El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,durante su rueda de prensa hoy en Ankara. (Fuente Externa)
Diario Azua / 8 de julio 2026
Washington.– La volatilidad ha regresado con fuerza a Oriente Próximo. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó este miércoles el inicio de una nueva oleada de bombardeos selectivos contra posiciones iraníes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. La ofensiva militar responde a una orden directa del presidente Donald Trump, quien horas antes había declarado unilateralmente como "terminado" el memorando provisional de paz firmado con Teherán hace apenas un mes.
Según el comunicado oficial emitido por el CENTCOM en la red social X, la misión busca degradar la capacidad de Irán para amenazar la libre navegación en esta estratégica vía marítima, haciendo al régimen islámico responsable de las recientes agresiones contra buques mercantes civiles de intereses saudíes, emiratíes y qataríes.
Una tregua que duró un suspiro
El origen de este nuevo choque, considerado el más grave desde la firma del alto el fuego el pasado 17 de junio, estalló a principios de semana tras el hostigamiento a varios barcos comerciales. La primera respuesta de la Casa Blanca fue revocar de inmediato el permiso de venta internacional de crudo que le había concedido a Irán en el pacto bilateral.
La escalada bélica no tardó en materializarse: Washington bombardeó más de 80 objetivos en territorio iraní la noche del martes, a lo que la República Islámica respondió atacando posiciones en Baréin y Kuwait.
Desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump endureció su retórica calificando a los líderes iraníes de "salvajes" y "mentirosos", asegurando que el proceso de negociación era una pérdida de tiempo. Sin embargo, al cierre de la cumbre, el mandatario matizó sus palabras sugiriendo que la ofensiva actual será de corta duración y funciona más como un contundente mensaje de advertencia que como el reinicio formal de una guerra abierta.
Pánico en los mercados y un futuro incierto
Pese al intento de moderación final del presidente estadounidense, la incertidumbre ya ha pasado factura a la economía global. Tras las declaraciones, los mercados financieros internacionales reaccionaron a la baja con caídas del 2% en índices europeos como el Ibex, mientras que el precio del petróleo registró un repunte inmediato del 6%.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador de Teherán, Mohamed Bagher Ghalibaf, utilizó sus canales oficiales para acusar a Estados Unidos de violar sistemáticamente la tregua, aludiendo no solo a los bombardeos y al bloqueo petrolero, sino también a las recientes incursiones israelíes en el Líbano. "La era de la intimidación ha terminado; no nos doblegaremos", sentenció el funcionario.
Con este panorama, la hoja de ruta de 60 días fijada en el memorando para alcanzar un acuerdo definitivo de paz cuyo plazo expira el próximo 21 de agosto parece completamente descarrilada. El documento comprometía la congelación del programa nuclear y la apertura del estrecho a cambio del levantamiento gradual de sanciones y un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares; unas condiciones que, según analistas internacionales, ya generaban un fuerte escepticismo en Washington al considerarlas excesivamente favorables para los intereses de Teherán.












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