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martes, 14 de julio de 2026

El eco de Balaguer a 24 años de su partida: El hombre que moldeó el siglo XX dominicano



Diario Azua / 14 de julio 2026

Crónica de un aniversario: Del pragmatismo del "pedazo de papel" a la construcción masiva y el control político que transformaron la República Dominicana.

Santo Domingo. – El 14 de julio de 2002, la historia dominicana cerraba uno de sus capítulos más extensos y debatidos con el fallecimiento, a los 95 años de edad, de Joaquín Balaguer. Hoy, al cumplirse 24 años de aquella madrugada en la Clínica Abreu, la figura del líder histórico del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) sigue despertando pasiones encontradas, consolidándose como el político más polarizante de nuestra era contemporánea.

Balaguer no solo gobernó el país durante 22 años no consecutivos; el doctor, ensayista y estadista dictó el ritmo de la transición postrujillista (1960-1962), sobrevivió y se impuso en los turbulentos "Doce Años" (1966-1978) y retornó con el pragmatismo económico de los "Diez Años" (1986-1996).

La fisonomía del cemento y el resguardo verde

El balaguerismo dejó una huella física imborrable. Sus administraciones basaron el desarrollo económico en la industria de la construcción, impulsando una infraestructura masiva que sacó al país de la ruralidad decimonónica. Sistemas de riego estratégicos, carreteras troncales, hospitales de referencia y las principales presas hidroeléctricas que hoy sustentan el sistema energético nacional nacieron bajo su rúbrica.

Paralelamente, su gestión desarrolló una faceta conservacionista férrea, casi militar. Consciente del valor del agua y los bosques, Balaguer implementó políticas ecológicas drásticas: clausuró aserraderos, persiguió la tala indiscriminada y delineó los primeros pulmones urbanos del Distrito Nacional, incluyendo el emblemático Parque Mirador Sur, protegiendo las cuencas fluviales con un celo que sentó precedente.

El costo democrático: Persecución y pragmatismo

Sin embargo, el hormigón y los parques nacionales tuvieron un alto costo político. Las páginas más oscuras de su era se escribieron durante el periodo de los "Doce Años", un escenario marcado por la intolerancia democrática, la represión brutal contra la disidencia de izquierda, exilios forzados y asesinatos políticos que enlutaron a cientos de familias dominicanas.

La institucionalidad electoral también sufrió el peso de su astucia. Cuestionado constantemente por fraudes en las urnas y célebre por su concepción de que las leyes debían supeditarse a la realidad del poder, su frase "la Constitución es un pedazo de papel" quedó grabada como el lema de su pragmatismo caudillista.

A más de dos décadas de su desaparición, Joaquín Balaguer sigue siendo un espejo donde la República Dominicana mira sus propias contradicciones: el progreso material frente al sacrificio de las libertades públicas.

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