Presentes en el Sermón de las Siete Palabras en la Primada Catedrá de América.
Diario Azua /6 de abril 2026
Desde la Catedral Primada, el clero pidió perdón por sus propias faltas y denunció la brecha entre los salarios de miseria de RD$16,000 y las lujosas nóminas de los altos funcionarios. La Iglesia gira hacia una postura más espiritual pero sin soltar el látigo contra la desigualdad.
SANTO DOMINGO – En un Viernes Santo marcado por la introspección, la Iglesia Católica dominicana utilizó el escenario de la Catedral Primada de América para lanzar un Sermón de las Siete Palabras que este 2026 sorprendió por su carga de autocrítica. A diferencia del tono puramente combativo contra proyectos mineros del año anterior, esta vez la institución pidió perdón por sus propias omisiones antes de señalar los males de la nación.
El perdón empieza por casa
El reverendo Francisco Benito Alvarado marcó el inicio del sermón con una declaración sin precedentes: pidió perdón por una Iglesia que a veces es "mejor amiga del funcionario y el escritorio que del enfermo o el inmigrante". Este giro hacia la humildad institucional estableció el tono de una jornada que buscó rescatar la empatía perdida en la sociedad actual.
La bofetada de la desigualdad salarial
Uno de los puntos más álgidos fue la denuncia del padre Mario De la Cruz Campusano, quien puso el dedo sobre la llaga de la economía dominicana. El clérigo comparó los sueldos mínimos de RD$16,000 que percibe la clase trabajadora frente a los salarios millonarios de la alta burocracia estatal. En 2026, el reclamo ya no fue solo para el sector salud, sino una demanda generalizada por la dignidad de todo el que trabaja.
De la inseguridad a la dignidad de la mujer
El sermón también evidenció un cambio de prioridades temáticas:
Mujer y hogar: El padre José Rosado Acosta comparó el sufrimiento de la Virgen María con el de las madres solteras dominicanas que enfrentan solas la violencia y el abandono.
Juventud y política: Las denuncias se centraron en el desempleo juvenil y en una clase política que parece servirse a sí misma en lugar de al pueblo.
Crisis cultural: El cierre, a cargo de Lourdes Martínez Arcángel, fue un ataque directo a la pérdida de valores familiares, criticando la música con contenido explícito y modelos educativos "importados" que, según la Iglesia, erosionan la identidad nacional.
Comparativa: 2025 vs. 2026
Mientras que en 2025 el clamor fue declarar los feminicidios como emergencia nacional y detener la minería, este 2026 la Iglesia apostó por una reforma moral y espiritual, exigiendo que la política y la religión vuelvan a su esencia: el servicio a los más vulnerables.

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