Diario Azua / 18 de octubre 2026
La escalada de tensión social e incidentes violentos en Francia ha provocado un cruce indirecto de posturas entre la Casa Blanca y el Palacio del Elíseo. Mientras el presidente estadounidense Donald Trump atribuyó la violencia a las políticas migratorias y solicitó el cierre de las fronteras francesas, Emmanuel Macron prometió sancionar severamente los actos delictivos.
«Cierren sus fronteras y retomen el control», manifestó Trump en Truth Social, calificando la situación de "devastadora" para el país europeo. El balance oficial de las últimas jornadas refleja la gravedad de las movilizaciones: más de 1,200 detenidos y al menos 150 efectivos policiales lesionados tras enfrentamientos, saqueos y ataques a dependencias estatales en múltiples ciudades.
Las manifestaciones, encabezadas por grupos estudiantiles, gremios y los 'chalecos amarillos', responden a reclamos por el alza del costo de la vida y la degradación del modelo de bienestar. Por su parte, Emmanuel Macron rechazó de plano los disturbios: «No hay lugar para la violencia en nuestra República», aseveró el mandatario, quien garantizó que las fuerzas del orden continuarán actuando para devolver la paz social.
Las protestas se enmarcan en un clima de agitación ciudadana que ya ha salpicado a otras naciones de la región como Italia y Albania.
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