Diario Azua / 3 de marzo 2026
La creciente tensión entre Irán, Israel y Estados Unidos no es un conflicto lejano que solo deba preocupar a las grandes potencias. Cuando el tablero geopolítico se mueve en una región estratégica para la producción y el tránsito de petróleo, las ondas expansivas llegan hasta economías pequeñas y abiertas como la nuestra.
La República Dominicana depende en gran medida de la importación de combustibles. Si el conflicto escala y se interrumpen suministros o se disparan los precios internacionales del crudo, el impacto sería casi inmediato: subiría el costo del transporte, de la energía eléctrica y, en consecuencia, de los alimentos y servicios básicos. Es una cadena que termina golpeando directamente el bolsillo de las familias dominicanas y reduciendo su poder adquisitivo.
No se trata de alarmismo, sino de realismo económico. En un contexto global inestable, los mercados reaccionan con rapidez, muchas veces incluso antes de que se materialicen los peores escenarios. Un alza sostenida del petróleo podría traducirse en más inflación y mayor presión sobre el gasto público —por los subsidios a los combustibles y la electricidad— afectando la estabilidad económica.
Por eso, más que reaccionar, el Gobierno debe anticiparse. La prevención es siempre menos costosa que la improvisación. Resulta prudente fortalecer o crear reservas estratégicas de combustibles que permitan amortiguar aumentos bruscos por algunos meses. También es necesario revisar prioridades presupuestarias, reducir gastos no esenciales y enfocar los recursos en proteger la estabilidad interna.
En momentos de posible crisis global, el manejo responsable de las finanzas públicas no es una opción ideológica, sino una necesidad práctica. Mantener disciplina fiscal y promover el ahorro energético son decisiones que pueden marcar la diferencia entre una crisis manejable y un descontrol económico.
El verdadero riesgo no es solo lo que ocurra en Medio Oriente, sino lo que deje de hacer el Gobierno aquí. Si se espera a que los precios se disparen para entonces buscar soluciones, el costo social será mayor. Pero si se actúa con previsión, planificación y sentido de prioridad, se podrá atravesar la crisis con menos daño.
Las crisis internacionales no se pueden controlar desde la República Dominicana, pero sí se puede fortalecer la capacidad de respuesta interna. Gobernar, en tiempos de incertidumbre, significa prepararse hoy para protegernos mañana.



























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