Israel bombardeó una aldea del sur del Líbano en medio de la guerra en el Golfo. (ATEF SAFADI / EFE)
Diario Azua/ 29 de abril 2026
La muerte de Alí Jameneí desató una guerra que ya suma miles de víctimas, mantiene bloqueado el petróleo mundial y tiene al puerto de Chah Bahar en jaque.
Lo que comenzó como una operación quirúrgica de inteligencia hace exactamente dos meses, se ha transformado en un conflicto regional de consecuencias globales impredecibles. Este martes, la guerra que enfrenta a la coalición de Estados Unidos e Israel contra Irán alcanzó la marca de los 60 días sin que las mesas de negociación en Pakistán logren frenar la ofensiva.
El origen del caos La chispa que encendió el polvorín ocurrió el pasado 28 de febrero, cuando fuerzas aliadas bombardearon un complejo en Teherán tras localizar al líder supremo iraní, Alí Jameneí. El ataque no solo acabó con su vida y la de su círculo cercano, sino que provocó una respuesta militar inmediata que ya se cobra más de 5,900 vidas entre Irán y el Líbano, además de víctimas en Israel y estados árabes vecinos.
Golpe al bolsillo global: El cierre de Ormuz La represalia más contundente de Irán ha sido el cierre del Estrecho de Ormuz, la arteria por donde fluye el 20 % del crudo mundial. Esta medida ha disparado los precios del combustible y ha obligado a la ONU a buscar mecanismos de transporte terrestre alternativos para evitar el colapso energético.
En el ámbito logístico, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) reportó una situación crítica en el puerto de Chah Bahar. Debido al bloqueo naval impuesto por Washington, más de 20 buques se encuentran varados en esta terminal estratégica, que antes del conflicto operaba con apenas cinco barcos diarios.
Trump rechaza las condiciones de Irán A pesar de que el presidente Donald Trump afirmó que Irán se encuentra en un "estado de colapso" y busca desesperadamente reabrir las rutas comerciales, las negociaciones están en un punto muerto. Trump expresó su insatisfacción con la última propuesta iraní, que pretende liberar el Estrecho de Ormuz sin abordar un diálogo nuclear inmediato.
"El objetivo es claro: impedir que la República Islámica acceda a un arma nuclear", ha reiterado la administración estadounidense, mientras el mundo observa con nerviosismo una guerra que, tras ocho semanas de combates, parece lejos de encontrar una salida diplomática.

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