Writen by
diarioazua
22:50:00
-
0
Comments
Por Araceli Aguilar Salgado
Diario Azua / 12 enero 2026.-
"La prensa libre es la madre de todas las libertades." Manuel Azaña
El informe de la UNESCO sobre tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios (2022-2025) revela un panorama alarmante: la libertad de expresión ha disminuido un 10 % desde 2012, un retroceso histórico que no se había visto en décadas. A ello se suma un aumento significativo de la autocensura, que alcanza el 63 % entre periodistas, reflejo de un entorno cada vez más hostil para el ejercicio del periodismo. Estos indicadores reflejan un retroceso histórico que amenaza no solo al periodismo, sino a la democracia misma.
La violencia contra periodistas: un patrón persistente
El informe revela que entre 2022 y 2025, 186 periodistas fueron asesinados, un aumento del 67 % respecto al período anterior. Solo en 2025, 93 periodistas perdieron la vida, 60 de ellos en zonas de conflicto. Estas cifras muestran que el periodismo sigue siendo una profesión de alto riesgo, especialmente en contextos de guerra y violencia política.
La impunidad continúa siendo la norma: aunque las tasas han bajado del 95 % en 2012 al 85 % en 2024, la mayoría de los responsables no enfrentan justicia. Este déficit de rendición de cuentas perpetúa un ciclo de violencia que desalienta la labor informativa y erosiona la confianza ciudadana en las instituciones.
Además, los ataques no se limitan a la violencia física. Los periodistas enfrentan amenazas digitales, legales y campañas de hostigamiento que los obligan al exilio. Desde 2018, más de 900 periodistas en América Latina y el Caribe han tenido que abandonar sus países, lo que refleja un deterioro regional particularmente grave.
El acoso digital y la dimensión de género
El informe subraya que el acoso en línea contra periodistas ha aumentado en todo el mundo, afectando de manera desproporcionada a las mujeres. En 2025, el 75 % de las periodistas reportaron haber sufrido violencia digital, frente al 73 % en 2020. Este fenómeno no solo vulnera la seguridad personal, sino que también limita la participación femenina en el espacio público, debilitando la diversidad y pluralidad informativa.
La violencia de género en el periodismo es un reflejo de desigualdades estructurales que se reproducen en el ámbito digital. La falta de mecanismos efectivos de protección y denuncia agrava la situación, dejando a las mujeres periodistas en una posición de vulnerabilidad constante.
Crisis de confianza y desinformación
El informe también advierte sobre una crisis de confianza en la información: 7 de cada 10 personas creen que periodistas, gobiernos y líderes empresariales engañan deliberadamente al público, mientras que 9 de cada 10 votantes temen que la desinformación afecte las elecciones.
Este panorama refleja un debilitamiento de la credibilidad institucional y un terreno fértil para el auge de regímenes autoritarios. La desinformación, amplificada por plataformas digitales y algoritmos opacos, erosiona la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y debilita la democracia.
Tendencias positivas y resiliencia
A pesar del deterioro, el informe destaca avances significativos:
· Acceso digital: 1 500 millones de personas obtuvieron acceso a redes sociales y plataformas de mensajería entre 2020 y 2025, ampliando la participación cívica.
· Periodismo colaborativo: el auge de investigaciones transfronterizas fortalece la capacidad de la prensa para enfrentar la corrupción y el crimen organizado.
· Medios comunitarios: cada vez más países reconocen legalmente a los medios locales, asegurando fuentes de información fiables y cercanas a la ciudadanía.
Estos avances muestran que, aunque la libertad de prensa está bajo presión, existen semillas de resiliencia que pueden florecer si reciben apoyo institucional y social.
Soluciones propuestas por la UNESCO
El informe plantea tres líneas de acción clave:
· Protección e inversión en periodismo: los Estados deben reconocer al periodismo libre e independiente como prioridad para sociedades pacíficas.
· Transparencia digital: fortalecer la gobernanza de plataformas en línea, garantizando acceso transparente a la información y rendición de cuentas.
· Alfabetización mediática: formar ciudadanos críticos capaces de navegar con seguridad en el ecosistema digital y distinguir información veraz de desinformación.
Estas propuestas son viables, pero requieren voluntad política y cooperación internacional. Sin un compromiso real de los Estados y las empresas tecnológicas, las soluciones corren el riesgo de quedarse en el papel.
El periodismo enfrenta una crisis global marcada por violencia, impunidad y concentración de poder mediático. Sin embargo, también existen oportunidades para reconstruir confianza y fortalecer la democracia. El desafío es reconocer que la libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino un derecho colectivo de las sociedades a estar informadas.
La UNESCO advierte que, sin una gobernanza multilateral renovada, arraigada en la libertad de expresión y el acceso a la información, las tendencias regresivas seguirán predominando. El periodismo, en este sentido, no solo informa: es un pilar de la paz y la justicia global.
"La libertad de prensa no es un privilegio, es el derecho de los pueblos a saber." Albert Camus
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com




No hay comentarios
Publicar un comentario