Diario Azua / 29 de enero 2026
En un movimiento que escala drásticamente la presión sobre el Caribe, el presidente Donald Trump firmó este jueves una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a cualquier nación que suministre petróleo a Cuba. Bajo el argumento de que la situación en la isla representa una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad de Estados Unidos, el mandatario declaró formalmente una emergencia nacional.
La medida busca cerrar el cerco energético sobre el gobierno cubano, tras la caída del suministro venezolano luego de la captura de Nicolás Maduro en noviembre pasado. "El gobierno cubano tiene los días contados", ha reiterado Trump, apostando a que la falta de crudo precipite un cambio de régimen en una isla ya golpeada por una profunda crisis económica.
Un sistema de castigo coordinado La ejecución de esta orden quedará en manos de dos figuras clave del gabinete:
Howard Lutnick (Secretario de Comercio): Identificará qué países están enviando crudo a la isla.
Marco Rubio (Secretario de Estado): Decidirá la magnitud de los gravámenes adicionales que se aplicarán a las importaciones de esos países.
Acusaciones de alianzas peligrosas La orden ejecutiva justifica estas sanciones alegando que Cuba mantiene vínculos con actores adversos como Rusia, China e Irán, además de grupos como Hamás y Hizbulá. Asimismo, el documento denuncia la persecución política y las constantes violaciones de derechos humanos por parte de la administración cubana.
Con esta decisión, Washington envía un mensaje claro a socios regionales como México: la "solidaridad" con Cuba podría tener un costo económico directo en el intercambio comercial con Estados Unidos.

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