Lavrov propone cumbre de potencias mientras crece tensión global. (EFE)
Moscú.– El tablero internacional está al rojo vivo. En un movimiento que mezcla la diplomacia de última hora con una advertencia sombría, el Kremlin ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de una cumbre urgente entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, Rusia, Reino Unido y EE. UU.).
El fin del Derecho Internacional
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, fue tajante: la idea de Vladímir Putin, planteada originalmente antes de la pandemia, ya no es una opción, sino una necesidad vital. El detonante actual es la escalada bélica de Washington contra Irán, un conflicto que, según Moscú, ha terminado por dinamitar las reglas del juego que conocíamos.
"El derecho internacional ya no existe de facto; es solo un fantasma jurídico", declaró el portavoz Dmitri Peskov, subrayando que el mundo ha entrado en una "tormenta perfecta" donde las normas previas han sido sustituidas por el uso de la fuerza y los intereses individuales.
Puntos clave de la postura rusa:
Exigencia a EE. UU.: Moscú demanda que Washington explique cómo su ofensiva en Irán se alinea con las normas globales (o lo que queda de ellas).
Aislamiento estratégico: Ante la inestabilidad en Oriente Medio, Putin ha dado la orden de priorizar el "potencial propio". Rusia se enfocará en sus propios intereses económicos y políticos mientras el conflicto escala.
El factor energético: La guerra en Irán está reconfigurando las alianzas; Rusia ya se prepara para desviar su suministro de crudo hacia potencias como China e India, aprovechando el vacío dejado por la inestabilidad en el Golfo.
Mientras el mundo observa con nerviosismo los movimientos en Irán y los ecos de la guerra en Ucrania, la propuesta de esta cumbre se presenta como el último intento de evitar que los conflictos regionales se fusionen en una conflagración global irreversible.

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