Un niño con marcas en su piel provocadas por el sarampión. (FUENTE EXTERNA)
Con más de 600 infectados solo en ese estado y el fantasma de una epidemia nacional, la desconfianza en la inmunización dispara las cifras a niveles no vistos en tres décadas.
Estados Unidos se enfrenta a su mayor desafío epidemiológico en más de 30 años. Lo que comenzó como un brote aislado en el otoño pasado ha escalado hasta convertirse en una epidemia que hoy tiene a Carolina del Sur como epicentro, con 646 casos confirmados y una velocidad de contagio que no da tregua.
Escuelas y universidades bajo ataque
Las autoridades de salud locales reportaron un aumento drástico de 88 nuevos contagios solo desde el pasado viernes. La mayoría de los infectados son estudiantes de escuelas primarias, secundarias y dos universidades, quienes, según el Departamento de Salud, no contaban con la protección de la vacuna.
Este brote estatal es parte de una crisis mayor: tras un 2025 que cerró con 2,200 contagios y tres muertes, la tendencia en este inicio de 2026 indica que la enfermedad, que alguna vez se consideró erradicada en el país, ha regresado con fuerza.
El factor Robert F. Kennedy Jr.
Expertos y analistas apuntan a que la desconfianza pública es el motor principal de esta emergencia. El actual secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su postura escéptica hacia la inmunización, está bajo fuego cruzado. Críticos y sectores médicos lo acusan de alimentar el temor a las vacunas, facilitando que el virus encuentre terreno fértil en las aulas y hogares estadounidenses.
Una enfermedad que no es "un simple sarpullido"
El sarampión es altamente contagioso y puede ser devastador. Además de la fiebre alta y las erupciones cutáneas, las autoridades advierten que el virus puede derivar en complicaciones graves como:
Neumonía, Inflamación cerebral (encefalitis) y Secuelas permanentes o la muerte.
Con la epidemia extendiéndose también a países desarrollados en Europa y Medio Oriente, la salud global se encuentra en un punto de inflexión donde la ciencia lucha contra la desinformación.

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