Diario Azua / 9 de febero 2026
Santo Domingo. — El puente Juan Pablo Duarte parece estar atrapado en un ciclo infinito de reparaciones y deterioro. A pesar de la millonaria inversión de 60 millones de pesos realizada en 2022, la estructura presenta nuevamente hoyos críticos en sus juntas de expansión, provocando caos en el tránsito y poniendo en peligro la vida de quienes lo cruzan.
Lo que debía ser una solución definitiva por parte del Ministerio de Obras Públicas y la contratista PINSA, hoy se traduce en seis juntas erosionadas, varillas expuestas y un ruido ensordecedor cada vez que un vehículo pesado impacta los desperfectos.
Crónica de un gasto cuestionado
La obra, adjudicada originalmente para ejecutarse en dos meses, enfrentó múltiples tropiezos desde su inicio:
Retrasos: Los trabajos de 2022 se extendieron casi el doble del tiempo prometido.
Reparaciones sobre reparaciones: En menos de seis meses tras la inauguración, hubo que intervenir las juntas en tres ocasiones.
Intimación legal: En 2023, el ministro Deligne Ascención tuvo que intimar a la empresa para corregir fallas sin costo adicional, bajo la sospecha de mala calidad en los materiales.
Motoristas: Las víctimas principales
Más allá de los daños mecánicos a los vehículos y los tapones kilométricos que se forman en dirección Este-Oeste y en el carril de contraflujo, los motociclistas se llevan la peor parte. Al intentar esquivar las grietas o impactar con los metales descubiertos, los accidentes son constantes, generando situaciones de alto riesgo en una de las vías más transitadas de la capital.
"Es un golpe seco que daña el tren delantero y, si vas en un motor, te vas al suelo seguro", comentan conductores que transitan diariamente por la estructura.
¿Falla de ingeniería o de material?
Expertos y ciudadanos coinciden en que la rapidez con la que el material se ha desprendido sugiere una baja calidad en los insumos utilizados o una ejecución técnica deficiente que no resiste el alto flujo de carga pesada que soporta el puente. Mientras tanto, el "dolor de cabeza" de los capitaleños continúa, a la espera de una respuesta oficial que explique por qué una inversión de 60 millones se ha desvanecido en menos de cuatro años.

No hay comentarios
Publicar un comentario