Lo que los meteorólogos describen como un evento con el impacto de un huracán, pero de hielo y nieve, está a punto de golpear a los Estados Unidos. Una poderosa tormenta invernal amenaza con paralizar a más de 140 millones de personas, extendiendo un manto blanco y temperaturas árticas desde el sur de Texas hasta el noreste de Nueva Inglaterra.
El "Efecto Ártico": Temperaturas que congelan en minutos
Lo más alarmante de este sistema no es solo la nieve, sino el frío extremo que le sigue. Se espera que, tras el paso del temporal, una masa de aire polar desplome los termómetros a niveles peligrosos:
Frío mortal: Sensaciones térmicas de hasta -46 °C (-50 °F) en Minnesota y las Dakotas.
Nieve histórica: Hasta 30 centímetros de acumulación en ciudades clave como Washington D.C., Nueva York y Boston.
Hielo devastador: Una capa de lluvia congelada que amenaza con derribar el tendido eléctrico en Georgia, Oklahoma y Tennessee.
Estado de emergencia y compras de pánico
Desde Nuevo México hasta Florida, la población ha entrado en modo supervivencia. Gobernadores como Brian Kemp (Georgia) ya han declarado el estado de emergencia, advirtiendo que las carreteras podrían volverse trampas de hielo hasta la próxima semana.
En las principales ciudades, el panorama es de estantes vacíos:
Suministros agotados: La sal para derretir nieve y las baterías han desaparecido de las ferreterías en cuestión de horas.
Eventos cancelados: Desde el Fan Fest de los Rangers de Texas hasta los Juegos Olímpicos de Invierno de Carmel, la actividad pública se ha detenido por riesgo de hipotermia.
Peligro en las vías: Equipos estatales trabajan contra reloj aplicando salmuera, pero advierten que si el peso del hielo derriba árboles, los apagones podrían durar días."Llenen sus tanques y prepárense para estar sin luz", fue el crudo llamado de las autoridades ante un fenómeno que pondrá a prueba la infraestructura energética de la nación.

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