. Más tarde, Nelson Cruz habló de lágrimas en el camerino, mientras Albert Pujols destacó el carácter del grupo y su firmeza incluso después del golpe.

Sin embargo, lo más revelador no fue la derrota, sino la actitud posterior. Los jugadores optaron por “pasar la página” cuando el país aún procesaba la rabia. Esa madurez obliga a detenernos. Ahí hay una lección que suele pasar desapercibida.

Ya sabemos que el deporte está atravesado por la emoción. Y en República Dominicana, el béisbol se vive con una intensidad que bordea lo visceral. Pero conviene preguntarse: ¿estamos reduciendo nuestra “pelota” a un simple desahogo colectivo? ¿O somos capaces de aprovecharla como herramienta de desarrollo personal y social?

En un país donde “la política y la pelótica” marcan la conversación cotidiana, el béisbol es mucho más que un juego. Es identidad, aspiración y relato compartido. Sin embargo, cuando toda esa energía se canaliza únicamente desde la lógica de ganar o perder, se desperdicia gran parte de su potencial transformador.

Diversos estudios en psicología del deporte advierten sobre los efectos de la “orientación al ego”. En estos entornos, el éxito se define por superar al otro, no por mejorar. El resultado es predecible: aumentan los conflictos, tanto en lo operativo como en lo interpersonal.

La lógica es clara. Cuando el foco está en la comparación constante, el equipo se fragmenta. Surgen rivalidades internas, tensiones innecesarias y una erosión del sentido colectivo. Además, este enfoque suele asociarse con ansiedad, conductas antideportivas y agotamiento emocional. Lo que comienza como competencia termina debilitando al grupo.

Aquí el deporte se convierte en espejo social. Como advertía Jürgen Habermas, la calidad de una sociedad depende de cómo gestiona sus interacciones. Si nuestro principal espacio simbólico —“la pelota”— se vive desde la confrontación, esas mismas lógicas se reproducen en otros ámbitos de la vida pública.

Pero hay otra forma de jugar. Y, sobre todo, de entender el juego. La “orientación a la tarea” propone un cambio de enfoque. Aquí, el éxito no se mide por vencer al otro, sino por aprender, mejorar y aportar al colectivo. La competencia no desaparece; se redefine.

Bajo esta lógica, los equipos tienden a reducir los conflictos sociales, fortalecer la cohesión y generar entornos más saludables. Muchas experiencias comunitarias lo confirman: cuando priorizamos objetivos comunes, los conflictos personales se quedan fuera del terreno.

En términos territoriales, se logra un espacio seguro, donde predominan el respeto y la colaboración. Vecinos que antes no se hablaban comienzan a construir confianza. Comunidades fragmentadas identifican puntos de encuentro. El deporte, bien orientado, se convierte en un lenguaje común.

El béisbol dominicano puede abordarse con una clara disyuntiva: sirve para fortalecer la cohesión social o para profundizar las divisiones. Todo depende de cómo se gestione nuestra pasión por “la pelota”.

A partir de ahí, la pregunta clave es: ¿qué hacemos con esa energía colectiva?

Primero, reconocer su capacidad de movilización. Pocas cosas convocan tanto como el béisbol en República Dominicana. Si redefinimos el éxito —menos obsesión por ganar, más énfasis en aprender— esa energía puede convertirse en motor formativo.

Segundo, aprovechar su valor educativo. Entrenadores, escuelas y comunidades pueden promover una cultura basada en el esfuerzo, la autoevaluación y el trabajo en equipo. No se trata solo de formar atletas, sino ciudadanos.

Tercero, potenciar su impacto comunitario. Cuando el deporte se organiza en torno a objetivos colectivos, se convierte en plataforma de articulación social. Se fortalecen vínculos, surgen redes y se abren espacios de participación. En términos de Amartya Sen, se amplían capacidades y oportunidades.

Dicho de manera muy simple: a los dominicanos, “la pelota” nos mueve. Solo falta decidir hacia dónde.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 18 marzo 2026.-

“En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. — Mateo 25, 40 (Biblia de Jerusalén).

El asesinato del padre Pierre Al-Rah, párroco maronita de la aldea de Klayaa, es un acontecimiento que desborda la crónica bélica o periodística para situarse en el centro de una interrogación ontológica sobre el valor de la vida y la persistencia del mal en la historia de la humanidad. Lo mataron el día 9 de marzo de 2026 bajo el fuego de la artillería israelí mientras socorría a un feligrés herido, siendo éste un acto que no representa el simple daño colateral en el tablero de las tensiones geopolíticas entre Estados e insurgencias. Por el contrario, este crimen violento y quirúrgico sobre quien portaba como únicas armas la oración y el cuidado pone de manifiesto una crisis de la alteridad que la teología y la filosofía cristiana han advertido siempre con rigor: la destrucción del cuerpo que auxilia al caído es el intento de aniquilar la última barrera ética que queda en el campo de batalla, que no es otra que la responsabilidad por el hermano.

En su obra más influyente, “Totalidad e infinito”, Emmanuel Levinas sostiene que el encuentro con el rostro del otro es el origen de toda ética, una interpelación que nos obliga a responder por su vulnerabilidad. Pues bien, el padre Al-Rah encarnó esta respuesta de manera radical al negarse a abandonar su tierra y su comunidad, desoyendo las órdenes de evacuación que pretendían reducir su existencia a una variable logística. Al decidir permanecer en Klayaa, el sacerdote no ejercía una rebeldía política superficial, sino una resistencia espiritual fundamentada en el amor a la propia raíz y en el deber de no desamparar a quienes no tienen voz. Su sacrificio nos recuerda que, frente a la lógica de la fuerza que busca homogeneizar el territorio mediante el desplazamiento forzado, la presencia física del justo se convierte en un obstáculo insoportable para el poder.

Ahora bien, resulta revelador el sentimiento de omnipotencia con el que el Estado de Israel se desenvuelve frente al credo católico en la región. No existe una disputa geopolítica real, territorial o ideológica entre el pueblo de Israel y la comunidad maronita o el Vaticano que justifique tales ataques. Sin embargo, la impunidad con la que se bombardean villas cristianas ancestrales refleja una soberbia que Michel Foucault identificaría como el ejercicio del biopoder en su estado más puro: el derecho de “hacer morir o dejar vivir”. Esta omnipotencia se manifiesta en la convicción de que cualquier vida que no se alinee con sus objetivos de seguridad inmediata es prescindible. En “Vigilar y castigar”, Foucault describe la naturaleza de este poder que no reconoce fronteras morales al indicar que “el poder se ejerce no tanto por el derecho de muerte, sino como la gestión de la vida, de los procesos biológicos, de los cuerpos. Pero en la guerra, este poder sobre la vida se invierte en la necesidad técnica de la muerte masiva” (Foucault, M., 2002, Vigilar y castigar, p. 138, Siglo XXI. Obra original publicada en 1975).

Este sentimiento de omnipotencia descarada permite al ejército agresor ignorar el carácter sagrado de los lugares de culto y la figura de los ministros religiosos. Al asesinar a Al-Rah, no se eliminó a un combatiente, sino que se golpeó deliberadamente el corazón de una comunidad pacífica que, por su propia naturaleza maronita-católica, se sitúa fuera del conflicto directo. Es la manifestación de una hybris —desmesura— que no reconoce al catolicismo como un interlocutor sagrado, sino como un elemento geográfico que puede ser removido a voluntad. La muerte del sacerdote evidencia que para la maquinaria de guerra israelí, el credo del “otro” es irrelevante ante la urgencia de su expansión y control, una postura que fractura cualquier posibilidad de diálogo interreligioso genuino.

Asimismo, este avasallamiento, que desprecia la especificidad del credo y la dignidad de la persona, fue analizada con agudeza por Joseph Ratzinger. Para Benedicto XVI, cuando la razón se divorcia de la ética y se entrega a la voluntad de dominio, la política se convierte en una estructura de pecado. En su encíclica “Caritas in Veritate”, el pontífice emérito advirtió sobre el peligro de una técnica que se cree autosuficiente: “La técnica es un hecho profundamente humano, vinculado a la libertad del hombre. En la técnica se manifiesta y confirma el dominio del espíritu sobre la materia. Sin embargo, la técnica —cuando se convierte en el único criterio de verdad y de acción— tiende a eliminar la dimensión moral del hombre, reduciendo la justicia a una mera eficacia técnica o militar” (Benedicto XVI, 2009, Caritas in veritate, n. 68-70, Libreria Editrice Vaticana).

Así, el bombardeo de Klayaa es la ejecución práctica de esta ceguera. Al-Rah, al intentar salvar a un herido, realizaba un acto de “caritas” que trascendía la lógica de la guerra. Justamente por ello, Ratzinger sostenía en “Deus Caritas Est” que el Estado que intenta suprimir este amor se encamina hacia la tiranía. La muerte del sacerdote representa el triunfo de la “razón instrumental” sobre la “razón del corazón”, una soberbia que se siente autorizada a disparar contra la caridad misma porque ésta no ofrece una ventaja estratégica.

A esta arquitectura de la desolación se suma la denuncia frontal que el Papa Francisco oportunamente realizó sobre la “globalización de la indiferencia” y la caducidad del concepto de “guerra justa” en la modernidad. Para él, el atropello cometido contra cualquier ser humano no sería sólo un error balístico, sino el síntoma de una cultura que ha dejado de llorar por el otro. En su encíclica titulada “Fratelli Tutti”, el pontífice señaló con dureza que “cada guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal. No nos quedemos en discusiones teóricas, toquemos las llagas, toquemos la carne de los que sufren el daño” (Francisco, 2020, Fratelli Tutti, n. 261, Libreria Editrice Vaticana).

Bajo esta luz, el ataque israelí contra la comunidad católica libanesa es una bofetada a la fraternidad universal. La pedantería del agresor se alimenta del “anestésico” que supone la distancia técnica; se mata desde una pantalla o una coordenada, ignorando que se está destruyendo un tejido humano q1ue, como el maronita, ha custodiado la paz durante siglos. Recordemos que Francisco insistió en que “el nombre de Dios no puede ser usado para justificar la guerra”, por lo que el silencio o la tibieza ante el burdo asesinato de un hombre de fe que auxiliaba a su prójimo constituye una traición a la propia humanidad. El atropello de Israel en Klayaa es la materialización de esa “cultura del descarte” llevada al extremo balístico, donde la vida de un sacerdote es descartada como si fuera ruido en un radar de objetivos.

En este punto de la reflexión es crucial reivindicar que la tradición católica ha cimentado su ética en la capacidad de perdonar y en el mandato evangélico de poner la otra mejilla, pero sería un error exegético y moral confundir esta disposición espiritual con una aceptación pasiva del atropello. El perdón cristiano no es amnesia ni claudicación ante la injusticia: es, por el contrario, una fuerza que exige la verdad para ser auténtica. Al respecto, el filósofo católico Gabriel Marcel recordaba que la fidelidad creativa no es una inercia, sino una respuesta activa a la presencia del otro. Poner la otra mejilla no implica el silencio ante el avasallamiento de los límites de la tolerancia y el respeto que el gobierno de Israel destruye con cada incursión sobre población civil y religiosa. También, San Agustín, en sus reflexiones sobre la justicia, es tajante al respecto cuando declara que “la esperanza tiene dos hijos hermosos: sus nombres son indignación y valentía. Indignación por ver cómo son las cosas y valentía para ver que no sigan siendo como son” (Agustín de Hipona, Sermón 46, De Pastoribus).

Evidentemente, la fe católica no llama a un quietismo que valide la impunidad del poderoso. El silencio ante la muerte del padre Al-Rah no es una virtud, sino una omisión que traiciona el compromiso con la vida. La oración es el motor del justo, pero el testimonio público es su deber ante la historia. Cuando los límites de la convivencia humana son pulverizados por una soberbia militar que no encuentra contrapesos, el perdón se convierte en una parodia si no va acompañado de una denuncia firme a la desmesura. Los católicos hemos aprendido a perdonar a nuestros verdugos, pero ese mismo amor al prójimo nos obliga a levantar la voz contra la maquinaria que fabrica verdugos y aniquila inocentes, pues el respeto a lo sagrado- tanto en el templo como en la persona- es una frontera que ningún Estado, por poderoso que se pretenda, tiene el derecho de cruzar.

Aquí, resulta imperativo analizar la reacción de la Santa Sede ante este crimen. El Papa León XIV, si bien ha manifestado un “profundo dolor”, parece haber optado por una retórica de la neutralidad que bordea la tibieza moral. Al referirse a la sangre del sacerdote como una “semilla de paz”, el pontífice recurre a una metáfora teológica que diluye la responsabilidad política de los agresores. Esta postura nos remite a la advertencia de Hannah Arendt en su obra “Eichmann en Jerusalén”, donde analiza cómo el lenguaje administrativo puede oscurecer la realidad de la atrocidad: “La penosa verdad de la cuestión era que no se trataba de una monstruosidad, sino de algo que se encuentra en la frontera de la vida cotidiana, algo que puede ocurrirle a cualquiera” (Arendt, H., 2003, Eichmann en Jerusalén, p. 368, Lumen. Obra original publicada en 1963).

La omisión de una condena explícita al Estado agresor por parte de León XIV traslada el conflicto al plano de la fatalidad inevitable. Francisco, en sus intervenciones sobre conflictos similares, ha recordado que no se puede ser neutral ante la injusticia flagrante. La insistencia de Roma en una paz genérica valida indirectamente la omnipotencia del agresor, puesto que no establece un límite ético firme desde la autoridad de Pedro. Como recordaba Benedicto XVI, “la justicia es el objeto y la medida intrínseca de toda política”, y una política eclesial que calla ante la injusticia flagrante renuncia a su misión.

Por su parte, Karol Wojtyła, en “Persona y acción”, señala una verdad que resuena con fuerza ante el cuerpo inerte del párroco de Klayaa: “La persona humana posee un valor que no es reducible a nada, un valor que reside en su propio ser y que la constituye en un fin en sí misma, nunca en un medio para fines ajenos” (Wojtyła, K., 2011, Persona y acción, p. 142, Biblioteca de Autores Cristianos. Obra original publicada en 1969).

El crimen sobre el sacerdote en pleno ejercicio de su ministerio es la negación absoluta de esta premisa. Al-Rah fue convertido en un “medio” para transmitir un mensaje de terror. La deshumanización del adversario permite que se le despoje de su cualidad de persona para ser visto apenas como un obstáculo demográfico que debe ser desplazado por la fuerza. La sangre del padre Pierre clama no por venganza, sino por una verdad que se niega a ser sepultada bajo los escombros.

El desmantelamiento de la presencia cristiana en su propia cuna no es un evento fortuito, sino un fenómeno que entrelaza la soberbia militar con una ambición territorial que no reconoce límites humanos ni sagrados. Esta realidad nos obliga a cuestionar si el derecho a la tierra ha dejado de ser una dignidad inherente a todo pueblo que la habita y la ama para transformarse en una concesión arbitraria de quienes poseen la fuerza técnica de desplazamiento. La normalización de la muerte de quienes curan heridas en el frente de batalla debería plantearnos una duda lacerante sobre el estado de nuestra propia humanidad: ¿hasta qué punto el silencio ante el martirio del prójimo ha gangrenado la conciencia de una comunidad internacional que observa la destrucción de lo ancestral como un trámite necesario para la seguridad?

Así, resulta ineludible abordar la justificación metafísica de la violencia israelí sobre una comunidad con la que no sostiene conflicto geopolítico alguno. ¿Cómo puede sostenerse la legitimidad ética de un Estado que, embriagado por un sentimiento de súper-poderío, aniquila sistemáticamente a los fieles de un credo ajeno a su disputa, sino es a través de la pérdida absoluta del sentido de lo sagrado y de la alteridad? Esta desmesura nos sitúa ante la paradoja de una diplomacia vaticana que parece haber sustituido la voz profética por una gestión del dolor despojada de denuncia. En este contexto, cabe preguntarse en qué momento la retórica de las “semillas de la paz” se convierte en un velo piadoso que oculta la cobardía ante el poder mundano y permite que el sembrador sea asesinado impunemente bajo la mirada impasible de quienes deberían ser sus custodios.

En conclusión, queridos lectores, la muerte de Pierre Al-Rah es el espejo de nuestra propia fragilidad ética y el testimonio final de un sacrificio que interpela la validez de la palabra frente a la pólvora. Si el acto de caridad más puro —el auxilio al caído— ya no es capaz de detener la mano de quien se cree dueño de la vida y de la muerte, la justicia internacional ha dejado de ser un orden para convertirse en una ficción que protege al verdugo. Solo a través de una interrogación que nombre con rigor al agresor y rechace la tibieza administrativa será posible rescatar la dignidad de la persona frente a la frialdad de la estadística y la soberbia de la fuerza.

Referencias bibliográficas

Aci Prensa. (2026, 9 de marzo). Sacerdote muere en bombardeo en el sur del Líbano mientras ayudaba a feligrés herido. https://www.aciprensa.com/noticias/122897/sacerdote-muere-en-bombardeo-en-el-sur-del-libano-mientras-ayudaba-a-feligres-herido

AICA. (2026, 11 de marzo). León XIV reza para que la sangre del sacerdote asesinado sea semilla de paz para el Líbano. https://aica.org/noticia-leon-xiv-reza-para-que-la-sangre-del-sacerdote-asesinado-sea-semilla-de-paz-para-el-libano

Arendt, H. (2003). Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal (C. Ribalta, Trad.). Lumen. (Obra original publicada en 1963).

Arendt, H. (2006). Sobre la violencia (G. Solana, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1970).

Benedicto XVI. (2006). Carta encíclica Deus Caritas Est. Libreria Editrice Vaticana.

Benedicto XVI. (2009). Carta encíclica Caritas in Veritate. Libreria Editrice Vaticana.

Euronews. (2026, 11 de marzo). Divisiones en el Vaticano por la guerra en el Líbano tras la muerte del sacerdote Al-Rah. https://es.euronews.com/my-europe/2026/03/11/divisiones-vaticano-guerra-en-libano-muerte-sacerdote-al-rah

Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (A. Garzón del Camino, Trad.). Siglo XXI. (Obra original publicada en 1975).

Francisco. (2020). Carta encíclica Fratelli Tutti: sobre la fraternidad y la amistad social. Libreria Editrice Vaticana.

Levinas, E. (1977). Totalidad e infinito: ensayo sobre la exterioridad (D. J. Guillot, Trad.; 4.ª ed.). Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1961).

Muñoz Iturrieta, P. (2026, 10 de marzo). Israel bombardea Líbano: Muere sacerdote católico y crece la tensión [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=yx3trRwxKD4

Si Se Puede. (2026, 11 de marzo). El Papa León XIV lamenta la muerte del sacerdote asesinado en Líbano. https://sisepuede.es/international/el-papa-leon-xiv-lamenta-la-muerte-del-sacerdote-asesinado-en-el-libano/202752/

TeleSur. (2026, 11 de marzo). Papa León XIV pide el fin de la guerra en el Líbano tras muerte de sacerdote. https://www.telesurtv.net/papa-leon-xiv-fin-guerra-sacerdote-libano/

Wojtyła, K. (2011). Persona y acción (R. Ferrer, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada en 1969).

El autor es docente, escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

martes, 17 de marzo de 2026

Por Emilia Santos Frias
Diario Azua / 17 marzo 2026.-

Algunos estudiosos de la conducta humana coinciden en que, para que las personas disfrutemos de paz en nuestras vidas, es necesario hacer introspección profunda. Examinar desatinos, que son experiencias, gestionar las emociones en lo individual y al relacionarnos o en nuestras relaciones interpersonales.

Estoy segura de que nadie tiene la fórmula perfecta, pero existen recomendaciones que nos apoyan para que vivamos con mayor nivel de bienestar. Practicar el perdón y la aceptación son algunas muy puntuales. Aprender cada día a ser tolerantes, tener paciencia, permitir que cada quien se exprese y se conduzca como desea, que cada ser humano abrace sus libertades.

En ese sentido, vivir cada día como lo que es: un renacer, y hacerlo desde la gratitud, con Dios, nuestros semejantes... Cada quien sabe por qué debe agradecer diariamente. Somos seres privilegiados, así nos creó el Padre celestial. En esa tesitura, tengamos presente que establecer límites a personas manipuladoras, controladoras, tóxicas, familiares heridos..., no nos hace ser malos mortales; por el contrario, nos propicia vivir de forma saludable, al no dejarnos invadir de emociones negativas.

Pese a que la paz es un don de Dios, al mismo tiempo es una tarea de todos. Como solía expresar el recordado papa viajero, Juan Pablo II, responsable de unir a nivel mundial a la juventud católica. Sin lugar a duda, vivir en paz debe ser el plan de todo ser humano; por eso, este debe operativizar cada día mediante acciones puntuales. Iniciar con pequeñas acciones sistemáticas nos guía al alcance de esta meta.

Cada pequeña victoria es valiosa, hace de la cotidianidad un tiempo extraordinario y lleva directamente al asombroso alcance de los objetivos y metas: vivir con paz. Pero ello implica dejar hábitos atrás, malsanos, y abrazar conductas que propicien bienestar físico, mental y social; calidad de vida.

Perdonarnos y perdonar es clave. Ejercitar tolerancia, escucha activa o ignorar informaciones sin fundamento... reír a carcajadas, ver belleza en los pequeños detalles, eso nos apoya en la búsqueda propuesta. Don Bosco aseguraba que quien tiene paz en su conciencia, lo tiene todo. Tenía sobradas razones; recordemos que dedicó su vida a la educación, formación de jóvenes pobres y huérfanos, por eso le conocemos como el padre y maestro de la juventud.

El camino no es fácil, aunque su entrada es sumamente simple: “La paz comienza con una sonrisa”, es lo que decía la también recordada defensora de los pobres e indefensos, Madre Teresa de Calcuta. ¿Qué esperamos para transitar este camino?. Lo cierto es que la paz no se fuerza, ni proviene de la violencia. Muchos científicos abordaron el tema y coincidieron en estas premisas. Su disfrute germina en nuestro interior, desde el entendimiento y el amor; desde allí se proyecta mediante acciones pertinentes a todo nuestro entorno.

Esforcémonos, merecemos vivir con paz, con armonía mental y fuerza emocional frente a desafíos, amenazas personales y colectivas. Germinemos ese valor y derecho con el auxilio de la confianza y la gratitud, como se indicó precedentemente. Asimismo, con el autoconocimiento y una profunda conexión con lo divino..., en fin, con toda actividad que no haga daño a la humanidad, pero sí fortalezca sus derechos fundamentales.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.






domingo, 15 de marzo de 2026

 




Diario Azua / 15 de marzo 2026

Por Mario Antonio Lara Valdez

Las trayectorias profesionales se construyen con disciplina, aprendizaje constante y la capacidad de adaptarse a los cambios que exige cada época. En el ámbito militar, estos elementos adquieren una dimensión particular, ya que la formación castrense combina valores como la obediencia, el honor, la responsabilidad y el servicio a la nación.

La carrera militar implica sacrificio, preparación permanente y compromiso con los principios institucionales. Sin embargo, también existen casos en los que esa vocación se complementa con otras áreas del conocimiento que fortalecen la proyección pública de las instituciones. La comunicación estratégica es una de ellas.

En los últimos años, la transformación digital ha obligado a las instituciones públicas, incluyendo las militares, a replantear sus formas de relacionarse con la ciudadanía. Las redes sociales y las plataformas digitales se han convertido en herramientas clave para informar, educar y fortalecer la imagen institucional.

Dentro de ese contexto, el militar y periodista Fahd Yamani Jacobo Salado ha desarrollado una trayectoria vinculada a la comunicación institucional y la estrategia digital aplicada al ámbito público. Su trabajo se ha orientado al desarrollo de estrategias de plataformas informativas y a la construcción de narrativas institucionales en el entorno digital.


Su trabajo también ha estado vinculado a la planificación de estrategias de comunicación digital que han permitido proyectar iniciativas dominicanas en escenarios internacionales. Parte de estos esfuerzos han sido reconocidos en certámenes regionales como los Premios Latam Digital, donde proyectos de comunicación institucional dominicanos han sido galardonados.

En ese contexto, uno de los aspectos que ha generado mayor reconocimiento a su labor ha sido el posicionamiento de iniciativas dominicanas en escenarios internacionales, logrando que proyectos de comunicación institucional del país obtengan premios y menciones en competencias regionales de alto nivel. 

Este tipo de logros no solo reconocen el trabajo individual, sino que también proyectan a la República Dominicana como referente en innovación y comunicación digital en América Latina, fortaleciendo la presencia del país en espacios donde convergen gobiernos, empresas y especialistas del ecosistema digital.

Entre sus aportes institucionales se destaca la creación y desarrollo de las redes sociales de la Fuerza Aérea de República Dominicana, así como su participación en proyectos de comunicación digital para diversas instituciones del ámbito militar y estatal.Estas iniciativas contribuyeron a modernizar la presencia institucional en internet y a acercar las Fuerzas Armadas a la ciudadanía mediante canales digitales.


A lo largo de su carrera, Fahd Yamani Jacobo Salado ha recibido diversas distinciones que reconocen su trayectoria profesional. Entre ellas figura la Orden del Vuelo Panamericano, una condecoración vinculada a la tradición histórica de la aviación dominicana y otorgada a quienes han realizado aportes significativos al desarrollo institucional y al servicio en la Fuerza Aérea. Esta distinción resalta el mérito, la dedicación y el compromiso con las misiones de la institución.

Asimismo, ha sido distinguido con una condecoración de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (#CFAC), organismo regional que reconoce a militares y profesionales que han contribuido al fortalecimiento de la cooperación, la integración y los vínculos de amistad entre las fuerzas armadas de la región.

Además de su carrera militar, Jacobo Salado ha mantenido una activa participación en el ámbito periodístico y de la comunicación digital. Se ha desempeñado como exdirector de Relaciones Públicas del Colegio Dominicano de Periodistas (#CDP) y como director de capacitación de la Sociedad Dominicana de Medios Digitales (#SODOMEDI), espacios desde los cuales ha impulsado la formación en comunicación estratégica y medios digitales.

La combinación de experiencia militar, periodismo y estrategia digital ha permitido que su perfil profesional se ubique en un punto de encuentro entre la comunicación institucional y la innovación tecnológica, áreas cada vez más relevantes para las instituciones contemporáneas.

El reconocimiento que hoy recibe no solo resalta una trayectoria personal, sino también la creciente importancia de la comunicación estratégica dentro de las instituciones públicas y militares en la República Dominicana.




Por Mario Antonio Lara Valdez
Diario Azua / 15 marzo 2026.-

Las trayectorias profesionales se construyen con disciplina, aprendizaje constante y la capacidad de adaptarse a los cambios que exige cada época. En el ámbito militar, estos elementos adquieren una dimensión particular, ya que la formación castrense combina valores como la obediencia, el honor, la responsabilidad y el servicio a la nación.

La carrera militar implica sacrificio, preparación permanente y compromiso con los principios institucionales. Sin embargo, también existen casos en los que esa vocación se complementa con otras áreas del conocimiento que fortalecen la proyección pública de las instituciones. La comunicación estratégica es una de ellas.
En los últimos años, la transformación digital ha obligado a las instituciones públicas, incluyendo las militares, a replantear sus formas de relacionarse con la ciudadanía. Las redes sociales y las plataformas digitales se han convertido en herramientas clave para informar, educar y fortalecer la imagen institucional.

Dentro de ese contexto, el militar y periodista Fard Yamani Jacobo Salado ha desarrollado una trayectoria vinculada a la comunicación institucional y la estrategia digital aplicada al ámbito público. Su trabajo se ha orientado al desarrollo de estrategias de plataformas informativas y a la construcción de narrativas institucionales en el entorno digital.

Su trabajo también ha estado vinculado a la planificación de estrategias de comunicación digital que han permitido proyectar iniciativas dominicanas en escenarios internacionales. Parte de estos esfuerzos han sido reconocidos en certámenes regionales como los Premios Latam Digital, donde proyectos de comunicación institucional dominicanos han sido galardonados.

En ese contexto, uno de los aspectos que ha generado mayor reconocimiento a su labor ha sido el posicionamiento de iniciativas dominicanas en escenarios internacionales, logrando que proyectos de comunicación institucional del país obtengan premios y menciones en competencias regionales de alto nivel.

Este tipo de logros no solo reconocen el trabajo individual, sino que también proyectan a la República Dominicana como referente en innovación y comunicación digital en América Latina, fortaleciendo la presencia del país en espacios donde convergen gobiernos, empresas y especialistas del ecosistema digital.

Entre sus aportes institucionales se destaca la creación y desarrollo de las redes sociales de la Fuerza Aérea de República Dominicana, así como su participación en proyectos de comunicación digital para diversas instituciones del ámbito militar y estatal.Estas iniciativas contribuyeron a modernizar la presencia institucional en internet y a acercar las Fuerzas Armadas a la ciudadanía mediante canales digitales.
A lo largo de su carrera, Fard Yamani Jacobo Salado ha recibido diversas distinciones que reconocen su trayectoria profesional. Entre ellas figura la Orden del Vuelo Panamericano, una condecoración vinculada a la tradición histórica de la aviación dominicana y otorgada a quienes han realizado aportes significativos al desarrollo institucional y al servicio en la Fuerza Aérea. Esta distinción resalta el mérito, la dedicación y el compromiso con las misiones de la institución.

Asimismo, ha sido distinguido con una condecoración de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC), organismo regional que reconoce a militares y profesionales que han contribuido al fortalecimiento de la cooperación, la integración y los vínculos de amistad entre las fuerzas armadas de la región.

Además de su carrera militar, Jacobo Salado ha mantenido una activa participación en el ámbito periodístico y de la comunicación digital. Se ha desempeñado como exdirector de Relaciones Públicas del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y como director de capacitación de la Sociedad Dominicana de Medios Digitales (SODOMEDI), espacios desde los cuales ha impulsado la formación en comunicación estratégica y medios digitales.

La combinación de experiencia militar, periodismo y estrategia digital ha permitido que su perfil profesional se ubique en un punto de encuentro entre la comunicación institucional y la innovación tecnológica, áreas cada vez más relevantes para las instituciones contemporáneas.

El reconocimiento que hoy recibe no solo resalta una trayectoria personal, sino también la creciente importancia de la comunicación estratégica dentro de las instituciones públicas y militares en la República Dominicana.
El autor es secretario General del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa SNTP Distrito Nacional
Directivo de la Sociedad Dominicana de Medios Digitales (Sodomedi)

viernes, 13 de marzo de 2026





Diario Azua / 13 de marzo 2026

Santo Domingo.– El periodista Héctor García expresó su preocupación por lo que calificó como un uso irresponsable de informaciones sensibles que, según afirmó, generan alarma innecesaria entre la población.

Durante su intervención en el programa Controlando las Mañanas, que se transmite por Su Mundo TV, García señaló que algunos sectores de la oposición están abordando temas delicados sin el debido cuidado ni el contexto necesario, lo que puede provocar miedo, confusión y desinformación en la ciudadanía.

El politólogo enfatizó que la responsabilidad de quienes manejan información pública especialmente en medios de comunicación y plataformas digitales debe ser informar con precisión, equilibrio y sentido social.

“Cuando se trata de asuntos sensibles que impactan directamente a la población, no se puede jugar con el miedo de la gente ni crear alarmas sin fundamentos claros”, manifestó.

García indicó que el debate público es necesario en una sociedad democrática, pero insistió en que este debe realizarse con datos verificables y evitando interpretaciones que puedan distorsionar la realidad.

Asimismo, llamó a la oposición que actúe con responsabilidad y que contribuya a orientar a la ciudadanía en lugar de generar pánico o incertidumbre.

jueves, 12 de marzo de 2026

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 12 marzo 2026.-

Hay celebraciones que trascienden el calendario. La del 80 aniversario del ITESIL es una de ellas. Más allá de discursos protocolares y acciones conmemorativas, lo ocurrido en Dajabón propició oportunidades en las que historias personales, memoria colectiva y aspiraciones de futuro encontraron virtuoso caldo de cultivo.

Así se vivió durante las actividades organizadas por el Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola (ITESIL) al recordar la llegada de sus primeros estudiantes aquel 10 de marzo de 1946.

Más que un aniversario, hubo un ejercicio de memoria compartida. Esa memoria se expresó en intercambio entre generaciones, en el orgullo visible de quienes han pasado por sus aulas y en la convicción, ampliamente compartida, de que el ITESIL forma parte del tejido vital de la comunidad.

El valor del diálogo

El intercambio intergeneracional propició que historias de los primeros años del instituto se mezclaran con otras más recientes, pero principalmente con preguntas sobre los desafíos del presente y las oportunidades del futuro.

El filósofo alemán Jürgen Habermas ha planteado que las sociedades democráticas se sostienen en la calidad de sus conversaciones públicas. Es en el diálogo donde construimos sentido compartido, intercambiamos experiencias y proyectamos futuros posibles.

En la celebración del ITESIL se hizo evidente el valor de esas interacciones: dan continuidad a la experiencia. Como ha señalado Edgar Morin, las sociedades necesitan articular memoria y aprendizaje para enfrentar contextos cada vez más complejos.

ITESIL acaba de mostrar continuidad con claridad. Muchos de los profesionales, emprendedores y líderes comunitarios que hoy impulsan iniciativas en la región comenzaron su camino en sus aulas. Su presencia en la celebración no fue solo un gesto de nostalgia. Fue una manera de reconocer que el instituto forma parte de su historia personal y también de su identidad colectiva.

Conexión con su territorio

Durante ocho décadas, la institución ha ofrecido oportunidades educativas a jóvenes de la frontera que, de otro modo, habrían tenido que migrar para continuar sus estudios. Esa función ha contribuido a fortalecer el capital humano y a ampliar las posibilidades de desarrollo local.

Pero su impacto va más allá de la formación técnica. El instituto ha promovido una visión educativa que conecta conocimiento, valores y compromiso social. De esa forma, la educación deja de ser solo un mecanismo de movilidad individual para convertirse también en instrumento de transformación colectiva. Así se evidenció en la integración de autoridades, empresarios, docentes, egresados y gente de pueblo llano que reconoce en la institución un aliado del territorio.

En ello ocupa lugar cimero algo que ha marcado profundamente la identidad del centro: el sello ignaciano. En Loyola Dajabón, la formación no se limita a transmitir conocimientos. Aquí se forma a personas capaces de reflexionar, discernir y comprometerse con la realidad que las rodea.

Durante la celebración de los 80 años del ITESIL, esa inspiración se hizo visible en múltiples gestos: en el reconocimiento a quienes han dedicado su vida a la institución, en la gratitud expresada por generaciones de egresados y en la convicción compartida de que la educación tiene sentido cuando impacta positivamente en la vida de las comunidades.

Mirando hacia el futuro

Muchas conmemoraciones se limitan a mirar hacia el pasado. Pero en Dajabón, el primer fin de semana de marzo 2026, se propició que también incluyéramos preguntas sobre el futuro. En Dajabón quedó claro que la educación sigue siendo herramienta poderosa para impulsar desarrollo territorial.

El desafío ahora es mantener viva la conversación que hizo posible ese camino. Vale retomar al pensador latinoamericano Jesús Martín-Barbero. Él plantea que las instituciones que realmente transforman comunidades son aquellas que logran articular educación, cultura y territorio.

No perduran aquellas que se limitan a repetir tradiciones, sino las que saben renovar constantemente su misión. En el caso del ITESIL, está muy clara: seguir formando personas capaces de aprender, emprender y comprometerse con su comunidad.

Ochenta años después de su fundación, el mayor legado del instituto no está solo en su trayectoria académica. Está, sobre todo, en las redes de confianza, aprendizaje y colaboración que ha contribuido a tejer en Dajabón, en la región y en gran parte del país. Ahí reside su verdadera fortaleza. Y también es su promesa más valiosa para el futuro.

domingo, 8 de marzo de 2026

 

PERIODISMO INFORMATIVO Y CRÍTICO AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Por Ramón Mercedes
Diario Azua / 08 marzo 2026.-

►Vuelve y vuelve: El autor de esta columna tomó vacaciones prolongadas por recomendación de su cardiólogo en el Westchester Medical Center, el Dr. Radhamés Arturo Rojas. Luego de examinarme (la primera semana de diciembre de 2025), determinó taquicardia (frecuencia excesiva del ritmo de las contracciones cardíacas). Estaba estresado, y el estrés es la reacción física o emocional del cuerpo ante desafíos, demandas o cambios, liberando hormonas como adrenalina y cortisol. De nuevo, “vuelvo y vuelvo” con un periodismo informativo y crítico al servicio de la comunidad. Deseando el doble de lo que me desean. ¡Salud y bendiciones!

► Cambió la hora en EUA: Cambió la hora en EUA a partir de este domingo 8 de marzo. Hay que adelantar una hora en territorio estadounidense. La medida busca optimizar la luz solar y reducir el consumo eléctrico. Ya es la misma que hay en RD. Este horario de verano durará hasta el domingo 1 de noviembre de 2026, cuando se atrasará una hora nuevamente.
►Ydanis Rodríguez: Cumplió sus 4 años como comisionado del Departamento de Transporte de NYC -DOT- (US$190 mil al año × 4 = 7 millones 600 mil). Diiicen que ayudó a algunos que lucharon, a otros un poquito que lucharon, y a otros nada que lucharon. A los taxistas no hay quien les hable de él. ¡Uff! Al terminar sus funciones, tenía en proyecto aspirar al Congreso de EE.UU. por el Distrito 15 en El Bronx (actual incumbente Ritchie Torres). Cambió de idea, nos informó la fuente. Luego, tuvo la intención de aspirar al Senado estatal por el Distrito 31, que cubre los vecindarios de Washington Heights, Inwood y Marble Hill, y también partes de Hamilton Heights, Harlem, Morningside Heights, Hell's Kitchen y Chelsea. El 55 % de sus habitantes son hispanos, 30 %, blancos, 8 %, afroamericanos, 5 %, asiáticos y 2 %, otros. También lo descartó y piensa jubilarse con el último sueldo para salir full $$$ en la pensión, porque, siendo senador (si ganaba), su sueldo sería de US$142 mil y tendría que pensionarse con ese último sueldo con una pensión menor.
► Una empresa asesora de transporte para RD: La misma fuente nos informa que Ydanis Rodríguez se mantiene con un Down, generalmente encerrado en su apartamento en el Alto Manhattan. No se deja ver. Dicen que el nuevo alcalde no lo ha tomado en cuenta para nada. Para salir de NY, se propone crear una “empresa de asesoramiento de transporte” para asesorar las instituciones en RD que tienen que ver con lo mismo (INTRANT, DIGESETT, FITRAM, TRAE y la OMSA). Por eso traía a NYC a muchos de sus directores, para pavonearlo ante la comunidad y las autoridades neoyorquinas. Diiicen que su padrino en RD es el flamante y poderoso senador por Espaillat, Carlos Gómez, quien olvidó totalmente su comunidad en la Gran Manzana. ¡Ah! A propósito de Carlos, nos informan que buscará su reelección, y Andrés Bautista hijo será el presidente en Moca del PRM. Se estaban disputando presidencia provincial de la entidad, pero, diiicen, el presidente Abinader resolvió rápido el problema. A cada quien lo suyo y todo en paz ahora. ¡Wepa!

► Asombro entre dominicanos en NYC: El asalto a un ciudadano estadounidense en La Vega mientras participaba en un entierro ha causado asombro entre dominicanos en NYC. 
►Aplanadora pasó por varios consulados RD: 17 fueron los vicecónsules dominicanos diseminados por el mundo que fueron cancelados “de un viaje” por el presidente Luis Abinader la semana pasada, mediante el decreto 149-26. Figuran dos de NY: Francisco Antonio Báez Maríñez, en el consulado de NY, y Edgar Núñez Agüero, miembro de la seccional del PRM-NY y vicecónsul en Montreal, Canadá. Compañeros del partido están averiguando si la cancelación de Núñez Agüero fue por recomendación del actual cónsul allí, Lucilo de los Santos, presidente de la seccional del partido en Nueva Jersey. Una fuente de entero crédito informó a Entérate NY lo siguiente: ni quito ni pongo. En NY serán sustituidos los vicecónsules Iván Tolentino, Clarelina Sosa e Isaura Nivar, por haber cumplido ya cinco años en sus funciones. Nivar es esposa del expresidente del PRM-NY y asesor del presidente Luis Abinader en el exterior, Neftalí Fuerte, quien estaba cabildeando fuertemente para que la pusieran como cónsul en sustitución de Eligio Jáquez y ahora de Chú Vásquez. Diiicen que Fuerte alega que, si se la quitan, tienen que conseguirle algo igual o superior a vicecónsul. Un compañero vociferó: “El partido en NY debe sustituir esas y otras posiciones con verdaderos dirigentes que han estado en el banco, y se dejen de pensar solo en sus beneficios personales”. ¡Ay, ay, ay!

►¿Por Adriano la quitaron? En la comunidad dominicana en el Alto Manhattan se comenta por doquier sobre el congresista Adriano Espaillat (D-13), que además es el presidente del Caucus Hispano del Congreso (CHC), compuesto por 30 legisladores del Partido Demócrata de ascendencia hispana, para asesorar y dar voz en el proceso legislativo a temas que afectan a hispanos y latinos en EE. UU., que por él, el presidente Donald Trump sustituyó el pasado jueves a Kristi Noem, la poderosa secretaria de Seguridad Nacional (DHS), agencia que tiene bajo su dependencia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. Dominicanos que se autodefinen como sabiólogos, todólogos y opinólogos en el Alto Manhattan discuten que sí, que fue por él; otros, que no. Dice el refrán pueblerino que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".
► Veamos lo del congresista: 1) Espaillat encabezó en el Congreso una ofensiva política para exigir la dimisión de Noem al frente del DHS. 2) Pidió públicamente el mes pasado su renuncia durante una rueda de prensa frente a la sede de la agencia federal en Washington, D.C., y el desmantelamiento del ICE tras la muerte de dos manifestantes en enero en Minnesota. 3) Allí proclamó: “Necesitamos desmantelar el ICE y a la persona que dirige la agencia, bajo cuya supervisión se han cometido atrocidades”. 4) “Debería dimitir o ser destituida, porque ha conducido una agencia corrompida a un mayor caos, confusión, persecución ilegal de familias inmigrantes y al asesinato de estadounidenses”. 5) “Noem es responsable de numerosas atrocidades cometidas bajo su liderazgo, y debería haber renunciado a su cargo hace tiempo; la decisión de reemplazarla refleja el impacto general de nuestra demanda de transparencia y rendición de cuentas”. 6) Diiicen que su llamado contribuyó a elevar la presión política sobre ella y a colocar el tema en el centro del debate nacional sobre las políticas migratorias y la supervisión del DHS.
► Centro de debates ÷ dominicanos NYC: El restaurant “La Mesa del Rey”, ubicado en el 1712 de la avenida University, casi con la calle 176, en El Bronx, de capital quisqueyano, se ha convertido en el nuevo centro de acogida de dirigentes políticos, comunitarios, profesionales, periodistas y ciudadanos comunes dominicanos en NYC para debatir asuntos relacionados con la comunidad. También para celebrar baby showers, actos de reconocimiento a personas, despedidas de soltera y celebraciones de cumpleaños, todo por las finas atenciones, buenos precios y la variedad del almuerzo. La asistencia parece un “arcoíris”; ¿la democracia?, se preguntan muchos. Al establecimiento (cerrado los martes por descanso) acudimos con frecuencia el autor de esta columna, conjuntamente con el colega de Telemicro Internacional, Manuel Ruiz. De momento, el negocio se convierte en un “oráculo” (718) 483-8766/8787). ¡Uff!

►Embajada EUA-RD: Ciudadanos estadounidenses en situación de emergencia, llamar al (809) 567-7775. Fuera del horario regular de oficina: (809) 567-7775. Desde el exterior: (809) 567-7775. Contacto en caso de emergencia. Sustracción internacional de menores. Arresto o detención. Fallecimiento. Víctima de crimen o delito. Asistencia financiera de emergencia. Pasaporte de emergencia. Además, regístrese en el Programa de Inscripción de Viajeros Inteligentes (STEP) = https://mytravel.state.gov/s/step si viaja fuera de EUA. Es un servicio gratuito que le envía actualizaciones y alertas por correo electrónico de las embajadas y consulados estadounidenses en el extranjero sobre disturbios, ciclones, inundaciones severas, entre otras situaciones en el país en que se encuentre.
► Un valor dominicano en NY: La dominicana Doris B. González ha puesto en alto la bandera tricolor en playas extranjeras desde hace tiempo, demostrando su dominicanidad, una excelente labor hacia la comunidad, con disciplina, honradez y capacidad, que debe servir de ejemplo a las nuevas generaciones. Ha ocupado varios cargos ejecutivos en la administración pública de NY. En el sector privado, fue ejecutiva en la empresa tecnológica Kyndryl y, durante 25 años, ocupó cargos de liderazgo en filantropía corporativa en IBM. Además, González forma parte de la junta directiva de varias organizaciones sin ánimo de lucro y es mentora en la Iniciativa de Mentoría Latina. La gobernadora de NY, Kathy Hochul, anunció su nominación como presidenta de la Corporación de Servicios de Educación Superior del estado. Deberá ser confirmada por el Senado Estatal de NY; mientras tanto, ejercerá las funciones de presidenta interina. Si usted la ve caminar por ahí, dígale: “Doris, usted es un valor dominicano en NY”.

►Servicio comunitario: Clases de ciudadanía. El Citizenship Project de la New York Historical ofrece talleres gratuitos de preparación para la ciudadanía. El curso es en inglés y dura 6 semanas. El próximo curso virtual inicia el 30 de marzo y se llevará a cabo los lunes y miércoles, de 8:00 a 9:00 p.m. 

►Cultura General: ¿El que vino al mundo y no bebe vino, a qué vino? El vino sigue siendo un símbolo cultural, gastronómico y social, profundamente arraigado en muchas sociedades. Consumido con moderación, puede integrarse a un estilo de vida saludable para adultos sin condiciones de riesgo. Puede ayudar a reducir el colesterol, prevenir enfermedades cardíacas, mejorar la digestión y reducir el estrés, gracias a sus antioxidantes. Pero la ciencia es clara: no es necesario beber para estar sano, ni beber más aporta beneficios adicionales.

► Salud: Pasar largas horas sentado frente al ordenador puede tener consecuencias visibles y dolorosas. Una de ellas es la llamada “joroba de oficina”, una curvatura excesiva de la parte superior de la espalda que aparece tras mantener, durante mucho tiempo, una postura encorvada, con la columna en forma de “C”. Los especialistas recomiendan ajustes ergonómicos y movimientos simples para evitar el dolor y las curvaturas anómalas de la espalda.

►Frase: Ostracismo = exclusión, voluntaria o forzada, de una persona de un grupo social, comunidad o actividad. Implica aislamiento, rechazo o ignorar a alguien, provocando marginación.

► Dólar y euro hasta este domingo 8: compra del dólar 59.62 y venta 61.60; compra euro 68.50 y venta 73.40

►Combustibles: Del 7 al 13 de marzo: Gasolina premium a $290.10. Regular a $272.50. Gasoil Óptimo: $242.10. Regular a $224.80. Gas licuado a $137.20. Gas natural: $43.97. El Gobierno asume un sacrificio fiscal de RD$544.8 millones para proteger a la población del impacto económico derivado de la inestabilidad generada por la situación militar en Medio Oriente.

► Para comunicarse con nosotros: Escribir a santodomingoaldia@yahoo.com

 


Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 08 marzo 2026.-

“La verdad no teme al diálogo; quien la practica no necesita el insulto para sostenerse” (Cortina, A., 1994, Ética mínima: para la vida cotidiana, p. 27).

La política posmoderna exhibe en nuestros días un fenómeno cuyo significado histórico exige una disección rigurosa, extensa y crítica: la conversión de la comunicación pública en un espectáculo sistemático de la ofensa. No se trata de un exabrupto accidental, un rasgo de personalidad o una simple falta de decoro, sino que esta transformación revela una mutación ontológica en la conducción del Estado y en la percepción de las instituciones públicas. Al sustituir el argumento por la injuria y el debate por la descalificación procaz, se ha instaurado una práctica política que instrumentaliza la vulgaridad como una técnica deliberada de dominación. Este recurso tampoco es azaroso, sino que responde a las demandas de una sociedad totalmente rota que, en su hastío institucional y fatiga democrática, ha dejado de valorar la sensatez para premiar la contestación reactiva. El espacio de lo común se convierte así en un territorio de guerra simbólica donde la verdad es el primer sacrificio en el altar de una eficacia política medida en términos de impacto emocional y mediático.

Observamos la materialización de este diagnóstico en la apertura del 144| período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina, un evento que funcionó como el escenario predilecto para la exhibición de esta nueva liturgia. Allí, la palabra presidencial no buscó la articulación de un proyecto colectivo ni la convocatoria a la unidad nacional, sino la demolición moral y existencial de un adversario que está bastante flojo de papeles. Al calificar a los representantes legislativos y gobernadores como “ladrones”, “estafadores”, “asesinos” o “golpistas”, y referirse al propio recinto parlamentario como un “nido de ratas”, el orador desplaza la política desde la administración de la complejidad hacia la estética de la crueldad rentable en términos de márketing político. En este escenario, la vulgaridad funciona como un activo político de alta rentabilidad porque en un tejido social fragmentado por el resentimiento y la anomia, el insulto es decodificado- falsamente- como un signo de “coraje”, “transparencia” y “autenticidad”. Se valora la capacidad de infligir daño simbólico al “otro” por sobre la solvencia para gestionar la cosa pública, transformando la violencia retórica en el único combustible de una legitimidad que ya no se construye mediante el consenso deliberativo, sino a través del show de la degradación institucional.

Para comprender la naturaleza hiperreal de este fenómeno patético, Jean Baudrillard ofrece una perspectiva desoladora pero precisa sobre la disolución de “lo político”. Lo que presenciamos en el estrado no es política en el sentido clásico de la gestión de lo común, sino su simulacro, es decir, una puesta en escena donde el grito y el insulto sustituyen a la acción real. Baudrillard sostiene que hemos entrado en una fase donde el signo ya no representa una realidad, sino que la precede y la constituye, en lo que él denomina la “precesión de los simulacros”. En este sentido, el berrinche presidencial es una “obscenidad” en términos baudrillardianos: la exposición total y cruda de lo que debería permanecer en la esfera de lo privado (el odio, el impulso ciego, el exabrupto) para saturar el espacio público hasta volverlo irrespirable. Asimismo, el autor afirma con contundencia que “lo obsceno es lo que pone fin a toda mirada, a toda imagen, a toda representación. No es lo que se oculta, sino lo que se exhibe con demasiada proximidad, lo que no deja lugar a la escena” (Baudrillard, J., 1978, Cultura y simulacro, p. 74). Al llamar “ratas” a los legisladores, se rompe la escena política de la representación- basada en el respeto a la investidura y la alteridad- y se instala la obscenidad de un poder que sólo sabe mostrarse a través del impacto violento, anulando cualquier profundidad deliberativa y dejando al ciudadano en un estado de fascinación hipnótica ante el desastre.

Esta puesta en escena del agravio revela, fundamentalmente, una profunda infantilización de la política. Un presidente que se expresa a través de arrebatos de enojo perpetuo, los gritos y los insultos- gestos propios de la etapa pulsional del desarrollo- no es más que la metáfora de una inmadurez sistémica en la que está embebida una sociedad que ha abandonado el ejercicio del pensar. Neil Postman, en su análisis sobre la degradación del discurso público, advertía que cuando la política se convierte en una extensión del espectáculo, el contenido desaparece en favor del impacto visual y emocional primario. Puntualmente, nos dice que “cuando un pueblo se confunde con una audiencia y sus asuntos públicos en un vodevil, entonces la nación está en peligro; la cultura muere porque la gente no sabe de qué se ríe ni por qué ha dejado de pensar” (Postman, N., 1991, Divertirse hasta morir, p. 161). Pues bien, en la actualidad, el grito presidencial es el aplauso que reclama una sociedad minorizada que prefiere la gratificación inmediata de la ofensa- el “berrinche” que castiga al enemigo- antes que el esfuerzo laborioso, lento y racional de la argumentación crítica. La madurez política, que implica reconocer la complejidad y la legitimidad del disenso, ha sido canjeada por una catarsis adolescente que confunde la agresión con la fortaleza.

A este escenario se suma un abismal quiebre generacional, moral y político que fractura la experiencia compartida de la realidad. Mientras la juventud del siglo XXI, criada en la inmediatez de las redes y la lógica del trolling, parece haber asimilado estas expresiones como formas legítimas de “disrupción” o “rebeldía” contra un sistema percibido caduco, quienes hemos habitado este mundo por más de tres décadas asistimos a esta naturalización con una complejidad que raya la angustia. No se trata de una resistencia conservadora al cambio, sino de una incomprensión de fondo ante la caída de los diques éticos del lenguaje. Para Baudrillard, ésta es la era de la “disolución de lo social”, donde los vínculos se vuelven transparentes, gélidos y puramente operativos e instrumentales. La violencia verbal ya no causa escándalo porque se ha convertido en una “hiperrealidad” mediática donde el dolor del otro no se siente como real. También, según Zygmunt Bauman, esta desconexión produce una fractura política donde “la comunicación electrónica permite que la agresión fluya sin el freno que antes imponía el reconocimiento del rostro del otro” (Bauman, Z., 2005, Ética posmoderna, p. 184). Esta perplejidad ante la violencia naturalizada nos deja inmovilizados: la sensación de no entender nada no es falta de inteligencia, sino la orfandad de no reconocer ya los códigos éticos de la sensatez que sostenían la convivencia mínima.

Complementariamente, para Hannah Arendt, esta degradación es el fin de la política como espacio de aparición y libertad. Si el lenguaje se reduce a insultos y descalificaciones zoológicas, la pluralidad humana desaparece bajo el peso de la etiqueta estigmatizante. Arendt sostuvo que la política es el ámbito donde los sujetos, a través del habla, revelan quiénes son en su singularidad. Cuando el discurso pierde su función persuasiva y se convierte en fusilamiento simbólico, la acción política se empobrece. Como ella misma señala, “dondequiera que la relevancia del discurso se halle en juego, la cuestión se convierte en política por definición, pues es el discurso lo que hace del hombre un ser político” (Arendt, H., 1996, La condición humana, p. 179). Así, el discurso que animaliza al opositor bajo el rótulo de “ratas” o “parásitos” atenta contra la propia posibilidad de la acción humana, reduciendo la pólis en un desierto de odio donde sólo impera el monólogo de un soberano que ha renunciado a la palabra para abrazar el rugido.

Pierre Bourdieu refuerza la precitada lectura al explicar el concepto de “violencia simbólica”, esa forma de dominación que arranca sumisiones a través de creencias socialmente inculcadas y categorías de percepción impuestas desde el poder. La vulgaridad organizada no es un desborde emocional, sino una forma de acumulación de capital simbólico que impone una visión del mundo donde el pensamiento es tildado, inmediatamente de complicidad. El autor explica que “la violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente inculcadas” (Bourdieu, P., 1996, Sobre la televisión, p. 22). En la Argentina del año 2026, esta técnica se manifiesta como una liturgia de odio que consolida un poder que ya no requiere de la persuasión, sino de la claudicación del interlocutor ante la fuerza del estigma masivo.

A este análisis añadimos también la perspectiva de Byung-Chul Han sobre la “infocracia” y la crisis de la verdad. Han sostiene que el régimen de información digital ha destruido la estabilidad de lo real, permitiendo que el afecto y la indignación sustituyan al juicio reflexivo. En una sociedad rota, la vulgaridad es el vehículo perfecto para la viralización del odio, porque “la crisis de la verdad es ante todo una crisis de la comunidad. La verdad es un lazo social. Se basa en una praxis comunicativa. Hoy, la verdad se desintegra en información, en noticias que se consumen y se desechan” (Han, B-C., 2022, Infocracia, p. 34). Esta desintegración es la que hace que los recursos discursivos decadentes y violentos sean rentables, puesto que ya no importa la veracidad de la acusación (“asesinos”, “golpistas”), importa que impacto emocional sea total y que mantenga a la audiencia en un estado de movilización permanente contra el fantasma del enemigo.

Esta mutación del lenguaje político socava los fundamentos de la democracia deliberativa de Jürgen Habermas. Para él, la legitimidad sólo puede emanar de un proceso de entendimiento mutuo basado en pretensiones de validez compartidas. Cuando la comunicación se rige por la injuria proferida desde la magistratura nacional, se rompe el “mundo de la vida” y se coloniza la palabra mediante el poder instrumental. Habermas nos advierte que “el concepto de acción comunicativa presupone el lenguaje como un medio de entendimiento sin más, en el que los hablantes y oyentes se refieren, desde el horizonte de su mundo de la vida, simultáneamente a algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo” (Habermas, J., 1981, Teoría de la acción comunicativa, p. 45). El rugido del insulto fractura este horizonte común, reemplazando la búsqueda del acuerdo por una imposición que desprecia tanto la investidura de las instituciones como la lógica mínima de la sensatez.

En este contexto de orfandad discursiva y parálisis moral, la ética pública reclama una respuesta que no puede ser un mero decoro burgués o un formalismo vacío. Justamente por ello, Adela Cortina subraya la necesidad de una “razón cordial” que reconozca la dignidad del otro como un sujeto con razones válidas, incluso en el conflicto más enconado. La normalización de la injuria produce un empobrecimiento del lenguaje cívico que imposibilita la construcción de políticas justas, ya que “el insulto desactiva la posibilidad de comprender y, por tanto, de construir políticas justas” (Cortina, A., 1994, Ética mínima, p. 121). La cortesía política es, en rigor, la última salvaguarda de la paz social frente a la barbarie de la descalificación totalizadora.

Finalmente, queridos lectores, nos queda decir que esta decadencia nos sitúa ante una encrucijada que es tanto política como ontológica. Si aceptamos que la esfera pública sea el escenario donde triunfa quien más y mejor humilla porque “dice las cosas de frente”, habremos claudicado ante una forma de barbarie que prefiere el impacto del grito frente a la solidez de la verdad. La perplejidad que nos causa la violencia sistematizada es la señal de que algo fundamental en nuestra civilización se ha roto definitivamente.

A partir de lo precedentemente expuesto, cabe plantearnos las siguientes interrogantes para la reflexión. ¿Es posible sostener un sistema democrático cuando la palabra ha sido despojada de su función comunicativa y reducida a un proyectil de odio? ¿Hasta qué punto la fascinación por el “líder enojado” oculta una renuncia colectiva a la responsabilidad de pensar la complejidad del presente? ¿Cómo vamos a reconstruir el respeto y la sensatez en una sociedad que ha encontrado en la vulgaridad una forma de entretenimiento y en la humillación ajena una forma de justicia? ¿Estamos ante el fin de la política como diálogo para entrar en una era de simulacros de furia que sólo encubren nuestra incapacidad de imaginar un futuro común? ¿Cómo habitamos, en definitiva, la angustia de un mundo donde el respeto ya no es un código compartido, sino el residuo de una civilización que se desvanece ante el grito del berrinche soberano?

Referencias bibliográficas

Arendt, H. (1996). La condición humana (R. Gil Novales, Trad.). Editorial Paidós. (Obra original publicada en 1958).

Baudrillard, J. (1978). Cultura y simulacro (P. del Carril, Trad.). Editorial Kairós.

Bauman, Z. (2005). Ética posmoderna (H. Cardoso, Trad.). Siglo XXI Editores.

Bourdieu, P. (1996). Sobre la televisión (G. Castro, Trad.). Editorial Taurus.

Cortina, A. (1994). Ética mínima: para la vida cotidiana. Alianza Editorial.

Habermas, J. (1981). Teoría de la acción comunicativa (M. Jiménez Redondo, Trad., Vol. 1). Editorial Taurus.

Han, B-C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia (J. Chamorro Mielke, Trad.). Editorial Taurus.

Postman, N. (1991). Divertirse hasta morir: El discurso público en la era del espectáculo (V. Goldstein, Trad.). Editorial de la Tempestad.
El autor, Lisandro Prieto Femenía, es
docente, escritor y  filósofo
San Juan - Argentina (Marzo 2026)