Lo que comenzó como una advertencia invernal se ha convertido en una parálisis histórica. Este lunes, Nueva York se despertó bajo un manto blanco que ya alcanza los 38 centímetros en zonas críticas, obligando al alcalde Zohran Mamdani a declarar una medida extrema: prohibido circular por calles, puentes y autopistas para todo vehículo no esencial.
Una ciudad "invisible" y sin energía
La magnitud del fenómeno es tal que, desde Brooklyn, los icónicos rascacielos de Manhattan han desaparecido tras una cortina de neblina helada y nieve espesa. Pero el problema no es solo visual:
Apagón masivo: En el vecino estado de Nueva Jersey, más de 119,000 hogares han quedado a oscuras.
Caos aéreo: La cifra de vuelos cancelados ya supera los 5,000, dejando a miles de viajeros varados en los principales aeropuertos de la región.
Frío extremo: Las temperaturas han caído a los -2ºC, con sensaciones térmicas mucho menores debido a las ráfagas de viento.
"La ciudad no se ha enfrentado a una tormenta de esta magnitud en los últimos diez años", advirtió el alcalde Mamdani, haciendo un llamado desesperado a los ciudadanos para que permanezcan en sus casas.
Entre el asombro y la frustración
Mientras turistas disfrutan del espectáculo visual en un Times Square irreconocible, los residentes locales enfrentan la otra cara de la moneda. Para muchos trabajadores, el cierre de carreteras no significa un descanso. "Aunque las vías estén cerradas, en el trabajo nos siguen llamando", lamentó Brandon Smith, residente de Brooklyn, reflejando el dilema de miles de neoyorquinos.
Alerta máxima en el Noreste
La emergencia no se limita a la Gran Manzana. Desde Washington hasta Maine, decenas de millones de personas están bajo alerta. En Boston, las escuelas y edificios municipales han sido clausurados, mientras la gobernadora de Nueva Jersey mantiene el Estado de Emergencia ante un sistema climático que amenaza con dejar hasta 60 centímetros de nieve antes de abandonar la costa este.

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