Diario Azua / 25 de abril 2026
ISLAMABAD – En un intento por destrabar un conflicto que ha convulsionado la economía global y el mapa geopolítico de Oriente Medio, los principales negociadores de Irán y Estados Unidos han convergido en Pakistán este fin de semana. La llegada del canciller iraní, Abás Araqchi, a la capital pakistaní el viernes por la noche marca el inicio de una ronda de contactos clave, apenas dos semanas después de que un primer intento de diálogo fracasara.
Aunque el ambiente es de un optimismo cauteloso, las delegaciones mantienen la distancia. Esmail Baqai, portavoz de la Cancillería iraní, aclaró que no hay reuniones directas programadas y que los mensajes se transmitirán a través de mediadores locales. Por su parte, la Casa Blanca ha enviado a los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes aterrizan en Islamabad con el encargo de la administración Trump de buscar puntos de encuentro.
Un conflicto de escala global La guerra, que estalló el pasado 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, ha dejado un rastro de miles de víctimas y un impacto severo en el mercado energético:
Bloqueo en Ormuz: El estrecho, vital para el 20% del petróleo mundial, sigue paralizado por un doble bloqueo.
Petróleo volátil: El barril de Brent cerró en $105,33 dólares, reflejando la incertidumbre de los inversores ante el resultado de estas conversaciones.
Tensión máxima en el frente libanés Mientras los diplomáticos se reúnen en Pakistán, la realidad en el terreno es crítica. En el sur del Líbano, el alto el fuego pende de un hilo. El viernes se reportaron al menos seis muertos tras enfrentamientos entre el ejército israelí y milicianos de Hezbolá.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha acusado a Hezbolá de intentar sabotear lo que califica como un proceso hacia una "paz histórica". En contraste, el grupo armado ha instado al gobierno libanés a retirarse de las negociaciones directas, calificando la tregua actual como carente de sentido ante las persistentes hostilidades.
Contexto humano A pesar de la fragilidad del acuerdo, miles de civiles libaneses intentan regresar a sus hogares. "Volvemos a casa con la esperanza de que el alto el fuego sea permanente", comentan los desplazados que abandonan refugios en ciudades como Sidón, enfrentándose a la incertidumbre de una región que ya suma más de 2,400 fallecidos desde marzo.

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