El paso de buques por el estrecho de Ormuz es uno de los puntos claves del acuerdo Estados Unidos e Irán. (Fuente Externa)
Diario Azua / 24 de mayo 2026
Donald Trump y Marco Rubio anticipan "buenas noticias" sobre un pacto que incluye una tregua de 60 días para negociar el programa nuclear y el levantamiento parcial de sanciones al crudo.
El tablero geopolítico de Medio Oriente podría dar un giro radical en las próximas horas. Tras meses de hostilidades, Estados Unidos e Irán se encuentran en la fase final para sellar un acuerdo histórico que no solo frenaría el conflicto militar, sino que aliviaría la presión sobre el mercado energético global mediante la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó este domingo que el mundo podría recibir "buenas noticias" de forma inminente, luego de que el presidente Donald Trump confirmara en sus redes sociales la existencia de un borrador de acuerdo respaldado por potencias de la región como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Turquía.
Ormuz: El desbloqueo de la arteria petrolera mundial
El punto más urgente y con mayor impacto económico en el pacto es la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz, bloqueado desde el pasado 28 de febrero tras los choques militares entre Teherán, Washington e Israel.
Según los reportes de inteligencia y agencias internacionales, la hoja de ruta establece:
Fase de 30 días: Destinada a los procedimientos de desminado marino y apertura segura del estrecho por parte de Irán.
Fase de 60 días: Una tregua diplomática formal para avanzar en las espinosas conversaciones sobre el programa nuclear.
A cambio de la libre circulación del crudo, la administración de Trump estaría dispuesta a flexibilizar las sanciones económicas y desbloquear activos financieros de Teherán en el extranjero, permitiendo a Irán volver a vender su petróleo en los mercados internacionales.
El dilema nuclear: Avance con reservas
A pesar del optimismo en Washington, desde Teherán el tono es de cautela. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aclaró que lo alcanzado hasta ahora es un "acuerdo marco" para detener las hostilidades y proteger su territorio de nuevos bombardeos, pero negó rotundamente que Irán haya aceptado el desmantelamiento de sus instalaciones nucleares.
Para la Casa Blanca y su aliado Israel, la línea roja sigue siendo inamovible: Irán debe detener el enriquecimiento de uranio y garantizar que no desarrollará armas de destrucción masiva. Aunque este punto promete ser el más complejo de la tregua de dos meses, la mediación de países como Pakistán que se perfila como sede de las próximas rondas de diálogo mantiene viva la esperanza de una resolución pacífica a largo plazo para un conflicto que se mantiene bajo cese al fuego desde el 8 de abril.

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