Diario Azua / 19 de mayo 2026
El control pandillero en zonas clave que concentran el 54% del padrón electoral y el despliegue de una nueva fuerza militar internacional de la ONU marcan el incierto camino hacia las urnas.
Celebrar elecciones generales en Haití antes de que termine el año parece un escenario cada vez más lejano. A pesar de que el gobierno interino mantiene la meta de convocar a las urnas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido sobre las profundas dificultades logísticas y de seguridad que atraviesa el país caribeño, el cual no celebra comicios democráticos desde hace una década (2015-2016).
El principal obstáculo radica en la expansión territorial de las organizaciones criminales. Según fuentes del sistema de Naciones Unidas, las bandas armadas ya no solo dominan Puerto Príncipe, sino que han extendido su control hacia las regiones de Artibonito y Centro. La situación es crítica: estas tres zonas geográficas albergan aproximadamente al 54% de los votantes potenciales del país, lo que imposibilita un proceso electoral seguro y equitativo en las condiciones actuales. La urgencia la respaldan los datos, con más de 1,600 muertes violentas registradas solo en el primer trimestre de este año.
"Elecciones cueste lo que cueste", la promesa del Ejecutivo
Desde el Palacio de Gobierno, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé quien lidera el Poder Ejecutivo tras la disolución del Consejo Presidencial de Transición el pasado febrero ha condicionado la apertura de los colegios electorales a la derrota definitiva de las mafias.
"Acabaremos con las bandas. Recuperaremos los territorios. Después, prepararemos el país para la celebración de elecciones. Se celebrarán cueste lo que cueste", sentenció Fils-Aimé en un acto oficial.
Para evitar el colapso de un futuro proceso, las autoridades de transición y la ONU ya debaten reformas estructurales. Entre ellas, destaca la reducción del fragmentado mapa político haitiano (que cuenta con más de 300 partidos registrados) exigiendo requisitos mínimos de afiliación, así como la enmienda de varios artículos de la Constitución para equilibrar los poderes del Estado y reajustar los ciclos electorales.
Una nueva estrategia internacional: Fuerza de Supresión de Pandillas
Tras el cese de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), la comunidad internacional ha rediseñado su estrategia con la creación de la Fuerza de Supresión de Pandillas, un cuerpo militarizado autorizado por la ONU que contará con un contingente de 5,550 efectivos (5,000 militares, 500 policías y 50 civiles).
A diferencia de misiones previas que dependían de donaciones voluntarias, esta nueva unidad cuenta con un esquema financiero blindado:
Presupuesto obligatorio: 407 millones de dólares sufragados por los Estados miembros de la ONU.
Fondo fiduciario: Un fideicomiso de 230 millones de dólares (con 180 millones ya disponibles en efectivo).
Apoyo regional: Países como República Dominicana ya han formalizado aportes económicos directos (10 millones de dólares) al fondo de Naciones Unidas.
Este nuevo despliegue militar contará con tropas procedentes de El Salvador, Guatemala, Chad y Mongolia. Por el contrario, se ha confirmado que Kenia no formará parte del operativo y Estados Unidos ha descartado el envío de soldados, limitando su participación al soporte financiero y logístico de la operación desde la nueva Oficina de Apoyo de la ONU en Haití.

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