El estudio se realizó en las playas El Morro, Dorada, El Portillo, Bibijagua, Isla Saona, Guayacanes, Punta Salinas y Bahía de las Águilas. (FUENTE EXTERNA)
Diario Azua / 28 de junio 2026
Santo Domingo — El paradisíaco color claro y la textura fina que enamoran a millones de turistas en las playas de la República Dominicana no son obra del azar geológico.
Un reciente estudio estructural del Laboratorio de Nanotecnología del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) reveló que el 88 % de la arena de ocho de las principales playas turísticas del país está compuesta por restos de organismos marinos.
Este hallazgo cambia las reglas del juego para la conservación ambiental: la existencia misma de las costas dominicanas y su capacidad para resistir la erosión dependen directamente de la salud de los arrecifes de coral y no de procesos de la tierra firme.
Fábricas naturales de arena bajo amenaza
La investigación, liderada por el doctor Melvin Arias y publicada en el Journal of Coastal Research, explica que el ecosistema marino funciona como una "fábrica de carbonato" continua, alimentada por los esqueletos de corales, moluscos y algas rojas.
Si estos entornos sufren por la contaminación, el cambio climático o malas prácticas —como el enterramiento del sargazo, que altera el pH del suelo—, la producción de arena se detendría, acelerando la pérdida de playas.
El análisis abarcó puntos clave como:
Playas de origen biológico: El Portillo, Dorada, Bibijagua, Guayacanes e Isla Saona.
Bahía de las Águilas: Destaca por un 87.8 % de aragonito coralino y la presencia de diatomeas (microalgas), lo que confirma que es un ecosistema totalmente libre de contaminación.
Las excepciones geológicas: Punta Salinas (Peravia), cuya arena oscura proviene de rocas volcánicas arrastradas por los ríos, y El Morro (Monte Cristi), que debe su tono rojizo a la erosión de sus acantilados de hierro.
Certificación de calidad turística
Una excelente noticia para el sector turístico es que el escrutinio fisicoquímico confirmó la ausencia total de metales pesados tóxicos (como plomo, arsénico o cromo) en las zonas evaluadas.
Además de garantizar la seguridad de los bañistas, este estudio liderado por Intec en colaboración con la UASD y las universidades de Calabria y Puerto Rico otorga al país una "línea base mineralógica". Esta herramienta permitirá a las autoridades medir con precisión científica el ritmo real de la erosión costera en el futuro.

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