SANTIAGO. – La "Ciudad Corazón" no solo vibró; latió al ritmo de un ícono. En una noche que ya se inscribe en las páginas doradas de la música dominicana, Juan Luis Guerra y 4.40 transformaron el Estadio Cibao en un templo de euforia, nostalgia y perfección técnica.
Un viaje de la nostalgia a la modernidad
Desde los primeros acordes de “Rosalía”, el público supo que no estaba ante un concierto más. La producción, marcada por un despliegue de luces deslumbrante y un innovador show de drones que dibujó figuras en el cielo santiaguero, sirvió de marco para un repertorio que atravesó décadas de éxitos.
El momento que paralizó el corazón: 1984 regresa
El clímax emotivo llegó cuando el reloj pareció retroceder 42 años. Juan Luis Guerra convocó al escenario a Maridalia Hernández, Mariela Mercado y Roger Zayas.
Una lluvia de estrellas en el escenario
El maestro no estuvo solo. La velada fue un desfile de talento y diversidad generacional:
Toque internacional: Beto Montenegro (Rawayana) aportó frescura con “El Niágara en Bicicleta”.
Sabor local: El Prodigio y El Blachy pusieron el sello auténtico del Cibao en temas como “El Farolito” y “Visa para un sueño”.
Complicidad: Frank Ceara, Sandy Gabriel y la dirección impecable de Janina Rosado elevaron la calidad musical a niveles de excelencia.
Un cierre con "Bilirrubina" y fuego
Como era de esperarse, el himno “La Bilirrubina” puso el broche de oro bajo un cielo iluminado por fuegos artificiales, dejando al público con la adrenalina al máximo.
Si te lo perdiste o quieres repetir la dosis, la magia continúa. Este sábado 21 de febrero, Juan Luis Guerra regresa al Estadio Cibao para su segunda función consecutiva.


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