Titulares

sábado, 2 de mayo de 2026


Diario Azua / 2 de abril 2026

En un esfuerzo por fortalecer el tejido social y educativo de su distrito, el congresista Adriano Espaillat hará entrega formal de 2 millones de dólares en fondos federales al City College de Nueva York (CCNY) este viernes. Esta partida, gestionada por el legislador de origen dominicano, busca potenciar proyectos locales en el corazón de comunidades clave como Harlem y Washington Heights.

Inversión en el futuro comunitario La ceremonia de entrega tendrá lugar a las 2:00 p. m. en el emblemático Shepard Hall del campus del CCNY. Estos recursos no son un esfuerzo aislado; forman parte de una gestión robusta que ha logrado movilizar más de US$14.1 millones durante el presente ciclo legislativo para el beneficio del Distrito 13 de Nueva York.

Un compromiso con el Distrito 13 Espaillat, quien hizo historia al convertirse en el primer domínico-estadounidense en la Cámara de Representantes, continúa priorizando el desarrollo de sectores estratégicos. Los fondos asignados al City College están diseñados para impactar directamente en:

Iniciativas de investigación y programas locales.

Fortalecimiento de la infraestructura educativa.

Proyectos de vinculación comunitaria en el noroeste del Bronx y el alto Manhattan.

Impacto regional La gestión del congresista abarca zonas de alta densidad poblacional y relevancia cultural para la diáspora, incluyendo Inwood, Washington Heights y Harlem. Con esta nueva inyección de capital federal, se busca garantizar que las instituciones académicas sirvan como motores de cambio y estabilidad para las familias del área.



Momento del arresto de González Contreras, vinculado a la supuesta estafa del proyecto West Side Residences, que afectó a decenas de inversionistas en la zona este. (Fuente externa)


Diario Azua / 2 de mayo 2026

El Ministerio Público dominicano ha dado un golpe a las redes de estafas inmobiliarias en el polo turístico del Este. Tras la captura de Joan Fernando González Contreras, las autoridades preparan la solicitud de prisión preventiva por su presunta vinculación en el fraude del proyecto West Side Residences Punta Cana. El arresto, ejecutado por la unidad especializada en prófugos, marca el inicio de un proceso judicial que busca resarcir a las víctimas de la constructora Paceo.

Captura y operativo especializado La detención de González Contreras no fue fortuita. Fue el resultado de un operativo liderado por la Unidad de Captura de Prófugos, Rebeldes y Condenados (Ucaprec), bajo la dirección de la fiscal Andry De Los Santos. El imputado era buscado por su participación clave en un esquema que afectó a numerosos inversionistas y familias que buscaban una propiedad en la zona turística de Punta Cana.

El esquema del proyecto "West Side Residences" Según las investigaciones preliminares, la estafa se articuló a través del proyecto habitacional West Side Residences, desarrollado por la Constructora Paceo. Las víctimas denuncian irregularidades en la entrega de inmuebles y el manejo de los fondos de inversión, lo que ha llevado al Ministerio Público a calificar el caso como una estafa inmobiliaria de gravedad.

Próximos pasos judiciales Actualmente, los fiscales se encuentran en la fase final de la elaboración de la medida de coerción. El Ministerio Público adelantó que solicitará la prisión preventiva como medida cautelar, argumentando el riesgo de fuga y la necesidad de proteger la integridad del proceso de investigación, que aún podría arrojar nuevos implicados y ramificaciones delictivas.

Dr. Javier D. Restrepo,  Mons. Ramon de la Rosa y Dr. Amin Cruz

 

Por Dr. Amín Cruz
Diario Azua / 02 mayo 2026.-

“La libertad es el derecho de todo ser humano a ser honesto consigo mismo”, Friedrich Nietzsche.

En un mundo hiperconectado, donde la información circula a velocidades sin precedentes y las plataformas digitales se han consolidado como el principal ecosistema comunicacional, la ética periodística digital se erige como uno de los mayores desafíos del siglo XXI. Más que una disciplina, constituye un compromiso ineludible con la verdad, la responsabilidad social y la dignidad humana.

La revolución tecnológica ha democratizado la producción y difusión de contenidos, permitiendo que tanto periodistas como ciudadanos participen activamente en la construcción del discurso público. Sin embargo, esta apertura también ha generado un entorno complejo y vulnerable, marcado por la proliferación de noticias falsas, la manipulación informativa, la descontextualización de los hechos y la erosión de la confianza en los medios.
Dr. Ignacio Ramonet y Dr. Amin Cruz, Pg.107
En este contexto, pensadores como el Dr. Ignacio Ramonet han advertido que el periodismo digital debe sostenerse sobre tres pilares fundamentales: veracidad, transparencia y responsabilidad social. Sin estos principios, la información deja de ser un bien público para convertirse en un instrumento de confusión y poder.

Desde el año 2005 hasta el 2019 de manera consecutiva venía reflexionando en el Congreso Hispanoamericano de Prensa y Congreso Mundial de Prensa la voz autorizada el maestro de maestros, el padre de la ética periodística en América Latina, Javier Darío Restrepo, quien afirmó con claridad visionaria: “El desafío no es únicamente técnico, sino profundamente ético. La inmediatez no puede sustituir la verificación, ni la viralidad justificar la ausencia de contexto. La ética digital no es un accesorio del periodismo; es su columna vertebral en el siglo XXI”.

Sus palabras adquieren hoy una vigencia indiscutible en una era dominada por algoritmos, tendencias virales y la presión constante de la inmediatez.

Organismos internacionales como la UNESCO han reiterado la necesidad de establecer marcos regulatorios y protocolos claros que orienten el ejercicio del periodismo en entornos digitales. Entre sus principales recomendaciones destacan: la verificación rigurosa de la información, la protección de la privacidad de las audiencias, la alfabetización mediática y el uso ético de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial, en particular, representa un punto de inflexión. Su capacidad para generar contenidos, segmentar audiencias y amplificar mensajes plantea interrogantes éticos fundamentales: ¿quién controla la información?, ¿cómo garantizar la transparencia de los algoritmos?, ¿de qué manera evitar la manipulación masiva? Estas preguntas obligan a repensar el rol del periodista no solo como informador, sino como garante de la verdad y mediador responsable entre la tecnología y la sociedad.

Voces contemporáneas como el Dr. Ignacio Ramonet, Mons. Ramon de la Rosa y Carpio y el Dr. Ricardo Nieves coinciden en que la ética periodística digital debe asumirse como un compromiso global e inquebrantable: proteger la verdad, salvaguardar la dignidad humana y garantizar que la información continúe siendo un bien público universal.

No se trata únicamente de adaptarse a la tecnología, sino de humanizarla. El periodismo no puede renunciar a su esencia en nombre de la rapidez ni del espectáculo. La credibilidad, construida durante décadas, puede perderse en segundos si se sacrifica el rigor por la viralidad.
El futuro del periodismo digital dependerá, en gran medida, de su capacidad para preservar la confianza ciudadana. Esto implica equilibrar innovación tecnológica con principios éticos universales, fortalecer la formación de los profesionales de la comunicación y promover una cultura informativa basada en la responsabilidad, la honestidad y el respeto.

“En este escenario, la ética deja de ser una opción para convertirse en una necesidad estructural. No hay periodismo sin verdad, ni verdad sin ética”.

“La ética está por encima de la inmediatez, de la improvisación y del ‘figureo’ de las redes digitales.”

Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

 Por Lisandro Prieto Femenía

Diario Azua / 02 mayo 2026.-

“No es la vida, es el tiempo lo que resulta insoportable. Por eso no es el deseo de morir, sino el deseo de no haber sido nunca lo que constituye la esencia del hastío” (Cioran, 1973/1981, p. 54).

La pregunta por la permanencia en el mundo no es una cuestión que deba abordarse desde la frialdad de los conceptos, sino desde el respeto sagrado por el misterio de la fragilidad humana. Cuando nos enfrentamos a la trágica decisión de un ser querido de interrumpir su existencia, nos hallamos en un territorio donde las palabras resultan insuficientes y el alma se siente desguarnecida ante un interrogante que parece no tener respuesta. No es posible, ni humano, reducir este acto a una condena moral o a un diagnóstico clínico despojado de sensibilidad. El suicidio, en su penosa realidad, es un grito de auxilio que se apaga, una interpelación que nos convoca no al juicio ético, sino a la presencia y al acompañamiento de quienes quedan en la orilla del duelo. En estas líneas, nos proponemos reflexionar sobre esta herida abierta mediante una fenomenología de la compasión que dialogue con la ternura y la esperanza que emanan de la espiritualidad y la filosofía del cuidado.

Para quienes atraviesan la oscuridad de haber perdido a alguien de esta manera, es vital comprender que el ser humano habita a veces paisajes de una soledad tan profunda que el horizonte se torna invisible. La evolución de las actitudes hacia este acto revela una trayectoria bastante sinuosa: desde el estoicismo antiguo, que veía en la retirada voluntaria una garantía de dignidad frente a la tiranía, hasta la rigidez de la modernidad que, en su afán por el control biopolítico, terminó por estigmatizar al sufriente. No obstante, hoy habitamos una época marcada por cambios sociales vertiginosos que han configurado lo que Byung-Chul Han denomina “sociedad del cansancio”. En su obra homónima, Han advierte que el sujeto posmoderno se encuentra bajo la presión de un imperativo de rendimiento que termina por desgastar la mismidad hasta el colapso, puesto que “el exceso de trabajo y rendimiento se agudiza en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación ajena, pues está acompañada de un sentimiento de libertad” (Han, 2010/2012, p. 30).

Esta autoexplotación y la tecnificación de la vida reducen la existencia a una cifra de rendimiento, dejando al individuo alienado de sus propios vínculos. Resulta necesario preguntarnos si, en medio de esta cultura de la inmediatez, hemos olvidado el arte de sosos los unos a los otros en la debilidad, reconociendo que la autonomía no es autosuficiencia absoluta, sino una capacidad que sólo puede florecer cuando nos sentimos amparados por los demás en nuestra mutua vulnerabilidad.

En la posmodernidad, esta vulnerabilidad adquiere una forma particularmente gélida y cruel. Ya no se trata sólo de la “noche oscura” del alma en un sentido espiritual, sino de lo que podríamos llamar un “apagón sistémico”. En un mundo donde la identidad se ha digitalizado y la psique se ve bombardeada por el flujo ininterrumpido de estímulos, la persona comienza a experimentar su propia vida como un procesamiento de datos que, llegado a un punto de saturación, simplemente “se apaga”. Al respecto, Franco “Bifo” Berardi, en su análisis sobre la precariedad y la infonósfera, sugiere que el colapso mental contemporáneo es una respuesta a la aceleración de la infoestimulación. En su obra Fenomenología del fin, Berardi plantea que el alma ya no puede procesar el exceso de realidad virtual, produciendo una desconexión que se asemeja a un error crítico del sistema: “El ciberespacio es ilimitado, pero el ciber-tiempo, que es la capacidad orgánica de atención y elaboración emocional, es limitado. La aceleración produce una parálisis del juicio y una desensibilización” (Berardi, 2011/2017, p. 84).

Esta metáfora de la computadora que se apaga no es sólo una figura retórica, sino que describe la deshumanización de quien se siente como una terminal agotada. Por su parte, Jean Baudrillard, en sus reflexiones sobre el simulacro, nos advertía que la pérdida de contacto con lo real conduce a una indiferencia radical, donde el sentido se desvanece en favor de la pura exposición. En su obra Cultura y simulacro, el precitado autor señala con crudeza que “la información devora sus propios contenidos; devora la comunicación y lo social. [...] Allí donde pensábamos que la información producía sentido, ocurre lo contrari” (Baudrillard, 1978/2005, p. 116).

Cuando la vida se convierte en un bucle de imágenes sin peso y el sentido es devorado por la sobreinformación, la decisión de salir del juego aparece como un último intento de recuperar una soberanía perdida, aunque sea a través de la propia desaparición. Para las familias, este “apagón” es incomprensible porque sucede en medio de una hiperconectividad aparente, revelando que nunca estuvimos tan solos como cuando estuvimos perpetuamente expuestos a la mirada digital pero ausentes de la caricia humana.

Como podrán apreciar, esta desconexión suele percibirse como una tentativa de “huida”, una escapatoria frente a un sufrimiento que se ha vuelto insoportable. Sobre este último aspecto en particular, Arthur Schopenhauer, aunque crítico con la noción de que el suicidio fuera un ejercicio de libertad real, entendía perfectamente el impulso de evasión ante el dolor. Para él, el individuo no busca la nada por odio a la vida, sino por el deseo vehemente de dejar de sufrir. Concretamente, en sus escritos afirma que “el suicida quiere la vida, y sólo está mal satisfecho con las condiciones en que se le ofrece” (Schopenhauer, 1819/2009, p. 415).

Desde esta perspectiva, la “fuga” no es una renuncia a la existencia per se, sino un intento desesperado de detener el tiempo de la angustia. Esto lo explica muy bien el gran Albert Camus, en El mito de Sísifo, donde profundizaba en esta dialéctica al cuestionar si la huida es una respuesta legítima al absurdo o si constituye un “suicidio filosófico” que niega la propia capacidad de rebelión. “Escapar” aparece así como un refugio ante lo insoportable, pero nos obliga a reflexionar sobre la naturaleza del peso que el sujeto intenta soltar. En definitiva, sitúa este problema en el centro de la labor filosófica, entendiendo que la evasión o la permanencia constituyen la respuesta definitiva ante el absurdo, porque para Camus, el interrogante no admite ambigüedades: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía” (Camus, 1942/2012, p. 15).

Por su parte, Erich Fromm, en su estudio sobre el miedo a la libertad, sugería que el hombre moderno busca a menudo mecanismos de evasión para escapar de la carga de su propia soledad e insignificancia. Es inevitable que aquí nos preguntemos: ¿es acaso la partida voluntaria el escalón final de una serie de pequeñas huidas cotidianas impuestas por un mundo que no ofrece cobijo al espíritu? En concreto, Fromm describe esta pulsión de fuga en El miedo a la libertad indicando que “el hombre se siente solo y aislado. Se asusta. Ante este aislamiento puede elegir entre dos caminos: uno lo lleva a la "libertad positiva", [...] el otro camino es el de retroceder, renunciar a su libertad y tratar de superar su soledad eliminando la brecha que se ha abierto entre su yo individual y el mundo” (Fromm, 1941/2006, p. 165).

En este punto de la reflexión, es indispensable expresar que este “escape”, sin embargo, deja tras de sí una estela de desolación marcada por el sentimiento de culpa de quienes permanecen. El pensamiento pernicioso que susurra “pude haber hecho algo más” se convierte literalmente en una tortura silenciosa para los sobrevivientes. Karl Jaspers, en su análisis sobre la situación espiritual de nuestro tiempo, hablaba de la “culpa metafísica” como esa corresponsabilidad que sentimos por el dolor del otro simplemente por el hecho de ser humanos. No obstante, Jaspers recalca que esta culpa no debe ser un juicio punitivo, sino un reconocimiento de nuestra finitud. En su obra La cuestión de la culpa, señala que “existe una solidaridad entre los hombres que hace que cada uno sea corresponsable de todo el mal y de toda la injusticia del mundo [...] pero donde cesa la posibilidad de actuar, cesa también la responsabilidad jurídica y moral, mas no la metafísica” (Jaspers, 1946/1966, p. 54).

Esta distinción es vital para el doliente, puesto que reconocer que hubo un límite en su capacidad de acción no es indiferencia, sino aceptación cruda de nuestra condición propiamente humana. La culpa tóxica nace de la ilusión de omnipotencia, de creer que podíamos controlar el abismo interior de otro ser. Por ello, es muy importante recuperar lecturas como las de Joan-Carles Mèlich, quien desde una filosofía de la finitud, propone que la respuesta no es la búsqueda de una solución lógica a la culpa, sino la construcción de una ética de la compasión que nos permita perdonarnos a nosotros mismos por ser, sencillamente, limitados. En su obra titulada La fragilidad del mundo, Mèlich reflexiona sobre esta imposibilidad de control absoluto y nos explica que “nuestra condición es la de un ser que no se ha dado a sí mismo el ser, un ser que es desde el principio un ser-con, un ser que depende de los demás, que es vulnerable, que está expuesto. [...] No podemos evitar que el mundo sea un lugar precario” (Mèlich, 2021, p. 48). Aceptar que no pudimos evitar lo inevitable es el primer paso para que el duelo no se convierta en una celda, sino en una herida que, aunque duela, permita el paso de la luz de la misericordia.

Esta perspectiva también nos obliga a revisar profundamente la mirada que tenemos sobre la responsabilidad. A menudo, las familias cargan con el peso de no haber “visto”, ignorando que la libertad humana es una potencia que se despliega en vasos frágiles de barro. La teología católica nos ofrece aquí un bálsamo de paz al reconocer los límites de la voluntad ante el sufrimiento extremo. Al afirmar la dignidad ontológica de la persona por ser imagen de Dios, se reafirma que cada vida posee un valor incondicional, no por lo que produce ni por su capacidad de procesamiento, sino por su mero ser. San Juan de la Cruz (Juan de Yepes Álvarez), en su texto Noche oscura, describe ese estado del alma donde el sentido parece extraviarse y sólo queda la espera en la tiniebla. Para el místico, incluso en ese silencio absoluto de Dios, hay una presencia que sostiene, aunque no se sienta (2010, p. 142). Traigo esta referencia a colación porque me parece fundamental remarcar que esta dignidad nunca se pierde en la crisis, al contrario, es allí donde reclama mayor amparo ante un sistema que descarta lo que deja de ser productivo o funcional.

Es urgente, además, alejarnos de la fría medicalización que despoja al sufrimiento de su dimensión social. Si bien la ciencia aporta herramientas, el consuelo nace de la comprensión del sentido. En este contexto, Emmanuel Levinas, en su ética de la alteridad, nos recuerda que el rostro del otro es una exigencia de responsabilidad infinita. En su obra Totalidad e infinito, sostiene que el encuentro con el otro es, en esencia, un mandato de cuidado: “El rostro se me presenta no como un objeto de percepción, sino como una vulnerabilidad que me interpela. El Rostro me dice: No matarás” (Levinas, 1961/1977, p. 211).

Cuando fallamos en responder a esa vulnerabilidad, la responsabilidad es colectiva. No podemos ignorar que la precariedad y el aislamiento son factores que asfixian el deseo de vivir. Por ello, Viktor Frankl nos enseña que incluso en condiciones extremas, la búsqueda de significado sostiene la existencia (2015, p. 121). Para las familias, la tarea es ahora reconstruir un sentido que incluya la memoria del ser amado no por el acto de su muerte, sino por la luz de su vida entera. La teología pastoral debería encarnar una ética de la ternura (no del juicio moral), recordándonos que el amor de Dios desciende a las profundidades de la desesperación para ofrecer un horizonte de redención que ninguna tecnología puede emular.

Está claro que las estrategias de prevención del suicidio y el consuelo de los que sufren debe entenderse como una responsabilidad comunitaria y política. Se requiere de una praxis de la esperanza que se traduzca en políticas públicas que privilegien el cuidado y la salud mental por sobre la eficiencia y la productividad. En un mundo que valora la utilidad, nos queda la tarea de afirmar que la vida es un don sagrado que se custodia en la mirada y el cuidado del hermano. La caridad social no es sólo asistencia, sino compromiso de transformar nuestras comunidades en refugios donde el dolor sea siempre compartido. Cabe reflexionar, entonces, si nuestras instituciones están preparadas para acoger la sombra sin pretender iluminarla prematuramente con dogmas, permitiendo que el llanto tenga su lugar en el altar del lugar común.

En el diálogo sobre el final de la vida, debemos ser cautelosos con las narrativas de representación. Cuando la sociedad normaliza la muerte autoinfligida como una solución eficiente, corremos el riesgo de desatender el deber de acompañar. La alternativa es el fortalecimiento de la comunidad ritual. Tengamos en cuenta que los ritos de duelo permiten que la pérdida sea integrada en la historia familiar, no como un estigma silencioso, sino como una herida bañada por la luz de la esperanza escatológica que se aferra con sabor agridulce al deseo de “volvernos a ver”. Tampoco se trata de olvidar la tragedia, sino de envolverla en un tejido de solidaridad que impida que el dolor se convierta en una condena eterna para los que permanecen.

Para finalizar, queridos lectores, debemos reconocer que el suicidio nos deja ante un silencio que no debe ser llenado con explicaciones vacías, sino con una presencia amorosa que sostenga la pregunta sin clausurarla. La reflexión filosófica y teológica encuentra su sentido último cuando se vuelve gesto de consuelo para quien llora. El lector no debe cerrar estas líneas con una síntesis intelectual, sino con el deseo de ser, para los otros, un signo de que la esperanza es posible incluso cuando las luces se apagan. ¿Cómo podemos ser hoy ese puerto seguro para quien siente que su barca ya no resiste la tormenta? ¿Es posible que nuestra mayor contribución a la vida sea aprender a escuchar el gemido del corazón ajeno con la misma reverencia con la que entramos en un templo? ¿Podremos, al fin, comprender que nadie se va del todo mientras haya una comunidad dispuesta a custodiar su memoria con la delicadeza de quien sostiene una llama en medio del viento? ¿Y si la verdadera medida de nuestra humanidad no fuera nuestro éxito, sino nuestra capacidad de permanecer al pie de la cruz del otro, en ese instante donde el sistema colapsa, ofreciendo nada más que nuestra propia presencia como prueba de que aún existe lo humano? ¿Es la huida un acto de desamor o la última forma de buscar un descanso que la sociedad le negó en vida al sufriente? ¿Hasta qué punto somos responsables del abismo ajeno y hasta dónde debemos aceptar nuestra bendita incapacidad de salvarlo todo? ¿Podremos perdonarnos, finalmente, por no ser dioses, sino simplemente hermanos vulnerables en busca de un poco de luz?
Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

· Baudrillard, J. (2005). Cultura y simulacro. (A. Vicens y P. Rovira, Trads.). Editorial Kairós. (Obra original publicada en 1978).

· Berardi, F. (2017). Fenomenología del fin: Sensibilidad y mutación ciberespacial. (T. L. Crespo, Trad.). Caja Negra. (Obra original publicada en 2011).

· Camus, A. (2012). El mito de Sísifo. (E. J. Podetti, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1942).

· Cioran, E. M. (1981). Del inconveniente de haber nacido. (T. de la Carrera, Trad.). Taurus. (Obra original publicada en 1973).

· Frankl, V. E. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder. (Obra original publicada en 1946).

· Fromm, E. (2006). El miedo a la libertad. (G. Germani, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1941).

· Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. (A. S. Pascual, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 2010).

· Jaspers, K. (1966). La cuestión de la culpa. (M. de la Iglesia, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1946).

· Juan de la Cruz, S. (2010). Noche oscura. (M. de San José, Ed.). Editorial Monte Carmelo.

· Juan Pablo II (1995). Carta Encíclica Evangelium Vitae sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana. Libreria Editrice Vaticana.

· Levinas, E. (1977). Totalidad e infinito: ensayo sobre la exterioridad. (D. E. Guillot, Trad.). Sígueme. (Obra original publicada en 1961).

· Mèlich, J. C. (2021). La fragilidad del mundo: Ensayo sobre un tiempo precario. Tusquets Editores.

· Schopenhauer, A. (2004). Sobre el suicidio. (M. de Unamuno, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1851).

· Schopenhauer, A. (2009). El mundo como voluntad y representación. (R. R. Aramayo, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1819).

Diario Azua / 2 de mayo 2026

Santo Domingo, República Dominicana. – La Autoridad Portuaria Dominicana (APORDOM) y la Comisión Portuaria Nacional de la República de Guatemala suscribieron un Memorando de Entendimiento con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral, impulsando el desarrollo sostenible, la modernización y la eficiencia de sus sistemas portuarios.

El acto protocolar se llevó a cabo en el Salón Verde del Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por el director ejecutivo de la Autoridad Portuaria Dominicana, Jean Luis Rodríguez, y el director general de la Comisión Portuaria Nacional de la República de Guatemala, Leonel Alberto Molina Cabrera, quienes reafirmaron el compromiso de ambas instituciones con la innovación, la sostenibilidad y el fortalecimiento de la integración portuaria regional.

Al ofrecer las palabras centrales del acto, Jean Luis Rodríguez expresó: ¨Nadie moderniza puertos sin aprender de la experiencia ajena, ni fortalece su sistema portuario si lo hace en aislamiento. Esa cooperación es la que consolida la seguridad, la competitividad y el desarrollo para nuestras sociedades.”  

En tanto, Leonel Molina Cabrera expresó: ¨Todo lo que ustedes han compartido con nosotros lo hemos trasladado a la realidad. Hemos adoptado esa experiencia como parte de nuestro modelo, entendiendo la logística que han desarrollado, la forma en que han articulado la multimodalidad y cómo han impulsado procesos de transformación digital que hoy los posicionan como un referente en el Caribe.” 

La firma de este importante acuerdo se realizó en el marco de la misión técnica que visita el país desde el pasado  27 de abril y hasta el 1 de mayo, como parte de una agenda de trabajo que incluyó visitas técnicas al Puerto Río Haina, la sede de la Autoridad Portuaria Dominicana (APORDOM) y al Puerto Caucedo. 

“Los puertos conectan mercancías, pero, sobre todo, conectan oportunidades. Si trabajamos juntos, con profesionalismo, ética y visión de largo plazo, convertiremos esas oportunidades en empleos, en exportaciones justas y en mayor bienestar para nuestras comunidades”, agregó Jean Luis Rodríguez.

El acuerdo establece un marco de colaboración basado en principios de equidad, reciprocidad y beneficio mutuo, en respuesta a los nuevos retos que enfrenta el sector portuario a nivel global.

“Estamos en medio de un proceso de transformación, y ese camino lleva el aporte de la República Dominicana. Han sido una guía para Guatemala, ayudándonos a abrir puertas, compartir conocimientos y fortalecer nuestras capacidades, con la visión de construir una operación más integrada y un desarrollo conjunto en la región”, aseguró Leonel Molina Cabrera.

Entre las principales áreas de cooperación contempladas en el Memorando se destacan la gobernanza portuaria, la transición energética y sostenibilidad ambiental, la conectividad, la digitalización, la seguridad portuaria y la integración puerto-ciudad.

Asimismo, el acuerdo prevé diversas modalidades de colaboración, incluyendo el intercambio de información y expertos, la realización de programas de capacitación, la organización de eventos técnicos y el impulso a la investigación y desarrollo tecnológico. También se contempla la promoción de una red de colaboración portuaria en el ámbito iberoamericano.

Durante la misión técnica, la delegación guatemalteca sostuvo encuentros con autoridades y operadores portuarios dominicanos para conocer de cerca los modelos de gestión implementados en terminales estratégicas del país, con el objetivo de identificar mejores prácticas que puedan ser replicadas en su sistema portuario nacional, fortaleciendo así los procesos de modernización y competitividad institucional.

El Memorando tendrá una vigencia inicial de cuatro años, renovable automáticamente, y no genera obligaciones jurídicas entre las partes, lo que permite una cooperación flexible y adaptada a las necesidades de cada institución.

Con esta iniciativa, ambas entidades reafirman su compromiso con el fortalecimiento del sector portuario, la innovación y la cooperación internacional como pilares para el desarrollo sostenible.


Diario Azua / 2 de mayo 2026

Santo Domingo, R. D.- La Contraloría General de la República (CGR), el Servicio Nacional de Salud (SNS) y la Dirección de Contrataciones Públicas (DGCP) sostendrán un encuentro nacional con todos los directores de hospitales y centros de salud de la Red Pública, orientado a robustecer los mecanismos de control interno y elevar la eficiencia operativa en los procesos administrativos del sector.

La iniciativa forma parte de los esfuerzos impulsados por el Gobierno dominicano para garantizar una gestión sanitaria más transparente, ordenada y alineada con las normativas vigentes, mediante el fortalecimiento de controles preventivos en áreas esenciales como compras y contrataciones, pagos y registros de contratos.

El encuentro, que reunirá a directores de hospitales, centros autogestionados y subcentros regionales, busca consolidar una cultura de cumplimiento que permita anticipar riesgos, corregir desviaciones y asegurar que cada proceso administrativo contribuya a una mejor calidad del servicio ofrecido a la ciudadanía.

El contralor general de la República, Geraldo Espinosa Pérez, valoró la importancia estratégica del encuentro, al señalar que “este espacio permitirá alinear esfuerzos para consolidar una gestión hospitalaria sustentada en controles oportunos y más efectivos, y aumentar la eficiencia operativa”.

Agregó que la visión institucional apunta a promover una supervisión cercana y preventiva, que acompañe a los centros de salud en la correcta ejecución de sus procesos, evitando situaciones que puedan afectar la integridad de la gestión pública.


Diario Azua / 2 de mayo 2026


FEDA presenta resultados del Programa Cunícola

Santo Domingo- El Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA), dirigido por Hecmilio Galván, ha invertido casi 12 millones de pesos para apoyar los criadores y emprendedores de conejos en el país. 

Según Hecmilio Galván, el Programa Cunicula del FEDA ha beneficiado a unos 4,456 productores y emprendedores con unas 92 jornadas de capacitación y la donación de unos 5,437 conejos, entre ellos casi 1,500 padrotes.

También unos 208 productores de conejos recibieron unas 4,140 planchas de zinc y 1,790 enlates de madera para construir y mejorar sus mini granjas en las 32 provincias del país.

Estos datos fueron presentados en el Seminario Nacional de Presentación de Resultados del Programa Cunícola, donde se dieron a conocer los principales logros, impacto social y de inversión de esta iniciativa orientada al fortalecimiento de la producción cunícola en el país.


Durante la actividad, celebrada en la Ciudad Ganadera, Hecmilio Galván destacó que el programa ha demostrado ser un aporte para diversificar la producción agropecuaria, mejorar la seguridad alimentaria familiar, generar empleos rurales y fortalecer el tejido productivo nacional, consolidándose como un modelo de desarrollo sostenible.

En términos de inversión, Galván informó que el programa alcanzó un monto total ejecutado de RD$11,810,450.00.

Durante el Seminario se creo una comisión integrada por FEDA Y DIGEGA y otras entidades para reabrir las 27 granjas construidas por el FEDA en gestiones anteriores.



El programa ha contado con el respaldo de diversas entidades, entre ellas el propio FEDA, gobernaciones provinciales, alcaldías, asociaciones de productores, cooperativas, Comunidades Fronterizas de las FFAA y la Dirección General de Ganadería, lo que ha permitido ampliar su alcance y fortalecer su impacto en las zonas rurales.

El seminario también sirvió como espacio de intercambio de experiencias entre productores y técnicos, así como para la proyección de nuevas metas que permitan continuar expandiendo el Programa Cunícola a nivel nacional.


Con estos resultados, el FEDA reafirma su misión de impulsar el desarrollo del campo dominicano mediante programas innovadores que generan oportunidades, dinamizan la economía local y fortalecen la seguridad alimentaria del país.

El importante seminario contó con la presencia de diversas personalidades dentro de las cuales figuran; Abel Madera, Director de Ganaderia; el subdirector de la Comunidad de Desarrollo Fronterizo,coronel José Antonio Guzmán; 

Luz Olivia Espinal encargada  de seguimiento del FEDA; Henry Doñé encargado de sección cunicula; 

Rafael Jiménez, criador de conejo, entre otras personalidades.



Es importante lavarse las manos para disminuir el contagio del cólera

Diario Azua / 2 de mayo 2026

GINEBRA. – El panorama sanitario global frente al cólera muestra señales de alivio. Según los últimos informes de situación publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el pasado mes de marzo registró un descenso del 56 % en los contagios a nivel mundial en comparación con el mismo periodo del año 2025.

Esta tendencia positiva no solo se refleja en los nuevos casos detectados, sino también en la tasa de mortalidad. La OMS destacó que los fallecimientos por esta enfermedad cayeron un 66 % respecto a marzo del año anterior, un hito que subraya la efectividad de las intervenciones preventivas y el acceso a tratamientos.

Américas y Europa: Zonas libres de casos Uno de los datos más relevantes del reporte es el "silencio epidemiológico" en varias regiones. Durante marzo, no se notificó ningún caso de cólera en:

La Región de las Américas.

Europa.

El Pacífico Occidental.

A nivel mensual, la incidencia también mostró una mejoría, con una reducción del 17 % en comparación con febrero de este año. Como referencia, en marzo de 2025 se contabilizaron 36,491 casos y 662 decesos en 26 países, cifras que hoy se ven significativamente reducidas.

La prevención sigue siendo la clave Pese a los números favorables, el organismo internacional recordó que el cólera sigue vinculado estrechamente con la falta de agua potable y saneamiento deficiente. La OMS enfatiza que prácticas sencillas como el lavado constante de manos y la higiene alimentaria son las herramientas más poderosas para mantener estas cifras a la baja y evitar el resurgimiento de brotes en zonas vulnerables.


Diario Azua / 2 de mayo 2026

Santo Domingo.En un movimiento estratégico para fortalecer la identidad nacional, el presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Román Andrés Jáquez Liranzo, anunció formalmente el inicio del proceso de renovación del documento de identidad y electoral en la República Dominicana. Bajo el lema de "justeza e igualdad", se informó que los ciudadanos que cumplen años en el mes de abril tendrán como plazo hasta el 11 de mayo para realizar el cambio.

Durante la conferencia magistral dictada en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), Jáquez Liranzo enfatizó que este proyecto, lanzado en el marco del 103 aniversario de la JCE, no representa un simple "cambio de plástico", sino una transformación estructural que impactará a más de nueve millones de dominicanos.

Un documento de "Estado" y no solo un trámite

El titular del organismo electoral desglosó las cinco razones fundamentales por las cuales esta nueva cédula es considerada un asunto de seguridad nacional:

Habilitador de derechos: Es la llave para ejercer la ciudadanía, desde actos civiles (matrimonios, estudios, contratos) hasta el ejercicio democrático del voto.

Depuración del Registro Civil: El proceso conlleva una verificación exhaustiva y transparente de los datos, corrigiendo errores históricos derivados de la antigua gestión manual de los libros registrales.

Vanguardia Tecnológica: Se trata de una tarjeta inteligente y futurista que cumple con estándares internacionales, permitiendo la interoperabilidad con entidades públicas y privadas.

Identidad y Patrimonio: El diseño incluye valores culturales y ambientales, con categorías específicas para menores, militares y extranjeros legales.

Inversión, no gasto: El documento cuenta con más de 100 características de seguridad, garantizando una vida útil prolongada y resistencia contra falsificaciones.

Respaldo Institucional

El evento, organizado por la Fundación Dominicana Debate Global PI y la UCSD, contó con la plana mayor de la JCE, incluyendo a los miembros titulares Dolores Altagracia Fernández e Hirayda Marcelle Fernández, junto a suplentes, delegados políticos y académicos.

La nueva cédula se perfila no solo como el documento oficial de identidad, sino como una herramienta de soberanía que garantiza la paz y el bien común, asegurando que la identidad dominicana esté protegida desde el nacimiento "hasta más allá de la muerte".