Tokio – La política japonesa vive un viernes de alta tensión.
Una apuesta de "todo o nada"
Takaichi, quien hizo historia en octubre de 2025 al convertirse en la primera mujer en liderar la potencia asiática, busca aprovechar su alta popularidad para consolidar un control que hoy pende de un hilo. Su gobierno actualmente sobrevive con la mayoría mínima de un solo escaño, una situación de fragilidad que dificulta cualquier reforma económica de peso.
"Buscamos la estabilidad política", afirmó el secretario general del partido oficialista, dejando claro que estos comicios son, en la práctica, un referéndum sobre el liderazgo de Takaichi.
Las claves de la batalla electoral
La campaña será una de las más cortas de la historia moderna de Japón: solo 16 días para convencer a los votantes. Takaichi no la tiene fácil y se enfrenta a dos grandes retos:
El nuevo bloque opositor: Deberá medir fuerzas contra la Alianza Reformista Centrista, una unión inédita entre el principal partido de oposición y el budista Komeito (quien fue socio del gobierno por más de 20 años hasta la llegada de Takaichi).
La meta numérica: Necesita que su coalición con el Partido de la Innovación alcance al menos 233 de los 465 escaños en liza para gobernar sin sobresaltos.
¿Por qué ahora?
La economía japonesa sigue estancada y la mandataria necesita un mandato claro para ejecutar un agresivo plan de aumento del gasto público. Tras la renuncia de su predecesor, Shigeru Ishiba, Takaichi sabe que este es el momento de "limpiar la casa" legislativa o arriesgarse a un bloqueo total de su agenda.

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