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sábado, 18 de julio de 2026

Ciudad Carpita: El drama y la resiliencia de los 21,000 desplazados por los terremotos en Venezuela


Vista parcial de la 'Ciudad Carpita', un refugio improvisado para personas desplazadas tras los dos terremotos que azotaron la región, en Mare Abajo, estado de La Guaira, Venezuela. (AFP/ Fuente Externa)


Diario Azua / 18 de julio 2026

Entre la resignación y la esperanza, miles de familias se organizan en refugios improvisados en La Guaira tras los devastadores sismos de junio.

La Guaira, Venezuela."Bienvenidos a Ciudad Carpita", reza un letrero improvisado junto al tricolor venezolano en la entrada de un campamento de damnificados en Mare Abajo. Es la nueva e inesperada realidad para miles de ciudadanos tras los potentes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron al país el pasado 24 de junio, dejando un trágico saldo de casi 5,000 fallecidos y borrando del mapa vecindarios enteros.

Hoy, la playa de La Guaira se ha transformado en un laberinto de lonas y tiendas de campaña. Casi 21,000 personas afectadas viven actualmente en campamentos distribuidos entre Caracas y este estado costero, la zona cero del desastre.

Comunidad en la intemperie: Cocinas comunitarias y resiliencia

A pesar del dolor por la pérdida de familiares y de sus hogares, los refugiados intentan estructurar una rutina dentro del caos. En las hileras de carpas, las tareas domésticas se realizan al aire libre bajo el inclemente sol caribeño:

Logística básica: Las familias comparten neveras y cocinan en grandes ollas comunes utilizando bombonas de gas. El ingenio popular se evidencia en el alquiler de lavadoras portátiles por cinco dólares la tanda.

Servicios precarios: La electricidad depende de conexiones improvisadas a postes del alumbrado público que fallan constantemente, mientras que el suministro de agua se reduce al paso diario de un camión cisterna estatal.

Alerta sanitaria: Las autoridades han desplegado hospitales de campaña para mitigar brotes de enfermedades respiratorias e intestinales, latentes debido a la escasez crónica de baños portátiles y agua limpia.

"Tenemos que salir adelante, tenemos que agradecer que tenemos una oportunidad. Pero con un propósito hacia adelante, mente clara, continuar la vida y ayudar a los que nos quedan", relata Hengelbert Bello, de 38 años, quien pasó de habitar un apartamento en el complejo Gran Cacique Mare Abajo a dormir sobre la arena.

"Muchos sueños se quedaron aquí"

El paisaje urbano de La Guaira es devastador. Al menos 185 edificaciones colapsaron por completo y cerca de 900 presentan daños estructurales severos. Torres de apartamentos construidas hace años se partieron literalmente en dos o se desplazaron centímetros de sus bases.

Para sobrevivientes como Ramón González, un barbero de 42 años que ahora comparte su carpa con su esposa, sus cuatro hijos y dos ancianos desamparados, volver a mirar los escombros es una tortura emocional. Recuerda con dolor a una adolescente vecina que falleció el día del sismo, justo antes de celebrar sus 15 años.

A pesar de la magnitud de la tragedia y la certeza de que la promesa estatal de reubicación habitacional será un proceso largo, el espíritu de los damnificados se mantiene firme en la espera. "Hemos sobrevivido a muchas cosas", afirma González. "Esperaré el tiempo que sea necesario para recuperar mi casa".

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