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viernes, 10 de julio de 2026

Omar Fernández, después de la curva


Diario Azua / 10 de mayo 2026

José Espinosa Feliz

Se habla con frecuencia de que las buenas costumbres, el respeto de los hijos hacia sus padres y la obediencia a sus orientaciones están en continuo deterioro. En ese sentido, el rumbo de la sociedad se torna incierto.

Omar Fernández, hijo del expresidente Leonel Fernández, se convierte en el único político dominicano con proyección presidencial al que la Constitución le permite competir electoralmente con su padre. Ante esa posibilidad, algunos sectores, con el fin de minar la estabilidad del partido Fuerza del Pueblo, intentan sembrar cizaña para que ese escenario se haga realidad, sin importarles socavar una relación afectiva de primer orden.

Lo que muchos no se esperaban era encontrarse con una persona que, a pesar de su juventud, ha demostrado una madurez sorprendente. Omar se ha adueñado del escenario político-social al mostrarse como un hijo respetuoso. Como muestra, pudimos ver en el debate de abril de 2024 por la senaduría del Distrito donde le dijo a Guillermo Moreno lo siguiente:

«En este momento hago una invitación y hasta una reflexión a que lea la Biblia, el libro de Éxodo 20:12. Establece: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da". El día que me tenga que ver yo precisado a deshonrar o sentir vergüenza por mis padres para llegar a un cargo público, mejor dejo la política porque esto evidentemente no es para mí».

Sus primeros pasos por la política

Uno de sus primeros pasos visibles en la política fue en 2011, cuando tenía 18 años: formó un movimiento juvenil, Yo Soporto, en apoyo a Danilo Medina. En ese momento, todos lo vieron como el hijo del presidente Leonel Fernández.

En 2019, cuando su padre renunció al PLD, se adhirió a los trabajos de formación del partido Fuerza del Pueblo. Según una información aparecida en el Listín Diario, bajo la firma de la periodista Lisaury Díaz, Omar había expresado en varias ocasiones que en esta fecha fue la “primera vez” que decidió abrazar una causa influenciado y motivado por una frase que siempre ha respetado de su padre: “En política es importante seguir causas, no cargos, y las causas te llevan al cargo”.

«Sangre liviana»

En los campos se habla de personas «sangrúa» y de «sangre liviana». Omar heredó el ADN de su padre, Leonel Fernández, a quien le sucedió lo mismo en sus primeros años, cuando aspiró a la presidencia de la República.

Para 2020, Omar decidió aspirar como candidato a diputado por la circunscripción No.1 del Distrito Nacional, resultando electo como el segundo más votado en esa demarcación. Esta fue la oportunidad que aprovechó para lograr presencia pública constante; asimismo, ha presentado importantes iniciativas legislativas que le han granjeado afectos, incluyendo a militantes de otros partidos.

Al ser elegido en 2022 como vocero de su partido, tuvo una participación tan activa que muchos analistas comenzaron a verlo como una figura emergente en la política. Su decencia y estilo de comunicación fueron determinantes. Ya no se le veía solo como el hijo de un expresidente, sino que delineaba su propio camino, objetivo difícil de lograr.

La percepción rara vez falla; llega rápido a quien observa, y a Omar Fernández le rodea un aura que lo hace cercano a la gente, añadido a un estilo sencillo y respetuoso. Al comunicar, muestra inteligencia emocional. Aporta, contesta, reacciona ante las disposiciones y leyes que afectan a los de abajo y a la clase media.

Omar es un político diferente; usa las redes para presentar su posición y, como pocos, tiene olfato político, el oído afinado para darse cuenta de dónde están las pulsaciones sentimentales de su pueblo: de las cosas que le convienen al votante. Su aceptación no es casual. Es en base al trabajo, a la estrategia y a la inteligencia.

La sociedad observa. Aunque hay un sector al que no le importa la calidad de sus líderes, otros están atentos a cómo se desempeñan, cómo hablan, cómo contestan y cómo se comportan.

Un liderazgo que se construye con paciencia

Su elección en 2024 como senador del Distrito Nacional se sustentó en el apoyo de su partido FP, del PLD y de otros sectores que se vieron representados en él, lo que lo convirtió en uno de los principales líderes jóvenes con los que cuenta el país.

Omar no se deja provocar; muestra respeto a su padre tal y como lo expresó recientemente:

«Si la decisión estuviese en mis manos, sería yo presidente por primera vez o verlo a él por cuarta vez; mal hijo sería yo si pusiera mis intereses por encima de los de mi padre. Yo al final creo que los hijos están llamados a honrar, respetar y apoyar a sus padres en cualquier emprendimiento que lleven adelante en la vida, acompañarlos y ser un brazo de apoyo para verlo materializado, porque, así como yo sé que para un padre. No lo soy aún, pero supongo que produciría un profundo orgullo ver que tus hijos materialicen sus sueños; también, para un buen hijo debe ser lo propio para un padre».

Su padre se siente orgulloso y lo motiva a continuar; tanto es así que el expresidente, en una entrevista, bromeó diciendo que ahora lo llaman «el papá de Omar».

Los juegos, las iteraciones y la «canchanchanería» en la manera de comunicarse no dejan dudas sobre el mutuo respeto que se profesan.

¿Quién de los dos debe sentirse más satisfecho: el papá o el hijo?

Mientras otros fabrican su figura solo con imágenes, Omar tira el cuerpo al agua y usa las redes para denunciar y defender al pueblo. Es proactivo; tiene iniciativa. Su comunicación es suave, pero frontal cuando denuncia los problemas a los que el gobierno somete a la población.

Omar consolida su liderazgo con el trabajo y, mientras su figura crece, camina con los pies sobre la tierra: cercano a la gente. Observa detenidamente: no está en su proyecto rebasar antes de tiempo. Conduce con aplomo y sabe que después de la curva la vida continúa.



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