Titulares

domingo, 28 de junio de 2026

Diario Azua / 28 de junio 2026

Santo Domingo. El diputado y aspirante a la Alcaldía del Distrito Nacional, Tobías Crespo, sostuvo un encuentro con dirigentes y comunitarios del sector 30 de Mayo, convocado por los dirigentes Sigfredo Vásquez y José Luis Vásquez, del equipo político de Margarita Feliciano, miembro de la Dirección Central, vicesecretaria de la Circunscripción 1 del Distrito Nacional y aspirante a diputada para el 2028.

A pesar de las fuertes lluvias, una importante representación de los invitados participó en la actividad, donde Tobías Crespo escuchó atentamente las inquietudes de los comunitarios, enfocándose en las necesidades aún pendientes en la capital y en la importancia de que estas sean atendidas de acuerdo con las realidades de cada sector.

Durante el encuentro, Crespo prestó especial atención a las quejas y demandas de los residentes, quienes solicitaron soluciones concretas por parte de la alcaldía y en un próximo gobierno de la Fuerza del Pueblo. 

En ese sentido, Jovanny Pérez Corcino, miembro de la Dirección Central, destacó las obras realizadas en los gobiernos de Leonel Fernández y llamó a trabajar por el regreso del partido al poder.


Asimismo, Margarita Feliciano y Tobías Crespo exhortaron a continuar fortaleciendo la organización política mediante la integración de nuevos miembros de cara a las elecciones de 2028.

Al cierre, dirigentes comunitarios resaltaron el liderazgo y la capacidad de convocatoria de Margarita Feliciano, afirmando que su cercanía con la gente, su vocación de servicio y el cumplimiento de su palabra continúan generando confianza y esperanza en las comunidades.


Equipos de rescate, voluntarios y vecinos se reúnen entre los escombros de los edificios derrumbados durante las operaciones de búsqueda y rescate en Catia La Mar, La Guaira, Venezuela, el 26 de junio de 2026. (AFP/ Fuente Externa)

Diario Azua / 28 de junio 2026

Ante la lenta llegada de las autoridades estatales, residentes de El Junquito y Catia La Mar se convierten en héroes civiles para salvar a familias atrapadas entre los escombros.

Caracas.— En medio del silencio sepulcral que suele seguir a la destrucción, un sonido devolvió la fuerza a los habitantes del sector El Junquito, en el noroeste de Caracas: la voz de los más vulnerables. 

Los gritos desesperados de auxilio de varios niños y mujeres se convirtieron en la única y más efectiva alerta para que los propios vecinos iniciaran, con sus manos y herramientas improvisadas, las labores de salvamento tras el devastador doble terremoto que azotó a Venezuela.

Roberto Durán, un residente de la zona que se sumó de inmediato a las tareas de remoción de estructuras colapsadas, relató a pie de escombros el dramático momento:

"Escuchaba gritos, los gritos de niños. Estaban debajo de los escombros junto a una mujer y otro joven".

Gracias a la rápida reacción de la comunidad, el grupo logró ser extraído con vida, presentando únicamente heridas leves, en lo que muchos ya califican como un auténtico milagro comunitario.

Héroes civiles ante la ausencia estatal

Este escenario de solidaridad forzada se repite en puntos críticos como Catia La Mar, en el estado de La Guaira, donde equipos de voluntarios y vecinos se aglutinan sobre montañas de concreto para intentar localizar sobrevivientes.

Sin embargo, detrás de las historias de éxito subyace una fuerte denuncia. Los damnificados de sectores como El Junquito han manifestado su profunda preocupación y descontento ante lo que consideran una muy baja presencia de los cuerpos de rescate oficiales del Estado en las primeras horas críticas, una situación que ha obligado a los civiles a asumir el rol de rescatistas arriesgando sus propias vidas en estructuras inestables.


La maquinaria y rescatistas llegan a la zona cero de los terremotos de Venezuela EFE/ Fuente Externa)
Diario Azua / 28 de junio 2026

Tras tres días de precariedad, excavadoras y más de 1,600 especialistas incluyendo brigadas dominicanasrefuerzan la búsqueda de sobrevivientes en La Guaira.

Tres días después de que dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaran la costa central de Venezuela, la ayuda internacional y los equipos pesados finalmente lograron ingresar a los sectores Caraballeda y Los Corales, considerados el epicentro de la tragedia en el estado La Guaira.

El despliegue de excavadoras, camiones con equipamiento especializado y el constante sobrevuelo de helicópteros de asistencia han renovado la esperanza en una población que, hasta el viernes, realizaba labores de remoción de escombros con herramientas precarias y apoyo de voluntarios.

Alivio entre la devastación y los sobrevivientes

Para los residentes locales, la llegada de los contingentes representa un respiro en medio del caos. Xiomara Bloon, una damnificada de 45 años, relató el drama que viven miles en la zona:

"Ya yo tengo tres días buscando comida; ahora estoy buscando ropita porque, de verdad, toda la ropa la perdí".

A pesar de que los vecinos coinciden en que la respuesta de la maquinaria pesada fue "un poco tardía", celebran la distribución de alimentos que empezó a masificarse este sábado en las calles rodeadas por edificios colapsados.

Refuerzo global: Más de 1,600 rescatistas en el terreno

La respuesta internacional se ha acelerado de manera drástica. En las últimas horas, Venezuela ha recibido 17 vuelos con más de 1,600 especialistas en salvamento y rescate, y se prevé el arribo de otros 25 vuelos en la próxima jornada.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que equipos de República Dominicana, El Salvador, México, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia, Argentina y Estados Unidos ya se encuentran operando en la zona del desastre, y se espera la integración de otros 10 países.

Cifras de la tragedia y apoyo económico

El balance oficial provisional se mantiene crítico:

Fallecidos: 1,430 personas.

Heridos: 3,238 ciudadanos.

Desaparecidos: 157 reportados formalmente (sin actualización reciente de las autoridades).

Por su parte, el Gobierno de los Estados Unidos anunció el envío de un segundo paquete de asistencia económica esta semana, sumándose a los 100 millones de dólares ya destinados a la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y los 50 millones dirigidos a las ONG que trabajan directamente en la emergencia venezolana.


sábado, 27 de junio de 2026

Tras fuertes terremotos, personas reciben atención medica en el hospital Domingo Luciani de Petare de Caracas (Venezuela). (EFE/ Fuente Externa)

Diario Azua / 27 de junio 2026

El ministro Víctor Atallah confirmó que no hay bajas civiles entre el gremio, aunque varios profesionales perdieron sus viviendas y pertenencias en Caracas y La Guaira.

Santo Domingo.— El Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana logró localizar y establecer contacto con 59 médicos dominicanos que residen en Venezuela. 

El ministro de la institución, Víctor Atallah, informó que tras evaluar su situación tras los devastadores terremotos, 11 de estos profesionales han solicitado formalmente su retorno al país debido a la pérdida total de sus viviendas y bienes materiales.

El funcionario aclaró que la gran mayoría de este grupo se encuentra en la nación sudamericana cursando distintas especialidades médicas por cuenta propia. 

En ese sentido, Atallah reveló que tras consultar al Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), se confirmó que el Estado dominicano no mantiene actualmente programas de becarios activos en Venezuela.

Pérdidas materiales y ubicación

Hasta el momento, las autoridades no reportan víctimas mortales ni heridos dentro del cuerpo médico dominicano, aunque el panorama habitacional para muchos es crítico.

"Varios de ellos nos han informado sobre pérdidas materiales, principalmente de sus viviendas y pertenencias, por lo que algunos han quedado sin hogar y sin recursos", detalló el ministro.

La mayor parte de los profesionales de la salud civil localizados se concentra en la capital, Caracas, mientras que otra parte se encuentra en la zona de La Guaira, una de las regiones donde la verificación ha sido más compleja debido a los fallos en las líneas de comunicación.

Operación Quisqueya Solidaria 2026

Mientras que 11 médicos ya preparan su regreso a suelo dominicano por haber quedado en la vulnerabilidad, los 48 restantes han manifestado su intención de permanecer en Venezuela para no interrumpir sus estudios de postgrado.

Para los que retornarán, el Gobierno dominicano ha unificado esfuerzos entre el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y el Ministerio de Defensa bajo la sombrilla del operativo "Quisqueya Solidaria 2026". 

Los detalles logísticos de los traslados aéreos se darán a conocer de manera oficial tan pronto concluya el censo total de los afectados en la zona de desastre.

El vuelo tendrá capacidad para 90 pasajeros y saldrá desde el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, en Valencia. (FUENTE EXTERNA)

Diario Azua / 27 de junio 2026

La primera operación despegará este lunes 29 de junio desde Valencia con capacidad para 90 pasajeros; la JCE asistirá a quienes perdieron sus documentos.

Santo Domingo.— El Gobierno de la República Dominicana, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), pondrá en marcha un plan de contingencia humanitaria para repatriar a los ciudadanos dominicanos afectados por los recientes terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado miércoles.

La primera fase de este operativo iniciará formalmente el lunes 29 de junio en horas de la mañana, con un vuelo humanitario que partirá desde el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, en la ciudad de Valencia, con destino al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) en Santo Domingo. Esta aeronave tendrá disponibilidad para trasladar a 90 pasajeros.

Requisitos y asistencia de la JCE

Para abordar este primer vuelo, las autoridades informaron que los criollos deberán validar su nacionalidad presentando su cédula de identidad y electoral o un pasaporte dominicano que se encuentre vigente.

Pensando en aquellos connacionales que extraviaron su documentación debido al desastre natural, el Mirex coordinó con la Junta Central Electoral (JCE) el envío de una delegación especial. 

A partir del martes 30 de junio, este personal ofrecerá asistencia directa en territorio venezolano para agilizar la identificación de los afectados y garantizar que puedan abordar vuelos humanitarios posteriores.

Contactos de emergencia habilitados

El Mirex ha desplegado una misión especial en Venezuela y puso a disposición de los interesados varias vías de comunicación directa para coordinar el retorno:

Líneas de la misión especial: Miguel Reyes Taveras (809-906-8283), George Luis de León (829-728-9035) y Pablo González (829-548-7940).

En Venezuela: Ysidro Castillo (+58 424 186 4464).

Consulado de España en Caracas (representante de los intereses dominicanos): Emergencias 24 horas al +58 424 209 0264.

Sede Mirex en Santo Domingo: (809) 987-7001 (exts. 7595, 7597 y 7100) y el correo electrónico proteccionanacionales@mirex.gob.do.

Esta iniciativa forma parte de las acciones de protección consular del gobierno del presidente Luis Abinader ante situaciones de desastre internacional.

Por Néstor Estévez
Diario Azua / 27 junio 2026.-

En un país con tanta incidencia de “pelótica y política”, el trabajo en equipo debería contar con más oportunidades para entrenar. Y aunque mucha gente no caiga en la cuenta, República Dominicana acaba de mostrar que cuenta con enorme potencial para eso.

En tiempos donde casi todo empuja a competir, gritar o encerrarse en uno mismo, ver a más de 2,000 estudiantes reunidos para cantar, bailar, actuar, pintar y crear no es simple “cosa de muchachos”. La Muestra Nacional de Artes 2026 del Minerd, realizada en el Teatro Nacional Eduardo Brito, debe leerse como algo más que una actividad escolar: es una señal de esperanza para el país.

Según el Minerd, bajo el lema “Travesía del arte: origen y viaje de nuestra identidad”, esta versión reunió a estudiantes de las 18 regionales educativas durante cuatro días. Allí hubo música, danza, teatro, artes visuales y expresiones multimedia. Pero, sobre todo, hubo encuentro y muestra de trabajo en equipo. Jóvenes de distintos territorios compartieron escenario, disciplina, emoción y orgullo. Y eso le da sentido de trascendencia a la educación.

Muchas veces se piensa –y eso demuestra una mirada limitada- que el arte es un adorno. Se piensa que es algo bonito, pero secundario. Ante ello, lo presentado en el Teatro Nacional es una muestra de participación artística que ayuda a crear confianza, sentido de pertenencia y apoyo entre las personas.

La explicación es sencilla: cuando un joven ensaya con otros, canta en un coro, participa en una obra o prepara una exposición, aprende algo más que una técnica. Así es como se aprende a escuchar, esperar, colaborar y respetar.

Virtud del trabajo en equipo

Eso se llama cohesión social. En palabras sencillas, eso sirve como muestra de la fuerza que mantiene unida a una comunidad. Una sociedad con cohesión cuenta con una característica clave: en ella, las diferencias no rompen los vínculos. Es que el arte ayuda a construir ese puente porque permite expresar emociones, contar historias y reconocer al otro sin necesidad de imponerle una opinión.

La UNESCO ha insistido en que la educación artística debe ocupar un lugar más importante en las políticas educativas. Su marco global sobre cultura y educación artística plantea que estas áreas ayudan a desarrollar inteligencia emocional, creatividad, pensamiento crítico, bienestar y respeto por la diversidad. También pide valorar las culturas locales y fortalecer la relación entre escuelas e instituciones culturales.

Ese planteamiento tiene mucho sentido para República Dominicana. Somos un país rico en música, baile, oralidad, color, memoria y tradición. Pero también somos una sociedad expuesta a fuertes tensiones: desigualdad, violencia verbal, fanatismo político, presión de las redes sociales, consumo rápido de información y una creciente tendencia a mirar al otro como enemigo. Frente a eso, el arte puede enseñar una forma distinta de convivir.

Un potencial clave

La Modalidad en Artes del Minerd puede ser una herramienta poderosa para formar mejores ciudadanos. No solo artistas profesionales, aunque algunos lo serán. También puede formar jóvenes más seguros, sensibles y capaces de trabajar con otros. En un escenario, nadie brilla solo. Detrás de cada presentación hay docentes, familias, compañeros, disciplina y comunidad. Esa experiencia deja huellas que ninguna prueba escrita puede medir por completo.

Por eso, este esfuerzo debe cuidarse, sostenerse y ampliarse. No debe depender solo del entusiasmo de un año ni de una gestión. Necesita presupuesto, buenos maestros, espacios dignos, alianzas con centros culturales, seguimiento a los estudiantes y presencia en todos los territorios.

Como recuerda la UNESCO, no basta con declarar la importancia del arte: hay que convertirla en política pública real. Y todavía más: hay que articular esas políticas con loables esfuerzos del sector privado en ese ámbito. Ahí también hay oportunidad para operar en equipo.

En una época que premia el individualismo, la educación artística enseña algo urgente: somos mejores cuando creamos juntos. La Muestra Nacional de Artes 2026 nos recuerda que la escuela no solo debe preparar para trabajar, sino también para vivir, sentir, pensar y convivir. Apostar por el arte en la educación dominicana es aportar para una sociedad menos rota, más humana y más capaz de reconocerse y mejorar desde su propia identidad.

Por Lisandro Prieto Femenía
Diario Azua / 27 junio 2026.-

“De la crisis actual surgirá una Iglesia que habrá perdido mucho. Se hará pequeña, tendrá que empezar todo de nuevo desde el principio” Joseph Ratzinger, Fe y futuro (1970), p. 75.

La formulación del Papa Benedicto XVI acerca de una Iglesia que se hace pequeña no es un gesto nostálgico por un pasado heroico ni por una fórmula periodística destinada a excitar titulares llamativos. Es, antes bien, una hipótesis eclesiológica que pretende describir una transformación ontológica del cristianismo en la modernidad. Cuando Ratzinger afirma que la Iglesia “tendrá que empezar todo de nuevo desde el principio” (Ratzinger, 1970, p. 75), no propone un retorno anacrónico a estructuras ya desaparecidas, sino una relectura de la condición cristiana que prioriza la autenticidad del testimonio sobre la reproducción sociológica del “pertenecer”. La metáfora del “doce” funciona aquí como símbolo: la medida no es estrictamente numérica, sino existencial y apunta a la restauración de una comunidad fundada en convicción y presencia sacramental, no en la hegemonía cultural.

Esta intuición se comprende mejor si se la sitúa frente a la idea- dominante en ciertos tramos del siglo XX- de una Iglesia-masa, entendida como institución que se autoafirma por su capacidad de integrar, administrar y representar amplios sectores sociales. Pues bien, Ratzinger diagnostica el agotamiento de ese modelo porque la secularización erosiona los procesos de transmisión cultural y convierte la fe en hábito o en una opción entre otras. En consecuencia, la pérdida de miembros no es, a sus ojo, un fracaso estadístico sino una depuración, puesto que “al disminuir el número de sus fieles, perderá también gran parte de sus privilegios sociales” (Ratzinger, 1970, p. 75). Aquí la crítica no es utilitarista, sino que se trata de reivindicar una libertad de la Iglesia frente a los favores del poder, de re-enfocar la autoridad eclesial en la credibilidad del testimonio más que en la eficacia social y política.

Su renuncia al papado en 2013 aparece, a la luz de esta línea teórica, como un gesto que debe leerse tanto en clave personal como eclesiológica. No puede reducirse a un efecto exclusivo del debilitamiento físico, sino que es también la concreción de una convicción sobre la relación entre el poder y la misión. Ratzinger había problematizado la hipertrofia administrativa del papado y la tensión que existe entre la figura del Pontífice como monarca absoluto y la llamada evangélica a la pobreza y al servicio. En conversación con Peter Seewald, sostuvo que “cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo el encargo de su oficio, tiene el derecho y, en algunas circunstancias, el deber de dimitir” (Benedicto XVI, 2010, p. 40). Tres anos antes de su renuncia, esta afirmación anticipaba una prioridad estrictamente ética: la salvaguarda de la misión por encima de la perpetuación del cargo.

Leer su renuncia como coherente con la profecía de 1969 implica ver en el gesto un desplazamiento simbólico: del espectáculo de la acción visible hacia la labor de la pasión orante. Al retirarse al monasterio Mater Ecclesiae, Benedicto XVI no sólo renunció a funciones ejecutivas; encarnó una forma de autoridad que renuncia a la centralidad sociopolítica para sostener la Iglesia desde una presencia litúrgica y contemplativa. En su última audiencia general dijo que su decisión “no revoca esto. No regreso a la vida privada [...] No abandono la cruz, sino que permanezco de una manera nueva junto al Señor Crucificado” (Benedicto XVI, Última Audiencia General, 27 de febrero de 2013). Ese “permanecer de una manera nueva” es, por tanto, la práctica personal de la minoría creativa: desplazarse del protagonismo mediático a la intensidad de la oración que fertiliza la comunidad.

No obstante, esta correspondencia entre teoría y gesto comporta matices que conviene señalar. Por un lado, la renuncia introduce una “secularización funcional” del papado: si el ejercicio del pontificado se somete a criterios de capacidad física y administrativa, la figura papal puede verse despojada de su aura trascendente hasta el punto de asimilarla a la lógica de un jefe ejecutivo cuya legitimidad depende de su eficacia. Esta asimetría genera reparos legítimos: despojar el oficio de un elemento de pertenencia puede abrir paso a instrumentalizaciones del cargo o a inestabilidades en la sucesión. Por otro lado, leído desde la perspectiva ratzingeriana, el acto no es debilitamiento sino renuncia profética: renunciar al monopolio de la presencia pública para reconstruir la Iglesia sobre cimientos espirituales. Así, esa renuncia, en su intensidad, es también una pedagogía de la fragilidad que interpela a la comunidad: si el pastor manifiesta su precariedad voluntaria, invita a la Iglesia a comprender su fuerza en la débil fidelidad de sus miembros y no en la omnipotencia de su magistratura.

La tensión entre riesgo y coherencia se hace visible en la pregunta por las consecuencias institucionales. Si la renuncia legitima la idea de una Iglesia pequeña sostenida por la oración y la fidelidad, ¿cómo encuadrar la exigencia de gobierno, de responsabilidad administrativa y de presencia pública que el mundo contemporáneo demanda? Ratzinger fue consciente de esta antinomia porque su propuesta no abogaba por la renuncia total a la política ni por la retirada del compromiso social, sino por una priorización de la dimensión testimonial. La renuncia papal es, entonces, una llamada a repensar la competencia del liderazgo, en este caso, eclesial: menos tutela de poder, más servicio que posibilite la palabra creíble de la fe.

A este debate se incorpora con fuerza la figura de Jorge Mario Bergoglio. La transición de la “Iglesia pequeña” de Ratzinger a la “Iglesia en salida” de Francisco representó uno de los giros dialécticos más profundos en la historia reciente del catolicismo. No se trata de dos diagnósticos contrapuestos sino de respuestas estratégicas distintas frente a una premisa compartida: la estructura eclesial heredada de la Cristiandad ya no funciona para la transmisión del mensaje en la posmodernidad. Francisco no ignoraba la profecía de la reducción, más bien, parece haberla tomado como punto de partida para una reformulación pragmática. Si la intuición de Benedicto subrayaba la purificación interior y la autenticidad del testimonio, la propuesta de Bergoglio traducía esa pérdida de masa en una exigencia misionera que rechazaba esa autorreferencialidad y buscaba las periferias como lugar teológico.

La diferencia entre ambos papas se vuelve especialmente significativa cuando se compara su acento sobre identidad y misión. Ratzinger privilegiaba la identidad, la formación y la pureza doctrinal como condición de credibilidad; Francisco ponía el énfasis en llegar al herido y al excluido, en que las estructuras se transformen para ser cauces de evangelización y no instrumentos de auto-preservación. Concretamente, en Evangelii gaudium escribió: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto-preservación” (Francisco, 2013, n. 27). Es tremendamente revelador que ambos converjan en la crítica de los “privilegios sociales” y la burocratización, pese a que su respuesta práctica diverge: una prioriza la purificación interna, la otra reclama una conversión pastoral que haga creíble la pobreza evangélica allí donde están quienes vagan al margen.

Consecuentemente, la reforma de la Curia y la promulgación de “Praedicate evangelium” muestran hasta qué punto Francisco tomó medidas que, en términos administrativos, son afines a la intuición ratzingeriana de que la Iglesia no debe funcionar como una corte. Al intentar convertir los dicasterios en órganos de servicio y no en centros de poder, Bergoglio ejecutó una traducción institucional de una idea compartida: si la Iglesia va a ser pequeña, su cabeza no puede sostener un aparato estatal pesado y anacrónico. De igual manera, la apuesta por la sinodalidad aparece como una modalidad práctica de responder a la “Iglesia de los doce”, puesto que en contextos de escasez numérica y de clero, la corresponsabilidad y el “caminar juntos” devienen no sólo desiderátum pastoral sino necesidad estructural. Como afirmó en diversas ocasiones, la misión exige sinergias y la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios, lo que implica desplazar el centro de gravedad desde la cúspide hacia la comunidad.

En este punto, la encíclica “Lumen Fidei” merece una atención especial como documento de mediación entre ambas perspectivas. Escrita con las dos manos que la historia puso sobre ella, la encíclica es un puente: inicia la trilogía sobre las virtudes teologales por Benedicto XVI y la culmina Francisco, de modo que la fe aparece allí como luz que guía a un pueblo que camina en la fragilidad de la historia. Lumen Fidei recupera la preocupación ratzingeriana por la verdad como encuentro y no como ideología: “La fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena entregarse a él, porque su fundamento se halla en la fidelidad de Dios, que es más fuerte que nuestra fragilidad” (Francisco / Benedicto XVI, 2013, n. 53). Al mismo tiempo, incorpora la impronta bergogliana, que sitúa la fe como bien común y como fuerza que edifica la ciudad humana: “La fe no sólo se presenta como un camino, sino también como una edificación, como el lugar donde el hombre puede vivir con los demás [...] La fe es un bien para todos, es un bien común, su luz no luce sólo dentro de la Iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar nuestras sociedades” (Francisco / Benedicto XVI, 2013, n. 51).

Evidentemente, la contribución ratzingeriana en Lumen Fidei enfatiza, asimismo, la humildad de la verdad, puesto que ella “no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Al nacer del amor, puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se comprende así que la fe no sea intransigente, sino que crezca en el respeto de los demás” (Francisco / Benedicto XVI, 2013, n. 34). Esta afirmación se articula con la lógica de la minoría creativa, en tanto que la verdad cristiana se propone y no atrae por coacción, sino por la fuerza del amor, y esa dinámica es la que justifica la preferencia por una comunidad pequeña, pero creíble.

Otro concepto fundamental, propuesto por Ratzinger en el marco de esta discusión, es el de “dictadura del relativismo”. No era para él un mero eslogan cultural sino el diagnóstico de una “patología de la razón” que empuja al sujeto hacia la autarquía del yo y contrae la apertura al otro y a la verdad trascendente. En la homilía “pro eligendo pontífice” de 2005 advirtió que “se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus antojos [...] Nosotros, en cambio, tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el hombre verdadero. Él es la medida del verdadero humanismo” (Ratzinger, 2005). Frente a esa dictadura, “Lumen Fidei” propuso la fe como antítesis y fármaco: antítesis porque restaura el horizonte del sentido más allá del yo; fármaco porque, mediante la experiencia del encuentro, cura la fragmentación radical del sujeto moderno.

Esta oposición entre la luz de la fe y la oscuridad del relativismo atraviesa toda la encíclica. “Lumen Fidei” afirma que la fe no es una simple adhesión subjetiva sino una modalidad de conocimiento que permite “ver” la trama unificadora de la realidad y lo hace con exactitud en su célebre formulación: “Si se quita la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilita la confianza entre nosotros, pues quedaríamos unidos sólo por el miedo y el interés” (Francisco / Benedicto XVI, 2013, n. 55). Desde esta perspectiva (ratzingeriana), la minoría creativa debe salvar esta pretensión de verdad en medio del escepticismo generalizado, porque la fe no es anti-racionalidad sino la expansión de la razón hacia el horizonte de sentido, el Logos que confronta el nihilismo resultante del relativismo absoluto posmoderno.

Lo esencial de la denuncia ratzingeriana es que el relativismo actúa de manera dictatorial porque estigmatiza y margina a quien afirma una verdad trascendente, tildándolo de intolerante; la respuesta, según él, no ha de ser la agresión política, sino la evidencia gozosa del testimonio. Una minoría que vive a la luz de la fe se convierte inmediatamente en atracción epistemológica y humana: su poder no es coercitivo, sino propositivo. Por último, Lumen Fidei articula esa evidencia cuando remarca que la fe nace del encuentro y se transmite “de contacto en contacto” (n. 37), lo que sitúa la evangelización en la esfera de la credibilidad personal más que en la hegemonía institucional.

No obstante, esta estrategia terapéutica plantea problemas reales. La lucha contra la dictadura progre del relativismo a través de la luz de la fe choca con una sensibilidad cultural que confunde verdad con imposición. Si la verdad es condición de libertad, pero la sociedad posmoderna la identifica con “dogmatismo”, el diálogo corre riesgo de quedar frustrado de antemano. Además, si la fe pretende ser “luz de la ciudad” cuando la Iglesia ha perdido autoridad institucional, surge la pregunta por la eficacia comunicativa: ¿puede una minoría, por más creativa que sea, recuperar la confianza necesaria para que su testimonio sea escuchado como medicina y no como proselitismo?

En conclusión, queridos lectores, queda por decir que la convergencia de Ratzinger y Francisco en temas como la pérdida de privilegios y la necesidad de credibilidad encuentra en “Lumen Fidei” un punto de encuentro: la fe como luz frente a la dictadura del relativismo. Sin embargo, el remedio propuesto- una minoría creativa que testimonie la verdad en la periferia- exige una ingeniería moral e institucional formidable: formación, paciencia y una ética del encuentro que no confunda convicción con coerción. ¿Es posible en nuestras sociedades proponer una verdad que no sea entendida como poder? ¿Puede esa minoría sostenerse sin convertirse en una élite separada, o la única vía para sobrevivir es convertirse en levadura social a través de obras y palabras? Estas preguntas siguen abiertas y requieren que la Iglesia asuma la tensión sin buscar atajos: la luz que cura el relativismo exige, simultáneamente, humildad y valentía.

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Benedicto XVI. (2010). Luz del mundo. Conversaciones con Peter Seewald. Barcelona: Herder. (p. 40).
Benedicto XVI. (2013, 27 de febrero). Última Audiencia General.
Francisco. (2013). Evangelii gaudium. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. n. 27.
Francisco / Benedicto XVI. (2013). Lumen Fidei. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. (nn. 34, 37, 51, 53, 55).
Francisco. (2015). Discurso en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos.
Ratzinger, J. (1970). Fe y futuro (Glaube und Zukunft). Salamanca: Sígueme. (págs. 75–77).
Ratzinger, J. (2005). Homilía en la Basílica de San Pedro. 18 de abril.
El autor es docente. escritor y filósofo
San Juan - Argentina (2026)

Por Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolano@gmail.com
Diario Azua / 27 junio 2026.-

La reforma fiscal, camuflajeada y soterrada, que sometió al Congreso Nacional, el presidente de la República, Luis Abinader, bautizada como “Medidas pro-crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional”, la cual procura obtener un ingreso extraordinario entre cuarenta y cincuenta mil millones de pesos, fue sometida y aprobada de urgencia, al vapor, en dos lecturas consecutivas por ambas cámaras legislativas (senado y diputados), sin que se tomaran en consideración las sugerencias y recomendaciones de los partidos de oposición y las de los distintos sectores sociales.

Se considera que los ingresos que se recaudarán serán mucho mayor que lo estipulado. La ley fue promulgada por el poder ejecutivo con el número 30-26, en un tiempo record, en menos tiempo que lo que duraría una cucaracha en un gallinero, como solía expresar el ex presidente profesor Juan Bosch, pues la misma era esperada con ansiedad, pues ya el gobierno tenía informaciones de que el barril de petróleo iba a bajar de precios.

Este proyecto de reforma fiscal ha sido cuestionado por los partidos de oposición, sobre todo, por el de la Fuerza del Pueblo, en el sentido de que la administración del presidente Abinader, ha sido la que más dinero ha manejado, pero que desgraciadamente lo ha dilapidado en gastos corrientes (nóminas y publicidad excesivas, pensiones exorbitantes inmerecidas, en un festival de subsidios sociales, viajes y gastos de representación; en pagos de los intereses de la deuda externa), entre otros.

Este partido considera que el propio gobierno ha manifestado en varias oportunidades, que ahora los recursos les rinden mucho, porque en su gobierno han aumentado las exportaciones, las recaudaciones de la Dirección General de Aduanas (DGA), de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII); el flujo de turistas, el envío de remesas, la producción agrícola, entre otras, por lo que siendo así, la aprobación de esta reforma fiscal no tiene razón de ser.

Además, la misma fue sometida cuando el barril de petróleo está bajando de precio, debido al acuerdo de paz, firmado entre los Estados Unidos, Irán e Israel, lo que ha permitido la reapertura del Estrecho de Ormuz, que es la vía por donde se transporta el 20 % del petróleo global. Sin embargo los precios de los combustibles, al mismo tiempo que fueron aumentados, fueron congelados por tres meses, siempre que el barril del petróleo se sitúe por encima de los 95 dólares.

En la actualidad, el precio del barril West Texas se encuentra en 80 dólares y el del Brent, a 75, por lo que dicha reforma debió esperar, ser modificada y realizar una rebaja a los precios de los combustibles, pues ya las razones que la originaron no se corresponden.

Desde el inicio del conflicto bélico en el Medio Oriente, el gobierno ha aumentado los precios de los combustibles por encima de los 50 pesos. Se espera que cuando entre en vigor la presente ley, el Gas Licuado de Petróleo (GLP), aumentará de precios en los próximos días, con lo que una vez más, el costo del sacrificio y el peso de la crisis económica, recaerá como siempre, sobre los sectores menos pudientes, los más empobrecidos, ya que los impuestos que se aprueban, son transferidos al consumidor.

Según los expertos en economía, la administración de Luis Abinader, en apenas seis años, ha endeudado más al país, que todos los gobiernos juntos, desde la fundación de la República Dominicana en el año 1844, hasta nuestros días. En la actualidad, la deuda externa de nuestro país sobrepasa los 82 mil millones de dólares. En lo que va de año, el gobierno ha tenido que desembolsar más de 180 mil millones de pesos, solo en pagos de intereses de dicha deuda.

Aunque supuestamente, varios de los impuestos aprobados son de manera provisional, la práctica ha demostrado que todos se mantienen siempre, como ocurrió con el 0.15% sobre las transferencias bancarias, el anticipo del impuesto sobre la renta, el 1% sobre el valor de los activos de las empresas, el 10% sobre las operaciones bancarias (intereses de los certificados), entre otros.

El gobierno pudo haber obtenido mucho más ingresos, si hubiese gravado a las más de 80 mil bancas de loterías y apuestas existentes, muchas de ellas ilegales, sin embargo les redujo el pago de los impuestos que se tenían previstos, de 120 mil pesos por banca, a 85 mil, una diferencia de 35 mil pesos. Sin embargo solo se aprobó un15% a la indexacion salarial de los empleados, para fines del impuesto sobre la renta. Es decir, el gobierno prefirió y fue más generoso con los dueños de bancas de apuestas y riferos, que con los propios empleados y trabajadores.

En nuestro país se juegan 400 millones de pesos diariamente; 12,000 mil millones al mes y 144 mil millones de pesos al año.
También, si se hubiesen gravado las placas de todos los vehículos de lujos y de altas gamas, porque es una gran injusticia, que un vehículo utilitario, sencillo, de bajo cilindraje, pague lo mismo que uno de lujo, de alto cilindraje, de uso exclusivo; por igual, eliminando la exoneracion de los impuestos a los 2 (dos) vehiculos de altas gamas que se les autoriza a cada legislador en los cuatro años (444), las cuales son vendidas a particulares, dejando el Estado de recibir miles de millones de pesos por este concepto.

Por ultimo, estimar los impuestos de los negocios informales, reconocidos como difíciles de grabar, a través de las compras a proveedores formales; perseguir la evasión fiscal, la cual ronda el 45 del PIB, según la propia DGII; obligar la devolución de los recursos distraídos por los funcionarios condenados por distintos actos de corrupción, entre otras.


Desgraciadamente, todas las reformas fiscales, llámese como se llame, por más sencillas que parezcan, terminan siempre aumentando el costo de la inflación y de los productos de la canasta familiar. Consideramos que el sacrificio debe ser de todos, no solo para la clase media y para los más pobres.

Ojalá que nuestros honorables diputados y senadores sean tan eficientes y oportunos como lo fueron con esta iniciativa, cuando se trate de proyectos que beneficien al país, sobre todo, a los más necesitados ¡Que Dios nos tome confesados!

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex Diputado al Congreso Nacional
Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016



Reunión del Consejo Nacional de Seguridad Social.

Por Walddy L. Polanco Hernandez / Diario Azua

Santo Domingo, Rep. Dom. / 27 junio 2026.-

El Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) aprobó la dispersión de más de RD$6,000 millones correspondientes a los aportes previsionales retenidos de los profesores que cotizan simultáneamente en el Ministerio de Educación (MINERD) y a través de empleador del sector público o privado.

Con la aprobación de la resolución del CNSS No. 638-06, el órgano rector del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) dispone que dichos recursos, junto con la rentabilidad generada, sean distribuidos entre el Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (INABIMA) y la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) seleccionada por cada trabajador, según el origen de las cotizaciones.

Esta decisión pone fin a una situación que durante años afectó a miles de docentes con doble cotización, quienes realizaban aportes de manera simultánea al INABIMA y al Sistema Dominicano de Pensiones.

La resolución garantiza que los maestros reciban los beneficios derivados de todas sus cotizaciones, respetando los derechos adquiridos por los aportes realizados en ambos sistemas.

La Ley 87-01 establece el principio de afiliación única; sin embargo, el párrafo I del artículo 43 dispone que los afiliados conservan el derecho a disfrutar de dos o más pensiones cuando estas sean el resultado de cotizaciones efectuadas a igual número de planes contributivos.

La resolución del CNSS No. 638-06 detalla que los recursos provenientes de aportes previsionales retenidos por la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y la rentabilidad que estos han acumulado deberán ser dispersados de la manera siguiente:

a. Los aportes de los maestros que tuvieron y/o tienen como único empleador al MINERD, más su rentabilidad, serán dispersados al INABIMA.

b. Los aportes de los maestros que tuvieron o tienen un empleador privado y/o público, más su rentabilidad, serán dispersados a la Cuenta de Capitalización Individual (CCI) de la AFP seleccionada por estos.

c. Para el caso de los aportes de los maestros que coticen simultáneamente al MINERD y a un empleador privado y/o público, sus aportes más su rentabilidad, serán dispersados al INABIMA lo correspondiente al MINERD y a la Cuenta de Capitalización Individual (CCI) de la AFP seleccionada por estos, lo proveniente de un empleador privado y/o público, respectivamente, con el objetivo de que puedan disfrutar de todos los beneficios establecidos en cada uno de estos fondos, tomando en cuenta que, son el resultado de cotizaciones a Sistemas distintos.

Esta decisión beneficiará a miles de docentes con doble cotización, al garantizar que los recursos de sus aportes sean distribuidos en los fondos de pensiones correspondientes, preservando los derechos adquiridos por sus cotizaciones y permitiéndoles acceder, cuando corresponda, a los beneficios previsionales que establece la Ley 87-01.

El CNSS instruyó a la Superintendencia de Pensiones (SIPEN), con el apoyo de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y de UNIPAGO, a realizar el cálculo de la rentabilidad generada por los aportes previsionales retenidos, individualizando los fondos correspondientes a cada afiliado.

Una vez concluido ese proceso, la Tesorería de la Seguridad Social procederá a efectuar la dispersión de los recursos, dando cumplimiento a la resolución en un plazo máximo de tres meses calendario, contados a partir de su notificación.