Titulares

miércoles, 7 de octubre de 2020

Trump, Abinader, Leonel y la JCE

El Mirador
Luis Céspedes Peña

El Presidente Donald Trump sigue demostrando que las batallas, por peligrosas que sean, se ganan o se pierden en el escenario de cualquier tipo de guerra.

No usa el tiempo para lamentarse, sino para atacar. Aún con los síntomas del coronavirus, ya fuera del hospital militar donde fue llevado, Trump piensa en la victoria electoral próxima. Cree que ganará la reelección.

Es menor que Joe Biden, que el 20 de Noviembre cumplirá 78 años. El candidato presidencial demócrata luce cansado. Trump es menos político que Joe Biden, pero más hábil y buen estratega. El Presidente corre para los 75 años, pero presenta una energía personal envidiable de poder.

El gobernante y candidato presidencial republicano tiene muchos retos por delante, especialmente por la pandemia del coronavirus, que asfixia, sin reservas, a todas las naciones del mundo. También tiene muchos frentes, especialmente por su política de ataque a grupos de migrantes, pero en defensa de los intereses de los ciudadanos norteamericanos.

El jefe de Estado goza de mucha simpatía entre las instituciones religiosas, las cuales tienen una extraordinaria influencia en Estados Unidos, debido su postura de rechazo al aborto, lo que lo llevó a retirarle la mayoría de las ayudas económicas a los organismos que se dedican a fomentar ese crimen horrendo de la humanidad. 

¡Esa es una desventaja para Joe Biden! Los demócratas son fieles creyentes en que los principales problemas de su país y el mundo, se solucionan matando a millones de criaturas humanas antes de nacer. Si fuese nacionalizado norteamericano, sin importar las consecuencias, votara por Donald Trump.

Leonel Fernández Reyna sigue hablando del supuesto fraude de las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que le ganó Gonzalo Castillo, quien luego perdió de Luis Abinader en las elecciones presidenciales pasadas.

Le sugerimos a Leonel Fernández Reyna no hablar más de ese tema, porque cada familia de un cancelado en la administración pública actual, lo culpa a él por haber dividido al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que éste dirigía, sin importar que los votos no aparecieran en las “urnas” de la Fuerza del Pueblo, su nueva entidad política.

Y como el ganador de las elecciones fue el Partido Revolucionario Moderno (PRM), que tiene derecho a cancelar a todos los empleaos que no son sus simpatizantes, es mejor que Fernández Reyna ocupe su tiempo para decir que desde el Planeta Marte se va a resolver el problema de la energía eléctrica en el país, porque desde que un gobierno construye una planta usando millones de dólares de los impuestos de los ciudadanos o ciudadanas, aparecen los “dragones humanos” luchando por apoderarse de ella como una vaquita que murió de enfermedad.

O que ya no hay que preocuparse porque la Plaza de la Bandera no será para actos solemnes para recordar a los inmortales, como los Trinitarios, los cuales sólo son mencionados cuando les conviene a determinados grupos, sino para decir que son de la sociedad civil en los tiempos de campaña política, pero luego son premiados con cargos de ministros u otras funciones en el Estado.

¡Hable de lo que usted quiera Leonel Fernández Reyna, pero no les siga recordando a millares de empleados públicos que son cancelados en el Estado, que por su culpa, sea cierto o no, ya no cobrarán ese dinerito que recibían los 23, 24 y 25 para resolver pequeños problemas económicos, pero que para ellos son grandísimos!

No somos partidarios de la versión de que el Presidente Luis Abinader no sabe gobernar, ni que no tiene las intenciones de resolver los principales problemas del Estado, que por ser el gobernante, son de su responsabilidad junto a su equipo de trabajo.

Sin importar que el Presidente Abinader ande por un lado y nosotros por otro, él es un hombre con buenas intenciones como gobernante. Además, tiene días en la conducción del Estado. El problema que afecta la labor del Presidente Abinader, es que él, quizás no lo sabía, constituyó un equipo de gobierno en el cual casi todos sus integrantes son multimillonarios, que no les importa la situación económica de la totalidad de los más necesitados, sino dónde ellos pueden invertir para ganar más dinero.

Sólo hay que observar que los supuestos asesores económicos lo ponen a decir que su gobierno va a gravar el doble sueldo navideño, entre otros impuestos lesivos para la economía de los más necesitados, entre ellos, los empleados públicos y privados.

Lo correcto sería que le digan al Presidente de la República que hay que invertir más en el sector agropecuario, entre otras áreas, debido a que un plátano cibaeño está costando 24 y 26 pesos la unidad en los supermercados, una libra de batata 33 y 40 pesos, que es absolutamente exagerado en este país, para sólo citar dos productos de la canasta familiar.

Es tiempo de que el gobierno sacrifique a los más poderos, entre los cuales está más del 95 por ciento de los ministros, directores generales, administradores, embajadores y cónsules del actual gobierno. Estamos casi seguros que el Presidente Abinader no sabía que en su PRM había tantos multimillonarios, según sus Declaraciones Juradas de Bienes.

Todos los dominicanos saben de dónde procede lícitamente el dinero del Presidente Abinader, un empresario del cemento, la educación universitaria y el turismo.

El presidente de la República debe evitar crearse muchos frentes políticos, debido a que necesita del apoyo de la oposición en este tiempo de “crisis pandémica”. En el gobierno del PRM hay quienes apoyaron a Abinader para que ganara las elecciones, pero ahora lo que les conviene es que pierda popularidad para ellos subir. ¡Así es el juego de los políticos inescrupulosos!

Y con relación a muchas de las Declaraciones Juradas de Bienes de funcionarios del gobierno del PRM, todos como multimillonarios, no hay ninguna duda de que hay de ellos que pusieron en alerta, por sospecha, a la Administración de Control de Drogas (DEA), de Estados Unidos, por el Lavado de Activos.

Sobre la elección de los jueces de la Junta Central Electoral (JCE), es mejor que se escoja a personas honestas, sin importar que en alguna ocasión tuvieran alguna inclinación política, que unos supuestos independientes, que luego se convierten en voceros de determinadas organizaciones. Tampoco se debe descartar a todos los miembros de la actual JCE, porque entre éstos hay honestos. 

¡Gracias por leernos!

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