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viernes, 3 de abril de 2026

Guayacanes: Entre el "paraíso" de los bañistas y la desesperación de los comerciantes

 


La Semana Santa se celebra en la playa Guayacanes con un ambiente solitario y tranquilo al mediodía de este Viernes Santo. (Fuente Externa)

Diario Azua / 3 de abril 2026

Mientras algunos visitantes celebran una Semana Santa de paz y desconexión, los vendedores locales reportan una caída estrepitosa en sus ventas, calificando la jornada como "histórica" por la falta de público.

GUAYACANES, SAN PEDRO DE MACORÍS – El mediodía de este Viernes Santo en la playa de Guayacanes se define por un contraste absoluto: el silencio que enamora a los turistas y el vacío que angustia a los negocios locales. Bajo un despliegue de seguridad sin precedentes, la costa luce una imagen inusual de serenidad, alejada del bullicio característico de años anteriores.

Dos caras de una misma moneda

Para los bañistas, la experiencia actual es el escenario ideal. Familias que buscan disfrutar del mar sin el estruendo de la música alta o las aglomeraciones ven en estas restricciones una oportunidad de descanso real.

"El que viene a la playa viene a bañarse, a pasar un momento en familia; no viene a una fiesta", comenta José Valdez, un visitante que define la atmósfera actual como una "bendición".

Sin embargo, para quienes viven del turismo local, el panorama es desolador. Meseros y vendedores de comida, como Franklin Rivera Zapata, recuerdan con nostalgia las décadas de los 90, cuando las firmas licoreras y las "giras" de autobuses llenaban de dinamismo la zona.

Quejas contra las restricciones

La frustración entre los comerciantes es palpable. Los vendedores atribuyen la baja afluencia a las estrictas medidas impuestas por el Gobierno y el Ministerio de Interior y Policía, que incluyen:

Control estricto en la venta de alcohol.

Prohibición de música a alto volumen.

Horarios limitados para la permanencia en el área de playa.

Rafael Zapata de la Cruz, propietario de un negocio local, fue enfático al señalar que la falta de ambiente festivo está ahuyentando a los clientes, dejando a los vendedores con mercancía que temen no poder vender. "Ahora vamos a freír los pescados para comérnoslos nosotros mismos", lamentó.

Seguridad y destinos cercanos

A pesar de la soledad en la arena, la presencia institucional es robusta. Efectivos de la Policía Nacional, militares, la Defensa Civil y la Cruz Roja mantienen una vigilancia constante para garantizar el orden.

Curiosamente, a pocos kilómetros de distancia, la playa Juan Dolio muestra una cara distinta, con una mayor concurrencia de visitantes que, aunque mantienen el perfil de tranquilidad exigido por las autoridades, han dinamizado un poco más la economía de esa zona.

El cierre de la jornada de este Viernes Santo determinará si el flujo de personas mejora para el resto del fin de semana o si esta tendencia de calma absoluta se consolida como la nueva norma de la Semana Mayor.

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